martes, 7 de mayo de 2013

Pido a todos que se esfuercen por crear puestos de trabajo y dar esperanza a los trabajadores


En la fiesta de san José obrero e inicio del mes dedicado a la Virgen María, en la habitual catequesis de los miércoles en la plaza del santuario de san Pedro, el Obispo de Roma expresó que Jesús en el evangelio, es conocido como el “hijo del carpintero”, que compartió con José el cansancio y la satisfacción. Dijo que “el trabajo forma parte del plan del amor de Dios y otorga dignidad a la persona”

Pidió a todos que “en la medida de sus responsabilidades, se esfuercen por crear puestos de trabajo y dar esperanza a los trabajadores”. Y rogó que “san José que vivió momentos difíciles y puso su confianza en Dios, que no abandona, interceda por todos los trabajadores del mundo”.

En una segunda idea el Papa se refirió a la actitud de María y José, que acompañan y protegen con ternura el crecimiento del Hijo de Dios. Dijo que para esto es necesario escuchar al Señor y “sacar tiempo para la oración”. “En este mes de mayo –manifestó-, recuerdo la importancia y la belleza de la oración del Rosario”.
En el saludo a los peregrinos de lengua española invitó: “Pidamos a san José y a la Virgen María que nos enseñen a ser fieles en nuestro trabajo cotidiano y a afrontar con fe las vicisitudes de cada día”.

“Queridos hermanos y hermanas:

Hoy, primero de mayo, fiesta de san José obrero e inicio del mes dedicado a la Virgen María, deseo reflexionar sobre dos ideas. La primera sobre el trabajo. En el evangelio, Jesús es conocido como «el hijo del carpintero». En el taller de Nazaret, comparte con san José el esfuerzo, el cansancio, los problemas de cada día, así como también la satisfacción. El trabajo forma parte del plan del amor de Dios y otorga dignidad a la persona. No dejo de pensar en las dificultades que tienen no pocos países en el ámbito laboral. Pido a todos que, en la medida de sus responsabilidades, se esfuercen por crear puestos de trabajo y dar esperanza a los trabajadores. San José, que vivió momentos difíciles y puso su confianza en Dios, que no abandona, interceda por todos los trabajadores del mundo.

Deseo referirme también a la actitud de María y José ante Jesús. Ellos acompañan y protegen con ternura el crecimiento del Hijo de Dios, sabiendo conservar y meditar en su corazón todas las cosas. Para escuchar al Señor, es necesario contemplarlo, percibir su presencia, dialogar con Él, sacar tiempo para la oración. En este mes de mayo, recuerdo la importancia y la belleza de la oración del Rosario. Con su recitación, meditamos los momentos centrales de la vida de Jesucristo, tratando de que Él sea el centro de nuestros pensamientos, atenciones y acciones.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Argentina, Costa Rica, Perú, Chile, México y los demás países latinoamericanos. Pidamos a san José y a la Virgen María que nos enseñen a ser fieles en nuestro trabajo cotidiano y a afrontar con fe las vicisitudes de cada día. Muchas gracias”.

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