martes, 14 de febrero de 2017

EL DEBATE DE LOS SCOUTS: VARÓN Y MUJER Y OTRAS PERSONAS

El movimiento scout surgió a comienzos del siglo XX en Gran Bretaña por iniciativa del coronel Baden-Powell con el propósito de evitar que los chicos caigan en la delincuencia. Caracterizado por su uniforme y pañuelo el movimiento –que rápidamente se extendió por el mundo- fue asimilado por las grandes religiones. En la Argentina surge en 1912 la Asociación Boy Scout Argentinos. Y, en 1937, se suma la Unión Scouts Católicos Argentinos (USCA), fundada por el cardenal Copello. En 1996 –y tras un debate en la Conferencia Episcopal- se fusionan ambas entidades, surgiendo la actual asociación Scout de Argentina, que cuenta con 75 mil miembros, en su enorme mayoría católicos (96%, calcula Poli), sobre todo de parroquias.

Como parte de los acuerdos, la Iglesia crea una Comisión Pastoral Scout Católica para ocuparse de la asistencia de sus fieles. No obstante, Poli dice que con el paso del tiempo “la asociación cada vez más se mostró muy proclive a asimilar proyectos educativos del Estado (educación sexual, por ejemplo). Si bien nosotros seguimos con ‘el programa de educación en el amor’, sin embargo en los eventos comunes se filtró esa orientación”.

“Esto –agrega- sumado al avance de la ideología de género, que muchos dirigentes, desde hace años vienen proponiendo modificaciones al proyecto educativo original, llegó a su punto máximo en la última Asamblea Nacional, cuando se votó modificar la definición de familia ‘formada por varón y mujer, por la de: ´formada por personas’”.

Y redondea: “Para sustentar el cambio aparecieron claramente los principios y postulados de la ideología de género, hasta el mismo derecho al aborto... Hace rato que varios dirigentes insistían en actualizar el proyecto educativo con la nueva legislación vigente. Siempre que apareció la moción la rechazamos, hasta que entró por la ventana”.

El centenar de obispos del país deberán decir en su plenario de mayo si vuelven a crear su propia asociación de scouts, como existía hasta 1996, y así cristalizar una división en el país del movimiento mundial fundado por el inglés Baden Powell a comienzos del siglo XX. En principio, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, tiene la intención de presentar en esa asamblea la propuesta de una nueva institución

El Director Ejecutivo de la Asociación, Juan Manuel Salvado, declaró a la agencia de Noticias Télam: “Queremos recomponer la relación con la Iglesia católica y el diálogo y el entendimiento son la mejor manera de hacerlo realidad; tenemos la esperanza de llegar a un acuerdo”. Salvado precisó que en diciembre habían entablado un diálogo con Poli y que están haciendo nuevas gestiones para retomarlo. “Tenemos entendido que el cardenal no está en la ciudad, pero esperamos que esta semana podamos fijar día y hora de una reunión”. Sin embargo, Poli parece haber dado por cerrada la cuestión en su carta a Aguer: “Como le advertí al consejo de la asociación hace unos meses aquí en la curia (la sede del arzobispado porteño), que no tiren de la soga porque está a punto de romperse, ahora consideró que ya se rompió y no hay vuelta atrás”.

El conflicto estalló en noviembre, cuando la asamblea nacional de la asociación modificó el concepto de familia, al cambiar la definición “formada por varón y mujer” por “formada por personas”. En desacuerdo con la nueva línea, el arzobispo de La Plata creó en diciembre un nuevo grupo scouts en su arquidiócesis, escindido de la asociación. Y se lo comunicó por carta a Poli, un antiguo miembro scout y capellán del movimiento en la ciudad de Buenos Aires en tiempos en que el arzobispo era Jorge Bergoglio. A los pocos días, Poli le respondió la carta. Ambas fueron difundidas por la AGENCIA INFORMATIVA CATÓLICA ARGENTINA AICA.

En un comunicado, la asociación pareció ratificar el cambio: “Nuestro movimiento resulta ser respetuoso de todas las religiones que lo componen, quienes lo adaptan a sus preceptos formativos, siendo que la espiritualidad es parte integrante e indisoluble del método Scout en su conjunto”. Salvado señaló que se buscó “adecuar nuestro proyecto educativo respeto del Código Civil y darle un espacio a los chicos con solo padres o madres o chicos adoptados”. Eso sí, rechazó que se haya aceptado el aborto: “Es totalmente falso”, puntualizó.

El meollo de la cuestión es que la asociación no es oficialmente católica, sino multi religiosa, pero el 96 % de sus miembros en el país son católicos y, además, la Iglesia católica –que brinda sus parroquias para la inmensa mayoría de sus grupos- está dentro de ella. Más allá de los cambios culturales y legislativos, propios de la sociedad civil, lo que Poli está expresando es que la Iglesia no puede ser parte de una institución que tiene postulados que colisionan con su doctrina.

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