martes, 29 de enero de 2013

Asamblea del Año XIII


También conocida como la Asamblea General Constituyente del Año 1813, fue convocada por el Segundo Triunvirato, en las Provincias Unidas del Río de la Plata, que había accedido al poder en octubre de 1812. El objetivo fue llamar a una Asamblea que representase a los pueblos recién emancipados y que se definiese el sistema institucional de las Provincias Unidas. Aunque no logró contar con algunos representantes del interior, esta Asamblea se inauguró el 31 de enero de 1813. El propósito era proclamar la independencia y redactar la constitución del nuevo estado. Durante su transcurso, los intereses sectoriales dividieron a los diputados, lo que terminó con una postergación de la declaración de la independencia. No obstante, durante esta Asamblea se establecieron una serie de resoluciones importantes.

Resoluciones de la Asamblea

Estableció el Escudo Nacional Argentino.
Encargó la composición del Himno Nacional Argentino.
Dictó la libertad de vientres de las esclavas.
Eliminó mayorazgos y títulos de nobleza.
Libró a los indígenas de la obligación de pagar tributo.
Mandó a acuñar la moneda nacional.
Abolió la Inquisición y la práctica de la tortura.
Puso fin al tráfico de esclavos.
Aprobó un estatuto reglamentario que reemplazaba al Triunvirato por un Directorio unipersonal.

En relación con los esclavos, sus promotores anunciaron que su primera medida sería la liberación de todos los esclavos en el territorio nacional; eso provocó las airadas protestas del Brasil, ya que muchos de sus propios esclavos se fugaban hacia el territorio rioplatense. En consecuencia se dictó sólo la ley de libertad de vientres: se declararon libres los hijos de los esclavos nacidos en territorio de las Provincias Unidas desde esa fecha. La esclavitud se abolió definitivamente con la Constitución Argentina de 1853, en las provincias, y en 1861 en la ciudad de Buenos Aires.

La Asamblea asumió la soberanía nacional, por primera vez en nombre del pueblo, y no del rey Fernando VII. Por eso asumió la dirección del gobierno, y durante los primeros meses de 1813 tuvo una autoridad muy superior a la del Triunvirato. Con el paso del tiempo, gracias en parte a la prédica de Bernardo de Monteagudo, la Asamblea decidió ceder la iniciativa al Poder Ejecutivo. Suspendió varias veces sus sesiones, dejando en libertad al Triunvirato para gobernar sin limitaciones.

A principios de 1814, la Asamblea dio un paso más en dirección a la concentración del poder en el Ejecutivo, al crear el Directorio, cargo unipersonal para el que eligió a uno de los miembros más nuevos del Triunvirato, Gervasio Posadas, quien gobernó sin consultar casi a la Asamblea. Desde la segunda mitad del año 1814, la Asamblea ya casi no se reunió: apenas dos veces más en el gobierno de Posadas, la segunda para elegirle un sucesor, en la persona del general Carlos María de Alvear.

Bajo el gobierno de éste sólo se reunió una vez, sólo para refrendar lo actuado por el Director. En definitiva, los objetivos para los cuales había sido convocada la Asamblea del año XIII no se cumplieron, ya que el rey Fernando VII volvió al trono y prometió acabar con cuanto revolucionario hubiese aparecido en América y España.

Una de las primeras medidas anunciadas por la Asamblea fue la de declarar a los diputados como "de la Nación", y no, "de los pueblos", es decir, de las provincias. Además, se negaba el derecho de los cabildos que los habían nombrado a reemplazarlos; era un paso importante hacia un régimen de gobierno unitario.

En consonancia con esta medida, meses más tarde se negó a incorporar a los diputados de la Banda Oriental, elegidos el 21 de abril de 1813 en el Congreso de Tres Cruces bajo la protección del Jefe de los Orientales y líder del partido federal, José Artigas, con excusas sobre falta de formalidad en la elección. La realidad es que se negaba a incorporar diputados que llegaban con las instrucciones propuestas por Artigas y votadas en la asamblea, orientadas a declarar inmediatamente la independencia del España organizando a las provincias con un gobierno federal.

Estas medidas fueron complicando las relaciones con las provincias, especialmente con la Banda Oriental y con Artigas. En definitiva, fueron pasos hacia el comienzo de las guerras civiles argentinas, que estallaron en enero de 1814 y enfrentarían a federales y unitarios por más de sesenta años.

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