
HUS fue excomulgado
por el papa en 1411, pero continuó su campaña y publicó sus tesis en su libro
principal, DE ECCLESIA. Fue llamado
a justificarse al CONCILIO DE CONSTANZA
(1415), adonde acudió con un salvoconducto del EMPERADOR SEGISMUNDO; una vez allí, se negó a retractarse de sus
ideas y fue quemado en la hoguera por orden del emperador. El nuevo papa, MARTÍN V, condenó la doctrina husita en
su bula INTER CUNCTAS (1418). Pero
la muerte de HUS le convirtió en un
héroe nacional para los checos; cuando SEGISMUNDO
intentó proclamarse rey de Bohemia, estalló una revuelta de los husitas, que
controlaron la mayor parte del país entre 1419 y 1478, realizando incursiones
hasta Núremberg, Sajonia, Brandenburgo, Danzig y el norte de Austria.
El ala husita más extremista (los TABORISTAS)
fue finalmente derrotada, pero se fundió con otra corriente herética procedente
de Francia e Italia (los valdenses) y, bajo el nombre de «HERMANOS MORAVOS», ha pervivido hasta la actualidad; por su parte
el ala husita moderada (los UTRAQUISTAS o
CALICISTAS) llegó a un acuerdo con los católicos, que permitió el
reconocimiento de la Iglesia Checa o Utraquista con ciertas especificidades
litúrgicas.