miércoles, 31 de marzo de 2010

Siempre honro la vida…

Martes 30.03.2010
Editorial - Programa Nº 434
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“Un adolescente alemán murió la noche previa a cumplir 15 años, tras ahogarse con un cable para experimentar una “sensación de asfixia” que es difundida entre los jóvenes por Internet como “choking game” o “juego del desmayo”. Ahogarse hasta perder el conocimiento, se populariza y publicita en Internet como “droga natural”, y sobre todo son niños y adolescentes quienes la usan como modo de alterar sus sensaciones”.

Así en diferentes periódicos y portales de noticias en Internet se publicaba esta noticia donde nos relata una de tantas situaciones de autodestrucción que día a día sufren muchos adolescentes y niños de todo el mundo, donde se quiere alterar la conciencia y llegar al éxtasis máximo… (sic).

Comenzar la editorial con una noticia de esta naturaleza, que es fuerte porque habla y tiene como personajes principales a los adolescentes, a los niños a aquellos que están dentro de una franja más necesitada de muchas cosas, afecto, contención, escucha, guía, que buscan modelos a seguir, lamentablemente como vemos lo que consumen lo llevan al punto de quitarse la vida, “experimentando” para alterar sus sensaciones.

Y al escribir estas palabras, me viene a la memoria la figura de un joven polaco, que desde su infancia, estuvo marcada por la fatalidad. A los 9 años pierde a su madre, a los tres años, su hermano, recién graduado de medicina. Viviendo la mayor parte de su infancia y juventud con su padre, un ex suboficial del ejército polaco que falleciera el 18 de febrero de 1941, Lolek contaba por entonces con 21 años de edad. Este doloroso acontecimiento marcará un hito importante en el camino de su propia vocación: “después de la muerte de mi padre -dirá este joven-, poco a poco fui tomando conciencia de mi verdadero camino. Yo trabajaba en la fábrica y, en la medida en que lo permitía el terror de la ocupación, cultivaba mi afición a las letras y al arte dramático. Mi vocación sacerdotal tomó cuerpo en medio de todo esto, como un hecho interior de una transparencia indiscutible y absoluta. Al año siguiente, en otoño, sabía ya que había sido llamado. Veía claramente qué era lo que debía abandonar y el objetivo que debía alcanzar "sin una mirada atrás". Sería sacerdote”.

Trayendo alguna anécdota de este joven polaco, mientras dos equipos de fútbol judío y católico se disputaban la supremacía futbolística de la localidad, este joven daba lecciones de nobleza pues cuando faltaban jugadores, “Lolek” no dudaba unirse al equipo judío como portero si hacia falta…, de constitución física atlética, robusto, del que existe una inédita instantánea en la que se le puede ver ataviado con calzón y camiseta de manga corta, las gafas sujetas con un trozo de tela, corriendo detrás de un balón, acosado por dos rivales en un partido de fútbol.

Entrada la II Guerra Mundial, la enseñanza y el estudio se sancionaban en la Polonia ocupada con pena de muerte, lo que no impidió que en la Universidad donde estudiaba, siguiera impartiendo clases clandestinamente en la forma de conferencias nocturnas.

Un día decidió entregar su vida a un amigo, y ese amigo lo nombro el encargado de su empresa y entonces su vida cambio y tal vez la de muchos también.

Un 16 de octubre de 1978, en una plaza muy particular el orbe entero se conmocionó cuando, luego de haber visto el “humo blanco” elevarse desde la chimenea de una “Capilla”, estaban ansiosos de saber quien sería su nuevo Pastor universal…

Pocos minutos después aparecía ante todos la imagen de aquél pontífice que se haría tan familiar y cercano a millones de personas en todos los continentes. “¡Alabado sea Jesucristo!” fueron las primeras palabras que pronunció. Con esta invitación declaraba quién era el centro de su vida, a quién servía, en quien tenía puesta su confianza: al Señor Jesús quería alabar por su elección, ¡con los labios y con la vida!

Dirigiéndose a todo el mundo expresó: “Me han llamado de una tierra distante, distante pero siempre cercana en la comunión de la Fe y Tradición cristianas. Y así me presento ante todos ustedes para confesar nuestra fe común, nuestra esperanza, nuestra fe en la Madre de Cristo y de la Iglesia”.

Desde el principio cautivó a la multitud con su sencillez, su cercanía, con la claridad y profundidad de su mensaje, un mensaje que brotaba de la fe. La multitud de creyentes rompió en largos y enfervorizados aplausos, saludando y acogiendo con corazón abierto a su nuevo y amable Pastor.

Seis días después de su elección, el 22 de octubre de 1978, pronunció unas palabras memorables en aquella, su primer homilía lanzó a todos los creyentes y al mundo entero, la invitación: “¡No tengáis miedo, abrid, más aún, abrid de par en par las puertas a Cristo!”

Este joven que perdió todo y gano a todos, se convirtió en ese hombre que durante 27 años guió la barca de Pedro, se animó a navegar mar adentro, nos enseño que no es tarea de cobardes, de mediocres especuladores, de abúlicos discípulos. Implica valentía, entrega, volver a empezar... así lo vivió este polaco... así fue su estilo. así es la herencia que nos legó.

En síntesis: pienso en la personalidad del joven Lolek que más adelante sería Juan Pablo II, este poeta de Dios, cuya sensibilidad comunicacional lo llevo desde joven a sobresalir por su capacidad de gesto y expresión, el Papa de los abrazos y de la cercanía, terminó su vida con la incapacidad que provoca el mal de Parkinson, enfermedad que va paralizando los músculos y endureciendo la expresión... Son las Paradojas del Buen Dios, que suele sorprendernos y hasta a veces enojarnos con sus designios que a primera vista no entendemos. Pero que con el tiempo y con el Amén de la cruz se transforman en luz y motivo de Pascua.

Ha comunicado un sentimiento de admiración por el "gozo de vivir" de los jóvenes, entendido como un signo del gozo que tuvo Dios creando al hombre. Admiración que los jóvenes han percibido con sinceridad y le han correspondido, permitiendo una experiencia inesperada de predicación que continúa a las nuevas generaciones…

Y pienso en estos niños, estos jóvenes que se quitan la vida para experimentar una “sensación de asfixia” que es difundida entre los jóvenes por Internet como “choking game” o “juego del desmayo” y como me gustaría que gastaran su vida como lo hizo este adolescente que debió hacer frente en un tiempo de dolor y soledad pero que estuvo dispuesto a “experimentar” el llamado del Padre Bueno y lo invito a ser ejemplo de su amor y seguimiento filial.

Ojala los niños, adolescentes y jóvenes vean en este humilde anciano al joven que vive en su interior y los ayude a “experimentar” el llamado del Padre.

Alfredo Musante
Director Responsable
Programa Radial
EL ALFA Y LA OMEGA

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