martes, 13 de mayo de 2008

Caminemos nuestra América de punta a punta como apóstoles de la Verdad

Martes 13.05.2008
Editorial - Programa Nº 336

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El 25 de septiembre del año 2000 el Consejo Ejecutivo de la Unión Latina aprobó en el XIX Congreso de la Unión Latina reunido en la UNESCO. La proposición, presentada por un estado miembro y apoyada por unanimidad por los países del consejo, era declarar el 15 de mayo como el “Día de la Latinidad”. El mes de mayo es trascendente para las distintas guerras de la independencia a través de este mosaico humano que recorre todo nuestro continente. Próximamente, el miércoles y el jueves se recuerda también la independencia de nuestra hermana República del Paraguay.

Los pueblos Latinoamericanos, con nuestras individualidades y particularidades, tenemos nuestras raíces muy insertas en distintas culturas que caminaron esta América: aztecas, mayas e incas. También todo el ingrediente llegado de los barcos en el siglo XIX y buena parte del siglo XX, sobre todo en sus comienzos, le dio forma al continente. Es como una arcilla que Dios tomó para conformar este crisol de particularidades y de hermandades: Wichis, Tobas, Mapuches, Mona, Aimarás, Quechuas. Tantos pueblos colmados de riqueza, historia, profundidad y fe. Sin embargo, nuestra Latinoamérica atraviesa momentos de incertidumbre. No la han dejado crecer. Pero siempre está intentando desprenderse de todas aquellas cosas que la limitan, que la atan.

Hace exactamente un año se celebró en Brasil la Vº Conferencia General del Episcopado Latinoamericano de obispos de nuestro continente. Una de las conclusiones a la que arribaron nuestros pastores fue la existencia de una necesidad profunda de caminar esta América de punta a punta como misioneros, como peregrinos, como apóstoles de la VERDAD y la Justicia. Yo había rescatado una frase que tal vez tenga mucho que ver con esto: “La verdad no es sólo una idea que es preciso conocer, es además un aire que es necesario respirar”.

América Latina necesita respirar un aire de LIBERTAD, un aire de VERDAD, un aire de JUSTICIA. Sin nuevos profetas, sin falsos caudillos que quieran hacernos creer que son los nuevos iluminados. Despacito, sencillamente y de a pie como lo hizo Jesús .Caminar esta Latinoamérica mirándola desde la hondura de todo lo que tiene como Patria Grande. Dejemos un poquito de lado el mirar a Europa, a otros que nos invaden con culturas que muchas veces no entendemos. Incluso, hemos cambiado nuestro vocabulario. Utilizamos un montón de vocablos que no pertenecen a nuestras raíces ni costumbres.

Latinoamérica tiene que desprenderse de todo aquello que la ata. No tiene que estar dividida ni entre ricos de Santa Cruz ni pobres de la Paz. Tampoco debe haber diferencias entre colorados y blancos en el Paraguay, ni entre los del campo y los de la ciudad como en la Argentina.

El pueblo latinoamericano necesita estar a la sombra del manto de nuestra Señora de Guadalupe. Debemos unirnos para caminar juntos llevando la Palabra. Para poder cumplir con este compromiso que nuestros hermanos obispos asumieron ante la imagen de Aparecida, la imagen de María que nos habla y nos pide que sigamos a Jesús en esta América Latina aceitunada con nuestros matices de colores .Nuestra Madre nos hermana. Que tomados de la mano, seamos capaces de demostrarle al mundo que podemos ser un pueblo grande que camina los pasos de Jesús y que misiona llevando su Palabra.

Carlos Guzmán
Coordinador de Contenidos
Programa Radial
EL ALFA Y LA OMEGA

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