miércoles, 19 de julio de 2017

¿QUÉ NOS ENSEÑA LA BIBLIA ACERCA DE LA REENCARNACIÓN?-Segunda Parte

Según esta novedosa creencia, al morir una persona, recupera la vida inmediatamente. Pero no en la tierra, sino en otra dimensión llamada “la eternidad”. Y comienza a vivir una vida distinta, sin límites de tiempo ni espacio. Una vida que ya no puede morir más. Es la denominada Vida Eterna. Esta enseñanza aparece por primera vez, en la Biblia, en el libro de Daniel. Allí, un ángel le revela este gran secreto: “La multitud de los que duermen en la tumba se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la vergüenza y el horror eterno” (12,2). Por lo tanto, queda claro que el paso que sigue inmediatamente a la muerte es la Vida Eterna, la cual será dichosa para los buenos y dolorosa para los pecadores. Pero será eterna. La segunda vez que la encontramos, es en un relato en el que el rey Antíoco IV de Siria tortura a siete hermanos judíos para obligarlos a abandonar su fe. Mientras moría el segundo, dijo al rey: “Tú nos privas de la vida presente, pero el Rey del mundo a nosotros nos resucitará a una vida eterna” (2 Mac 7,9). Y al morir el séptimo exclamó: “Mis hermanos, después de haber soportado una corta pena, gozan ahora de la vida eterna” (2 Mac 7,36).

Para el Antiguo Testamento, resulta imposible volver a la vida terrena después de morir. Por más breve y dolorosa que haya sido la existencia humana, luego de la muerte comienza la resurrección. Jesucristo, con su autoridad de Hijo de Dios, confirmó oficialmente esta doctrina. Con la parábola del rico Epulón (Lc 16,19.31), contó cómo al morir un pobre mendigo llamado Lázaro los ángeles lo llevaron inmediatamente al cielo. Por aquellos días murió también un hombre rico e insensible, y fue llevado al infierno para ser atormentado por el fuego de las llamas. No dijo Jesús que a este hombre rico le correspondiera reencarnarse para purgar sus numerosos pecados en la tierra. Al contrario, la parábola explica que por haber utilizado injustamente los muchos bienes que había recibido en la tierra, debía “ahora” (es decir, en el más allá, en la vida eterna, y no en la tierra) pagar sus culpas (v.25). El rico, desesperado, suplica que le permitan a Lázaro volver a la tierra (o sea, que se reencarne) porque tiene cinco hermanos tan pecadores como él, a fin de advertirles lo que les espera si no cambian de vida (v.27.28). Pero le contestan que no es posible, porque entre este mundo y el otro hay un abismo que nadie puede atravesar (v.26).

La angustia del rico condenado le viene, justamente, al confirmar que sus hermanos también tienen una sola vida para vivir, una única posibilidad, una única oportunidad para darle sentido a la existencia. Cuando Jesús moría en la cruz, cuenta el Evangelio que uno de los ladrones crucificado a su lado le pidió: “Jesús, acuérdate de mí cuando vayas a tu reino”. Si Jesús hubiera admitido la posibilidad de la reencarnación, tendría que haberle dicho: “Ten paciencia, tus crímenes son muchos; debes pasar por varias reencarnaciones hasta purificarte completamente”. Pero su respuesta fue: “Te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23,43). Si “hoy” iba a estar en el Paraíso, es porque nunca más podía volver a nacer en este mundo. Pablo también rechaza la reencarnación. En efecto, al escribir a los filipenses les dice: “Me siento apremiado por los dos lados. Por una parte, quisiera morir para estar ya con Cristo. Pero por otra, es más necesario para ustedes que yo me quede aún en este mundo” (1,23.24).

Y explicando a los corintios lo que sucede el día de nuestra muerte, les dice: “En la resurrección de los muertos, se entierra un cuerpo corruptible y resucita uno incorruptible, se entierra un cuerpo humillado y resucita uno glorioso, se entierra un cuerpo débil y resucita uno fuerte, se entierra un cuerpo material y resucita uno espiritual” (1 Cor 15,42.44). ¿Puede, entonces, un cristiano creer en la reencarnación? Queda claro que no. La idea de tomar otro cuerpo y regresar a la tierra después de la muerte es absolutamente incompatible con las enseñanzas de la Biblia. La afirmación bíblica más contundente y lapidaria de que la reencarnación es insostenible, la trae la carta a los Hebreos: “Está establecido que los hombres mueren una sola vez, y después viene el juicio” (9,27). Pero no sólo las Sagradas Escrituras impiden creer en la reencarnación, sino también el sentido común. En efecto, que ella explique las simpatías y antipatías entre las personas, los desentendimientos de los matrimonios, las desigualdades en la inteligencia de la gente, o las muertes precoces, ya no es aceptado seriamente por nadie. La moderna sicología ha ayudado a aclarar, de manera científica y concluyente, el porqué de éstas y otras manifestaciones extrañas de la personalidad humana, sin imponer a nadie la creencia en la reencarnación.

La reencarnación, por lo tanto, es una doctrina estéril, incompatible con la fe cristiana, propia de una mentalidad primitiva, destructora de la esperanza en la otra vida, inútil para dar respuestas a los enigmas de la vida, y lo que es peor, peligrosa por ser una invitación a la irresponsabilidad. En efecto, si uno cree que va a tener varias vidas más, además de ésta, no se hará mucho problema sobre la vida presente, ni pondrá gran empeño en lo que hace, ni le importará demasiado su obrar. Total, siempre pensará que le aguardan otras reencarnaciones para mejorar la desidia de ésta. Pero si uno sabe que el milagro de existir no se repetirá, que tiene sólo esta vida para cumplir sus sueños, sólo estos años para realizarse, sólo estos días y estas noches para ser feliz con las personas que ama, entonces se cuidará muy bien de maltratar el tiempo, de perderlo en trivialidades, de desperdiciar las oportunidades. Vivirá cada minuto con intensidad, pondrá lo mejor de sí en cada encuentro, y no permitirá que se le escape ninguna coyuntura que la vida le ofrezca. Sabe que no retornarán.

Ariel Álvarez Valdés
Biblista

EL POEMA DE GILGAMESH

Hace más de cinco mil años, un rey llamado GILGAMESH gobernó la ciudad mesopotámica de Uruk. Pronto se convirtió en héroe y dios, y sus gestas lo hicieron protagonista de la primera epopeya de la historia, centrada en su desesperada búsqueda de la inmortalidad. En ella aparece, por primera vez, el tema del diluvio universal:

“Aquel que todo lo ha visto, que ha experimentado todas las emociones, del júbilo a la desesperación, ha recibido la merced de ver dentro del gran misterio, de los lugares secretos, de los días primeros antes del Diluvio. Ha viajado a los confines del mundo y ha regresado, exhausto pero entero. Ha grabado sus hazañas en estelas de piedra, ha vuelto a erigir el sagrado templo de Eanna y las gruesas murallas de Uruk, ciudad con la que ninguna otra puede compararse” 

El escriba SIN-LEQI-UNNINI («DIOS SIN, ACEPTA MI PLEGARIA») acaba de trazar estas palabras en lengua acadia sobre una tablilla de barro fresco. Ahora cierra los ojos, como para ver mejor la espléndida Uruk y a ese poderoso héroe que ha viajado hasta los lugares más remotos y cuyas aventuras se dispone a narrar. SIN-LEQI-UNNINI evoca las portentosas murallas de la ciudad y, dirigiéndose al lector, se aplica otra vez a escribir:

“Mira cómo sus baluartes brillan como cobre al sol. Busca su piedra angular y, debajo de ella, el cofre de cobre que indica su nombre. Ábrelo. Levanta su tapa. Saca de él la tablilla de lapislázuli. Lee cómo GILGAMESH todo lo sufrió y todo lo superó”

Así empieza la primera epopeya de la historia: el POEMA DE GILGAMESH. SIN-LEQI-UNNINI quizás escribe hacia 1400 a.C. Pero no es el creador de la obra, aunque su mano le da forma definitiva. El relato que pone por escrito se hunde en la noche de los tiempos, más de mil años atrás. Hace aproximadamente unos seis milenios, en lo que hoy es Irak, se extendía la fértil llanura mesopotámica, atravesada por los ríos Éufrates y Tigris. En el sur de esa llanura, en el país de Sumer, se levantaba la imponente Uruk (la actual Warka), cuna de su todopoderoso rey GILGAMESH.

Por sus hechos y su fama, este personaje pasó muy pronto a la categoría de mito, convertido en protagonista de un ciclo de poemas sumerios que cristalizaron en la magna composición que lleva su nombre. Sabemos que hacia 2700 a.C. existió un personaje, llamado BILGAMES -luego escrito GILGAMESH-, que los más antiguos textos en escritura cuneiforme sitúan en Kullab, un barrio de Uruk, en calidad de sacerdote-rey. GILGAMESH también aparece en un famoso documento, LA LISTA REAL SUMERIA (redactada hacia 1950 a.C.), que atribuye la fundación de esta ciudad, emplazada en la orilla izquierda del Éufrates, al rey ENMERKAR.

De acuerdo con la Lista, GILGAMESH perteneció a la dinastía I de Uruk: fue su quinto soberano, reinó 126 años y le sucedió su hijo UR-LUGAL. A GILGAMESH se le atribuía la construcción de las poderosas murallas de la ciudad, según menciona una inscripción del rey ANAM DE URUK, datada hacia 1825 a.C., y según recuerda también el Poema. Dichas murallas eran de estructura doble: una exterior, de la que tan sólo restan trazas en el suelo, y otra interior, de unos 9,5 kilómetros de longitud y cinco metros de espesor, reforzada con más de 900 torres semicirculares. SIN-LEQI-UNNINI organizó el Poema en once cantos o tablillas. El núcleo sentimental de la obra poética, se encuentra en el duelo de GILGAMESH tras la muerte de su amigo.

Los críticos consideran que es la primera obra literaria que hace énfasis en la mortalidad humana frente a la inmortalidad de los dioses. El poema incluye una versión del mito mesopotámico del diluvio. Al comienzo del Poema, GILGAMESH es un rey tiránico, cuyos súbditos se quejan a los dioses, cansados de su lujuria desenfrenada, que le lleva a forzar a su gusto a las mujeres de su ciudad, Uruk. Los dioses atienden esta queja creando a ENKIDU, un hombre salvaje destinado a enfrentarse a GILGAMESH. Pero cuando ambos traban combate, en vez de darse muerte se hacen amigos para siempre y emprenden juntos peligrosas aventuras. Juntos dan muerte al gigante HUMBABA y al TORO DEL CIELO, y GILGAMESH rechaza el amor de la diosa INANNA. Como castigo a estos actos de impiedad, los dioses hacen que ENKIDU muera en plena juventud. Impresionado por la desaparición de su amigo, GILGAMESH emprende la búsqueda de la inmortalidad.

Esto lo conduce a los confines del mundo, donde viven el sabio UTNAPISHTIM y su mujer, únicos supervivientes del Diluvio, a los que los dioses concedieron el don que GILGAMESH pretende ahora. UTNAPISHTIM vivía en la ciudad de SHURRUPAK, donde servía al dios EA y éste le avisó en el sueño del cataclismo que se acercaba y le dijo que construyera una nave y que metiera en ella una pareja de cada especie. Durante siete noches hubo una gran tempestad y el mundo se cubrió de agua. La nave tocó tierra en la cima del MONTE NISIR.


Para verificar la extensión del diluvio, UTNAPISHTIM soltó una paloma, luego una golondrina y luego un cuervo. Este último no regresó. UTNAPISHTIM supuso entonces que había encontrado dónde posarse y que las aguas estaban bajando. En agradecimiento, encendió una hoguera e hizo sacrificios a los dioses. ENLIL, el dios que había provocado el diluvio, se encolerizó al oler el humo, pero el dios EA intercedió por UTNAPISHTIM y ENLIL lo convirtió a él y su esposa en inmortales. Luego de la historia que UTNAPISHTIM le narra a GILGAMESH, este sin embargo, no alcanza lo que pretende. En el camino de vuelta, encuentra, siguiendo instrucciones de UTNAPISHTIM, una planta que devuelve la juventud a quien la toma; pero una serpiente se la roba y GILGAMESH vuelve a Uruk con las manos vacías, convencido de que la inmortalidad es patrimonio exclusivo de los dioses.

LINCOLN

Lincoln es una ciudad de la provincia de Buenos Aires, en Argentina; situada al noroeste del territorio provincial, es la cabecera del partido homónimo. Conocida como la capital nacional del Carnaval Artesanal. Fue fundada el 19 de julio de 1865 por decreto del Poder Ejecutivo en el anteriormente denominado paraje del Chañar, honrando con su nombre a Abraham Lincoln, el asesinado presidente de los Estados Unidos, según proyecto de Dardo Rocha. Al noreste limita con Junín, la segunda ciudad más importante del noroeste de la Provincia de Buenos Aires, después de Pergamino. Cuando la empresa gubernamental destinada a afianzar la conquista del desierto parecía consolidarse, causas políticas obstaculizaron dicha labor y la frontera sufrió un retroceso hasta repasar el Río Salado. Posteriormente, las fuerzas fronterizas retoman su avance y los nuevos poblados se incorporan al patrimonio del país (1853). Así, en el corazón de la Pampa, luego de la conquista del desierto, comenzó un ritmo natural de crecimiento de unos 500 habitantes en 1881, más tarde en unos 10.000 habitantes en 1889 en el Partido y 2.000 su aldea. Paralelamente, se comienzan los registros de las actividades agrícolas-ganaderas.

La primer iglesia construida en Lincoln, bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, fue fundada el 21 de julio de 1896 por el arzobispo de La Plata y su primer párroco fue el P. Francisco Couto Neiro. La escuela más emblemática de esta ciudad es la Escuela Normal Mixta "Abraham Lincoln"; de educación pública, creada en 1910. También existe una escuela hogar, Escuela Hogar Virgen Niña, fundada el 22 de marzo de 1922. Su hospital, habilitado en 1924, actualmente es considerado de mediana complejidad (debido a su aparatología). Su biblioteca principal, Domingo F. Sarmiento, data desde el 22 de abril de 1889. Posee además sala infantil y está capacitada para la enseñanza de Braille. En razón de carecer Lincoln de autoridades propias por decreto del 16 de enero de 1866, el mismo fue adscripto al Partido de Bragado. Los Jueces de Paz de Junín reclamaron, por considerar que su vinculación con Lincoln era mayor, y así pasó como adscripto a ese distrito hasta el 20 de agosto de 1872, fecha en que Lincoln alcanza su autonomía cuando fue designado el primer Juez de Paz, Don Liborio Tiseyra. Once días más tarde se asigna la primera Comisión Municipal que integraron los señores Federico Walkelmi, Telemaco Coffin, Francisco Sosa y Francisco Novo. Estas autoridades emplearon los mejores esfuerzos en conseguir que se llevase a cabo la fundación del pueblo de cabecera del partido, y tendrían la satisfacción de verlo delineado por Telemaco González en 1874.

En la última década del siglo Lincoln alcanzaba los 10.116 habitantes, más que Junín. Dada esa cantidad, Lincoln figuraba entre los partidos que debían elegir una municipalidad. La nueva constitución de la provincia, promulgada el 22 de octubre de 1889, estableció que todo poder público emanaba del pueblo, por lo que la primera municipalidad electiva de Lincoln se constituyó el 13 de enero de 1891. A partir del 1º de enero de 1908, Lincoln fue declarado ciudad. Esta pintoresca ciudad, lleva el nombre de una de las figuras más admiradas de la historia estadounidense; la honestidad, la fortaleza de espíritu y la profundidad de su pensamiento y de sus convicciones, patente en sus escritos y discursos, sobresalen entre las virtudes de un estadista cuya actuación no estuvo exenta de vacilaciones: Abraham Lincoln Hanks nació el 12 de febrero de 1809 en Hodgenville, Kentucky (EE.UU.). Sus padres fueron Thomas Lincoln y Nancy Hanks. Nunca estudió en un colegio, pero tuvo una educación autodidacta. También ayudaba a su padre trabajando la tierra y cuidando el ganado. En su juventud trabajó cuidando un molino.

En 1832 ingresó a ejército y poco después a la política. En 1842 se casó con Mary Todd, quien le dio cuatro hijos. En 1847 llegó a ser diputado por Illinois. Desde 1849 trabajó como abogado. En 1856 fue nominado para ser candidato a Vicepresidente de Estados Unidos por el Partido Republicano. En 1860 ganó las elecciones generales y se convirtió en Presidente de EE.UU. Su victoria provocó la furia de los Estados esclavistas del sur, ya que Lincoln era partidario de la emancipación de los negros. De 1861 once estados del sur formaron los Estados Confederados de América y provocaron la  sangrienta Guerra de Secesión (1861-1865). Lincoln al mando de la Unión logró derrotarlos y pudo aplicar la Ley de Emancipación de los Esclavos. El 15 de abril de 1865, Abraham Lincoln fue asesinado en el teatro Ford (Washington D.C.) con un balazo disparado por John Wilkes Booth, un actor partidario del Sur.

LA REGLA DE LOS DOS TESTIGOS

Los TESTIGOS DE JEHOVÁ se han visto en medio de un escándalo en Australia luego que se negaran tajantemente a cambiar su criticada REGLA DE LOS DOS TESTIGOS en caso de violación, así sea pedofilia, la misma la fundamentan en las palabras de Jesús en Mateo 18-15,16:

"Además, si tu hermano comete un pecado, ve y pon al descubierto su falta entre tú y él a solas. Si te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no escucha, toma contigo a uno o dos más, para que por boca de dos o tres testigos se establezca todo asunto"

La WATCHTOWER no aplica consistentemente este texto. Aunque Mateo dice que hay que enfrentarse a un pecador "a solas", la WATCHTOWER no espera que una persona que ha sido amenazada con violencia, violada, o abusada confronte a quien le hizo el daño a solas, así que ¿Por qué insisten que la REGLA DE LOS DOS TESTIGOS aplica al abuso de niños? Hasta el final de los años 1990, la política de la WATCHTOWER dictaba que se necesitaba que estuvieran dos testigos presentes al mismo tiempo en el encuentro sexual, para que se considerara que el abusador hubiera cometido una ofensa, bíblicamente hablando. En el caso de abuso de niños, casi nunca hay dos testigos. Esto significó que incluso cuando varios niños hicieron una acusación en contra de la misma persona, los ancianos no debían hacer nada. Sin los dos testigos, el único momento en el que podían tomar acción era cuando el acusado confesaba. Los ancianos estaban al tanto de abusadores en serie de niños, pero no se tomó ninguna acción dentro de este grupo religioso, ni se contactó a la policía. En una de sus publicaciones más populares, conocida como ATALAYA, en el ejemplar del 1 de noviembre de 1995, dio el siguiente consejo en cuanto a las acusaciones de abuso de niños:

"¿Qué pueden hacer los ancianos?
Si un publicador de la congregación que está sufriendo a consecuencia de "recuerdos reprimidos" de abuso sexual acude a los ancianos, normalmente se asignará a dos de ellos para que le ayuden. Estos deben animar bondadosamente al afligido a que de momento se concentre en sobreponerse a la angustia emocional. Los nombres de cualquier abusador que él "recuerde" deben mantenerse estrictamente confidencialesLa labor primordial de los ancianos es servir de pastores. (Isaías 32-1, 2; 1 Pedro 5-2, 3.) Deben seguir con especial cuidado el consejo de 'vestirse de los tiernos cariños de la compasión, la bondad, la humildad mental, la apacibilidad y la gran paciencia'. (Colosenses 3-12.) Han de escuchar con bondad y después sanar con palabras de las Escrituras. (Proverbios 12-18.) Algunos a los que han afligido "recuerdos" dolorosos han agradecido que los ancianos los visiten con regularidad y los llamen por teléfono para ver cómo siguen. Estas visitas y llamadas no tienen que tomar mucho tiempo, pero ponen de manifiesto que los TESTIGOS DE JEHOVÁ se preocupan por estas personas.

¿Cómo debe procederse si el afligido decide levantar una acusación? Los dos ancianos pueden aconsejarle que, en armonía con el principio de Mateo 18-15, hable personalmente del asunto con el acusado. Si el acusador no se siente capaz emocionalmente de hablar con él cara a cara, puede telefonearle o hasta enviarle una carta. De este modo, al acusado se le da la oportunidad de declarar solemnemente ante Jehová su respuesta a la acusación. Tal vez incluso pueda presentar prueba de que no cometió el abuso. O quizá confiese y se logre una reconciliación, lo cual supondría un feliz desenlace. Si sucede esto último, los dos ancianos deben tratar el asunto de acuerdo con los principios bíblicos. En caso de que se niegue la acusación, los ancianos deben explicar al acusador que no puede tomarse ninguna medida judicial. La congregación seguirá viendo al acusado como una persona inocente. La Biblia dice que debe haber dos o tres testigos antes de que pueda tomarse acción judicial. (2 Corintios 13-1; 1 Timoteo 5-19.) Aun si más de una persona "recordara" haber sufrido abusos del mismo individuo, la naturaleza de estos "recuerdos" es demasiado incierta como para fundamentar en ellos decisiones judiciales sin más prueba. Esto no significa que tales "recuerdos" se consideren falsos (tampoco que se consideren ciertos). Pero deben seguirse los principios bíblicos a la hora de tomar una decisión judicial sobre un asunto.

No obstante, supongamos que el acusado sí es culpable aunque niega su mal. ¿Significa que se libra del castigo? Desde luego que no. La cuestión de su culpabilidad o inocencia puede dejarse sin temor en las manos de Jehová. "Los pecados de algunos hombres son públicamente manifiestos, y conducen directamente al juicio, más en cuanto a otros hombres, sus pecados también se hacen manifiestos más tarde" (1 Timoteo 5-24; Romanos 12-19; 14-12.) El libro de Proverbios dice: "La expectación de los justos es un regocijo, pero la esperanza misma de los inicuos perecerá". "Cuando muere un hombre inicuo, perece su esperanza" (Proverbios 10-28; 11-7.) En última instancia, es Jehová y Jesucristo quienes dictan sentencias eternas con justicia. (1 Corintios 4-5.)" La WATCHTOWER intenta ponerle la responsabilidad de su política a DIOS y a la BIBLIA. La insistencia legalística de esta organización religiosa en seguir la regla de los DOS TESTIGOS para los casos de abusos de niños es una mala aplicación de la guía Bíblica. Los niños pequeños que terminan siendo víctimas a menudo no pueden hacer la acusación ellos mismos y necesitan extra protección. El insistir en una política estricta de DOS TESTIGOS en una situación que tiene que ver con niños indefensos es una política irrealista y farisaica. Jesús denunció una adherencia fanática a la ley si se sacrificaban los principios más altos del amor y la misericordia. El aplicar la REGLA DE LOS DOS TESTIGOS a acusaciones de pedofilia es un caso de la adherencia fanática a la ley que Jesús denunció.

La REGLA DE LOS DOS TESTIGOS es una guía bíblica que no se espera que se siga en toda situación. Por ejemplo, en el Antiguo Testamento, el libro del Deuteronomio 22, 25-27, explica que cuando una muchacha fuera violada en un campo sin que nadie pudiera oírla o protegerla, no se necesitaban otros testigos para condenar al violador. Incluso más crítico en lo que tiene que ver con las acciones legales que se han hecho en contra de la SOCIEDAD WATCHTOWER, ha sido la REGLA DE LOS TRES AÑOS. Esto permitió que pederastas continuaran sirviendo como ancianos, con tal que las ofensas conocidas hubieran sido cometidas al menos tres años antes de la confesión. Algo fundamental que también contribuye al problema es la actitud de los TESTIGOS DE JEHOVÁ hacia la sabiduría del mundo. “Así que Dios no tiene nada en común con este mundo”. (Juan 18-36; 1 Juan 2, 15-17.) Por eso la Biblia habla de dos clases de sabiduría: "la sabiduría de Dios" y "la sabiduría del mundo" Textos publicados en la revista ATALAYA del 15 de septiembre de 1992.

NUESTRA SEÑORA DE LA SONRISA

Al morir la madre de Teresita, su hermana Paulina fue por elección de la propia Santa su segunda mamá. Pocos años después en 1882, Paulina entra en el Carmelo para convertirse en la Madre Inés de Jesús. Esta partida Teresa la vive como un abandono y desde diciembre de ese año la niña cae con frecuencia enferma. La tarde de Pascua es atacada con temblores nerviosos que durarán seis semanas. Al vivir durante seis meses con la angustia de estar abandonada por su segunda madre, cae en un comportamiento regresivo, deseando ser "mimada como un bebé". Toda la familia se moviliza para obtener del cielo la curación de Teresa. Se hace celebrar un novenario de misas en el santuario parisiense de Nuestra Señora de las Victorias. El 13 de mayo de 1883, en fiesta de Pentecostés, Teresa se vuelve hacia la imagen que se encuentra al lado de su cama.

"De repente la Santísima Virgen me pareció bella, tan bella que nunca había visto cosa tan hermosa, su rostro respiraba una bondad y una ternura inefables, pero lo que llegó hasta el fondo de mi alma fue la arrebatadora sonrisa de la Santísima Virgen. En aquel momento todas mis penas se disiparon. Dos gruesas lágrimas brotaron de mis párpados y se deslizaron silenciosamente por mis mejillas, pero eran lágrimas de pura alegría... ¡La Santísima Virgen, pensé, me ha sonreído!"

Santa Teresita, el corazón que exclamó unos meses antes de su muerte: "En el Corazón de mi Madre, la Iglesia, seré el amor", no siempre supo que podía amar... no siempre se sintió libre para amar...Pero María le sonrió y fue sanada profundamente de sus sufrimientos espirituales, psicológicos, emocionales y corporales. Ella fue sanada por una sonrisa... una simple y poderosa “sonrisa”... La sonrisa de la Madre es un reflejo de su amor inmaculado y materno. Ella sonríe a lo más profundo de nuestros corazones, a las profundidades de nuestras heridas... a las carencias y sufrimientos más ocultas. Ella nos sonríe y conocemos su amor por nosotros. Ella sonríe y todo se transforma en paz, en calma en el océano de nuestros corazones...Ella sonríe y el amor florece en todo nuestro ser. Ella sonríe y los vacíos de nuestras vidas repentinamente son  llenados... Ella sonríe y las deficiencias en nuestra humanidad son restauradas, son elevadas, son sanadas... Ella sonríe y la senda  de la gracia se abre en nuestros corazones con una nueva libertad.

Ella sonríe y sabemos que somos amados, profundamente amados por el amor de una Madre. Ella sonríe y nuestros miedos se disipan. Ella sonríe y las dudas son iluminadas con su bondad... Ella sonríe y las faltas y excesos en nuestras vidas son elevadas a la medida perfecta del amor... Ella sonríe y nuestros corazones saben que hay mucho más... hay dulzura, hay valentía, hay libertad, hay fecundidad, hay comunión, hay vida, hay amor... y el amor nos hace fuertes, libres, joviales y gozosos. Ella sonríe y somos sanados... sanados en lo más profundo de nuestros corazones.

GANGES EL RÍO SAGRADO

El río nace en el Himalaya occidental, en el estado indio de UTTARAKHAND, y tras 2.510 km de recorrido desemboca formando, con el río Brahmaputra el mayor delta del mundo, el delta del Ganges, en el golfo de Bengala. Durante mucho tiempo ha sido considerado un río sagrado por los hindúes, que lo han adorado como la DIOSA GANGA del hinduismo. Históricamente, también ha sido importante: muchas de las capitales antiguas provinciales o imperiales (como PATALIPUTRA, KANNAUJ, KARA, ALLAHABAD, MURSHIDABAD y CALCUTA) se han emplazado en sus riberas. El GANGES y sus afluentes drenan una cuenca fértil de 907 000 km² que soporta una gran concentración de población, con una de las densidades del mundo más altas (en el año 2005, una de cada doce personas del mundo (un 8 %) vivían en la región). La profundidad media del río es de 16 metros y la profundidad máxima es de 30 metros.

La polución del río GANGES se ha incrementado de forma alarmante en los últimos años. Los productos que lo contaminan incluyen restos de las cremaciones humanas, esqueletos de animales, aguas residuales y desperdicios de las fábricas que, día a día, afectan gravemente a sus aguas. A esto hay que añadir que no es extraño encontrar cadáveres enteros de personas y animales flotando en sus aguas. Han existido diversos intentos de limpiar el GANGES pero, hasta el momento, todos han fracasado. Según leyendas antiguas, en tiempos inmemoriales las aguas del GANGES cruzaban el cielo, mientras las tierras desérticas de la India perecían de sed. El rey BHAGUIRATHA elevó plegarias a los dioses para que el cielo regara con sus aguas las tierras sedientas de la India. Los dioses escucharon sus plegarias y enviaron las aguas a la tierra, pero estas cayeron con tal violencia que amenazaron con cegar la vida de todos los hombres. SHIVA, compadecido de la humanidad atribulada, hizo que las aguas cayeran sobre su cabeza y resbalaran por sus cabellos largos durante mil años, antes de que el río sagrado naciera en el Himalaya, manso y moderado, sin peligro para los hombres. Por eso todos los años millones de fieles hindúes se bañan en el río que veneran, para purificarse.

miércoles, 12 de julio de 2017

¿QUÉ NOS ENSEÑA LA BIBLIA ACERCA DE LA REENCARNACIÓN?-Primera Parte

Una conocida actriz, hace no mucho tiempo, declaraba en el reportaje concedido a una revista: “Yo soy católica, pero creo en la reencarnación. Ya averigüé que ésta es mi tercera vida. Primero fui una princesa egipcia. Luego, una matrona del Imperio Romano. Y ahora me reencarné en actriz”. Resulta, en verdad, asombroso comprobar cómo cada vez es mayor el número de los que, aun siendo católicos, aceptan la reencarnación. Una encuesta realizada en la Argentina por la empresa Gallup reveló que el 33% de los encuestados cree en ella. En Europa, el 40% de la población se adhiere gustoso a esa creencia. Y en el Brasil, nada menos que el 70% de sus habitantes son reencarnacionistas. Por su parte, el 34% de los católicos, el 29% de los protestantes, y el 20% de los no creyentes, hoy en día la profesan. La fe en la reencarnación, constituye un fenómeno mundial. Y por tratarse de un artículo de excelente consumo, tanto la radio como la televisión, los diarios, las revistas, y últimamente el cine, se encargan permanentemente de tenerlo entra sus ofertas. Pero ¿por qué esta doctrina seduce a la gente?

Antes de meternos en el tema de hoy, nos preguntamos: ¿qué es la reencarnación? La reencarnación es la creencia según la cual, al morir una persona, su alma se separa momentáneamente del cuerpo, y después de algún tiempo toma otro cuerpo diferente para volver a nacer en la tierra. Por lo tanto, los hombres pasarían par muchas vidas en este mundo. ¿Y por qué el alma necesita reencarnarse? Porque en una nueva existencia debe pagar los pecados cometidos en la presente vida, o recoger el premio de haber tenido una conducta honesta. El alma está, dicen, en continua evolución. Y las sucesivas reencarnaciones le permiten progresar hasta alcanzar la perfección. Entonces se convierte en un espíritu puro, ya no necesita más reencarnaciones, y se sumerge para siempre en el infinito de la eternidad. Esta ley ciega, que obliga a reencarnarse en un destino inevitable, es llamada la ley del “karma”. Para esta doctrina, el cuerpo no sería más que una túnica caduca y descartable que el alma inmortal teje por necesidad, y que una vez gastada deja de lado para tejer otra. Existe una forma aún más escalofriante de reencarnacionismo, llamada “metempsicosis”, según la cual si uno ha sido muy pecador su alma puede llegar a reencarnarse en un animal, ¡y hasta en una planta!

Quienes creen en la reencarnación piensan que ésta ofrece ventajas. En primer lugar, nos concede una segunda (o tercera, o cuarta) oportunidad. Sería injusto arriesgar todo nuestro futuro de una sola vez. Además, angustiaría tener que conformarnos con una sola existencia, a veces mayormente triste y dolorosa. La reencarnación, en cambio, permite empezar de nuevo. Por otra parte, el tiempo de una sola vida humana no es suficiente para lograr la perfección necesaria. Esta exige un largo aprendizaje, que se va adquiriendo poco a poco. Ni los mejores hombres se encuentran, al momento de morir, en tal estado de perfección. La reencarnación, en cambio, permite alcanzar esa perfección en otros cuerpos. Finalmente, la reencarnación ayuda a explicar ciertos hechos incomprensibles, como por ejemplo que algunas personas sean más inteligentes que otras, que el dolor esté tan desigualmente repartido entre los hombres, las simpatías o antipatías entre las personas, que algunos matrimonios sean desdichados, o la muerte precoz de los niños. Todo esto se entiende mejor si ellos están pagando deudas o cosechando méritos de vidas anteriores.

La reencarnación, es una doctrina seductora y atrapante, porque pretende “resolver” cuestiones intrincadas de la vida humana. Además, porque resulta apasionante para la curiosidad del común de la gente descubrir qué personaje famoso fue uno mismo en la antigüedad. Esta expectativa ayuda, de algún modo, a olvidar nuestra vida intrascendente, y a evadirnos de la existencia gris y rutinaria en la que estamos a veces sumergidos. Pero ¿cómo nació la creencia en la reencarnación? Las más antiguas civilizaciones que existieron, como la sumeria, egipcia, china y persa, no la conocieron. El enorme esfuerzo que dedicaron a la edificación de pirámides, tumbas y demás construcciones funerarias, demuestra que creían en una sola existencia terrestre. Si hubieran pensado que el difunto volvería a reencarnarse en otro, no habrían hecho el colosal derroche de templos y otros objetos decorativos con que lo preparaban para su vida en el más allá.

La primera vez que aparece la idea de la reencarnación es en la India, en el siglo VII a.C. Aquellos hombres primitivos, muy ligados aún a la mentalidad agrícola, veían que todas las cosas en la naturaleza, luego de cumplir su ciclo, retornaban. Así, el sol salía par la mañana, se ponía en la tarde, y luego volvía a salir. La luna llena decrecía, pero regresaba siempre a su plena redondez. Las estrellas repetían las mismas fases y etapas cada año. Las estaciones del verano y el invierno se iban y volvían puntualmente. Los campos, las flores, las inundaciones, todo tenía un movimiento circular, de eterno retorno. La vida entera parecía hecha de ciclos que se repetían eternamente. Esta constatación llevó a pensar que también el hombre, al morir, debía otra vez regresar a la tierra. Pero como veían que el cuerpo del difundo se descomponía, imaginaron que era el alma la que volvía a tomar un nuevo cuerpo para seguir viviendo. Con el tiempo, aprovecharon esta creencia para aclarar también ciertas cuestiones vitales (como las desigualdades humanas, antes mencionadas), que de otro modo les resultaban inexplicables para la incipiente y precaria mentalidad de aquella época.

Cuando apareció el Budismo en la India, en el siglo V a.C., adoptó la creencia en la reencarnación. Y por él se extendió en la China, Japón, el Tíbet, y más tarde en Grecia y Roma. Y así, penetró también en otras religiones, que la asumieron entre los elementos básicos de su fe. Pero los judíos jamás quisieron aceptar la idea de una reencarnación, y en sus escritos la rechazaron absolutamente. Por ejemplo, el Salmo 39, que es una meditación sobre la brevedad de la vida, dice: “Señor, no me mires con enojo, para que pueda alegrarme, antes de que me vaya y ya no exista más” (v.14). También el pobre Job, en medio de su terrible enfermedad, le suplica a Dios, a quien creía culpable de su sufrimiento: “Apártate de mí. Así podré sonreír un poco, antes de que me vaya para no volver, a la región de las tinieblas y de las sombras” (10,21.22). Y un libro más moderno, el de la Sabiduría, enseña : “El hombre, en su maldad, puede quitar la vida, es cierto; pero no puede hacer volver al espíritu que se fue, ni liberar el alma arrebatada por la muerte’’ (16,14).

La creencia de que nacemos una sola vez, aparece igualmente en dos episodios de la vida del rey David. El primero, cuando una mujer, en una audiencia concedida, le hace reflexionar: “Todos tenemos que morir, y seremos como agua derramada que ya no puede recogerse” (2 Sm 14,14). El segundo, cuando al morir el hijo del monarca exclama: “Mientras el niño vivía, yo ayunaba y lloraba. Pero ahora que está muerto ¿para qué voy a ayunar? ¿Acaso podré hacerlo volver? Yo iré hacia él, pero él no volverá hacia mí” (2 Sm 12,22.23). Vemos, entonces, que en el Antiguo Testamento, y aun cuando no se conocía la idea de la resurrección, ya se sabía al menos que de la muerte no se vuelve nunca más a la tierra. Pero fue en el año 200 a. C. cuando se iluminó para siempre el tema del más allá. En esa época entró en el pueblo judío la fe en la resurrección, y quedó definitivamente descartada la posibilidad de la reencarnación.

Ariel Álvarez Valdés
Biblista

LA LUNA EN LA TRADICIÓN JUDÍA

Las dos grandes luminarias, el sol y la luna, no sólo “arrojan luz” sobre el mundo que nos rodea sino que representan dos sistemas de captación de la realidad. El calendario hebreo es un calendario LUNISOLAR, es decir, que se basa tanto en el ciclo de la Tierra alrededor del Sol (año), como en el de la Luna al rodear a la Tierra (mes). ROSH JODESH significa “cabeza de la nueva luna”, y de hecho es un día, o dos, de celebración que marcan el comienzo del nuevo mes lunar. Desde nuestro planeta el ojo humano puede percibir cuatro diferentes estados principales de la Luna, a saber: luna nueva, cuarto creciente, luna llena o plenilunio y cuarto menguante. Tal ciclo dura aproximadamente 29 días y medio.

Así como la luna cambia de aspecto, el hebreo nómada modifica continuamente sus itinerarios. Adán es el primer hombre en comenzar una vida errante, Caín es un vagabundo. Abraham recibe una orden de Dios diciéndole que abandone su país y la casa de su Padre; su temeridad sufre la misma suerte: la diáspora, el judío errante, etc. Los cabalistas comparan la luna que se oculta y se manifiesta a la hija del rey. La luna aparece y se retira; alterna las fases visibles con las invisibles. Todo acto, o suma de actos en apariencia insignificante responde a una determinada concepción de la vida, a un modo de enfrentarse a la realidad. Incluso la falta de un sistema organizado, y la improvisación también responden a una forma de vivir, a una idea, a una cosmovisión carente de un sentido último.

Al fin del mes hebreo, la Luna está completamente a oscuras y no es visible desde la Tierra. Al despuntar el cuarto creciente, apenas se alcanza a ver a la Luna como una finísima guadaña y ella desaparece en el horizonte minutos después del ocaso: ello marca el inicio del mes hebreo. Con el correr de los días, al ser contemplada desde la Tierra, la parte iluminada de la Luna crece paulatinamente hasta llegar al plenilunio, que marca exactamente la mitad del mes. A partir de ahí, con el discurrir de los días, vuelve la Luna a menguar, hasta desaparecer por completo, culminando también del mismo modo el mes del calendario hebreo.

Los antiguos babilonios encontraron la forma de seguir al Sol y la Luna. Sus sacerdotes fueron excelentes astrónomos, ayudados, sin duda, por los cielos claros de un país situado en el borde del desierto. El sabio talmúdico judío MAR SHMUEL, que vivió en Babilonia en el siglo III, fue también un experto astrónomo. Solía decir: “Estoy tan familiarizado con las sendas de los cielos como lo estoy con las sendas de [mi ciudad natal] NEHARD’A, menos con la estrella-cometa, que no sé lo que es” El sistema solar determina el año – en hebreo “shaná”, que viene de la misma raíz que “repetir, repasar”. La luna, por otro lado, es la que indica los meses – “jodesh”, que viene de la raíz hebrea “jadash”, que significa nuevo, cambio, diferente.

Los hebreos relacionan el mes lunar con las manos del ADAM KADMÓN u hombre universal. La mano derecha es la que bendice y está en relación con la luna creciente, en tanto que la izquierda es la que puede lanzar maleficios y se asocia a los 14 días de luna menguante. De acuerdo con MAIMONIDES, el culto lunar era la religión de Adán; y la Biblia contiene muchos trazos de reverencia pre-yahveísticas a la luna. Los reyes del Antiguo Testamento vestían “ornamentos como la luna y también lo hacían los animales que montaban” (Jueces 8-21). Los Profetas denunciaban a las mujeres hebreas por llevar amuletos lunares (Isaías 3-18). AGLA, uno de los “nombres secretos de Dios” más usados en la magia hebrea, es usualmente traducido como “luz” pero significa específicamente “luz de luna”; es uno de los antiguos nombres de la diosa Luna.

Una tradición talmúdica decía que el mismo Yahvé tuvo que hacerle una ofrenda a la luna por haberla ofendido. La diosa de la Luna no parecía demostrar mucho respeto por Yahvé ni por los suyos; según el Apocalipsis de Baruch: Cuando Adán y Eva cayeron en el pecado, todo lo demás se hundió con ellos “el cielo, el sol y las estrellas, incluso los más cercanos al trono de Dios; los ángeles y los poderes fueron movidos por la trasgresión de Adán” Los adoradores de la Luna creían que influía en la fertilidad, por lo que acudían a ella para que hiciese crecer sus cosechas y animales. En la tierra de Canaán, donde los israelitas por fin se asentaron, el culto lunar que practicaban los cananeos iba acompañado de ritos y ceremonias de fertilidad consideradas inmorales por los hebreos. Otros pueblos vecinos adoraban a la luna bajo el símbolo de la diosa ASTARTÉ, deidad que los fenicios decían que era consorte del dios BAAL.

En el calendario judío, los meses vinculados al ciclo lunar tienen entre 29 y 30 días. Al finalizar un mes de 30 días, el último día de dicho mes y el primer día del nuevo mes son considerados ROSH JODESH. Al finalizar un mes de 29 días, solo será ROSH JODESH el primer día del nuevo mes. Al igual que todos los días, en el calendario judío, ROSH JODESH comienza al anochecer del día precedente. Desde el siglo cuarto, sin embargo, esto se ha determinado conforme al calendario que tenemos en la actualidad. Desde la Antigüedad, los antiguos hebreos sabían ya calcular la duración exacta de tal ciclo, estimando de acuerdo con sus conocimientos astronómicos que el periplo del satélite en torno al planeta Tierra tenía una duración de 29 días, 12 horas y otras 793/1080 de hora (es decir, otros 44 minutos y 3,33 segundos), siendo por consiguiente su error de cálculo sólo de medio segundo.

Debido a que la cantidad de días en un mes debía ser exacta, el calendario hebreo emplea meses de 29 y de 30 días, intercalándolos. El 14 de Nisán, cuando la Luna alcanzaba su plenitud, se celebraba la Pascua. En esta misma fecha Jesús instituyó la cena de Conmemoración o la Cena del Señor en memoria de su muerte. Una costumbre muy extendida en el judaísmo, que no marca una obligación, pero sí se tiene muy en cuenta, es escoger la fecha de una boda que se celebre en el templo. La fecha oficial para un casamiento judío, suele ser dentro de la primera mitad del ciclo lunar, desde la luna nueva hasta el cuarto creciente. Así, los primeros días del matrimonio crecerán en felicidad y en suerte, junto con la luna. Hoy los judíos celebran la luna nueva con ceremonias muy minuciosas y conceden a esta fiesta mucha importancia. En ROSH JODESH se acostumbra desearle a las personas JODESH TOV, que significa “buen mes”.

BATALLA DE LOS CUERNOS DE HATTIN

Fue un importante encuentro armado que tuvo lugar el 4 de julio del año 1187 en Tierra Santa, en el desfiladero conocido como CUERNOS DE HATTIN entre el ejército cruzado, formado principalmente por contingentes Templarios y Hospitalarios a las órdenes de GUIDO DE LUSIGNAN, rey de Jerusalén, contra las tropas del SULTÁN SALADINO. Ambos ejércitos contaban con unos efectivos similares, en torno a los 17.000 hombres cada uno. Fue una desastrosa derrota cristiana debido a la ineptitud de GUIDO DE LUSIGNAN que busco el enfrentamiento armado con SALADINO en medio de un calor sofocante y sin reserva de agua. Los CUERNOS DE HATTIN son el sitio donde se atribuye que JESÚS predicó el célebre SERMÓN DE LA MONTAÑA y exhortó a los discípulos a difundir el mensaje de la buena nueva del reino de Dios.

Transcurría el caluroso verano en el mes de julio de 1187, y allí se reunieron todas las tropas militares disponibles en Tierra Santa: las tropas reales y los mejores guerreros, entre ellos, los templarios y los hospitalarios, quienes eran los más temidos por los islámicos. Las tropas de SALADINO con aproximadamente 30.000 soldados, cercaron la cercana ciudad de TIBERÍADES donde estaban la CONDESA ESCHEVA DE BURES -esposa de RAIMUNDO- y sus hijos. En el consejo de guerra que tuvo lugar en SAN JUAN DE ACRE, el conde RAIMUNDO, muy a su pesar, pero guerrero práctico, les dijo a los presentes que tomaran su palabra muy en serio porque se trataba de su ciudad y su familia: su propuesta fue la de esperar, porque las ingentes tropas de SALADINO con sus caballos no aguantarían mucho sin agua ni pastura y él luego pagaría los rescates de su familia. Como GERARD DE RIDEFORT estaba en antagonismo franco con todo lo que estuviera relacionado con el conde RAIMUNDO, le acusó de cobardía y de no pelear por una mujer cristiana que estaba siendo atacada por infieles, actitud que fue secundada por muchos. Ya tomada la decisión que sí iba a haber enfrentamiento campal, el PATRIARCA HERACLIO DE CESAREA propuso llevar la reliquia más importante del mundo cristiano, que era un fragmento de la cruz, donde fue crucificado Jesucristo.

Las tropas salieron en la mañana del 4 de julio y hacia el mediodía hombres y caballos empezaron a ser víctimas del intenso calor y la sed. RAIMUNDO insistió en que llegaran hasta TIBERÍADES, para que tropas y caballos se recuperaran. Durante la noche las tropas de soldados deshidratados por el intenso calor, fueron rodeadas y hostigadas a respirar humo por fogatas encendidas por los islámicos. En la mañana, las tropas del ejército cristiano se dieron cuenta de su desventaja, el conde RAIMUNDO quien comandaba la vanguardia y con algunos que le acompañaron, hizo una embestida contra los islámicos y los dejaron pasar pero el implacable cerco se volvió a cerrar.

Los caballos de los europeos cargaron una y otra vez, sin poder tomar agua, los soldados fueron cayendo y finalmente, hubo una larga fila de monjes guerreros quienes eran exhortados a renegar de su fe o morir, y al permanecer orgullosos, fueron inexorablemente decapitados. Las espadas consagradas de los otrora orgullosos monjes guerreros con su insignia ETAMSIAT OCCIDERET ME IN IPSO ILLO ESPERATO - AUNQUE CON ELLA ME MATE, EN ÉL SIGO ESPERANDO- fueron partidas al medio y su martirio al ser decapitados fue la antesala de la pérdida de los santos lugares. El resultado del enfrentamiento en los CUERNOS DE HATTIN fue la eliminación de las órdenes guerreras en tierra santa y el inicio de la expulsión de los europeos.

LOS SECRETOS DE “XIBALBÁ” EL INFRAMUNDO MAYA

Las raíces y costumbres de la antigua América Latina sorprenden hasta al más reacio, dado que la riqueza en simbología y conocimientos comprenden una variedad de conceptos que hasta el momento han sido modificados al adoptar aquellos que representan a toda la cultura occidental, perdiendo de este modo algunas de las más profundas y auténticas enseñanzas, en este artículo te mostraremos que la Cultura Maya poseía una ideología similar e incluso más sombría, en este caso alrededor del tema de la muerte. La cultura Maya ocupó un espacio geográfico de aproximadamente 500 000km², desde el noroeste de la actual Honduras, El Salvador, centro y norte de Guatemala, Belice y cierta parte del sureste de México. Su historia contiene tres periodos importantes de evolución: Preclásico (de 1600 a.C. al 250 d.C.) Clásico (250 a 900 d.C.) y Posclásico (900 a 1520 d.C.). Son reconocidos por su excelente trabajo con la obsidiana como el metal más utilizado en ese tiempo para fabricar armas, herramientas de trabajo e incluso joyas, era considerado un lujo poseerlo.

Esta civilización surgió a partir de  ciudades – estado, las cuales les ayudaban a controlar una gran parte del territorio, por esta razón aprovecharon grandiosas riquezas naturales tales como los cenotes, que proporcionaban agua y gran cantidad de flora y fauna. No obstante, existían rituales que daban a este pueblo fértil un ambiente oscuro y tenebroso. En el afamado “LIBRO DE LA COMUNIDAD” el POPOL VUH, un escrito de origen maya se hace alusión a un lugar donde existían paisajes sombríos y lugares de castigo. La dualidad de la vida y la muerte para los mayas representaba un ciclo en el que cuando alguien fallecía, sólo la materia perecía, sin embargo el alma subsistía adentrándose a un camino que duraba 5 años hacia un lugar llamado XIBALBÁ. En aquel pasaje del POPOL VUH, se maneja una escena simbólica de un juego de pelota (famoso en esta cultura) al llegar a las puertas del inframundo que representaba las dificultades y obstáculos que se presentan en la vida, así mismo se hace alusión a la divinidad y a los elementos naturales como parte de la esperanza para sobrevivir o alcanzar la muerte.

Los antiguos mayas que habitaban la península de Yucatán en el primer milenio d. C. creían que los vivos podían entrar de tres maneras diferentes en XIBALBÁ, el mundo de los muertos: a través de profundas cuevas, compitiendo en el juego de pelota maya y a través de los cenotes sagrados. Los cenotes sagrados eran un elemento esencial de la antigua religión maya, ya que a través de estas cavernas subterráneas llegaban a ellos tanto la vida como la muerte. La península de Yucatán alberga pocos lagos, y ningún río natural a ras de suelo. Oculta, no obstante, un inmenso entramado de cuevas subterráneas conectadas por medio de corrientes y ríos que fluyen bajo la superficie. Gran parte de la península está formada por piedra caliza, que con el paso del tiempo se erosiona y puede provocar el hundimiento del suelo, que cae entonces sobre la cueva inundada que suele haber por debajo. Así es como se forma un cenote, y de sus aguas subterráneas obtenían los pueblos del Yucatán este valioso recurso, el agua, que les permitió forjar la floreciente y grandiosa civilización maya.

Los antiguos mayas no ignoraban el papel esencial que desempeñaban los cenotes en su supervivencia. De este modo, estos depósitos de agua se convirtieron en lugares sagrados. De hecho se ha descubierto recientemente que Chichén Itzá, el famoso templo maya piramidal, fue construido sobre un inmenso cenote. Los mayas creían que KUKULKÁN, LA SERPIENTE EMPLUMADA, creció en una cueva del inframundo hasta que finalmente se hizo tan grande que atravesó la superficie de la tierra en un poderoso terremoto y voló hasta el sol. En honor a esta deidad, los mayas construyeron la PIRÁMIDE DE KUKULKÁN, arquitectónicamente imponente y denominada EL CASTILLO por los conquistadores españoles. La construcción de esta pirámide tuvo en cuenta su alineación con el calendario maya, un hito que refleja los avanzados conocimientos de esta civilización en matemáticas y astronomía. Dos veces al año, el sol brilla justo sobre el templo, de tal modo que sus escalones forman la sombra de una serpiente gigantesca. Se trata de KUKULKÁN, que puede ser visto durante unos 45 minutos descendiendo de los cielos, reptando por la escalinata hasta la tierra. Allí se reencontrará con sus hermanos en XIBALBÁ.

Los mayas creían que la corte real de XIBALBÁ incluía doce deidades, LOS SEÑORES DE XIBALBÁ:

El principal dios de este panteón era HUN-CAMÉ (“UNO MUERTE”), seguido de VUCUB-CAMÉ (“SIETE MUERTE”). Los restantes diez señores eran demonios que reinaban cada uno de ellos sobre una forma diferente de sufrimiento humano. Según los mitos mayas, estos demonios trabajaban a menudo por parejas. Allí estaban XIQUIRIPAT (“COSTRA VOLANTE”) y CUCHUMAQUIC (“SANGRE CONGREGADA”), que se esforzaban por envenenar la sangre de los humanos. También estaban AHALPUH (“PUS”) y AHALGANÁ (“ICTERICIA”), que provocaban que los cuerpos se hincharan y pudrieran. Y CHAMIABAC (“VARA DE HUESO”) y CHAMIAHOLOM (“VARA DE CALAVERA”), que desprendían lentamente la carne de los muertos hasta dejarlos convertidos en esqueletos. Y estaban también AHALMEZ (“BASURA”) y AHALTOCOB (“APUÑALADOR”), de quienes se creía que se ocultaban en los rincones sin barrer de las casas, donde apuñalaban a sus residentes hasta matarlos. Y finalmente estaban QUICXIC (“ALA”) y PATÁN (“CARGA”), que estrujaban el pecho y la garganta de los caminantes hasta hacerlos sangrar. Junto a los doce SEÑORES DE XIBALBÁ residían numerosos asistentes que habían caído en poder de alguno de estos señores infernales, siendo obligados en ocasiones a regresar a la superficie de la tierra para ayudar a los dioses en sus engaños y provocar sufrimientos a los hombres.

HALFAS EL DEMONIO QUE DESTRUYÓ SODOMA Y GOMORRA

HALFAS, llamado casi siempre "EL DESTRUCTOR DE CIUDADES", es un demonio anterior a los grimorios y libros prohibidos de la Edad Media. Los pocos libros malditos que se encargan de su biografía sostienen que este demonio sólo encuentra satisfacción para sus impulsos a través de la aniquilación y la ruina.

Suele verse a HALFAS registrando los desolados parajes de las batallas buscando carroña. Nadie ha verificado que en su rostro habitara alguna vez una sonrisa, y las leyendas aseveran que su odio es tan implacable como la muerte misma. La Biblia no lo menciona, pero un antiguo mito hebreo sostiene que HALFAS estuvo presente en la destrucción de las ciudades de SODOMA Y GOMORRA, incluso contradiciendo las órdenes del propio LUCIFER.

Si bien aquellas ciudades cayeron bajo la ira de Dios, ofendido por actividades ilegítimas que contravenían el ocioso devenir del deseo, algunos cuentan que HALFAS, ansioso de participar de un evento de destrucción de tamaña envergadura, luchó palmo a palmo junto a las más colosales jerarquías angélicas, uniendo al Cielo y el Infierno en único y temible acto de injusticia.

LA OBERTURA 1812 DE TCHAIKOVSKY

Si se pudiera elegir las SIETE MARAVILLAS MUSICALES DEL MUNDO, seguramente LA OBERTURA 1812 estaría entre ellas en lugar privilegiado. TCHAIKOVSKY, uno de los más grandes compositores que dio la música, sin embargo, fue un alma torturada, esclavo de la sociedad rígida ortodoxa que lo vio crecer, sin que pudiera expresar libremente su homosexualidad. Esta composición celebra la derrota de Napoleón en su campaña por conquistar Rusia, y con el paso del tiempo se ha convertido en una representación de la libertad y la lucha contra la tiranía. El 7 de septiembre de 1812, las tropas de Napoleón se enfrentaron a las fuerzas rusas en Borodino (a 120 km al oeste de Moscú). Aunque el ejército francés fue el ganador, resultó una victoria pírrica para Napoleón pues con más 100.000 bajas la batalla de Borodino es considerada una de las más sangrientas de la historia.

Con sus fuerzas agotadas Napoleón avanzó hasta Moscú. Los franceses se encontraron con una ciudad incendiada y sin provisiones. Como estaba muy lejos de sus líneas de abastecimiento, Napoleón se vio obligado a abandonar Rusia. En su larga marcha de regreso el ejército francés se enfrentó a varios contratiempos: hambre, bajas temperaturas, y el constante asedio de las fuerzas rusas. Para cuando llegó a Polonia, LA GRANDE ARMÉE se encontraba reducida a la décima parte de su fuerza original. Esta derrota de Napoleón inspiró a LEON TOLSTOI a escribir su famosa novela “LA GUERRA Y LA PAZ” y a PIOTR ILLYCH TCHAIKOVSKY, a componer la célebre "OBERTURA 1812".

PIOTR ILLYCH TCHAIKOVSKY nació en Vótkinsk (Rusia) el 7 de mayo de 1840. Al nacer en una familia de clase media, recibió una educación dirigida a prepararle como funcionario público. En contra de los deseos de su familia, decidió seguir una carrera musical y en 1862 accedió al Conservatorio de San Petersburgo, graduándose en 1865. En 1880 el ZAR ALEJANDRO II quería conmemorar la derrota de Napoleón de 1812, por lo que mandó construir la Catedral de Cristo Salvador de Moscú. Nikolai Rubinstein, director del Conservatorio, sugirió una pieza conmemorativa para emplearse en la inauguración de la catedral, encargándosele este trabajo a TCHAIKOVSKI. El compositor ruso empezó el proyecto en octubre de 1880, acabándolo en seis semanas. TCHAIKOVSKI había planeado que la obra sea interpretada al aire libre, en la plaza frente a la catedral, con una banda de metales acompañando a la orquesta, las campanas de la catedral tocando repiques y salvas de artillería. Sin embargo, el asesinato de ALEJANDRO II en marzo de 1881 pospuso las celebraciones.

LA OBERTURA recién pudo ser estrenada en 1882, durante la Exhibición de Arte e Industria, pero solo con una orquestación convencional y bajo techo. TCHAIKOVSKI nunca quedó muy conforme de esta obra. El opinaba que podría ser "fuerte y ruidosa, pero carente de mérito artístico, porque la escribí sin calidez ni cariño". Pero el genial compositor se equivocó, ya que con el tiempo LA OBERTURA 1812 se convirtió en pieza obligada del repertorio orquestal y una de las más grandes composiciones de la historia musical rusa. Los tempos usados por LA OBERTURA 1812 fueron cinco, aunque fundidos todos en uno solo. Comienza el compositor con un leve Lento con un grupo de violonchelos, que describen la apacible pradera rusa, con los campesinos trabajando en paz, mientras una pieza litúrgica ortodoxa los acompaña. Son los compases de la obra Plegaria al Salvador. Le sigue un Andante, que ya comienza a sentirse la entrada de otros chelos, los invasores, en contrapunto con una flauta que defiende los primeros compases. La música se torna dramática. Entran entonces los primeros compases de La Marsellese (expresados en vientos), señal de la amenaza que estaba por acaecer. Los campesinos se preparan; es necesario un gran sacrificio. Un Allegro Giusto, ya impregnado del himno galo se muestra brioso ante los ojos del campesino, ante los oídos de quien está atento a la obertura; el ejército francés es poderoso y aunque hay mezclas con danzas rusas, es evidente su superioridad.

El contrapunto está dado por los vientos, que representan al invasor francés, y las cuerdas, los rusos. Un golpe de platillos anuncia que la batalla ya ha comenzado. Los sones de sus himnos son más estruendosos que las cantarinas marchas eslavas. Los primeros compases de La Marsellesa se escucha en tono más alto que el resto. Pero el pueblo ruso, ni el ejército se atemoriza del poderío y de historia de los franceses y comienza un Largo que describe la dura batalla. Los campases del himno francés se van debilitando expresados en cornos, se apagan de a poco, aunque reviven una y otra vez como últimos estertores. Los violines, en forma de fuga, representan la persecución. La batalla es feroz. Los cornos anuncian que el ejército va a cargar contra los moribundos que han sido pillados en suelo ruso.

Los Contrabajos y los oboes no descansan, pero al fin esos sonidos franceses desaparecen, o mejor dicho se transforman en campanadas al viento (campanas de verdad) en el Allegro Vivace final. El ejército ruso regresa victorioso, las iglesias lo reciben auspiciosa y los cañones saludan su paso. Es el retorno a la danza rusa, y tenues compases “marsellescos” in dimnuendo muestran al soldado huyendo desbandado, expresados en violines y chelos que van apagándose y el poder de una nación pujante. (El regreso del debilitado ejército francés lo describe Beethoven en la 3ª Sinfonía “La Heroica” en su 2º Movimiento Marccia Fúnebre). El final es apoteótico: fuegos artifíciales, las campanas de la iglesia relatan la liberación de Rusia, mezclado con el “Dios salve al Zar”, años posterior himno nacional ruso, contrapunto del francés cada vez menos estridente.

Es el ejército vencedor que regresa, el pueblo lo recibe con gritos de vítores y flores. Toda la orquestación, con tutti, tocan las estrofas iniciales. Es la victoria final. Cabe una aclaración histórica. Ni La Marsellesa ni Dios salve al Zar eran entonces (hacia 1882 cuando se estrenó la obertura), himnos de sus respectivos países, lo que llama la atención la selección premonitoria de TCHAIKOVSKY. Otra, que dado el evidente problema de ejecutar esta obra con cañones verdaderos, no a ser que se toque al aire libre, estos son reemplazados por timbales y otros instrumentos de percusión. Si bien es cierto que la semilla de la revolución quedó sembrada en tierras rusas, que la larga germinación le llevó un siglo para deshacerse del yugo del zar, también es verdad que para los rusos la batalla contra el ejército francés es considerada como una de las cosas más apoteóticas de su historia.