martes, 3 de noviembre de 2015

VIRGEN NEGRA DEL MONASTERIO SANTA MARÍA DE LOS TOLDOS

La Virgen Negra que se venera en el Monasterio de Santa María es una reproducción de la talla original que se encuentra en el santuario y Monasterio de Einsiedeln, situado en el corazón de Suiza. Cuando Einsiedeln fundó el Monasterio de Los Toldos le entregó, -¡como tesoro precioso!-, una reproducción de la Virgen Negra. María ofrece su mano izquierda como un trono en el que se sienta el NIÑO JESÚS, nuestro Salvador. Parece que el Niño se le estuviera cayendo, pero en realidad nos lo está ofreciendo como un regalo ya que por el misterio de su Encarnación el Hijo de Dios se hizo hombre para salvarnos del pecado y regalarnos la luz que no tiene fin. Jesús nos sonríe y levanta la mano derecha bendiciéndonos. En su izquierda lleva un pajarito como símbolo de la providencia de Dios que alimentaba a san Benito a través de un cuervo. Pero además cuenta la tradición que. el artista de la imagen original, quizás haya puesto el pajarito haciendo referencia a un pasaje de un relato apócrifo o alguna leyenda donde cuenta que el Niño Jesús, jugando con algún compañero, había modelado con barro pequeños pajaritos y golpeando las manos los había hecho volar. La Virgencita tiene en su mano derecha un cetro que simboliza su dignidad de Reina, -¡en Cristo servir es reinar!-, pues ella es la esclava del Señor que cumplió fielmente la palabra de Dios y por su intercesión y amor maternal ayuda a la Iglesia toda a escucharla y cumplirla.

¿Por qué es negra?
Los piadosos peregrinos que llegaban al santuario de Einsiedeln (Suiza) le encendían velas con el deseo que los cirios continuaran ante la Virgen su presencia, su oración y su amor. Y estas velas o lámparas, al arder, además de las llamas, largaban un humo que fue oscureciendo de a poco a la Virgen. Este es uno de los factores por los que la Virgen es negra. Pero hay otro factor importante que influyó. En el año 1798 se produjo en Suiza la revolución francesa. Estos hombres hicieron muchos destrozos en la iglesia, sacristía, biblioteca, altares, relicarios. Sacaron todo lo que les interesó y hasta demolieron parte del camarín de la Virgen. Pero antes que estos revolucionarios fueran al monasterio, los monjes, avisados de antemano de la llegada de estos sacrílegos, escondieron la Virgen Negra que estaba en el camarín y pusieron otra similar, que era una copia. Al llegar estos hombres al Monasterio, después de hacer los destrozos, se llevaron la copia de la Virgen Negra, pensando que era la original con joyas. De esta forma los monjes salvaron la sagrada imagen. Pero estos hombres seguían haciendo destrozos en la ciudad, entonces, por temor a que vinieran al Monasterio, se la tuvieron que llevar. Este trabajo de salvar la imagen, la realizó un empleado del monasterio, llamado Plácido Kälin. La colocaron en un cajón de pino, envuelta en paños, sellada con pasto seco por dentro y por fuera y se la trasladó en este cajón a un lugar designado en la montaña del valle de Alp y después fue enterrada al pie del monte Mythen, a unos 30 Km. del monasterio. Más tarde fue sacada de allí y la llevaron a otros lugares, también seguros.

Plácido hizo un muy buen trabajo, porque tuvo que pasar por muchos lugares peligrosos. El cajón, donde llevaba a la Virgen, lo camufló con cosas que aparentaban ser parte de las pertenencias de un vendedor ambulante. Así pudo seguir con su objetivo.
Uno de los lugares donde estuvo escondida la imagen de la Virgen fue en Voralberg, en la frontera de Suiza, concretamente en San Geroldo donde había una capilla y una propiedad del Monasterio, en Austria. Allí quedó oculta más de un año. Después que terminó la revolución francesa, en 1803, llevaron la Virgen Negra a su casa, es decir, al monasterio de Einsiedeln. Pero antes de ponerla a la vista, para la veneración de los piadosos peregrinos, se dieron cuenta que había que restaurarla. Para esto llamaron a un hombre experto sobre el tema llamado Juan Adán Futcher. Lo primero que le hizo este restaurador fue sacarle el hollín y limpiar las partes ennegrecidas, por causa del humo de las velas o lámparas que le habían encendido los peregrinos desde mucho tiempo atrás. Luego de haberla limpiado, la Virgen quedó con el color natural de la madera, probablemente de tilo. Pero la imagen así restaurada, extrañó tanto a los piadosos cristianos que habían conocido la imagen oscura en sus peregrinaciones hacia ella, que los monjes de este monasterio de Einsiedeln, frente a la insistencia de los numerosos peregrinos, tuvieron que decirle a Juan que pintara de negro al Niño y a la Madre. Y así lo hizo. Desde entonces esta imagen fue llamada "LA VIRGEN NEGRA". Es bueno recordar que muchas imágenes de la Virgen Negra veneradas en santuarios del mundo son de color negro, como las de Chenstokova en Polonia, la Morenita de Monstserrat. la Pilanca de Zaragoza, la de Puig en Francia, Aparecida en Brasil y tantas otras.

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