martes, 12 de mayo de 2009

El asesinato de Monseñor Carlos Horacio Ponce De León, obispo de San Nicolás

Para recordar a este Obispo resulta muy oportuno el testimonio del Sacerdote Roberto D´amico que atiende en el Colegio Don Bosco, de la ciudad de San Nicolás, donde este comprometido pastor era Obispo. D´amico relata que "Monseñor Ponce de León desarrolló una tarea de apoyo a los sectores que trabajaban junto a los obreros para que tengan una conciencia propia y que trabajen para su liberación".

D´amico agregó que "cuando llegaron los militares y empezaron las desapariciones, Ponce de León comenzó a recibir a los familiares que intentaban encontrar a los detenidos. El obispo iba haciendo carpetas propias y las llevaba mensualmente a Buenos Aires, a la conferencia episcopal y también ante el jefe del ejército de la provincia, el general Suárez Mason, para interceder ante él y pedir por la suerte de los desaparecidos".

Este sacerdote cercano a la Renovación carismática Católica, en aquellos años previos al golpe, era un fervoroso militante de las causas populares. Narró una anécdota que pinta de cuerpo entero la dimensión de la persecución que se desató contra los curas del denominado “obispo rojo”

Recordó que "Una mañana nos encontrábamos trabajando con los alcohólicos acá en el colegio y de pronto vemos una serie de camiones del ejército del que bajan soldados. También había un helicóptero arriba de la escuela. Me buscaban a mí. La única que me quedaba era salir con los borrachos y así fue. Me hice pasar por uno de ellos y zafé. Era una locura", cuenta D´amico, luego agrega que: “los militares le tenían mucha bronca a Ponce de León y no lo querían en San Nicolás”.

EL CASO EN EL LIBRO “NUNCA MAS”

El caso Ponce de León forma parte del "Nunca Más", donde se relata que el prelado se dirigía a la Capital Federal en compañía de su colaborador Víctor Oscar Martínez, con el objeto de llevar documentación a la Nunciatura Apostólica, relativa a la represión ilegal (secuestros y torturas) implementada en la diócesis de San Nicolás y también en Villa Constitución. Esa documentación involucraba al entonces general Carlos Guillermo Suárez Mason (jefe del primer cuerpo de ejército), al coronel Camblor (jefe del regimiento de Junín) y más directamente al teniente coronel Saint Aman (jefe del regimiento con asiento en San Nicolás).

La documentación que el obispo de San Nicolás llevaba en su poder desapareció sin ser reclamada por el canciller de la diócesis, monseñor Roberto Mancuso, capellán de la unidad carcelaria. Víctor Martínez recuerda que el obispo después de asistir al entierro de monseñor Angelelli, obispo de La Rioja, había comentado en una reunión: "ahora me toca a mi".

A consecuencia del choque automovilístico, el obispo fue conducido a la clínica San Nicolás (en la misma estuvo internado Víctor Martínez) donde falleció horas más tarde como consecuencia de las heridas sufridas. Pudo establecerse que ni al médico de cabecera del prelado le fue permitido ingresar en la sala de terapia intensiva; sólo pudo verlo, antes demorar, su madre.

A los pocos días del accidente, Víctor Martínez --que estaba haciendo el servicio militar en la Prefectura de San Nicolás-- fue arrestado por orden del Teniente Coronel Saint Aman sufriendo toda clase de vejaciones físicas y psíquicas durante su cautiverio. "En ese lugar me golpearon hasta desmayarme. Así durante horas. Luego comenzaron a preguntarme cuáles eran las actividades del obispo, qué personas lo visitaban, a cuántos extremistas había ocultado". Hacía tiempo que monseñor Ponce de León era objeto de amenazas. "Las amenazas personales se las hacía el teniente coronel Saint Aman: “tenga cuidado, usted está considerado un obispo rojo”. El mismo jefe militar le había prohibido celebrar misas de campaña en el regimiento "porque allí no entraban los curas comunistas" (testimonio de Víctor Oscar Martínez).

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