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MÁS TRABAJADORES PARA EL REINO

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EL ALFA Y LA OMEGA
Martes 26.08.2008
Editorial - Programa Nº 351

"Lo más importante de todo lo que estamos diciendo, es que tenemos un sumo sacerdote tan grande que se sentó a la derecha del trono de la majestad en el cielo. El es el ministro del santuario y de la verdadera morada erigida no por un hombre sino por el señor. Ahora bien, todo sumo sacerdote es constituido para presentar ofrendas y sacrificios, de ahí la necesidad de que tenga algo que ofrecer Si Jesús estuviera en la tierra no podría ser sacerdote porque ya hay aquí otros sacerdotes que presentan las ofrendas de acuerdo con la ley. Pero el culto que ellos celebran es una imagen y una sombra de las realidades celestiales, como Dios advirtió a Moisés cuando este iba a construir la morada diciéndole tienes que hacerlo todo conforme al modelo que te fue mostrado en la montaña".

Y arranco mi editorial con este extracto de uno de los pasajes de San Pablo, que escribió para los hebreos. Una de las últimas cartas y tal vez, según dicen los que conocen, tal vez ni siquiera haya sido escrita por Pablo. Este pasaje viene a ratificar a Jesús como el gran sacerdote, como nuestro gran jefe, como decimos los scouts. ¿Porque digo esto?, porque de acuerdo a la tradición judía, solamente podían ser sacerdotes los que pertenecían a la tribu de Leví y Jesús pertenecía a la tribu de Judá, por ende, no podía ser sacerdote.

Y esto nos da una doble lectura, nos permite una alegría y una comparación y me permite la introducción al comentario que quiero hacer en mi editorial. ¿A que me refiero con alegría?, quieren que describa una cosa, a veces cuando actuamos en cualquier tipo de servicio pastoral, y utilizamos esa vieja figura del, que yo denomino yo particularmente denomino, el si padrismo ¡si padre, si padre, si padre!, el sacerdote siempre tiene razón, ¿saben una cosa?, Jesús era laico ché!, no era sacerdote, mira vos. Jesús hecho hombre, el hijo de Dios, era laico, igual que vos, igual que yo.

Y quiero traer esto a cuento, por algo que ha estado divulgándose estos días y que tiene que ver con un estudio que se pidió respecto a como ha sido el desarrollo, en los últimos tiempos, de lo que tiene que ver con las vocaciones sacerdotales. La Argentina, en la ultima década, ha decrecido respecto a toda Latinoamérica en lo que tiene que ver con nuevas vocaciones. Menos jóvenes se acercan a ser ministros. Ministros son los servidores. Menos pastores a futuro. Y uno podría plantear ¿que nos esta pasando, como iglesia, para que menos vocaciones surjan de nuestras filas?

Yo tengo tres hijos y alguna vez se planteo que pasaría si, en algún momento, alguno de ellos, realmente, tuviera la vocación. Yo tengo un sobrino que esta en el seminario, ya esta en su segundo o tercer año no me recuerdo exactamente, un poco lo que nosotros le decíamos cuando empezó, con la intención de seguir los pasos del maestro tal vez con temores y con dudas, “hace lo que el corazón te dicte”. Y esa misma figura tal vez es la que hemos sostenido con respecto a nuestros hijos. Ni los vamos a empujar al sacerdocio ni los vamos a quitar de esa posibilidad.

Pero el hecho de vivir en una sociedad cada vez más materialista, nos condiciona en esta posibilidad de que tengamos más pastores a futuro. Y entonces nos propone, como gran desafío, el trabajar como iglesia para que se generen nuevas vocaciones. Trabajar con nuestros jóvenes, compartir con ellos, que descubran la verdadera Iglesia, la Iglesia que queremos todos, la Iglesia servidora. A veces un poco desfigurada, con las inexactitudes de algunos que le quitan valor a la importancia de ese ministerio, como es el del orden sagrado Y también es un desafío para nosotros, porque nosotros también hemos sido llamados para ser sacerdotes, profetas y reyes.

Ante el decrecimiento de las vocaciones, no solo debemos trabajar para tratar de que crezcan, sino que el rol que los laicos debemos cumplir dentro de la iglesia debe multiplicarse. Nosotros debemos suplir la falencia de la falta de vocaciones y los laicos debemos cubrir las necesidades de sacerdotes, no para ser sacerdotes, no para hacer lo mismo, pero en definitiva con todos los derechos que nos asisten como parte de la Iglesia y como miembros del pueblo de Dios, todos como apóstoles del señor, tenemos el compromiso moral y la obligación, de pastorear también a nuestros hermanos, a ayudar a generar mas vocaciones, pero a no desentenderse de nuestro compromiso de asumir también ese rol que nos corresponde como sacerdotes.

Que en realidad todos somos un poco sacerdotes. El consagrado es un presbítero, pero sacerdote es una palabra mucho más amplia y nos abraza y nos abarca un poco a todos. Como laicos estamos llamados a motivar a nuestros jóvenes a comenzar ese camino de servidores de Dios y también a reemplazar, en donde haga falta, y que hay muchos lugares donde no puede llegar un sacerdote, a reemplazar, a empujar, a celebrar la vida, con la limitación que nos da nuestra posibilidad de ser simplemente laicos y nuestra gran virtud de ser nada menos que laicos. Somos parte de la Iglesia y como tales tenemos que asumir el compromiso de llevar, a todos los rincones de la tierra, la palabra de Dios.

Carlos Guzmán
Coordinador de Contenidos
Programa Radial
EL ALFA Y LA OMEGA

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