miércoles, 17 de junio de 2009

Al servicio de Dios y de los hombres… no de las pasiones

Martes 16.06.2009
Editorial - Programa Nº 393

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Con ocasión del 150° aniversario de la muerte del Santo Cura de Ars, Juan María Vianney, el Papa Benedicto XVI celebrará un especial Año Sacerdotal, que tendrá como tema “Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote”. El Santo Padre lo abrirá presidiendo la celebración de las Vísperas, el 19 de junio solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y jornada de santificación sacerdotal, en presencia de la reliquia del Cura de Ars, cerrando dicho año el 19 de junio de 2010, tomando parte en un “Encuentro Mundial Sacerdotal” en la Plaza de San Pedro.

Durante este Año jubilar, Benedicto XVI proclamará a san Juan María Vianney “Patrono de todos los sacerdotes del mundo”. Se publicará además el “Directorio para los Confesores y Directores Espirituales”, junto con una recopilación de textos del Sumo Pontífice sobre los temas esenciales de la vida y de la misión sacerdotal en la época actual.

De algún modo queremos sumarnos desde nuestro programa EL ALFA Y LA OMEGA a esta ocasión para profundizar en el Orden Sacerdotal, que juntamente con el bautismo, la confirmación confieren, además de la gracia, un “carácter” sacramental o “sello” que por el cual el cristiano participa del sacerdocio de Cristo y forma parte de la Iglesia según estados y funciones diversas. Esta configuración con Cristo es indeleble. Por eso trataré de ponerles tres ejemplos de sacerdotes, tres entregas, tres testimonios de vida para cerrar con un cuarto que si me esperan y tienen paciencia se van a enterar…

Hoy me gustaría recordar el ministerio y servicio que realizan estos hombres para hacer presente el mensaje de Jesús en el mundo de hoy, pero no voy a hablar de santos y ni de beatos… sino de hombres actuales, de nuestro tiempo, de hoy, de aquí y ahora… y recordé la labor y el servicio que le costo la vida, el 11 de septiembre de 2001, al capellán de los bomberos de Nueva York, que fue uno de los primeros en acercarse al lugar del atentado a las Torres Gemelas, para asistir espiritualmente a los heridos. Los bomberos que retiraron su cuerpo sin vida dijeron a la prensa: «Lo trasladamos a una iglesia cercana y lo pusimos sobre el altar. Poco después, nos fue ordenado evacuar la zona. Un médico se acercó a constatar su muerte y extendió su certificado de defunción, en el que se podía leer Primer fallecido». De este modo, un sacerdote católico fue clasificado como la primera víctima del 11-S; tiempo después, su casco de bombero fue entregado al Papa Juan Pablo II.

Otro caso muy cercano y por el cual tengo una fuerte admiración y respeto es sobre la persona y su entrega como lo hizo hasta el final, Óscar Romero, conocido como Monseñor Romero, cuarto arzobispo metropolitano de San Salvador. Se volvió célebre por su predicación en defensa de los derechos humanos y murió asesinado en el ejercicio de su ministerio pastoral. Como arzobispo, denunció en sus homilías dominicales numerosas violaciones de los derechos humanos y manifestó públicamente su solidaridad hacia las víctimas de la violencia política de su país. El día lunes 24 de marzo de 1980 fue asesinado, cuando oficiaba una misa en la capilla del hospital de La Divina Providencia, en la colonia Miramonte de San Salvador. Un disparo hecho por un francotirador impacto en su corazón, momentos antes de la Sagrada Consagración. Al ser asesinado, tenía 62 años de edad. Su asesinato provocó la protesta internacional en demanda del respeto a los derechos humanos en El Salvador. Dentro de la Iglesia Católica se le consideró un obispo que defendía la "opción preferencial por los pobres". En una de sus homilías, Monseñor Romero afirmó: "La misión de la Iglesia es identificarse con los pobres, así la Iglesia encuentra su salvación."

Quisiera compartir con ustedes lo que dijera un día antes de su muerte al ejército salvadoreño:

“Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto, a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles... Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: "No matar". Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión”.

Pero en este recordar la entrega de estos pastores de Dios, hacemos un alto aquí en nuestro País y traigo la figura de Monseñor Carlos Ponce de León, obispo de San Nicolás de los Arroyos, en la Provincia de Buenos Aires.

El caso de Mons. Ponce de León guarda notables similitudes con el de Monseñor Enrique Angelelli ya que al igual que el obispo riojano, Ponce de León murió tras un misterioso accidente automovilístico, a la altura de la ciudad de Ramallo, cuando se dirigía a Buenos Aires.

En la ciudad de San Nicolás se lo conocía como Monseñor Ambulancia “porque recogía todos los heridos”. Era pública su preocupación por sacerdotes de su diócesis y de otras, así como por presos políticos y desaparecidos, a tal punto que tuvo duros enfrentamientos con los militares del cuartel de San Nicolás. Ponce de León manejaba mucha información, según distintos testimonios recibidos.

Cuando se enteró del otro accidente automovilístico que le costó la vida a su "hermano en Cristo", el obispo de La Rioja Enrique Angelelli, sentenció: "Yo voy a ser el próximo".

Hace unos meses –y es de conocimiento público- el caso del padre Pepe Di Paola, Co-Responsable de la Pastoral de Villas del Arzobispado de Buenos Aires, que brinda su servicio sacerdotal y de contención en las villas que están instaladas en diferentes sectores de la capital federal. Recibió amenazas de muerte sobre su persona por la publicación y difusión de un mensaje de los sacerdotes para las villas de emergencia que se diera a conocer el 25 de Marzo de 2009, que lleva como título: La Droga en las Villas: Despenalizada de Hecho, el mismo lo dice todo y es al respecto de eso que es amenazado por denunciar este flagelo que corroe no solamente en los sectores más humildes sino en toda la sociedad en su conjunto…

Pero aquí yo les mencione tres casos concretos… hay muchos más para destacar no solo aquí en nuestro país sino en el resto del mundo… pero… mis peros son preocupantes porque significa que no termine aún…

Venimos hace ya un tiempo hablando de casos de pedofilia en nuestros editoriales y muchas personas, amigos, conocidos y ustedes mismos nos han preguntado si íbamos o no a decir algo respecto a la sentencia que obtuvo el Padre Julio Cesar Grassi, que el pasado 10 Junio, el Tribunal Oral Nº 1 de Morón lo condenó a 15 años de prisión por 2 de los 17 cargos de abuso sexual y corrupción, aunque seguirá en libertad hasta que la sentencia quede firme tras las apelaciones.

Tras más de nueve meses de juicio oral no público, los jueces Luis Andueza, Jorge Carrera y Mario Gómez, encontraron al padre Grassi culpable del delito de abuso sexual agravado por su condición de sacerdote, y corrupción de menores también agravada por ser custodio de los menores denunciantes.

Los magistrados dispusieron además que el sacerdote no podrá salir del país, no podrá cambiar de domicilio, y tampoco podrá acercarse a menores de edad.

El Tribunal ordenó también que el padre Grassi se presente ante los Tribunales el primer día de cada mes, hasta que la sentencia quede firme.

Acusado por 17 hechos de abuso sexual, la Justicia lo absolvió en 15 de ellos y sólo falló en dos de ellos.

Fuentes episcopales y del obispado de Morón confirmaron que la Iglesia “no hará nada, ni dirá nada” hasta que el fallo no sea ratificado. "Hasta que la sentencia no esté firme no vamos a opinar y recién entonces se analizará si cabe o no tomar medidas canónicas pertinentes".

La Agencia Informátiva Católica Argentina, ante las numerosas consultas que recibió, emitió un comunicado manifestando que "la autoridad eclesiástica no suele emitir juicio ni comentario alguno sobre la actuación de la Justicia civil en casos en los que están involucrados miembros del clero, ya que la Iglesia acata, como siempre lo hizo en casos similares, el veredicto de la Justicia civil, que es pareja para todos los ciudadanos".

Sin embargo, al conocerse la condena por delitos de lesa humanidad contra el ex capellán policial Christian Von Wernich, la Conferencia Episcopal Argentina, presidida por el cardenal Jorge Bergoglio, manifestó que "la Iglesia está conmovida por el dolor que causa la participación de un sacerdote en delitos gravísimos" y aclaró que si uno de sus miembros "avaló con su recomendación o complicidad alguno de esos hechos de represión violenta, lo hizo bajo su responsabilidad personal".

En el mensaje que emitió la Santa Sede por el Año Sacerdotal, en un párrafo se refiere a los sacerdotes implicados en situaciones delictivas. "Obviamente, es necesario continuar la investigación, juzgarlos debidamente y aplicarles la pena merecida", subrayó la Congregación Vaticana para el Clero en ese texto a los sacerdotes.

De mantenerse firme la condena por abuso sexual agravado, a Grassi puede caberle una condena canónica, entre otras la suspensión de por vida en el ejercicio del ministerio sacerdotal. Luego de escuchar su sentencia, Grassi se encargó de marcar que de momento no pesaba sobre él ninguna sanción eclesiástica, al señalar que "sigo siendo sacerdote con todas las licencias" y reiterar que "la Iglesia no va a tomar en cuenta este fallo, porque es provisorio".

Es oportuno aclarar que la autoridad eclesiástica no suele emitir juicio ni comentario alguno sobre la actuación de la justicia civil en casos en los que están involucrados miembros del clero, ya que la Iglesia acata, como siempre lo hizo en casos similares, el veredicto de la justicia civil, que es pareja para todos los ciudadanos.

En síntesis: como ciudadano me preocupa que una persona como es el caso de Julio Cesar Grassi, quede libre hasta que el fallo no sea ratificado… como católico me preocupa el silencio de la Iglesia… ya hemos visto que nos ha pasado por hacer silencio… y no hablar y denunciar las cosas a tiempo…

Quisiera terminar nuevamente con el texto que usara para mi editorial del pasado martes 06 de junio: del evangelio de Marcos 3, 22-23: "Porque no hay nada oculto que no deba ser revelado y nada secreto que no deba manifestarse. ¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!"

Alfredo Musante
Director Responsable
Programa Radial
EL ALFA Y LA OMEGA

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