Dos voces, dos columnas, una misma historia. El programa presenta una nueva identidad visual que recupera sus raíces, rinde homenaje a sus orígenes y representa tres décadas de comunicación.
Treinta y tres años de historia no se resumen en una cifra. Detrás de cada temporada hay voces, ideas, experiencias, dificultades y personas que han contribuido a mantener vivo un proyecto de comunicación. Con motivo de esta nueva etapa, EL ALFA Y LA OMEGA presenta una identidad gráfica renovada, concebida como una representación simbólica de su trayectoria, sus principios y la continuidad de una historia que comenzó hace más de tres décadas.
El nuevo emblema no es simplemente un cambio estético. Cada uno de sus componentes responde a una intención y forma parte de un relato visual que conecta el pasado con el presente.
El elemento central es el Crismón, antiguo monograma cristiano formado por la superposición de las letras griegas Chi (X) y Rho (P), iniciales del nombre de Cristo en griego. Su recuperación tiene un significado especialmente emotivo: fue el símbolo elegido en los primeros tiempos del programa y concebido originalmente junto con Claudio Fernando García, cofundador del programa fallecido en 2003. Su regreso constituye también un homenaje a aquella etapa fundacional y a quien participó en la construcción de su identidad.
La elección del Crismón, en lugar de una cruz convencional, responde precisamente a esa memoria histórica. No se trata únicamente de representar el cristianismo, sino de recuperar un signo que pertenece a la propia historia del programa. Su nueva versión aparece tallada en piedra, con textura de mármol antiguo y pequeñas fracturas que evocan el paso del tiempo, la resistencia y la permanencia de los valores que inspiraron su creación.
A ambos lados del símbolo se levantan dos columnas romanas, diferentes en sus capiteles y ornamentación. Una presenta líneas más sobrias, mientras que la otra incorpora volutas y detalles decorativos propios de la arquitectura clásica. No son iguales porque tampoco representan dos trayectorias idénticas. Son la representación de Carlos Guzmán, desde Argentina, y Alfredo Musante Martínez, desde España, dos voces que desde 2020 siguen manteniendo vivo el proyecto a pesar de la distancia geográfica.
Su diferencia arquitectónica no expresa separación, sino complementariedad. Cada columna conserva su personalidad, su estructura y sus características, pero ambas forman parte de una misma construcción. Es una alegoría de dos personas que, desde distintos países y realidades, comparten una historia y un propósito.
Sobre cada columna aparece un número tres, formando conjuntamente el 33 que identifica esta temporada. Ambos números están esculpidos en piedra, integrados en la arquitectura y no añadidos como simples elementos gráficos. La cifra adquiere así una doble dimensión: identifica el presente del programa y recuerda su prolongada trayectoria. Además, su asociación con la tradición cristiana aporta una resonancia simbólica vinculada a la edad tradicionalmente atribuida a Cristo en el momento de su muerte.
Por encima de los números aparecen dos manos sosteniendo micrófonos clásicos. Son dos instrumentos iguales porque representan la igualdad de las voces, la comunicación compartida y la unidad del proyecto. Ninguno prevalece sobre el otro. Ambos se orientan hacia un mismo espacio, simbolizando el encuentro, el diálogo y la voluntad de comunicar. Su estética recuerda la tradición histórica de la radiodifusión y reivindica el valor de la palabra como herramienta fundamental de transmisión de ideas.
Finalmente, las grietas presentes en la piedra completan el mensaje. No representan ruina ni decadencia. Son las marcas que deja el tiempo sobre aquello que permanece en pie. Simbolizan las dificultades atravesadas, las ausencias, los cambios y la experiencia acumulada durante treinta y tres años.
La nueva identidad de EL ALFA Y LA OMEGA reúne así cuatro conceptos fundamentales: fe, comunicación, amistad y permanencia. Es también un reconocimiento a quienes estuvieron desde el principio y a quienes continúan haciendo posible esta historia.
Porque hay proyectos que no desaparecen con la distancia ni se detienen ante el paso del tiempo. Cambian, evolucionan y encuentran nuevas formas de expresarse, pero conservan aquello que les dio origen.
EL ALFA Y LA OMEGA · EDICION INTERNACIONAL · TEMPORADA 33
Dos columnas. Dos micrófonos. Una misma historia.
Equipo de Redacción
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