martes, 15 de noviembre de 2016

CARDENAL VICTOR STEPINAC

STEPINAC fue el quinto de ocho hijos en una familia de campesinos, en 1909 se trasladó a Zagreb, donde completó su formación escolar. En 1916 fue reclutado en el ejército austro-húngaro y posteriormente, enviado a servir en el frente italiano durante la Primera Guerra Mundial. En julio de 1918 fue capturado por los italianos, que lo mantuvieron como prisionero de guerra durante cinco meses. Tras su liberación se integró en las fuerzas yugoslavas, regresando a su casa en la primavera de 1919. En 1924, viajó a Roma para estudiar para el sacerdocio en el Colegio Germánico. Fue ordenado sacerdote el 26 de octubre de 1930. El 1 de noviembre, dijo su primera misa en la Basílica de Santa María la Mayor. En 1934 fue nombrado Obispo coadjutor de la sede de Zagreb, siendo uno de los firmantes del memorando de Zagreb, exigiendo al rey Alejandro I de Yugoslavia, que había establecido una dictadura real, la liberación de VLADKO MAČEK y otros políticos croatas, así como una amnistía general.

El 7 de diciembre de 1937 fallece el arzobispo ANTÓN BAUER, y aunque aún tenía menos de 40 años, STEPINAC le sucedió como arzobispo de Zagreb. Durante la Segunda Guerra Mundial en el Estado Independiente de Croacia, un estado títere formado por las Potencias del Eje en parte del territorio de Yugoslavia después de la invasión de abril de 1941. Un movimiento fascista de extremistas croatas, la USTAŠA, regía el estado. En los primeros días de este régimen, STEPINAC, al igual que otros líderes influyentes de Croacia apoyaron el nuevo Estado y acogieron con satisfacción la desaparición del Reino de Yugoslavia. STEPINAC colaboró también en la conversión de serbios ortodoxos al catolicismo, lo que en muchos casos significaba que conservaran la vida. Es en esta época cuando surgen las mayores controversias sobre la actitud de STEPINAC: muchos lo consideran un colaborador directo del régimen genocida de PAVELIĆ, mientras que otros sostienen que salvó de la muerte a miles de judíos a los que dio protección y ayudó a escapar. Tras la caída del fascismo, STEPINAC fue detenido por el ejército yugoslavo el 17 de mayo de 1945, pero fue liberado tras la intervención de Tito el 2 de junio siguiente. No obstante, su oposición al comunismo le llevó a enfrentarse en reiteradas oportunidades al régimen, por motivos como la expropiación de los bienes de la iglesia o el (según STEPINAC) "asesinato masivo de religiosos desde que los comunistas tomaron el poder".

Fue arrestado el 18 de septiembre de 1946, le acusaron de colaboración con las fuerzas de ocupación, relaciones con el régimen genocida USTASHI, como agitador religioso, conversiones forzosas de serbios ortodoxos al catolicismo a punta de pistola y alta traición contra el gobierno yugoslavo. Su juicio, junto con otros colaboradores y funcionarios del gobierno de PAVELIĆ, que había huido a Argentina, se inició el 30 de septiembre. Durante ese proceso, defendió su actuación durante la guerra, dijo que las conversiones religiosas se realizaron de forma voluntaria y que nunca fue un USTAŠA. La fiscalía desmontó todas sus alegaciones, y el 11 de octubre de 1946 fue declarado culpable de alta traición y crímenes de guerra, y condenado a 16 años de cárcel. Después de cinco años de prisión, donde recibió tratamiento preferente en reconocimiento de su condición clerical, fue puesto en libertad en un gesto de conciliación por parte de Tito, con la condición de que, o bien se retiraba a Roma o se limitaría a desempeñarse en su parroquia natal. Se negó a salir de Yugoslavia, y optó por vivir en Krašić, adonde fue trasladado el 5 de diciembre de 1951. El 29 de noviembre de 1952 fue nombrado cardenal por el Papa Pío XII, en respuesta a lo cual Yugoslavia rompió relaciones diplomáticas con el Vaticano el 17 de diciembre siguiente. En 1953 le fue diagnosticada policitemia, un trastorno sanguíneo, y falleció en 1960, víctima de una trombosis, siendo enterrado en Zagreb. El 9 de octubre de 1981 el Vaticano inició su proceso de beatificación, y el 11 de noviembre de 1997 fue declarado mártir por el Papa Juan Pablo II, quien también lo beatificó en MARIJA BISTRICA el 3 de octubre de 1998. La Iglesia ortodoxa serbia y el CENTRO SIMÓN WIESENTHAL protestaron formalmente e intentaron impedir, sin éxito, la decisión de la Santa Sede.

En su visita a Croacia en 2011, el papa Benedicto XVI afirmó sobre STEPINAC:

Precisamente por su firme conciencia cristiana, supo resistir a todo totalitarismo, haciéndose defensor de los judíos, los ortodoxos y todos los perseguidos en el tiempo de la dictadura nazi y fascista, y después, en el período del comunismo, «abogado» de sus fieles, especialmente de tantos sacerdotes perseguidos y asesinados.

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