miércoles, 10 de julio de 2019

BUNO EL DEMONIO MUDO

Pocos grimorios antiguos y libros prohibidos de la Edad Media reparan en él. BUNO, así se llama nuestro demonio de hoy, fue asimilado a los cultos tártaros mongoles que Europa conoció, y padeció, a través de su paso por Turquía. Algunos tratados demonológicos prefieren ver a este demonio a un desconcertante enviado del Tártaro: el sótano del infierno de la mitología griega, donde, según Homero, habitaban los héroes y los dioses vencidos, y que para Virgilio era la casa de las Furias, Erinias y Euménides.

Una confirmación de las funciones de intermediario o mensajero de BUNO aparece en un artículo de la Enciclopedia Británica, donde se nos informa que la palabra Tártaro, en la Estambul de los siglos XVII y XVIII, aludía coloquialmente a los carteros. Para completar la ambigüedad que rodea al pobre demonio, podemos añadir que es mudo y que se comunica utilizando un lenguaje de por señas. Paradójicamente, su afasia no le impidió convertirse en protector de leguleyos, rapsodas, y oradores, ya que se caracteriza por otorgar a sus devotos el don de la elocuencia.

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