miércoles, 28 de abril de 2010

La Argentina… ¿un mundo feliz?

Martes 27.04.2010
Editorial - Programa Nº 438
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“…Un Estado totalitario realmente eficaz sería aquel en el cual los jefes políticos todopoderosos y su ejército de colaboradores pudieran gobernar una población de esclavos sobre los cuales no fuese necesario ejercer coerción alguna por cuanto amarían su servidumbre. Inducirles a amarla es la tarea asignada en los actuales estados totalitarios a los Ministerios de Propaganda, los directores de los periódicos y los maestros de escuela…”

Dentro de pocos años, sin duda alguna, las licencias de matrimonio se expenderán como las licencias para perros, con validez sólo para un período de doce meses y sin ninguna ley que impida cambiar de perro o tener más de un animal a la vez.

A medida que la libertad política y económica disminuye, la libertad sexual tiende, en compensación, a aumentar. En colaboración con la libertad de soñar despiertos bajo la influencia de los narcóticos, del cine y de la radio, la libertad sexual ayudará a reconciliar a sus súbditos con la servidumbre que es su destino…”

Así comienza el prólogo de la novela más famosa del escritor británico Aldous Huxley, publicada por primera vez en 1932, que se llama “Un mundo Feliz”

La novela anticipa el desarrollo en tecnología reproductiva y cultivos humanos que, combinados, cambian radicalmente la sociedad. El mundo aquí descrito podría ser una utopía, aunque irónica y ambigua: la humanidad es desenfadada, saludable y avanzada tecnológicamente. La guerra y la pobreza han sido erradicadas y todos son permanentemente felices.

Sin embargo, la ironía es que todas estas cosas se han alcanzado tras eliminar muchas otras: la familia, la diversidad cultural, el arte, la ciencia, la literatura, la religión y la filosofía.

Ahora ustedes que me escuchan se preguntaran que significa esto. Simplemente que en el uso de la libertad propia de los hijos de Dios, me atrevo a realizar esta editorial comenzando con esta novela, la cual recomiendo y donde se nos plantea… “Un mundo Feliz” donde todo esta bien, todos son buenos y la vida es muy, pero muy agradable y linda.

¿Saben porque digo esto? Porque desde hace unos años, aquí en nuestro país, los que por el voto popular de la gente hoy son gobierno, nos quieren hacer creer que vivimos: “Un mundo Feliz”.

¿Porque? Si me permiten se los voy a explicar con un aspecto de la realidad para entender la situación en su conjunto.

Uno de los problemas que está instalado en la sociedad argentina es la inseguridad debido a los altos índices delictivos que existen en todo el territorio. A consecuencia de esto podemos observar con horror en los medios masivos y vivenciar tanto en las calles de la ciudad como en el conurbano bonaerense, el modo en que se llevan a cabo robos a mano armado que terminan siempre con una víctima.

Si no es una víctima, tendremos al menos a un ciudadano que trata de sobrevivir diariamente no solo a la inseguridad sino a una sociedad que ha perdido la sensibilidad. Esta situación pone a nuestra gente permanentemente a la defensiva y conviviendo con un alto grado de violencia del cual es harto difícil mantenerse aislado.

Sin embargo, desde el Poder un ministro parlanchín nos instaló, allá por Junio de 2004 una novedosa terminología: "sensación de inseguridad".

Lo más grave de esto, no es solo la inseguridad que vivimos sino la negación de la realidad, reduciendo todo en forma obcecada y grosera a "sensación de inseguridad", como sostuviera el actual Jefe de Gabinete de Ministros.

Este ministro, entre otros funcionarios, culpa a la prensa por la "sensación de inseguridad". El 17 de octubre de 2008, aseguró que la sensación de inseguridad que existe en la población es consecuencia del "repiqueteo de los canales" de televisión que "hacen creer que un mismo hecho pasó tres veces".

También se sumó con sus declaraciones sobre el tema la ministra de la Corte Suprema de Justicia culpando a los medios de comunicación de "exagerar" e "inflar" la inseguridad.

Como no puede ser menos, nuestra presidenta Cristina Fernández se refirió al asunto cuando llamó a no "crear sensaciones" y a “buscar soluciones”. Para luego agregar que “Está comprobado científicamente que si se repite 35 veces durante el día una violación, un hecho delictivo por televisión, vos tenés la sensación de que cuando salís de tu casa te van a violar”, exclamo la primer mandataria.

Al margen de todo esto, como ciudadano me pregunto como pueden gobernar un país y tener cargos políticos personas que participan en programas de televisión que son solo para diversión y entretenimiento del público, donde se ponen a debatir en dichos espacios que no son para eso y discutir con sus conductores para luego quedar en ridículo ante el televidente.

Y me quedo con una de las tantas frases que se dispararon en una de las emisiones televisivas, donde uno de los panelistas le recriminó al Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación que “…Yo quisiera que pasen un día con una persona común y vivan lo que pasa… están viviendo un cuento”.

“… están viviendo un cuento…” ¿que frase no?

¿Ahora los cuentos no tienen final feliz…? Si Musante, como que no. Me lo preguntaba solamente. Por eso me acuerdo de “Un mundo Feliz” donde se quería hacer la sociedad perfecta pero se ocultaba la realidad.

Aquí en nuestro país, un poco más o un poco menos, todos conocemos la realidad. No obstante, desde el poder nos dicen que solo existe una sensación de inseguridad.

Ante todo esto, se ataca a los medios y a los periodistas mientras en medios oficiales la programación y los noticieros nos muestran “Un mundo Feliz”… Para ello tienen que defenestran al resto de los otros medios…

Tal vez no sea necesario decirlo pero quisiera dejar en claro que nosotros no estamos con ningún grupo mediático, ni nos respalda ninguna productora o multimedio importante.

Vale aquí citar el Pacto de San José de Costa Rica estableciendo “…que no se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones”.

Vivimos y ahora utilizo la frase matadora: “sensación de inseguridad” en todos los ámbitos y quisiera que no fuera así…

Hay veces que me acuerdo el haber leído lo que le pasó al presidente de la Nación, Arturo Illia que asumiera el 12 de octubre de 1963 y como la prensa nacional y extranjera colaboró en la campaña de desprestigio que se inició contra el presidente y los miembros de su gabinete acusados de lentitud e inactividad.

Como también los medios han colaborado en otros tiempos, aliándose con el poder para desprestigiar y sacar sus buenos dividendos. Esto lo deja muy claro el decreto conciliar INTER MIRIFICA, del Concilio Vaticano II, dedicado a los medios de comunicación social, que en el capitulo cinco, párrafo 5, propone: “…en cuanto a su contenido, la comunicación sea siempre verdadera e íntegra, salvadas la justicia y la caridad; además, en cuanto al modo, ha de ser honesta y conveniente, es decir, debe respetar escrupulosamente las leyes morales, los derechos legítimos y la dignidad del hombre, tanto en la búsqueda de la noticia como en su divulgación…”

En síntesis: inseguridad, difamación, ocultamiento, dadivas, mentiras, manipulación de las grandes masas, entretenimiento masivo, entre otros.

¡Que cercano estamos a “Un mundo Feliz”! Parece como si la utopía se hallara más cerca de nosotros de lo que nadie hubiese podido imaginar.

Termino con un párrafo del capítulo 17 de esta novela que actuó como disparador en esta editorial con uno de los tantos diálogos entre los personajes, principales de la misma: Mustafá Mond y el Salvaje:

“…En síntesis -dijo Mustafá Mond-, en una sociedad debidamente organizada como la nuestra, nadie tiene la menor oportunidad de comportarse noble y heroicamente. Las condiciones deben hacerse del todo inestables antes de que surja tal oportunidad…”

“El Salvaje expuso: “pues yo no quiero comodidad. Yo quiero a Dios, quiero poesía, quiero peligro real, quiero libertad, quiero bondad, quiero pecado.

-En suma -dijo Mustafá Mond-, usted reclama el derecho a ser desgraciado.

Muy bien, de acuerdo -dijo el Salvaje, en tono de reto-. Reclamo el derecho a ser desgraciado. -Esto, sin hablar del derecho a envejecer, a volverse feo e impotente, el derecho a tener sífilis y cáncer, el derecho a pasar hambre, el derecho a ser piojoso, el derecho a vivir en el temor constante de lo que pueda ocurrir mañana…”

Reclamar el derecho de vivir dignamente y con seguridad parece una utopía pero es mejor que vivir en “Un mundo Feliz”

Alfredo Musante
Director Responsable
Programa Radial
EL ALFA Y LA OMEGA

Día del Animal

El Día del Animal o Día Mundial de los Animales se celebra cada año el 29 de abril. Nació en Florencia, Italia en 1931 en una convención de ecologistas. Ese día se celebra la vida animal en todas sus formas, y eventos especiales se llevan a cabo alrededor de todo el globo. El 4 de octubre fue elegido originalmente para esta festividad porque es el día festivo por Francisco de Asís, amante de la naturaleza y santo patrón de animales y medioambiente. Numerosas iglesias alrededor del mundo observan el domingo más próximo al 4 de octubre con una Bendición para los Animales.

De todos modos, el Día Mundial del Animal, esta ahora más allá de la celebración de un santo cristiano y hoy es observada por amantes de los animales de todas las creencias, nacionalidades y trasfondos. Bendiciones a animales son realizadas en iglesias, sinagogas y Capellanes de los Animales independientes en parques y campos. Refugios de animales realizan eventos para recaudar fondos y días abiertos, grupos de vida salvaje organizan exposiciones de información, escuelas toman proyectos de trabajo relacionados con los animales e individuos y grupos de amigos o compañeros de trabajo donan a beneficencias de animales o se comprometen a patrocinar a un refugio animal.

Se celebra en homenaje al doctor Ignacio Lucas Albarracín, un incansable luchador por los derechos de los animales, oriundo de San Juan. Su fallecimiento se produjo el 29 de abril de 1926 y por eso, por iniciativa de la Sociedad Protectora de Animales, se eligió este día para conmemorar el "Día del Animal". Albarracín promocionó la sanción de la Ley Nº 2786 de Protección de Animales, promulgada el 25 de Junio de 1891. La misma establece la obligatoriedad de brindar protección a los animales, lo que impide su maltrato y su caza. Además, participó junto con Domingo F. Sarmiento y otros, en 1879, en la creación de la Sociedad Argentina Protectora de Animales. Allí se desempeñó como secretario y luego como presidente, al suceder a Sarmiento.

viernes, 23 de abril de 2010

EL ALFA Y LA OMEGA por TV en “Haciendo Familia”

Buenos Aires, 22-04-10. (AI).- Los conductores del multipremiado programa de radio “El Alfa y la Omega” han sido entrevistados por Olga Muñoz para una nueva edición de su programa de cable “Haciendo Familia”, emisión que podrá ser vista y disfrutada en diferentes días y horarios en la próxima semana.

El programa de cable es uno de los más importantes espacios de comunicación referido a la cultura de la vida partiendo de los valores que aporta a una sociedad la institución familiar. En ese contexto, su conductora Olga Muñoz, consideró oportuno entrevistar a ambos por el modo tan distintivo de hacer comunicación para tratar de acercar a la audiencia el mensaje evangélico.

Conductora y entrevistados compartirán en el programa inquietudes y valores comunes que los motivan a una comunicación que escapa al desesperanzado y falto de compromiso con el hombre que habitualmente se escucha en los medios de comunicación.

“Haciendo Familia”, grabado en los estudios San Gabriel de San Miguel, puede verse por el Canal Nueva Imagen – Señal Satelital María por Canal 79 de Cablevisión, 79 de Multicanal, 20 de Telered, 16 y Canal 5 de Mercedes y 413 del paquete digitalizado. Esta edición podrá verse desde el 23 al 30 de Abril en los siguientes horarios: Martes a la 1 y 17,30 / Miércoles a las 10 y 19,30 / Jueves a las 3 y 22,30 / Viernes a las 9,30.

“El Alfa y la Omega” puede escucharse en vivo o diferido desde el propio blogspot del programa http://www.elalfaylaomega.blogspot.com/ y en 15 radios de Argentina, México, Perú y España.

miércoles, 21 de abril de 2010

Mahoma

Mahoma, nació en La Meca, alrededor del 570/571. Fue hijo póstumo de Abd Allah ibn Abd al-Muttalib, miembro del clan de los hashimí. La costumbre de los más honorables de la tribu de Quraysh era enviar a sus hijos con niñeras beduinas con el propósito de que crecieran libres y saludables en el desierto, para poder también robustecerse y aprender de los beduinos, que eran reconocidos por su honradez y la carencia de numerosos vicios.

El primer milagro que se narra sobre Mahoma en la compilación de los hadices es que el Arcángel Gabriel descendió y abrió su pecho para sacar su corazón. Extrajo un coágulo negro de éste y dijo «Esta era la parte por donde Satán podría seducirte». Después lo lavó con agua Zam Zam en un recipiente de oro y devolvió el corazón a su sitio. Los niños y compañeros de juego con los que se encontraba corrieron hacia su nodriza y dijeron: «Mahoma ha sido asesinado»; todos se dirigieron a él y lo hallaron en buen estado, a excepción del rostro pálido.

Los musulmanes ven este acontecimiento como una protección para que él se apartara desde su infancia de la adoración de los ídolos y probablemente la razón por la que fue devuelto a su madre. Se quedó huérfano a temprana edad y, debido a una costumbre árabe que dice que los hijos menores no pueden recibir la herencia de sus progenitores, no recibió ni la de su padre ni la de su madre. Se dice que ella murió cuando él tenía seis años, por lo que fue acogido y educado primero por su abuelo y luego por su tío paterno, un líder de la tribu Quraysh, la más poderosa de La Meca, y padre de su primo y futuro califa Ali.

A los doce años se dirigió a Basora con su tío y tuvieron un encuentro con un monje llamado Bahira, algunos orientalistas dicen que esto demuestra que Mahoma aprendió de él los libros sagrados, pero los escolares musulmanes refutan esta opinión alegando que no pudo haber aprendido en la hora de la comida ese conocimiento y que además no se registra un segundo encuentro con este monje, en los hadices se narra que Bahira reconoció algunas señales de la profecía de Mahoma y le advirtió a su tío sobre llevarlo a Siria por temor de los judíos y romanos.

Mahoma era de carácter reflexivo y rutinariamente pasaba noches meditando en una cueva (Hira) cerca de La Meca. Los musulmanes creen que en 610 a los cuarenta años de edad, mientras meditaba, Mahoma tuvo una visión del ángel Gabriel. Describió esta visita como un mandato para memorizar y recitar los versos enviados por Dios. Durante su vida, Mahoma confió la conservación de la palabra de Dios (Allah, trasmitida por Gabriel, a la retentiva de los memoriones, quienes la memorizaban recitándola incansablemente que después de su muerte serían recopilados por escrito en el Corán debido a la primordial importancia de conservar el mensaje original en toda su pureza, sin el menor cambio ni de fondo ni de forma. Para ello emplearon materiales como las escápulas de camello, sobre las que grababan los versículos del Corán. El arcángel Gabriel le indicó que había sido elegido como el último de los profetas y como tal predicó la palabra de Dios sobre la base de un estricto monoteísmo, prediciendo el Día del Juicio Final.

A medida que los seguidores de Mahoma comenzaban a aumentar en número, se convirtió en una amenaza para los jefes de las tribus locales. La riqueza de estas tribus se basaba en la Kaaba, el recinto sagrado de los ídolos de los árabes y el punto principal religioso de La Meca. Si rechazaban a dichos ídolos, tal como Mahoma predicaba, no habría peregrinos hacia La Meca, ni comercio, ni riqueza. El repudio al politeísmo que denunciaba Mahoma era particularmente ofensivo a su propia tribu, la qurayshí, por cuanto ellos eran los guardianes de la Kaaba. Es por esto que Mahoma y sus seguidores se vieron perseguidos.

En el año 619 fallecieron Jadiya, la esposa de Mahoma, y su tío Abu Talib. Este año se conoce como el "año de la tristeza". El clan al que pertenecía Mahoma lo repudió y sus seguidores sufrieron hambre y persecución. En 620, Mahoma hizo un viaje en una noche que es conocido como Isra y Miraj. Isra es la palabra en árabe que se refiere a un viaje milagroso desde La Meca a Jerusalén, específicamente al lugar conocido como Masjid al-Aqsa. Isra fue seguida por el Miraj, su ascensión al cielo, donde recorrió los siete cielos y se comunicó con profetas que le precedieron, como Abraham, Moisés o Jesús.

Mahoma llegó a Medina como un mediador, invitado a resolver querellas entre los bandos árabes de Aws y Khazraj. Logró este fin absorbiendo a ambas facciones en la comunidad musulmana y prohibiendo el derramamiento de sangre entre los musulmanes. Sin embargo, Medina era también el lugar donde vivían varias tribus judías. Mahoma esperaba que estas tribus lo reconocieran como profeta, lo cual no ocurrió. Algunos académicos afirman que Mahoma abandonó la esperanza de ser reconocido como profeta por los judíos, y que, por tanto, la alquibla, es decir, la dirección en la que rezan los musulmanes, fue cambiada del antiguo templo de Jerusalén a la Kaaba en La Meca.

Mahoma emitió un documento que se conoce como La Constitución de Medina (en 622-623), en la cual se especifican los términos en que otras facciones, particularmente los judíos, podían vivir dentro del nuevo estado islámico. De acuerdo con este sistema, a los judíos y cristianos les era permitido mantener su religión mediante el pago de un tributo (no así a los practicantes de religiones paganas). Este sistema vendría a tipificar la relación entre los musulmanes y los dhimmis, y esta tradición es la razón de la relativa estabilidad que normalmente existía en los califatos árabes.

Las relaciones entre La Meca y Medina se deterioraron rápidamente. Todas las propiedades de los musulmanes en La Meca fueron confiscadas, mientras que en Medina Mahoma lograba alianzas con las tribus vecinas. Antes de su muerte en 632, Mahoma había consolidado su dominio sobre la península de Arabia. En el año 628, la posición de Mahoma era lo suficientemente fuerte para decidir su retorno a La Meca, esta vez como un peregrino. En marzo de ese año, se dirigió a La Meca seguido de 1.600 hombres. Después de diversas negociaciones, se firmó un tratado en un pueblo cercano a La Meca llamado al-Hudaybiyah. Si bien a Mahoma no se le permitió ese año entrar en La Meca, las hostilidades cesaron y a los musulmanes se les autorizó el acceso a la ciudad en el año siguiente.

El tratado duró solo dos años, ya que en 630 los regentes de La Meca rompieron dicho tratado. Como consecuencia de esto, Mahoma marchó hacia La Meca con un ejército de más de 10.000 hombres, la cual conquistó sin que encontrara resistencia. Mahoma declaró amnistía a los pobladores de la ciudad, muchos de los cuales se convirtieron al Islam. Mahoma destruyó los ídolos de la Kaaba y, por tanto, el peregrinaje en adelante sería al lugar sagrado del Islam. A pesar de Mahoma no estar presente en el asalto a la ciudad, como en todas las batallas por prescripción coránica, Muhammad administraba la quinta parte del botín para repartirlo entre los más necesitados. Los cuatro quintos restantes pertenecían siempre a los combatientes. Cobró un rescate 45 onzas de plata por cada prisionero, rescate que fue repartido entre los necesitados. Muhammad, no llegó nunca a saciarse de comida alguna, en su casa no había sino lo necesario para pasar el día y para los invitados que a ella acudían.

La capitulación de La Meca y la derrota de las tribus enemigas Hunayn permitió a Mahoma tomar el control de Arabia. Sin embargo, Mahoma no constituyó ningún gobierno, sino que prefirió gobernar a través de las relaciones personales y los tratados con diferentes tribus. Después de una corta enfermedad, Mahoma falleció el 8 de junio de 632 en la ciudad de Medina a la edad de 63 años.

SAN EXPEDITO

Aparece por primera vez en un martirologio italiano de 1781, en que fue proclamado patrono secundario del pueblo de Achiriali (Sicilia) y protector de comerciantes y navegantes. Era conocido en el siglo XVIII en Alemania y Sicilia. Debido a su nombre (que en español significa ‘rápido’), la devoción popular lo considera patrono de las causas urgentes, abogado de las causas imposibles (un título que comparte con santa Rita y san Judas Tadeo). Protector de los militares, los estudiantes, los jóvenes y los viajeros. Patrono de las causas legales demasiado prolongadas.

Es un santo reconocido por los fieles católicos aunque no aparece en la liturgia católica. Su acta de canonización no ha sido revisada por la Iglesia Católica Romana, y su fiesta del 19 de abril no se celebra ampliamente. No aparece en el actual calendario litúrgico porque nada se sabe de su vida.

En 1781, llegó una caja con reliquias no identificadas a un convento de monjas en París. El remitente de la caja (desde la misma ciudad) había escrito sobre la caja «spedito» (‘[correo] expreso’). Las reliquias se habían desenterrado de las catacumbas de la plaza Denfert-Rochereau) probablemente para acelerar el correo. Las monjas supusieron que las reliquias pertenecían a un tal «san Spedito».

Las monjas supusieron que este «san Spedito» había sido el mártir que aparecía en el Martirologio, oraron por su intercesión, y cuando sus oraciones se vieron rápidamente respondidas, la veneración de estos restos se expandió por toda Francia.

Incluso un diario chileno en Internet (en 2008) lo hace contemporáneo de santa Filomena, y afirma que murió en el año 303. Otra versión de esta historia tuvo lugar en Nueva Orleáns (EE. UU.). La capilla de Nuestra Señora de Guadalupe recibió un gran envío con varias estatuas de santos, una de las cuales no poseía ninguna leyenda identificatoria. Sin embargo, como la caja decía «expedite», los destinatarios decidieron que debería ser el nombre de un santo.

Desde fines del siglo XVIII —quizá desde antes— se generó una historia acerca de este santo desconocido. Habría sido siendo comandante de la XII legión romana (de sobrenombre "Fulminante", debido a una hazaña bélica que la volvió célebre) y acuartelada en el distrito de Melitene (en Capadocia), hoy Malatya (Turquía), sede de una de las provincias romanas de Armenia, a finales del siglo III. La legión estaba formada en su mayoría por soldados cristianos.
Su función principal era defender las fronteras orientales de los territorios invadidos por los romanos contra los ataques de los asiáticos

Antes de su conversión al cristianismo, Expedito tenía una vida disipada. En el momento de su conversión se le apareció un cuervo (ave que representa al demonio), el cual lo seducía a no convertirse al cristianismo al grito de «cras cras cras», que en latín significa ‘mañana’. Expedito respondió: « ¡Hodie hodie hodie!», que significa ‘¡hoy!’ y luego aplastó al cuervo con el pie izquierdo.

Una vez convertido, predicó a toda su tropa y los acercó al cristianismo. Eso provocó la ira del emperador Diocleciano. La importancia de su puesto hacía de él un blanco especial del odio del emperador. Fue flagelado hasta sangrar y después decapitado con espada un 19 de abril.

Las imágenes de san Expedito lo presentan con ropa de legionario, vestido de túnica corta y de manto tirado hacia atrás de los hombros (a la moda militar romana), y con postura marcial. En una mano sostiene una palma, en la otra una cruz que ostenta la palabra hodie (‘hoy’, en latín, en referencia a la conocida leyenda). Pisa con el pie izquierdo un cuervo que grita «cras» (‘mañana’ en latín).

Día de la Tierra

La primera manifestación tuvo lugar el 22 de abril de 1970, promovida por el senador y activista ambiental Gaylord Nelson, para la creación de una agencia ambiental. En esta convocatoria participaron dos mil universidades, diez mil escuelas primarias y secundarias y centenares de comunidades. La presión social tuvo sus logros y el gobierno de los Estados Unidos creó la Agencia de Protección Ambiental y una serie de leyes destinada a la protección del medio ambiente.

En 1972 se celebró la primera conferencia internacional sobre el medio ambiente: la Conferencia de Estocolmo, cuyo objetivo fue sensibilizar a los líderes mundiales sobre la magnitud de los problemas ambientales y que se instituyeran las políticas necesarias para erradicarlos. Las Naciones Unidas celebran el día de la Tierra cada año en el equinoccio vernal (alrededor del 21 de marzo). El 26 de febrero de 1971, el secretario general, firmó una proclamación a ese efecto. Al momento del equinoccio suena la Campana de la Paz en la sede central de la ONU en Nueva York.

El Día de la Tierra es una fiesta que pertenece a la gente y no está regulada por una sola entidad u organismo; tampoco está relacionado con reivindicaciones políticas, nacionales, religiosas, ideológicas ni raciales. El Día de la Tierra apunta a la toma de conciencia de los recursos naturales de la Tierra y su manejo, a la educación ambiental, y a la participación como ciudadanos ambientalmente conscientes y responsables. En el Día de la Tierra todos estamos invitados a participar en actividades que promuevan la salud de nuestro planeta, tanto a nivel global como regional y local.

"La Tierra es nuestro hogar y el hogar de todos los seres vivos. La Tierra misma está viva. Somos partes de un universo en evolución. Somos miembros de una comunidad de vida interdependiente con una magnificente diversidad de formas de vida y culturas. Nos sentimos humildes ante la belleza de la Tierra y compartimos una reverencia por la vida y las fuentes de nuestro ser..."

Día del Aborigen

Toda América celebra esta fecha, recordando cada 19 de abril, a quienes habitaron nuestro territorio antes de la llegada de los blancos e imprimieron a la tierra las primeras esencias culturales que, mezcladas a las de los colonizadores europeos, dieron como consecuencia nuestras realidades actuales. La recordación fue instituida por el Congreso reunido en 1940 en la ciudad de Patzcuaro, México, con el objeto de salvaguardar y perpetuar las culturas aborígenes del territorio americano. En la ocasión se reunieron en asamblea un gran número de indígenas que representaban a las poblaciones autóctonas de diversas regiones de nuestro continente.

Se habló de la situación social y económica de estos pueblos, de sus problemas y necesidades. Como resultado de esa reunión quedó fundado el Instituto Indigenista Interamericano, que tiene su sede en México y que depende de la OEA. Por eso es que, a partir de ese año se festeja el Día del Indio Americano cada 19 de abril. Lo que debiera haber sido un histórico encuentro de dos mundos , dos civilizaciones, Europa y América, que beneficiara y enriqueciera a ambas, se transformó, por ambición y soberbia en la Conquista de América, donde el recién llegado, de mayor poder bélico se transformó en el conquistador sojuzgando al nativo o aborigen, Palabra ésta que proviene del latín y que significa desde el origen o desde el principio, despojándolo no sólo de las tierras que habitaban desde milenios sino destruyendo y demoliendo todo, e imponiendo por la fuerza su cultura, procurando aniquilar a la existente.

Pero por suerte, no todo pudo ser destruido. Los valores de las antiguas culturas aborígenes perduraron en los restos de aquellos imponentes templos y construcciones, que por su ubicación permanecieron inaccesibles para los hombres blancos; en la Pirámides que por su magnitud no eran fáciles de demoler; en los códices mayas y aztecas salvados de la hoguera; en los testimonios de mestizos como el Inca Garcilaso de la Vega o de españoles como Fray Bartolomé de las Casas; en las artesanías desenterradas o encontradas, y que especialmente en la memoria de los pueblos autóctonos, que fieles a sus sentimientos y convicciones, continúan amando a la tierra que habitaron Desde el Origen y a la que en sus diferentes lenguas, siguen llamando Madre.

Empobrecidos y relegados, los aborígenes americanos de hoy, no pretenden ya, privilegios por su condición de primeros habitantes del continente, sólo aspiran a que se los trate como iguales, que se les reconozca el derecho a la tierra donde habitan en comunidades, igualdad de oportunidades: de estudio, trabajo y progreso, y el respeto a los valores de sus culturas. El 19 de abril fue instituido, en 1940, por el Congreso Indigenista Interamericano, realizado en Méjico como el DIA AMERICANO DEL INDIO o DIA DEL ABORIGEN AMERICANO. Por decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 7550 de 1945, esa fecha, reivindicatoria de los derechos de los aborígenes, se reconoció en todo el territorio argentino.

También nos ayuda a tomar conciencia de que esos pueblos han sobrevivido a la colonización europea y que hoy, a 500 años de la llegada de Colón, sus reclamos resurgen con fuerza en todos los países de Latinoamérica. En Guatemala, Ecuador y Perú los indígenas son más de la mitad de la población; en Bolivia, el 45% y en México, el 30%. En todos estos países lo indígena forma parte de la identidad nacional. Y no es para menos, porque son millones de personas cuya ubicación geográfica coincide con la de las grandes civilizaciones precolombinas: en México y Guatemala, los mayas y los aztecas; en Ecuador, Perú y Bolivia, los incas y los quechuas; en Chile, los mapuches; en Paraguay, los guaraníes, quienes también habitan nuestras provincias del norte argentino, como Chaco y Misiones.

viernes, 16 de abril de 2010

Espectacular estreno de “Wojtyla: El musical”

“Wojtyla, el musical” presento el pasado jueves 15 de abril, a sala llena la primera de sus 20 únicas funciones en el Teatro Del Globo.

La obra, que intenta rescatar y homenajear la vida de Juan Pablo II contando un periodo no tan conocido de su vida, recibió la aprobación del público presente que ovaciono de pie a los interpretes.

Con música original de Angel Mahler y dirección artística y puesta en escena de James Murray, Marcelo Kotliar y Chacho Garabal en libro y letra, sobre una idea de Tito Garabal y la participación especial de Vicky Buchino se presentó el único musical de producción y libro argentino en propuestas teatrales.

La historia

La obra musical permite adentrarnos en los años de juventud de Karol Wojtyla. Cuando su Polonia estaba asediada por el régimen Nazi y, tras su caída, por la llegada del Comunismo al poder. Veremos cómo durante su vida, enfrentó perdidas, dolores y amores. Su pasión por el teatro, las letras, su patriotismo y su fe, cuando su vocación sacerdotal aun no estaba madura.

“WOJTYLA, EL MUSICAL” muestra como Polonia fue una de las naciones que mas sufrió bajo la ocupación nazi, viendo a sus hijos sufrir los crímenes más feroces, siendo testigo del “suicido de la humanidad”. Afectado por tanto dolor y tanta violencia, el joven Karol decidió dar un cambio a su vida, respondiendo a la llamada divina al sacerdocio.

Este nuevo musical argentino recuerda cuando Karol Wojtyla tuvo que enfrentarse al totalitarismo y al ateísmo, cuando trabajo como un obrero mas en una cantera para evitar ser deportado, cuando tuvo que llorar la pérdida de sus amigos en la guerra, entre ellos Jurec, un amigo judío revolucionario que desde la infancia fueron íntimos compañeros de vida y fueron separados por la guerra.

A partir del 15 de Abril, todos los jueves a 20hs, Viernes y Sábados a las 21 hs y domingos a las 19hs. Se pueden reservar localidades telefónicamente al 4393-0557 / 4322- 2648 de 11 a 17hs, retirándolas los días 7, 8 y 9 de Abril de 14 a 21 hs en el teatro El Globo. Jueves precio promocional: platea $80, Palco y Super Pul. $60, Pullman $30. Viernes, Sábados y Domingos: Platea $100, Palco y Sup. Pul. $80 y Pullman $50

jueves, 8 de abril de 2010

La Resurrección en el Islam

La creencia en, "El día de Resurrección", yawm al-Qiyāmah (también conocido como yawm ad-dīn,"El día del juicio final" y as-sā`a, "La última hora") es también crucial para los musulmanes. El Corán acentúa la resurrección corporal, una rotura del entendimiento preislámico de muerte. Esto declara que la resurrección será seguida de la reunión de toda la humanidad, culminando en su juicio por Dios.

El Corán hace referencia a varios pecados que pueden condenar a una persona al Jahanam (como la incredulidad, la usura y la falta de honradez). Los musulmanes ven el paraíso, Janah, como un lugar de alegría y dicha, con referencias del Corán que describen sus rasgos y los placeres físicos de dicho lugar.

Hay también referencias a una aceptación de mayor júbilo por Dios. Tradiciones místicas en el Islam colocan estos placeres divinos en el contexto de una conciencia extática de Dios.

El difunto, entre la muerte y la resurrección, vive una etapa, una suerte de vida pasajera que el Corán denomina «la vida de intervalo», loarzajiyya. El Corán habla de ella brevemente.

«Cuando la muerte llega a uno de los impíos, éste exclama: "¡Señor mío! ¡Devuélveme a la vida! ¡Tal vez sea capaz de hacer una obra piadosa entre las cosas que desatendí!". No, lo que dice son meras palabras; detrás de los hombres hay una barrera (barzají) hasta el día en que sean resucitados» (Corán 23,101-102).

En otras palabras, los muertos oyen y sienten incluso lo que pasa entre los vivos; sus sentidos son más finos que los de éstos últimos.

La vida barzajiyya -llamémosla «vida de la tumba»-comienza, como ya hemos visto, con el interrogatorio de los dos ángeles. El diálogo entre el muerto y los ángeles se inspira en un versículo del Corán (el 32 de la azora 14): «Dios fortalece a aquéllos que creen con palabra firme en la vida de este mundo y en la vida futura...».

Existe igualmente otra escena en un hadiz del profeta que describe la vida de la tumba: «La tumba puede ser un jardín del paraíso o bien un hoyo del infierno».

Ornar, el segundo califa, se llegó un día al cementerio de Qalib y gritó con fuerza: « ¿Os habéis encontrado con lo que os había prometido vuestro Señor?» Uno de los acompañantes le pregunta: « ¿Gritas a los muertos?». Él le contestó: «Vosotros no me oís mejor que ellos» (según Bujari 1370).

Paradójicamente, el profeta describe las más de las veces los tormentos de la tumba y no su lado paradisíaco.

«El profeta se puso en pie para pronunciar un discurso sobre la prueba por la que pasa el muerto en la tumba, y los musulmanes que lo escuchaban se pusieron a armar un gran ruido (debido a su miedo)» (según Bujari 1373).

Nos sería imposible dar cuenta aquí de todos los de­talles con que se describen los tormentos de la tumba. Sería recuperar un inmenso folclore.

Después viene la resurrección. La llamada a la resurrección comienza con un sonido de trompeta. «Se toca la trompeta: ¡Éste es el día de la amenaza!» (Corán 50,19).

A partir de esta llamada a la resurrección, los infieles se sentirán muy mal. Ellos preferirán proseguir su vida de tum­ba, pues saben lo que les espera cuando llegue su juicio final.

«Se toca la trompeta, y de sus tumbas salen corriendo hacia su Señor. Entonces dirán: "¡Ay de nosotros! ¿Quién nos ha arrancado de nuestros lechos? ¡Esto es lo que el Clemente había prometido! ¡Los profetas estaban en lo cier­to!"» (Corán 36, 51-52).

Según el Corán, la Sunna y todo el patrimonio del Islam, los musulmanes creen que Dios resucitará a todos los que han muerto desde la creación hasta el final de los tiempos.

La Resurrección para el Judaísmo

En nuestro mundo siempre en transición, el hombre contemporáneo se ha visto obligado a ajustar sus esquemas en forma por demás vertiginosa. Así, la cultura judía que se ha mantenido incólume en su porción esencial a lo largo de los años, enfrenta retos cada vez mayores. Sin embargo, en muchos casos, el judaísmo tradicional sorpresivamente da respuesta a dilemas actuales. Temas tan controvertidos y candentes en los tiempos modernos, como el de la resurrección, es ya contemplado siglos atrás por la Halajá o ley judía.

La preocupación por el más allá ha caracterizado a todas las culturas que han desarrollado mitologías para expresar su visión del destino del alma humana y del fin de los días.

El tema de la resurrección ocupa dentro de estas concepciones un lugar prioritario. Dentro del judaísmo, la creencia en la resurrección se ha ido transformando con el correr de los siglos. Entre los primeros hebreos no existía la idea de que los muertos revivirían en sus cuerpos para vivir nuevamente en la tierra. Con el desarrollo del pensamiento mesiánico entre los judíos surgió la creencia en la resurrección. Cuando inician su reflexión sobre el fin de los días, éstos conciben un mundo reconstituido en el que todos los conflictos desaparecerían y en donde los hombres buenos y piadosos se levantarían de su tumba y retornarían a una vida de paz y alegría.

Durante el período bíblico, la muerte era considerada el estadio final del ser humano. La fe en el castigo y la recompensa divinos satisfacía la demanda de justicia de la humanidad. Al hombre común se le concebía como un soplo, cuyos ojos no volverían a ver el bien... como la nube que se desvanece (Job 7:7-9). No obstante, desde los tiempos antiguos, la idea de que el Todopoderoso puede revivir a los muertos se encuentra presente en el pensamiento bíblico: Yo hago morir y hago vivir (Deuteronomio 32:39).

En el siglo VI a.e.c., a raíz del exilio babilónico, los judíos estuvieron en contacto con una cultura distinta que mantenía una visión particular del paraíso y del más allá. Posteriormente, en el siglo IV a.e.c., cuando los griegos conquistan Judea y la influencia de Platón y otros filósofos se deja sentir, la doctrina de la resurrección comienza a ser aceptada entre los judíos, particularmente entre aquellos que se oponían a la dominación extranjera y luchaban por su vida.

La idea de la retribución en una vida posterior fue el corolario necesario a la idea de la justicia divina y la afirmación de su fe. La teología tradicional explicaba el sufrimiento colectivo como producto del pecado y era incapaz de consolar a las víctimas. Eran precisamente los justos los que morían mientras que los apóstatas florecían.

Sin embargo, con esta nueva visión la angustia del momento era mitigada por la creencia de que la injusticia perpetrada en la tierra podría ser rectificada a través de un juicio realizado a los muertos, llamados a la vida en la tierra para ese propósito: Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán (Isaías 26:19). Esto implicaba que los malvados que escaparon al castigo y aquellos leales que murieron sin disfrutar la recompensa por su devoción, serían llamados a la vida para recibir lo que les correspondía.

Posteriormente, a principios de la era común, las dos principales sectas religiosas en el judaísmo -saduceos y fariseos- debatían sobre si la resurrección debía ser aceptada como artículo básico de fe. Los saduceos creían que sólo lo que se encontraba explícitamente ordenado por la Biblia debía ser aceptado, y por tanto, negaban la resurrección. Los fariseos, por su parte, creían que las palabras del Pentateuco estaban sujetas a la interpretación y por ello reivindicaban esta doctrina.

Esta visión fue adoptada posteriormente por las autoridades rabínicas para quienes la doctrina de la resurrección ya era considerada uno de los puntos centrales del judaísmo. Por ello establecieron que todo aquel que niegue la doctrina de la resurrección se excluye a sí mismo del ámbito judío y no tendrá parte en el mundo venidero. Y el décimo capítulo de la Mishná (compilación de leyes orales) comienza diciendo: Todo Israel tiene una porción en el mundo por venir, como lo dice Isaías: Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra.

Siglos después, entre los filósofos judíos medievales surgieron controversias en relación a la resurrección. Tal fue el caso, por ejemplo, de Saadia Gaón (filósofo del siglo IX) quien sostenía que las almas muertas permanecían custodiadas hasta el momento de la resurrección. Maimónides (destacado estudioso del siglo XII) fue quien creó la mayor polémica al afirmar que la verdadera recompensa no era la resurrección de los muertos sino que ésta llegarla después de un período en el que las almas de los justos fueran recompensadas en el mundo venidero, seguido de la resurrección y por último del regreso de los resurrectos al mundo venidero.

A lo largo de la historia, la gran mayoría de las comunidades judías fueron torturadas por querer mantener su fe. La creencia pasional en la resurrección permitió a los judíos aferrarse a su religión y evitó que negaran la existencia de un Dios que con el tiempo los regresaría al mundo.

En el período moderno, entre los círculos más tradicionales se ha mantenido la creencia en la resurrección como un recordatorio de que la salvación del individuo depende del Todopoderoso y que se cumple tanto en el sentido corporal como espiritual. Para las corrientes liberales del judaísmo esta creencia ha sido reemplazada por la fe en la inmortalidad del alma.

Con el transcurso de los años han surgido numerosas polémicas en torno al concepto de la resurrección Han habido aquellos que creen que consiste en regresar el cuerpo a la vida mientras que otros consideran que la resurrección sólo llegará al espíritu y que éste se cubrirá de un cuerpo de gloria y luz. La doctrina judía de la resurrección está compuesta de los siguientes elementos:

La idea de la retribución y la recompensa para el pueblo hebreo como un todo y no simplemente para sus miembros individuales. Desde el punto de vista judío, la redención final siempre será para todo el pueblo. Los profetas, en cambio predecían un tiempo futuro en el que habría paz, justicia y rectitud en el mundo, pero esta recompensa vendría sólo para aquellos que vivieran durante el tiempo de la redención. De este modo, la resurrección de los muertos permite que las almas piadosas a lo largo de la historia compartan el Olam Haba o mundo venidero.

La idea de que el cuerpo y el alma son una unidad única e indivisible, esencialmente iguales en la constitución del ser humano. Ni el alma ni el cuerpo por sí solos pueden ser pecadores o piadosos, sino que los dos deben ser juzgados juntos y así recibir su castigo o recompensa. Sabios y teólogos judíos no concordaban en cuanto a la naturaleza precisa de la resurrección. ¿Los muertos revivirían y se restituirían a la vida física total o los cuerpos permanecerían en el polvo?

La resurrección se dará solamente después del juicio final, con la llegada del Mesías. El concepto de resurrección es distinto al de reencarnación. Los hombres no reencarnan en objetos u en otro ser humano, sino que resucitan en su mismo cuerpo. Quienes creen devotamente en la resurrección se apoyan en la creencia de un Dios justo.

Para ser consistentes con sus pensamientos confían en que los hombres devotos que han sufrido de persecuciones y martirios por su insistencia en mantener su fe deberán ser recompensados. De este razonamiento deducen la idea de que habrá una resurrección física del cuerpo reincorporado al alma y que después, tendrán una larga vida en la tierra, en donde serán recompensados por su sufrimiento. No obstante, a pesar de que el judaísmo acepta la doctrina de la resurrección, es -ante todo- una religión que exalta la vida en este mundo.