domingo, 23 de enero de 2022

¿COMO FUE LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO?-Primera Parte

La conversión más famosa de la historia es, sin duda, la de san Pablo. Cómo fueron los detalles de aquél hecho lo sabemos gracias a san Lucas, que lo inmortalizó en un conmovedor relato conservado en Los Hechos de los Apóstoles. Cuenta este libro que Pablo era un joven y fogoso judío, llamado entonces Saúl, y que observaba con preocupación cómo se expandía en Jerusalén el cristianismo, que él consideraba una secta peligrosa. Resolvió, por lo tanto, combatirlo y no descansar hasta aniquilarlo por completo. Cierto día decidió viajar a Damasco con una autorización especial para encarcelar a todos los cristianos que encontrara en esa ciudad. Damasco distaba unos 230 kilómetros de Jerusalén y era una de las ciudades más antiguas del mundo, en la que habitaba una importante comunidad cristiana. El viaje debió de haberle llevado a Pablo y a sus compañeros alrededor de una semana.

De pronto, y casi ya en las puertas de la ciudad, una poderosa luz lo envolvió y lo tiró por tierra. (Conviene aquí recordar que los viajes en esa época se hacían a pie, por lo que la famosa imagen de Pablo cayendo “del caballo” que tanto hemos visto en cuadros y pinturas, no corresponde a la realidad). Entonces oyó una voz que le decía: “Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?” Pablo respondió: “¿Quién eres, Señor?” La voz le contestó: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate y entra en la ciudad. Allí se te indicará lo que tienes que hacer”. Pablo se levantó, y comprobó que no veía nada. Entonces con la ayuda de sus compañeros pudo ingresar en la ciudad. Así, aquél que había querido entrar en Damasco hecho una furia, arrasando y acabando con cuantos cristianos encontrara, debió entrar llevado de la mano, ciego e impotente como un niño.

En Damasco se alojó en la casa de un tal Judas, y permaneció allí tres días ciego, sin comer y sin beber. Hasta que se presentó en la casa un hombre llamado Ananías y le dijo: “Saúl, hermano, el Señor Jesús que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recuperes la vista y quedes lleno del Espíritu Santo”. Entonces le impuso las manos, y al instante cayeron de sus ojos una especie de escamas y recuperó la vista. A partir de ese momento Pablo fue otra persona. Un cambio impresionante sucedió en él. Ananías lo bautizó, le explicó quién era Jesús, lo introdujo en la comunidad local, lo instruyó en la doctrina cristiana y lo mandó a predicar el evangelio. De este modo Pablo conoció el cristianismo, y llegó a ser miembro de la Iglesia a la que en un principio combatía.

Ahora bien, resulta curioso que este relato tan detallado del libro de los Hechos no coincida con la versión que el propio Pablo da en sus cartas. En primer lugar, en ninguna escrito suyo Pablo cuenta a nadie lo que experimentó aquél día camino a Damasco. Ni siquiera a los Gálatas, los cuales habían puesto en duda su apostolado, y para los que hubiera sido un excelente argumento contarles ese suceso extraordinario. Sólo menciona su conversión de pasada (Gal 1,15). Y cuando en otras partes cuenta sus visiones y revelaciones lo hace en tercera persona (“Sé de un hombre...”; 2 Cor 12,2), como si no le gustara hablar de ese tema ni a sus más íntimos. En cambio en los Hechos Pablo aparece divulgándolo varias veces, con toda libertad, y una vez nada menos que ante una verdadera multitud de gente desconocida (Hch 22). ¿Es éste el mismo Pablo de las cartas?

En segundo lugar, los Hechos no dicen que Pablo haya visto a Jesús. Cuentan que sólo “vio una luz venida del cielo” y “oyó una voz” que le hablaba (9,3-4). En cambio Pablo en sus cartas asegura, aunque sin entrar en detalles, haber visto ese día personalmente a Jesús. A los corintios les advierte: “¿Acaso no he visto yo a Jesús, Señor nuestro?” (1 Cor 9,1). Y también: “Se le apareció a Cefas y a los Doce... y finalmente se me apareció también a mí” (1 Cor 15,8). En tercer lugar, Pablo asegura haber recibido tanto su vocación como el evangelio que predicaba, directamente de Dios, sin intermediario alguno. En sus cartas afirma: “Pablo, apóstol, no de parte de los hombres ni por medio de hombre alguno, sino por Jesucristo” (Gal 1,1). Y dice: “Les cuento, hermanos, que el evangelio que les anuncio no es cosa de hombres; pues yo no lo recibí ni aprendí de hombre alguno sino por revelación de Jesucristo” (1,11). En cambio en Hechos se dice que fue Ananías quien explicó a Pablo el significado de la luz que lo envolvió, y quien le enseñó la doctrina cristiana (9,6-19).

Hay otras diferencias entre la versión de Los Hechos de los Apóstoles y la de Pablo. Por ejemplo, Hechos presenta la experiencia de Damasco como una “conversión”; en cambio Pablo nunca dice que se haya convertido, sino que habla de su “vocación” (Gal 1,15). Hechos dice que su conversión estuvo acompañada de fenómenos externos (una luz celestial, una voz misteriosa, la caída al suelo, la ceguera); en cambio Pablo nunca menciona tales fenómenos exteriores fantásticos, sino más bien sostiene que la revelación que él tuvo fue una experiencia interior (Gal 1,16). ¿Cómo se explican estas diferencias? ¿Por qué Lucas parece no ajustarse a lo que Pablo señala en sus cartas? Para responder a esto debemos tener en cuenta la intención de los Hechos de los Apóstoles. Lucas, al momento de componer su libro, conocía una tradición que contaba que Pablo, camino a Damasco, había vivido cierta experiencia especial, y que un tal Ananías había desempeñado un papel importante en ella. Y con estos datos compuso un relato siguiendo el esquema de las llamadas “LEYENDAS DE CONVERSIÓN”.

¿Qué eran las “LEYENDAS DE CONVERSIÓN”?. Eran narraciones estereotipadas en las que se mostraba cómo a algún personaje, enemigo de Dios, se le manifestaba éste con señales extraordinarias y terminaba convirtiéndolo. Un ejemplo de ellas es la conversión de Heliodoro, relatada en el 2º libro de los Macabeos. Cuenta esta leyenda que Heliodoro, ministro del rey Seleuco IV de Siria, en su persecución contra los judíos intentó saquear el tesoro del Templo de Jerusalén. Cuando estaba a punto de lograrlo, Dios se le apareció en una impresionante manifestación. Heliodoro cayó al suelo envuelto en una ceguera total, mientras sus compañeros presentían lo sucedido sin poder reaccionar. Al final Heliodoro, que había entrado al Templo con tanta soberbia, debió ser sacado en una camilla mudo e impedido. Luego de varios días, y gracias a la intervención de un judío, el ministro recuperó sus fuerzas, se convirtió y recibió la misión de anunciar en todas partes la grandeza de Dios (2 Mac 3).

Ariel Álvarez Valdez
Biblista

SAMAEL

En la tradición judía, SAMAEL o SATANÁS era el Ángel de la Fuerza, el jefe del Quinto Cielo y uno de los siete regentes del mundo, servido por millones de ángeles. Residía en el Séptimo Cielo. Pero al rebelarse contra Dios al principio de los tiempos perdió su lugar en la casa del padre. Extrañamente, SAMAEL no es mencionado jamás en los textos canónicos, por lo tanto es difícil encontrarlo en los índices doctrinales bíblicos o en las enciclopedias.

No obstante esta particularidad, SAMAEL fue notablemente célebre en los grimorios y libros prohibidos de la Edad Media, y también entre los heterodoxos: talmudistas, apocalípticos, gnósticos, rabinos jasídicos y comentaristas del Tarot y de la Cábala. Todos ellos se han ocupado de SAMAEL, convirtiéndolo en protagonista de acontecimientos tan remotos como fascinantes. Es realmente difícil descifrar si SAMAEL es un ángel o un demonio.

En un pasaje del Talmud, se dice que SAMAEL es de hecho el ángel guardián de Esaú; y que él mismo es un arcángel de Dios. En los MANUSCRITOS DE NAG HAMMADI, fechados en el siglo IV d. C., SAMAEL es el tercer nombre del demiurgo, acompañado por YALDABAOTH y SAKLAS. Tal vez por eso su nombre puede traducirse literalmente como "SEVERIDAD DE DIOS". Fue también una especie de consorte de LILITH, LA MADRE DE LOS VAMPIROS, a quién ayudó en su faena de conservar el amor de Adán convirtiéndose en amante de la insulsa Eva.

Sin la intervención directa de SAMAEL, el drama del Edén, representado en aquel árbol del conocimiento y una manzana apócrifa, nunca hubiese ocurrido. Tras la separación de Adán y Eva, en el mismo instante en que LILITH consolaba ardorosamente al hombre primordial, SAMAEL se acercó a Eva, la madre del género humano; y con ella engendró, nada menos que a Caín, fundador de la estirpe de los condenados.

Otras versiones aseguran que SAMAEL fue el marido de ISER, también conocida como ZEMUNÍN, aquella afable protectora de las cortesanas, a las que ayudaba a salir de su condición siempre que realmente lo desearan. Tal vez una de las aventuras más interesantes atribuidas a SAMAEL es aquella que lo relaciona con el Diluvio universal, tanto en la epopeya original de Gilgamesh como en la réplica que transmite el Génesis. Algunas crónicas sostienen que de hecho consiguió introducirse como polizón en el Arca. Allí mantuvo relaciones clandestinas con una de las piadosas pero ardientes nueras de Noé, transgrediendo la prohibición de fornicar que había establecido el Patriarca para todas las parejas de la nave mientras durase la cólera de Dios.

No solo SAMAEL y aquella nuera de Noé se entregaron al placer; el perro y el cuervo los secundaron, lo que los condenó a ser expulsados del recinto de los elegidos, este eludió hábilmente la condena al abandonar el Arca tal como había ingresado en ella, clandestinamente, afrontando las aguas sin ningún temor, ya que su vida y su cuerpo ocupaban apenas el espacio de una gota de miel.

VIRGEN DE LA CANDELARIA

Virgen de la Candelaria o Nuestra Señora de Candelaria es una advocación mariana de la religión católica que tiene su origen en Tenerife (España). Su etimología deriva de candelero o candela que se refiere a la luz: la luz santa que guía hacia el buen camino y la redención y aviva la fe en Dios. Su festividad es celebrada según el calendario litúrgico el 2 de febrero, donde se recuerda la presentación de Jesús en el Templo de Jerusalén después de su nacimiento y la purificación de María. La Virgen de la Candelaria es, en su lugar de origen la patrona de las Islas Canarias y se la clasifica como una Virgen negra. Su devoción tiene mucho arraigo en otras partes de España, y en países como Bolivia, Chile, Colombia, México, Perú, Venezuela, Cuba y otros. Asimismo, su patronazgo se extiende a varias ciudades y países de América y de otros continentes. La Virgen de la Candelaria toma su nombre de la fiesta de la Candelaria o de la Luz, que tuvo su origen en el Oriente con el nombre del "Encuentro", y después se extendió al Occidente en el siglo VI, y llegó a celebrarse en Roma con un carácter penitencial. En Jerusalén se celebraba con una procesión con velas encendidas hasta la Basílica de la Resurrección (Santo Sepulcro), la cuál había sido mandada construir por órdenes del Emperador Constantino. Simeón recibe a Jesús cuando éste es presentado por sus padres en el Templo de Jerusalén. La iconografía de la Virgen de la Candelaria se basa en este pasaje bíblico de la Presentación del niño Jesús en el Templo.

Su fiesta se celebra, según el calendario o santoral católico, el 2 de febrero, después de que el papa Gelasio I prohibió y condenó, en el año 494, las fiestas lupercales, considerada una celebración pagana, y la sustituyó por la fiesta de la presentación, en recuerdo del pasaje bíblico de la Presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén (Lc 2;22-39) y la purificación de la Virgen María después del parto, para cumplir la prescripción de la Ley del Antiguo Testamento (Lev 12;1-8). La Fiesta de la Candelaria se conoce y se celebra con diversos nombres: la Presentación del Señor, la Purificación de María, la fiesta de la Luz y la fiesta de las Candelas; todos estos nombres expresan el significado de la fiesta. Cristo la Luz del mundo presentada por su Madre en el Templo viene a iluminar a todos como la vela o las candelas, de donde se deriva la advocación de la Virgen de la "Candelaria". Siglos después, en torno al año 1392 o 1400, una imagen de la Virgen María que representaba esta advocación, fue encontrada a la orilla del mar por dos pastores guanches de la isla canaria de Tenerife (lo que es actualmente España). En 1526, se construyó el primer templo de la Candelaria junto a la cueva en donde fue venerada originalmente. A partir de aquí, la Fiesta de la Candelaria asume un carácter mariano entorno al relato de la aparición de esa imagen a aquellos guanches.

Dicho relato sería escrito por el fraile dominico Fray Alonso de Espinosa en sus obras "Historia de Nuestra Señora de Candelaria" y "Del origen y milagros de la Santa Imagen de nuestra Señora de Candelaria, que apareció en la Isla de Tenerife con la descripción de esta Isla". Desde las Islas Canarias el culto a la Virgen de la Candelaria se ha extendido a través de los siglos por diferentes ciudades y países sobre todo en Latinoamérica, donde ha adoptado rasgos de las diferentes naciones donde se encuentra un templo suyo. La iconografía de la Virgen de la Candelaria se basa en el pasaje bíblico de la Presentación del niño Jesús en el Templo de Jerusalén (Lucas 2,22-40). La virgen sostiene la candela o vela de la que toma nombre y lleva una canasta con un par de tórtolas. El niño Jesús fue llevado al Templo de Jerusalén, según Ley de Moisés, para ser presentado al Señor, y además para cumplir con el rito de la purificación de la Virgen María (Cf. Lev. 12, 6-8). Según fuentes más heterodoxas, el culto a la Virgen de la Candelaria surgió a partir de la incorporación en el siglo XVI al catolicismo de la devoción a la estrella Canopo, por parte de la cultura de los antiguos canarios o guanches, preexistente a la llegada de los europeos. La Virgen de la Candelaria sería fruto de un sincretismo entre la devoción a la Purificación de la Virgen María y la diosa nativa guanche Chaxiraxi, cuyo nombre significa 'la que carga o sostiene el firmamento'. Para algunos investigadores Chaxiraxi era una divinidad femenina relacionada con la luna y la fertilidad, mientras que para otros estaría vinculada al sol (Magec).

Así, era una de las diosas principales de la mitología guanche emparentada con la diosa Juno del entorno mediterráneo-norteafricano y con el culto a la estrella Canopo. Otros sin embargo, afirman que sería una reminiscencia del culto a la diosa Tanit. Este tipo de sincretismo entre la Virgen María cristiana y deidades locales es palpable en otros lugares del mundo, tal es el caso de la Virgen de Guadalupe y la diosa azteca Tonantzin en México. En algunos países latinoaméricanos, la Virgen de la Candelaria es igualmente identificada con deidades nativas, tales como la Pachamama en Perú, Oyá en la Santería cubana o Coatlicue en el México colonial, según escribió Fray Bernardino de Sahagún.

domingo, 16 de enero de 2022

LA LITURGIA COMO FUENTE DE VIDA-Segunda Parte

¿Qué significa que debemos dar culto a Dios “en Espíritu y Verdad”? Nos referimos al diálogo de Jesús con la samaritana: Jn 4,23-24 donde viene la expresión “en Espíritu y Verdad”. El contexto en que se desarrolla el relato: se trata de un viejo problema entre los samaritanos y el resto de los judíos. Desde tiempos de Jeroboam se prohibió a los samaritanos ir en peregrinación a Jerusalén (1 Re 12,25-33) y después del exilio de Babilonia no se les permitió participar en la reconstrucción del templo de Jerusalén (Esd. 4,1-3). Era como excluirlos del culto oficial. Este hecho provocó que ellos iniciaran su culto en otro lugar: el monte Garizín. Ante el problema planteado dónde dar culto a Dios, Jesús afirma que los verdaderos adoradores de Dios no le adorarán ya en un lugar concreto (por tanto, ni en Jerusalén ni en el monte Garizín) sino “en Espíritu y Verdad”. ¿Qué significa? Esta expresión ha sido interpretada de diversas formas:

Algunos entienden “en espíritu” en oposición a cuerpo. Por tanto, lo importante es la rectitud interior; Otros lo interpretan desde una perspectiva más psicológica, referido a la intimidad del alma, sería un culto espiritualista; En tiempos más actuales se interpretó este espiritualismo matizándolo con el “en verdad” en sentido subjetivo: culto sincero, auténtico, verdadero, real. Sin embargo, la exégesis bíblica nos pone en la pista de una interpretación teológica más correcta:

- “En espíritu” se refiere al Espíritu Santo. Jesús hace depender la liturgia de la acción del Espíritu. El culto verdadero es suscitado por el Espíritu no por la iniciativa de alguien en privado o por su subjetividad.

- “En verdad” se refiere a Cristo y marca el carácter trinitario de la expresión: debe ser adorado el Padre. Esto es posible por el Espíritu que nos conduce a la Verdad: Jesús, revelación del Padre.

Este texto es importante para interpretar correctamente la liturgia cristiana: adoramos al Padre, por medio de su Hijo Jesucristo, en el Espíritu Santo. Esto es interesante y práctico: siempre que se realiza un acto de culto Cristo es el centro. La liturgia no será el resultado de la satisfacción por lo bien que lo hacemos en las celebraciones sino un auténtico encuentro con Cristo. Es este un criterio de discernimiento para nuestra forma de vivir la liturgia. El culto de la Iglesia tiene como centro a Cristo, claro. En la acción litúrgica, la Iglesia evoca y presencializa la obra salvadora realizada por Dios en Cristo. Un comentarista de la carta a los Hebreos, nos señala la novedad del nuevo culto: La percepción de esta diferencia profunda se mantiene en las expresiones litúrgicas del culto cristiano. No se debe favorecer de ninguna manera el retorno a un culto simplemente ritual, externo, convencional. El culto cristiano no consiste en el cumplimiento exacto de ciertas ceremonias, sino en la transformación de la existencia misma, por medio de la caridad divina.

En el Nuevo Testamento se recurre a términos que señalan la visión de una nueva forma de ver el culto, por ejemplo, la celebración de la Eucaristía jamás se denomina sacrificio sino fracción del pan (Hch 2,42. 46; 20, 7-11; 1 Cor. 10, 16); cena del Señor (1 Cor. 11,20), mesa del Señor (1 Cor 10,21), cáliz de la bendición o cáliz del Señor (1 Cor 10, 16-21). Se ve clara la distancia con el Antiguo Testamento. Otro dato significativo del NT es la terminología cultual utilizada para designar realidades de la comunidad cristiana o de la vida de los fieles. Así los mismos cristianos son considerados elementos constitutivos del templo (piedras vivas) y partes integrantes del sacerdocio (1 Pe 2,5; 1 Cor. 3,10-17; Ef 2,20ss). La liturgia cristiana es la traducción y la expresión externa en formas típicamente culturales de una vida consagrada en su totalidad al servicio de Dios a imitación de la de Jesús, que aceptó fielmente la voluntad del Padre como norma de existencia. Nos puede ayudar a pensar un poco este tema la siguiente reflexión:

“Casi obsesivamente nos preguntamos en nuestros días ¿para qué sirve la fe? ¿Qué añade la fe a una vida humana plenamente vivida? Tales preguntas son el signo de un debilitamiento de la vida de fe. El creyente auténtico no necesita tener una respuesta a estas preguntas para creer. Creer es algo gratuito. Es un don que se acepta libremente, que se recibe gozosamente, por el valor absoluto que en él descubre el creyente. El culto, cuyo parentesco con el juego ha sido resaltado por los liturgistas, expresa muy vivamente esa gratuidad de la fe. Por eso es una actividad esencialmente “desinteresada” y reviste como formas más frecuentes las de la acción de gracias. Es comprensible que el hombre pragmático, funcionalizado... de nuestros días haya perdido sensibilidad para una actividad puramente “inútil”, totalmente gratuita. Pero, por eso, es tanto más necesario para la vida religiosa recobrar el sentido de la celebración si no se quiere que el pragmatismo y el materialismo terminen por hacer imposible el ejercicio de la actitud creyente”.

SAN FRANCISCO DE SALES

Los años convulsionados en Francia, después de la Reforma Protestante, formaron el fondo de la vida de Francisco de Sales. Nació el 21 de agosto de 1567 de una familia noble, en el reino de Saboya, situado entre Francia, Italia y Suiza.-- Estudió en el Colegio de Clermont de los Jesuitas, en París, y en la Universidad de Padua, donde se doctoró en Derecho Canónico y Civil. Siendo estudiante en París, tuvo que atravesar la tempestad de una severa crisis espiritual, al sufrir la tentación de desesperación respecto a la predestinación. Para su padre, fue una gran decepción que Francisco no aceptara una carrera espléndida en el mundo, sino que prefiriera el sacerdocio. Después de la ordenación, su  obispo lo envió como joven misionero a Chaláis, región de Saboya, por cuatro años. Allá adquirió una gran fama por sus folletos en defensa de la fe pero también apenas escapó de un atentado contra su vida. Sus escritos de esa época fueron publicados con el título de Controversias y la Defensa del Estandarte de la Santa Cruz. Al finalizar su apostolado de misionero, había persuadido aproximadamente a 72.000 Calvinistas para que volvieran a la Iglesia Católica.

Fue consagrado obispo de Ginebra en 1602, pero residía en Annecy (ahora ubicada en Francia), ya que Ginebra estaba bajo el dominio de los Calvinistas y, por lo tanto, cerrada para él. Su diócesis se volvió muy conocida en Europa a causa de su eficiente organización, de su celoso clero y de sus laicos bien esclarecidos – realización monumental en aquella época. Su fama como director espiritual y escritor aumentaba. Lo convencieron  para que reuniese, organizase y difundiese sus muchas cartas sobre asuntos espirituales y las publicase. Es lo que hizo en 1609,  con el título de Introducción a la Vida Devota. Esta se volvió su obra más famosa y, todavía hoy, se considera una obra clásica que se encuentra en las librerías del mundo entero. Pero su proyecto esencial fue escribir El Tratado del Amor de Dios, fruto de años de oración y de trabajo. Éste también continúa siendo publicado en la actualidad. Quería escribir además una obra paralela al Tratado, o sea, sobre el Amor al Prójimo, pero su muerte el 28 de diciembre de 1622, a los 55 años de edad, frustró este proyecto. Además de las obras arriba mencionadas, sus cartas, predicaciones y coloquios ocupan cerca de 30 volúmenes. El valor permanente y la popularidad de sus escritos llevó a la Iglesia a concederle el título de Patrono de Escritores y Periodistas Católicos.

Francisco aceptó en su casa a un joven con dificultad de audición y creó un lenguaje de símbolos para posibilitar la comunicación. Esa obra de caridad condujo a la Iglesia a darle otro título, o sea, el de Patrono de los de Difícil Audición. Junto a Santa Francisca de Chantal fundó la Orden religiosa de las Hijas de la Visitación de Santa María, conocidas por la simplicidad de su regla y tradiciones y por su apertura especial a las viudas. Fue a través de la perseverante insistencia de una de estas hermanas, unos 250 años más tarde, la Madre María de Sales Chappuis, que un sacerdote de Troyes, en Francia, Luis Brisson, fundó a los Oblatos de San Francisco de Sales, una comunidad de sacerdotes y hermanos, dedicados a la vivencia y divulgación del espíritu y de las enseñanzas de San Francisco de Sales. Padre Brisson fundó también una comunidad de Hermanas con el mismo nombre, las Oblatas de San Francisco de Sales. El espíritu y la fama de Francisco y la influencia de sus escritos se extendieron rápidamente después de su muerte. En 1665 la Iglesia lo declaró santo y le dio el título excepcional de Doctor de la Iglesia en 1867 - un título otorgado sólo a unos 30 santos en la historia ---que son famosos por sus escritos. Se celebra su fiesta el día 24 de enero. A diferencia de muchos santos cuyas vidas, repletas de acontecimientos maravillosos, parecen estar fuera del alcance de cristianos comunes la vida de Francisco de Sales no presenta nada de extraordinario. Sus ideales de moderación y caridad, de gentileza y humildad, de alegría y entrega a la voluntad de Dios son expresados con una sensatez que anima a los débiles y alimenta a los fuertes, ocasionándole la reputación de "el Santo Caballero".

Para conmemorar el cuarto centenario de su nacimiento, el Papa Paulo VI escribió una Carta Apostólica, en 1967, en la cual destacó la conveniente actualidad de Francisco de Sales para nuestra época moderna. Él escribe: Ninguno de los Doctores de la Iglesia, más que San Francisco de Sales preparó las deliberaciones y decisiones del Concilio Vaticano II  con una visión tan perspicaz y progresista. Él ofrece su contribución por el ejemplo de su vida, por la riqueza de su verdadera y sólida doctrina, por el hecho que él abrió y reforzó las sendas de la perfección cristiana para todos los estados y condiciones de vida. Proponemos que esas tres cosas sean imitadas, acogidas y seguidas.

LA PAPISA JUANA


La leyenda de la papisa Juana cuenta la historia de una mujer que ejerció el papado ocultando su verdadero sexo. El pontificado de la papisa se suele situar entre 855 y 857, es decir, el que, según la lista oficial de papas, correspondió a Benedicto III, en el momento de la usurpación de Anastasio el Bibliotecario.

Otras versiones afirman que el propio Benedicto III fue la mujer disfrazada y otras dicen que el período fue entre 872 y 882, es decir, el del papa Juan VIII. En síntesis, los relatos sobre la papisa sostienen que Juana, nacida en el 822, era hija de un monje. Según algunos cronistas tardíos, su padre, Gerbert, formaba parte de los predicadores llegados del país de los anglos para difundir el Evangelio entre los sajones. La pequeña Juana creció inmersa en ese ambiente de religiosidad y tuvo la oportunidad de poder estudiar, lo cual estaba vedado a las mujeres de la época.

Puesto que sólo la carrera eclesiástica permitía continuar unos estudios sólidos, Juana ingresó como copista bajo el nombre masculino de “Juan el Inglés”. Según Martín de Opava, cronista dominico del siglo XIII, conocido como “Martín el Polaco”, la suplantación de sexo se debió al deseo de la muchacha de seguir a un amante estudiante.

En su nueva situación, Juana pudo viajar con frecuencia de monasterio en monasterio y relacionarse con grandes personajes de la época. En primer lugar, visitó Constantinopla, en donde conoció a la anciana emperatriz Teodora. Pasó también por Atenas, para obtener algunas precisiones sobre la medicina del rabino Isaac Israeli. De regreso en Germania, se trasladó al Reino de los francos, en la corte del rey Carlos el Calvo.

Juana se trasladó a Roma en 848, y allí obtuvo un puesto docente. Siempre disimulando hábilmente su identidad, fue bien recibida en los medios eclesiásticos, en particular en la Curia. A causa de su reputación de erudita, fue presentada al papa León IV y enseguida se convirtió en su secretaria para los asuntos internacionales. En julio de 855, tras la muerte del papa, Juana “se hizo elegir” su sucesora con el nombre de Benedicto III o Juan VIII.

Dos años después, la “Papisa”, que disimulaba un embarazo fruto de su unión carnal con el embajador Lamberto de Sajonia, comenzó a sufrir las contracciones del parto en medio de una procesión y parió en público. Según Jean de Mailly, Juana fue lapidada por el gentío enfurecido. Según Martín el Polaco, murió a consecuencia del parto. Siempre según la leyenda, la suplantación de Juana obligó a la Iglesia a proceder a una verificación ritual de la virilidad de los papas electos. Un eclesiástico estaba encargado de examinar manualmente los atributos sexuales del nuevo pontífice a través de una silla perforada.

Acabada la inspección, si todo era correcto, debía exclamar: “Tiene dos, y cuelgan bien”. Además, las procesiones, para alejar los recuerdos dolorosos, evitaron en lo sucesivo pasar por la iglesia de San Clemente, lugar del parto, en el trayecto del Vaticano a Letrán. Utilizada por los detractores, esas versiones se sostuvieron por muchos años hasta que en 1562 el agustino Onofrio Panvinio redactó la primera refutación seria de aquella leyenda, mientras que los protestantes luteranos se unieron a sus argumentos en el siglo XVII.

Existen dos versiones: la versión de Martín de Opava es la siguiente:

“Juan el Inglés nació en Maguncia, fue papa durante dos años, siete meses y cuatro días y murió en Roma, después de lo cual el papado estuvo vacante durante un mes. Se ha afirmado que este Juan era una mujer, que en su juventud, disfrazada de hombre, fue conducida por un amante a Atenas.

Allí se hizo erudita en diversas ramas del conocimiento, hasta que nadie pudo superarla, y después, en Roma, profundizó en las siete artes liberales (trivium y quadrivium) y ejerció el magisterio con gran prestigio. La alta opinión que tenían de ella los romanos hizo que la eligieran papa.

Ocupando este cargo, se quedó embarazada de su cómplice. A causa de su desconocimiento del tiempo que faltaba para el parto, parió a su hijo mientras participaba en una procesión desde la basílica de San Pedro a Letrán, en una calleja estrecha entre el Coliseo y la iglesia de San Clemente.

Después de su muerte, se dijo que había sido enterrada en ese lugar. El Santo Padre siempre evita esa calle, y se cree que ello es debido al aborrecimiento que le causa este hecho. No está incluido este papa en la lista de los sagrados pontífices, por su sexo femenino y por lo irreverente del asunto”.

Jean de Mailly, por su parte, dice:

“Se trata de cierto “papa” o mejor dicho “papisa” que no figura en la lista de papas u obispos de Roma, porque era una mujer que se disfrazó como un hombre y se convirtió, por su carácter y sus talentos, en secretario de la curia, después en cardenal y finalmente en papa.

Un día, mientras montaba a caballo, dio a luz a un niño. Inmediatamente, por la justicia de Roma, fue encadenada por el pie a la cola de un caballo, arrastrada y lapidada por el pueblo durante media legua. En donde murió fue enterrada, y en el lugar se escribió: “Pedro, padre de padres, propició el parto de la papisa”. También se estableció un ayuno de cuatro días llamado ayuno de la papisa”.

La opinión más extendida es que se trata de una leyenda que, sin embargo, fue dada por cierta por la propia Iglesia hasta el siglo XVI. Las sillas perforadas exhibidas en su apoyo no son al parecer otra cosa que las sillas curiales, que simbolizaban el carácter colegial de la Curia romana. Ninguna crónica contemporánea a los hechos narrados acredita la historia, y la lista de papas no deja ningún resquicio en que se pueda insertar el pontificado de Juana.

En efecto, entre la muerte de León IV, el 17 de julio de 855, y la elección de Benedicto III, entre los cuales sitúa Martín el Polaco a la papisa, transcurrió muy poco tiempo, incluso teniendo en cuenta que el segundo no fue coronado hasta el 29 de septiembre del mismo año a causa del antipapado de Anastasio. Estos datos son confirmados por pruebas sólidas, como monedas y documentos oficiales de la época.

La crónica de Jean de Mailly sugiere, por su parte, un emplazamiento del papado de Juana un poco anterior a 1100. Sin embargo, sólo transcurren unos meses entre la muerte de Víctor III (16 de septiembre de 1087) y la elección de Urbano II (12 de marzo de 1088), y sólo algunos días entre la muerte de este último (29 de julio de 1099) y la elección de Pascual II (13 de agosto de 1099).

Las explicaciones de la leyenda son diversas. El mito fue tal vez ideado a partir del sobrenombre de papisa Juana que recibió en vida el papa Juan VIII por lo que sus opositores consideraron debilidad frente a la Iglesia de Constantinopla, o quizá por el mismo sobrenombre aplicado a Marozia, autoritaria madre de Juan XI quien dominaba la iglesia como si fuera un Papa e influía en políticas.

Por otra parte, el mito también remite a las inversiones rituales de valores propias de los carnavales. Otro punto de partida de la leyenda puede ser la prohibición del Levítico (21, 20) de que esté al servicio del Altar un hombre con los testículos aplastados, es decir, un eunuco. La idea que la prohibición conlleva de verificar que sólo hombres enteros accedan al trono papal, estuvo probablemente en el origen de la inspección ceremonial y del testiculum habet et bene pendebant, un tema sugestivo para una disputatio de quodlibet estudiantil en la escolástica de la Edad Media.

La primera mención conocida se encuentra en la crónica de Jean de Mailly, dominico del convento de Metz, redactada hacia 1255. La leyenda se propagó muy rápidamente y sobre una gran extensión geográfica, lo que puede hacer suponer que existía con anterioridad y que el dominico se limitó a consignarla por escrito. Hacia 1260, la anécdota reaparece en el Tratado de las diversas materias de la predicación, de Esteban de Borbón, también dominico y de la misma provincia eclesiástica que Mailly.

Pero es sobre todo el relato hecho por Martín el Polaco en su Crónica de los pontífices romanos y de los emperadores, hacia 1280, el que le asegura el éxito. El recibimiento que hacen los medios eclesiásticos de la anécdota, que en un principio fue aceptada como cierta, se ha explicado después por el interés del caso jurídico y por una voluntad de imponer una interpretación oficial del supuesto acontecimiento.

En efecto, la leyenda es rápidamente revivida con fines polémicos. El franciscano Guillermo de Ockham denuncia una intervención diabólica en la persona de Juan, que prefigura la de Juan XXII, adversario de los espirituales (disidentes franciscanos).

Durante el Gran Cisma de Occidente, la historia de Juana prueba, para las dos facciones, la necesidad legal de una posibilidad de destitución papal. También fue recogida por el polemista Jan Hus y después por los luteranos, que veían en Juana la encarnación de la prostituta de Babilonia descrita en el Apocalipsis:

«Las aguas que has visto, donde se sienta la ramera, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas. / Y los diez cuernos que viste, y la bestia, aborrecerán a la ramera, la dejarán desolada y desnuda, devorarán sus carnes y la quemarán con fuego. / Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo y dar su reino a la bestia hasta que se hayan cumplido las palabras de Dios. / Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra».

Todos estos ataques llevaron al erudito Onofrio Panvinio, monje agustino, a redactar en 1562 la primera refutación seria de la leyenda, en su “Vida de los Papas”. En el siglo XVII, los luteranos se unieron a sus argumentos. En 1886, el griego Emmanuel Royidis publicó La papisa Juana, que vino a relanzar el mito. Antes, Petrarca se había visto atraído por la leyenda. En el siglo XX se interesaron por ella otros escritores, como Lawrence Durrell, Renée Dunan o Alfred Jarry.

Las pruebas principales del carácter enteramente mítico de la papisa son:

1. Ninguna fuente histórica contemporánea entre las historias de los papas tiene conocimiento de ella; tampoco se hace mención de ella hasta la mitad del siglo XIII. Resulta increíble que la aparición de una "papisa", si hubiera sido un hecho histórico, no hubiera sido notada por ninguno de los numerosos historiadores de entre los siglos X y XIII.

2. En la historia de los papas no hay lugar en donde encaje esta figura legendaria. Entre León IV y Benedicto III, donde Martinus Polonus la coloca, no es posible insertarla porque León IV falleció el 17 de julio del año 855 e inmediatamente después de su muerte Benedicto III fue elegido por el clero y por el pueblo de Roma; solo que a causa del advenimiento de un antipapa en la persona del cardenal depuesto Anastasius, Benedicto III fue consagrado hasta el 29 de septiembre.

Existen monedas con las imágenes de Benedicto III y del emperador Lotario I, quien murió el 28 de septiembre del año 855; por lo tanto, Benedicto III debió haber sido reconocido como Papa antes de esta fecha; el 7 de octubre del año 855, Benedicto III emitió una carta para el monasterio de Corbie. Hinemar, arzobispo de Reims, informó a Nicolás I de que un mensajero que había enviado a León IV se enteró de la muerte de este Papa y por lo tanto dirigió su petición a Benedicto III, quien la resolvió.

Todas esos testigos prueban que las fechas dadas en las vidas de León IV y Benedicto III eran correctas y que no hubo interrupción de la línea de sucesión entre estos dos papas, de modo que en este lugar no hay espacio para la supuesta papisa.

3. Más adelante es aún menos probable que una papisa pudiera insertarse en la lista de papas cercanos al año 1100, entre Víctor III (1087) y Urbano II (1088-1099) o Pascual II (1099-1110) como se sugiere en la crónica de Jean de Mailly.

Vacaciones en la Sierra - Parte III - Encuentro con el Lagarto Juancho, El Oso y Luis Palau

LA PRIMER CERVEZA EN LATA

Hoy es una cosa común ver la cerveza en botellas y latas, pero no siempre fue así. Antiguamente la cerveza se vendía sólo en botella y en barriles, lo que obligaba al productor a vender en una zona cercana a su fábrica, pues el peso y el precio del traslado eran muy altos. El formato de cerveza en lata llegó para modificar esta industria, como un empaque económico que permitía llegar más lejos con el producto en buenas condiciones. Fue Gottfried Krueger, un alemán que vivía en Estados Unidos quien comercializó la primera cerveza en lata. Las latas ya existían para bebidas desde 1909, pero no para las cervezas. El problema era que hasta entonces las latas no podían soportar la presión del gas carbonatado y si se pasaban de un cierto límite, explotaban. Pero para suerte de los cerveceros en 1934 la Compañía Americana de Latas desarrolló una técnica donde recubriendo el interior de la lata, al igual que un barril de cerveza lograban que esta no tuviera riesgo de explotar. Lo que sí, nadie se atrevía a introducirla en su negocio, pues si no resultaba no sería bueno para la compañía. Sin embargo, Krueger se atrevió a experimentar con la primera cerveza enlatada, claro que la compañía de latas también tomó el riesgo con él, si no resultaba, Krueger no tendría que pagar nada.

La fecha oficial de la primera cerveza en lata es el 24 de enero de 1935 cuando la cervecería Krueger's las pone a la venta y de inmediato este formato fue un éxito entre los consumidores. Las latas de cerveza trajeron otros beneficios para los productores, sobre todo la disminución de costos. Comparadas con las botellas de vidrio, las latas eran más ligeras, baratas y fáciles de almacenar y de trasladar a distancias lejanas. Y además, no había que pagar un reembolso por el envase de la botella. En seis meses, la cervecería de Krueger estaba comprando en promedio 180 mil latas diarias a la Compañía Americana de Latas y debido a su éxito, 37 otras cervecerías también adoptaron este formato. Las primeras latas eran planas arriba y hechas de un grueso acero. Para abrirlas había que hacer un orificio en la tapa con un abrelatas. Desde entonces las latas fueron evolucionando con tapas más redondas y luego en 1958 se introdujeron las latas de aluminio, que son las que se ocupan actualmente. Hasta el día de hoy este formato beneficia a la cerveza, pues no deja que la luz entre en contacto con la cerveza, disminuyendo el riesgo de que ésta se eche a perder, desarrollando un gusto amargo.

LA MONJA DEL SAN JUAN DE DIOS

La Monja del Vaso con Agua, llamada simplemente La Monja del Vaso o también, La Monja del San Juan de Dios, es un fantasma legendario del folclore costarricense que, según la leyenda, se pasea por los pasillos del Hospital San Juan de Dios en San José, el hospital más antiguo de Costa Rica.

Se cuenta que hubo una mujer que sus padres la obligaron a tomar los votos aun cuando ella no estaba de acuerdo, dando como resultado que ella no realizara de buena fe las cosas que comúnmente realiza una monja. Ella pertenecía a la orden de Las Hermanas de la Caridad, una congregación religiosa católica femenina dedicada al servicio corporal y espiritual de los pobres enfermos.

Estas religiosas usaban un atuendo que se caracterizaba por un sombrero blanco de alas, cuya forma recuerda un barco de papel. El hospital, a su vez, y a pesar de los cambios de la modernidad, ha conservado gran parte de sus viejos pasillos y salones originales, lo que ha contribuido, con el pasar de los años, a que la leyenda permanezca vigente, como sucede con muchas construcciones antiguas alrededor del mundo donde las personas que las habitaron tuvieron algún tipo de sufrimiento físico y fallecieron.

Aquí tenia el cargo de cuidar o dar consuelo a todos aquellas personas que se encontraban desahuciados. Pero el trato que ofrece la monja a los pacientes era malo, ya que tardaba demasiado tiempo en cumplir con sus actividades, pero lo peor de esta historia es que los pacientes en sus últimos días de vida pasaban rogando por su ayuda. Incluso un día una persona le rogó para aliviar el sufrimiento que estaba pasando en los últimos días, pero la monja rotundamente se negó a cumplir el último deseo del moribundo, razón por la cual quedó maldita y su espectro, desde entonces, se pasea por las noches por los pasillos del viejo hospital.

Muchas personas aseguran que el hombre que pidió su ayuda era Jesucristo, quien realizó ese acto para probar la dureza del corazón de la monja; aunque también muchos afirman que era solo una persona que vivía sus últimos días. Pero esto no es seguro, pero eso sí, el hombre en poco tiempo murió, por lo que la monja quedó con muchos remordimientos que no la dejaban dormir, y que en pocos meses la llevaron a la muerte sin tener la oportunidad de arrepentirse.

La leyenda cuenta que después de todos estos sucesos extraños la mujer con vestidura de monja aparece en el pabellón donde se encontraban los enfermos más graves del hospital de San Juan de Dios, pero siempre lleva en sus manos un vaso de agua. Recorre todos los corredores que comunican con las habitaciones de los enfermos con el vaso lleno de agua, se dice que aquellos que beben del vaso, sanan milagrosamente, mientras que otras versiones dicen que, ante el miedo que la aparición produce, nadie acepta el vaso, por lo que el alma de la monja no puede descansar.

martes, 11 de enero de 2022

DAR GRACIAS A DIOS

Quien da gracias a Dios definitivamente se coloca en una posición de humildad,
  algo que en ocasiones cuesta, porque el acto de agradecimiento es mucho más que una acción de amor. No es que solamente las personas felices sean agradecidas, si no que ser agradecido aporta felicidad a tu persona. Cuando se agradecen las bondades y bendiciones de Dios, nuestra vida se transforma y adquiere un nuevo horizonte.
 
Expresar gratitud es lo que verdaderamente le puede aportar satisfacción y alegría duradera a la vida. Sin embrago, por diferentes situaciones o circunstancias olvidamos dar gracias por aquello que recibimos como bendiciones, tristemente se ha perdido el hermoso momento de agradecer por los alimentos en nuestra mesa. En un pasaje bíblico encontramos en el Evangelio según san Lucas 17, 11-19 “Jesús dijo: ¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate y vete; tu fe te ha salvado”.
 
En muchas ocasiones recibimos las bendiciones y muy pocos regresamos a dar gracias, tal vez por la emoción del momento o porque somos poco agradecidos por naturaleza. Sé de personas que les incomoda mencionar la palabra: Gracias. Quien la pronuncia con sinceridad, al mismo tiempo llena de alegría a los demás, podríamos decir que la gratitud cierra un círculo hermoso: Pedir, esperar, recibir y agradecer. Nos quedamos en las primeras tres etapas, somos prontos para pedir y lentos para agradecer. ¿Cuántas cosas se nos han olvidado agradecer? ¿Hemos sido agradecidos o simplemente nos dedicamos a pedir o a exigir aquello que según nuestros criterios merecemos?
 
Conozco a muchas personas que siguen enojadas con Dios porque no se ha resuelto tal o cual cosa, seres que siguen alejados de la fuente de amor inagotable porque no se ha cumplido alguna petición que en ocasiones puede rayar en “capricho”. Desafortunadamente, siguen siendo nuestros deseos lo que impera frente a la bendición recibida. Tenemos vida y deseamos objetos, somos bendecidos con una familia y en ocasiones se le abre la puerta a la infidelidad, contamos con lo necesario para vivir y la avaricia se instala y somos capaces de perderlo todo para ganar un poco más.
 
Es difícil comprender los intereses de la humanidad, algunos con muy poco se conforman y otros son imposibles de saciar sus deseos. Ejercitemos el agradecimiento como una forma de ser humildes y dóciles. La fe puede ayudar a que seamos cada día un poco más agradecidos, reconozcamos que el amor de Dios está presente en todo momento y que todo es Gracia. Escribió Jalil Gibran "Es en el intercambio de dones de la tierra donde puedes encontrar la abundancia y quedar satisfechos. Pero si el intercambio no se hace con amor y sentimiento de justicia, conducirá a unos a la codicia y a otros al hambre".

PINOCHO

Es el nombre de la marioneta de madera protagonista del libro "Las aventuras de Pinocho", escrito por Carlo Collodi, seudónimo de Carlo Lorenzini y publicado en un periódico italiano entre 1882 y 1883, con los títulos "Storia di un Burattino" ("Historia de un títere") y "Le avventure di Pinocchio("Las aventuras de Pinocho'"), libro ilustrado por Enrico Mazzanti. Por la crueldad del relato, podría suponerse que Collodi no pensó en él como obra de literatura infantil, si bien resulta contradictorio que lo publicase en el "Giornali per i bambini".

Los pasajes más discutidos han sido, quizá, el de la creación de la marioneta y el de su muerte. Pinocho cobra vida mientras el carpintero Geppetto (diminutivo de Giuseppe, abuelo Gepeto en la versión castellana) lo está tallando en su taller. En cuanto a su final, algunos han querido ver su muerte como castigo a "sus innumerables faltas". Otros explican que Pinocho no fue ahorcado por sus "numerosas faltas", sino que dos estafadores, el zorro y el gato, intentaron por todos los medios quitarle al niño sus monedas de oro, hasta que al final lo atrapan y deciden ahorcarlo en una gran encina ya que Pinocho se escondió las monedas en la boca.

Afortunadamente para los niños, las versiones posteriores han sido menos dramáticas, aunque no exentas del sadismo. Algunos investigadores han insistido en la influencia de la masonería en la obra de Collodi. Así, por ejemplo, las opiniones del presidente del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española: "El camino correcto se alcanzaba a través del conocimiento y la sabiduría. Lo que había sido un tronco de madera y luego una marioneta, se convirtió finalmente en una persona real, tras superar las adversidades que se le presentaron". La tesis se refuerza con el dato de que Collodi era masón, y pudo pretender, a través del cuento de Pinocho, una alegoría sobre la formación de las personas basada en el honor, la verdad y la virtud.

En el cuento original no es Geppetto el que tiene el primer contacto con Pinocho, sino un carpintero llamado Cereza, que un día encontró un pedazo de madera que lloraba y reía como niño. Cuando pensaba utilizarlo para hacer una pata para una mesa, el pedazo de madera le pide que no le haga daño. Por lo que Cereza se asusta. Entonces decide regalárselo a su amigo Geppetto que va a pedirle madera para fabricar una marioneta extraordinaria. Mientras Geppetto hace a Pinocho, este va observando como el carpintero lo va tallando y dando forma. Cuando le hace las piernas, este se escapa. Con esto, empiezan las travesuras de Pinocho. Otro de los personajes entrañables de la película es Pepito Grillo, la conciencia de Pinocho. En el cuento original, cuando Pinocho llega a la casa después de haberse escapado y después de que se llevarán a Geppetto a la cárcel por haberlo regañado públicamente, él se encuentra con un Grillo que habla y le dice que tenga cuidado y que lo que ha hecho no está bien. Pinocho enfadado, le tira un martillo de madera al Grillo y lo mata, aunque posteriormente aparece.

Después de eso, Pinocho sigue siendo un “niño” muy travieso y continúa dándole dolores de cabeza a Geppetto. Luego se ven los episodios que aparecen en la película, como el del titiritero y cuando se encuentra con el Zorro y el Gato. También se ven los encuentros con el Hada Azul, y el famoso en donde le crece la nariz por decir mentiras. Pinocho sigue con sus aventuras, en donde pasa un tiempo en la cárcel, un tiempo es perro guardián en un gallinero. Luego que es liberado por el campesino, vuelve a su casa en donde no encuentra a nadie, hasta que una paloma se le acerca y le cuenta lo sucedido. Que Geppetto lo había ido a buscar al mar. Luego Pinocho vive otras aventuras, en donde promete al Hada cambiar, y luego se va al País de los Juguetes en donde se convierte en burro. Hasta que la historia finaliza tal y como la conocemos.

En la historia original, Colladi no pensaba en su historia como una obra de literatura infantil, ya que Pinocho es duramente castigado por sus innumerables faltas, y sólo en versiones posteriores se establecería que se convertiría en un niño de verdad. Más allá del argumento, hay una relación tanto en la versión original del cuento y la película de Disney, y es su marcada simbología, específicamente simbología masónica. Iniciemos remitiéndonos al autor del cuento original, Carlo Collodi, quien al igual que muchos literatos de su época ingresó a la Masonería a mediados del siglo XIX. Por lo que en su obra cumbre: “Pinocho”, se encuentran interesantes simbolismos de la logia, además de una forma superficial se puede encontrar apología a la educación del pueblo y una denuncia a los vicios.

Según, el cuento de Pinocho representa la historia del alma humana en su viaje de evolución espiritual. Pinocho es creado bajo la influencia de dos personajes, uno femenino (Hada) y otro masculino (Geppetto), que representa la dualidad. Pinocho tenía vida, pero carecía de libre albedrío, pues se encontraba dormido. Desconocía el sendero de la virtud y la liberación, pues era un “muerto viviente”. Pinocho es un esclavo de sus “agregados psicológicos” o “yoes”, y sus mentiras y malos actos hacen que le crezca la nariz y luego le salen orejas de burro, lo que significa un retroceso involutivo en su desarrollo espiritual.

Pepito Grillo, es la conciencia de Pinocho, o se puede entender como un ángel que siempre se encuentra aconsejando a todos los humanos, ya que en el proceso de creación, cada uno tiene el suyo por asignación. Cuando Pinocho sale por primera vez a la escuela, inspirado por todo lo que le ha prometido al Hada, Geppetto y Pepe Grillo, con el anhelo profundo de convertirse en un ser superior (un niño de verdad). Pero cuando se enfrenta al mundo real, surgen los problemas. Haciendo uso de su “libertad” recién descubierta, Pinocho toma algunas decisiones equivocadas.

Cuando se une al circo con el titiritero y es aclamado por su espectáculo se siente feliz, pero luego lo encierran en una jaula hasta el próximo espectáculo. Lo que quiere decir, que al dejarnos llevar por el “yo” y el orgullo, puede darnos placer, pero a la larga siempre causa dolor, porque esclaviza al alma. Luego, cuando vuelve a dejarse llevar por Juan, y van a la Isla de los juguetes o del placer, y permanecen mucho tiempo en ese lugar, empiezan a convertirse en burros y a olvidarse de lo que han aprendido. Al igual que el alma humana, cuando se deja llevar por la satisfacción permanente del deseo y la satisfacción, se olvida de quién es y de cuál es su misión.

Luego cuando Pinocho vuelve a casa a buscar a su padre, y se da cuenta de que él ha salido a buscarlo, una paloma le indica que podrá encontrarlo en el fondo del mar, en el vientre de una ballena que se lo tragó. La ballena es un antiguo símbolo de la reconciliación o del espíritu y la materia. El mar es un símbolo del inconsciente. Por lo que podemos decir que encontraremos nuestra inspiración espiritual, nuestra verdadera naturaleza, en nuestro propio inconsciente, en el fondo de nosotros mismos.

Cuando se reencuentran en el interior de la ballena, se ponen muy alegres, pero de pronto se dan cuenta de que deben escaparse para seguir juntos a la luz del día. Lo que quiere decir que el viaje espiritual no termina cuando empezamos a reencontrarnos con nosotros mismos, sino que hay que llevar ese estado superior a la consciencia de la vida diaria. El interior de la ballena representa la cámara de reflexiones masónica, el descenso al centro de la tierra. Importante recordar las palabras de Mateo12, 40, relacionado con el episodio a Jonás. El Hijo del Hombre que también –al igual que Pinocho- era hijo de un MAESTRO carpintero. Pinocho medita sobre su suerte y decide cambiar, dejando atrás su pasado de inconsciencia. Finalmente, el muñeco es expulsado del cuerpo de la ballena y sale al mar abierto, actuando el agua como un elemento purificador, limpiando interna y externamente a Pinocho. Cuando alguien es sumergido en una corriente de agua, renace a una vida nueva. Costumbre muy común en muchos cultos religiosos. Y que llegó a nosotros, como el famoso bautismo.

Pero Pinocho no sobrevive a la furia del océano y finalmente se ahoga. La muerte del muñeco, es la “Muerte Mística” del profano al ser iniciado. Esta acción se repite en otro cuento cuentos infantiles (Blancanieves, Bella Durmiente, etc.) Al volver a la vida, Pinocho pasa a un estado superior. La adaptación del cuento de Carlo Collodi al cine, fue realizada de forma magistral por otro masón: Walt Disney. Quién mantuvo la esencia del cuento, sólo haciendo unos pequeños cambios a la personalidad Pinocho. La película de Disney, es uno de los más grandes de sus clásicos, y una obra maestra indiscutible de la animación.

Vacaciones en la Sierra - Parte II - El Retorno del Oso

LA BATALLA DE KURSK

La BATALLA DE KURSK, que marcó el comienzo del decisivo contraataque soviético contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial. La BATALLA DE KURSK, u OPERACIÓN CIUDADELA para los nazis, duró 50 días y noches, del 5 de julio al 23 de agosto de 1943. Fue el mayor enfrentamiento entre carros de combate en la historia de la humanidad: en él participaron 6.000 tanques en total acompañados por 4.000 aviones. El combate, muy conocido en Rusia, muchas veces se olvida injustamente fuera de sus fronteras, donde se suele recordar principalmente las contiendas por Moscú o Stalingrado. Sin embargo, la BATALLA DE KURSK no fue menos importante en el desarrollo de la Guerra. Por primera vez, los nazis tropezaron con una resistencia implacable de los soviéticos. De hecho, troncó definitivamente la ofensiva nazi en el Frente Oriental. Sin embargo, la BATALLA DE KURSK no fue tan solo un éxito estratégico del comando soviético. También fue una victoria psicológica.

Los documentos históricos muestran que a partir de entonces, los soldados alemanes empezaron a dudar de que Alemania ganaría la guerra. Al preparar la OPERACIÓN CIUDADELA, los nazis, que en 1941 frustraron la defensa soviética y alcanzaron SMOLENSK, situado a más de 500 kilómetros de la frontera en menos de un mes, estaban tan seguros de su triunfo que ni siquiera intentaron ocultar sus preparativos. Los servicios de inteligencia soviéticos consiguieron obtener valiosa información, incluidos el lugar y la hora del inicio de la ofensiva. Los combates fueron muy duros: los participantes los recordaban como "un infierno" y aseguraban que fueron unos de los peores de toda la guerra. Las tropas soviéticas sufrieron más bajas que los alemanes —70.000 muertos y 110.000 heridos, mientras que los nazis tuvieron 56.000 muertos— porque en la primera fase la ofensiva alemana avanzaba por tramos estrechos concentrando en ellos todas sus fuerzas y maquinaria. Además la aviación soviética no consiguió imponerse desde el principio en el cielo para proteger a sus soldados de los bombardeos masivos.

Al menos en los últimos tiempos, la Segunda Guerra Mundial suele conjurar imágenes del desembarco en Normandía y el avance de los aliados occidentales; de los aviones japoneses atacando Pearl Harbor; de los cazas británicos y alemanes peleando en los cielos de Inglaterra; y, claro, de los campos de exterminio del régimen nazi en Polonia. Pero por cantidad de tropas involucradas, por alcance territorial, por muertos y heridos y por pura destrucción, muchos expertos afirman que el rostro de la Segunda Guerra Mundial se acerca más al de las estepas de Rusia y de los combates entre la WEHRMACHT alemana y el EJÉRCITO ROJO DE LA UNIÓN SOVIÉTICA, donde se produjeron el 75% de los casi 50 millones de muertos que se calculan en toda la guerra entre militares y civiles. El 5 de julio Hitler dio la esperada orden, pero al mismo tiempo que los alemanes comenzaban el bombardeo preparatorio con sus 1000 cañones, los rusos sorprendieron a los alemanes que quedaron atolondrados por el sorpresivo bombardeo recíproco de sus líneas, justo antes de comenzar el ataque.

Lo que debía convertirse en una victoria rápida y fulgurante se empantanó desde el comienzo y a los 2 días del inicio de la operación las fuerzas alemanas apenas habían penetrado 11 kilómetros dentro de la protuberancia. El 13 de julio, la más grande batalla de tanques de la historia con la participación de 1500 tanques. Los PANZERS se enfrentaban a los T-34 RUSOS y LEE ESTADOUNIDENSES en un combate apocalíptico bajo el inclemente sol del verano en la estepa rusa cuya temperatura sobrepasaba los 45°C. Los tanques se enfrentaban a corta distancia causando bajas enormes en ambos bandos. Los alemanes llamaron a este episodio la BATALLA TODESRITT o CABALGATA DE LA MUERTELas pérdidas en ambos bandos fueron enormes y Hitler decidió que estando la situación en Italia como estaba, era mejor mover 16 divisiones al sur, pero ya para el 10 de julio había caído Sicilia y la defección de Italia era inminente. El 25 de julio fue cancelada la OPERACIÓN ZITADELLE y los refuerzos comenzaron a marchar para reemplazar a las fuerzas italianas. Por su parte los rusos habían iniciado la ofensiva que culminaría el 18 de agosto en el norte, al replegarse los alemanes a la Línea Hagen y en el sur el 23 de agosto, con la ocupación desde la ciudad de Jarkov hasta el río Psiol. Alemania perdió 100 mil hombres, 1000 tanques y 1000 aviones. Además, Franco retiraba a la División Azul del Frente del Este para permanecer manifiestamente neutral por el resto de la guerra. También despidió a los agentes alemanes de España, pero manteniendo las relaciones y el intercambio de suministros. A partir de entonces, las fuerzas alemanas no serían capaces de montar una nueva ofensiva en el Frente del Este.

Cuando la batalla finalmente terminó el 23 de agosto de 1943, una ofensiva alemana había sido frenada por los rusos por primera vez en verano y sin la ayuda de la nieve, el Ejército rojo había recuperado un vasto territorio, incluyendo la ciudad ucraniana de KHARKOV, y tenía ahora una iniciativa que no volvería a perder hasta destruir por completo al Tercer Reich en las calles de Berlín en abril de 1945. Durante la defensa y el contraataque la Unión Soviética perdió unos 860.000 de sus soldados, entre muertos, heridos y capturados, uno 6.000 tanques y casi 2.000 aviones, según últimos datos recientemente investigados por diferentes historiadores. Mientras que la Alemania nazi tuvo pérdidas de casi 300.000 tropas en todo concepto, además de unos 2.000 blindados y cerca de 1.000 aviones. La ofensiva sobre KURSK, se concibió como una apuesta, con la vana esperanza de obtener una decisiva victoria en el Este, antes que los angloamericanos desembarcaran en Europa. Para el mando alemán, la situación después de KURSK fue casi peor que cuando la estabilización del frente en la primavera de 1943, después de Stalingrado y el Cáucaso. Casi todas las reservas se habían colocado en el sector de KURSK. Un gran número de elementos blindados y motorizados habían sido gravemente mermados o aniquilados y las bajas entre la infantería prácticamente irremplazables. Para el Ejército Rojo, el coste humano, fue elevadísimo, sin embargo a pesar de las pérdidas humanas, llegó a aumentar sus fuerzas totales en 6.500.000 hombres, contando otros 500.000 en reserva. El hecho de que los soviéticos fueran los dueños y señores en la ofensiva. La BATALLA DE KURSK, demostró que los rusos podían enfrentarse a los mejores mandos y unidades del enemigo en su propio terreno, detenerlas en su marcha y hacerlas retroceder más allá de las posiciones originales anteriores a ese épico combate.

LA SHOÁ

Se conoce con el término Holocausto o Shoá a la persecución y aniquilación sistemática de los judíos europeos por parte del Estado alemán nacionalsocialista y sus colaboradores. Este plan sistemático se desarrolló durante el período que media entre el ascenso al poder del nazismo en 1933, hasta la finalización de la Segunda Guerra mundial en 1945. Durante este período, fueron asesinados 6.000.000 de judíos. Los judíos fueron las víctimas principales de la barbarie nazi, por ser definidos como una raza o etnia inferior. Aunque no fueron los judíos las únicas víctimas del Holocausto. Muchos de los once millones de civiles asesinados fueron perseguidos por motivos políticos, ideológicos o como en el caso de los comunistas, los socialistas, los testigos de Jehová, los homosexuales y los prisioneros de guerra. Hubo otros grupos que fueron también objeto de destrucción debido a su percibida “inferioridad racial”: los Sinti y Roma (gitanos), los discapacitados y algunos pueblos eslavos, especialmente polacos y rusos.

La palabra Holocausto proviene del griego antiguo: olos, que significa “todo” y kaustos o kautos, que significa “quemado”. Este término puede referirse a una ofrenda ofrecida en sacrificio y consumida totalmente por el fuego, o a una gran destrucción de la vida, especialmente con fuego. La palabra con el significado de una ofrenda que es quemada en sacrificio aparece frecuentemente en escritos religiosos a lo largo de los siglos, particularmente en las descripciones de rituales que incluían sacrificios con fuego. En los escritos seculares, holocausto normalmente significa “destrucción completa o total”, connotación que fue particularmente dominante desde fines del siglo XIX hasta la época de la carrera armamentista de mediados del siglo XX.

En las primeras referencias al asesinato de los judíos en Europa por parte de los nazis también se continuó con este uso del término. En 1941, algunos escritores ya empleaban el término Holocausto para referirse a los crímenes de los nazis contra los judíos, pero en estos casos iniciales no se le atribuía exclusividad al término. Sin embargo, avanzada la década de 1940 se iniciaba un proceso de cambio. Holocausto (con H mayúscula o minúscula) pasó a ser un término más específico debido a que era utilizado en traducciones israelíes de la palabra Shoá. Esta palabra hebrea se comenzó a utilizar frecuentemente para denotar el asesinato de judíos en Europa cometido por los nazis. (Los judíos que hablaban yidish utilizaban el término churbn, una traducción de Shoá al idisch) La identificación de Holocausto con Shoá se vio de manera muy clara en la traducción oficial al inglés de la Declaración de Independencia de Israel en 1948, en las publicaciones traducidas de Yad Vashem en la década de 1950 y en la cobertura periodística del juicio a Adolf Eichmann en Israel en 1961.

Resulta imposible saber con exactitud el número de víctimas judías, no obstante, las estadísticas indican que el total superó las 5.860.000 personas. La mayoría de los investigadores aceptan la cifra aproximada de seis millones. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no se registraron todas las víctimas de la Shoá; hubo numerosos registros confeccionados por los nazis y luego destruidos por ellos para ocultar sus crímenes o perdidos, quemados o dañados durante las intervenciones militares; los registros tenían informaciones fragmentadas que no incluían por ejemplo, origen, nacionalidad o religión de las víctimas.