martes, 28 de abril de 2015

Resumen de la Bula Misericordiae Vultus - Primera Parte

Durante las Vísperas de la Divina Misericordia el Papa entregó a la Iglesia la Bula del Año Santo “Misericordiae vultus”, para explicar el significado del Año Santo, la que sienta las bases de su doctrina para los cambios en la Iglesia; proceso que tendrá una instancia privilegiada en el Próximo Sínodo de la Familia en octubre de 2015. La bula de convocatoria se presentó ante la Puerta Santa de la Basílica de Letrán a un grupo representativo de los jefes de los dicasterios de la Santa Sede. El jubileo se abrirá en la Fiesta de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre, y finalizará en la fiesta de Cristo Rey el 20 de noviembre 2016. 

El Papa explica en la Bula su “deseo ardiente” que, durante el Jubileo,  que “el pueblo cristiano pueda reflexionar sobre las obras corporales y espirituales de misericordia. Será una manera de despertar nuestra conciencia, demasiado a menudo sorda frente a la pobreza”. Y añadió que la misericordia es “el fundamento mismo de la vida de la Iglesia” y que “toda su actividad pastoral debe ser contenida en la ternura que hace presente a los creyentes”, Francisco también dijo que “nunca en su predicación y en su testimonio ante el mundo puede faltar la misericordia. La credibilidad misma de la Iglesia se ve en la forma en que muestra el amor misericordioso y compasivo”.  La Bula se pueden dividir en tres partes: primero, Francisco explora el concepto de misericordia; en la segunda, ofrece algunas sugerencias prácticas para celebrar el Jubileo, mientras que la tercera parte contiene algunas apelaciones. La Bula luego termina con la invocación a María, testigo de la misericordia de Dios.

PRIMERA PARTE: EL CONCEPTO DE MISERICORDIA
En el principio, el Papa subrayó la apertura de la Puerta Santa de la Basílica Vaticana el 8 de diciembre por dos razones: primero, porque la fecha coincide con la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, a quien quiso Dios “santa e inmaculada en el amor para no dejar a la humanidad solo ya merced del mal”. 

En segundo lugar, el 8 de diciembre, coincide con el 50 aniversario de la conclusión del Concilio Vaticano II que provocó la caída “de los muros que durante demasiado tiempo habían cerrado la iglesia en una privilegiada ciudadela”, dando lugar a “proclamar el Evangelio de una manera nueva usando – como decía Juan XXIII – la medicina de la misericordia en lugar de asumir las armas del rigor”.

Misericordia, dintel de la Iglesia
Es el “camino que une a Dios y el hombre, ya que abre el corazón a la esperanza de ser amado para siempre, a pesar de los límites de nuestro pecado; ley fundamental que vive en el corazón de cada persona;  Dintel que apoya la vida de la Iglesia; Ideal de la vida y criterio de credibilidad para nuestra fe” son las numerosas definiciones que Francisco da de misericordia, haciendo hincapié en que no es “un signo de debilidad, sino más bien la calidad de la omnipotencia de Dios.” La misericordia de Dios es “eterna”, subraya el Papa, porque “para el hombre la eternidad será siempre bajo la mirada del Padre misericordioso.” En Jesús “todo habla de la misericordia y nada carece de compasión porque  su persona no es más que amor, un amor que se ofrece de forma gratuita.”

En este punto, el Papa hace un subrayado importante: la misericordia, explica, “no es sólo el acto del Padre, sino que se convierte en el criterio para entender quiénes son sus verdaderos hijos”. “En la práctica, todos estamos llamados a vivir en la misericordia, porque lo primero que recibimos es misericordia: el perdón de los pecados, por lo tanto, es un imperativo que los cristianos no pueden ignorar.” Muchas veces parece difícil perdonar, dice el Papa, pero “el perdón es la herramienta en manos humanas frágiles para alcanzar la serenidad del corazón y vivir felices.” Incluso “la credibilidad de la Iglesia pasa a través de la calle del amor misericordioso y compasivo”, añade el Papa: “porque por mucho tiempo nos habíamos olvidado de vivir el camino de la misericordia”, cediendo a la tentación de “reclamar siempre y sólo justicia” mientras que en la cultura contemporánea “la experiencia del perdón es cada vez más escasa”. Por lo tanto, la exhortación es a la Iglesia para que se enfrente a la “carga de la alegría del perdón, fuerza que resucita a una nueva vida y le da coraje para mirar hacia el futuro con esperanza.”

José: el padre adoptivo de Jesús

"…María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados". Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: "Dios con nosotros". Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa, y sin que hubieran hecho vida en común, ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús". (Mateo 1,18-25)

Tal y como narran los evangelios, a José lo recordamos como descendiente del linaje de David (Mt 1,20 y Mt 13,55), la estirpe humana de la que nació Jesús. Pero por encima de todo lo tenemos en el recuerdo por su fe, por su fidelidad y por el deseo de querer seguir los deseos de Dios por muy difíciles e increíbles que parecieran.


José de Nazaret aparece en la historia evangélica a punto de casarse con una muchacha joven que se llamaba María, la cual sabemos los nombres de sus padres gracias a los evangelios apócrifos: Joaquín y Ana; pero de José únicamente conocemos algo de su padre, y aún con ciertas dudas, ya que aparece con dos nombres distintos en los evangelios. Según Mateo se llamaba Jacob (Mt 1,16) y según Lucas Helí (Lc 3,23).

Algunos exegetas han afirmado que Jacob y Helí eran hermanos y que por la "ley del levirato" uno era el padre biológico y el otro el legal. La "ley del levirato" nos sale descrita en el libro del Deuteronomio (Dt 25,5-6) y consistía en que si dos hermanos vivían juntos y uno de ellos moría sin hijos, su hermano se casaría con la esposa de éste, o sea, con su cuñada. Pero la verdad es que no se sabe con certeza si el padre de José era el de Jacob o el de Helí y lo de la "ley del levirato" son simples hipótesis.

Tras asumir la paternidad de Jesús con todas sus consecuencias, enseguida se encuentra frente a otra decisión, igualmente difícil: marcharse de Belén para salvar a Jesús ante la ira de Herodes que ordena matar a todos los niños cuando él cree que el niño que ha nacido (Jesús) le va a tomar el trono. El Evangelio de Mateo lo narra así:

"Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo". (Mt 2,13) Una vez fallecido Herodes, un ángel del Señor se apareció de nuevo a José y le invitó a regresar a su Tierra, más concretamente en Nazaret. A partir de entonces, José sale muy poco en los evangelios, el caso más flamante es el de la peregrinación a Jerusalén, donde va acompañado de su esposa y de Jesús. En aquellos momentos, Jesús solo tenía 12 años. Sus padres solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Es aquél conocido relato en el que Jesús se queda en el templo de Jerusalén a discutir con los doctores de la ley, que podemos leer en el Evangelio de Lucas (Lc 2,41-59).

Muchos se preguntan: ¿Cuándo murió José? Según historiadores, biblistas y exegetas creen que José habría muerto antes del relato evangélico de la bodas de Caná, ya que en dicho fragmento no se menciona a José y si en cambio a María. Sería lógico que si María y Jesús estaban invitados a una boda, José también estuviera con ellos, pero el evangelista no lo menciona, de allí dicha suposición. Lo más probable, por tanto, es que José muriese antes de que Jesús abandonase Nazaret para iniciar su predicación.

Pero... también hay otros historiadores de la Biblia que creen que José habría muerto dada su anciana edad. La edad de José es un tema muy discutido, hay unos que creen que era joven y otros que dicen que era un hombre de edad avanzada. Estos últimos se basan en los llamados "Evangelios Apócrifos", textos no reconocidos como oficiales por la Iglesia Católica, y que en algunas ocasiones han servido, para saber curiosidades, como los nombres de los padres de María entre otras cosas. Según el evangelio apócrifo titulado "HISTORIA COPTA DE JOSÉ EL CARPINTERO", José habría muerto a la edad de 111 años, y este libro incluso nos afirma la fecha, el 20 de julio.

En el mismo evangelio apócrifo, afirma que José, antes de casarse con María, era un hombre viudo y que ya tenía cuatro hijos varones y dos mujeres:

“Había un hombre llamado José, natural de la villa de Bethlehem, la de los judíos, que es la villa del rey David. Era muy instruido en la sabiduría y en el arte de la construcción. Este hombre llamado José desposó a una mujer en la unión de un santo matrimonio, y le dio hijos e hijas: cuatro varones y dos hembras. He aquí sus nombres: Judá, Josetos, Jacobo y Simeón. Los nombre da las muchachas eran Lisia y Lidia. Y la mujer de José murió, según ley de todo nacido, dejando a su hijo Jacobo de corta edad. Y José, varón justo, glorificaba a Dios en todas sus obras. E iba fuera de su villa natal a ejercer el oficio de carpintero, con dos de sus hijos, porque vivían del trabajo de sus manos, según la ley de Moisés. Y este hombre justo de que hablo es mi padre carnal, a quien mi madre María fue unida como esposa”.

María, según el apócrifo, era una muchacha que vivía en el Templo de Jerusalén sirviendo a Dios en toda santidad, y con doce años de edad. Había pasado sus tres primeros años en la casa de sus padres, y los nueve restantes en el templo. Pero al acercarse la edad de la menstruación, no podía quedarse allí porque según las leyes de entonces, provocaría la impureza del recinto sagrado.

Es por este motivo que los sacerdotes del templo decidieron convocar a la tribu de Judá y tomaron de ella a doce familias (12 hombres) para buscar a un varón y desposarlo con ella. La suerte recayó sobre José, y según el apócrifo, María tenía 15 años de edad cuando dio a luz a Jesús, mientras que José tenía 92. Aclaramos que estos datos son extractados del evangelio apócrifo "HISTORIA COPTA DE JOSÉ EL CARPINTERO", texto no reconocido como "oficial" por la Iglesia Católica.

Encontramos en este libro un momento donde Jesús consuela a los hijos de José:

“Y volví cerca del cuerpo de mi padre José, que yacía como un cesto. Le bajé los ojos y se los cerré, así como la boca, y quedé contemplándolo. Y dije a la Virgen: Oh María, ¿qué se hicieron los trabajos del oficio que José realizó desde su infancia hasta ahora? Todos han pasado en un solo momento. Es como si no hubiese venido nunca al mundo. Cuando sus hijos e hijas me oyeron decir esto a María, mi madre, me dijeron con profusión de lágrimas: Malhaya nosotros, ¡oh nuestro Señor! Nuestro padre ha muerto, ¡y nosotros no lo sabíamos! Yo les dije: En verdad, ha muerto. Mas la muerte de José, mi padre, no es una muerte, sino una vida para la eternidad. Grandes son los bienes que va a recibir mí muy amado José. Porque desde que su alma ha dejado su cuerpo, todo dolor ha cesado para él. Está en el reino de los cielos por toda la eternidad. Ha dejado tras sí este mundo de penosos deberes y de vanos cuidados. Ha ido a la morada de reposo de mi Padre, que está en los cielos, y que nunca será destruida. Cuando yo dije a mis hermanos: Ha muerto vuestro padre José, el viejo bendito, se levantaron, desgarraron sus vestiduras, y lloraron mucho rato”.

José es por excelencia el patrono de los carpinteros, ya que ejerció esta profesión según nos narra el Evangelio de Mateo (Mt 13,54-55) y por extensión, lo es también de todas aquellas personas que trabajan en oficios manuales. Así mismo, el Papa Pío IX lo declaró en 1870, patrono de la Iglesia Católica. En 1955 otro Papa, en este caso Pío XII, instituyó la fiesta de San José Obrero el día primero de mayo para cristianizar la Fiesta del Trabajo que había nacido en 1889. Es por tanto, patrono de todos los trabajadores.

El Primero de Mayo y su transformación en San José Obrero


La celebración del Primero de Mayo, tradición creada por los trabajadores, ha venido siendo considerada como «el más ambicioso de los rituales obreros a escala internacional» A partir de 1890 cada primavera, de forma reiterada, los obreros de distintos países se movilizan para afirmar una identidad colectiva, demostrar su fuerza ante la sociedad y los poderes públicos y el consenso en torno a reivindicaciones comunes. Tal vez por una magia especial el día adquiere una gran capacidad de convocatoria, de participación, encendiendo la ilusión de la comunidad obrera.

A las manifestaciones y huelgas se suma en seguida la idea de fiesta, que propicia la unidad, la comunión y modifica mentalidades. Como es sabido, el Congreso Internacional Socialista de 1898, en París, decide que todos los obreros se manifiesten el Primero de Mayo con el fin de reivindicar la jornada de ocho horas. La fecha elegida ya gozaba de significación especial en Estados Unidos, por su coincidencia con el «Día del Traslado», fecha tradicional de finalización de contratos de arrendamiento en Nueva York y Pensilvania. La medida ratifica así la decisión del Congreso de 1884 en Chicago, sobre la exigencia en Estados Unidos de las ocho horas de trabajo a partir de 1886.

Además, al mismo tiempo se rinde homenaje a las víctimas de Chicago, mártires de la primera celebración obrera en Estados Unidos. En España, los obreros, que ya habían empezado a pedir la reducción del horario laboral, aprovechan las oportunidades brindadas por la Restauración para aumentar el grado de la petición. Insisten ante la Comisión de Reformas Sociales la Ley de Asociaciones fortalece sus organizaciones y en 1890 comienza también la celebración española del Primero de Mayo. Las reivindicaciones ante los poderes públicos se centran en el horario de trabajo, salario mínimo, supresión de las oficinas de colocación, responsabilidad patronal en los accidentes de trabajo, ayudas para los niños, ancianos e inválidos, prohibición del trabajo nocturno, descanso semanal, etc.

Los socialistas identifican los orígenes de la festividad con las directrices del Congreso de París. Los anarquistas, en cambio, lo hacen con el recuerdo a los mártires de Chicago, de ahí su consideración como día de reflexión y luto. No obstante, la fecha está cargada de simbolismo desde su origen. La celebración evoluciona con sucesivos cambios. Sepultada con la guerra civil, reaparece en los años cincuenta transformada en Fiesta de San José Artesano, patrón de los trabajadores católicos. Sin embargo, en pocos años se recupera la memoria colectiva del Primero de Mayo como fiesta obrera por excelencia, de lucha, de reivindicación de mejoras laborales y, por entonces también, de libertades políticas.

Nuestra Señora de la Gracia

Es una advocación mariana muy arraigada en las tierras del Levante español así como en otras zonas de la Península. La veneración de Nuestra Señora de Gracia nació con la iglesia agustiniana de Lisboa, se extendió a España, en las misiones agustinianas de Asia y América del Sur. La primera noticia históricamente documentada es del año 1401 y se refiere a una cofradía homónima organizada en los conventos agustinianos de San Agustín y Nuestra Señora de Gracia en Valencia (España) y Lisboa (Portugal), respectivamente

Esta advocación mariana evoca el saludo del Arcangel San Gabriel a María, cuando el emisario de Dios le presentó sus planes de salvación y de maternidad; era la alegría para encarnar a su hijo; éste llevaría a cabo la redención de los hombres y ella sería la Madre corredentora; por eso, "Dios te salve María, llena eres de gracia". Para los cristianos esta advocación no hace más que resaltar esta cualidad divina que Dios puso en Santa María. Muchas son las imágenes que se veneran bajo esta advocación, como la Virgen de Gracia de Puertollano, la Virgen de Gracia de Caudete (Albacete), la de Biar (Alicante), la de Ayora (Valencia), la de Mahón (Menorca) la de Oliva de la Frontera (Badajoz), o la de Úbeda. En estas localidades destacan las fiestas que se realizan en honor a esta advocación mariana, como los Moros y Cristianos de Caudete, los más antiguos de España.

Es incierto el origen y circunstancias históricas de la elección del nombre y del culto particular de la Orden de San Agustín a esta advocación. Sabemos que desde tiempo inmemorial el culto florecía en los ámbitos agustinianos; pero desconocemos dónde y cómo surgió. Había sido norma generalizada que las órdenes mendicantes, a raíz de su institucionalización apostólica, aprovecharan devociones antiguas ya establecidas en el corazón de los cristianos y las acomodaran a su peculiar manera de pensar. Probablemente sea esta la explicación más verosímil de lo que aconteció respecto a su devoción arraigada por Nuestra Señora de la Gracia. Con lentitud, pero sin pausa, la advocación fue cobrando resonancia en sus expresiones comunitarias y litúrgicas.

A partir del Siglo XVI la devoción adquirió gran difusión en toda la Orden; contribuyó en ello el que se empezaron a edificar conventos bajo este epígrafe y también el relato de una leyenda que se extendió posteriormente, según la cual, María habría impedido que el Papa quitara a la Orden el habito blanco que se vestía entonces en su honor. A partir del Siglo XVII la advocación es considerada como propia de la Orden. Si bien el culto general es antiguo, la liturgia específica no fue concedida hasta 1807; en esta fecha, el Papa Pío VII, concedió a la Orden de San Agustín facultad para incluir en su liturgia la festividad en honor de Nuestra Señora de la Gracia, con Misa y Oficio propios. Se celebra el 25 de marzo, en clara alusión a la escena de la anunciación del ángel a María.

¿Qué lleva a personas normales a volverse terroristas?

¿Cómo se radicalizan los extremistas musulmanes? Es decir, ¿cómo pasan de ser ciudadanos normales a asesinos que, premeditadamente, matan a personas inocentes para sembrar el terror en la sociedad? ¿Por qué las últimas décadas de combate al terrorismo no acabaron con la escalada y con la brutalidad de atentados como el de París y como los de Nigeria, país en el que, del 3 al 7 de enero, se estima que Boko Haram masacró a cerca de 2.000 nigerianos, entre hombres, mujeres y niños? ¿Por qué alguien comete este tipo de acto? Simplemente, no lo sabemos. Ni siquiera los terroristas saben a ciencia cierta cuáles son sus motivaciones. Si fuéramos honrados, observaremos que ni nosotros, en general, sabemos por qué hacemos las cosas. El proceso de decisión humana es extremamente complejo. Los terroristas, en general, presentan tendencia a:

- Sentirse irritados, alienados o marginalizados;
- Creer que su actual entorno político no les permite realizar cambios reales;
- Identificarse con las víctimas de la injusticia social que ellos combaten;
- Sentir la necesidad de tomar medidas en vez de sólo hablar del problema;
- Creer que la violencia contra el Estado no es contraria a la moral;
- Tener amigos o parientes simpatizantes con la causa;
- Creer que la adhesión a un movimiento produce recompensas sociales y psicológicas como la aventura, la camaradería y un sentido reforzado de la identidad.

¿Cómo se radicalizan los extremistas islámicos? La idea de que la radicalización provoca el terrorismo es, tal vez, el mayor mito vivo hoy en la investigación sobre terrorismo. En primer lugar, la abrumadora mayoría de las personas que mantienen creencias radicales no llegan a la violencia terrorista.
Segundo, hay cada vez más evidencias de que las personas que se implican en el terrorismo no necesariamente tienen creencias radicales. Es importante reconocer que, tras las grandes “razones sociales, políticas y religiosas que las personas presentan para unirse al terrorismo”, como, por ejemplo, la ocupación de un país por otro país, los ataques de drones que matan inocentes y limitan las actividades diarias, la percepción de que su cultura está siendo aniquilada, “también hay una gran cantidad de razones menores, como fantasías personales, la búsqueda de aventura, de camaradería, de sentido de la vida, de identidad”, y esas “razones pueden tener un gran poder de atracción, especialmente para personas que creen que no sucede nada en su vida”.

Sin embargo, la búsqueda de “causas de raíz”, es mucho menos útil para la investigación sobre el terrorismo que el análisis de los caminos y de las “rutas” concretas que llevan al terrorismo: cómo los individuos son reclutados o se unen a un grupo, cómo son entrenados, cómo lidian con los problemas logísticos de encontrar una “casa segura”, recibir dinero, armas y suplementos para bombas, cómo y dónde aprenden a tirar con armas automáticas, cómo consiguen vehículos y cómo pasan de posiciones periféricas a ejecutores directos de actos de violencia.

El contraterrorismo puede contar con informaciones de mejor calidad y utilidad si los investigadores estudiaran el terrorismo como algo que los terroristas hacen y no como algo ligado a lo que los terroristas son. Históricamente, la guerra implica a grandes ejércitos constituidos por personas que valoran la propia vida y la vida de sus compañeros. En Occidente raramente encuentras combatientes que prefieren el martirio (suelen venir a nuestra mente sólo los pilotos kamikazes en Pearl Harbor). Para las naciones occidentales amenazadas por los terroristas, no es nada fácil saber quiénes son los buenos y quiénes son los malos. ¿Quién puede garantizar que una intervención militar dirigida a impedir la masacre de inocentes lo haga? La intervención en Siria, por ejemplo, acabó probablemente proporcionando recursos occidentales a los terroristas del Estado Islámico.

Algunos líderes políticos prefieren el diálogo y la conciliación, pero, al mismo tiempo, apoyan a los terroristas mediante el pago de millones de dólares para rescatar víctimas de secuestros. Otros líderes optan por la acción militar y efectivamente derrotan a un grupo, pero esa derrota se puede transformar en herramienta de reclutamiento de muchas otras personas para los grupos terroristas.

martes, 21 de abril de 2015

San Jorge

La leyenda de San Jorge, forjada en Oriente y difundida en Occidente de forma amplia a raíz de las Cruzadas, aúna la descripción del martirio del santo y el mito pagano de la victoria sobre el dragón, cristianizado a su vez por las fuentes medievales. La versión más antigua de la pasión del mártir es la de Pasícrates, tachada de extravagante por la Iglesia. Incluye sin embargo un dato de importancia: el martirio de San Jorge tuvo lugar el octavo día antes de las calendas de mayo a la hora sexta; es decir el 23 de abril al mediodía.

La Iglesia prefirió las denominadas Actas Griegas de San Jorge, conservadas en la edición de Lipomano y Surio, según un manuscrito vaticano en latín. No obstante la popularización de San Jorge vino definitivamente con la difusión de La Leyenda Dorada de Santiago de La Vorágine en el siglo XIII.

San Jorge parece ser el trasunto de un personaje histórico poco conocido, no obstante. La reinterpretación legendaria mezcla dichas reminiscencias con mitos. San Jorge habría nacido en Capadocia y habría sido instruido en la piedad cristiana por su madre, con la que marchó a Palestina, tras la muerte del padre. Por su origen noble fue nombrado tribuno militar. Rico heredero, al morir su madre, entró al servicio del emperador romano. Pero cuando ve las crueldades a que son sometidos los cristianos, reparte su riqueza y se enfrenta a las autoridades y al propio emperador.

Las fuentes hagiográficas recogen con variantes los terribles martirios a que San Jorge es sometido por defender su fe: atado a una rueda de cuchillos, arrojado a cal viva, sumergido en plomo ardiente, obligado a beber veneno, y finalmente, tras provocar conversiones y resurrecciones, es decapitado. La leyenda del dragón convirtió a San Jorge en un caballero vencedor de la tiranía. La ciudad Libia de Silca estaba domeñada por un terrible dragón que se ocultaba en un gran lago. El monstruo despedía un terrible hedor que infestaba todos los alrededores. Había que alimentarlo para que no fuese a reclamar su comida a la ciudad. 

Llegó un momento que no hubo más alimento para el dragón que los propios habitantes de Silca, quienes debían sortearse el sacrificio. Un día la mala suerte recayó en la hija del rey. La princesa, resignada a su destino, se disponía ya a cumplir su terrible deber, cuando apareció San Jorge. La doncella le contó la terrorífica historia y el santo caballero se enfrentó al dragón al que doblegó y entrego prisionero y moribundo a la princesa para que lo condujera a la ciudad. Cuando todos los habitantes de Silca se hubieron convertido, San Jorge mató al dragón.

Este episodio del dragón llega a Occidente desde Siria en el siglo XI por medio de los cruzados. Simbólicamente el dragón enlaza con la idea oriental, especialmente sumerias, del gran adversario, y del caos primigenio de la cosmología mesopotámica. En el texto de la Leyenda Dorada alude a la peste, a las frecuentes y mortíferas plagas medievales.

La idea de enemigo primordial, y de la lucha heroica desplegada contra él, está además en relación con todos los mitos solares del Mediterráneo oriental, y es por extensión la representación del enemigo de Cristo y su pueblo. Enlaza por tanto con la lucha de la reconquista en territorio peninsular y con el milagro de la Batalla de Alcoraz en tierras aragonesas.

La batalla de Alcoraz tuvo lugar en el año 1096 en las cercanías de Huesca.  El ejército aragonés asediaba la ciudad, dirigido por el rey Sancho Ramírez, desde el campamento establecido en el cerro de San Jorge. El combate queda trabado cuando llegan las tropas musulmanas desde Zaragoza y en él pierde la vida el rey Sancho Ramírez. La tradición asegura la aparición de San Jorge en la batalla, ganada por los cristianos.

Tras Alcoraz, y sobre todo a partir del siglo XIII, se populariza la protección de San Jorge sobre la Corona de Aragón, dando lugar a nuevas tradiciones sobre apariciones en combates. Jaime I, cronista y rey, cuenta que en la campaña contra Valencia algunos nobles y caballeros entre aragoneses y catalanes le explicaron que cuando ellos "estuviesen en un monte que ahora se llama Santa María del Puig, y contra ellos viniese toda la morisma, en la gran batalla se que se entabló entre ellos, se apareció San Jorge con muchos caballeros del paraíso que ayudaron a vencer en la batalla en la que no murió cristiano alguno".

El mismo Jaime I narra que en la conquista de Mallorca, "según le contaron los sarracenos, estos vieron entrar primero a caballo a un caballero blanco con armas blancas". Para el rey este caballero fue San Jorge, "pues encuentro en otras historias que en otras batallas lo han visto muchas veces cristianos y sarracenos".

Aragón quedó ligado a la figura de San Jorge a raíz de la tradición de la aparición del santo caballero en la batalla de Alcoraz. Alusiva a este episodio es la divisa de la cruz de San Jorge (cruz roja sobre fondo blanco) y las cuatro cabezas de moros. La divisa, convertida en la de Aragón, será citada en las Ordinaciones de Pedro IV el Ceremonioso, rey devoto de San Jorge.

Con ocasión del enfrentamiento con Pedro I de Castilla, el Ceremonioso envío cartas a sus ejércitos para que portasen "señeras con la señal de San Jorge" (1356-1359). Los reyes aragoneses adoptarán además como emblema el dragón - el drac- que aparecerá en las cimeras de sus vestimentas ornamentales. San Jorge presidirá la capilla del palacio zaragozano de La Aljafería y será invocado en todas las iglesias del Reino buscando su intercesión en favor de las victorias aragonesas. También será el patrón de la expedición a Grecia.

La devoción a San Jorge era casi exclusiva del monarca y los caballeros. Durante el siglo XIII las modas caballerescas favorecen la aparición de cofradías y órdenes militares, muchas de ellas bajo el patronazgo del santo. En la renovación de la caballería desempeñará un papel importante una obra, atribuida a Pedro IV, titulada "Obra de mosén Jordí e de cavalleria". Anterior a 1371 es la "empresa" también de Pedro IV que establece que "al servicio de Dios y de nuestra dueña Santa María y en reverencia del bienaventurado mosén San Jorge, se haga una empresa de nobles y de caballeros escritos en la forma que se dice y que se llame a los inscritos caballeros de San Jorge". De especial importancia fue también la fundación en Huesca de la Cofradía de San Jorge, mencionada ya en 1243. Otra cofradía dedicada a San Jorge se instituyó en Teruel en 1263 con la protección del rey Jaime I.

En el siglo XV se constituye en Zaragoza la cofradía de Justadores, bajo el patrocinio de San Jorge. Cuando a comienzos del siglo XVI, Fernando II confirma su normativa, se ha convertido ya en el Capítulo de Caballeros e Infanzones de San Jorge. Llegó a reunir a la baja y alta nobleza aragonesa.

El influjo de la tradición Georgina se advierte en la misma Diputación del Reino aragonés, que adoptará la simbología del santo en los sellos de validación de sus documentos, erigirá una capilla en su honor y dará su nombre a la sala principal del palacio, donde en un lugar privilegiado se colocará una imagen de San Jorge.

martes, 14 de abril de 2015

San Gregorio de Narek

Se le supone nacido en Armenia hacia el 944, y murió en Narek, sobre el lago Van (Turquía), en 1010. Fue hijo del obispo de Ansevatsik, que se llamaba Cosroes. Desde muy pequeño lo tomó bajo su protección su tío materno, Ananías el Filósofo, que era abad del monasterio de Narek. Allí fue instruido de modo especial en el conocimiento de las Santas Escrituras, se distinguió por su rigor ascético, y por su espíritu de oración. Gregorio pasó toda su vida tras los muros del monasterio.

Después de ser ordenado sacerdote, lo hicieron formador de los novicios que deseaban entrar en la vida monástica. Su fama de santidad y sabiduría trascendió las paredes de Narek, pasó a los monasterios vecinos y se convirtió sin pretenderlo en reformador de monjes. Por la envidia de su sabiduría, y debido también a la estricta observancia de las normas de vida conventual, se ganó la enemistad de algunos que abrieron contra él una auténtica persecución; le llegaron a acusar injustamente de herejía, y aquella campaña terminó con la deposición de sus cargos.

Es uno de los grandes poetas de la literatura universal. Su obra poético-literaria se encuentra dispersa en el extensísimo Libro de oraciones; sus más de veinte mil versos, los compuso en poco más de tres años. Cuenta el sinaxario armenio, que los obispos desearon conocer la clase de herejía que profesaba Gregorio de Narek; comisionaron a dos monjes sabios de su total confianza para que se entrevistaran con él y descubrieran sus errores. Aquellos buenos delegados temían una entrevista formal con quien tenía fama de recto y sabio; prefirieron hacer otras cuentas y someterlo a una especie de juicio de Dios. Idearon hacerle un exquisito paté de pichón y dárselo a comer en cuaresma; el asunto consistía en que, si Gregorio se comía el paté, sería hereje; si lo rechazaba, demostraría su fidelidad a la doctrina.

Se refiere que, nada más verlos entrar en su celda, Gregorio dejó su oración, se puso en pié, abrió la ventana y dio unas palmadas en el aire, mientras gritaba a los pájaros: "Venid, pajaritos, a jugar con el pescado que se come hoy". Entendieron aquellos monjes que el modo de resolverse la trampa era testimonio más que evidente de su santidad, y tomaron buena cuenta de su inocencia, porque un hereje nunca hubiera podido realizar tal gesto. Y bien pudo ser así; porque, aunque el premio prometido comienza a disfrutarse detrás de los linderos de esta vida, algunas veces el buen Dios concede un anticipo tanto para mostrar su grandeza, como para dar un respiro de justicia a los que le son fieles.

Van Morrison: Duets

El álbum elegido para el programa de esta semana es: Van Morrison: Duets

Frank Sinatra, Tony Bennett, Barbra Streisand, Nat King Cole, B.B. King, Smokey Robinson… Grandes de la música del último siglo tienen su correspondiente CD de duetos. ¿Por qué no Morrison, alguien con una trayectoria que puede competir con los citados? El proyecto surgió hace dos años, cuando participó en un festival de blues con Bobby Womack, Mavis Staples y Natalie Cole. Desde entonces, “quería trabajar con ellos”. Con este trío nació el proyecto de duetos, pero “problemas de agenda” lo han dilatado en el tiempo. “Ha sido difícil y se ha quedado gente fuera porque si no el disco habría sido doble o triple”, explica Morrison.

Elegida la gente, de varias generaciones y estilos, había que dilucidar qué canciones -de sus alrededor 360- compartiría. De entrada, optó por renegar de sus éxitos. En Duets no están Caravan, Bright side of the road, Moondance, Into the mystic… “La idea era trabajar mi repertorio de otra manera. Tenía que ver con pasarlo bien grabándolo y trabajar algunas canciones más olvidadas. Si no, nadie lo iba a hacer”, apostilla el irlandés, que incluye temas desde 1970 a alguno del último lustro.

‘Duets’ fue grabado a lo largo de 2014 entre Belfast y Londres, utilizando nuevos arreglos y con la participación de numerosos músicos Duets, subtitulado Re-working the catalogue, fue grabado en su ciudad natal de Belfast y Londres a lo largo de 2014, utilizando nuevos arreglos y acompañándose de una variedad de músicos, bajo la producción de los reputados Don Was y Bob Rock. El irlandés -de “la escuela de John Lee Hooker”, uno de sus ídolos, con quien llegó a colaborar- abogó por “entrar en el estudio, grabar rápido y salir a comer algo, como sucedió con George Benson”, recuerda.

En la mayoría de los casos, compartió estudio y micrófono con los invitados -“era lo ideal, lo hicimos siempre que pudimos, no el caso de Steve Winwood, un buen amigo mío desde los 60”- y, en el caso de Benson, utilizó el grupo del guitarrista, en lugar del propio. “Estaba en Londres con toda la banda y salió muy bien”, apostilla.

Duets se abre y se cierra con dos artistas míticos. Se inicia con Van y Bobby Womack compartiendo Some peace of mind, con el ritmo reforzado, preciosas cuerdas y el aroma soul que imprime Womack, fallecido el año pasado. Y concluye en clave blues compartiendo How can a poor boy con la voz y la armónica de Taj Mahal. En el camino hay de todo, con piezas sobresalientes, como Lord, if I ever needed someone, clásico del disco His Band and the Street Choir, junto a la mítica Mavis Staples, en clave baladón soul de espíritu y letra gospel.

Igualmente mágicas suenan The eternal Kansas City, de A period of transition (1977), con Gregory Porter, un swing poderoso con puente a lo Big Band; Get on with the show, con su sabor retro, a guateque, compartido con su excolaborador Georgie Fame y un final divertidísimo; y Streets of Arklow, con Mick Hucknall (cantante de Simple Red), que evoca al aroma de su juventud con una flauta deliciosa, la voz dotada de Mick y la capacidad de sugestión de aquellas imágenes poderosas de Van en los 70, donde Dios, los gitanos, la mística, el amor y la naturaleza confluían de manera armónica.

El disco mantiene el tipo también con sus dos curiosidades: la participación de la hija de Van, Shana Morrison, en Rough God goes riding, lírica y folkie -con aita a la guitarra acústica-, igual que Irish heartbeat, con Knopfler; y la de P.J. Proby en el tema que le dedicó el irlandés, Whatever happened to P.J. Proby. No menos disfrutables son Born to sing, con el veterano y exThunderbirds Chris Farlowe y Real real gone, con Michael Bublé, un r&blues pegadizo y comercial que remite a James Brown, Sam Cooke, Wilson Picket y Solomon Burke. Por el contrario, encandilan menos las colaboraciones con Natalie Cole o las jóvenes Jess Stone y Clare Teal.

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La Orden de los Benedictinos

Es la orden religiosa, dedicada a la contemplación, fundada por Benito de Nursia, que sigue la Regla dictada por éste a principios del siglo VI para la abadía de Montecassino. Benito de Nursia contribuyó decididamente a la evangelización cristiana de Europa, por lo que es patrón de Europa. Actualmente la Orden está extendida por todo el mundo, con monasterios masculinos y femeninos.

Siguiendo su ejemplo e inspiración, diversos fundadores de órdenes religiosas han basado la normativa de sus monasterios en la Regla dejada por Benito, cuyo principio fundamental es Ora et labora, es decir, Oración y Trabajo. Los monasterios benedictinos están siempre dirigidos por un superior que, dependiendo de la categoría del monasterio, puede llamarse prior o abad; este es escogido por el resto de la comunidad. El ritmo de vida benedictino tiene como eje principal el Oficio Divino, también llamado Liturgia de las Horas, que se reza siete veces al día, tal como San Benito lo ordenó. Junto con la intensa vida de oración en cada monasterio, se trabaja arduamente en diversas actividades manuales, agrícolas, etc., para el sustento y el autoabastecimiento de la comunidad.

Durante el transcurso de su historia, la Orden Benedictina ha sufrido numerosas reformas, debido a la eventual decadencia de la disciplina en el interior de los monasterios. La primera reforma importante fue la hecha por Odón de Cluny en el siglo X; esta reforma, llamada cluniacense (nombre proveniente de Cluny, lugar de Francia donde se fundó el primer monasterio de esta reforma, en el que Odón fue el segundo abad), llegó a tener un gran influjo, hasta el punto que durante gran parte de la Edad Media prácticamente todos los monasterios benedictinos estaban bajo el dominio de Cluny.

Tanto poder adquirido llevó a la decadencia de la reforma cluniacense, que encontró una importante contraparte en la reforma cisterciense, palabra proveniente de Císter, lugar de Francia donde se estableció el primer monasterio de esta reforma. San Roberto de Molesmes, san Alberico y san Esteban Harding fueron los fundadores de la Abadía de Císter en 1098. Buscaban apartarse del estilo cluniacense, que había caído en la indisciplina y el relajamiento de la vida monástica. El principal objetivo de los fundadores de Císter fue imponer la práctica estricta de la Regla de San Benito y el regreso a la vida contemplativa.

La reforma cisterciense subsiste hasta hoy como orden benedictina independiente, dividida igualmente en dos ramas: la Orden del Císter y la Orden Cisterciense de la Estrecha Observancia, también conocidos como Trapenses. Se les llama también "benedictinos blancos", debido al color de su hábito, en contraposición a los demás monjes de la Orden de San Benito, a quienes se llama "benedictinos negros".

Después de agitados períodos de la historia, como la Reforma en Alemania y los Países Bajos, la expulsión o ejecución de religiosos católicos por Enrique VIII en Inglaterra o, mucho después, del período revolucionario en Francia, así como también la decadencia de la disciplina en los monasterios, llevó a que se diezmara la población de monjes. Después de la Revolución francesa y a partir de 1833, hubo un nuevo renacer de la orden benedictina en Solesmes, Francia.

El Bombardeo de Guernica


Llamada (Operación Rügen) fue un ataque aéreo realizado sobre esta población vasca el 26 de abril de 1937, en el transcurso de la Guerra Civil Española, por parte de la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana, que combatían en favor de los sublevados. Las estimaciones actuales de víctimas cifran los fallecidos en un rango que abarca de los 120 a los 300 muertos, 126 según el estudio más reciente y exhaustivo.

Este no fue el primer bombardeo en alfombra para destruir una población civil, pues de hecho constituía un objetivo militar vital en ese momento, a fin de cortar la retirada y el aprovisionamiento a las tropas del Frente Popular en la campaña de Vizcaya. Sin embargo, gracias a la calificación como "ataque a la población civil", la repercusión internacional que alcanzó este bombardeo unido a su utilización propagandística, ha hecho que sea una masacre mundialmente conocida y considerada como un icono antibélico.

Debido a ello, la tragedia fue instrumentalizada por ambos bandos y mitificada con fines propagandísticos. En un principio los sublevados atribuyeron la destrucción de la ciudad a los republicanos, como había sucedido en Eibar e Irún, pero pronto se reveló al mundo la realidad de los hechos debido a la presencia en Bilbao de varios periodistas ingleses de importancia como George Steer (The Times). El gobierno de Juan Negrín utilizó el bombardeo como insignia del antifranquismo, adaptando Pablo Picasso uno de sus cuadros para la Exposición Internacional de París de 1937. Esta obra se convertiría en uno de los iconos más sobresalientes de la pintura del siglo XX y del antibelicismo.

Tampoco fue el primer bombardeo contra civiles que habían llevado a cabo los aliados de los nacionales en Vizcaya, dado que un mes antes aviones italianos habían bombardeado Durango el 31 de marzo durante 20 minutos, causando unos 294 muertos). Tampoco fue la primera vez que la población civil fue atacada (en febrero de 1937, la misma Legión Cóndor había ametrallado a la columna de refugiados civiles en la carretera entre Málaga y Almería causando cientos de víctimas). Ni tampoco fue la última, puesto que en 1938 las ciudades de Barcelona, con los bombardeos de marzo y Alicante, con el bombardeo del 25 de mayo, fueron también los civiles los objetivos. Del mismo modo, cabe señalar que la aviación republicana ya había realizado bombardeos sobre poblaciones bajo control "nacional" como Oviedo, Zaragoza o Córdoba, en agosto de 1936, y en 1938 arrasaría la población de Cabra.

Guernica, capital cultural e histórica vasca, tenía antes del ataque una población de unas 5.000 personas, a las que habría que añadir un gran número de tropas, que se retiraban para preparar la defensa de Bilbao, y refugiados que huían del avance de las tropas franquistas. En ese momento no tenía ningún tipo de defensa antiaérea, aunque sí tenía tres fábricas de armas, una de ellas de bombas de aviación.

La Legión Cóndor tenía como jefe del Estado Mayor al Teniente Coronel Wólfram von Richthofen (primo del histórico aviador de la Primera Guerra Mundial Manfred von Richthofen, más conocido como el Barón Rojo), que ordenó, al parecer, el bombardeo y que en su diario personal admitía que en Guernica se había portado "muy maleducadamente". El ataque empezó a las 4:30 de la tarde. Aunque posteriormente se dijo que el objetivo de la operación era la simple voladura de un puente, el hecho real es que tanto el puente como una fábrica de armas, situada en las afueras de la población, resultaron intactos, siendo muy improbable que las bombas lanzadas a 3.600 metros de altura impactaran en un puente de 15 metros y habida cuenta de que los aviones cargaban además bombas incendiarias.

La Legión Cóndor alemana era la encargada de llevar a cabo misiones aéreas por toda España, como apoyo de la Alemania nazi a las tropas de Franco. Al parecer, el objetivo del bombardeo fue simplemente aterrorizar a la población civil y desmoralizar al bando republicano.

Sin embargo, el ataque fue devastador: los bombarderos lanzaron una gran cantidad de bombas medianas de 250 Kg., livianas de 50 Kg. y más de tres mil proyectiles incendiarios de aluminio de 1 Kg. sobre el casco urbano de la ciudad. Los cazas Heinkel He 51, entretanto, disparaban en vuelo rasante a las tropas que huían del lugar.

La destrucción fue tan grande que provocó un intenso humo, por lo que los últimos bombarderos, al no poder ver los objetivos, descargaron las bombas a ciegas. A las 7:30 de la tarde terminó el ataque, no pudiéndose apagar totalmente el incendio hasta el día siguiente, en gran parte debido a la inexistencia de un parque de bomberos (que los dirigentes nacionalistas vascos consideraban innecesario)

Nunca ha llegado a saberse cifras oficiales de víctimas ni existen datos fiables sobre el número exacto, pues la propaganda de entonces, impulsada por periódicos ingleses, quería dar una imagen "de lo que iba a ocurrir con Hitler en el futuro", exagerando el número de víctimas y elevándolos incluso a tres mil. Siguiendo esta línea, hay versiones que hablan de entre cien y mil seiscientos, y hay estimaciones que la cifra más probable sea de mil muertos. Sin embargo, los datos más actuales apuntan entre 250 y 300 muertos.

El 70% de los edificios de la ciudad fue totalmente destruido por el incendio, que no se pudo apagar hasta el día siguiente, y el 20% gravemente dañados. Los lugares históricos vascos, la Casa de Juntas de Guernica (histórico lugar de reunión de las asambleas que regían Vizcaya y sede de su archivo histórico) y el anexo Árbol de Guernica, símbolo ancestral del pueblo vasco, no fueron afectados por el bombardeo. El cercano puente que se afirmó luego era el objetivo, quedó intacto.

Se dio la circunstancia de que el Árbol de Guernica iba a ser talado por uno de los soldados de las tropas del bando sublevado. En aquel momento, el batallón carlista se dirigió a la Casa de Juntas donde rindió honores al Árbol de Guernica, poniéndole una guardia de honor como símbolo de los fueros. Antes de que llegaran los requetés, sin embargo, ya se había montado una protección en torno a la Casa de Juntas y el Árbol, a cargo de soldados marroquíes de Regulares de Tetuán nº 1. Cumplían órdenes del general Emilio Mola, jefe del Ejército del Norte, indignado por el bombardeo y que había dado órdenes estrictas de proteger los símbolos forales. Los requetés, al mando del capitán navarro Jaime del Burgo, relevaron a los soldados de Regulares.

Otros sostienen que Guernica constituía un centro clave de comunicaciones para las tropas republicanas. Existía también una discrepancia entre el mando alemán y el español sobre la dirección de las operaciones. Los alemanes preconizaban un avance más rápido, basado en la capacidad destructiva de la aviación, y estimaron que la destrucción del puente del barrio de Rentería de Guernica, el último antes de la ría, dejaría bloqueados en la ribera derecha el material pesado y los pertrechos de las fuerzas enemigas en retirada. El mando español, por el contrario, era más prudente en el avance por un terreno de orografía difícil y frente a un enemigo que nunca dejaron de respetar.

El ejército alemán utilizó los efectos del bombardeo como arma política en la guerra fría que mantenía con Inglaterra, y les interesó que la prensa mundial exagerase los resultados. Así, Guernica habría sido una especie de ensayo de lo que luego serían los bombardeos masivos de la Segunda Guerra Mundial. Se suele afirmar también que el bombardeo fue una venganza por el linchamiento por parte de la población civil de Adolf Herman, un piloto de un bombardero, derribado en 1937.

El bombardeo de Guernica se ha convertido en un símbolo de los horrores de la guerra para todo el mundo. El hecho tuvo un gran impacto en su época, inspirando a Pablo Picasso su más famoso cuadro, el Guernica, que expuso por primera vez en el pabellón de España en la Exposición Internacional de París de 1937, y al ilustre escritor Blas de Otero que escribió un poema del mismo nombre, como también la chilena y premio Nóbel de Literatura Gabriela Mistral, que escribió un poema titulado Árbol de Guernica.

Genocidio Armenio

Fue la deportación forzosa y masacre de un número indeterminado de civiles armenios, calculado aproximadamente en la muerte de entre un millón y medio y dos millones de personas, durante el gobierno de los Jóvenes Turcos, en el Imperio otomano, desde 1915 hasta 1923, durante la Primera Guerra Mundial.

Se caracterizó por su brutalidad en las masacres y la utilización de marchas forzadas con las deportaciones en condiciones extremas, que generalmente llevaba a la muerte a muchos de los deportados. Otros grupos étnicos también fueron masacrados por el Imperio otomano durante este período, entre ellos los asirios y los griegos de Ponto. Algunos autores consideran que estos actos son parte de la misma política de exterminio.

La fecha del comienzo del genocidio se conmemora el 24 de abril de 1915, el mismo día en que las autoridades otomanas detuvieron a unos 800 intelectuales armenios que eran líderes de la comunidad de armenios en Estambul. Posteriormente los militares otomanos expulsaron a los armenios de sus hogares y les obligaron a marchar cientos de kilómetros -por el desierto de lo que hoy es Siria- privados de alimentos y agua. Las masacres no respetaron la edad o el sexo de las víctimas, y las violaciones y otros tipos de abusos sexuales eran frecuentes.

Aunque la República de Turquía, sucesora del Imperio otomano, no niega que las masacres de civiles armenios ocurrieran realmente, no admite que se tratase de un genocidio, arguyendo que las muertes no fueron el resultado de un plan de exterminio masivo dispuesto por el Estado otomano, sino que se debieron a las luchas interétnicas, las enfermedades y el hambre durante el confuso periodo de la Primera Guerra Mundial. A pesar de esta tesis, casi todos los estudiosos -incluso algunos turcos- opinan que los hechos encajan en la definición actual de genocidio.

Es generalmente considerado el primer genocidio sistemático moderno; de hecho, es el segundo caso más estudiado de genocidio, después del Holocausto. Hasta la fecha 22 Estados han reconocido oficialmente el genocidio.

Primeras razones para el genocidio armenio: la población musulmana del Imperio Otomano junto a sus mandatarios islamistas radicales sentían desprecio por los habitantes armenios (cristianos) del Imperio. En 1915 el Imperio otomano entra en guerra junto con los Imperios Centrales (Alemania y Austria-Hungría), debido a que Alemania ofrece todos los territorios rusos que conquisten y así Rusia tendría que luchar en dos frentes a la vez, lo cual debilitaría su ejército y causaría su colapso. Pero esto no se produjo. En 1916 se comete el genocidio armenio por los turcos en plena guerra. Se secuestraba a los armenios y al día siguiente eran ejecutados.

Al principio se ejecutaba a los varones de edad militar, entre 16 y 45 años. Sólo tenían de 15 a 30 minutos para abandonar sus hogares. Eran deportados hacia Irak y Siria. Lo que básicamente convirtió la deportación de los armenios en genocidio fue las condiciones en las que se llevó a cabo la deportación. Por ejemplo, una gran parte de la población fue enviada al desierto para morir de hambre y sed. Otros eran asesinados por el ejército turco. Mujeres y niños fueron raptados y brutalmente abusados. Toda la riqueza del pueblo armenio fue expropiada.

Entre 1894 y 1897 se produjeron las llamadas "Masacres hamidianas", llamadas así por el nombre del sultán otomano bajo cuyo mandato se perpetraron, Abdul Hamid II, conocido por esta razón como el "Sultán Rojo". El número de víctimas armenias en las matanzas hamidianas fue calculado por el etnógrafo William Ramsay en unas 200.000, aunque actualmente muchos señalan como más acertada la cifra de 300.000.

Se calcula que existieron unos 26 campos de concentración para confinar a la población Armenia, situados cerca de las fronteras con Siria e Irak. Según fuentes armenias algunos de ellos pudieron haber sido únicamente lugares de emplazamiento de fosas comunes y otros lugares de confinamiento donde morían de epidemias e inanición.

La fuerzas de ocupación británicas estuvo implicada activamente en la creación de una contra propaganda en tiempos de guerra (durante la Primera Guerra Mundial el Imperio otomano luchó integrado en la coalición de las "Potencias Centrales", compuesta por Austria-Hungría, Alemania y Bulgaria).

Eitan Belkind un espía británico y miembro de la red de espionaje judía que apoyaba a Gran Bretaña frente al Imperio otomano durante la Primera Guerra Mundial, que se infiltró en el ejército otomano como funcionario. Fue destinado a la oficina central de Hamal Paşa. Asegura haber presenciado la incineración de 5.000 armenios en tal campo. Según fuentes armenias, entre el 24 y el 25 de abril de 1915 fueron apresados unas 650 personalidades, escritores, poetas, abogados, médicos, sacerdotes, políticos; luego fueron deportados y asesinados en los meses siguientes.

Turquía niega que las muertes acaecidas en 1915 fueran el resultado de un plan organizado por el Estado para eliminar a la población Armenia bajo su soberanía, requisito para considerar un delito de genocidio, y defiende una postura que se basa en que el Imperio otomano luchó contra la sublevación en su territorio soberano de la milicia Armenia, respaldada ésta por el gobierno ruso.

Turquía también critica las semejanzas con el Holocausto indicadas por ciertos sectores, afirmando que, a diferencia de los armenios, la población judía de Alemania y Europa no hizo campaña en pro de una separación ni se rebeló aliándose con potencias extranjeras. El gobierno de Ankara también ha criticado la exigencia del Parlamento Europeo de que Turquía reconozca la existencia del genocidio armenio. En un comunicado difundido por el Ministerio de Exteriores turco, Ankara niega la existencia del genocidio y afirma que "las controversias históricas deben ser evaluadas por los historiadores".

Existe asimismo un desacuerdo en cuanto al número de muertes. Varios estudiosos ofrecen una perspectiva alternativa en el sentido de que, según estudios demográficos de la época, eran menos de 1,5 millones los armenios que vivían en el Imperio otomano, insinuando, pues, que las cifras publicadas relativas a la muerte de millón de armenios pueden haber sido exageradas en demasía e incluso afirman que en ese periodo murieron 3 millones de turcos.

Medios oficiales turcos creen que el número de víctimas puede situarse entre 200.000 y 600.000. En dichos cálculos, se estima que un total de 56.000 armenios fallecieron durante dicho período debido a las terribles condiciones derivadas de la Primera Guerra Mundial, y que menos de 10.000 fueron asesinados realmente. En otra de sus investigaciones, mantiene que cerca de 500.000 turcos fueron asesinados por armenios, sin fundamento ni identificación alguna. A pesar de que el gobierno turco ha publicado oficialmente en fechas recientes las cifras de los turcos supuestamente asesinados por los armenios, todavía otras investigaciones aseveraban que menos de 10.000 armenios fueron asesinados, sigue estando ausente de las publicaciones oficiales turcas en el extranjero.

Como respuesta a la continua negación del genocidio armenio por el gobierno turco, muchos activistas de las comunidades en la diáspora Armenia han presionado para conseguir el reconocimiento oficial del genocidio armenio a través de varios gobiernos de todo el mundo. 20 países y 42 Estados de EE.UU. han aprobado mediante resolución de carácter formal de buena fe, el reconocimiento del genocidio armenio como un acontecimiento histórico.

Los países y territorios que han reconocido oficialmente el genocidio armenio son: Argentina, Armenia, Bélgica, Canadá, Chile, Chipre, Francia, Grecia, Italia, Líbano, Lituania, Holanda, Polonia Rusia, Eslovaquia, Suecia, Suiza, Uruguay, El Vaticano y Venezuela. También las regiones de Escocia, Irlanda del Norte y Gales (Reino Unido), País Vasco y Cataluña (España), Ontario y Quebec (Canadá), Australia Meridional y Nueva Gales del Sur (Australia), Crimea (Ucrania), Ceará y São Paulo (Brasil) han reconocido la existencia del genocidio.

jueves, 2 de abril de 2015

La Verónica

Según la tradición católica, fue la mujer que, durante el Viacrucis, tendió a Cristo un velo, lienzo o paño (el paño de la Verónica, lienzo de la Verónica o velo de la Verónica) para que enjugara el sudor y la sangre. En la tela quedaron milagrosamente impresas las facciones del Redentor (el Santo Rostro). Esta escena no se encuentra en la Biblia. Se le suele rendir culto por su vinculación con la figura de Cristo, y es muy común su representación pictórica o escultórica portando el paño. En ocasiones, el personaje de Verónica se identifica con el de la Hemorroísa. El paño de la Verónica sería una de las reliquias que se consideran verdaderas imágenes de Cristo, como el Mandylion de Edesa, la Sábana Santa de Turín o el Santo Sudario de Oviedo.

Según una tradición que ya existía en el siglo VIII, cuando el papa Juan VII consagró en Roma una capilla denominada de sancta María in Verónica, el emperador Tiberio, contemporáneo de Cristo, fue curado milagrosamente de una terrible enfermedad por esta reliquia. Esta sería la imagen que se conserva en la Basílica de San Pedro del Vaticano; aunque en otros tres lugares distintos se conservan reliquias conocidas como el paño de la Verónica: dos en España (la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Jaén, y el Monasterio de la Santa Faz de Alicante) y uno en Francia (la Basílica del Sacré Cœur de París).

La paradoja de la multiplicidad de paños se resolvía con el recurso a la posibilidad de que Verónica doblara el pañuelo dos veces antes de que la sangre de Jesús se secara, con lo que serían cuatro las imágenes obtenidas. La palabra griega tetradiplon ("doblado cuatro veces") se reserva no obstante para la denominación del Mandylion de Edesa. Se ha señalado la coincidencia de que en las leyendas más antiguas, Verónica aparezca citada como una princesa de Edesa.

La etimología del nombre Verónica ha sido interpretada popularmente como proveniente del latín vera icon, 'imagen verdadera', aunque en realidad procede del griego Βερενίκη (Berenice), forma dialectal macedonia de Φερενίκη (Ferenice), "portadora de la victoria". El velo de la Verónica se encuentra en el Santuario del Santo Rostro, en Manoppello, Italia desde el comienzo del siglo XVI. Posiblemente fue robado de la Basílica de San Pedro mientras estaba en construcción. Tras trece años de investigaciones sobre el "velo de la Verónica" (el que, según la tradición, utilizara para enjugar el rostro de Cristo camino del Calvario), el prestigioso historiador alemán P. Heinrich Pfeiffer S.J. certifican su autenticidad. Según Pfeiffer, el rostro de Cristo que aparece en el velo de la Verónica (hoy conservado en Manoppello, Italia), se sobrepone perfectamente a la imagen de la Sábana Santa de Turín.

Los trazos son los mismos: rostro oval ligeramente redondo y asimétrico, cabello largo, un mechón de cabellos sobre la frente, la boca ligeramente abierta, la mirada dirigida a lo alto; rasgos que influyeron en toda la iconografía de Cristo en los siglos posteriores.

Entre los exámenes a los que ha sido sometido el Velo de la Verónica destacan las fotografías digitales realizadas por Donato Vittore, experto de la Universidad de Bari, así como las observaciones bajo luz ultravioleta que confirman la inexistencia de pintura sobre el paño. En efecto, la densidad del color del rostro es muy fuerte sobre el tejido blanco casi transparente, pero estas tomas digitales dejan bien a las claras que no hay pintura. No puede, por lo tanto ser la obra de un artista.

Además, en el rostro se observan dos manchitas y da la impresión de que un líquido, que bien podría ser sangre, se impregnó en las fibras del tejido. El historiador alemán P. Heinrich Pfeiffer S.J expreso que: Las imágenes sobre la "Verónica" no fueron producidas por ninguna técnica conocida. Igual que con el Sudario de Turín, la imagen sirvió de modelo a las representaciones posteriores del rostro de Cristo, incluso las de las catacumbas romanas del siglo IV.

No se sabe mucho de su vida excepto de la escena del Vía Crucis en la que limpia a Jesús su rostro de sudor. En Europa, la mención más temprana hacia la santa procede de los textos de san Gregorio de Tours, hacia finales del siglo VI. San Gregorio la cita como una piadosa mujer palestina, de confesión cristiana, desposada con un centurión romano natural de las Galias que prestaba servicio en el palacio del gobernador romano, Poncio Pilato. Tras la muerte de Jesucristo, el matrimonio cristiano huyó de Jerusalén y acompañó a José de Arimatea hacia las costas francesas.

El episodio de la mujer Verónica no aparece en los evangelios canónicos, como aparece por ejemplo el de Simón Cirineo, San Juan Evangelista, María Magdalena, María la madre de Santiago y Juan, o la Virgen María, en todo lo que los evangelistas narran referente a la Pasión de Cristo. En cambio, sí se cita todo lo que se refiere a la Mujer Verónica en los evangelios apócrifos. En el evangelio apócrifo de Nicodemo la identifica con la Hemorroisa del evangelio de San Mateo. Otras tradiciones orales dicen que era prima de San Juan Bautista y que en su martirio, recogió la sangre al ser decapitado.