martes, 25 de noviembre de 2014

Patriarcado Ecuménico de Constantinopla

En los tiempos del Nuevo Testamento, la cultura griega era la predominante en la región oriental del Imperio Romano. El desarrollo primigenio de la Iglesia, comenzaría en esta región oriental con la actividad misionera del Apóstol San Pablo sobre la civilización helénica. El Emperador Constantino, inició un proceso que culminaría con la adopción del cristianismo como Religión del Estado por parte del Emperador Teodosio hacia fines del siglo IV. Constantino, también trasladó la capital del Imperio desde Roma a la pequeña ciudad de Bizancio en el año 330, años más tarde fue renombrada como Constantinopla, o la Nueva Roma.

A consecuencia del nuevo estatus de Constantinopla como capital imperial, su Iglesia, creció en importancia. El canon 3 del 1er Concilio de Constantinopla - año 381- declaró que el obispo de esta ciudad “tendría primacía de honor, después del obispo de Roma, puesto que Constantinopla es la Nueva Roma”; de este modo, esa Sede quedaba en un rango superior que los antiguos Patriarcados de Alejandría y Antioquía. En el controvertido Canon 28 del Concilio de Calcedonia - año 451 – reconoció una gran expansión de las fronteras del Patriarcado Constantinopolitano y un consecuente aumento de su autoridad sobre los obispos de las diócesis situadas “entre los bárbaros”, lo cual fue varias veces, como refiriéndose a cualquier área fuera de los límites del Imperio Bizantino; de todos modos, por alrededor de mil años, el Patriarca de Constantinopla, presidió sobre la Iglesia del Imperio Romano Oriental, y su notable actividad misionera, atrajo a la fe cristiana (en su forma bizantina) a muchos pueblos situados más allá de las fronteras septentrionales del Imperio. La Catedral de Santa Sofía, fue por siglos, el centro de la vida religiosa del Mundo Cristiano Oriental; luego de la caída del Imperio Bizantino en 1453, fue convertida en la hoy conocida mezquita de Estambul.

El cisma entre las Sedes de Roma y Constantinopla fue de un desarrollo muy paulatino, y abarcó un largo período de tiempo que culminó en el año 1054, con la mutua excomunión entre el Patriarca Miguel Cerulario y el cardenal Humberto (legado Papal), pese a esto, el común de la gente dentro del Imperio no tuvo una real conciencia de la ruptura, sino hasta después del año 1204, cuando las tropas latinas saquearon Constantinopla durante la IV cruzada. Como consecuencia del cisma, Constantinopla, comenzó a asumir su primacía entre las Iglesias de tradición bizantina. La ciudad de Constantinopla cayó en manos del Imperio Otomano en el año 1453, y si bien los turcos tomaron muchas medidas restrictivas hacia los cristianos, de algún modo, ellos incrementaron la autoridad del Patriarca, ya que lo convirtieron en un líder civil y religioso de la multi-étnica  comunidad ortodoxa dentro del vasto Imperio Otomano, permitiéndole retener su posición como el primero entre los Patriarcas ortodoxos. Esta nueva situación política, le dio una mayor autoridad sobre los Patriarcados griegos de Alejandría, Antioquía y Jerusalén, los cuales habían caído también bajo el yugo turco.

Si bien esta situación político-religiosa dentro del Imperio Otomano promovió la autoridad civil de Constantinopla, el Patriarcado pagó un precio bastante alto por ello, cuando en el año 1821, los griegos se alzaron contra el dominio turco, y el Sultán responsabilizó al Patriarca Gregorios V, y lo colgó en la puerta de la residencia patriarcal, dos Metropolitas y doce obispos  correrían la misma suerte. En 1832, se estableció un estado griego independiente, erigiéndose una Iglesia Autocéfala en 1833. Después de la I Guerra Mundial hubo un gran intercambio de población entre Grecia y Turquía, dónde los primeros se desembarazaron de muchos residentes musulmanes, y los segundos de sus minorías greco-ortodoxas. En la década del 50 del siglo XX, hubo nuevas revueltas anti griegas en Estambul, que precipitaron otro éxodo de pobladores griegos desde Turquía. En nuestros días muy pocos griegos permanecen en la ciudad. El Patriarcado de Constantinopla incluye, actualmente, a unos 4000 o 5000 residentes griegos que aún permanecen en Turquía, así como algunas partes del territorio de Grecia como ser: el Monte Athos, la Semi-Autónoma Iglesia de Creta, y otras islas.

El Patriarcado administra algunas academias de Teología en Grecia, como ser: una escuela dentro del monasterio de San Juan el teólogo, en la isla de Patmos; el Instituto Patriarcal de Estudios Patrísticos de Tesalónica; y la Academia Ortodoxa de Creta. A esto le debemos sumar que, para el año 1993, el Santo Sínodo del Patriarcado Ecuménico designó al Instituto Ortodoxo Patriarcal Athenágoras de California, como Instituto Patriarcal Oficial; y que a fines de 1997 hizo lo mismo con el Centro Ortodoxo de Chambesy, Suiza, cercana a la ciudad de Ginebra. La República Monástica del Monte Athos, pese a estar localizada en territorio griego, está bajo la jurisdicción del Patriarcado de Constantinopla. La Constitución griega reconoce la autonomía administrativa de los monasterios y también al gobernador civil de la península, el cual es nombrado por el gobierno griego, aunque no interfiere en su vida interna. La suerte del Monte Athos ha variado bastante en los años recientes, ya que si observamos nos encontraríamos que en 1913 había 6.345 monjes en la Santa Montaña, mientras que en 1980 había tan solo unos 1.190; sin embargo, un reciente flujo de monjes jóvenes han llegado a este lugar, elevando nuevamente el número a alrededor de unos 1.300 en 1995.

En Diciembre de 1989, el Patriarcado inauguró una nueva sede administrativa en el Phanar (una sección de Estambul), reemplazando al edificio original del siglo XVII que había sido dañado por el fuego en 1941. La tardanza en levantar un nuevo edificio se debió a que las autoridades turcas recién otorgaron el permiso para construir el nuevo edificio en 1987. Haciendo uso del nuevo edificio, y del otro complejo sin uso de la Isla de Halki, el Patriarcado recientemente patrocinó importantes eventos eclesiales. El Patriarca Bartolomé I, trajo un nuevo vigor al rol de su Iglesia dentro de la ortodoxia, y aún más allá. Este Patriarca, también organizó reuniones en el Phanar de todos los obispos del Patriarcado Ecuménico sobre una base de cierta regularidad. En Marzo de 1992, convocó también a las cabezas de todas las Iglesias Autocéfalas en Estambul, y la siguiente vez, en Septiembre de 1995, los reunió en la isla de Patmos. El Patriarca Ecuménico dirigió su palabra en Abril de 1994 en la sede del Parlamento Europeo, en Estrasburgo, también visitó los territorios de la mayoría de las Iglesias Ortodoxas Autocéfalas, así como también al propio Papa Juan Pablo II en el Vaticano durante un viaje realizado en Junio de 1995, meses más tarde, visitó al Arzobispo de Canterbury en Inglaterra, y al Concilio Mundial de Iglesias en la ciudad italiana de Génova.

Ciertamente, el Patriarca Bartolomé, a menudo ha condenado el excesivo celo nacionalista el cual atenta, frecuentemente, contra la Unidad de las Iglesias Ortodoxas y la Paz en el Mundo; por esta razón, el Patriarca cree que la ubicación del Patriarcado dentro de un Estado secular, de mayoría musulmana, es beneficioso para la Iglesia Ortodoxa. El Patriarcado de Constantinopla es gobernado por el Santo Sínodo Permanente, el cual es presidido por el Patriarca Ecuménico. Este Sínodo está constituido por doce obispos Metropolitanos activos, cuyas diócesis se encuentran enclavadas dentro del territorio turco. No hay participación laical directa en la administración de este Patriarcado desde que el Concilio Mixto fuera abolido en 1923.

Nuestra Señora de Garabandal

El Arcángel San Miguel se aparece a cuatro niñas, en preparación de la visita de la Virgen María, que se produce algunos meses después. A lo largo de más de cuatro años (desde 1961 a 1965), se producen en Garabandal más de dos mil apariciones, frente a gran cantidad de público. Las videntes realizan proezas que desafían a la física durante el estado de éxtasis que caracteriza a las apariciones, mientras la Madre de Dios les entrega mensajes de una elevada dosis de dramatismo.

En presencia de una multitud, el Ángel le da la Eucaristía en la boca a una de las niñas, siendo la Hostia, que milagrosamente apareció de la nada en su boca, vista, filmada y fotografiada por los testigos presentes. Se anuncian allí con precisión eventos que alterarán al mundo y a la Religión, generando esto una controversia dentro de la Iglesia, que aún se mantiene.

Garabandal es uno de los hitos en lo que se configura como el mensaje central del Cielo en este siglo: el anuncio del deterioro moral que enfrenta el mundo, y la proximidad de un momento de cambio para la humanidad. Cambio que sobrevendrá en medio de dolor y crisis, pero que precederá una época de Paz y amor, una época sin mal. Continuando con el mensaje iniciado en Fátima, María, asistida por el Arcángel San Miguel, advierte en Garabandal sobre la necesidad imperiosa de realizar penitencia y oración, en reparación de los crecientes pecados que se manifiestan en el mundo entero. María, una vez más, se presenta como nuestra Capitana en la lucha contra el odio, la indiferencia a Dios, la corrupción, y el pecado.

Cuatro niñas de entre once y doce años. María elige una vez más a niños como instrumentos de su mensaje. Es curioso cómo el Cielo nos marca permanentemente que la inocencia y pureza de los niños es una clave central para encontrar el camino a Dios. Ser adulto, en este mundo, parece significar abandonar la simpleza y la claridad con que los niños se entregan a sus padres. El 2 de Julio se les apareció la Virgen, como había profetizado el Ángel, con el título de Nuestra Señora del Carmen, acompañada de San Miguel y otro Ángel, y rodeada de otros seis ángeles. Viene con vestido blanco, manto azul, una corona de doce estrellas, y a la derecha, un triángulo luminoso, con un gran ojo en el centro, y un cartel, ¡el mensaje!. La Virgen es muy bella, irradiando luz divina, con cabellos largos ondulados, tez más morena que el Ángel, con un escapulario marrón en su brazo derecho, y su voz es preciosa, ¡una belleza maternal, delicada, incomparable e inexplicable!.

En algunas apariciones la Virgen venía con el Niño, y las niñas jugaban con Él, dándole cositas o piedritas que la Virgen besaba, y pronto les dijo que le ofrecieran objetos sagrados como misales, Biblias, medallas, anillos de matrimonio. María los besaba y les dijo que haría prodigios a través de estos objetos besados. La Virgen se les apareció unas (2.000) dos mil veces, con éxtasis de unos minutos o de horas, con levitaciones o carreras extáticas. El cartel que tenía el Ángel poseía un mensaje que María les pidió no revelaran hasta el 18 de octubre de 1961. Y finalmente, en esa fecha, el mensaje se reveló:

"Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia, visitar al Santísimo con frecuencia, pero antes tenemos que ser buenos, y si no lo hacemos nos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa, y si no cambiamos, nos vendrá un castigo muy grande, la Virgen quiere que lo hagamos para que Dios no nos castigue".

Hubo muchos mensajes durante los cuatro años de aparición, pero el último tiene una relación directa con el primero, y fue entregado el 18 de junio de 1965:

"Como no se ha cumplido y no se ha hecho conocer al mundo mi mensaje del 18 de Octubre de 1961, os diré que éste es el último. Antes la copa se estaba llenando, ahora está rebosando. Muchos Cardenales, Obispos y Sacerdotes van por el camino de la perdición, y con ellos llevan a muchas más almas. A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debemos evitar la ira de Dios sobre nosotros, con nuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con vuestras almas sinceras, Él os perdonará. Yo, vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación. Pedidnos sinceramente, y Nosotros, os lo daremos. Debéis sacrificaros más. Pensad en la Pasión de Jesús”.

A pesar de la controversia desatada en la Iglesia, Garabandal creció y se difundió en base a lo manifiesto de los hechos místicos allí verificados. Dentro de las apariciones de María en las últimas décadas, Garabandal tiene una clara alineación con lo anunciado por María en Fátima, en el sentido de que el hombre debe convertirse, hacer penitencia, orar y arrepentirse de sus pecados, porque la purificación y la venida del Hijo del Hombre (anunciada en las escrituras en los libros de Daniel, Ezequiel, Zacarías, en los Evangelios de San Marcos, San Mateo, San Lucas y San Juan, y finalmente en el libro del Apocalipsis), se están acercando a todos nosotros.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Eran creíbles los Apóstoles de Jesús - Primera Parte

Los primeros cuatro discípulos que tuvo Jesús (Pedro, Andrés, Santiago y Juan) eran pescadores (Mc 1,16-20); y posiblemente otros discípulos también lo eran (Jn 21,1-3). Y ellos fueron los responsables de transmitir las enseñanzas de Jesús que hoy tenemos en los Evangelios. O sea que la veracidad de los Evangelios depende de la credibilidad que estos pescadores nos merezcan. ¿Qué clase de persona era un pescador? Se suele hablar de ellos como de gente ruda e ignorante, sin educación ni estudios, y siempre se hace alusión a su pobreza y su falta de conocimientos. Esta idea surgió del libro de los Hechos de los Apóstoles, donde las autoridades judías, al hablar de los discípulos de Jesús, dicen que eran “hombres sin instrucción ni cultura” (Hch 4,13).

En realidad, esta imagen de los apóstoles surgió de una mala interpretación del texto bíblico. La expresión “hombres sin instrucción ni cultura”, empleada por los miembros del Sanedrín, no significa que los apóstoles fueran personas incultas e ignorantes. Significa que no tenían el título de Doctores de la Ley, ni eran Escribas de profesión, ni gozaban de autoridad alguna para interpretar oficialmente las Escrituras. Pero no que eran analfabetos, como algunos han pensado. Pero además, el hecho de que los apóstoles fueran pescadores los coloca en una de las profesiones más lucrativas de la época. En primer lugar, porque el pescado en Palestina era la comida principal de la gente, tanto de ricos como de pobres. El Evangelio refleja su importancia en varios pasajes. Por ejemplo, cuando Jesús pregunta en el Sermón de la Montaña: “Si un hijo pide a su padre un pescado, ¿le dará acaso una serpiente?” (Mt 7,10). También cuando Jesús y sus discípulos van al desierto, lo único que llevan para comer es pescado con pan (Mc 6,38). Asimismo, después de la pesca milagrosa Jesús prepara a los apóstoles, como desayuno, un trozo de pescado asado (Jn 21,9). Y en una de sus apariciones, los encuentra cenando pescado (Lc 24,42).

El pescado, pues, era un artículo de primera necesidad. En cambio la carne no aparece nunca en los Evangelios. Por lo tanto, el hecho de que los apóstoles fueran pescadores los ubicaba en una posición laboral privilegiada para su tiempo. En segundo lugar, los apóstoles de Jesús pescaban en el lago de Galilea, y esto significaba una ventaja adicional. En efecto, los judíos no podían comer cualquier pescado, sino sólo aquellos considerados “puros” por la Biblia (Lv 11,9-12). Por eso, después de pescar había que tomarse el trabajo de separar los peces permitidos de los prohibidos. Esto se ve en la parábola de la red, contada por Jesús, que dice: “El Reino de los Cielos se parece a una red que se echa al mar, y recoge toda clase de peces; cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla, se sientan, y guardan los peces buenos (los puros) en canastas, y tiran los que no sirven (los impuros)” (Mt 13,47-48).

En tercer lugar, Pedro y sus compañeros trabajaban en el pueblo de Cafarnaúm (Mc 1,21), que era la zona pesquera más próspera del lago de Galilea. En efecto, el norte del lago, donde estaba Cafarnaúm, era (y sigue siendo hasta el día de hoy) la franja preferida de los pescadores. ¿Por qué? Porque allí existe una fuente de aguas termales, llamada Tabga, que desemboca en el lago, y vuelve más cálidas las aguas de los alrededores, haciendo que los peces prefieran quedarse en esa área durante las temporadas frías. Así, el norte del lago aseguraba a los pescadores una excelente producción tanto en invierno como en verano. Todo esto contribuía, sin duda, a que Pedro y su familia gozaran de una buena posición económica. En efecto, por los Evangelios sabemos que Pedro era propietario de una pequeña empresa pesquera, y que contaba con un equipo de gente (Lc 5,7). Con él trabajaba su hermano Andrés (Mc 1,16), además de los apóstoles Santiago y Juan (Lc 5,10). También colaboraba Zebedeo, el padre de Santiago y Juan, y una cuadrilla de empleados contratados (Mc 1,20). Incluso las barcas, con sus redes y aparejos, eran de su propiedad (Lc 5,3).

Hay otro detalle significativo que tira por tierra la imagen de incultos que tenemos de los apóstoles. Sabemos que Pedro, Andrés y Felipe eran oriundos de Betsaida (Jn 1,44), localidad situada en la orilla oriental del lago. Y ésta era una ciudad helenística, es decir, de cultura griega; por lo tanto, gran parte de sus habitantes, además del arameo, hablaban griego. Estos tres apóstoles, pues, estaban influenciados por la cultura griega, como se ve por sus nombres de origen griego. En efecto, Pedro se llamaba originalmente “Simón”. Y si bien en hebreo su nombre se pronuncia “Simeón” (como aparece escrito en 2 Pe 1,1), sabemos que en su pueblo lo llamaban “Simón”, que es una forma griega (Mc 1,16; Mt 17,25; Lc 4,38). Por su parte, los nombres de Andrés (= “viril”) y Felipe (= “amante de los caballos”) son también griegos. Y lo más curioso es que estos dos apóstoles, a pesar de ser judíos, no tenían ningún nombre de origen hebreo; sólo su nombre griego. Esto muestra el gran predominio de la cultura griega en los pobladores de Betsaida.

Un pasaje del Evangelio parece confirmar este dato. En cierta ocasión, estando Jesús y sus discípulos en Jerusalén, se acercaron unos griegos a Felipe para pedirle una audiencia con Jesús. El hecho de que esos extranjeros buscaran a Felipe y no a otro discípulo, parece indicar que Felipe era de cultura griega. A su vez, Felipe consultó a Andrés, y ambos fueron a hablar con Jesús sobre los griegos (Jn 12,20-22). La escena parece dar a entender que Pedro, Andrés y Felipe hablaban griego. Lo cual no es el todo descabellado ya que, como dueños de una pequeña empresa, a estos pescadores de Betsaida les venía muy bien conocer la lengua del comercio y la industria de aquel tiempo, que era el griego. Si seguimos rastreando en los Evangelios, encontramos más pistas sobre el nivel cultural de los apóstoles de Jesús.  En efecto, si bien Pedro y Andrés habían nacido en Betsaida, sabemos que vivían y trabajaban en Cafarnaúm (Mc 1,29). ¿Por qué trasladaron su empresa pesquera de Betsaida a Cafarnaúm, si las dos ciudades estaban muy cerca la una de la otra, y bien ubicadas en el norte del lago?

El trabajo de los pescadores no terminaba con la captura de los peces; también tenían que salarlos para su conservación, ya que el calor de la región los descomponía rápidamente, y ellos necesitaban conservarlos frescos para poder trasladarlos y venderlos en las demás ciudades. Este proceso de salazón se realizaba en una ciudad llamada Tariquea. En los Evangelios es conocida como Mágdala. De allí procedía María Magdalena, una de las discípulas de Jesús (Lc 8,2). O sea que Tariquea (o Mágdala) era, en tiempos de Jesús, el gran centro industrial donde se salaba el pescado. Su mismo nombre significaba “Pesca salada”. Pero había un problema: Tariquea se hallaba en la costa oeste del lago. Y la costa oeste pertenecía a la provincia de Galilea. En cambio la ciudad de Betsaida, donde Pedro y Andrés tenían en un principio su empresa pesquera, estaba en la costa oriental, en la provincia de Iturea; es decir, era otro país, con otro gobierno y otros impuestos. O sea que, mientras los pescadores de la costa oeste no tenían problemas en llevar sus pescados a Tariquea, los de la costa este debían pagar impuestos especiales por cruzar la frontera y salar sus peces.

Éste debió de haber sido el motivo por el que ambos hermanos decidieron trasladar la compañía a Cafarnaúm, un pueblo de la costa oeste. Así no tendrían ya que pagar los aranceles fronterizos para llevar sus productos a Tariquea. Pedro y Andrés, pues, eran hombres de negocios emprendedores, que supieron encontrar la mejor salida industrial para potenciar la economía de su empresa.

Ariel Álvarez Valdés
Biblista

Presentación de la Santísima Virgen María

La Presentación de Nuestra Señora suele confundirse a veces con la Presentación del Niño Jesús en el Templo, fiesta que se celebra el día 2 de febrero en conmemoración de un hecho ampliamente descrito en los evangelios y que corresponde a la ley judía, que obligaba a los israelitas a ofrecer sus primogénitos a Dios.

La misma es una tradición piadosa muy antigua, que ha tenido amplia repercusión en toda la Iglesia universal. Se cuenta que Joaquín y Ana, piadosos israelitas, después de varios años de matrimonio, habían llegado a una avanzada edad sin lograr descendencia. Sobre ellos pesaba el terrible oprobio de la esterilidad, que para los israelitas era doblemente doloroso, porque significaba la exclusión de la familia de las promesas del Señor, tanto más cuanto, como en el casó de Joaquín y Ana, se trataba de personas que pertenecían a la casa de David, de la que, en su día había de nacer el Mesías.

En su angustia, Ana hizo una oración fervorosa, prometiendo al Señor ofrecerle el fruto de sus entrañas si se dignaba concederle descendencia. El nacimiento de María fue el resultado de esta oración y esta promesa. Joaquín y Ana, fieles a su voto, presentaron a la Niña en el templo a la edad de tres años, y allí permaneció en compañía de otras doncellas y piadosas mujeres, hasta su unión con José, dedicada a la oración y al servicio del templo.

Varias referencias bíblicas parecen aludir a la existencia de una comunidad femenina dentro del recinto sagrado. El Antiguo Testamento habla de "las mujeres que velaban en la entrada del tabernáculo de la reunión", aunque no se sabe cuál era su misión, ni si vivían ciertamente dentro de la casa de Dios. Por otra parte, Lucas dice en su evangelio que la profetisa Ana "no se apartaba del templo, sirviendo con ayunos y oraciones de noche y día".

El pueblo cristiano pronto hizo suya esta fiesta. En Oriente parece que se conmemoraba desde el siglo VI en algunos puntos de forma particular, hasta que en 1143 se declaró obligatoria para todo su imperio. En Occidente fue introduciéndose por diferentes vías. Se sabe que en el siglo XII ya se celebraba en el sur de Italia y en algunos partes de Inglaterra. En 1372, un gentil hombre francés, canciller en la corte del rey de Chipre, fue enviado a Aviñón como embajador ante el papa Gregorio XI y contó a éste la magnificencia con que en Grecia se celebraba esta fiesta el 21 de noviembre. El Papa entonces la introdujo en Aviñón. En España fue implantada por el cardenal Cisneros. San Pío V mandó suprimirla al hacer la reforma del calendario, pero fue restablecida por Sixto V.

Los artistas han contribuido a hacer esta fiesta más popular, representándola gráficamente en imágenes. La más antigua que se conoce actualmente está en un manuscrito del siglo XI que se conserva en la Biblioteca Nacional de París. Los primitivos italianos fijaron definitivamente la escena, que luego repitieron, cada vez en un ambiente más fastuoso, los pintores más famosos del Renacimiento. La Virgen niña sube decidida y rápidamente los escalones del templo, a lo alto de los cuales el sumo sacerdote, revestido con ornamentos de gran ceremonia, recibe la ofrenda. Al pie de la escalinata, respetuosamente distanciados, los padres de María contemplan el acto de la presentación. Los artistas, como los apócrifos, han añadido detalles ciertamente poco verosímiles, pero esto no quita ni pone al fondo del asunto.

Todas las obras de Nuestra Señora fueron siempre para el Rey, puesto que sabemos que desde el primer instante de su concepción inmaculada estaba llena de gracia. Y todos estos años de su vida, hasta el momento de su matrimonio con José, fueron una preparación, en la soledad y el recogimiento, para algo que Ella aún no sabía, pero que Dios tenía preparado desde toda la eternidad. María amaba el silencio, como sabemos por el testimonio de San Lucas ("guardaba todas las cosas en su corazón") y durante este tiempo dispuso silenciosamente su alma para cumplir siempre la voluntad del Señor.

María, se consagró a Dios, porque su vida en Dios despertaba en su alma un anhelo que se apoderaba de ella por completo: el de pertenecer a Dios de tal manera, que no quedase libre ni un átomo de su ser. Este anhelo, que ya se prendió en su alma cuando empezó a ser consciente, se fue desarrollando con más rapidez que ella misma. Como el murmurar de una fuente es siempre el mismo, y el mismo el silbido del viento, como el fuego lanza su llama sin cesar a las alturas, así los sentimientos y aspiraciones de María eran siempre los mismos y estaban dirigidos a Dios únicamente. María se presentó ciertamente a Dios en su niñez, y ante su acatamiento puso su alma en la postura de humilde disponibilidad, que fue la característica constante de su vida, y que ella misma resumió en una frase cuyo contenido no se agotará jamás por mucho que se medite: "He aquí la esclava del Señor".

Por ser éste el sentido de la fiesta de la Presentación de Nuestra Señora, se considera especialmente dedicada a las almas consagradas a Dios en la vida religiosa, y muchas órdenes renuevan sus votos en este día. Sin embargo, debe ser también la fiesta de todos los cristianos, porque ninguno, si quiere serlo de veras, podrá escaparse a la obligación de presentarse ante Dios humildemente y ponerse en sus manos para que Él disponga de su vida libremente. La Presentación de Nuestra Señora es la fiesta de la entrega voluntaria a Dios, es la fiesta de los que aspiran de verdad a renunciar a su voluntad para hacer solamente la del Señor.

Emilio Aragón Bermúdez


Conocido artísticamente como Miliki (n. en Carmona, Sevilla, España; 4 de noviembre de 1929 — † Madrid, España, 18 de noviembre de 2012) fue un payaso, acordeonista y cantante español. Fue declarado «Hijo Predilecto de la Ciudad de Carmona» y recibió la Medalla de Plata de la misma. Perteneciente a la saga de la familia Aragón, era hijo de Emilio Aragón Foureaux, conocido como Emig, y sobrino de Pompoff y Thedy.

Muy joven se unió a sus hermanos Gabriel (Gaby) y Alfonso (Fofó) para formar el trío de payasos Gaby, Fofó y Miliki. Comenzaron a trabajar durante los años treinta y se mantuvieron varias temporadas en el Circo Price de Madrid.

Su madre fue la bailarina acróbata sobre caballo Rocío Bermúdez (nacida en Carmona) y también tuvo una hermana menor, Rocío, bailarina de flamenco. Era padre del famoso actor, humorista, músico, director de cine, compositor, payaso y empresario audiovisual Emilio Aragón Álvarez, Milikito.
Su último trabajo fue su participación en la ópera prima cinematográfica de su hijo Emilio Aragón, Pájaros de papel, en 2010.

Tras una estancia en Cuba, Venezuela y Argentina, regresó a España en 1972 y a partir del año siguiente comenzó a trabajar en el programa Había una vez un circo, que convirtió a los integrantes del grupo (que pasaron a conocerse como Los payasos de la tele) en un auténtico fenómeno sociológico en España.

Tras la retirada del programa en 1983, Miliki abandonó el grupo y emprendió una nueva etapa en su carrera artística. Miliki obtuvo en 2006 el Premio El Chupete al personaje con una mejor influencia en los niños por su larga trayectoria profesional. En 2009 salió a la venta el SingStar Miliki para Playstation 2.

Tras la separación profesional de Los Payasos, Miliki se dedicó al mundo de la producción discográfica (lanza al grupo Monano y su Banda), y forma un tándem artístico con su hija Rita Irasema. Juntos grabaron varios discos como La vuelta al mundo en 30 minutos (1986), El flautista de Hamelín (1987), Vamos a marcarnos una canción (1991) y ¡Superdiscoguay! (1992), ¿Estás contento? ¡Sí señor! (1994).
En 1987, además, había dirigido la película Yo quiero ser torero, con el popular Dúo Sacapuntas. También cultivó el género de la literatura infantil, publicando La familia de los coches (1988).

Con la llegada de las televisiones privadas a España, volvió a ponerse delante de una cámara para conducir espacios infantiles, con su hija Rita. Ambos presentaron los programas La Merienda (1990-1991) y La Guardería (1990-1991), ambos en Antena 3, y Superguay (1991-1993) en Telecinco. En 1993 recuperan en Televisión Española El gran circo de TVE, que duró hasta 1995.

Tras editar sus Memorias en 1996, Miliki y Rita crearon el espectáculo El circo del arte, con éxito en toda España. En 1997 recibió la distinción de Medalla de Plata de Andalucía. En los años siguientes se dedicaría tanto a la producción discográfica (lanzando el Grupo Trilocos), como a continuar su carrera como cantante infantil.

En 2008 publicó el libro La providencia bajo el seudónimo Emilio A. Foureaux (que es el nombre de su padre, ocultando el primer apellido). El libro, orientado a un público adulto, cuenta la historia de Martín, un militante de la guerrilla en la revolución cubana que tiene que huir de una caza orquestada por Fidel Castro en Nueva York. En mayo de 2012 se editó "Mientras duermen los murciélagos", una novela acerca de la huída de la Gestapo de unos comediantes a través de la Europa nazi; Juan Antonio Bayona ya ha mostrado su interés por llevarla al cine.

Miliki falleció la noche del domingo 18 de noviembre de 2012 en el Hospital madrileño Ruber Internacional a causa de una neumonía y acompañado por toda su familia. Desde hacía algunos años venía padeciendo Parkinson.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Orden de los Clérigos Regulares de Somasca

Es una congregación religiosa conformada por religiosos que profesaron votos –quienes a la vez pueden ser sacerdotes– que desempeñan un apostolado activo según la regla inspirada en la figura de su fundador, San Jerónimo Emiliani. La orden fue establecida en 1568, sobre la base de la llamada «Compañía de los Siervos de los Pobres» de 1534, que se conformara por sacerdotes y laicos que abandonaban el mundo para practicar las virtudes evangélicas y dedicarse a la asistencia de los pobres en las obras fundadas por el propio Jerónimo. Progresivamente tomó forma la congregación que se llamaría posteriormente «de Somasca» por la localidad donde se estableció la sede.

La llamada «Compañía de los Siervos de los Pobres» de 1534 se dedicaba a distintas misiones de caridad, a imitación de Jerónimo Emiliani, quien se destacara por su habilidad como organizador de variadas obras de misericordia, tales como sus conocidos «Hospital de los Incurables» y «Taller para Huérfanos». Jerónimo ofrendó su vida en 1537, al morir como resultado de la peste contraída asistiendo a los enfermos, durante una de las muchas epidemias que asolaron la comarca.

A imitación de su fundador, la Compañía (posteriormente convertida en Orden) adquirió características peculiares de notable originalidad para la época, que reflejaron algunas de las más significativas experiencias de la renovación espiritual del siglo XVI italiano. A la «Compañía de los Siervos de los Pobres» le correspondía el cuidado material y espiritual de los huérfanos albergados en las casas fundadas por Jerónimo Emiliani, en tanto que la administración de los orfanatos quedaba en manos de las hermandades de laicos de cada ciudad. La vida de la Congregación era regulada por un Capítulo en el que tomaban parte tanto los miembros de la «Compañía de los Siervos de los Pobres» como representantes de distintas congregaciones ciudadanas.

La muerte prematura del Santo en 1537 supuso para la Compañía un momento de dificultad. En esa encrucijada, cabía seguir adelante o disolver la Compañía, constituida entonces por laicos, sacerdotes diocesanos, e incluso religiosos. La crisis se superó gracias a la aprobación diocesana concedida en 1538 por el obispo de Bérgamo. El trabajo en algunas ciudades acarreaba dificultades por la hasta entonces ausente aprobación apostólica. El primer reconocimiento papal fue concedida ex iniuncto por el Papa Pablo III el 6 de junio de 1540, lo que permitió el nombramiento de superiores y la redacción de constituciones.

En los años primeros, la Congregación dedicó sus esfuerzos casi con exclusividad al cuidado de huérfanos, lo que significó una auténtica especialización en ese campo, notable para aquella época. Entre 1546 y 1555, por falta de resolución de ciertos problemas de orden jurídico, los servidores se unieron a los teatinos. Un cambio significativo fue el paso de «cofradía preconciliar» a «congregación religiosa», lo que le valdría la continuidad que estaba requiriendo. Fue Pío V quien dio a los «pobres de Somasca» el espaldarazo definitivo, al otorgarles ex iniuncto nobis el rango de Orden Religiosa, el 6 de diciembre de 1568.

Durante los primeros siglos de su historia, los somascos se unieron a menudo con otras órdenes religiosas: como se mencionó, primero con los teatinos entre 1546 y 1555, y luego con los sacerdotes reformados de Santa Maria de los Pequeños en Tortona en 1566. En 1612, unieron esfuerzos con los sacerdotes del Buen Jesús de Ravena y, por último, confluyeron con los sacerdotes de la Doctrina Cristiana de Avignon entre 1616 y 1647.

En 1769, con la eliminación de pequeños monasterios decretada por la República de Venecia, comenzó un período de crisis prolongado para el orden, el cual se extendió a buena parte del siglo XIX, abarcando los períodos históricos en los que se vivió bajo la férula de José II de Habsburgo y Napoleón Bonaparte, y el proceso conocido como la unificación de Italia, en particular la legislación de 1866 y 1867.

En los países en los que está actuando la Orden, se abrieron centros de enseñanza, centros de asistencia e internados en zona deprimidas. Según los informes internos de la orden, desde la segunda mitad del siglo XX las nuevas fundaciones superan las 80 en Europa (Italia, España, Rumania, Polonia), en Asia (Filipinas, India, Sri Lanka) en América (Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador, Honduras, Guatemala, México, USA). A España, los religiosos somascos llegaron en 1957, instalándose primero en La Guardia (Pontevedra), luego a Aranjuez,y más tarde en Madrid.

Las líneas maestras de la espiritualidad de la Compañía de los Siervos puede resumirse en:

Estar en Dios: “Si la Compañía estará en Cristo, se alcanzará el objetivo; de no ser así, todo se perderá. Cristo dulcísimo Salvador, dulce Padre nuestro, Amor mío y Dios mío”. (San Jerónimo)

En la presencia de la Virgen María: “Para obtener esta gracia, acudamos a la Madre de las gracias, diciendo: Ave María”. (San Jerónimo)

Adhesión a la Iglesia y a la jerarquía: “Dulce padre nuestro Señor Jesucristo, te rogamos reformes a la cristiandad entera según el estado de santidad de los tiempos de los santos apóstoles”.

Cuáles son las técnicas para iniciar el Lavado de Cerebro


Las técnicas psicológicas implementadas en los PROCESOS DE REFORMA DE PENSAMIENTO Y CONDICIONAMIENTO CONDUCTUAL, varían según los movimientos. Por ejemplo, movimientos de características sectarias, que utilizan el yoga, el control mental o la meditación trascendental, como pantalla para captar nuevos adeptos, utilizan técnicas de respiración, y en especial la de la hiperventilación. Es decir, inspiraciones profundas y prolongadas, que producen un exceso de oxígeno en el cerebro.

Ahora bien, este exceso de oxígeno en el cerebro repercute sobre el sistema nervioso y produce una serie de efectos como ser: estados alterados de conciencia (mareos, ilusiones, alucinaciones) similares a los registrados cuando se ingieren ciertos alucinógenos; temblores musculares que pueden derivar en convulsiones, y ello porque se altera el nivel de alcalinidad en la sangre; y amnesias, pérdidas de la memoria temporales que se van prolongando en duración e intensidad, de acuerdo a la frecuencia de la hiperventilación.

Cuando una persona empieza a registrar estos primeros estados alterados de conciencia, el “gurú, maestro, guía u orientador”, en lugar de decirle que es perfectamente normal en razón del exceso de oxígeno, le manifiesta que está por alcanzar un grado superior de conciencia y que, por lo tanto, incremente la hiperventilación, comenzando a generar un círculo vicioso o efecto de autoalimentación constante.

Pese a estas técnicas específicas puede hacerse un resumen de un proceso tipo y común a la mayoría de los movimientos. A continuación mencionaremos algunas de las técnicas implementadas:

Paternalismo Benevolente
En los contactos iniciales, el “influenciador”, es decir, aquél que lleva adelante el proceso, se presenta frente a la persona a captar, con un carácter paternalista y benevolente. De esta manera logra generar una corriente afectiva con la persona a influenciar. Al generarse esta corriente afectiva, la angustia desciende y el sujeto comienza a desahogarse.

Confesiones íntimas
El influenciador procurará que en su desahogo, el sujeto haga confesiones íntimas, minimizando algunos problemas y sobrevalorando otros. Asimismo a través de estas confesiones, podrá contar con elementos concretos para luego presionar en el resto del proceso. Por sobre todo le interesará saber cómo es la familia del sujeto, qué nivel de ingresos tiene, con quién se lleva mejor y con quién peor, cuáles son sus fantasías, ideales y logros, y por sobre todo, le va interesar saber cuáles son sus temores, frustraciones y fracasos.

Padres Espirituales
Al ingresar le es asignado un “padre” o una “madre” espiritual, un “guía” u “orientador”, en algunos movimientos los llaman “Ángeles de la Guarda”. Estos tienen por objetivo no dejar ni a sol ni a sombra al sujeto a influenciar, seguir provocando confesiones íntimas; y dar respuesta a toda pregunta que el sujeto pudiera hacer.

Trabajos Agotadores, Escaso Descanso y Alimentación Pobre
En los períodos restantes es sometido a trabajos de gran esfuerzo físico, pocas horas de sueño, que no alcanzan para recuperarse completamente y una alimentación generalmente pobre en complejos vitamínicos y proteicos, pero muy rica en energizantes (azúcares e hidratos de carbono), lo que genera una falsa sensación de energía, cuando ocurre todo lo contrario, el cuerpo se debilita rápidamente.

Atrofiamiento de la Identidad, Memoria y Pautas de Vida Anteriores
Paulatinamente y merced a diversas técnicas se busca un atrofiamiento paulatino de estas capacidades. El atrofiamiento de la identidad se ve favorecido por el cambio de nombre que no pocos movimientos exigen a sus miembros; el de la memoria, se logra a través de técnicas de inducción al trance e hiperventilación; y el de pautas de vida anteriores, ofreciéndole la posibilidad de alcanzar grandes logros o ideales heroicos, pero que sólo podrán alcanzarse, si ejerce primero “renunciamientos”

Peyoritivización y Denigración de Disidentes
El carácter despectivo con el que es teñido todo lo ajeno al movimiento y la denigración constante de los que lo abandonaron o no desearon ingresar, es también un elemento clave para el reforzamiento constante de ese sentimiento de “elegidos y privilegiados”, a la vez que va generando “fobias” hacia el posible abandono del movimiento en cuestión.

De esta manera y sin siquiera tomar plena conciencia de ello, el influenciado va transformándose lentamente… en un nuevo influenciador. Se cierra el círculo de autoalimentación y comienza toda una nueva cadena de captación sectaria.

Charles de Gaulle


Fue un militar, político y escritor francés, Presidente de la República Francesa de 1958 a 1969, inspirador del gaullismo, promotor de la reconciliación franco-alemana y una de las figuras influyentes en la historia del proceso de construcción de la Unión Europea. Con el rango de capitán combatió en la Primera Guerra Mundial, siendo apresado y herido en varias ocasiones. Durante el período de entreguerras ejerció diversos cargos militares, en particular el de secretario del Consejo de Defensa Nacional (1937–1940). Ante la rendición de su país frente a los invasores alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, fundó en su exilio en Londres el movimiento «Francia Libre» en contra del gobierno de Vichy y prosiguió la lucha desde las colonias y apoyando la Resistencia interior. Tras la liberación de Francia, encabezó el gobierno provisional de la República hasta 1946.

En 1958 llegó a la presidencia de la República y durante su mandato tuvo que hacer frente a la resolución de la guerra argelina, la renovación del sistema político con la instauración de la V República, la impulsión del proyecto europeo o el movimiento social de mayo de 1968, hasta su dimisión en 1969. Durante la invasión de Francia, en 1940, trató de convencer al Gobierno de que abandonara el País y se estableciera en la colonia de Argelia, desde donde se recuperaría al mismo y se mantendría libre del deshonor de un armisticio. Al ser inminente la rendición de Francia, De Gaulle abandonó el país el 16 de junio de 1940 y partió a Gran Bretaña, desde donde asumió el mando de la Francia Libre o Francia Combatiente hasta el triunfo de los aliados, apoyándose en su Llamamiento del 18 de junio de 1940.

Se convirtió en el jefe militar más visible de la Francia liberada y, gracias a este prestigio presidió hasta 1946 el Gobierno Provisional de Francia. Tras un largo período alejado de la vida pública, vuelve a la arena política para solucionar el enquistado problema de Argelia, colonia francesa que quería independizarse, y la endémica inestabilidad política de la IV República. Francia, al borde de la guerra civil por las tensiones entre el gobierno central, desunido y desorganizado, y un grupo de ultraderecha, pro-colonos de Argelia, que exigía la represión lisa y llana del movimiento independentista argelino de Ahmed Ben Bella, y con serios desequilibrios financieros heredados de esa situación, recurrió a él momentos antes de que estallara un golpe de estado contra el último primer ministro Pierre Pflimlin.

De Gaulle asumió el cargo enseguida (1 de junio de 1958), logró del presidente Coty y de la Asamblea General plenos poderes y procedió a la creación de la V República, aprobada masivamente en un referéndum ese mismo año. Al año siguiente, De Gaulle obtendría la presidencia venciendo con el 78% de los votos al comunista Georges Marrane, que apenas logró el 13%, y el 9% el independiente André Châtelet. Aprovechando el impulso obtenido favoreció la creación de un movimiento (no quiso que se llamara partido) alrededor de su figura, la Unión por la Nueva República (UNR). Esta etapa se caracteriza por su firme oposición a los Estados Unidos, mediante una reafirmación de la soberanía francesa que se plasmará en la salida de las estructuras militares integradas de la OTAN (a la que volvería Francia más tarde) y en la petición de conversión en oro de las reservas francesas de dólares, lo que provocó una crisis financiera mundial, que fue uno de los factores que obligaron a Nixon a suspender la convertibilidad del dólar en oro en agosto de 1971.

En la etapa final de su Gobierno, se enfrentó a un recrudecimiento del conflicto social que derivará en el denominado «Mayo francés» (1968, una revuelta estudiantil y obrera que fuerza la caída del gabinete del primer ministro gaullista Georges Pompidou. Después de estos acontecimientos, De Gaulle convoca un referéndum sobre las regiones en Francia para lograr mayor legitimidad, pero pierde. Derrotado, dimitirá y se retirará de la política. Murió de un aneurisma el 9 de noviembre de 1970, dejando sus memorias inconclusas.

De Gaulle dejó una impronta indeleble en la política francesa del pasado y presente siglo, pues buena parte de sus ideas están todavía presentes en la Francia actual, bajo la corriente del denominado «gaullismo». En su honor se cambió el nombre a la parisina plaza de «L'Étoile» (lugar en el que se sitúa el Arco de Triunfo de París) por plaza Charles de Gaulle.

¿Por qué hay cocodrilos en algunas iglesias?

El enorme reptil que puede verse hoy colgado de la catedral de Sevilla es una réplica de madera, pero originalmente hubo un ejemplar disecado. Se trata sin duda de una pieza insólita, más propia de un museo que de un templo y, sin embargo, el caso sevillano no es el único, ni mucho menos. Hoy se conservan pocos, pero durante la Edad Media y el Renacimiento, numerosas iglesias de toda Europa contaban con algún ejemplar exótico, ya fuera un cocodrilo disecado, huesos de ballena, o incluso muelas de hipopótamo. La pregunta es: ¿qué hacían en un templo cristiano?

En el caso del cocodrilo sevillano, la respuesta la encontramos en las crónicas del rey Alfonso X el Sabio, en las que se explica que el singular animal —además de una jirafa, una cebra y otras 'bestias'— fue un regalo hecho al monarca castellano por el sultán de Egipto en el año 1260. Tras su muerte el reptil fue colgado en la catedral, pero con el paso de los siglos se deterioró hasta desaparecer, así que se fabricó la réplica de madera que puede verse hoy. Un origen similar tiene el caimán que se conserva en la iglesia del Corpus Christi de Valencia. El atemorizante animal fue un regalo del virrey del Perú al arzobispo de Valencia, Juan de Ribera, quien lo colocó en una pared del templo el 7 de junio de 1606.

A pesar de estos casos, la explicación más repetida para dar respuesta a la presencia de estas 'bestias' en las iglesias hace referencia a su uso como ex-votos, es decir, como ofrendas en agradecimiento por una ayuda concedida. En el caso de caimanes, encontramos dos variantes en este sentido. La primera "versión" refiere una salvación milagrosa de algún devoto que, estando en tierras lejanas, escapa sin daño al ataque de uno de estos reptiles. La segunda nos habla de la muerte de la bestia por intercesión celestial, en este caso cerca de la iglesia en la que se exhibe. Un buen ejemplo del primer caso es el caimán custodiado en la iglesia de San Ginés, en la madrileña calle del Arenal.

Allí se encuentra, desde 1522, una de estas temibles bestias, al parecer ofrecida como ex-voto por Alonso de Montalbán, 'Aposentador' de los Reyes Católicos. Montalbán habría sobrevivido al ataque del animal mientras estaba en Panamá, gracias a la acción milagrosa de una imagen de la Virgen que apareció en un árbol, tal y como refiere un documento del archivo parroquial. Un relato piadoso muy similar se encuentra tras el caimán guardado en la colegiata de Berlanga de Duero (Soria), que habría sido traído desde las Indias por fray Tomás, natural de la localidad y obispo de Panamá. Según la tradición, fray Tomás se encariñó del animal, así que se lo trajo vivo de vuelta a la península. El relato asegura que mientras el religioso vivía, el caimán se mostró manso y tranquilo, pero a la muerte de fray Tomás comenzó a atacar a los lugareños. Por suerte para los vecinos, consiguieron darle muerte —con ayuda celestial, cómo no—, y decidieron colgar sus restos como ex-voto.

En otras ocasiones, parece que los restos de estos animales —monstruosos a ojos de las gentes de siglos pasados— jugaron un papel de protección frente al demonio y al mal en general, sirviendo de símbolo del Satanás encadenado. Así, en un tratado del siglo XVII, el 'Emblemata' de Paolo Maccio, encontramos un emblema en el que se representa a uno de estos animales en el interior de una iglesia, acompañado por la siguiente frase: "El malvado asusta al malvado. Un cocodrilo se cuelga en las iglesias para atemorizar y ahuyentar a otros monstruos feroces".

Los clérigos aprovecharon también el temor que infundían estas bestias para imponer el miedo y el recogimiento. Así, en una iglesia valenciana que contaba con un caimán, se leía junto a él un cartel que decía: "Si en el templo en silencio no estás, a mi vientre pararás". A pesar de todas estas explicaciones, el origen de la presencia en los templos de estos animales —y de restos de otros, como los citados huesos de ballena, cuernos de narval o similares— está seguramente en la imagen que se tenía de ellos como "museos" de la Creación. Aquellos restos de bestias eran maravillas de la naturaleza, monstruos casi sobrenaturales —tenidos a veces por señales divinas—, testimonios palpables de la grandeza del Creador, comparables en muchos casos a las reliquias de santos, así que no había mejor lugar para guardarlos y exhibirlos que la propia casa de Dios.

Ya en la Antigüedad, los griegos usaron a veces sus templos para albergar este tipo de portentos, e incluso Plinio el Viejo narra en uno de sus textos cómo un templo de Roma custodiaba la piel y las mandíbulas de una gigantesca serpiente a la que habían dado muerte los soldados en Cartago. Es muy probable que estos animales exóticos que pueden verse hoy en iglesias de toda Europa fueran llevados allí como maravillas y testimonios de la grandeza de Dios y, con el paso de los años, convertidos en ex votos y pruebas de mil y un milagros.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Día de Todos Los Santos

En los países de tradición católica, se celebra el 1 de noviembre; mientras que en la Iglesia Ortodoxa se celebra el primer domingo después de Pentecostés; aunque también la celebran las Iglesias Anglicana y Luterana. En ella se venera a todos los santos que no tienen una fiesta propia en el calendario litúrgico. Por tradición es un día festivo, no laborable.

La Iglesia Primitiva acostumbraba celebrar el aniversario de la muerte de un mártir en el lugar del martirio. Frecuentemente los grupos de mártires morían el mismo día, lo cual condujo naturalmente a una celebración común. En la persecución de Diocleciano el número de mártires llego a ser tan grande que no se podía separar un día para asignársela. Pero la Iglesia, sintiendo que cada mártir debería ser venerado, señalo un día en común para todos. La primera muestra de ello se remonta a Antioquia en el domingo antes de Pentecostés.

También se menciona lo de un día en común en un sermón de San Efrén el Sirio en 373. En un principio solo los mártires y San Juan Bautista eran honrados por un día especial. Otros santos se fueran asignando gradualmente, y se incrementó cuando el proceso regular de canonización fue establecido; aún, a principios de 411 había en el Calendario Caldean una “Commemoratio Confessorum” para el viernes de los cristianos orientales. En la Iglesia de Occidente el papa Bonifacio IV, entre el 609 y 610, consagro el Panteón en Roma a la Santísima Virgen y a todos los mártires, dándole un aniversario.

Gregorio III (731-741) consagró una capilla en la Basílica de San Pedro a todos los Santos y arregló el aniversario para el 1 de noviembre. La basílica de los Apóstoles que ya existía en Roma, ahora su dedicación seria recordada anualmente el 1 de mayo. Gregorio IV extendió la celebración del 1 de noviembre a toda la Iglesia, a mediados del siglo IX.

La práctica religiosa hacia los difuntos es sumamente antigua. El profeta Jeremías en el Antiguo Testamento dice: "Así habla el Señor acerca de ti: Tú no morirás por la espada sino que morirás en paz. Y así como se quemaron perfumes por tus padres, los reyes antiguos que te han precedido, así se quemarán perfumes por ti, y se entonará por ti la lamentación: "¡Ay Señor!". Esta es la palabra que yo te he dicho -oráculo del Señor-." (Jeremías 34-4,5) a su vez en el libro 2° de los Macabeos esta escrito: "Y después de haber recolectado entre sus hombres unas dos mil dracmas, las envió a Jerusalén para que se ofreciera un sacrificio por el pecado. El realizó este hermoso y noble gesto con el pensamiento puesto en la resurrección, porque si no hubiera esperado que los caídos en la batalla fueran a resucitar, habría sido inútil y superfluo orar por los difuntos. Además, él tenía presente la magnífica recompensa que está reservada a los que mueren piadosamente, y este es un pensamiento santo y piadoso. Por eso, mandó ofrecer el sacrificio de expiación por los muertos, para que fueran librados de sus pecados." (2 Mac. 12- 44-46); y siguiendo esta tradición, en los primeros días de la Cristiandad se escribían los nombres de los hermanos que habían partido en la díptica, que es un conjunto formado por dos tablas plegables, con forma de libro, en las que la Iglesia primitiva acostumbraba a anotar en dos listas pareadas los nombres de los vivos y los muertos por quienes se había de orar.

En el siglo VI los benedictinos tenían la costumbre de orar por los difuntos al día siguiente de Pentecostés. En tiempos de san Isidoro († 636) en España había una celebración parecida el sábado anterior al sexagésimo día antes del Domingo de Pascua (Domingo segundo de los tres que se contaban antes de la primera de Cuaresma) o antes de Pentecostés.

En Alemania cerca del año 980, según el testimonio de Widukind, abad de la Corvey, hubo una ceremonia consagrada a la oración de los difuntos el día 1 de noviembre, fecha aceptada y bendecida por la Iglesia.

San Odilón u Odilo en el 980, abad del Monasterio de Cluny, en el sur de Francia, añadió la celebración del 2 de noviembre como fiesta para orar por las almas de los fieles que habían fallecido, por lo que fue llamada "Conmemoración de los Fieles Difuntos". De allí se extendió a otras congregaciones de benedictinos y entre los cartujos; la Diócesis de Lieja la adoptó cerca del año 1000, en Milán se adoptó el siglo XII, hasta ser aceptado el 2 de noviembre, como fecha en que la Iglesia celebraría esta fiesta.

Tradiciones del Día de los Fieles Difuntos

La tradición de asistir al cementerio para rezar por las almas de quienes ya abandonaron este mundo, está acompañada de un profundo sentimiento de devoción, donde se tiene la convicción de que el ser querido que se marchó y pasará a una mejor vida, sin ningún tipo de dolencia, como sucede con los seres terrenales.

En México y en América Latina esta celebración se combinó con elementos indígenas y del sincretismo resultó una original celebración en el Día de Muertos, distinta de las otras naciones católicas. Esta fiesta incluye por tradición un Altar de muertos que consiste en una serie de adornos florales acompañados de la comida favorita del difunto; además de fotografías y otros detalles.

En las zonas andinas de Sudamérica, especialmente en Ecuador, Perú y Bolivia, la costumbre es preparar e intercambiar entre familiares y amigos las guaguas de pan para consumir con la chicha morada que en algunas áreas rurales son también ofrendas principales en los cementerios.