miércoles, 29 de marzo de 2017

LA PASIÓN SEGÚN SAN MATEO POR JOHANN SEBASTIAN BACH

La segunda esposa de Bach, Ana Magdalena, confiesa en su Diario que su admirado Sebastián -así le llamaba- fue la persona más sensible a los valores religiosos que conoció en su vida, en la que pudo tratar a personas de alta espiritualidad. De esa profunda y sincera piedad surgieron sus dos inigualables Pasiones: LA PASIÓN SEGÚN SAN JUAN (1724) y LA PASIÓN SEGÚN SAN MATEO (1729), esta es, posiblemente, la más grande obra religiosa de la historia de la música: texto y música, fidelidad al relato evangélico, elevada creación poética, piedad…, se unen en ella de manera que no podemos separar ningún aspecto como más sobresaliente. La obra, que lleva el número de catálogo BWV 244, fue compuesta por Bach entre 1727 y 1729 (se desconocen el año exacto y las circunstancias de la composición).

Con una duración de más de dos horas y media (en algunas interpretaciones incluso más de tres horas), es la obra más extensa del Bach. Aunque se relaciona directamente con la música fúnebre para el príncipe LEOPOLD DE ANHALT-CÖTHEN de 1729, se desconoce si la cantata fúnebre sirvió como modelo para la pasión o si la pasión fue el modelo de la cantata (o si existen otros orígenes anteriores). De cualquier forma, LA PASIÓN SEGÚN MATEO fue interpretada el 15 de abril de 1729 (Viernes Santo) en la IGLESIA DE SANTO TOMÁS EN LEIPZIG bajo la dirección del compositor, en una representación para la cual Bach no pudo disponer de los recursos idóneos (en un memorándum al Consejo de la ciudad de Leipzig, se quejó de que únicamente 17 de los 54 miembros del coro hubieran estado a la altura).

El texto del libreto está basado, por una parte, en los capítulos 26 y 27 del evangelio de Mateo en la traducción de MARTÍN LUTERO y, por otra parte, en poesías del escritor CHRISTIAN FRIEDRICH HENRICI (también conocido como PICANDER) y en corales luteranos relacionados con la pasión. Consta de dos grandes partes conformadas por 68 números. El texto del evangelio es cantado literalmente por un evangelista, y las personas de la trama (Cristo, Judas, Pedro, etc.) por los demás solistas. Alrededor del texto bíblico se agrupan coros, corales, recitativos y arias con la intención de interpretar el texto. Con una duración de más de dos horas y media (en algunas interpretaciones incluso más de tres horas), es la obra más extensa del compositor.

A pesar de que la obra no fue muy estimada en su tiempo por su estilo “operístico”, rechazado en su mayoría por los representantes del Pietismo dentro de la burguesía de Leipzig, Bach revisó algunas de las partes de la obra varias veces, la última de ellas en 1736, en donde incluyó un grupo de continuo con órgano para cada uno de los dos coros. Tras la muerte de Bach, la obra cayó en el olvido (como, en general, toda la obra del compositor) y no fue hasta 1829 cuando el compositor y director FELIX MENDELSSOHN volvió a interpretarla con la SING-AKADEMIE DE BERLÍN en una versión abreviada. La reinterpretación de esta obra dio inicio a un fuerte interés por el estudio y el análisis de las obras de Bach, particularmente las de gran escala, que ha persistido hasta nuestros días.

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