martes, 12 de abril de 2011

Especial Juan Pablo II: Encuentro de Jóvenes en Caracas 28.01.1985


En su viaje apostólico que hiciera Juan Pablo II a Venezuela, Perú, Ecuador y Trinidad y Tobago, El 28 de enero de 1985. En el encuentro con los jóvenes en el estadio Olímpico de Caracas. Éstas fueron algunas preguntas que los jóvenes le hicieron al Papa: ¿Cuáles son tus temores y esperanzas para el futuro? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Qué crees que debe hacer la Iglesia frente a la situación del país? y él, gustoso, les respondió en su discurso…





"La segunda pregunta de vuestra encuesta era: ¿Qué crees que debe hacer la Iglesia frente a la situación del país?

Muchas son las respuestas que habéis dado. Pero dejadme deciros que ante todo la Iglesia cuenta y quiere contar con vosotros, fuerza joven, siempre alerta, generosa y capaz de las mejores entregas y de los más nobles sacrificios.

Por eso ella os pide que, para ser más eficaces, no os quedéis aislados. Uníos a los movimientos de apostolado seglar. En ellos encontraréis un modo concreto de ser y hacer Iglesia, una escuela para vuestra formación, un impulso para vuestra entrega creadora de espíritu nuevo, un modo de realizar vuestra vida como comunión y participación.

¡Qué gran cauce, queridos jóvenes, para el desarrollo de vuestra personalidad podéis encontrar en la Iglesia! En ella tenéis la palabra orientadora de Dios que da sentido a vuestra vida; la acción de Cristo que hermana a todos los hombres, haciéndolos hijos del Padre común; la fuerza impulsora para vuestras energías creadoras de un mundo nuevo, justo y fraternal.

Por eso la Iglesia se propone también como centro impulsor de justicia, de verdad, de lucha contra el pecado en todas sus formas. Por eso quiere guiar hacia una sociedad más justa mediante las normas que da en su enseñanza social. Una enseñanza que vosotros, jóvenes, debéis estudiar para empeñares en llevarla a la práctica.

Estoy convencido de que una de las cosas mejores que puede hacer la Iglesia, para reanimar la fe de los venezolanos y contribuir a una sociedad mejor, es dedicarse a una formación sería y cristiana de la juventud, y a la unificación de la misma. Por eso aliento hacia una acción revitalizada en las parroquias y familias cristianas, en la escuela, el liceo y la universidad. Es un desafío para la Iglesia de vuestro país".

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