martes, 28 de septiembre de 2021

LOS MISTERIOS DEL SANTO ROSARIO-MISTERIOS GOZOSOS

Los Misterios Gozosos se rezan los días: (lunes y sábados)

PRIMER MISTERIO GOZOSO
1-LA ANUNCIACIÓN

Lucas refiere que el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando a su presencia, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conmovio por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel añadió: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo». María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le aclaró: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios». Y la informó de que su pariente Isabel había concebido un hijo en su vejez, porque, le recordó, «ninguna cosa es imposible para Dios». Entonces María dijo: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». El ángel, dejándola, se fue. Días después, María marchó a casa de Zacarías y saludó a Isabel, la cual exclamó: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno»Cuando el ángel anunció a María el misterio de la Encarnación, Ella ya la «llena de gracia», en quien Dios se había complacido, ciertamente por don y benevolencia del Altísimo, pero también por su colaboración y fidelidad, su vida de oración y sus obras... El plan que el ángel anunció a María incluía su embarazo, lo que llevaba consigo muchos riesgos y problemas graves con el esposo, con los padres, con la autoridad religiosa, con la gente... María dijo entonces “hágase”, “sí” a Dios, porque a lo largo de su vida se había acostumbrado a aceptar y secundar los planes del Señor; en lo sencillo y cotidiano se había habituado a creer y confiar en la palabra de Yahvé; y cuando llegó lo extraordinario, porque estaba en plena y perfecta sintonía con la voluntad de Dios, asumiendo todos los riesgos que pudieran sobrevenir y abandonándose en manos del Padre.

SEGUNDO MISTERIO GOZOSO
2-LA VISITACIÓN (DE MARÍA A SU PRIMA SANTA ISABEL)

Cuando el ángel anunció a María el misterio de la Encarnación, le dijo también que su pariente Isabel había concebido un hijo en su vejez, y ya estaba de seis meses aquella a quien llamaban estéril. Poco después, María se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá, Ain Karim, seis kilómetros al oeste de Jerusalén y a tres o cuatro días de viaje desde Nazaret. Llegada a su destino, entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» Muchos son los temas de meditación que ofrece este misterio. Conocido el embarazo de Isabel, María marchó presurosa a felicitarla, a celebrar y compartir con ella la alegría de una maternidad largo tiempo deseada y suplicada: ¡qué lección a cuantos descuidamos u olvidamos acompañar a los demás en sus alegrías! El encuentro de estas dos mujeres, madres gestantes por intervención especial del Altísimo, sus cantos de alabanza y acción de gracias, y las escenas que legítimamente podemos imaginar a partir de los datos evangélicos, constituyen un misterio armonioso de particular ternura y embeleso humano y religioso. Sería delicioso conocer sus largas horas de diálogo, sus confidencias mutuas, sus plegarias y oraciones, sus conversaciones sobre los caminos por los que Yahvé las llevaba y sobre el futuro que podían vislumbrar para ellas y para sus hijos.

TERCER MISTERIO GOZOSO
3-EL NACIMIENTO DE JESÚS

Al regreso de la visita a Santa Isabel, no permaneció mucho tiempo María en su casa. Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Cada uno iba a su ciudad. José subió desde la ciudad de Nazaret, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento. Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace». Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado». Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. Lo que dice y lo que deja entrever el relato evangélico invita a contemplar y meditar cómo los planes de Dios siguen su curso sorteando o valiéndose de los acontecimientos humanos; cómo en Belén se abrazaron la sublimidad de lo divino y la simplicidad y ternura de lo humano; cuánto debió sufrir José por no poder ofrecer a su esposa y luego a Jesús más que aquel portal; cuánta fe y confianza tenían José y María en la palabra de Dios para creer que el Niño nacido en aquellas circunstancias era el Mesías prometido. Como María, deberíamos guardar todas estas cosas, y meditarlas en nuestro corazón.

CUARTO MISTERIO GOZOSO
4-LA PRESENTACIÓN

A los cuarenta días del nacimiento de Jesús, cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron al niño a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en su Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor, y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la misma Ley para quienes, por su pobreza, no puedan pagar el precio de un cordero. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel. El Espíritu Santo, que moraba en él, le había revelado que no conocería la muerte antes de haber visto al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo; y en el momento de entrar los padres con el niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel». Este misterio invita a contemplar y meditar la diligencia con que José y María, más tarde también Jesús, se aprestan a cumplir siempre los mandatos de la Ley del Señor y a practicar las tradiciones y devociones del pueblo de Dios, sin detenerse a pensar si también a ellos les obligan. El cántico de Simeón, proclama al Niño gloria de Israel, y luz y salvación de toda la humanidad. Después el anciano, dirigiéndose a María y completando el mensaje del ángel en Nazaret, le dice que una espada le atravesará el alma: es la primera vez que se le anuncia el sacrificio redentor a que está destinado el Mesías, mientras se le hace vislumbrar para sí misma un futuro de sufrimiento asociada a su Hijo. El cántico de Simeón provocó en José y en María el asombro; la reacción de la Virgen ante la profecía referente al futuro de su Hijo y de ella misma, tuvo que ser idéntica a la que produjo el episodio de la adoración de los pastores: «María guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón».

QUINTO MISTERIO GOZOSO
5-EL NIÑO PERDIDO Y HALLADO EN EL TEMPLO

Después de la adoración de los Magos, la Sagrada Familia tuvo que huir precipitadamente a Egipto para librar a Jesús de la persecución del rey Herodes. Muerto éste, José tomó consigo al Niño y a su Madre, y regresó a Israel. Pero al enterarse de que Arquelao era el nuevo rey de Judea, tuvo miedo, y volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Allí el Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él. Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando Jesús cumplió los doce años, subieron todos a la fiesta, según la costumbre; al volverse, pasados aquellos días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Creyendo ellos que estaría en la caravana, hicieron un día de camino. Luego se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; pero al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. Y sucedió que, al cabo de tres días, lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que lo oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando». Él les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. El encontrarlo produjo en José y en María los sentimientos que la pérdida y posterior hallazgo de un hijo producirían en cualquier padre o madre. Las palabras de María son un cariñoso reproche de madre, a la vez que la expresión espontánea del dolor que les ha causado el hijo con su comportamiento. En su respuesta, Jesús llama a Dios «mi Padre», y manifiesta que su filiación divina y su misión han de llevarle en ocasiones a romper los naturales lazos humanos con su familia, de lo que era una primera muestra la aflicción causada ahora a sus padres. Verdaderamente, los caminos de Dios son a veces muy difíciles de comprender, incluso para personas tan llenas del Espíritu Santo y tan dóciles a él, como María y José. Una y otra vez, María, ante los rasgos del misterio de Cristo que se le iban revelando y no acababa de comprender, guardaba todas esas cosas en su corazón y las meditaba.

domingo, 19 de septiembre de 2021

¿PUEDE APARECERSE LA VIRGEN?-Segunda Parte

Las revelaciones marianas, cuando son auténticas, tienen como finalidad santificar al vidente, no a los demás. Por eso son “PRIVADAS”. Los casos de LOURDES (cuyos mensajes hicieron santa a BERNADETTE SOUBIROUS) y de FÁTIMA (cuyos mensajes hicieron a LUCÍA abandonar el mundo e ingresar como monja de clausura) lo confirman. El primer destinatario de los mensajes es, la persona que los recibió. Ella es quien debe meditarlos, convertirse y cambiar de vida. Sólo ella queda comprometida a vivir lo que los mensajes piden. En este sentido, la Iglesia considera, con razón, a los videntes como la mejor prueba de la autenticidad de un mensaje. Si la Virgen quisiera hacer conocer sus mensajes a las demás personas, ¿por qué no se presenta directamente ante los demás? ¿Por qué emplea intermediarios, a veces dudosos, haciendo más difícil las cosas, con el riesgo de que éstos no sean creídos, si la intención de la Virgen es allanar los caminos hacia Dios?

Las experiencias místicas son para santificar al vidente, y a través de él a los demás. Pero no obligándolos a creer en los mensajes, que si bien pueden ser útiles a él, no necesariamente se adecuan a la espiritualidad del resto del pueblo de DiosPor eso cuando alguna revelación mariana conlleva la orden de ser difundida y obedecida en todas partes, no es probable que sea auténtica. El tercer punto que hay que aclarar, es que cuando el Papa, o un obispo, aprueban una determinada manifestación de la Virgen María, lo que aprueban es el culto, la devoción, el rezo bajo esa determinada forma, pero no la visión ni los mensajes. La Iglesia simplemente constata que el rezar a María en ese lugar, bajo ese nombre, y con esas características, no hace mal ni tiene desviaciones. Pero no asegura que hayan sido auténticas las experiencias que le dieron origen.

Pongamos un ejemplo. En el pueblo de Italia, llamado LORETO, se venera una pequeña casa que, según la tradición, era la residencia de la Virgen María en Nazaret. ¿Cómo llegó esta casa desde Nazaret a Loreto? Según la tradición, cuando en el siglo XIII los cristianos europeos no podían peregrinar a Tierra Santa para visitar los lugares sagrados, porque habían caído en manos de los musulmanes, los ángeles trajeron “volando” la casa hasta Italia, para que los peregrinos pudieran visitarla y no tuvieran que viajar hasta allí. Por eso NUESTRA SEÑORA DE LORETO es la patrona de la aviación. Ahora bien, el PAPA SIXTO V en el siglo XVI aprobó la devoción a esta advocación, pero no sus “REVELACIONES”. Es decir, el viaje aéreo de la casa (la cual, según los estudios arqueológicos, ni siquiera corresponde al tipo de edificación palestina) no es objeto de fe.

La Iglesia, cuando acepta una devoción, no avala la revelación que la originó. Aceptó la devoción de LA SALETTE pero no sus mensajes. Aceptó la devoción de FÁTIMA pero no sus tres “secretos”. ¿Por qué esa diferencia? Porque mientras reconoce que las “devociones” no hacen mal (si están correctamente orientadas), las “revelaciones” privadas responden a las necesidades espirituales del que las experimentó, y no a la de los demás creyentes. Por eso la única revelación sobre la que se asienta la fe de la Iglesia, y de la cual da totales garantías, es la Biblia. Luego de estas tres precisiones, respondamos ahora a la cuestión central: ¿cómo saber si una revelación privada tiene posibilidad de ser auténtica? ¿Qué características debe mostrar?

Existe una regla de oro para saberlo, y es la siguiente: cuando una revelación privada contradice a la Biblia (revelación pública) no es legítima. Porque la Biblia viene de Dios, y Dios no puede contradecirse. A la luz de este principio hagamos ahora un análisis de algunos “mensajes” que conocemos, y que se hallan ampliamente difundidos entre muchos cristianos bien intencionados. En primer lugar, en las revelaciones privadas María ha asumido un rol preponderante. Se la ve por todas partes, varias veces al año, en las ciudades y pueblos más distantes del mundo. Ella es la figura central, fundamental, y a veces hasta reclamando una atención exclusiva a su personaMaría de los Evangelios, en cambio, siempre se mostró prudente, mesurada, discreta, y en segundo plano respecto de Jesús.

En las revelaciones privadas María habla muchísimo, muestra una locuacidad y verborragia impresionantes. Libros enteros recogen sus mensajes, y se publican gruesos volúmenes con sus profecías y vaticinios. María de los Evangelios, en cambio, casi ni habla. En todo el Nuevo Testamento apenas la oímos expresarse en seis oportunidades. Sólo dijo seis “palabras”. Una menos que las siete palabras de Jesús en la cruz. En las revelaciones privadas María anuncia casi siempre mensajes lúgubres, tétricos, sombríos. Sus vaticinios son de catástrofes y desgracias. Parece haberse vuelto pesimista, depresiva y amargadaMaría en los Evangelios, en cambio, es una mujer de esperanza, de optimismo y alegría. En los peores momentos de su vida la oímos cantar de gozo, y mirar con confianza el futuro del mundo. Pero lo peor de todo es que, en las revelaciones privadasMaría anuncia mensajes que contradicen las palabras de Jesús recogidas en la Biblia. Por ejemplo:

a) Jesús repite constantemente en su prédica: “no tengan miedo” (Lc 5,10; 12,7; Mt 14,27; 17,7; 28,5; 28,10; Jn 14,27; Ap. 1,17). En cambio María en casi todos sus mensajes parece que buscara aterrorizar a la gente con anuncios tremendistas de infortunios y cataclismos cósmicos.

b) Jesús no quiso dar la fecha del fin del mundo, ni siquiera de un modo aproximado. En cambio, en muchos mensajes María advierte que el fin del mundo está próximo, y hasta ha llegado a fijar la fecha.

c) Jesús enseñó que Dios está al lado de todos los hombres, sean santos o pecadores. Que Dios hace salir el sol sobre buenos y malos, y llover sobre justos e injustos (Mt 5,45). En cambio, María en sus mensajes promete únicamente estar al lado de los buenos, y ayudar a los que rezan el rosario, la invocan y la veneran.

d) Jesús nunca dijo que se salvará sólo quien amen a Dios. Al contrario, reconoció que es posible salvarse sin conocer a Dios, si uno ama y ayuda a sus semejantes; pues con esto está agradando a Dios, sin darse cuenta (Mt 25,40). Ya desde el Concilio Vaticano II la Iglesia enseña claramente la posibilidad de salvación de los ateos. En cambio, María dice que sólo se salvarán los que tienen fe en Dios y aman a ella.

e) Jesús nunca aseguró que por practicar un rito o devoción los cristianos ganarían la vida eterna. Dejó bien en claro que sólo el amor al prójimo es lo que salva (Mt, 25.31-46; Mc 10,17-22; Jn 13,33). En cambio, María advierte en sus mensajes que, para poder salvarse, hay que tener agua bendita, velas para cuando venga la oscuridad final, rezar el rosario, y tener una imagen de Jesús.

f) La Biblia enseña que la idea de salvar a la humanidad viene de Dios. Que él es el autor del proyecto salvífico. La carta a Tito dice: “Dios, nuestro salvador” (1,3; 2,10), y el Apocalipsis: “La salvación viene de nuestro Dios” (7,10; 12,10; 19,1). En cambio, María nos dice que Dios quiere castigar al mundo, destruirlo, acabar con los hombres, pero ella hace fuerzas para salvarnos. Con lo cual, quienes aceptan estos mensajes, en vez de buscar la protección en Dios, ¡buscan protección contra Dios!

María no puede ser la autora de estos mensajes, ni de ningún otro que se les parezca. Un examen sereno nos lleva a concluir que provienen más bien de los traumas, rencores, miedos y resentimientos inconscientes del supuesto vidente. Y lo peor de todo, es que al atribuírselos a María la hacen quedar muy mal. No tenemos derecho a agraviar a la Virgen de ese modo, atribuyéndole textos y mensajes que lejos de expresar su grandeza resultan más bien ofensivos para ella. La imagen que se desprende de éstos es más la de un ser vengativo y rencoroso, que la de que aquella que cantaba: “La misericordia de Dios se extiende de generación en generación” (Lc 1,50).

María fue la criatura más sublime de la historia de la salvación. La Biblia le otorga títulos que no se los da a ningún otro ser humano. Es la “LLENA DE GRACIA” (Lc 1,28), la “BENDITA ENTRE LAS MUJERES” (Lc 1,42), la “BIENAVENTURADA POR TODAS LAS GENERACIONES” (Lc 1,48). Por eso aquellos que veneramos y amamos a María, como nuestra Mamá del Cielo, debemos cuidar que su imagen nunca se opaque para que siga siendo el reflejo de la alegría, la esperanza y el optimismo cristiano.

Ariel Alvarez Valdés
Biblista

LAS PROFECÍAS DADAS POR NUESTRA SEÑORA DE LA SALETTE

En 1846 la Virgen María se manifestó a dos niños en la
SALETTE, Francia. Dos mensajes secretos entregó ese día, uno a cada niño. El de MAXIMINO nunca fue revelado públicamente por el Vaticano. A continuación esta es la versión escrita por MELANIE en 1879 rememorando el mensaje de 1846. Algunos dicen que en esa época, la niña estaba dolida por el tratamiento que había recibido de la Iglesia. María le dijo: “Esto que yo te voy a decir no será siempre secreto, puedes publicarlo en 1858”. Un extracto del mismo fue publicado en 1879 por MELANIE, con imprimatur del Obispo. En el año 1999, en forma inesperada, el sacerdote francés MICHEL CORTEVILLE encontró en los archivos del Vaticano una caja con los documentos oficiales de las manifestaciones de NUESTRA SEÑORA DE LA SALETTE, fechado en septiembre de 1846, perdidos hacía mucho tiempo. Fue así que pudo defender con éxito la tesis sobre dicho tema en la célebre FACULTAD DE TEOLOGÍA ANGELICUM, de la Orden Dominica en Roma, y posteriormente escribir un libro en colaboración con el P. RENÉ LAURENTIN.

El descubrimiento despertó un gran interés en el mundo cristiano dado que, aunque aprobado por el Papa Beato PÍO IX, el mensaje de LA SALETTE había provocado en su momento una reacción violenta por parte de los enemigos de la Iglesia y también en medios católicos liberales, al punto que se difundieron falsos mensajes. La confusión generada motivó que en 1915 la Santa Sede prohibiera la publicación de toda versión del mensaje, aunque de ninguna manera desalentaba la devoción a NUESTRA SEÑORA DE LA SALETTE.

1. “Melanie, lo que voy a decirte ahora no permanecerá siempre en secreto. Podrás publicarlo en 1858.

2. Los sacerdotes, ministros de mi Hijo, los sacerdotes, por su mala vida, por sus irreverencias y su impiedad al celebrar los santos misterios, por amor del dinero, por amor del honor y de los placeres, los sacerdotes se han transformado en cloacas de impureza.
Sí, los sacerdotes reclaman venganza, y la venganza está suspendida sobre sus cabezas. ¡Desdicha de los sacerdotes y las personas consagradas a Dios que por sus infidelidades y su mala vida crucifican de nuevo a mi Hijo!
Los pecados de las personas consagradas a Dios claman al cielo, y llaman la venganza, y he aquí que la venganza está a sus puertas, pues no hay más nadie para implorar misericordia y perdón para el pueblo.
No hay más almas generosas, no hay más persona digna de ofrecer la Víctima sin mancha al Eterno en favor del mundo.
3. Dios va a golpear de una manera sin ejemplo.
4. ¡Desdichados los habitantes de la tierra! Dios va a agotar su cólera, y nadie podrá sustraerse a tantos males reunidos.
5. Los jefes, los conductores del pueblo de Dios, han descuidado la oración y la penitencia, y el demonio ha oscurecido sus inteligencias.
Se han convertido en esas estrellas errantes que el viejo diablo arrastrará con su cola para hacerlos perecer.
Dios permitirá a la antigua serpiente poner divisiones entre los que reinan, en todas las sociedades y en todas las familias; se sufrirán penas físicas y morales.
Dios abandonará los hombres a sí mismos y enviará castigos que se sucederán durante más de treinta y cinco años.
6. La sociedad está en la víspera de las plagas más terribles y de los más grandes acontecimientos; hay que esperar ser gobernado por una vara de hierro y beber el cáliz de la cólera de Dios.
7. Que el Vicario de mi Hijo, el Soberano Pontífice Pío IX, no salga más de Roma después del año 1859.
Pero que sea firme y generoso, que combata con las armas de la fe y del amor; yo estaré con él.
8. Que desconfíe de Napoleón; su corazón es doble y cuando querrá ser a la vez Papa y emperador, enseguida Dios se retirará de él.
Él es esa águila que, queriendo siempre elevarse, caerá sobre la espada con que deseaba servirse para obligar a los pueblos a elevarle.
9. Italia será castigada por su ambición al querer sacudirse el yugo del Señor de los Señores; también ella será entregada a la guerra, la sangre correrá por todas partes.
Las iglesias serán cerradas o profanadas; los sacerdotes, los religiosos serán expulsados; se los hará morir y morir de una muerte cruel.
Muchos abandonarán la Fe y será grande el número de los sacerdotes y religiosos que se apartarán de la verdadera religión; entre estas personas habrá incluso Obispos.
10. Que el Papa se cuide de los hacedores de milagros pues ha llegado el tiempo en que los prodigios más asombrosos tendrán lugar sobre la tierra y en los aires.
11. En el año 1864, Lucifer con un gran número de demonios serán soltados del infierno: abolirán la fe poco a poco, incluso en las personas consagradas a Dios.
Los cegarán de tal manera, que, a menos de una gracia particular, estas personas tomarán el espíritu de esos ángeles malos.
Muchas casas religiosas perderán enteramente la fe y perderán muchas almas.
12. Los malos libros abundarán sobre la tierra y los espíritus de las tinieblas extenderán en todas partes un relajamiento universal para todo lo que concierne al servicio de Dios.
Tendrán un gran poder sobre la naturaleza; habrá iglesias para servir a estos espíritus.
De un lado a otro serán transportadas personas por estos malos espíritus e incluso sacerdotes, pues ellos no se habrán conducido según el buen espíritu del Evangelio, que es espíritu de humildad, de caridad y de celo por la gloria de Dios.
Se resucitará a muertos y a justos [es decir que esos muertos tomarán la figura de almas justas que han vivido sobre la tierra, con el fin de seducir mejor a los hombres; éstos que se dicen muertos resucitados, que no serán sino el demonio bajo sus figuras, predicarán otro Evangelio contrario al del verdadero Cristo-Jesús, negando la existencia del cielo o aún las almas de los condenados. Todas estas almas parecerán unidas a sus cuerpos] (nota de Melanie).
Habrá en todas partes prodigios extraordinarios puesto que la verdadera fe se ha extinguido y la falsa luz ilumina al mundo. Desdichados los Príncipes de la Iglesia que sólo se hayan ocupado en acumular riquezas sobre riquezas, en salvaguardar su autoridad y en dominar con orgullo.
13. El Vicario de mi Hijo tendrá mucho que sufrir, pues, por un tiempo, la Iglesia será librada a grandes persecuciones.
Esto será el tiempo de las tinieblas; la Iglesia tendrá una crisis terrible.
14. Olvidada la santa fe de Dios, cada individuo querrá guiarse por sí mismo y ser superior a sus semejantes. Se abolirán los poderes civiles y eclesiásticos, todo orden y toda justicia serán pisoteados; sólo se verán homicidios, odio, celos, mentira y discordia, sin amor por la patria ni por la familia.
15. El Santo Padre sufrirá mucho. Yo estaré con él hasta el fin para recibir su sacrificio.
16. Los malvados atentarán muchas veces contra su vida sin poder dañarle; pero ni él ni su sucesor… verán el triunfo de la Iglesia de Dios.
17. Los gobiernos civiles tendrán todos un mismo designio, que será abolir y hacer desaparecer todo principio religioso para hacer lugar al materialismo, al ateísmo, al espiritismo y a toda clase de vicios.
18. En el año 1865 se verá la abominación en los lugares santos; en los conventos, las flores de la Iglesia se pudrirán y el demonio se hará como rey de los corazones.
Que los que están a la cabeza de las comunidades religiosas tengan cuidado con las personas que deben recibir, pues el demonio hará uso de toda su malicia para introducir en las órdenes religiosas personas entregadas al pecado, ya que los desórdenes y el amor de los placeres carnales serán extendidos por toda la tierra.
19. Francia, Italia, España e Inglaterra estarán en guerra; la sangre correrá en las calles, el francés combatirá con el francés, el italiano con el italiano; luego habrá una guerra general que será espantosa.
Por un tiempo Dios no se acordará de Francia ni de Italia, puesto que el Evangelio de Jesucristo no se conoce ya más. Los malvados desplegarán toda su malicia; se matará, se masacrará mutuamente hasta en las casas.
20. Al primer golpe del rayo de su espada las montañas y la tierra entera temblarán de pavor puesto que los desórdenes y los crímenes de los hombres traspasan la bóveda de los cielos.
París será quemada y Marsella será engullida por el mar, muchas grandes ciudades serán sacudidas y engullidas por terremotos: se creerá que todo está perdido.
Sólo se verán homicidios, sólo se oirán estrépito de armas y blasfemias.
Los justos sufrirán mucho; sus oraciones, sus penitencias y sus lágrimas subirán hasta el Cielo y todo el pueblo de Dios pedirá perdón y misericordia, y pedirá mi ayuda y mi intercesión.
Entonces Jesucristo, por un acto de su justicia y de su misericordia, ordenará a sus ángeles que todos sus enemigos sean ejecutados.
De pronto, los perseguidores de la Iglesia de Jesucristo y todos los hombres entregados al pecado perecerán, y la tierra será como un desierto. Entonces se hará la paz, la reconciliación de Dios con los hombres.
Jesucristo será servido, adorado y glorificado; en todas partes florecerá la caridad. Los nuevos reyes serán el brazo derecho de la Santa Iglesia que será fuerte, humilde, piadosa, pobre, celosa e imitadora de las virtudes de Jesucristo.
El Evangelio será predicado en todas partes, y los hombres harán grandes progresos en la fe, porque habrá unidad entre los obreros de Jesucristo y los hombres vivirán en el temor de Dios.
21. Esta paz entre los hombres no será larga; veinticinco años de abundantes cosechas les harán olvidar que los pecados de los hombres son causa de todas las aflicciones que acontecen sobre la tierra.
22. Un precursor del anticristo con sus ejércitos de varias naciones combatirá contra el verdadero Cristo, el único Salvador del mundo; derramará mucha sangre y querrá aniquilar el culto de Dios para hacerse tener como un Dios.
23. La tierra será golpeada por toda clase de plagas (además de la peste y el hambre, que serán generales).
Habrá guerras hasta la última guerra, que será hecha por los diez reyes del anticristo, que tendrán todos un mismo designio, y serán los únicos que gobernarán el mundo.
Antes que esto acontezca habrá una especie de falsa paz en el mundo; sólo se pensará en divertirse.
Los malvados se entregarán a toda clase de pecados, pero los hijos de la Santa Iglesia, los hijos de la fe, mis verdaderos imitadores, crecerán en el amor de Dios y en las virtudes que me son más queridas.
Dichosas las almas humildes conducidas por el Espíritu Santo. Yo combatiré con ellas hasta que lleguen a la plenitud del tiempo.
24. La naturaleza reclama venganza para los hombres, y, esperando lo que debe ocurrir a la tierra manchada de crímenes, se estremece de pavor.
25. Tiembla, tierra, temblad vosotros, los que hacéis profesión de servir a Jesucristo y que por dentro os adoráis a vosotros mismos.
Pues Dios va a entregaros a su enemigo, puesto que los lugares santos se hallan en la corrupción.
Muchos conventos no son más las casas de Dios sino pasturas de Asmodeo y los suyos.
26. Será durante este tiempo que nacerá el anticristo, de una religiosa hebrea, de una falsa virgen que tendrá comunicación con la antigua serpiente, el señor de la impureza; su padre será Ev.
Al nacer vomitará blasfemias, tendrá dientes; será, en una palabra, el diablo encarnado; lanzará gritos terribles, hará prodigios, sólo se alimentará de impurezas.
Tendrá hermanos que, aunque no sean demonios encarnados como él, serán hijos del mal.
A los doce años se señalarán por sus valientes victorias, pronto estará cada uno a la cabeza de ejércitos asistidos por legiones del infierno.
27. Las estaciones se alterarán, la tierra sólo producirá malos frutos, los astros perderán sus movimientos regulares, la luna sólo reflejará una débil luz rojiza.
El agua y el fuego darán al orbe de la tierra movimientos convulsivos y horribles terremotos que engullirán montañas, ciudades, etc.
28. Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del anticristo.
29. Los demonios del aire con el anticristo harán grandes prodigios sobre la tierra y en los aires, y los hombres se pervertirán cada vez más.
Dios cuidará de sus fieles servidores y de los hombres de buena voluntad; el Evangelio será predicado en todas partes,
¡Todos los pueblos y todas las naciones tendrán conocimiento de la verdad!
30. Yo dirijo un apremiante llamado a la tierra; llamo a los verdaderos discípulos de Dios viviente y reinante en los cielos.
Llamo a los verdaderos imitadores de Cristo hecho hombre, el único y verdadero Salvador de los hombres.
Llamo a mis hijos, mis verdaderos devotos, aquellos que se han entregado a mí para que los conduzca a mi Hijo divino, aquellos que, por así decir, llevo en mis brazos; aquellos que han vivido de mi espíritu.
Llamo en fin a los apóstoles de los últimos tiempos, los fieles discípulos de Jesucristo que han vivido en desprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en el desprecio y en el silencio, en la oración y en la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios, en el sufrimiento y desconocidos del mundo.
Es tiempo de que salgan y vengan a iluminar la tierra. Id y mostraos como mis hijos queridos, yo estoy con vosotros y en vosotros con tal vuestra fe sea la luz que os ilumine en estos días de infortunio.
Que vuestro celo os haga como hambrientos de la gloria y del honor de Jesucristo. Combatid, hijos de la luz, vosotros, los pocos que veis, pues he aquí el tiempo de los tiempos, el fin de los fines.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

EL CUMPLEAÑOS DE MARÍA


¿PUEDE APARECERSE LA VIRGEN?-Primera Parte

De vez en cuando los diarios y las revistas dan la noticia de que la Virgen María se apareció en alguna parte del mundo, y que reveló ciertos mensajes a la persona que tuvo la suerte de verla. Unos reaccionan de una manera incrédula. Otros las admiten como ciertas. Y algunos les dan tal importancia, que las equiparan casi a las Sagradas Escrituras y las convierten en el centro de su espiritualidad y de su reflexión. Ante todo, y para evitar confusiones, debemos distinguir dos tipos de
“revelaciones”: LA PÚBLICA Y LA PRIVADALa REVELACIÓN PÚBLICA es la que Dios hizo al pueblo de Israel durante su historia. Comenzó a revelar su Palabra a Abraham (según la tradición, hacia el año 1800 a.C.) y terminó con la muerte de Jesucristo y de sus apóstoles (alrededor del año 100 d.C.). Es decir, duró 1900 años, y ya ha terminado. Actualmente, esa revelación está recogida en la Biblia, y se la considera obligatoria e imprescindible para la vida y la salvación de cualquier creyente. Sin conocer estos mensajes, nadie puede decir seriamente que es cristiano. La SEGUNDA REVELACIÓN, LA PRIVADA, ocurre cuando Dios, la Virgen o algún santo se aparecen a alguien y le dan a conocer un nuevo mensaje. ¿Qué valor tienen estas revelaciones privadas? La Iglesia enseña dos cosas sobre ellas: a) que sólo el Papa o los obispos pueden aceptar oficialmente el culto nacido de la aparición de la Virgen; b) que aunque una devoción sea aprobada por la Iglesia, los mensajes que la acompañan nunca son obligatorios; uno puede rechazarlos y negarse a aceptarlos. Las apariciones de la Virgen surgieron ya en los primeros siglos de la Iglesia, pero fue a partir del siglo XIX cuando se dieron las grandes manifestaciones: en 1803 la MEDALLA MILAGROSA; en 1846 NTRA. SRA. DE LA SALETTE; en 1858 NTRA. SRA. DE LOURDES; en 1917 NTRA. SRA. DE FÁTIMA.

Junto con estas devociones, que se extendieron rápidamente por todas partes, se propagó también, aunque quizás de buena fe, el afán de videncia y de lo sobrenatural. Y entre 1928 y 1975 se registraron 255 apariciones de la Virgen en distintas partes del mundo. Italia fue el lugar más prolífico (83). Le siguieron Francia (30), Alemania (20) y Bélgica (17). Desde 1975 las apariciones de la Virgen, lejos de disminuir, aumentaron en forma considerable, así como las personas que se presentan anunciando mensajes y revelaciones de ella. Ahora bien, ¿qué actitud deben tomar los cristianos frente a un mensaje supuestamente revelado por María? En los casos en que la Iglesia no se pronuncia oficialmente (es decir, el 95 % de las veces, ya que conserva una extrema prudencia), ¿podemos nosotros averiguar si una determinada visión tiene cierta seriedad, o es mera sugestión del vidente? No solamente podemos, sino que debemos hacerlos. El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica dice al respecto: “A lo largo de los siglos hubo revelaciones llamadas privadas, algunas de las cuales han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia. Sin embargo, no pertenecen al depósito de la fe. Guiados por el Magisterio de la Iglesia, los fieles deben discernir y acoger lo que en estas revelaciones constituye una llamada auténtica de Cristo o de sus santos a la Iglesia” (Nº 67).

El Catecismo, pues, advierte dos cosas: a) que no todos esos mensajes vienen necesariamente de Dios; b) que son los fieles quienes deben aprender a discernir cuáles son auténticos y cuáles no. Pero, ¿cómo saber si una revelación es auténtica? ¿Existe alguna regla práctica que pueda aplicarse? Sí, existe. Pero antes de enunciarla debemos hacer tres aclaraciones. La primera, y siguiendo en esto a las Sagradas Escrituras, es que jamás la Virgen María SE APARECIÓ A NADIE, NI PODRÁ APARECERSE A NINGÚN SER HUMANO EN ESTE MUNDO. NO EXISTEN LAS APARICIONES DE LA VIRGEN. ¿POR QUÉ NO? PORQUE LA VIRGEN MARÍA HA MUERTO. Y según la Biblia, los muertos no pueden aparecerse nunca a nadie. Quien ha partido de este mundo a la otra vida, al más allá, no puede regresar, ni entrar en contacto físico, ni en comunicación sensible con los vivos (Sal 39,14; Job 10,21-22; 2 Sm 14,14; 12,22-23; Dn 12,2; 2 Mac 7,9; 7,36; Sab 16,14; Lc 16,19-31).

El mundo de los vivos y el de los muertos que resucitaron son de dos especies distintas. Y mientras vivamos en la tierra jamás podremos ver, ni oír, ni palpar a éstos, pues no tienen ya un cuerpo físico como el nuestro. Por eso la Biblia condena severamente todo intento de comunicación con los muertos (Lv 19,31; 20,6), dice que es algo abominable para Dios (Dt 18,11-12), y hasta decretaba la pena de muerte para quien lo hiciera (Lv 20,27). Dios no aprueba, los intentos de comunicación física o sensible con el más allá. La única excepción fue la de Jesús resucitado, que pudo aparecerse a sus apóstoles porque aún no se había ido al más allá. Pero luego de 40 días subió a los cielos y ya no se apareció más en la tierra. La Biblia afirma que sólo aparecerá por segunda vez al final de los tiempos (Hch 1,11; Jn 14,1-3; Hb 9,28).

¿Entonces cómo debemos tomar los fenómenos marianos llamados “APARICIONES”? Para explicarlos, debemos distinguir entre “APARICIÓN” Y “VISIÓN”. Una “APARICIÓN” es un hecho objetivo, que se produce fuera de nosotros, que no depende de quien lo capta sino de quien se presenta. Pongamos un ejemplo. Si se reúne un grupo de personas en una habitación, y de pronto entra alguien por la puerta, todos lo verán. Esa es una “APARICIÓN”. Si, en cambio, en ese mismo grupo alguien comienza a decir: “¡Veo a la Virgen, veo a la Virgen!”, y nadie más que esa persona la percibe, se trata de una “VISIÓN”, no de una “APARICIÓN”. Para que sea una “APARICIÓN” debe producirse fuera de la persona, y ser captada por todos. Todos los fenómenos marianos que se han dado en la historia, han sido siempre “VISIONES”, no “APARICIONES”.

En el de LOURDES, por ejemplo, la única en “ver” a la Virgen fue la pequeña BERNADETTE. En el de FÁTIMA o de LA SALETTE, a pesar de los muchos testigos, sólo los pastorcitos “vieron” a la Señora. No fueron, “APARICIONES”. Incluso las miles de personas que el 13 de octubre de 1917, último día de las manifestaciones de FÁTIMA, notaron cómo el sol giraba alocadamente en el cielo cual si fuera una bola de fuego, no contemplaron un hecho real sino una “VISIÓN”, aunque de tipo colectiva. En primer lugar, porque en los países vecinos, que estaban alumbrados en ese momento por el mismo sol, no lo vieron girar. Y además, porque de haber girado nuestro sistema solar se habría desencajado y habría saltado hecho trizasNo debemos pensar que por tratarse de “VISIONES”, sean necesariamente delirios o desvaríos. Puede suceder que, en ciertas ocasiones, Dios toque la retina, o la sugestión, o la imaginación de una persona y le permita tener una experiencia divina cierta. Pero no deja de ser una “VISIÓN”. Ya el papa BENEDICTO XIV, en 1738, pedía que no se hablara más de “APARICIONES” de la Virgen, sino de “VISIONES”.

Ariel Alvarez Valdés
Biblista

LA BATALLA DE TUCUMÁN

Fue uno de los hechos de armas más difíciles de describir. Atento a la gran variedad de eventos que la configuraron, así como a la amplia libertad con la que se movieron sus protagonistas, sin seguir órdenes superiores. Fue
"la más gaucha de todas las batallas" que se lucharon durante la gesta de la independencia y significó un importante punto de inflexión, después del desastre de HUAQUI, que tuvo lugar el 20 de junio de 1811. El 11 de setiembre de 1812 el GRAL. MANUEL BELGRANO arribaba a la actual provincia de Tucumán, conduciendo mil seiscientos soldados, en estado deplorable, junto con los jujeños que, en masa, seguían al Ejército del Norte, en su retirada hacia el sur. El Gobierno había ordenado retroceder hasta Córdoba y no arriesgar sus tropas en ninguna acción, ante la clara superioridad del enemigo. El ejército del rey lo seguía de cerca, con tres mil trescientos soldados, dos escuadrones de caballería y trece cañones.

Llevar consigo a cuestas a todo el pueblo de Jujuy, en la epopeya que conocemos como el ÉXODO JUJEÑO, significó un gran pesar en el espíritu del GRAL. BELGRANO. Ver cómo familias enteras eran arrancadas de su terruño para acompañar a los soldados en su marcha retrógrada, lo afectó en tal medida que se prometió no volver a repetir una decisión tan drástica. El general estaba ya cansado de retroceder y buscaba cualquier pretexto para detenerse y jugarse el todo por el todo frente a su rival, el general realista JUAN PÍO TRISTÁN Y MOSCOSO, un viejo conocido suyo de sus correrías estudiantiles en España. Ni bien los tucumanos se enteraron de que BELGRANO se encontraba cerca, fueron, alarmados, a reunirse con él y le ofrecieron todo lo que tenían a su alcance a fin de que no desamparase a la provincia y se quedara con ellos a enfrentar a TRISTÁN. La actitud de los tucumanos le venía a BELGRANO como caída del cielo. Era el pretexto que necesitaba para detener su retirada y enfrentarse al enemigo.

El pueblo de Tucumán temía que BELGRANO repitiera con ellos lo que había realizado en Jujuy y los forzara a dejar todas sus posesiones; o bien que los abandonara, como había hecho con Salta, dejándolos a merced de TRISTÁN. En tal caso, el jefe realista se hubiera ensañado indudablemente con ellos, al haber adherido totalmente Tucumán a la revolución (a diferencia de Salta). La situación del ejército de BELGRANO era lúgubre: la cuarta parte de sus soldados estaba en el hospital. Solo tenía seiscientos fusiles para mil infantes y únicamente doscientos quince bayonetas, esenciales para que los soldados pudieran defenderse en la lucha cuerpo a cuerpo. Había solo veintiuna carabinas y treinta y cuatro pistolas de caballería. Necesitaba de todo. Sin embargo, el Primer Triunvirato, en Buenos Aires, tenía que vérselas con la amenaza de una inminente invasión portuguesa desde la Banda Oriental.

Por ello, no pudo enviarle a BELGRANO sus mejores unidades: los Regimientos de Infantería Nº 2 y Nº 5 y los GRANADEROS A CABALLO. No obstante, le remitió el cuerpo menos entrenado que tenía a mano: el BATALLÓN DE PARDOS Y MORENOS, o de CASTAS, que, al mando del COMANDANTE JOSÉ SUPERÍ, se cubriría de gloria en Tucumán y Salta. El 23 de setiembre los realistas llegaron a Los Nogales, veinte kilómetros al norte de la ciudad de Tucumán. TRISTÁN podía tomar el camino de la izquierda, que lo conducía, por el acceso norte, a San Miguel de Tucumán; o bien tomar el camino de la derecha, también llamado REAL O DEL PERÚ, que rodeaba a la ciudad por el oeste y desembocaba en la actual localidad de El Manantial, donde había un pantano cenagoso que se interponía entre el camino y la ciudad. Para acceder al pueblo, se debía cruzar un desvencijado puente de madera que desembocaba en el entonces CAMPO DE LAS CARRERAS, al sudoeste del casco histórico y céntrico de la ciudad.

BELGRANO, para defender la plaza, salió con su ejército para interponerse entre el invasor y la ciudad, con sus hombres de cara al norte, esperando la aparición de TRISTÁN en cualquier momento. Sin embargo, el ejército realista nunca se dejó ver. Solo envió algunas partidas de reconocimiento. TRISTÁN decidió hacer noche en Los Nogales y no avanzar en lo que quedaba de ese día. Como el enemigo no avanzaba, BELGRANO ordenó a sus hombres levantar la formación y dirigirse hacia la actual plaza Independencia, donde había establecido su cuartel general para descansar unas horas. A las dos de la madrugada del 24 de setiembre de 1812, BELGRANO hizo incorporar a sus hombres (los pocos que pudieron pegar un ojo) y los llevó nuevamente hacia su anterior posición, al despuntar el alba. El tiempo pasaba y TRISTÁN seguía sin aparecer.

En las filas patrias eran las ocho de la mañana y aún no había señales de TRISTÁN. Ansioso, BELGRANO comisionó a un intrépido joven tucumano, GREGORIO ARÁOZ DE LAMADRID para que, con doce DRAGONES DE LA PATRIA fuera a observar, como partida de avanzada, qué había sido del enemigo. Al poco tiempo, LAMADRID le notificó que TRISTÁN había levantado campamento y había tomado el CAMINO DEL PERÚ, por lo cual se esperaba que se le apareciera a BELGRANO por el CAMPO DE LAS CARRERAS, a sus espaldas. Sin perder tiempo, el general patriota hizo girar de posición a sus soldados, que ingresaron a la ciudad con gran entusiasmo, alentados por los ciudadanos que auguraban a sus hijos el mejor de los éxitos en el inminente combate. Con confianza, los patriotas formaron en un terreno al cual llegaron con bastante antelación, en razón del gran rodeo que tuvo que hacer el ejército real.

La caballería patria se desplegó, como era de estilo, en ambas alas: mejor ubicada la de la derecha, escondida en la espesura de las yungas. Los tres batallones de infantería formaban en el centro, con la artillería ubicada en los claros, entre batallón y batallón. Era de práctica concentrar toda la artillería en baterías para aprovechar mejor su poder de fuego. Esta arma se desaprovechó en Tucumán, al dejar seis piezas en la plaza y llevar solo cuatro, que se desparramaron inútilmente en el campo. En las primeras horas de la tarde aparecieron las primeras formaciones realistas, que venían en fila, tal cual habían cruzado el puente de El Manantial. Al divisar formada, con sus espaldas contra la ciudad, a la escuálida infantería patriota, transmitieron la noticia a TRISTÁN, quien se apresuró a llegar al frente de sus unidades. Entonces ordenó que la mediocre caballería de Tarija, que encabezaba su formación, se corriera hacia el extremo izquierdo para evitar cualquier maniobra de flanco de los patriotas. Siguiendo a la caballería y a la derecha de esta, acomodó al mejor batallón de infantería que tenía: EL ABANCAY.

Cuando los realistas se pusieron a tiro de artillería, los tres cañones patrios de la derecha abrieron fuego sobre EL ABANCAY y EL COTABAMBAS. Dos de ellos se concentraron sobre EL ABANCAY y le ocasionaron los primeros estragos. Como resultado del certero e incesante cañoneo patrio, EL ABANCAY sufrió importantes bajas. Sin embargo, su comandante, enardecido, recompuso sus filas y, apoyado por sus vecinos, COTABAMBAS y REAL DE LIMA, arremetieron contra el centro patriota e hicieron retroceder a WARNES, con su Batallón Nº 6, quien dejó descubierto el flanco izquierdo de FOREST Y SUS CAZADORES. Este embate realista se realizó sin órdenes de Tristán, que en ese momento hacía desmontar sus cañones. La infantería patriota se empezó a desbandar y los realistas capturaron los tres cañones del centro y de la derecha de BELGRANO.

En ese punto crítico, el intrépido DORREGO, advirtiendo el peligro, se lanzó, con su reserva, en auxilio de sus camaradas del Batallón Nº 6, que venía retrocediendo. En el momento crucial de la batalla, donde la escasa infantería patria cedía, vencida por la abrumadora diferencia numérica enemiga, dos comandantes patriotas, actuando por iniciativa propia, sin recibir órdenes de nadie ni ponerse de acuerdo, siguieron sus instintos guerreros y lograron dar vuelta el resultado de una batalla, que ya presagiaba perdida. DORREGO, desde la reserva, se arrojó con ahínco para cubrir la brecha que se había abierto entre los BATALLONES DE CAZADORES y el N.º 6. En ese mismo momento, BALCARCE, que a la derecha tenía escondidos, en los tupidos bosques, a sus ochocientos DRAGONES DE LA PATRIA y DECIDIDOS DE TUCUMÁN, ordenó atacar al enemigo pero no de frente, lo cual hubiera significado un inútil sacrificio y seguramente un fracaso.

En efecto, su caballería se hubiera estrellado contra una infantería armada y preparada para recibirla. Al contrario, ordenó a sus hombres avanzar sigilosamente unos metros, dar luego un leve rodeo y cargar, finalmente, sobre EL ABANCAY, por su costado izquierdo y por detrás. Los perplejos infantes realistas, que ya avanzaban victoriosos, quedaron sorprendidos al ver que, de la nada, se les venían encima hordas montadas atacándolos por el flanco y la retaguardia, a los alaridos. BALCARCE cargó contra la retaguardia de las primeras dos unidades de infantería realistas que tenía a mano: EL ABANCAY y EL COTABAMBAS, los cuales sorprendidos y aterrados a la vista de un espectáculo tan imponente como nuevo para ellos, no supieron tomar otro partido que el peligroso de acabar de desordenarse y acogerse al inmediato bosque.

Este funesto ejemplo, que fue desgraciadamente seguido por los demás batallones, dio ocasión a que los intimidados y confusos infantes disidentes los persiguieran con audacia, hiriendo y matando sin piedad a los que pudieron alcanzar de los realistas; reconocería un general español. Simultáneamente, DORREGO irrumpía con su reserva por la izquierda de FOREST, llenando el hueco que había dejado el desbande del Batallón Nº 6. Esta maniobra cortó completamente las posiciones del ABANCAY y del COTABAMBAS. En medio de este contragolpe patrio, FOREST consiguió rehacerse y recuperar la iniciativa. Rodeados los realistas por el frente y atacados por el huracán de gauchos, DECIDIDOS y DRAGONES, por la espalda, empezaron a desbandarse. El primero en huir fue su mejor unidad: EL ABANCAY; que en la retirada perdió a su coronel, varios prisioneros y banderas. Caído EL ABANCAY, rompió la línea izquierda del COTABAMBAS, quien, contagiado, se desbandó al poco tiempo y huyó, perdiendo también a su coronel, prisioneros y banderas.

Como un efecto dominó, desaparecido EL ABANCAY, desbandado EL COTABAMBAS, quedaba en el centro el Real de Lima, que también sufrió los efectos del pánico y tuvo la misma suerte que los otros dos batallones enemigos: pérdida de sus jefes, prisioneros y estandartes. Toda esa parte de la formación realista se desgrana así por grupos: los unos corren buscando el amparo de sus batallones de la derecha que, con mayor suerte, habían arrollado a SUPERÍ: los otros, con la reserva, se desenredan del desorden como pueden y se abrigan en el bosque del Camino de Santiago; pero muchos perecen a manos de los gauchos que en completa dispersión, saqueaban los equipajes y mataban fugitivos.
Entonces sucedió lo que nadie había imaginado: tres batallones patrios (el Nº 6, CAZADORES Y LA RESERVA) se encontraron dueños absolutos de esa parte del campo de batalla. Gran parte del parque enemigo estaba en su poder: municiones, mulas, pertrechos, artillería, carretas, bueyes, equipajes, así como un elevado número de prisioneros e insignias enemigas capturadas. Sin embargo, ignoraban qué había sido del GENERAL BELGRANO y del resto de las fuerzas ubicadas a la izquierda del dispositivo patrio, a saber: el grueso de la caballería gaucha, la otra unidad de artillería y los negros del Batallón de Pardos y Morenos.

La situación misma de las tropas enemigas les era desconocida. Nada alcanzaban a ver en todo aquel campo donde se había levantado un polvaredal impresionante, aún no se disipaba el humo de los mosquetes y de la artillería y había ingresado una manga de langostas en medio de la acción que dificultaba toda visibilidad. En ese momento, DORREGO, verdadero líder entre sus pares, ordenó hacer lo más prudente y sensato: levantar todo lo que tenían en su poder y llevarlo hacia la plaza Independencia, donde el comandante patriota BENITO MARTÍNEZ había quedado bien fortificado, con una pequeña fuerza de refresco y las seis piezas de artillería restantes. Así fue como toda la infantería patria se replegó a la ciudad, a la espera de las noticias de su general y de sus restantes camaradas, de quien nada se sabía hasta entonces.

LA BATALLA DE TUCUMÁN tuvo asimismo consecuencias en el aspecto religioso ya que acentuó la devoción del pueblo y gobierno del país hacia la Virgen María a través de su advocación como la Virgen de la Merced. Desde los tiempos hispánicos, en 1687, la Virgen de la Merced había sido nombrada por el Cabildo de San Miguel de Tucumán Patrona y Abogada de la ciudad. Pero es a partir de la victoria de Tucumán cuando el culto a Nuestra Señora de La Merced adquiere una solemnidad particular asumida tanto por el pueblo, las autoridades y los jefes patrios, quienes rompiendo con los vínculos políticos con España, no rompieron con la tradición religiosa mariana. El 24 de septiembre de 1812 el GENERAL MANUEL BELGRANO, luego de LA BATALLA DE TUCUMÁN, le atribuyó a la Virgen de la Mercedes su intercesión y la nombró Patrona. El 27 de octubre de 1812 se celebró una misa de acción de gracias; en la procesión que llevaba la estatua de esta Virgen, BELGRANO depositó su bastón de mando entre los cordones del ropaje de la imagen, proclamándola en agradecimiento como “Generala del Ejército Argentino”