miércoles, 30 de abril de 2008

Educar en valores, un compromiso de todos para un futuro mejor

Martes 29.04.2008
Editorial - Programa Nº 334

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“Educamos para que los jóvenes tengan vida abundante y fecundidad como hombres y mujeres, para que sepan dar vida y hacer que otros crezcan y sean fecundos.” Estas palabras las expresó nuestro cardenal primado, Monseñor Bergoglio, la semana pasada en una misa multitudinaria, donde había gran cantidad de alumnos y autoridades docentes. Esto sucedía el pasado 23 de abril, día en que la Iglesia celebra a San Jorge. Seguramente ustedes tendrán presente la imagen de este santo, montado sobre un brioso caballo blanco y con una lanza que atraviesa al dragón. El dragón para distintas culturas es, tal vez, el símbolo de la maldad y, me atrevería a decir, el símbolo de los miedos.

“Se impone un pacto educativo”, decía Monseñor Bergoglio. Todos somos educadores y debemos hacernos cargo de la educación, por ejemplo educar a nuestros hijos, educar a los que atraviesan su etapa escolar. Esto se supone que es una responsabilidad de la toda sociedad. Todos somos padres, todos somos docentes desde el rol y lugar que nos toque ocupar dentro de esta sociedad. Todos tenemos que asumir la responsabilidad de la educación de nuestros hijos y de todos los niños y jóvenes que pueblan nuestro país. Este es un compromiso para un mundo mejor.

La educación, como todos sabemos, atraviesa un proceso de crisis. En estos tiempos, los que tenemos cierta edad recordamos con añoranza nuestras épocas de haber pasado por las aulas, donde hoy se ha perdido todo tipo de valores. Los jóvenes ingresan a esos lugares, que deberían ser recintos sagrados, para poder aprender. Pero lamentablemente, muchos de ellos ingresan con armas, con altos grados de violencia, resentimiento y con cierta cultura del odio. Este es un tema que nos debería preocupar a todos.

Bien decía nuestro Cardenal que hay tres imágenes en nuestra educación que tienen que ver con los jóvenes y que deben materializar fundamentalmente los docentes, apoyados por todos nosotros.

1. La poda: para que los niños tengan límites. Limites para poder crecer. No para coartarles la libertad, sino para que crezcan rectamente y como corresponde.

2. La contención: porque los educadores deben tener esa sabiduría para evitar la dispersión y para poder fortalecer aquel ideal de cuerpo y de comunidad. De cuerpo sano y de comunidad sana.

3. El fruto, fecundidad: más allá de su formación académica, pobre para nuestros tiempos, se necesita profundizar más en el conocimiento. La tecnología vino de repente a quitarnos capacidad de lectura y de razonamiento.

El otro día compartía junto a mi esposa un programa referente a la Matemática y a la poca utilización del razonamiento que tienen los chicos hoy. Se les explica y se les da las soluciones. Cuando, en nuestra época, era mucho más importante resolver problemas porque nos agilizaba la mente y nos preparaba para hacer frente y superar las dificultades que se nos presentasen en la vida. Buscar soluciones, investigar y razonar.

Además de lo formativo, está la otra parte importante de la educación y totalmente complementaria, la que debemos ejercer en nuestros hogares y que tiene que ver con la cultura de los valores. Parece que lenta y progresivamente vamos perdiendo la acción de cultivar aquellas cosas que nos fueron enseñadas por nuestros mayores. Una sociedad que se aleja de sus valores es una sociedad que se hace más autista, más egoísta. Un niño pre-adolescente o un adolescente que no tenga celular no existe. Esto nos lleva a la cultura del tener, no a la cultura del cultivar.

Ya no leemos, leer pasó a ser una antigüedad. No leemos más ni Juvenilla, ni Robinson Crusoe. Ahora todo es jueguito, ahora todo es violencia. Y esta sociedad nos la devuelve a través de los medios, que han ido creciendo y multiplicando su oferta. Éstos nos devuelven agresividad en programas donde se muestra no sólo la violencia en sí misma, sino la degradación del hombre, el comercio de personas que hacen cualquier cosa por ganar una miserable moneda.

No quiero dejar pasar esta oportunidad y decir que coincido absolutamente con el Cardenal Bergoglio en cuanto a la responsabilidad que nos cabe en esto de ser coherentes con lo que esperamos. Debemos apoyar a nuestros docentes y no desautorizarlos. Porque hoy sucede muy a menudo que los padres nos ponemos del lado de nuestros hijos y desautorizamos a los adultos que los están formando, quienes, tal vez, no estén tan bien formados como deberían.

Hoy en día no se da al colegio el valor de “nuestro segundo hogar”. Creo que como sociedad ya no lo valoramos de esa manera, los docentes, gobiernos y padres nos hemos dejado estar y, en consecuencia, tenemos una educación absolutamente careciente.

Volvamos a trabajar en la educación de los valores si esperamos que nuestra sociedad cambie, si esperamos cambiar el mundo. Empecemos por trabajar en lo que es la educación del futuro, la de nuestros hijos, apoyando a los docentes desde nuestro hogar. No los desautoricemos y pongámonos las pilas en tratar de mostrar un mundo mejor. ¿Cómo? Desde nuestros ejemplos, desde nuestras actitudes, dejando de lado todo aquello chabacano que hoy vemos a través de los medios.

No perdemos nada si apagamos la televisión en los horarios centrales donde nos muestran cómo la gente, por un poco de dinero, hace cualquier payasada. En cambio, ganamos mucho si nos ponemos a escuchar música o a leer un buen libro, tratando que también nuestros hijos lo hagan porque es fundamental.

Carlos Guzmán
Coordinador de Contenidos
Programa Radial
EL ALFA Y LA OMEGA

martes, 22 de abril de 2008

El grito sordo de la Tierra

Martes 22.04.2008
Editorial - Programa Nº 333
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En la primera parte del libro del Génesis podemos observar cómo el hagiógrafo, el escritor sagrado, para tratar la vocación de Abraham, busca los antepasados del pueblo hebreo, refiriéndose a la "historia del género humano", al comenzar por "la creación del universo". Éste afirma:"(...)Y vio Dios que era bueno...”.

El texto Sagrado nos lleva del mundo visible al invisible, nos estimula a descubrir "la interdependencia de las criaturas...", "la belleza del universo". En la jerarquía de las criaturas, el hombre es la cumbre de la obra de la creación". "Existe una solidaridad entre todas las criaturas por el hecho de que todas tienen el mismo Creador, y que todas ellas están ordenadas a su Gloria...". Así lo expresa San Francisco de Asís (Patrono de la Ecología) en su "Cántico a las Criaturas".

La Ecología es la parte de la Biología que se ocupa del estudio de las relaciones entre los seres vivos y el medio ambiente, es decir las diferentes especies de plantas y animales, incluyendo al hombre, que viven en él (...). El medio ambiente incluye las condiciones externas y los elementos naturales que influyen sobre los organismos.

Hace tiempo que con Carlos queríamos comenzar a desarrollar dentro del programa el tema de la Ecología. Llamó nuestra atención un "fenómeno" que ocurrió hace unos días atrás y que es de conocimiento público, tanto a nivel nacional como internacional. La ciudad de Buenos Aires y sus alrededores se vio afectada por una densa capa de humo y cenizas, ocasionada por la quema de pastizales, una práctica muy utilizada en todo el mundo.

Existe una ley provincial –que obviamente se ignora por completo– que prohíbe el "desmonte, tala o quema de pastizales y todo tipo de deforestación". Este desastre ecológico que afecta el ecosistema del humedal de las Islas del Delta del Paraná, fue la principal víctima de los incendios provocados en esa región por los productores ganaderos.

En la zona se hallan 700 especies vegetales, 543 especies de vertebrados y 172 clases de peces. Las hectáreas afectadas por el incendio suman un total de 66 mil, de las cuales 10 mil pertenecen a Buenos Aires y el resto a la Provincia de Entre Ríos.

¿Pero, qué dice la Iglesia respecto de la administración y el cuidado del medio ambiente? Desde la Encíclica "Rerum Novarum" de León XIII, Benedicto XV, Pío XII (1939 a 1953), y en numerosas cartas y radiomensajes se predica sobre la armonía y el orden imperante en la naturaleza, y cómo el hombre ha de servirse de tales bienes que debe respetar.

Juan XXIII, en la Encíclica "Mater et Magistra" (1961) refiere a la expresión "dominad la tierra", sin depredarla. En la Encíclica "Pacem in Terris" (1963) menciona el respeto al orden moral en el uso de la naturaleza y al equilibrio de población, tierra y capitales. El Concilio Vaticano II habla de higiene, circulación y convivencia. Pablo VI, en la Encíclica "Populorum Progressio" (26/03/1967) plantea el concepto integral del desarrollo y en "Humanae vitae" (25/07/1968) defiende la vida.

En la Carta Apostólica "Octogesima adveniens" (14/05/1971) se plantea la necesidad del respeto a la ecología y diversas problemáticas como la contaminación, la disminución de las reservas de agua, los desechos, el crecimiento desordenado de la urbanización. Juan Pablo II en la Carta Encíclica "Redemptor Hominis" (04/03/1979) alude a la creación que "gime y sufre" por la contaminación industrial.

Durante su pontificado insiste en el tema en varias encíclicas, como "Laborem Excercens" (14/09/1981) y "Sollicitudo Rei Sociales" (30/12/1987), donde dice que se debe tener en cuenta el enfoque sistémico de la cuestión ecológica y la dimensión moral del desarrollo. En la encíclica "Centesimus Annus" ((01/05/1991): con motivo del centenario de la Encíclica " Rerum Novarum " (1891) de León XIII, la opción moral y cultural de las investigaciones, refiere a los nuevos problemas ecológicos, consumismo y cuestión ecológica.

El consumismo en las sociedades post industriales y en las naciones empobrecidas está afectando la ecología y el medio ambiente de manera preocupante. El uso de la biotecnología sin una prudente regulación política, jurídica y ética puede conducir a la humanidad a un proceso impredecible en el deterioro y destrucción de los recursos renovables y no renovables; traspasando el imprescindible equilibrio ambiental que posibilita la vida en el planeta Tierra.

En los Documentos del Magisterio Social, la Iglesia insiste en la necesidad de una acción mancomunada de los estados y de las organizaciones libres del pueblo, a nivel nacional e internacional. Sostiene la necesidad de rescatar el valor de la “solidaridad” y de la promoción y efectiva vigencia de los derechos humanos y sus deberes correlativos. Ello supone un cambio de conducta, ajustada a una ética social, política y económica. Recuperar la noción del rol del hombre como administrador de los bienes creados y rechazar un comportamiento desaprensivo.

Los graves problemas ecológicos requieren un efectivo cambio de mentalidad que lleve a adoptar nuevos estilos de vida. La cuestión ecológica no debe ser afrontada únicamente en razón de las terribles perspectivas que presagia la degradación ambiental. Tal cuestión debe ser, principalmente, una vigorosa motivación para promover una auténtica solidaridad de dimensión mundial.

Pero, volviendo a la quema de los pastizales, en todos los medios de comunicación podíamos ver cómo el Ministro del Interior confirmaba que dos personas habían sido detenidas, mientras que una tercera se encontraba prófuga y era buscada por la Justicia. También afirmó que los responsables de los incendios en el Delta del Paraná eran "productores agropecuarios". “Moleste a quien moleste es necesario que la población sepa claramente que estos señores son los responsables de que estemos viviendo desde hace unos días en este estado y con inconvenientes tan importantes”, agregó el ministro.

Ante estos hechos no sé si se ha tomado conciencia que estamos frente a un desastre ecológico. Tal vez para algunos sea sólo ver quién tiene más poder y hacerlo valer sin medir el daño que se le hace al ecosistema.

La actitud que debe caracterizar al hombre ante la creación es esencialmente la de gratitud y reconocimiento. El mundo se presenta a la mirada del hombre como huella de Dios, lugar donde se revela su potencia creadora, providente y redentora. La bondad del orden creado, adquiere plenitud en el misterio de Cristo. La Tierra será restaurada por Él, que creará cielos nuevos y tierra nueva.

Sabemos que Dios es el Creador y el único digno de adoración. Es quien nos ha confiado la administración y cuidado de la Creación. Todas las criaturas tenemos que elevar un himno de alegría y acción de gracias a Dios por los bienes que hemos recibido, en especial por el ambiente natural, por la Tierra que habitamos.

Alfredo Musante
Director Responsable
Programa Radial
EL ALFA Y LA OMEGA
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Fuentes
El hombre y el ambiente natural en la Doctrina Social Católica
Prof. Ernesto Gaspar Francisco Luna, nació en San Javier, el 23/05/47. Académico correspondiente la Academia Argentina de Asuntos Internacionales en Santa Fe. Profesor Titular en la Universidad Católica de Santa Fe- Extensión áulica Reconquista y en el Departamento Académico Rafaela de la Universidad Católica de Santiago del Estero. Miembro de la Asociación Internacional de Derecho Cooperativo, Universidad de Deusto – Bilbao - España y de la Sociedad Científica Argentina.

Diario La Nación
Una reserva en riesgo de desastre ecológico
Domingo 20 de Abril de 2008
www.lanacion.com.ar

Agencia de Noticias TELAM
Informe Especial
La quema de pastizales
Afectan al ecosistema de humedales de las Islas y el Delta del Paraná
Lunes 21 de Abril de 2008
www.telam.com.ar

martes, 15 de abril de 2008

La Iglesia, a través de Benedicto XVI, llevará paz y amor a todos los rincones del mundo

Martes 15.04.2008
Editorial - Programa Nº 332

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Cristo es nuestra esperanza, por la paz, la justicia y la libertad que fluye de la ley de Dios, cumplida en su mandamiento de "Amarse los unos a los otros". Estas palabras son del sucesor de Pedro, Benedicto XVI, que ha realizado un viaje apostólico a los Estados Unidos de Norte América (primera potencia del mundo). Este país es, al igual que otros países de América, un gran crisol de razas, de religiones, de multiplicidad de personas de distintas etnias.

¿Qué busca Benedicto XVI viajando a los Estados Unidos? Durante sus años de pontificado fueron muy pocos los lugares que ha elegido. Escasas veces ha salido de Roma. Lo ha hecho puntualmente en su Alemania natal. El año pasado fue a Aparecida, Brasil, de lo que dimos cuenta y seguiremos comunicando a través de los informes del CELAM. Ahora llegó a los Estados Unidos, específicamente a Washington, donde fue recibido en el aeropuerto Andrews, por el presidente George Bush. Bush es un ferviente cristiano, y en algunos casos para muchos, un fanático que cree que Dios le habla al oído. En otra ocasión nosotros hablamos sobre el modo en que Dios nos habla al corazón, pero no debemos equivocarnos de mensaje ¿no?

Benedicto XVI se entrevistará con George Bush. El Santo Padre seguramente le comunicará al representante republicano sus esperanzas de paz para Medio Oriente, para Irak y para tantos otros lugares en el mundo. El Papa también encarará un discurso similar en Nueva York y en la Asamblea de las Naciones Unidas. Además tendrá diversos encuentros interreligiosos y se encontrará con los obispos de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.

Los católicos son el 26% de la población de aquel país, un número muy importante dado que es un país muy grande y numeroso, fundamentalmente conformado por la gran cantidad de latinoamericanos que viven allí. Seguramente algunos de ellos nos estén escuchando. Todos sabemos que la mayoría es protestante, pero la rama evangélica justamente del protestantismo, los pentecostales, los adventistas etc., han ido ganando un terreno importante que en muchos casos se lo han quitado a la grey católica. Muchos de los que eran católicos se han pasado a las filas de estas ramas evangélicas del protestantismo.

Benedicto XVI va a celebrar dos multitudinarias misas en los Estado Unidos en distintos estadios y seguramente más de 50.000 personas en cada uno de ellos concurrirán a escuchar su palabra.
La conferencia de obispos católicos en Estados Unidos ha informado que el encuentro del Papa y el rabino en Nueva York está confirmada. Esto expresa una buena voluntad hacia la comunidad judía con quienes a veces pareciera que hubiera alguna distancia. Esto viene muy a cuento, porque durante este pasaje de nuestro Santo Padre por el país de América del Norte en todo el mundo se celebra el Pésaj, que es la Pascua judía. Seguramente el Papa también conmemorará junto con ellos esa salida del pueblo judío de Egipto de ese paso de la esclavitud a la libertad.

El Santo Padre durante esta estancia en aquel país del norte cumplirá sus 81 años el próximo 16 de abril. Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, lo pasará justamente rodeado de mucha gente que está interesada en escucharlo y en asistir a aquellos lugares donde el Santo Padre concurrirá.

Paradójicamente en los Estados Unidos está también, un poco de visita y un poco por necesidad, otro hombre que tiene mucho que ver con una de las religiones más importantes que tiene el mundo. Me refiero estrictamente al Dalai Lama, quien es un poco la autoridad religiosa del Tíbet, el sucesor de Buda, la reencarnación, para ser más claros según dicen ellos. Esto sucede en un momento en que la Iglesia Católica busca a través del mensaje de Benedicto XVI llevar paz a todos los rincones del mundo.

Seguramente el Papa hable del Tíbet en un momento en que China justamente se opone a esta libertad del pueblo tibetano, porque considera al Tíbet como parte de su territorio. El gobierno chino, está tirando señales hacia el Vaticano para tratar de acercar posiciones para mejorar su imagen externa, sobretodo en momentos en que se están por celebrar durante este año los Juegos Olímpicos de Beijín.

Ustedes se habrán enterado de los acontecimientos que padeció la llama olímpica que viajó por Europa y en algunos lugares, como en París sufrió agresiones o mejor dicho intenciones de apagar ese juego un poco en protesta por la falta de libertad del pueblo tibetano. Y se me ocurre pensar que como decía también Benedicto XVI, hablará con Bush y tal vez haga alguna mención en su mensaje de paz en las Naciones Unidas sobre los derechos que le asisten a ese pueblo tibetano que desde hace más de cincuenta años cayó bajo la dominación China.
Por esto no tienen derecho a profesar su religión, a poder expresar su libertad, a poder elegir libremente. Ojalá que este viaje de Benedicto, importante por lo político y por lo que representa su Santidad ante el mundo y especialmente allí, Estados Unidos, donde pasa toda la noticia y lo más importante, donde todo el mundo pone sus ojos.

En este nuevo viaje apostólico, Benedicto XVI va a llevar su mensaje de Paz. Ojalá que este mensaje sea escuchado por todo el mundo y que realmente las palabras del Santo Padre invitándonos a la paz, invitándonos al amor de unos con otros se pueda escuchar en todos los rincones del planeta.

Carlos Guzmán
Coordinador de Contenidos
Programa Radial
EL ALFA Y LA OMEGA

martes, 8 de abril de 2008

Latinoamérica necesita un Nuevo Pentecostés

Martes 08.04.2008
Editorial - Programa Nº 331

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Al comenzar esta editorial, vuelvo a citar lo que mencionara en el pasado martes 25 de marzo, donde les recordaba que en el año 1968, el Papa Pablo VI inauguraba en la ciudad de Medellín, Colombia, la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Estábamos en plena vigencia de las dictaduras militares. Allí el Papa, reconoció que había una ola desbordante de inquietudes por el desarrollo de los países de América Latina, agitados por la conciencia de los desequilibrios económicos, políticos, sociales y morales.

Los obispos denunciaban que existía una: "violencia institucionalizada", para subrayar que "un sordo clamor brota de millones de hombres, como injusticia que clama a los cielos". Hablaban, además, de la "vigencia de estructuras inadecuadas e injustas" que pesaban duramente sobre los pueblos del continente. También remarcaban: "Nos sentimos en la obligación de afirmar, ante nuestros Obispos y eventualmente ante el mundo, el resultado fundamental de nuestra reflexión pastoral: América Latina, desde hace varios siglos es un continente de violencia [...] y pedimos a nuestros Pastores que en la consideración del problema de la violencia en América Latina se evite por todos los medios equiparar o confundir la violencia injusta de los opresores que sostienen este nefasto sistema, con la justa violencia de los oprimidos, que se ven obligados a recurrir a ella para lograr su liberación".

Hace unos días, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, afirmó, en un discurso pronunciado en la V Reunión de Ministros de Seguridad y Orden Público del Caribe celebrada en Puerto España (Trinidad y Tobago), que América Latina y el Caribe "son la segunda región más violenta del mundo". Asimismo, pidió a los gobiernos y responsables de seguridad pública que afrontaran ese flagelo.

Ante esta realidad, me vienen a la memoria dos situaciones. Primero, la de una mujer: Ingrid Betancourt, política franco-colombiana que ha sido representante de la Cámara, senadora y candidata presidencial. Fue secuestrada por las FARC el 23 de Febrero de 2002 mientras hacía campaña como candidata a la presidencia para las elecciones de ese mismo año. Betancourt en la actualidad se encuentra en cautiverio en la selva colombiana en condiciones precarias.

Y la otra situación es la entrevista concedida por el Santo Padre a los periodistas durante su viaje apostólico a Brasil, con ocasión de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, el miércoles 9 de mayo de 2007. Entre las diferentes cuestiones planteadas al Sumo Pontífice se le preguntó qué podía hacer la Iglesia para salir adelante en la situación de conflicto interno de Colombia. Obviamente Benedicto XVI expresó: "Naturalmente, yo no soy un oráculo, que tiene automáticamente todas las respuestas adecuadas. Sabemos que los obispos ponen todo su empeño por encontrar esas respuestas. Yo sólo puedo confirmar la línea fundamental de los obispos, es decir, una fuerte indicación a poner el acento en la Fe, que es la garantía más segura contra el aumento de la violencia y, al mismo tiempo, un compromiso decidido por la educación de una conciencia que salga de situaciones incompatibles con la Fe. Naturalmente, están en juego condiciones económicas, donde algunos campesinos viven de cierto mercado que luego permite grandes ganancias en otros lugares. No se pueden resolver inmediatamente, de un momento a otro, estos diversos problemas económicos, políticos, ideológicos, pero es necesario seguir adelante con gran decisión, con la adhesión sincera a una Fe que implica respeto a la legalidad y a la vez amor y responsabilidad con respecto a los demás. Me parece que la educación en la Fe es la humanización más segura también para resolver, poco a poco, esos problemas tan concretos".

América Latina ha sido llamada "Continente de la Esperanza" por su potencial humano y cristiano. Se ha llamado también "Continente de la Esperanza Misionera", en el mensaje que diera Juan Pablo II en el 3er Congreso Misionero Latinoamericano de 1983.

Frente a las nuevas circunstancias difíciles y confusas, tanto en Latinoamérica como en el resto del mundo, el Documento de Aparecida impulsa el espíritu de "un Nuevo Pentecostés". Nos dice en el n°185: "En el fiel cumplimiento de su vocación bautismal el discípulo ha de tener en cuenta los desafíos que el mundo de hoy le presenta a la Iglesia de Jesús, entre otros: el éxodo de fieles a las sectas y otros grupos religiosos; las corrientes culturales contrarias a Cristo y la Iglesia; el desaliento de sacerdotes frente al vasto trabajo pastoral; la escasez de sacerdotes en muchos lugares; el cambio de paradigmas culturales; el fenómeno de la globalización y la secularización; los graves problemas de violencia, pobreza e injusticia; la creciente cultura de la muerte que afecta la vida en todas sus formas".[1]

Después de enfocar temas de actualidad y de dar pautas y consejos para todos, el documento vuelve a insistir en la misma súplica: "No podemos desaprovechar esta hora de gracia. ¡Necesitamos un nuevo Pentecostés!"[2] (n° 548)

El documento termina con una oración que Benedicto XVI desarrolló y que empieza así: "Guiados por María, fijamos los ojos en Jesucristo, autor y consumador de la fe, decimos con el sucesor de Pedro: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba" (Lucas 24,29).

Alfredo Musante
Director Responsable
Programa Radial
EL ALFA Y LA OMEGA

[1] Aparecida, Documento conclusivo. V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Conferencia Episcopal Argentina. Editorial Guías S.A. 2007.
[2] IBIDEM

martes, 1 de abril de 2008

Debemos estar siempre dispuestos a dialogar y a escuchar al otro

Martes 01.04.2008
Editorial - Programa Nº 330

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Estamos transitando el tiempo Pascual. Acabamos de compartir un momento fuerte de la Iglesia, en el cual se recuerda a este Jesús que durante tres largos años caminó al lado nuestro, al lado de muchos hermanos llevando el mensaje, curando a los enfermos, enseñando, predicando y regalándonos la paz a cada paso. Y en ese camino le tocó, como ya estaba previsto, como Él ya lo sabía, llegar a Jerusalén y vivir lo que todos recordamos en este tiempo.

Uno podría decir que era una Jerusalén dividida, una Jerusalén donde había buenos y malos. Todos los buenos, ¿eran tan buenos? Todos los malos, ¿eran tan malos? Jesús no hizo distinciones, predicó para todos, acogió a quien tuvo cerca, se acercó a todos y a cada uno de los que estuvieron allí. No distinguió que la samaritana era de otro pueblo enfrentado a los judíos, no tuvo en cuenta que Mateo era un recaudador y lo eligió para ser uno de sus seguidores y discípulos, y lo mismo podemos decir de Magdalena.

También estaban los del otro lado, recordemos aquel oficial romano que vino a pedir auxilio por ese sirviente que estaba muy grave. Nicodemo que era uno de los sumos sacerdotes del Templo. Jesús recibió a todos, los escuchó a todos y para todos el mensaje fue el mismo: “Amen a Dios por sobre todas las cosas y ámense entre ustedes, como yo los he amado”. Detrás de este mensaje sucede que no lo vivimos como pueblo. Hace veinte días que venimos en ascuas, viviendo enfrentamientos y divisiones (en alusión a las concentraciones y cortes de las rutas argentinas, convocadas por los productores agropecuarios hasta tanto el gobierno nacional retroceda con el aumento en el esquema de las retenciones agropecuarias). Otra vez, el pueblo enfrentado con el pueblo mismo.

Hay división entre los que están con Jesús y los que están con los judíos, entre los que eligen a Jesús y los que eligen a Barrabás, y entre quienes están de acuerdo con el campo y los que no. Y todo lo vivimos en un clima de enfrentamiento. Los medios, el entorno, las palabras. Lo que se dice parece que quiere revolver viejos fantasmas. Quiere traernos a cuento aquellos enfrentamientos estériles que nuestra sociedad, muy próxima a cumplir los doscientos años, ha tenido a lo largo de todo este tiempo.

Recordemos también lo que el otro día sucedía en el obelisco cuando un pastor evangélico hablaba de la paz. Tal vez un poco con esas palabras con las que Jesús nos marca y nos identifica diciendo: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”. Aquél que esté libre de culpa y cargo, que no haya cometido ninguna injusticia, aquél que sea totalmente sano de pensamiento y libre para opinar, para criticar, que lo haga, que arroje la piedra en este momento en que nuestro pueblo está dividido. Queremos, desde este humilde programa y a través de este modesto y pequeño editorial, recordar estas palabras: “La paz les dejo, la paz les doy”. Pensemos fría y seriamente, ni todos son tan malos, ni todos son tan buenos. Aún aquéllos que no lo merecían compartieron una mesa, compartieron una cena. El que lo negó, el que lo traicionó, el que se borró. Todos tenemos derecho a compartir una mesa.

Actualmente, hay algo que a los argentinos nos falta, porque somos medianamente autistas. Nos gusta hablar, pero a lo que no le damos tanta importancia es al escuchar. En estos momentos, la cordura debe estar por encima de cualquier interés sectorial, y lo que debe primar es el criterio y el diálogo.

Ojala que podamos, desde este mensaje de Pascua, entender que ya hubo Uno que dio la vida por nosotros, y nos dejó como mensaje que “nos amemos los unos a los otros”. Que nos entendamos, que nos respetemos, que valoremos lo que cada uno tiene en su corazón y en su mente. Pongámoslo sobre una mesa y encontremos los valores comunes que nos beneficien a todos. No sigamos permitiendo que nos dividan, ni el gobierno, ni aquellos agitadores mediáticos que buscan siempre sacar provecho de las divisiones.

“Ámense los unos a los otros como yo los he amado”.

Carlos Guzmán
Coordinador de Contenidos
Programa Radial
EL ALFA Y LA OMEGA

Debemos estar siempre dispuestos a dialogar y a escuchar al otro

EL ALFA Y LA OMEGA
Martes 01.04.2008
Editorial - Programa Nº 330

Estamos transitando el tiempo Pascual. Acabamos de compartir un momento fuerte de la Iglesia el cual es recordar a este Jesús que durante tres largos años camino al lado nuestro, al lado de muchos hermanos llevando el mensaje, curando a los enfermos, enseñando, predicando, regalándonos la paz a cada paso. Y en ese camino le toca como ya estaba previsto, como el ya lo sabía llegar a Jerusalén y vivir lo que todos recordamos en este tiempo.

Uno podría decir que una Jerusalén dividida, una Jerusalén dónde había buenos y malos. Todos los buenos ¿eran tan buenos?, todos los malos ¿eran tan malos? Jesús no hizo distinciones, predicó para todos, acogió a quien tuvo cerca, se acercó a todos y a cada uno de los que estuvieron allí. No distinguió que la samaritana era de otro pueblo enfrentado a los judíos, no tuvo en cuenta que Mateo era un recaudador y lo eligió para ser uno de sus seguidores y discípulos, y lo mismo podemos decir de Magdalena.

También estaban los del otro lado, recordemos aquel oficial romano que viene a pedir auxilio por ese sirviente que estaba muy grave. Nicodemo que era uno de los sumos sacerdotes del templo. Jesús recibió a todos, los escucho a todos y para todos el mensaje fue el mismo: “Amén a Dios por sobre todas las cosas y ámense entre ustedes, como yo los he amado”. Detrás de este mensaje no sucede lo que nos sucede como pueblo. Hace veinte días que venimos en ascuas, (en alusión a las concentraciones y cortes de las rutas argentinas convocadas por los productores agropecuarios hasta tanto el gobierno nacional retroceda con el aumento en el esquema de las retenciones agropecuarias) viviendo enfrentamientos, divisiones. Otra vez, el pueblo enfrentado con el pueblo mismo.

La división entre los que están con Jesús y los que están con los judíos, los que eligen a Jesús y los que eligen a Barrabas, los que están de acuerdo con el campo y los que no están de acuerdo. Y todo lo vivimos en un clima de enfrentamiento. Los medios, el entorno, las palabras, lo que se dice parece que quiere revolver viejos fantasmas. Quiere traernos a cuento aquellos enfrentamientos estériles que nuestra sociedad, muy próxima a cumplir los doscientos años, ha tenido enfrentamientos a lo largo de todo este tiempo.

Recordemos también lo que el otro día sucedía en el obelisco cuando un pastor evangélico hablaba de paz. Tal vez un poco con esas palabras con las cual Jesús nos marca y nos identifica y nos dice. “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”, aquel que este libre de culpa y cargo, aquel no haya cometido ninguna injusticia, aquel sea totalmente sano de pensamiento y totalmente libre para opinar para criticar que lo haga, que arroje la piedra en este momento, en que nuestro pueblo esta un tanto dividido, queremos desde este humilde programa, y a través de este modesto y pequeño editorial recordar esas palabras: “La paz les dejo la paz les doy”. Pensemos fría y seriamente, ni todos son tan malos ni todos son tan buenos y aún aquellos que no lo merecían compartieron una mesa, compartieron una cena. El que lo negó, el que lo traicionó el que se borró. Todos tenemos derecho a compartir una mesa.

En este momento algo que a los argentinos a veces nos falta porque somos medianamente autistas, nos gusta hablar, hablar pero algo que no nos gusta demasiado hacer a lo que no le damos tanta importancia es al escuchar. En este momento la cordura debe estar por encima de cualquier interés sectorial y lo que debe primar es el criterio y el diálogo.

Ojala que podamos desde este mensaje de Pascua entender que ya hubo uno que dio la vida por nosotros y nos dejó como mensaje que: “Nos amemos los unos a los otros”. Que nos entendamos, que nos respetemos, que valoremos lo que cada uno tiene en su corazón y en su mente. Pongámoslo sobre una mesa y encontremos los valores comunes que nos beneficien a todos. No sigamos permitiendo que nos dividan, ni los medios, ni el gobierno, ni los agitadores mediáticos que buscan siempre sacar provecho de las divisiones.

“Ámense los unos a los otros como yo los he amado”.

Carlos Guzmán
Coordinador de Contenidos
Programa Radial
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