miércoles, 5 de marzo de 2008

La intolerancia aleja al hombre de Dios

Martes 04.03.2008
Editorial - Programa Nº 326

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Hemos visto a través de los medios el tema referente a la masacre producida por el ejército colombiano hacia veinte miembros de la FARC, el ejército revolucionario colombiano, y esta declaración de "guerra", del gobierno ecuatoriano y del gobierno venezolano de trasladar tropas, hacia las fronteras comunes con Colombia, y por otro lado al retiro de los embajadores de Bogotá, la capital colombiana. Nos muestra la inmadurez con la que el hombre camina en este siglo XXI, de nuestra era, la intransigencia y el poco criterio humano que tenemos. El ejército colombiano entró a territorio ecuatoriano sin permiso de este país, masacró a más de veinte personas que estaban aparentemente durmiendo, debido a la forma en que fueron encontrados los cadáveres.

De alguna manera con este hecho evitó, no sé si queriendo o sin querer, que tal vez se produjera la libertad de la señora Betancourt, una importante política del país del café, Colombia, (que estaba realizando justamente con esta persona que fue asesinada, Reyes, personas ligadas a Sarkozy, el presidente francés).

La forma despótica en que se comportó el ejército Colombiano evita, a lo mejor, que nuevas vidas puedan ser salvadas y recuperadas a la libertad. El criterio belicista de un milicote, como Chávez, intolerante, como todos los militares que se criaron en este caldo de cultivo de las décadas del 60 y 70, en esta Latinoamérica, guiada y gobernada por los Estados Unidos; y la del presidente Ecuatoriano, que por un lado tiene la razón de protestar por haber sido ubicado a este grupo, dentro de su propio territorio, dentro de su país al cual no se le pidió permiso para ingresar.

El hombre es lamentablemente intolerante, el hombre es necesariamente bruto para manejarse y atenta contra la vida del propio hombre, atenta contra la vida de aquellos que están secuestrados injustamente, por los que creen ser los dueños de la verdad, por los mesiánicos que toman las armas para imponernos una verdad.

Están los que utilizan el poder para gritarnos una supuesta libertad, libertad que no existe. Y esto sucede en pleno tiempo de Cuaresma, en pleno tiempo de revisión de nuestras actitudes y a lo mejor deberían hacernos pensar que esto que sucede en esta Latinoamérica nos sucede también y nos sucedió a nosotros como país por la propia intolerancia del hombre. No perdamos de vista esto, porque cuanta más cerca estemos de aceptar algunas de estas posiciones, cualquiera de las dos, más lejos estaremos de Dios.

Carlos Guzmán
Coordinador de Contenidos
Programa Radial
EL ALFA Y LA OMEGA

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