martes, 28 de junio de 2022

EL LIBRO DE ENOC

ENOC fue un hombre de notable santidad que disfrutó de íntima comunión con Dios (Gn. 5-22, 24: por la expresión "caminó con Dios", Gn. 6-9; Mi. 6-8; Mal. 2-6). Como Elías (2 R. 2-11), fue recibido en la presencia de Dios sin que viera la muerte. Es probable que el lenguaje de Sal. 49-15; 73-24 refleje la historia de ENOC. En ese caso el ejemplo de la asunción de ENOC tuvo que ver con el origen de la esperanza judaica relacionada con la vida junto a Dios después de la muerte. En el Nuevo Testamento, He. 11-5 atribuye la asunción de ENOC a su fe; la expresión "haber agradado a Dios" es la traducción en la LXX de "camino con Dios" (Gn. 5.24). Judas 14 cita una profecía atribuida a ENOC en 1 ENOC 1-9. En el período inter testamentario ENOC se convirtió en figura popular: véase Ecl. 44-16; 49, 14-16. Probablemente la leyenda de ENOC se elaboró en la diáspora babilónica por oposición a los sabios antediluvianos de las leyendas mesopotámicas. Así se convirtió en el iniciador del arte de escribir y el primer sabio, que recibió revelaciones celestiales de los secretos del universo y las transmitió por escrito a las generaciones posteriores.

En la tradición primitiva ocupa lugar prominente su sabiduría científica, adquirida en viajes a través de los cielos con guías angelicales. Dicha sabiduría incluía información astronómica, cosmográfica, y meteorológica, como también el calendario solar de Qumrán. Era también el profeta de Dios enviado a oponerse a los ángeles caídos. La tradición posterior (siglo II a.C.) recalca su enseñanza ética, y especialmente sus revelaciones apocalípticas del curso de la historia del mundo hasta el último juicio. En las Similitudes (1 Enoc 37-71) se lo identifica con el Hijo del hombre mesiánico (71, 14-17), y algunas tradiciones judaicas posteriores lo identificaban con la figura casi divina de Metatrón. Escritos apocalípticos cristianos primitivos frecuentemente predicen su regreso a la tierra con Elías antes del fin. El texto completo existe únicamente en etíope, pero hay secciones en griego, y se dispone de fragmentos importantes del original arameo entre los materiales de Qumrán. ENOC comprende cinco libros: EL LIBRO DE LOS VIGÍAS (1–36), LAS SIMILITUDES (37–71), EL LIBRO ASTRONÓMICO (72–82), EL LIBRO DE LOS SUEÑOS (83–90) y LA EPÍSTOLA DE ENOC (91–105). Los manuscritos de Qumrán incluyen fragmentos de todos estos excepto de LAS SIMILITUDES, y en consecuencia generalmente ya no se fechan antes del siglo I d.C. También de Qumrán proceden fragmentos de un LIBRO DE GIGANTES, anteriormente prácticamente desconocido, que probablemente constituía el quinto LIBRO DEL PENTATEUCO de ENOC, el que posteriormente fue sustituido por LAS SIMILITUDES.

Los manuscritos de Qumrán contribuyen a aclarar las fechas de estos libros. Las secciones más antiguas son el LIBRO ASTRONÓMICO y 6–19: estos datan de una fecha no posterior al comienzo del siglo II a.C. y pueden pertenecer al siglo V. EL LIBRO DE LOS VIGÍAS (que incluye 6–19) no puede ser posterior a mediados del siglo I y probablemente pertenece a mediados del siglo III a.C. EL LIBRO DE LOS SUEÑOS corresponde al 165 ó 164 a.C. LA EPÍSTOLA DE ENOC y EL LIBRO DE GIGANTES pueden datar de fines del siglo II a.C. Otras obras con el nombre de ENOC pertenecen a la era cristiana. LAS SIMILITUDES (1 Enoc 37–71) (importante porque quizá ilustra el trasfondo del uso de "HIJO DEL HOMBRE" en los evangelios) parecería ser una obra judía, aun cuando algunos piensan que puede ser de origen cristiano.

EL ROSARIO CATÓLICO, MUSULMAN E HINDÚ

La religiosidad, fe y cultura católica nos enseñan a conocer el ROSARIO desde muy pequeños y durante siglos ha sido una herramienta para orar. En éste se recorren los 20 misterios de la vida de Jesucristo y de la virgen. Sin embargo no es exclusiva de los católicos. Mucho antes de que se usara en el catolicismo otros movimientos religiosos los usaban también. En la actualidad los musulmanes e hindúes lo siguen usando cotidianamente para el mismo fin: orar e incrementar la fe. El término ROSARIO quiere decir ROSAS, es decir, ROSAS que ofrecemos en oración en especial a María. Inicialmente se diseñó una manera popular para que los fieles oraran y se creó una especie de lo que hoy llamamos ROSARIO; antes se le denominaba “EL SALTERIO DE LA VIRGEN”. Se hizo popular a partir de los siglos XIII y XIV, su promotor fue SANTO DOMINGO DE GUZMÁN, al observarse la cantidad de milagros que se producían cuando se rezaba comunitariamente. Pasaron muchos siglos en la Iglesia con el rezo tradicional del ROSARIO, pero en el año 2002, el Papa JUAN PABLO II añadió cinco nuevos misterios que los llamo “LUMINOSOS”. El ROSARIO ha estado ligado a las batallas religiosas de la Iglesia contra herejes y favores de María.

Desde tiempos inmemorables los hindúes ocupan 108 cuentas, que es el mismo número de su divinidad: Dios. Lo utilizan para orar por medio de mantras y conectarse con lo divino. Se le llama el JAPA-MALA y es hecho de madera o cualquier material, suele llevar una cuenta más un penachito de hilos rojos. JAPA, quiere decir, murmurar oraciones y MALA, guirnaldas, algo así como guirnaldas de oraciones. (Parecido al significado del ROSARIO, que quiere decir rosas, ofrenda de rosas). Los mantras son sonidos en lengua sánscrita que une la pronunciación con estructuras sonoras de nuestro cuerpo que conectan con la divinidad y lo espiritual.

Al recitar cada uno de ellos, deslizando con el dedo medio y pulgar, frotando cada cuenta, la persona va entrando en un estado profundo de relajación y oración; los que frecuentan este estilo de oración por su credo, lo rezan mucho antes del amanecer. Según la tradición, alrededor del dios KRISHNA hay 108 PASTORAS que lo acompañan, siendo KRISHNA, la cuenta grande con penacho rojo. El budismo usa también los 108 nombres de la divinidad y algunos otros hasta llegar a mil.

El TASBIH que también se denomina MASBAHA es un instrumento de oración de los musulmanes inspirado en el JAPA-MALA hindú. El TASBIH se dice, históricamente, que inspiró a los cristianos para el rezo del ROSARIO, aunque el PAPA PÍO V, en 1596, le otorgó su creación a SANTO DOMINGO DE GUZMÁN. El TASBIH es como un rosario pequeño compuesto de 33 cuentas o 99 que se van deslizando a medida que repite los diferentes nombres sagrados de ALÁ. Se usa como signo del islamismo, ya sea llevándolo en las manos, como pulsera o puesto en vehículos, casas o negocios. Para los musulmanes no es obligación recitar el TASBIH, pero Mahoma, el profeta dice: “A Alá pertenecen los nombres más bellos, invocadlos y alejaos de quienes los invocan erróneamente. Serán recompensados de acuerdo con sus méritos”. Quien conoce los 99 nombres entra en el Paraíso. Es por esto que es tan importante para los musulmanes el rezo del TASBIH. Si estas prácticas de oración y comunicación con Dios son tan antiguas y sabias es importante que se continúen haciendo y no juzgarlas como anacrónicas, en ellas está la esencia de la fe y de lo trascendente y divino.

SIGNOS EUCARÍSTICOS EN LA SAGRADA FAMILIA DE GAUDÍ

Como en las catedrales medievales, la construcción de la Sagrada Familia tiene por objeto facilitar la catequesis de las personas que se acercan al templo. Una catequesis visual, o sea, hacer que la fe entre por los ojos. Si la torre principal será Jesucristo, a la que seguirá en altura la dedicada a la Virgen y a continuación podrán verse las torres de los Evangelistas y los Apóstoles, la basílica destaca a continuación lo más preciado: el sacramento de la Eucaristía. Con él, es el propio Dios quien se entrega por todas las personas para redimirnos.

Gaudí trasladó la importancia de la Eucaristía a un lugar destacado en el perfil del templo: los pináculos. A una altura de más de 60 metros (similar a lo que medía la Torre de Pisa antes de que se inclinara), Gaudí decidió que cada pináculo culminara con un signo eucarístico. El resultado es una sucesión de pináculos coronados con espigas y la Hostia, y pináculos que muestran el cáliz con uvas, unas negras y otras blancas. Así, desde fuera del templo puede verse que la Eucaristía que se celebrará en el interior es el acto fundamental, puesto que es -en palabras del Concilio Vaticano II- centro y raíz de la vida del cristiano.

Para reclamar la atención, Antoni Gaudí quiso que estos pináculos tuvieran color y así contrastan con el gris de la piedra. Y para ello se emplearía la técnica del trencadís, que consiste en agrupar fragmentos rotos y aparentemente irregulares de mosaico veneciano (que es vidrio de color). Empleó diversos colores, por ejemplo el verde, el naranja y tres tonos de amarillo para plasmar las espigas de trigo. El resultado son volúmenes de mosaico que cambian de color según la luz del día.

Estos signos eucarísticos invitan a recordar lo que reza el sacerdote en el ofertorio de la misa: “Bendito seas, Señor, Dios del Universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos. Él será para nosotros pan de vida”. En el caso del cáliz, la liturgia dice: “Bendito seas, Señor, Dios del Universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos. Él será para nosotros bebida de salvación”.

Al colocar estos signos eucarísticos a más de 60 metros de alto, eleva los frutos de la tierra para orientarlos al cielo y pedir que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, que es lo que ocurre en la misa en el momento de la consagración. Incluso en estos detalles, se ve cómo Gaudí observaba la naturaleza y aprendía de ella, de modo que los racimos -que forman parte del paisaje de su tierra mediterránea– aparecen en las dos versiones principales mientras que las espigas de trigo están acompañadas de unos toques rojos y verdes que recuerdan a las amapolas.

También en el exterior del edificio se encuentra un signo eucarístico que queda menos patente. Es el pelícano. El pelícano está situado en la Fachada del Nacimiento y está debajo del ciprés que remata lo alto de la puerta principal (el Portal de la Caridad). Este animal es símbolo eucarístico desde los primeros siglos de la cristiandad, porque la mitología antigua ya le otorgaba un papel que los cristianos enseguida aplicaron a la iconografía acerca de Jesucristo: es capaz de derramar su sangre para dar el alimento a sus criaturas. En la Antigüedad se decía que el pelícano llegaba a picarse el pecho para que sus crías vivieran y los bestiarios medievales recogen esa leyenda. Por eso Gaudí colocó la figura del pelícano con dos crías, y a un lado y a otro dos ángeles: uno lleva panes y otro un ánfora de vino, los dos elementos presentes en la Eucaristía antes de la transubstanciación.

Delante del pelícano y entre los ángeles, queda un huevo con las letras JHS, que identifican a Jesucristo. La elección del huevo tampoco es casual: significa siempre la fecundidad y en él se ha visto un signo de la Eucaristía como alimento dador de vida. Gaudí estaba familiarizado con él ya que en Cataluña existe la costumbre de los huevos de Pascua y en Barcelona el día del Corpus Christi, en honor a la Eucaristía se vive un huevo que flota en una fuente en varios puntos históricos de la ciudad.

“Oh, Jesús, bondadoso pelícano…” además de la amplia cultura general que tenía Gaudí, no podemos olvidar su piedad. Con toda seguridad conocía el Adoro te devote, un himno eucarístico muy popular escrito por Santo Tomás de Aquino en el que una estrofa dice así:

Pie pellicane, Iesu Domine, me immundum munda tuo sanguine. Cuius una stilla salvum facere totum mundum quit ab omni scelere.

En español: “Señor Jesús, bondadoso pelícano, límpiame a mí, inmundo, con tu sangre: de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero”.

Tanto los signos de la Eucaristía de los pináculos como la figura del pelícano y sus crías han sido realizadas por el escultor japonés Etsuro Sotoo, que lleva 40 años trabajando en la Sagrada Familia.

Fuente:

FACUNDO CABRAL

Un día antes de su nacimiento, el padre del futuro cantautor se fue del hogar. Él, su esposa y sus otros siete hijos vivían en casa del abuelo paterno de Facundo Cabral, quien expulsó al resto de la familia. De modo que Cabral afirmaría varios años más tarde que su nacimiento se produciría en una calle de la ciudad de La Plata. Sus primeros años los pasó en Berisso, localidad adyacente a la capital de la provincia de Buenos Aires. Posteriormente, la madre de Cabral y sus hijos emigraron hacia Tierra del Fuego, al sur de Argentina.

A la edad de 9 años, escapó de su hogar y estuvo desaparecido cuatro meses. Su propósito inicial era llegar hasta Buenos Aires para conocer al entonces presidente argentino Juan Domingo Perón, ya que tenía la referencia de que el mandatario "le daba trabajo a los pobres". Después de una larga travesía, transportado por diferentes personas, al llegar a la ciudad capital, un vendedor le dio la dirección de la Casa Rosada y al día siguiente Facundo Cabral, siendo apenas un niño, logró burlar el cerco policial alrededor del mandatario y su esposa, Eva Duarte y conversó con ambos. En un reportaje en los años 90 confesó que Eva Perón en ese momento dijo: "Por fin alguien que pide trabajo y no limosna". Gracias a esta conversación, logró que su madre obtuviera empleo y el resto de la familia se trasladara a la ciudad de Tandil.

Facundo tuvo una infancia dura y desprotegida; se convirtió en un marginal al punto de ser encerrado en un reformatorio pues se había convertido en alcohólico desde los nueve años de edad. Escapa y luego cae preso a los 14 años por su carácter violento. En la cárcel, un sacerdote jesuita de nombre Simón fue quien le enseñó a leer y escribir, lo puso en contacto con la literatura universal y lo impulsó a realizar sus estudios de educación primaria y secundaria, los cuales llevó a cabo en tres años, en lugar de los doce que era el período normal en Argentina. Un año antes de salir de la cárcel, Cabral escaparía de la prisión, aunque recibió aún ayuda del sacerdote. Poco después, se iniciaría como músico y cantante en el medio artístico.

Cabral citaría así sus inicios en el medio musical: "Empecé a cantar con los paisanos, con la familia Techeiro. Y el 24 de febrero de 1954, un vagabundo me recitó el sermón de la montaña y descubrí que estaba naciendo. Corrí a escribir una canción de cuna, Vuele bajo, y empezó todo."

Ya casi invidente, él mismo resumió en una nota: "Fue mudo hasta los 9 años, analfabeto hasta los 14, enviudó trágicamente a los 40 y conoció a su padre a los 46. El más pagano de los predicadores cumple 70 años y repasa su vida desde la habitación de hotel que eligió como última morada".

Influenciado en lo espiritual por Jesús, Gandhi y La Madre Teresa de Calcuta, predicó una especie de misticismo cristiano; en literatura tuvo admiración por Jorge Luis Borges con quien también mantuvo conversaciones filosóficas y por Walt Whitman. Este rumbo de observación espiritual, inconformista, se imprimió en su carrera como cantautor que tomó el rumbo de la crítica social sin abandonar su habitual sentido del humor. No se conoce que Cabral haya tenido participación militante en movimiento político alguno, aunque por muchos años abogó por el pacifismo como forma de solucionar conflictos autodefiniéndose como "violentamente pacifista" y "vagabundo firstclass", se identificó en sus últimos años con una especie de anarquismo filosófico y contemplativo.

En reconocimiento a su constante llamado a la paz y al amor, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) lo declaró “Mensajero Mundial de la Paz” (1996). De hecho, el presidente Oscar Arias Sánchez de Costa Rica, lo propuso para el Premio Nobel de la Paz. Miembro honorario de Amnistía Internacional.

Sus últimos conciertos los realizó en un gira en Centroamérica. Se presentó en la Ciudad de Guatemala el martes 5 de julio de 2011 en el Expocenter del Grand Tikal Futura Hotel, a las veinte horas donde para despedirse expresó lo siguiente: “ya le di las gracias a ustedes; las daré en Quetzaltenango, y después que sea lo que Dios quiera, porque Él sabe lo que hace”. El jueves 7 se presentó en el que sería su último concierto, en el Teatro Roma de la ciudad de Quetzaltenango, el cual cerró interpretando la canción “No soy de aquí, ni soy de allá”.

Fue asesinado el 9 de julio de 2011 alrededor de las 5:20 am, en Ciudad de Guatemala, víctima de un atentado aparentemente dirigido al empresario Henry Fariña, el cual conducía al cantautor y a su representante al Aeropuerto Internacional La Aurora desde el hotel donde se hospedaba, para continuar en Nicaragua con su gira de presentaciones. El atentado fue perpetrado por varios sicarios que se dirigían en tres vehículos y armados con fusiles de asalto en el Boulevard Liberación de dicha ciudad quedando únicamente herido el empresario y fallecido el cantautor.

BATALLA DE LITTLE BIG HORN

El 25 de junio de 1876, un regimiento del 7º de Caballería del Ejército de Estados Unidos, liderado por el TENIENTE CORONEL GEORGE ARMSTRONG CUSTER, cayó sobre un campamento indio al lado del RÍO LITTLE BIGHORN. Media hora después, 268 soldados y 19 guerreros habían muerto, incluido el comandante. La tragedia, se le ha achacado a un error de cálculo, y hay cierta verdad en ello. Pero hay más. Sin duda el carácter arrojadizo y arrogante del rubio héroe de la Guerra Civil tuvo mucho que ver. En su lugar, es muy posible que otros altos mandos hubiesen sido más cautos en la ribera del RÍO LITTLE BIGHORN. Hubiese, al menos, esperado los refuerzos, que no estaban lejos.

Pero aquel caluroso día en las estepas de Montana no mandaba cualquiera, ni mucho menos. Era CUSTER, adicto al status de celebrity, novio de la autopromoción y cazador dispuesto a lograr la gloria sin importar lo alto que fuera su precio. Lo consiguió, pero pagó su capricho con su vida. Tristemente, se llevó consigo a cientos más. Vanidoso, rebelde y arriesgado, quien llegara a General de Brigada a los 23 años y se distinguiese durante la Guerra Civil estadounidense, GEORGE ARMSTRONG CUSTER vivía y moría por la batalla. Para él, y aparte de su esposa LIZI, no había nada fuera de la lucha. Era darlo todo por la gloria, como Aquiles, como Alejandro.

En 1876, llevaba ya 10 años participando en las Guerras Indias, aunque ya hemos visto que, en realidad, apenas y tuvo contacto con los nativos. Eso sí, su participación en las campañas del GENERAL HANCOCK y en la BATALLA DE WASHITA RIVER le habían marcado. Su agresividad, y en especial, su crucial papel en el anuncio del hallazgo de oro en las montañas BLACK HILL, territorio sagrado de los indios, le había ganado una enorme enemistad con los nativos americanos.  Desde principios de las colonias, los europeos habían empujado a los indios hacia el oeste. Ya fuese por medio de tratados incumplidos, o por la fuerza bruta, muchas tribus ya habían aceptado entrar en reservas indias, mientras que otras preferían emigrar hacia las tierras aún vacías de colonos.

Pero los sucesivos gobiernos, seguidores de la Doctrina Monroe y la Teoría del Destino Manifiesto, creían que la expansión y conquista de todas las tierras hasta el Pacífico era más que un derecho, una obligación histórica. Cada vez más colonos emigraban al oeste, y cada vez más territorio perdían los indios. Y cada vez les quedaba menos. En 1876 ya eran pocas las tribus que se resistían a entrar en las reservas, pero aquellas que quedaban eran las más rebeldes, las más radicales. Nadie tomó eso en cuenta en el ejército, menos aun cuando creían que los indios eran poco más que salvajes. Durante las Guerras Indias, TORO SENTADO, líder de los HUNKPAPA LAKOTA, y de todos aquellos que no aceptaban las ofertas de los blancos, había revivido un antiguo ritual indio conocido como la DANZA DEL SOL.

El Ejército de los Estados Unidos estaba planeando su campaña de verano para empujar a más indios a las reservas. La estrategia consistía en un ataque con tres brazos, en manos de sendas columnas. La primera, a cargo del CORONEL JOHN GIBBON, la segunda bajo el mando del GENERAL GEORGE CROOK, y la tercera del GENERAL ALFRED TERRY, compuesta de 12 compañías del 7º de Caballería, con CUSTER al frente. En la madrugada del 25 de junio, los exploradores de los americanos informaron haber visto una gran manada de ponis, y señales de un campamento indio a unos 25 kilómetros. CUSTER los acompañó, pero no pudo ver nada. Estando ahí, no obstante, recibió la noticia de que un grupo de indios había encontrado el rastro del 7º.

En la experiencia de CUSTER, las tribus no solían presentar batalla, sabedoras de su inferioridad tecnológica, y a menudo numérica. Esto era aún más obvio cuando el ejército atacaba un campamento, con la presencia de niños, mujeres y ancianos. Para los guerreros, era más importante poner a salvo a sus familias que luchar. Precisamente la intención de CUSTER en LITTLE BIGHORN era entrar en la aldea, y capturar al mayor número de no combatientes posibles, esto es, mujeres, niños y ancianos, para utilizarlos, ya fuese como rehenes, o como escudos humanos. El mayor miedo que tenía el comandante del 7º era que los indios se enteraran de su presencia y pusieran pies en polvorosa.

El 7º de Caballería era uno de los regimientos más conocidos del Ejército de los Estados Unidos, y en buena parte gracias a CUSTER. La mayoría de sus soldados y oficiales eran inmigrantes, alemanes, ingleses e irlandeses. Ahora bien, casi un 20% de los soldados rasos se habían enlistado en el último medio año. Estos hombres aún no habían completado su adiestramiento, y para muchos LITTLE BIGHORN sería su primera batalla. Peor aún, y a pesar de que contaban con buen equipo, muchos de los reclutas más recientes estaban malnutridos, no tanto por su estancia en el ejército, sino por su vida previa en Europa. Investigaciones arqueológicas recientes han descubiertos grandes carencias de importantes minerales y vitaminas en los restos de los soldados. Muchos de ellos tenían los dientes podridos.

El 7º sufría de otras carencias, como el hecho de que el ratio de oficiales a rasos era más alto del indicado. En resumen, no era un cuerpo de élite, ni mucho menos. Del otro lado estaban los indios. La mayoría armada con fusiles, expertos jinetes, y sobretodo, muy motivados. Para las tribus “hostiles”, como el gobierno llamaba a aquellas que no habían entrado en las reservas, era una lucha de vida o muerte. Por si fuera poco, los nativos americanos tenían a sus familias de por medio. No hay mejor motivación para luchar y ganar que defender a la familia, cuando esta está presente. La mañana del 25 de junio, y ante la creencia de que los indios pudiesen escapar, CUSTER decidió atacar. Dividió a sus tropas en tres columnas, la primera, con tres compañías, unos 150 hombres, bajo el mando del MAYOR MARCUS RENO; la segunda, también con tres compañías, y lideradas por FREDERICK BENTEEN. CUSTER se quedó con cinco compañías, y la 12ª se quedó a cuidar los pertrechos en la retaguardia.

Poco antes de las 15:00, CUSTER dio la orden, y RENO cruzó el río unos cientos de metros al sur del campamento. Poco después sus hombres viraron hacia el noroeste, y cargaron en campo abierto hacia la aldea. Mientras tanto, CUSTER avanzó hacia el norte siguiendo el río. Poco a poco el número de indios en la línea de fuego creció. Conforme RENO se acercaba, se dio cuenta de que los defensores eran muchos más de los que esperaban, y a unos 150 metros decidió frenar el ataque, dar la orden de desmonte, y formar una línea de “escaramuza”, en la que cuatro de cada cinco soldados hincaría la rodilla y dispararía, mientras el quinto se quedaba con los caballos. La línea de RENO funcionó por unos minutos, pero poco a poco el enemigo fue avanzando sus propias líneas, con un número cada vez mayor de atacantes. Finalmente, dio la orden de retirada (mejor dicho, la orden la dio uno de sus oficiales, pues RENO estaba paralizado, y levemente herido) hacia un meandro en el río bien protegido por árboles. En esta posición aguantó hasta que BENTEEN llegó con su propia columna para reforzarlo.

Respecto a todo lo que sucedió en el ataque de CUSTER, no estamos muy seguros. La razón, ninguno de sus hombres sobrevivió para contarlo. La reconstrucción de lo que sucedió se ha hecho basándose en los testimonios de los indios, y en investigaciones arqueológicas hechas sobre los cadáveres, equipo y munición encontrada. Según la versión más aceptada, cabalgó hacia el norte en paralelo al río, y al campamento. Aparentemente, creyendo que la aldea era mucho más pequeña, intentó cruzar el río unos 800 metros al noroeste de donde había cruzado RENO. Pero como el campamento era mucho más grande, ese punto en realidad era el centro. Además, CUSTER creía que RENO ya habría entrado por el sur, y desconocía que ese ataque había sido rechazado. Según la versión más aceptada, intentó vadear el río en el punto llamado MEDICINE TAIL COULEE, pero pronto se encontró con una fuerte oposición, y tuvo que retroceder con algunas bajas. De acuerdo con una investigación más reciente, CUSTER habría enviado una de sus columnas más al norte, sólo para distraer, pero esta columna también fue rechazada.

Según los testigos, todo sucedió muy rápido. Cuando CUSTER y sus hombres bajaron al río, se encontraron con una muy fuerte oposición, y se retiraron. Los indios les persiguieron, por ese mismo punto, liderados por CABALLO LOCO, y desde el norte, aquellos que habían rechazado el ataque de la segunda columna. Nadie en el 7º de Caballería se esperaba tal contraataque, y la confusión reinó por unos segundos. Poco a poco, no obstante, los montados se fueron reuniendo en una pequeña colina y se reorganizaron, montando una línea defensiva con lo que pudieron. Pero todo fue inútil. CABALLO LOCO, VACA TORO BLANCO y cientos de guerreros más fueron demasiado para los soldados americanos, y en poco más de media hora todos estarían muertos. CUSTER recibió un disparo en el costado izquierdo y en la sien izquierda. Ambas heridas serían mortales por sí solas, pero como la segunda no sangró, se cree que ocurrió cuando el comandante ya había muerto. Junto con él, murieron dos de sus hermanos, su cuñado y un sobrino, además de casi 250 soldados más. El hecho de que algunos cuerpos se hayan encontrado a unas decenas de metros, en un barranco, hace pensar a los investigadores que al menos 25 hombres intentaron escapar el cerco indio.

Aniquilada la fuerza de CUSTER, los guerreros indios se reagruparon y volvieron a atacar a RENO Y BENTEEN. La lucha duró hasta la caída del Sol, y los soldados mantuvieron el perímetro. Al día siguiente algunos indios volvieron, pero para entonces la tropa había retrocedido un cuarto de kilómetro y levantado mejores defensas. La BATALLA DE LITTLE BIGHORN se saldó con una aplastante victoria para las tribus indias. El 7º de Caballería perdió a 268 hombres, contra 19 de los nativos, que incluían algunas mujeres. Para muchos, el rubio militar sigue siendo un héroe, para otros un villano, como suele suceder. De lo que no cabe duda es que CUSTER consiguió su objetivo, la muerte en el campo de batalla, y la gloria de entrar en los libros de historia.

lunes, 20 de junio de 2022

DIFERENCIAS Y SIMILITUDES ENTRE SAN PEDRO Y SAN PABLO

Se dice que son las dos columnas de la Iglesia. Dieron su vida por Jesús y gracias a ellos el cristianismo se extendió por todo el mundo.

Diferencias:
-Antes de Jesús, Pablo fue miembro de las sinagogas fariseas. Inteligente y bien preparado, Pedro era un humilde pescador de oficio.

-Podemos establecer que sus llamados, aunque comparten el propósito, fueron distintos pues Pedro le esperaba y Pablo le perseguía: Pedro fue encontrado haciendo su trabajo, pescando, Jesús le ofrece un nuevo sentido, hacerlo “pescador de hombres”, la respuesta fue inmediata Mt 4, 18-20.

A Pablo le encontró persiguiendo a sus seguidores, y sabiendo que en cada Cristiano esta Jesús, él Señor le pregunto ¿Por qué me persigues?, pasando así de perseguidor a Discípulo Hch 9, 1-6.

-Pedro fue uno de los 12 apóstoles de Jesús, vivió momentos muy importantes con Él, le vio caminar sobre las aguas, presenció la transfiguración, fue invitado a orar en el huerto de Getsemaní y más tarde le acompañó en su aprehensión, le vio ascender al cielo y después de verle resucitado fue lleno del Espíritu Santo en Pentecostés. Pablo no fue apóstol directo del Señor, pero tuvo un encuentro vivo con Él, todo cuanto alimentó su fe posteriormente lo aprendió por medio de la oración y el testimonio de los discípulos.

-Con Jesús, Pedro pasó del miedo y la negación a la certeza. Pablo, de perseguir cristianos a ser uno de sus más importantes voceros.

Su misión:
Pedro se dedica en especial a la evangelización de los judíos, Pablo anuncia la Buena Nueva a los paganos, así nos lo cuenta el mismo Pablo en Gálatas 2, 7-8.

-Pedro fue puesto por Jesús como responsable de su Iglesia, Pablo es considerado “el apóstol de las naciones” pues viajo kilómetros formando nuevas comunidades cristianas.

Similitudes:
-Ambos, a su manera negaron a Jesús. Pedro durante la Pasión de Cristo es descubierto por la sirvienta de la casa y en tres ocasiones, tal como Jesús había dicho que lo haría le negó, afirmando que no lo conocía, por miedo.

Pablo le negó proyectando violencia y muerte hacia los primeros cristianos.

– Teniendo motivos para renunciar y darse por vencidos ante sus errores se dieron cuenta que eran amados y que hay gracia y misericordia para todos, nadie puede caer tan bajo que Dios no nos encuentre “…pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” Rom 5, 20. Estamos familiarizados con el pecado, estos dos apóstoles conocieron el pecado de primera mano, y es por esto que experimentaron el amor, la gracia y misericordia de Dios que predicaron.

-Ambos vivieron en Roma durante el tiempo del emperador Nerón por lo que enfrentaron una época difícil donde la superstición, magos y adivinos, los ídolos, la persecución y martirio de cristianos en las calles era algo de todos los días, ambos lucharon por y con Dios, encontrando fuerza para hacer frente a esto sin desanimarse, por el contrario, predicaron los dos la importancia de vivir en ALEGRÍA.

En palabras de Pablo: “Estén siempre alegres, oren sin cesar y den gracias a Dios en toda ocasión; esta es, por voluntad de Dios, su vocación de cristianos”1 Tes 5, 16-18

Por su Parte Pedro nos invita a vivir con alegría aun en las pruebas: “Por eso estén siempre alegres, aunque por un tiempo tengan que ser afligidos con diversas pruebas”1 Pe 1, 6

-Jesús les cambia el nombre al descubrirles su misión, de Simón a Pedro (o sea piedra), y de Saulo a Pablo.

-El libro de Hechos de los apóstoles, en el capítulo 4 y después en el 16 nos narra cómo ambos fueros perseguidos y encarcelados por predicar a Jesús y sanar en su nombre, y aún en prisión, los dos no pudieron dejar de hablar de Él; Pedro les responde ante la orden de no enseñar el nombre de Jesús “No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído”, mientras que Pablo no dejaba de alabarle.

-Más tarde ambos sufrieron el martirio, Pedro, como narra la tradición, crucificado cabeza abajo, y Pablo degollado, no podían condenarlo a morir en una cruz, ya que era una muerte reservada para los esclavos.

-Coautores (Inspirados por el Espíritu Santo) de la Biblia, Pedro escribió dos cartas mientras que Pablo ¡14!

-Nos enseñan que nunca es tarde para el servicio, ambos hicieron apostolado a avanzada edad.

-Los textos Bíblicos y la tradición los describen como hombres de carácter fuerte e impulsivos, si te identificas con ellos, debes de saber que Dios hace grandes cosas a través nuestro, importar nuestras características o limitaciones.

-Ambos nos invitan a trabajar por ser mejores, no conformarnos y tratar de ser perfectos, tal vez sea un camino largo y difícil pero nos acercará a una vida en paz, felicidad y santidad.

Se sabe que Pedro y Pablo, por su forma de ser no pudieron predicar juntos, pero como puedes ver, encontré mas similitudes que diferencias y es que, aunque cada persona es creada de forma única, cuando tenemos a Dios como común denominador, serán mas las cosas con las que podamos identificarnos con otros, que lo que nos divida.

NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO

El 27 de junio es la fiesta de esta hermosa advocación de María relacionada con un antiguo icono oriental, del siglo XIII o XIV, de autor desconocido y que, se estima, reproduce la pintura de Nuestra Señora hecha por Lucas, el Evangelista, hace casi dos mil años. En el cuadro se muestra a María con el Niño Jesús, quien observa a dos ángeles que le muestran los instrumentos de su futura pasión. Se toma fuerte con las dos manos de su Madre quien lo sostiene en sus brazos. Esta imagen nos recuerda la maternidad divina de María y su amor y cuidado por Jesús desde su concepción hasta su muerte.

Durante siglos, la imagen original se veneró en Constantinopla como reliquia milagrosa, hasta que fue destruida por los musulmanes en 1453, cuando los turcos conquistaron la ciudad. Tiempo después, durante ese siglo XV, la copia de la pintura perdida de Nuestra Señora se encontraba en manos de un comerciante, cristiano piadoso y devoto de la Virgen, que deseaba evitar a toda costa que el cuadro se destruyera como tantas otras imágenes religiosas que corrieron con esa suerte durante la expansión musulmana hacia occidente. Para escapar con ella se embarcó rumbo a Roma; pero ya en el mar se desató una violenta tormenta que puso en grave peligro al barco en que viajaba.

Cuando ya todos a bordo se preparaban para lo peor, el mercader sostuvo en alto el icono de Nuestra Señora implorando socorro. María respondió a su oración con un milagro: la tormenta cesó de inmediato y las aguas se calmaron. Todos llegaron a Roma sanos y salvos. Luego, este devoto comerciante profetizaría que llegaría el tiempo en que en todo el mundo se veneraría a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, tal como sucede hoy. Pasado un tiempo, el mercader se enfermó de gravedad. Al sentir cercano la muerte, desde su lecho llamó a su amigo de más confianza y le rogó que le prometiera que se encargaría de colocar la pintura de Nuestra Señora en una iglesia.

Aunque el amigo no cumplió la promesa por complacer a su esposa que se había encariñado con la imagen, la Divina Providencia no había llevado la pintura a Roma para que fuese propiedad de una familia, sino para que fuera venerada por todo el mundo. Nuestra Señora se le manifestó al hombre en tres ocasiones, diciéndole que debía poner la pintura en una iglesia. El hombre discutió varias veces con su esposa para cumplir con María, pero ella se salió con la suya burlándose de él, diciéndole que alucinaba.

Un día, después de la muerte del esposo, la hija de la familia, de seis años, vino hacia su madre apresurada con la noticia de que una hermosa y resplandeciente Señora se le había manifestado mientras estaba mirando la pintura. La Señora le había dicho que les dijera a su madre y a su abuelo que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro deseaba ser puesta en una iglesia. La madre de la niña prometió obedecer a la Señora. Con la intención de cumplir, la viuda se preguntaba en qué iglesia debería poner la pintura, cuando volvió a manifestarse la Virgen a la niña le dijo que quería que la pintura fuera colocada en la iglesia que queda entre la basílica de Santa María la Mayor y la de San Juan de Letrán. Esa iglesia romana era la de San Mateo Apóstol.

Los monjes Agustinos, encargados de dicho templo, después de investigar todos los milagros y circunstancias relacionadas con la imagen, dispusieron que fuera llevada a la iglesia en procesión solemne el 27 de marzo de 1499. Durante el evento religioso, un hombre tocó la pintura y le fue devuelto el uso de un brazo que tenía paralizado. Colocaron la pintura sobre el altar mayor de la iglesia, en donde permaneció casi trescientos años. Amada y venerada por todos los fieles de Roma, sirvió como medio de incontables milagros, curaciones y gracias.

En 1798, Napoleón y su ejército tomaron la ciudad de Roma, exilió al Papa Pío VII y destruyeron treinta iglesias, entre ellas la de San Mateo, que quedó completamente arrasada, pero uno de los sacerdotes Agustinos, logró poner a salvo la pintura. La imagen permaneció sesenta y cuatro años, casi olvidada, en una pequeña capilla de los Padres Agustinos hasta que, a instancias del Papa Pío IX, se trasladó en entusiasta y multitudinaria procesión solemne a la iglesia de San Alfonso, construida por los Padres Redentoristas sobre lo que había sido la Iglesia de San Mateo, atendiéndose así el deseo de Nuestra Señora de que esta imagen suya del Perpetuo Socorro fuera venerada entre la Iglesia de Santa María la Mayor y la de San Juan de Letrán, que allí se encuentra hasta el día de hoy.

EL MARTIRIO DE JUAN BAUTISTA

La fortaleza de Maqueronte, emplazado en el punto de declive en que la triste meseta del desierto declina hacia el mar Muerto. Horizontes calcáreos, polvo blanco, aridez, sol y tierras calcinadas. Flavio Josefo, historiador judío, relata interesantes noticias y pormenores de esta fortaleza. Según Plinio la más segura después de la de Jerusalén— servía de recio baluarte contra los árabes nabateos, lindantes con los estados herodianos. Era una construcción fuerte y cómoda a la vez; era una de aquéllas que Herodes el Grande había edificado en diversos lugares de sus dominios. Se advierte en la morosidad y detalles de la prosa de Flavio Josefo un particular gusto en describirla. Dice que Herodes construyó en medio del recinto fortificado "una casa regia", suntuosa por la grandiosidad y hermosura de sus departamentos y que la proveyó, además, de abundancia de cisternas y de toda clase de almacenes. Convenía a la aridez y apartamiento del lugar.

La doble ventaja de Maqueronte de aunar fortaleza y casa de placer ofrecía al hijo de Herodes el Grande, Herodes Antipas, actual tetrarca, la oportunidad de atender a un doble objeto: vigilancia de sus fronteras, amenazadas por Aretas, rey de los nabateos, y solaz para sus largas horas de pequeño rey desocupado y amigo de fiestas y diversiones. De aquí su detenerse preferentemente muchas temporadas en este alcázar. El generoso abastecimiento, la alegre compañía, acomodada a sus caprichos, y los gustos que podía permitirse, convertían la aridez del desierto en amena y divertida morada.

Y es el mismo historiador judío, Josefo, quien nos certifica de este sitio como escenario de uno de los dramas más pungentes, aleccionadores y bellos en la historia de la santidad: el del final de la vida y el martirio de Juan, el Bautista. Flavio Josefo era contemporáneo del santo Precursor. Austeridad de paisaje y palacio de deleites. Marco expresivo para aquella figura de vida penitencial que remata corno invencible víctima de ajenos placeres.

Una providencial incidencia nos ilustra sobre este caso sublime de la vida del hijo de Zacarías y de Isabel. Marcos y Mateo nos lo recuerdan, ocasionalmente, con motivo de los temores de Herodes ante la predicación y los milagros de Jesús. Cuando llegan a oídos del tetrarca galileo las noticias de la aparición del Maestro, se estremece. En su pavor, turbio y supersticioso, se pregunta: "¿Es Juan el que yo maté, que ha resucitado?" Y oyó el rey Herodes, el tetrarca, la fama de Jesús, todas las cosas que El hacía, porque se había hecho notorio su nombre, y decía: Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos; y por esto obran en él los milagros.

Casi diez meses ya que Juan, el Bautista, está encarcelado. "Herodes había hecho arrestar a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel por causa de Herodías." La obscuridad de una reducida mazmorra en el sótano, excavado en la propia roca, de Maqueronte, retiene su austera figura nazarena. Se intenta apagar con el aislamiento aquella voz de verdades que, con libertad de santo, amonesta a los grandes, al monarca: "No te es lícito tener la mujer de tu hermano". Este monarca es Herodes Antipas, hijo de Herodes llamado el Grande, aquel perseguidor de Jesús niño que había mandado degollar a los Inocentes. Herodes Antipas reinaba, como tetrarca, en Galilea y en Perea desde la muerte de su padre. Era hermano de Arquelao, que ocupó el trono de Judea, Idumea y Samaría. Y hermano también, por parte de padre solamente, de Filipo —así le apellida San Marcos, en tanto que Flavio Josefo le llama Herodes—, que vivía como obscuro particular en la capital del Imperio.

En uno de los viajes de Antipas a Roma, —viaje probablemente de información secreta sobre gobernadores romanos a Tiberio, amigo suyo, conquistado con hábiles y aduladoras complacencias— se hospedó en casa de su hermano Filipo. La intimidad y frecuencia de trato le llevó a enamorarse allí, con la tenacidad de una pasión de madurez —de otoño casi, pues Herodes pasaría de la cincuentena— de su cuñada Herodías, nieta de Herodes el Grande y sobrina de los dos, de Filipo y de Antipas. A la pasión erótica del segundo responde la ambición soñadora de la mujer. Altiva, dominadora, intrigante, fantaseando grandezas y sedienta de fausto, descubre Herodías, con la declaración de Antipas, la posibilidad de abandono de su obscura existencia en Roma. Se le abre un horizonte áureo y sonriente, de brillantez y suntuosidades. Corresponde a la pecaminosa ternura y decide, con cautela, seguir, en el momento oportuno, hasta el Mediterráneo oriental a su real amante.

No es fácil dar apariencia legal a estos amores. Ya el matrimonio con Filipo había encontrado sus dificultades. Y el matrimonio entre cuñados estaba prohibido según la Ley de Moisés. Y donde reinaba Antipas regía la observancia de rabinos, duros y exigentes, por lo menos con las apariencias de la Ley. Además, el tetrarca de Galilea y de Perea tenía su esposa legítima, una princesa, la hija de Aretas, rey de los árabes nabateos. Pero triunfan la vehemencia erótica de la pasión del torpe enamorado y la vehemencia ambiciosa de la querida.

Después de un tiempo de espera, en el que, y durante la ausencia del tetrarca de sus dominios, la esposa legítima informada, ha huido buscando otra vez refugio en la corte de su padre, Herodías lo salta todo, deja a su marido, y acompañada de su hija, habida del matrimonio con Filipo, marchan a Galilea. Su vanidad se colma, deslumbrada ante la corte de Herodes, cuyo amor a la fastuosidad, heredado de su padre, era conocido en Roma. Antipas, oriental educado en la capital del Imperio, unía el sentido suntuario del Oriente con el refinamiento de las costumbres paganas.

Aretas, el rey de los nabateos, herido en su honor de monarca y en su afecto de padre por el repudio de su hija, se ha convertido en temible enemigo del tetrarca galileo. Esto justifica más la presencia de Herodes en Maqueronte. Pero su avidez de goce y de ostentación disfruta más del palacio que de la fortaleza. Los lujosos salones son testigos de frecuentes fiestas. Músicas de placer tienen el encargo de ahogar el ingrato estrépito de un posible ataque. Herodías colabora, con su don de insinuación, al olvido, Y triunfa en aquel pequeño ambiente con su seducción, su brillo y ansia de distracciones. Solo el índice acusador de Juan se hinca, como un torcedor, como un hierro afilado, en su sensualidad: —No es lícito.

La adúltera, ofendida y enfurecida con Juan, el profeta delator de su adulterio, tenía a su lado un medio muy apto: su hija. Esta hija cuyo nombre no se nos dice en el Evangelio y que sabemos por Flavio Josefo: Salomé. Y cuyo perfil físico —el de varios años después— conocemos gracias a una pequeña moneda en la que aparece con el rey de Calcis, Aristóbulo, del que fue esposa. Herodías; podría tender una trampa habilísima. La muchacha había aprendido en la alta sociedad a bailar y a ejecutar danzas desconocidas de aquellos magnates de provincia. La ayudaba su fragante juventud. Salomé tendría entonces unos diecinueve años.

Su madre, supo estimular el amor propio de la joven. Salomé, encendida juvenilmente del deseo femenino de exhibirse, estuvo a la altura de la intención de la madre. La coreografía amenazadora de festines era habitual en las costumbres romanas, su habitual desenfado, atrevidamente erótico. Hoy no actuarán bailarinas asalariadas. La danzarina será esta vez la propia Salomé.

Se arquea su cuerpo con ritmos tan elásticos y graciosos, danza de forma tan audaz y seductora para la baja avidez de tanto instinto despertado, que Antipas se estremece. El halago de un espectáculo superior, que le eleva por encima de las demás cortes de Oriente, le sacude. Es el brillo de la metrópoli danzando en los movimientos de Salomé. Y es la lujuria y frivolidad del tetrarca que exultan hasta el entusiasmo. "Pídeme lo que quieras y te lo daré" —le asevera con la ternura viscosa de la sensualidad exaltada, entre el delirio y los aplausos de la concurrencia complacida—. "Pídeme lo que quieras y te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino". Y corrobora la promesa con solemne juramento.

Aturdida ante tal ofrecimiento, Salomé cruza, rápida, la sala y va a la del banquete de las damas —las mujeres no podían participar como comensales en estos festines—, donde estaba su madre. Su madre alerta. "¿Qué le pido?" Herodías no duda un instante. Tajante como el filo de la espada que dentro de unos minutos cercenará la cabeza del profeta. La rapidez en expresar esta voluntad y las prisas con que se ejecute —"ahora mismo", dice el texto evangélico—, descubren en su satisfacción el logro de un incontenible y represado anhelo. ¡Por fin! "La cabeza de Juan el Bautista". Vuelve Salomé apresuradamente donde estaba el rey. Pide, decidida: "Quiero que me des al instante, sobre esta bandeja, la cabeza de Juan el Bautista."

El rey se entristeció. Porque apreciaba a Juan. "Le tenía como profeta y le custodiaba, y por su consejo hacía muchas cosas, y le oía de buena gana. Pero por el juramento y por los que con él estaban a la mesa, no quiso disgustarla. Mas enviando uno de su guardia, le mandó traer la cabeza de Juan en un plato. Y le degolló en la cárcel. Y trajo su cabeza en un plato y la dio a la muchacha y la muchacha la dio a su madre".

La tristeza de Antipas fue sincera. Pero ineficaz. Con la ineficacia de la cobardía. Da la orden al soldado destinado para estos eventuales menesteres de muerte. Sobre una de las mismas bandejas de la fiesta, ¡qué fuerza del símbolo!, aparece un trágico fruto: la cabeza de Juan, pasa apresuradamente de manos de la hija, ligera, a las de la madre, incestuosa y adúltera. El odio acumulado ardía con los vértigos más vivos de la prisa.

Este es un caso típico de cómo un pecado lleva a cometer otro pecado. Herodes y Herodías empezaron siendo adúlteros y terminaron siendo asesinos. El pecado del adulterio los llevó al crimen, al asesinato de un hombre.

Juan murió mártir de su deber, porque él había leído la recomendación que el profeta Isaías hace a los predicadores: "Cuidado: no vayan a ser perros mudos que no ladran cuando llegan los ladrones a robar". El Bautista vio que llegaban los enemigos del alma a robarse la salvación de Herodes y de su concubina y habló fuertemente. Ese era su deber. Y tuvo la enorme dicha de morir por proclamar que es necesario cumplir las leyes de Dios y de la moral. Fue un verdadero mártir.

Una antigua tradición cuenta que Herodías años más tarde estaba caminando sobre un río congelado y el hielo se abrió y ella se consumió hasta el cuello y el hielo se cerró y la mató. Puede haber sido así o no. Pero lo que sí es histórico es que Herodes Antipas fue desterrado después a un país lejano, con su concubina. Y que el padre de su primera esposa (a la cual él había alejado para quedarse con Herodías) invadió con sus Nabateos el territorio de Antipas y le hizo enormes daños. Es que no hay pecado que se quede sin su respectivo castigo.

ALAN TURING

Fue un matemático, lógico, científico de la computación, criptógrafo, filósofo, maratoniano y corredor de ultra distancia británico. Es considerado uno de los padres de la ciencia de la computación y precursor de la informática moderna. Proporcionó una influyente formalización de los conceptos de algoritmo y computación: la MÁQUINA DE TURING. Durante la SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, trabajó en descifrar los códigos nazis, particularmente los de la MÁQUINA ENIGMA, y durante un tiempo fue el director de la sección naval ENIGMA DE BLETCHLEY PARK. Se ha estimado que su trabajo acortó la duración de esa guerra entre dos y cuatro años. Diseñó uno de los primeros computadores electrónicos programables digitales en el LABORATORIO NACIONAL DE FÍSICA DEL REINO UNIDO y poco tiempo después construyó otra de las primeras máquinas en la UNIVERSIDAD DE MÁNCHESTER.

Desde muy pequeño, TURING mostró un gran interés por la lectura, se cuenta que aprendió a leer por sí solo en tres semanas, por los números y los rompecabezas. Sus padres lo inscribieron en el COLEGIO ST. MICHAEL, cuando tenía seis años; su profesora se percató enseguida de la genialidad del pequeño. Sus ansias de conocimiento y experimentación llegaban hasta tal punto que a los ocho años, atraído por la química, diseñó un pequeño laboratorio en su casa. Su carrera escolar estuvo marcada, por un lado, por sus aptitudes y su facilidad por las matemáticas y, por el otro, por su carácter inconformista que le llevaba a seguir sus propias ideas y apartarse del rígido (e ilógico, según su parecer) sistema educativo.

En 1926, con catorce años, ingresó en el INTERNADO DE SHERBORNE en Dorset. Las esperanzas y las ambiciones de TURING en la escuela fueron moldeadas por la estrecha amistad que desarrolló con un compañero un poco mayor, CHRISTOPHER MORCOM, quien fue su primer amor. MORCOM murió repentinamente, el 13 de febrero de 1930, solo unas pocas semanas después de su última temporada en SHERBORNE, debido a complicaciones de la tuberculosis bovina, contraída tras beber leche de alguna vaca infectada. La fe religiosa de TURING se hizo pedazos, y se volvió ateo. Adoptó la convicción de que todos los fenómenos, incluyendo el funcionamiento del cerebro humano, deben ser materialistas. Sin embargo siguió creyendo en la supervivencia del espíritu después de la muerte.

Durante la segunda guerra mundial fue uno de los principales artífices de los trabajos del BLETCHLEY PARK para descifrar los códigos secretos nazis. LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL ofreció un insospechado marco de aplicación práctica de sus teorías, al surgir la necesidad de descifrar los mensajes codificados que la Marina alemana empleaba para enviar instrucciones a los submarinos que hostigaban los convoyes de ayuda material enviados desde Estados Unidos; TURING, al mando de una división de la Inteligencia británica, diseñó tanto los procesos como las máquinas que, capaces de efectuar cálculos combinatorios mucho más rápido que cualquier ser humano, fueron decisivos en la ruptura final del código. Sus perspicaces observaciones matemáticas contribuyeron a romper los códigos de la MÁQUINA ENIGMA y de los codificadores de TELETIPOS FISH (MÁQUINAS DE TELETIPOS CODIFICADOS QUE FABRICARON CONJUNTAMENTE LORENZ ELECTRIC Y SIEMENS & HALSKE).

Para romper los códigos de la MÁQUINA ENIGMA y permitir a los aliados anticipar los ataques y movimientos militares nazis, TURING diseñó LA BOMBE, una máquina electromecánica —llamada así en reconocimiento de la diseñada por los polacos BOMBA KRYPTOLOGICZNA— que se utilizaba para eliminar una gran cantidad de claves enigma candidatas. Para cada combinación posible se implementaba eléctricamente una cadena de deducciones lógicas. Era posible detectar cuándo ocurría una contradicción y desechar la combinación. LA BOMBE DE TURING, con una mejora añadida que sugirió el matemático GORDON WELCHMAN, era la herramienta principal que usaban los criptógrafos aliados para leer las transmisiones ENIGMA. Los trabajos de ruptura de CÓDIGOS DE TURING fueron secretos hasta los años 1970; ni siquiera sus amigos más íntimos llegaron a tener constancia.

La carrera profesional de TURING se vio truncada cuando lo procesaron por su homosexualidad. En 1952, ARNOLD MURRAY, el amante de TURING, ayudó a un cómplice a entrar en su casa para robarle. ALAN acudió a la policía a denunciar el delito. Durante la investigación policial, reconoció su homosexualidad, con lo que se le imputaron los cargos de «indecencia grave y perversión sexual» (los actos de homosexualidad eran ilegales en el Reino Unido en esa época), los mismos que a Oscar Wilde más de 50 años antes. Convencido de que no tenía de qué disculparse, no se defendió de los cargos y fue condenado. Según su ampliamente difundido proceso judicial, se le dio la opción de ir a prisión o de someterse a castración química mediante un tratamiento hormonal de reducción de la libido. Finalmente escogió las inyecciones de estrógenos, que duraron un año y le produjeron importantes alteraciones físicas, como la aparición de pechos o un apreciable aumento de peso, que lo condujeron a padecer de disfunción eréctil.

Dos años después del juicio, en 1954, falleció por envenenamiento con cianuro, aparentemente tras comerse una manzana envenenada que no llegó a ingerir completamente, en un contexto que se estimó oficialmente como suicidio: sus últimos años de su vida fueron amargos y reservados.  El 10 de septiembre de 2009, el primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, emitió un comunicado declarando sus disculpas en nombre de su gobierno por el trato que recibió ALAN TURING durante sus últimos años de vida. Este comunicado fue consecuencia de una movilización pública solicitando al Gobierno que ofreciera disculpas oficialmente por la persecución en su contra. Sin embargo, en 2012 el gobierno británico de DAVID CAMERON denegó el indulto al científico, aduciendo que la homosexualidad era considerada entonces un delito. Finalmente, el 24 de diciembre de 2013 recibió el indulto de todo tipo de culpa, por orden de la REINA ISABEL II.

domingo, 12 de junio de 2022

SOBRE LA SANTÍSIMA TRINIDAD-PARTE II

Desde el principio, los cristianos sintieron la necesidad de una fórmula que expresara lo esencial y asegurara la unidad en la confesión de fe: Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y padre de todos (Efesios 4,5-6). Los resúmenes del anuncio y las confesiones de fe cumplen esa función (Hechos 2,14-39; 1 Corintios 15,1-7). Ahora bien ¿cómo expresamos nosotros lo esencial de la fe? ¿Qué interrogantes tenemos sobre el misterio de Dios? En realidad, nadie conoce bien al hijo sino el padre, ni al padre le conoce bien nadie sino el hijo, y aquel a quien el hijo se lo quiera revelar (Mateo 11,27).

En los primeros tiempos los cristianos consideraban lo esencial de su fe en la confesión de Cristo. La fe en Dios la tienen en común con los judíos. Cuando se trata de anunciar el punto central de la fe cristiana, se proclama la fe en Cristo. Esta confesión central se expresa en fórmulas breves: Jesús es Señor (1 Corintios 12,3), Jesús es el Cristo (1 Juan 2,22), Jesús es el hijo de Dios (1 Juan 4,15). La mayoría de las confesiones de fe del Nuevo Testamento tienen un solo artículo: la confesión en Cristo Jesús

Junto a la fe en Cristo se enuncia frecuentemente una confesión de Dios que está en relación con la fe judía: El Señor nuestro Dios es solamente uno (Deuteronomio 6,4). Esta fe en Dios, fundamental para el judío, lo es también para Jesús (Mateo 22,37) y para la Iglesia naciente, que repite confiadamente la oración de Jesús: Abba, Padre (Romanos 8,15; Galatas 4,6). Por ello en el Nuevo Testamento aparecen frecuentemente confesiones de fe con dos artículos. Por ejemplo: “…llegue la gracia y la paz, que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo” (Romanos 1,7).

En la primera carta de San Clemente a los Corintios alrededor del siglo I, encontramos este saludo inicial: "Que la gracia y la paz se multipliquen entre vosotros de parte de Dios omnipotente por mediación de Jesucristo". Y este saludo final: "La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros y con todos los que en todo lugar son, por medio de Él, llamados de Dios". Igualmente, en las cartas de San Ignacio de Antioquía (hacia 107) encontramos saludos semejantes: A la Iglesia de Magnesia "bendecida en la gracia de Dios Padre por Jesucristo, nuestro Salvador". Y también: "Os envío mi adiós en la concordia de Dios, en posesión que estáis de un espíritu inseparable, que es Jesucristo"

A la luz de estas fórmulas binarias se explica que, a mediados del siglo II, el judío Trifón acusara a los cristianos de creer en dos dioses. O que el pagano Celso lanzara una acusación semejante al cristiano Orígenes: "Si ellos, dice Celso, no sirvieran a otro fuera del Dios uno, tendrían quizá frente a los otros una doctrina inatacable. Ahora bien, ellos veneran con la mayor desmesura a éste que sólo hace poco que apareció y creen, no obstante, que no se comete el menor desafuero contra Dios, aunque se venere también a su servidor" (Orígenes, Contra Celso, VIII, 12). En los escritos de Tertuliano (hacia 200) encontramos esta formulación binaria: "Examinemos qué es lo que aprendió esa bienaventurada Iglesia (de Roma), qué es lo que ha enseñado, qué es lo que ha compartido con las iglesias africanas: ella reconoce a un único Dios y Señor, creador del universo, y a Cristo Jesús, Hijo de Dios" (De praescriptione haereticorum, 36).

En el Nuevo Testamento, la fórmula de tres artículos más clara es la que aparece al final del Evangelio de Mateo como mandato del Señor resucitado de bautizar en el nombre del padre y del hijo y del espíritu santo (Mateo 28,19). Pero parece una interpolación posterior (según algunos, del siglo IV). En el Evangelio de Marcos se dice solamente: “El que crea y se bautice, se salvará” (Marcos 16,16). Se suele citar también esta fórmula: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del santo espíritu estén con todos vosotros” (2 Corintios 13,13; ver 1 Corintios 12,4-6; Hechos 19,1-7). Pero el espíritu es un don, la promesa anunciada por Jesús: “Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí”. (Juan 15,26).

Partiendo de las fórmulas ternarias de la fe y de los textos en los que Jesús promete el espíritu, se estructuró una especulación sobre la Trinidad. La palabra tríada aparece por primera vez en Teófilo de Antioquía (hacia 181). La palabra trinidad aparece por primera vez en Tertuliano; ya estamos en el siglo III (hacia 217); el Espíritu es "la tercera persona". Es bien conocida la fórmula helenística que, tras un proceso especulativo extremadamente complejo, en parte contradictorio y, en todo caso, largo y penoso, recibió sus perfiles clásicos de los tres Padres capadocios (Basilio, Gregorio Nacianceno y Gregorio de Nisa) en el siglo IV: Dios es trino en "personas" (hypóstasis, subsistencias, prósopa) y, sin embargo, uno en "naturaleza" (physis, ousía, esencia, sustancia)"

Desde el desierto de Antioquía, San Jerónimo (hacia 376) manifiesta al papa Dámaso su perplejidad: "La rama de los arrianos denominados Campenses exige de mí, hombre romano, ese nombre novedoso de las tres hipóstasis. ¿Qué apóstoles, dime, legaron esas cosas?","…toda la tradición de las letras profanas no entiende por hipóstasis otra cosa que sustancia" (Epistolario 15,3 y4). En fin, alejándose del original terreno bíblico y metiéndose en terreno filosófico, la especulación intenta (osadamente) explorar la intimidad de Dios, que nadie conoce sino el espíritu de Dios (1 Corintios 2,11). San Agustín es consciente de lo imposible que es discurrir sobre lo inefable y experimenta dificultad y contradicción: "Pues que son tres nos lo asegura la verdadera fe, al decirnos que el Padre no es el Hijo y que el Espíritu Santo, Don de Dios, no es ni el Padre ni el Hijo" (De la Trinidad VII,4,7). Y en otro lugar añade: "El Espíritu no es ni el Padre ni el Hijo, sino el Espíritu del Padre y del Hijo, al Padre y al Hijo co-igual y perteneciente a la unidad trina"

El Catecismo de la Iglesia Católica: "Siguiendo la tradición apostólica, la Iglesia confesó en el año 325 en el primer Concilio Ecuménico de Nicea que el Hijo es 'consustancial' al Padre, es decir, un solo Dios con él. El segundo Concilio Ecuménico, reunido en Constantinopla en el año 381, conservó esta expresión en su formulación del Credo de Nicea y confesó 'al Hijo Único de Dios, engendrado del Padre antes de todos los siglos, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, consustancial al Padre'" (n.242). La fe en el Espíritu se formuló así en Constantinopla: "Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre" (n.245).

El concilio de Nicea fue convocado por el emperador Constantino, que intervino personalmente en las sesiones; presidió el concilio el obispo Osio de Córdoba, que residía en la corte imperial; el papa Silvestre envió a dos presbíteros como delegados; acudieron unos 300 obispos, una cuarta parte de los existentes, casi todos orientales; muchos salieron descontentos; en general, estaban contra Arrio, que negaba la divinidad de Cristo, pero les disgustaba la expresión "homousios"; temían que se interpretara en sentido sabeliano. Además, el origen del credo niceno-constantinopolitano no ha sido puesto en claro totalmente; no poseemos las actas de Nicea, ni de Constantinopla; este concilio fue convocado por el emperador Teodosio; no asistieron delegados del papa; el concilio definió la divinidad del Espíritu Santo, cerrando así definitivamente la cuestión trinitaria; los obispos que discrepaban de la teología imperial eran destituidos y desterrados.

En el concilio de Calcedonia se leyó y aprobó por aclamación el credo niceno, ordenando a continuación los delegados imperiales que se leyera igualmente "la fe de los ciento cincuenta Padres" formulada en Constantinopla. Al final, en presencia del emperador Marciano, todos los obispos firmaron el credo constantinopolitano. Este credo (que se encuentra en Roma más tarde, en el siglo XI) desarrolla más que los precedentes el artículo tercero sobre el Espíritu Santo. El de Nicea decía escuetamente, según el texto original griego: "Y (creemos) en el santo espíritu". El llamado credo de los apóstoles, que deriva del antiguo credo romano, fue impuesto por el emperador Carlomagno en todos sus dominios (a.769) y en el siglo XII se convierte en el credo oficial de Roma.

La liturgia de la Trinidad se propaga en Francia a partir del siglo VIII (a pesar de la tenaz oposición romana); el papa Juan XXII la introduce en Roma en 1334. Sin embargo, en la predicación ordinaria, aunque se habla del Padre, del Hijo y del Espíritu, se suele silenciar la doctrina trinitaria. Es cierto que en la fe cristiana popular, quizá a consecuencia del cambio de significado en los términos, la Trinidad es muchas veces entendida en sentido triteista (tres personas, tres dioses), lo que no se ajusta al dato bíblico. Tampoco se ajusta el monarquismo o modalismo (una persona con dos o tres modos sucesivos de manifestación). Por la especulación se llegó a una estéril controversia entre las Iglesias latina y griega. San Agustín había afirmado que el Espíritu procede del Padre y del Hijo (Filioque). Esta doctrina fue introducida en el credo constantinopolitano por el Papa Benedicto VIII en 1014.

La fórmula "gloria al padre y al hijo y al espíritu Santo" surge en la polémica antiarriana en el siglo IV. Sin embargo, la fórmula más antigua (que encaja con la forma clásica de las oraciones romanas) es ésta: “Gloria al padre por el hijo en el espíritu santo”. Esta es la perspectiva del Nuevo Testamento. El problema clave no es la cuestión de cómo tres pueden ser uno, sino cómo se puede determinar conforme a la Escritura la relación de Jesús con Dios a la luz del espíritu. Los intentos de interpretación basados en conceptos filosóficos (tan caducos, tan cambiantes, tan discutibles) no pueden ser impuestos a los creyentes  como vinculante expresión de fe.

Alejándose de la palabra de Jesús, se pusieron a especular. Olvidaron la advertencia que San Cirilo de Jerusalén (en el s.IV) dirigía a sus catecúmenos: "En lo que respecta a la naturaleza y a la hipóstasis, ¡no te mezcles en ello! Si la Escritura nos hubiese dicho algo sobre este particular, hablaríamos de ello. Pero no estando escrito, no tengamos la osadía" (Catequesis 16,24). El espíritu, dice Jesús, no hablará por su cuenta (Juan 16,13), os recordará todo lo que yo os he dicho (14,26; DV 10). Prescindiendo  de su palabra, nadie puede reclamar para sí el espíritu de Cristo.

El espíritu de Dios ha llegado a ser tan propio del Señor glorificado que éste no sólo da espíritu santo (Juan 20,22), sino que por su resurrección se convierte en espíritu que da vida (1 Corintios 15,45). Pablo llega a decir: “El Señor es el espíritu” (2 Corintios 3,17). Resucitado a la vida de Dios, existe en la dinámica del espíritu, es decir, del Espíritu como poder por el que el Señor glorificado sigue presente en la historia del mundo. De donde resulta una consecuencia decisiva, a saber: la fe en el Espíritu y la fe en la Iglesia venían así a coincidir, ya que ambos no eran sino la misma fe en la presencia y en la acción de Dios en el mundo, en la vida y en la historia de los hombres.