domingo, 31 de julio de 2022

SORDOS Y MUDOS A LA BUENA NUEVA

La palabra de Dios se recibe con todos los sentidos, especialmente cuando se escucha y se comparte pronunciándola. Es una realidad, muchos viven sin escuchar lo maravilloso que nos comparte la buena noticia, el evangelio. Sus oídos siguen sordos y bloqueados por muchas razones y justificaciones, a veces por falta de interés o simplemente por puro gusto. Tal vez sea por la rebeldía natural con la que hemos nacido y me refiero a confrontar a Dios.

Sordos a sus palabras, a sus enseñanzas, seres humanos que por decisión ignoran, evitan, omiten, lo que el Hijo de Dios trajo como un verdadero tesoro en cuanto al amor fraterno de Nuestro Padre Celestial. Sin oídos para dejar entrar la palabra al corazón, pues es ahí donde hace eco. Sordos para escuchar la voz de un hombre sencillo que busca transformar la vida de la humanidad para tener una relación más concreta con nuestro Creador. Mudos porque una vez que la enseñanza llega a nuestras vidas, callamos, silenciamos y dejamos de pronunciar palabras para comunicar.

Nos cuesta mucho compartir las buenas noticias, pero cuando se trata de noticias negativas o destructivas, fluyen como ríos caudalosos; sin embargo, las buenas nuevas se acallan en el silencio de nuestras bocas, silencio sepulcral, ese que enmudece al mensaje. Creyentes mudos que no comparten la esperanza, silenciados, tibios, guardando el conocimiento. En nuestro tiempo se ha normalizado la sordera y la mudez espiritual, dicen que es mejor callar y no escuchar, seguro que sus razones tendrán.

Vivir la buena nueva, confiar en las promesas, compartir y vivir en la confianza de un amor único, especial y grande como es el amor de Dios, no es tarea fácil, ni mucho menos para todos (dicho sea de paso, el mensaje es para todos) en realidad se requiere fortaleza, entrega, valentía para no quedarse en silencio y por supuesto, para escucharlo. El mensaje entra por el alma. Se trata de una tarea titánica en nuestro mundo que parece sordo ante los gritos de los sufrientes y mudo a la hora de gritar la buena noticia de Dios. Escucha y palabra, silencio y sonido, dentro y fuera, el mensaje fluye en nosotros, el evangelio nos impregna y nos transforma cuando lo escuchamos y lo compartimos.

Es la acción de la palabra la que nos mueve, la que nos inspira a salir de nuestra conformidad a mirar con misericordia a los necesitados y hacer algo por ellos, acciones hay muchas, pero nuestro silencio y falta de escucha nos han llevado a encerrarnos en nuestros criterios y puntos de vista, donde impera el egoísmo y la falta de amor al prójimo, esta postura nos ha llevado a alejarnos como hermanos. Jesús fue muy puntual en este tema: Como yo los he amado ámense.

Nunca han sido nuestros enemigos quienes cruzan fronteras, ni los que arriesgan sus vidas en mar abierto, no son extraños ¡Son nuestros hermanos! Nuestros hermanos están sufriendo y muchos seguimos callados sin escuchar sus gritos de dolor. “Las lágrimas son la sangre del alma” San Agustín.

Rafael Salomón

CREDO

El credo es un breve compendio de las creencias fundamentales de todo católico, en toda época y lugar. EL SÍMBOLO NICENO o SÍMBOLO DE LA FE es una declaración dogmática de los contenidos de la fe cristiana promulgada en el Concilio de Nicea I (325). El objeto del credo niceno fue consensuar una definición de los dogmas de la fe cristiana, impedida hasta entonces por la escasa institucionalización y las fuertes variantes regionales. El principal adversario de la doctrina nicena fue el arrianismo, una corriente teológica que negaba la divinidad de Jesús; otros problemas teológicos, en especial trinitarios, no se resolverían hasta el Primer Concilio de Constantinopla, cuando el carácter divino del Espíritu Santo se afirmó definitivamente.

El credo resume los principios básicos de la fe ortodoxa de una manera relativamente sencilla, con la intención de proporcionar un recurso para memorizarlos y proclamarlos a los fieles. Implícitamente condena los errores más difundidos, como medio para identificar las posibles disidencias; modificaciones posteriores del credo buscarían dar mayor precisión a la definición de las herejías contemporáneas.

Una versión ligeramente modificada dictada en el Concilio de Constantinopla I (381) se denomina símbolo niceno constantinopolitano, que surgió por la necesidad de la Iglesia de establecer claramente todo aquello en lo que debe creer cualquier bautizado. Además se establece para tener una referencia en contra de las ideas heréticas que surgían a cada momento.

EL CREDO NICENO, SÍMBOLO DE LA FE, es aceptado por la Iglesia Católica, las iglesias ortodoxas, la anglicana, y la mayoría de las iglesias protestantes, y representó la última versión del contenido teológico del cristianismo en la que ortodoxos y católicos se mostraron de acuerdo, un consenso que se rompería con la introducción en el IV Concilio de Toledo de 587 de la llamada "CLÁUSULA FILIOQUE".

EL SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES, llamado así porque es considerado con justicia como el resumen fiel de la fe de los apóstoles. Es el antiguo símbolo bautismal de la Iglesia de Roma. Su gran autoridad le viene de este hecho: "Es el símbolo que guarda la Iglesia romana, la que fue sede de Pedro, el primero de los apóstoles, y a la cual él llevó la doctrina común"

El Símbolo llamado de Nicea-Constantinopla debe su gran autoridad al hecho de que es fruto de los dos primeros concilios ecuménicos (325 y 381). Sigue siendo todavía hoy el símbolo común a todas las grandes Iglesias de Oriente y Occidente.

El Credo no se puede encontrar escrito de manera literal en la Biblia, ya que se trata de un compendio de los principios fundamentales de la fe cristiana, basados en el Antiguo Testamento, las crónicas de la vida y hechos de Jesús contenida en los cuatro evangelios, así como en los escritos y cartas escritas por los apóstoles -la mayoría de estos en la segunda mitad del Siglo I. Es por esto que el credo es común a la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Protestante, las tres principales vertientes del cristianismo.

Su contenido dogmático es el siguiente:
Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo;

Nació de Virgen María; padeció bajo el poder de Poncio Pilato;

Fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos;

Al tercer día resucitó de entre los muertos; ascendió a los cielos;

Está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso, desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la Comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna.


Creo en Dios. "Nuestro Dios es el único Señor" (Deuteronomio 6,4; Mc 12,29)

Padre Todo Poderoso. "Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios" (Lucas 18,27).

Creador del Cielo y la Tierra. "En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra"(Génesis 1,1).

Creo en Jesucristo. "El es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es" (Hebreos 1,3).

Su único Hijo. "Pues Dios amo tanto al mundo, que dio a su Hijo Único, para que todo aquel que crea en él no muera, sino que tenga vida eterna" (Juan 3,16).

Nuestro Señor. "Dios lo ha hecho Señor y Mesías" (Hechos 2,36).

Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo descansará sobre ti como una nube. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios" (Lucas 1,35).

Nació de Santa María Virgen. "Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: ‘la Virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrá por nombre Emmanuel' (que significa "Dios con nosotros")" (Mateo 1,22-23).

Padeció bajo el poder de Poncio Pilato. "Pilato tomó entonces a Jesús y mandó azotarlo. Los soldados trenzaron una corona de espinas, la pusieron en la cabeza de Jesús, y lo vistieron con una capa de color rojo oscuro" (Juan 19,1-2).

Fue crucificado. "Jesús salió llevando su cruz, para ir al llamado ‘lugar de la Calavera' (o que en hebreo se llama Gólgota). Allí lo Crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado. Pilato mandó poner sobre la cruz un letrero, que decía: ‘Jesús de Nazaret, Rey de los judíos" (Juan 19,17-19).

Muerto y sepultado. "Jesús gritó con fuerza y dijo: -¡Padre en tus manos encomiendo mi espíritu! Y al decir esto, murió (Lucas 23,46). Después de bajarlo de la cruz, lo envolvieron en una sábana de lino y lo pusieron en un sepulcro abierto en una peña, donde todavía no habían sepultado a nadie (Lucas 23,53).

Descendió a los infiernos. "Como hombre, murió; pero como ser espiritual que era, volvió a la vida. Y como ser espiritual, fue y predicó a los espíritus que estaban presos" (1Pedro 3,18-19).

Al tercer día resucitó de entre los muertos. "Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras, que lo sepultaron y que resucitó al tercer día" (1Corintios 15, 3-4).

Subió a los cielos, y está sentado a la derecha del Padre Todopoderoso. "El Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios" (Marcos 16,19).

Desde ahí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. "El nos envió a anunciarle al pueblo que Dios lo ha puesto como juez de los vivos y de los muertos" (Hechos 10,42).

Creo en el Espíritu Santo. "Porque Dios ha llenado con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha dado" (Romanos 5,5).

Creo en la iglesia que es una. "Para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado". (Jn 17,21; Jn 10,14; Ef 4,4-5)

Santa. "La fe confiesa que la Iglesia... no puede dejar de ser santa (Ef 1,1). En efecto, Cristo, el Hijo de Dios, a quien con el Padre y con el Espíritu se proclama 'el solo santo', amó a su Iglesia como a su esposa (Ef 5,25). Él se entregó por ella para santificarla, la unió a sí mismo como su propio cuerpo y la llenó del don del Espíritu Santo para gloria de Dios" (Ef 5,26-27). La Iglesia es, pues, "el Pueblo santo de Dios" (1 Pe 2,9), y sus miembros son llamados "santos" (Hch 9, 13; 1 Co 6, 1; 16, 1).

Católica. En griego, KATHOLIKOS, que quiere decir universal, porque por fe el hombre es salvo al confesar que Jesús es Su Señor y Salvador, sin importar el país de procedencia. "(...) Vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos" (Mateo 8: 11).

Y Apostólica. El Señor Jesús dotó a su comunidad de una estructura que permanecerá hasta la plena consumación del Reino. Ante todo está la elección de los Doce con Pedro como su Cabeza (cf. Mc 3, 14-15); puesto que representan a las doce tribus de Israel (cf. Mt 19, 28; Lc 22, 30), ellos son los cimientos de la nueva Jerusalén (cf. Ap 21, 12-14). Los Doce (cf. Mc6, 7) y los otros discípulos (cf. Lc 10,1-2) participan en la misión de Cristo, en su poder, y también en su suerte (cf. Mt 10, 25; Jn 15, 20). Con todos estos actos, Cristo prepara y edifica su Iglesia.2 Tim 2,2

Creo en la comunión de los Santos. "Después de esto, miré y vi una gran multitud de todas las naciones, razas, lenguas y pueblos. Estaban en pie delante del trono y delante del Cordero, y eran tantos que nadie podía contarlos" (Apocalipsis 7,9).

El perdón de los pecados. "Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad." (1a Juan 1: 9).

La resurrección. "Cristo dará nueva vida a sus cuerpos mortales" (Romanos 8,11).

Y la vida eterna. "Allí no habrá noche, y los que allí vivan no necesitarán luz de lámpara ni luz del sol, porque Dios el Señor les dará su luz, y ellos reinarán por todos los siglos" (Apocalipsis 22,5).

Amen. "Así sea. ¡Ven, Señor Jesús!" (Apocalipsis 22,20).

ANA FRANK

Fue una niña judía alemana, mundialmente conocida gracias a su Diario, donde dejó constancia de los casi dos años y medio que pasó ocultándose, con su familia y cuatro personas más, de los nazis en Ámsterdam durante la Segunda Guerra Mundial. Su familia fue capturada y llevada a distintos campos de concentración alemanes. El único superviviente de los ocho escondidos fue Otto Frank, su padre. Ana fue enviada al campo de concentración nazi de Auschwitz el 2 de septiembre de 1944 y, más tarde, al campo de concentración de Bergen-Belsen, donde murió de tifus el 12 de marzo de 1945, pocos días antes de que éste fuera liberado. Al cumplir trece años, el 12 de junio de 1942, Ana recibió un pequeño cuaderno que había señalado a su padre en una vitrina unos días antes. Si bien se trata de un libro de autógrafos, empastado en tela a cuadros rojo y negro, con una pequeña cerradura en el frente, Ana ya había decidido que lo utilizaría como diario. Empezó a escribir en él casi inmediatamente, describiéndose ella y su familia así como su vida diaria en casa y en el colegio.

En el escondite (LA CASA DE ATRÁS) había ocho personas: sus padres, Otto y Edith Frank; ella y su hermana Margot; Fritz Pfeffer, un dentista judío (al que Ana dio el nombre de Albert Dussel en su Diario), y la familia van Pels, formada por Hermann y Auguste van Pels y el hijo de ambos, Peter. Durante aquellos años, Ana escribió su Diario, en el que describía su miedo a vivir escondida durante años, sus nacientes sentimientos por Peter, los conflictos con sus padres, y su vocación de escritora. Pocos meses antes de ser descubiertos, empezó a reescribir su Diario con la idea de publicarlo tras la guerra. Después de más de dos años, un informador holandés guió a la GESTAPO a su escondite, allí fueron arrestados. El 2 de septiembre de 1944 toda la familia fue trasladada en tren, al campo de concentración en el noreste de Holanda a Auschwitz, viaje que les llevó tres días.

El 5 de julio de 1942, Margot Frank recibió un aviso ordenándole presentarse para deportación hacia un campo de trabajo. Ana fue entonces informada de un plan que Otto había preparado con sus empleados de mayor confianza, y que ya conocían Edith y Margot desde hacía pocos días. La familia se escondería en cuartos camuflados en las instalaciones de la empresa. El 9 de julio de 1942, la familia se mudó al escondite preparado y su antiguo apartamento fue dejado en desorden para hacer pensar que había sido abandonado de manera súbita, Otto Frank dejó una nota de la que se podía deducir que habían logrado escapar hacia Suiza. Como los judíos no podían utilizar los transportes públicos debieron caminar varios kilómetros desde su casa hasta el refugio, portando cada uno todas las vestimentas que pudieron, dado que no podían correr el riesgo de ser vistos con equipajes.

“LA CASA DE ATRÁS”, era un espacio de tres pisos en la parte posterior del edificio con acceso a un patio detrás de las oficinas. En el primer nivel había dos pequeñas habitaciones, con un baño adjunto sobre el que se encontraba una gran habitación, con otra más pequeña adjunta. De esa habitación pequeña se subía hacia el ático. La puerta fue cubierta con una estantería para que no se la pudiera ver. Ana se referiría más tarde a este espacio como el anexo secreto. A finales de julio, se les unió la familia van Pels y más tarde en noviembre llegó Fritz Pfeffer (Albert Dussel), dentista y amigo de la familia. Ana escribió sobre lo bueno que era tener otras personas con quién hablar, pero las tensiones rápidamente se presentaron en este grupo de personas que debían compartir confinados este escondite.

Ana pasaba la mayor parte de su tiempo leyendo y estudiando, al tiempo que continuaba escribiendo en su diario. Además de narrar los eventos transcurridos, Ana escribía sobre sus sentimientos, creencias y ambiciones, temas de los que no hablaba. Al sentirse más segura sobre su forma de escribir, al mismo tiempo que crecía y maduraba, escribía sobre temas más abstractos, como sus creencias en Dios, o sobre cómo definía ella la naturaleza humana. Escribió regularmente hasta su anotación final, el 1 de agosto de 1944.

La mañana del 4 de agosto de 1944 la GESTAPO asaltó la “LA CASA DE ATRÁS” siguiendo una pista de un informador que nunca fue identificado. Conducido por el Sargento del Cuerpo de Protección (SS), el grupo contaba con al menos tres miembros de la Policía de Seguridad. Llevaron a los miembros de la casa a un campo en Westerbork. Siendo aparentemente un campo de tránsito por el que hasta ese momento habían pasado más de 100.000 judíos, el 2 de septiembre el grupo fue deportado en el que sería su último traslado desde Westerbork hasta el campo de concentración de Auschwitz. Tras tres días de viaje llegaron a su destino, y los hombres y mujeres fueron separados según su sexo, para no volverse a ver más. De los 1.019 pasajeros, 549 – incluyendo niños menores de 15 años – fueron seleccionados y enviados directamente a las cámaras de gas, en las que fueron asesinados. Ana había cumplido 15 años tres meses antes y se libró, y aunque todos los de “LA CASA DE ATRÁS” sobrevivieron a la selección, Ana creyó que su padre había sido asesinado.

Junto con las otras mujeres no seleccionadas para la muerte inmediata, Ana fue obligada a permanecer desnuda para desinfectarla, le raparon la cabeza y le tatuaron un número de identificación en el brazo. Durante el día usaban a las mujeres para realizar trabajos forzados. Las enfermedades se propagaban velozmente y en poco tiempo Ana terminó con la piel cubierta de costras. El 28 de octubre comenzó la selección para reubicar a las mujeres en Bergen-Belsen. Más de 8.000 mujeres, Ana Frank, Margot Frank, fueron transportadas, pero Edith Frank se quedó atrás. Se levantaron tiendas para acoger la afluencia de prisioneros, entre ellos Ana y Margot, y a medida que la población aumentaba el índice de mortandad debido a enfermedades aumentó rápidamente.

En marzo de 1945, una epidemia de fiebre tifoidea se propagó por todo el campo; se estima que terminó con la vida de 17.000 prisioneros. Los testigos contaron más tarde que Margot, debilitada como estaba, se cayó de su litera y murió como consecuencia del golpe, y que pocos días después Ana también murió. Pocas semanas antes de que el campo fuese liberado por tropas británicas el 15 de abril de 1945. De los ocho inquilinos de “LA CASA DE ATRÁS”, sólo el padre de Ana sobrevivo y cuando regresó a Ámsterdam, fue informado del fallecimiento de su esposa y del traslado de sus hijas a Bergen-Belsen, quedando con la esperanza de que lograran sobrevivir. En julio de 1945, la Cruz Roja confirmó las muertes de Ana y Margot. Tratando de cumplir póstumamente el deseo de Ana expresado en el Diario de convertirse en escritora, su padre decidió intentar publicarlo. Al preguntársele muchos años después sobre su primera reacción, respondió sencillamente: "Nunca supe que mi pequeña Ana era tan profunda".

¿QUÉ ES EL LIMBO? ¿EXISTE? ¿QUÉ DICE LA IGLESIA?

El limbo es lo que en el Credo se designa como “infiernos” cuando se afirma que "Jesucristo descendió a los infiernos". 
Explica este artículo el Catecismo al enseñar: “La Escritura llama infiernos, sheol o hades a la morada de los muertos donde bajó Cristo después de muerto, porque los que se encontraban allí estaban privados de la visión de Dios.Tal era, en efecto, a la espera del Redentor, el estado de todos los muertos, malos o justos, lo que no quiere decir que su suerte sea idéntica como lo enseña Jesús en la parábola del pobre Lázaro recibido en el ‘seno de Abraham’.

Son precisamente estas almas santas, que esperaban a su Libertador en el seno de Abraham, a las que Jesucristo liberó cuando descendió a los infiernos. Jesús no bajó a los infiernos para liberar allí a los condenados ni para destruir el infierno de la condenación, sino para liberar a los justos que le habían precedido”. (nº 633) Y más adelante (nº 635): “Cristo, por tanto, bajó a la profundidad de la muerte para que los muertos oigan la voz del Hijo de Dios y los que la oigan vivan. Jesús, el Príncipe de la vida (Hch 3,15), aniquiló mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al diablo y libertó a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud (Hb 2,14-15). En adelante, Cristo resucitado tiene las llaves de la muerte y del Hades (Ap 1,18) y al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en los abismos". (Flp 2,10)

El catecismo de Trento, promulgado después del Concilio del mismo nombre, al explicar los lugares donde están detenidas después de la muerte las almas privadas de gloria, enseña que “hay una tercera clase de cavidad, en donde residían las almas de los Santos antes de la venida de Cristo Señor Nuestro, en donde, sin sentir dolor alguno, sostenidos con la esperanza dichosa de la redención, disfrutaban de pacífica morada. A estas almas piadosas que estaban esperando al Salvador en el seno de Abraham, libertó Cristo Nuestro Señor al bajar a los infiernos” (Catecismo de Trento, parte 1, cap. 6, n. 3). A falta de datos escriturísticos es necesario recurrir al pensamiento de los Santos Padres. Éstos han afirmado claramente la existencia del limbo (cf. por ejemplo, San Gregorio Nacianceno, PG 36,385-390; San Agustín, PL 40,275). En general los Padres y teólogos han afirmado la existencia del limbo como lugar y estado de aquellos que habiendo muerto antes de llegar al uso de razón y sin bautismo, y por tanto con pecado original pero sólo con él, son privados de la visión de Dios, que es don gratuito y personal, aunque no sean castigados con penas aflictivas, sino que pueden gozar de una felicidad natural.

“En cuanto a los niños muertos sin Bautismo, la Iglesia sólo puede confiarlos a la misericordia divina, como hace en el rito de las exequias por ellos. En efecto, la gran misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven y la ternura de Jesús con los niños, que le hizo decir: Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis (Mc 10,14), nos permiten confiar en que haya un camino de salvación para los niños que mueren sin el Bautismo. Por esto es más apremiante aún la llamada de la Iglesia a no impedir que los niños pequeños vengan a Cristo por el don del santo Bautismo” (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1261).

La Iglesia no conoce otro medio que el Bautismo para asegurar la entrada en el cielo. Pero también reconoce que la manera en que Dios interviene para la salvación de las almas no queda reducida a los sacramentos. Así por ejemplo, se aplican el Bautismo de sangre o el de deseo. Cristo murió por todos y la vocación de todo hombre es llegar a Dios. Así que la Iglesia confía en que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, de un modo conocido sólo por Dios, se salven. Y confía también en la misericordia divina, que quiere que todos se salven (1 Tm 2, 4) pensando que debe haber un camino de salvación para los niños que mueren sin Bautismo.

El limbo ha acabado en el limbo. Aunque nunca fue definido como dogma, fue una «salida» que encontraron los teólogos para dar respuesta a la pregunta de qué pasaba con los niños muertos sin bautizar. En realidad era una respuesta «piadosa» para evitar a estos inocentes las penas del infierno. Hoy, la teología posterior al Concilio Vaticano II ha encontrado nuevas respuestas más acordes con la idea de un Dios Padre misericordioso. El limbo es una hipótesis teológica que no parece fundada sólidamente en la Revelación. El silencio es una opción bastante sabia también porque el limbo, si se hubiera nombrado, no habría podido ser comparado ni con el paraíso ni con el infierno. Dos condiciones de las que a menudo se habla de una manera analítica y un poco petulante en cierta catequesis popular torpe. El Catecismo parece en cambio sugerir que, al final de la vida terrena, no hay soluciones intermedias entre beatitud y condena.

La idea del limbo para los niños llegó a convertirse en una doctrina católica común, enseñada como tal a los fieles, hasta mediado el siglo XX. Sin embargo, hay que recordarlo, nunca fue declarada como dogma de fe ni como algo definitivo: era una tesis teológica ampliamente difundida. En el siglo XX los teólogos buscaron nuevos caminos para estudiar el tema, especialmente para conciliar la voluntad salvífica de Dios, que también miraría a los niños que mueren, antes o después de nacer, sin haber recibido el bautismo, con la doctrina según la cual sólo a través de la eliminación del pecado original es posible lograr la visión beatífica.

El bautismo sacramental, lo sabemos, es el camino querido por Dios para introducirnos en el mundo de la salvación. ¿Puede Dios actuar su designio salvador a través de otros caminos? ¿Es posible que un niño no bautizado sea librado del pecado original a través de una participación especial en el misterio de la Muerte y Resurrección de Cristo?

SAN CAYETANO

En el año 1480 nace Cayetano. Su padre es Gaspar y su madre María Porto. Tiene dos hermanos: uno mayor, Juan Bautista y Alejandro, el menor. A los dos años quedan huérfanos de padre. Con el comienzo del nuevo siglo, poco después del descubrimiento de América, Cayetano cursa la carrera de abogado. Sus compañeros lo eligen delegado estudiantil en la Facultad y sus profesores lo alaban por las altas notas obtenidas. Responde con sencillez:

El Papa Julio II nombra a Cayetano, Conde de Thiene, en un importante puesto en la Cancillería de los Estados Pontificios. Uno de sus secretarios escribe: "A pesar del puesto; Cayetano no se da ninguna importancia. Viste con sencillez, atiende a todo el mundo aunque sea fuera del horario de oficina. Siempre activo donde lo necesitan. Trata a todos igual, ya sean ricos o pobres. Si mantiene esta actitud tan servicial llegará a ser un hombre muy importante..."

"Siento que día a día mi vida suspira por amar a Dios. Mis años de abogado me enseñaron que el pueblo necesita palpar a Dios a través de las obras de los cristianos, de su acción, de sus enseñanzas, de su entrega. Quisiera hacer siempre la voluntad de Dios: esto deseo, y a esto aspiro. Ahora voy a dar otro rumbo à mi vida. Mi camino es dejar todo sin mirar atrás. Uniré mi propia vida a la Cruz de Cristo. Seré sacerdote"

A los 36 años, el 30 de septiembre de 1516, Cayetano es ordenado sacerdote. Comienza su acción apostólica en Venecia. Le preocupa el excesivo lujo de los palacios y la miseria de los suburbios. Se propone "no dejar de luchar hasta que vea a los cristianos correr hambrientos para nutrirse del Pan Sagrado" Organiza el primer Hospital de Enfermedades Infecciosas y cuando no queda dinero para pagar el sueldo a los mejores médicos de la ciudad ni para alimentar a los enfermos, ordena la venta de su biblioteca, lo último que queda de sus bienes: "Jamás dejaré de entregar lo mío a los necesitados hasta que me vea en tal pobreza que no me quede ni siquiera un metro de tierra para mi tumba, ni tenga un centavo para mi entierro"

Son tiempos difíciles. En Alemania Martín Lutero, un monje, proclama la separación del Papa y se independiza de la Iglesia de Roma. Cayetano responde con un nuevo proyecto: "Creo que la Iglesia es siempre la Iglesia. Como esposa de Cristo no tiene ninguna mancha, ninguna arruga, es blanca y pura; pero por culpa de los hombres aparece corrompida... Quisiera presentar ante los ojos del clero un grupo de sacerdotes que vivan juntos, cumplan con el celibato, no busquen el dinero, sepan ser pobres... entonces el ejemplo arrastrará y comenzaremos la reforma desde nosotros mismos"

El Papa Clemente VII aprueba el proyecto a pesar de la oposición de algunos asesores. Cayetano con varios compañeros dicen: "Somos célibes, como lo pide la Iglesia a todos sus sacerdotes. Queremos ser pobres: no poseeremos rentas, ni tierras. Sólo aceptaremos las donaciones espontáneas del pueblo. La riqueza no da al clero ni paz ni libertad para el apostolado. No viviremos ni en conventos ni en monasterios, sino en casas sencillas. Tendremos un superior responsable y dependeremos directamente del Papa. Nos dedicaremos al estudio de la Biblia, a la liturgia, a ayudar a los presos, pobres, enfermos. Nos Ilamamos Clérigos Regulares"

El 6 de mayo de 1527 las tropas del emperador Carlos V saquean Roma. El Papa huye por un túnel secreto. Las tropas se apoderan de los bienes, incendian casas, violan, profanan templos... Al llegar a la casa de los Clérigos Regulares les exigen dinero. Los sacerdotes responden que son pobres. La tropa no les cree y torturan a Cayetano enganchando su cuerpo con una soga de la que tiran a través de una polea. Se desmaya. Golpean al resto de los compañeros y se alejan furiosos. Otros soldados los encuentran. Los llevan prisioneros para pedir el rescate a sus familiares.

El pueblo de Nápoles se rebela contra el Virrey, representante de Carlos V. Tropas españolas y napolitanas se enfrentan en las calles y en las plazas. La furia de la multitud masacra brutalmente, el ejército imperial degüella sin contemplaciones. Cayetano, con sesenta y siete años, busca un acuerdo entre los rivales. Parece no conseguirlo. Enferma gravemente. Pide la Comunión. A las cinco de la tarde del 7 de agosto de 1547 muere. El pueblo le atribuye la paz, porque los embajadores del Emperador traen un acuerdo justo. El 12 de abril de 1671 el Papa lo declara santo.

domingo, 24 de julio de 2022

¿QUÉ ES LA REDENCIÓN?

El significado de la palabra "redimir", viene del latín "redimére" y significa "rescatar o sacar de la esclavitud al cautivo mediante un precio". La palabra "redención" viene de "redemptio" que significa "re-compra, rescate". La voz redención es uno de los términos que desde sus orígenes el cristianismo ha usado para describir la salvación del género humano realizada por Jesucristo.  Se utilizan otras expresiones como expiación, Justificación, reconciliación, liberación, etc. El cristianismo entiende por Redención a la liberación que Jesucristo hace del hombre, arrancándole del pecado, restaurándolo a una situación de unión sobrenatural con Dios y prometiéndole en el más allá un fin bienaventurado. Dios preparó a la humanidad para la venida de Nuestro Señor Jesucristo, Redentor de los hombres. Dios realizó esta preparación eligiendo al pueblo de Israel revelándose por medio de los patriarcas y los profetas: todo el contenido del Antiguo Testamento es la preparación a la venida del Mesías. Ya desde las primeras enseñanzas, después de la caída de nuestros primeros padres, Dios promete un Redentor: « Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. El te aplastará la cabeza y tú le acecharás el talón» (Gén. 3, 15), es decir, un descendiente de Eva vencerá al demonio.

Dios establece Alianza con los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob que se renueva y concreta más tarde por medio de Moisés. A lo largo de la historia del pueblo Judío, Dios va manifestando las características del Mesías prometido. Y, también, como se cuida de señalar la Sagrada Escritura, a las otras naciones «no las dejó sin testimonio de sí» (Hech 14, 16-17), y por esto existía entre los demás pueblos de la tierra como una preparación remota para esperar al Mesías. La Sagrada Escritura enseña que es la gracia de Dios la que justifica al hombre; la que le hace pasar del pecado a la amistad con Dios. Pero como la gracia es un don gratuito de Dios: «Ahora son justificados gratuitamente por su gracia, por la redención de Cristo Jesús» (Rom 3, 24), es la obra redentora de Jesucristo la que libera del pecado a los hombres y no sus propias fuerzas, «pues de gracia habéis sido salvados por la fe, y esto no os viene de vosotros, es don de Dios» (Ef 2, 8-9).

La Redención es una decisión libre de Dios ante la miseria humana ocasionada por el pecado. Es un «misterio de su voluntad divina» (Ef 1, 9). Si el estado de Justicia original de Adán y Eva fue un acto gratuito de Dios, debido a su amor y misericordia, con mucha más razón la restauración de la justicia inicial perdida es también un acto gratuito de Dios. No existe fuera de Cristo ninguna otra iniciativa redentora que proceda de Dios, que incida en la historia humana y nos haya sido dada a conocer por revelación divina.  Por tanto, el género humano, según el decreto divino, ha sido redimido por el Hijo de Dios encarnado. La Revelación muestra esta gran verdad de fe: «El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido» (Lc 19, 10); «Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para que juzgue al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él» (Jn 3, 17); «Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores» (1 Tim 1, 15).

Es claro que la fe de la Iglesia es que la Encarnación del Hijo de Dios se realizó para la remisión de los pecados de los hombres. Ahora bien, es posible preguntarse si la Redención decretada por Dios se hubiera podido-realizar por otros medios sin que fuera necesaria la Encarnación. Está claro que Dios hubiera podido redimir a los hombres de otra manera; pensar lo contrario sería limitar la omnipotencia, sabiduría y justicia de Dios, que estaría limitada a la única posibilidad de la Encarnación de su Hijo Unigénito. Podía, por ejemplo, salvar a los hombres sin recibir ninguna satisfacción de la humanidad pecadora. Por el contrario, si Dios quiso una satisfacción adecuada, es necesaria la Encarnación de una Persona divina (sentencia cierta), puesto que la ofensa infinita a Dios merece una satisfacción infinita, que sólo pueda ofrecerla el mismo Dios.

La liberación del hombre efectuada por la Redención tendrá lugar plenamente en el futuro; pero, a la vez, está ya presente por la gracia: contiene un ya y un todavía no. Cristo murió por todos, y no solamente por algunos. Esto significa que la redención efectuada por Jesus es comunicable a todos sin excepción, de modo que cualquier hombre puede apropiarse los frutos de esa redención objetiva y universal, si cumple la voluntad de Dios. La Escritura enseña claramente esta verdad en multitud de pasajes. Entre otros muchos, Cristo «se dio a sí mismo en precio del rescate por todos» (1 Tim. 2, 6), «Él es propiciación por nuestros pecados; Y no sólo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo» (1 Jn 2, 2). Pecado y Redención se comportan respectivamente como sombra y luz en la vida humana. «Todos pecaron y están privados de la gloria de Dios -enseña Pablo-, y son justificados gratuitamente por su gracia, por la redención de Cristo Jesús» (Rom 3, 23-24).

La Redención de Jesucristo presenta dos aspectos:

-. Redención objetiva. Es el hecho mismo de la muerte de Jesús en la Cruz. Por este hecho, su muerte, Cristo adquiere méritos para salvar del pecado a todos los hombres.

-. Redención subjetiva. Es la aplicación a cada uno de los hombres singulares de la Redención objetiva.

Aunque el efecto de la Redención objetiva es universalísimo -es para todos los hombres-, esto no significa que todos los hombres automáticamente se salven. Cada hombre debe, por sus buenas obras, aplicar a su vida la Redención objetiva. De tal manera que el que no realiza buenas obras con la ayuda de la gracia tampoco recibe el mérito y por tanto no se le perdonan los pecados. Para los protestantes, las buenas obras realmente no existen, pues todos los hombres son siempre pecadores, como consecuencia de que el pecado original ha corrompido totalmente la naturaleza humana.  Por tanto, no pueden hacer obras con ayuda de la gracia para conseguir su salvación. La Redención objetiva es suficiente y es Dios quien libremente, salva a unos hombres y condena a los otros. La salvación que Dios realiza de los hombres tampoco les quita el pecado, sino que simplemente no se lo tiene en cuenta. Es una salvación o justificación extrínseca que no borra los pecados. Para los protestantes, la muerte de Jesucristo en la Cruz no ha sido un verdadero sacrificio. En todo caso, dicen que se puede hablar de sacrificio sólo en el sentido de que Dios ha entregado a su Hijo, como un cualquier otro condenado a muerte. La muerte de un condenado no es un sacrificio en sentido estricto, porque le falta libertad y por ello no muere voluntariamente para agradar a Dios. Por tanto, la muerte de Jesucristo en la Cruz no es una expiación ofrecida voluntariamente a Dios por la humanidad de Cristo. Por ello, la satisfacción de la Cruz es simplemente penal y Jesucristo ha sido castigado, ha sufrido la pena, por nuestros pecados, pero no nos los ha quitado. De todo esto, concluye que la Santa Misa no es tampoco un sacrificio.

THE TRAVELING WILBURYS


The Traveling Wilburys fue un supergrupo de música integrado por cinco solistas y miembros de otras formaciones que nunca antes habían tocado juntos: Roy Orbison, George Harrison, Jeff Lynne, Bob Dylan y Tom Petty. La historia del grupo surgió a raíz de un “feliz accidente”, según contaba George Harrison, el artifice, junto a Jeff Lynne, de reunir en una misma banda a estos cinco talentos. “Si se hubiera planeado no habría salido igual. Fue algo mágico, se dieron las circunstancias”, diría años más tarde el ex-beatle. Y esas circunstancias se resumen en que en 1988, Harrison debía grabar una canción que sirviera de Cara B del single ‘This is love’, incluido en su disco Cloud Nine. Jeff Lynne, junto a Harrison querían rescatar la carrera de un ícono musical como fue Del Shannon, el cantante de “Runaway” y le estaban produciendo algunos temas nuevos, con la ayuda de Lynne, que se había convertido en su mano derecha.

Una noche que cenó con su productor, Jeff Lynne (líder de la Electric Light Orchestra) y con Roy Orbison (a quien Lynne acababa de producir también su disco Mystery Girl) invitó a ambos a que participaran con él en la grabación de la canción. Llamaron a Bob Dylan, que les ofreció utilizar su pequeño estudio, y a ellos se unió Tom Petty, que se pasó por allí para devolver a Harrison una guitarra que éste le había prestado. Mientras que George y Jeff empezaron a trabajar en la canción, Dylan se dedicó a preparar una barbacoa para todos en el jardín de su casa. El estudio propiamente dicho estaba en el garaje. George recuerda que en la puerta había una sticker con las típicas palabras de “Handle with care” (Tratar con cuidado). Le gustó y así que ya tenía el título de la canción.

Horas después, George llamó a Mo Ostin, el presidente de Warner Music , a su despacho de Burbank, cuando escucho la canción, se quedó perplejo , asombrado. Aquello no podía ser una cara B. Era un éxito seguro, perfecto. El productor Lenny Waronker, que estaba en el despacho de al lado, no tuvo más remedio que decir que se rendía a la gran calidad del tema. Mo Ostin le sugirió enseguida a George de que convenciera a todos sus famosos amigos para hacer un álbum, todos juntos. Cada miembro contribuyó al álbum con varias canciones y fue editado en octubre de 1988 bajo varios seudónimos que los presentaban como cinco supuestos hermanos apellidados WILLBURY.

El término “Wilbury” surgió de la iniciativa de George Harrison y Jeff Lynne durante la grabación del álbum Cloud Nine y hace referencia a los trozos de las canciones grabadas que tendrían que ser eliminados durante la mezcla de sonido: en inglés, la frase “We’ll bury them in the mix”, que puede traducirse como “los enterraremos luego en la mezcla”, contiene el sintagma “We’ll bury” que suena exactamente como Wilbury. En un principio, George Harrison sugirió el nombre “The Trembling Wilburys” (“Los Wilburys temblorosos”), aunque posteriormente cambiarían a “The Traveling Wilburys” (“Los Wilburys Viajeros”) El álbum, TRAVELING WILBURYS VOL. 1, llegó a ser nominado como Álbum del Año a los Grammy.


A partir de entonces, las reuniones de los cinco músicos se repitieron, y los buenos momentos fueron tantos y tan intensos que decidieron grabar un álbum que, necesariamente tuvo que hacerse en solo diez días debido sobre todo a una inminente gira de Bob Dylan. “Dirty World”, “Congratulations” y “Tweeter and the monkey man”,cuando no existían los “tweeter”, aunque Dylan se refería en el tema a una persona, un ladrón, un rufián . Todos se esforzaron para que Roy Orbison cantara con esa maravillosa voz de barítono, “Not alone anymore”, una brillante canción de Jeff y George, al igual que “The End of teh line”, que era la más coral de todas y con la que despedían el disco. “Rattled” era de Jeff y “Last night” era de Tom, casi al estilo de un “reggae”.

A pesar de la repentina muerte de Roy Orbison (el 6 de diciembre de 1988), el grupo grabó un último disco bajo seudónimos distintos, aunque conservando el apellido ‘Wilbury’. A modo de homenaje, en el videoclip del single “End Of The Line” aparece una mecedora con la guitarra de Roy Orbison y un retrato suyo. Acordaron no aceptaron un quinto miembro para sustituir a Roy Orbsion y George y Jeff decidieron llamar al disco “Traveling Wilburys Vol. 3”, para equivocar a los “ladrones y piratas” del momento. Como curiosidad, el primer tema que grabaron fue una versión de “Nobody´s Child”, un tema que los Beatles habían grabado en Hamburgo con Tony Sheridan.


En la actualidad, los Traveling Wilburys son considerados un proyecto único e irrepetible en la historia del rock, pese a que parecía imposible juntar a cinco músicos tan conocidos y con una personalidad tan propia, el resultado fue natural y antológico. Hoy, a casi 30 años de su lanzamiento, escuchar “Handle with care” sigue provocando unos raros escalofríos, con la voz de George Harrison primero y la de Roy Orbison después, secundadas posteriormente por los coros de Bob Dylan, Jeff Lynne y Tom Petty. Esta peculiar banda de superestrellas, en la que todos componían, producían y eran intérpretes, fue otro de los legados musicales irrepetibles que nos dejó la incombustible década de los 80’.

GRAN CISMA DE ORIENTE Y OCCIDENTE

El Gran Cisma de Oriente y Occidente, también conocido como Gran Cisma (aunque a veces también se aplica este término al Cisma de Occidente) es el nombre dado al evento de mutua excomunión que separó al Papa y a la cristiandad de Occidente, de los patriarcas y cristiandad de Oriente, especialmente del principal de ellos, el Patriarca Ecuménico de Constantinopla.
En el año 589, durante el Tercer Concilio de Toledo, donde tuvo lugar la solemne conversión de los visigodos al catolicismo, se produjo la añadidura del término filioque, por lo que el Credo pasaba a declarar que el Espíritu Santo procede no exclusivamente del Padre a través del Hijo como decía el credo Niceno, sino del Padre y del Hijo al decir:

Credo in Spiritum Sanctus qui ex Patre Filioque procedit.

En 1014 con motivo de su coronación como emperador de Sacro Imperio, Enrique II solicitó al papa Benedicto VIII la recitación del Credo con la inclusión del filioque. El papa, necesitado del apoyo militar del emperador, accedió a su petición con lo que por primera vez en la historia el filioque se usó en Roma.

En el año 1054, el Papa León IX quien, amenazado por los normandos, buscaba una alianza con Bizancio, mandó una embajada a Constantinopla encabezada por su colaborador, el cardenal Humberto de Silva Candida, y formada por los arzobispos Federico de Lorena y Pedro de Amalfi. Los legados papales negaron, a su llegada a Constantinopla, el título de ecuménico al Patriarca Miguel I Cerulario y, además, pusieron en duda la legitimidad de su elevación al patriarcado. El patriarca se negó entonces a recibir a los legados.

El cardenal respondió publicando su Dialogo entre un romano y un constantinopolitano, en el que se burlaba de las costumbres griegas y, tras excomulgar a Miguel I Cerulario mediante una bula que depositó el 16 de julio de 1054 sobre el altar de la Iglesia de Santa Sofía, abandonó la ciudad.

El 24 de julio de ese mismo año, el Patriarca Ecuménico de Constantinopla respondió excomulgando al cardenal y a su séquito, y quemó publicamente la bula romana, con lo que se inició el Cisma, pues alegan que, en el momento de la excomunión, León IX había muerto y por lo tanto el acto del cardenal de Silva no habría tenido validez; añaden también que se excomulgaron individuos, no Iglesias.

Considerando estas críticas, se puede señalar que el Gran Cisma fue en realidad el resultado de un largo período de relaciones difíciles entre las dos partes más importantes de la Iglesia universal. Las causas primarias del cisma fueron sin duda las tensiones producidas por las pretensiones de suprema autoridad del Papa. Efectivamente, el Obispo de Roma reclamaba autoridad sobre toda la cristiandad, incluyendo a los cuatro Patriarcas más importantes de Oriente; los Patriarcas, por su lado, alegaban, con base en la Sagrada Tradición Apostólica y en las Sagradas Escrituras, que el Obispo de Roma solo podía pretender ser un "primero entre sus iguales" o "Primus inter pares". También tuvo gran influencia el Gran Cisma en las variaciones de las prácticas litúrgicas (calendarios y santorales distintos) y disputas sobre las jurisdicciones episcopales y patriarcales.

La Iglesia se dividía entonces a lo largo de líneas doctrinales, teológicas, políticas y lingüísticas (griego para las liturgias en Oriente, latín en las occidentales). Se puede alegar que ambas iglesias se reunieron en 1274, en el Segundo Concilio de Lyon y en 1439, en el Concilio de Basilea, pero en cada uno de estos eventos, las intenciones conciliares se vieron frustradas por el mutuo repudio posterior. En años recientes, algunas Iglesias orientales decidieron aceptar la primacía absoluta del Papa y ahora se denominan Iglesias orientales católicas.

Con todo, tanto la Iglesia Católica Ortodoxa como la Iglesia Católica Romana, que así se denominan a sí mismas, reivindican también la exclusividad de la fórmula: "Una, Santa, Católica y Apostólica" implicándose cada una como la única heredera legítima de la Iglesia primitiva o universal y atribuyendo a la otra el haber "abandonado la iglesia verdadera" durante el Gran Cisma.

No obstante estas consideraciones, tras el Concilio Vaticano II (1962), la Iglesia Católica Romana inició una serie de iniciativas que han contribuido al acercamiento entre ambas iglesias, y así el Papa Pablo VI y el Patriarca Ecuménico Atenágoras I decidieron, en una declaración conjunta, el 7 de diciembre de 1965, «cancelar de la memoria de la Iglesia la sentencia de excomunión que había sido pronunciada»

EL FUSILAMIENTO DE LAS TRECE ROSAS ÍCONO DE LA REPRESIÓN FRANQUISTA


Se trato de trece mujeres con edades comprendidas entre los 18 y los 29 años, presas en la cárcel de Las Ventas por su supuesta actividad política.

Sus nombres eran Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brisac Vázquez, Pilar Bueno Ibañez, Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente.

La ejecución se justificaba oficialmente como castigo por el asesinato  del comandante de la Guardia Civil Issac Gabaldón, de su hija y de su chófer, que se atribuyó a una supuesta gran red comunista a la que habrían pertenecido las ajusticiadas; se trató, no obstante, de una condena injusta y falsa, ya que en el momento de esta muerte (el 27 de julio anterior) LAS TRECE ROSAS ya se encontraban en la prisión de Las Ventas.

Para los historiadores que han estudiado el caso, la ejecución (que se produjo simultáneamente a la de otros 43 varones, incluido un menor de 14 años) respondía más bien a la voluntad del régimen de Franco, tan sólo cuatro meses después de vencer la Guerra Civil, de reprimir a sus adversarios políticos y enviar un mensaje ejemplarizante a los ciudadanos.  La repercusión del incidente, se debió principalmente al rechazo internacional que suscitó, en gran medida por el perfil de las trece mujeres.

Se trataba de jóvenes que no habían participado de manera activa en la guerra, aunque algunas de ellas estaban vinculadas en distinto grado de intensidad a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) o al Partido Comunista  de España (PCE). No era el caso de todas, no obstante: por ejemplo, la pianista de 29 años Blanca Brisac Vázquez había sido detenida por mantener relación con un músico del PCE, sin que conste ninguna militancia por su parte.

De hecho, ocho de las trece asesinadas eran, en aquel momento, menores de edad, ya que la mayoría legal se situaba en 21 años.  Por ello, se organizó una campaña de protesta en París, impulsada por una hija de Marie Curie, que supuso el origen del sobrenombre con el que hoy son conocidas estas víctimas; una campaña que sin embargo no amilanó al régimen franquista, que continuó con la ejecución de la amplia mayoría de los 364 detenidos en relación con el atentado de Gabaldón.

El fusilamiento tuvo lugar en una tapia  del cementerio de La Almudena al este de Madrid, cercano a la prisión de Las Ventas. En dicho lugar se colocó por primera vez en 1988 una placa conmemorativa y desde entonces cada cinco de agosto se celebran homenajes a las Trece Rosas.

Fuente:

CARAÍ AGOSTO

El 1º de agosto, según la tradición dice que se toma caña con ruda en los hogares del litoral y Mesopotamia argentina. En ayunas o de lo contrario no tiene el mismo efecto. La creencia popular considera que sirve para combatir los supuestos males que vienen con el mes más frío del año: agosto. La bebida en estos tiempos se ha modernizado en sus componentes. Del licor fabricado con chañar, algarroba, pata y o tunas, se pasó a la caña y el lugar de la mezcla de hierbas medicinales ahora es ocupado por la ruda. Según cronistas de la conquista, en esta época del año se producían grandes lluvias, las que, agregando el frío estacional, provocaban enfermedades epidemiológicas. Muchas aldeas se diezmaban a causa de las pestes. Los nativos encontraron la forma de combatir los males. A través de sus chamanes elaboraron el remedio consistente en mezclar hierbas con licores, del cual debía beberse un trago al comenzar la estación de las lluvias.

La bebida se elabora días antes, y debe ingerirse como primer alimento del día. Esta costumbre se remonta a varios siglos, cuando culturas aborígenes a través de la elaboración de un remedio consistente en mezclar hierbas con licores pretendían prevenir las enfermedades que se contraían durante la época del año, y en el mes de Agosto en la que se producían grandes lluvias, a parte del intenso frío. Según historiadores, el encuentro de culturas generó la predominancia de la conquistadora que cambió los componentes, llegando a nuestros días como se la conoce. El primero de agosto se toma una copita de caña con ruda, brebaje que se prepara con anticipación para que macere: se compra una botella de caña, se echan dentro algunas hojas de ruda, se la cierra y se la guarda. Llegado el momento, se la sirve a los seres queridos para que tengan un buen año.

Cuales son los componentes de esta milagrosa bebida: RUDA: La ruda es una planta perenne perteneciente a la familia de las rutáceas. Posee tallos erguidos y ramosos, de unos 70 centímetros de altura; hojas alternas gruesas compuestas de hojuelas partidas en lóbulos alargados y de color garzo azulado, flores menudas de cuatro pétalos de color amarillo en corimbos terminales y fruto capsular con abundantes semillas negras pequeñas y en figura de riñón, de olor desagradable. La hoja se suele emplear en medicina. Se la mezcla con alcohol para frotar los músculos y evitar calambres. También para combatir estados gripales. Con un preparado no muy fuerte se fricciona la espalda del enfermo. Es poco exigente con respecto a suelos, prospera bien en terrenos secos, pedregosos y expuestos al sol. Los climas templados o templados fríos son los más favorables. CAÑA: La caña es una bebida alcohólica destilada de la caña de azúcar dulce. Lugar de origen de la planta: Europa meridional. El CARAÍ AGOSTO es un CARAÍ DEL ÁRA (del guaraní), es decir un CARAÍ o SEÑOR DEL TIEMPO CRONOLÓGICO, de lo que va a venir. Es esta una vieja creencia, la del mes de agosto, que vinculó creencias guaraníes con creencias hispánicas. Las misiones jesuíticas y franciscanas fueron los ámbitos donde más se promovieron estas tradiciones, y entre ellas surgió la RUDA, una planta medicinal pero más mágica. Si bien se entrecruza muchas veces lo medicinal con lo mágico, en la tradición guaranítica existen plantas más medicinales y otras más ligadas a lo mágico. La RUDA es una de las plantas mágicas que existen en Corrientes, y desde esa magia se la vincula a lo medicinal.

GAMIGÍN UN DEMONIO EN EL PURGATORIO

Por alguna oscura negociación que ningún grimorio o libro prohibido revela, GAMIGÍN es el único demonio que tiene libre acceso al Purgatorio. Esta licencia demoníaca para moverse libremente fuera del infierno no es novedosa, aunque solo puede acceder al Purgatorio. Otros demonios poseen órbitas de acción menos extraordinarias, aunque igualmente asombrosas.

Ahora bien, se ignora si GAMIGÍN de hecho trabaja en el Purgatorio para captar indecisos y llevarlos al infierno; o si su filosofía del desgano y la apatía lo convierte en un insólito apologista de las virtudes celestiales. Otra característica poco heterodoxa de este demonio es que jamás deja de acudir a la convocatoria de sus fieles. En realidad, GAMIGÍN nunca deja de complacer los pedidos que se le hacen.

Paradójicamente, este régimen de aceptación incluye también a los exorcistas, quienes saben que sólo basta pedírselo gentilmente para que este demonio abandone sin demora el cuerpo del poseso. Este exceso de camaradería convirtió a GAMIGÍN en escolta de las almas del Purgatorio, a quienes acompaña bajo la forma de un caballo imposible.

domingo, 17 de julio de 2022

JOAQUÍN Y ANA (Padres de María)

Una antigua tradición, datada ya en el siglo II, atribuye los nombres de Joaquín y Ana a los padres de la Virgen María. El culto aparece para Santa Ana ya en el siglo VI y para San Joaquín un poco más tarde. La devoción a los abuelos de Jesús es una prolongación natural al cariño y veneración que los cristianos demostraron siempre a la Madre de Dios.

La madre de María, nació en Belén. El culto de sus padres le está muy unido. El nombre Ana significa "gracia, amor, plegaria". La Escritura nada nos dice de la santa. Todo lo que sabemos es legendario y se encuentra en el evangelio apócrifo de Santiago, según el cual a los veinticuatro años de edad se casó con un propietario rural llamado Joaquín, galileo, de la ciudad de Nazaret. Su nombre significa "el hombre a quien Dios levanta". Descendía de la familia real de David.

Vivian en Nazaret y, según la tradición, dividían sus rentas anuales, una de cuyas partes dedicaban a los gastos de la familia, otra al templo y la tercera a los más necesitados. Llevaban ya veinte años de matrimonio y el hijo tan ansiado no llegaba. Los hebreos consideraban la esterilidad como algo oprobioso y un castigo del cielo. Se los menospreciaba y en la calle se les negaba el saludo. En el templo, Joaquín oía murmurar sobre ellos, como indignos de entrar en la casa de Dios.

Joaquín, muy dolorido, se retira al desierto, para obtener con penitencias y oraciones la ansiada paternidad. Ana intensificó sus ruegos, implorando como otras veces la gracia de un hijo. Recordó a la otra Ana de las Escrituras, cuya historia se refiere en el libro de los Reyes: habiendo orado tanto al Señor, fue escuchada, y así llegó su hijo Samuel, quien más tarde seria un gran profeta. Y así también Joaquín y Ana vieron premiada su constante oración con el advenimiento de una hija singular, María. Esta niña, que había sido concebida sin pecado original, estaba destinada a ser la madre de Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado.

Desde los primeros tiempos de la Iglesia ambos fueron honrados en Oriente; después se les rindió culto en toda la cristiandad, donde se levantaron templos bajo su advocación. En la Iglesia del Oriente ya se veneraba a Santa Ana en el siglo IV. La mejor prueba de ello es que el emperador Justino I (+565) le dedicó una iglesia. La devoción a Ana, la madre de María, se encuentra en los más antiguos documentos litúrgicos de la Iglesia griega. En el Occidente no se la venera excepto quizás en el sur de Francia, hasta el siglo XIII. Su imagen, pintada en el siglo VIII en estilo Bizantino, fue mas tarde encontrada en la iglesia de Santa María Antigua en Roma. Su fiesta, bajo la influencia de la "Leyenda Dorada", aparece en el siglo XIII donde se celebraba el 26 Julio.

En 1382, Urbano VI publicó el primer decreto pontificio referente a Santa Ana, concediendo la celebración de la fiesta de la santa a los obispos de Inglaterra exclusivamente, tal como se lo habían pedido algunos ingleses. Muy probablemente la ocasión de dicho decreto fue el matrimonio del rey Ricardo II con Ana de Bohemia, que tuvo lugar en ese año. La fiesta fue extendida a toda la Iglesia de Occidente en 1584.

Joaquín era venerado por los griegos desde muy temprano. En el Occidente su fiesta fue admitida al calendario mas tarde, algunas veces el 16 de septiembre, otras el 9 de diciembre. Julius II la puso en el 20 de marzo; mas tarde suprimida fue restaurada por Gregorio XV (1622). Clemente XII (1738) la fijó en el domingo después de la Asunción. Con la reforma del calendario después del Concilio Vaticano II, Joaquín se celebra junto con su esposa, Santa Ana, el 26 de Julio. Ellos son los patronos de los abuelos.

EL HISTÓRICO VIAJE DEL HOMBRE A LA LUNA


Los que hace medio siglo seguíamos con atención y curiosidad la carrera espacial entre rusos y norteamericanos, nos sorprendimos cuando por fin estos últimos le pusieron fecha al tan promocionado viaje tripulado a la Luna. Es que el mundo aún tenía muy presente la terrible tragedia corrida por la Apolo 1, cuando el 21 de febrero de 1967 se incendió y, al no poder abrirse las escotillas, en su interior murieron calcinados los tres astronautas: Gus Grissom, Edward White y Roger Chaffee.

Lo cierto es que hasta ese momento y sin discusión, los rusos encabezaban la competencia espacial, pues estos ya habían logrado impactar en nuestro satélite natural, una década antes, el 12 de septiembre de 1959. Por eso, fuimos muchos en el mundo los que recelamos de la NASA, cuando el 12 de junio de 1969, informó oficialmente que en un mes más, (16/07/69) lanzaría rumbo a la Luna, la nave tripulada Apolo 11. Y nuestras dudas tenían sus fundamentos, pues aunque el programa Apolo (objetivo: la Luna) ya tenía nueve años, hasta entonces en materia espacial, los norteamericanos corrían cómodos tras la Unión Soviética.

El hecho es que el 12 de junio de 1969, el mundo quedó en vilo cuando por fin la NASA informó oficialmente que el próximo 16 de julio lanzaría rumbo a la Luna la nave Apolo 11. “El vuelo -dijo- será tripulado por tres astronautas: el comandante Nail A. Amstrong (38), Michael Collins (38) y Ewin E. Aldrin (39)...”. Pero además, la información se completaba con otros datos por demás interesantes: el viaje de ida y vuelta duraría 8 días; el alunizaje sería el 20 de julio; y al día siguiente, el 21 de julio -si todo salía bien- la nave iniciaría su retorno a la Tierra. El informe concluía señalando que si todo salía según lo calculado, el Apolo 11 estaría acuatizando en el Pacífico, en el mediodía del 24 de julio de 1969.

La precisión de todos estos datos fue lo que más hizo dudar, ya que el común de la gente aún no estaba familiarizada con la difusión de tan detallada planificación científica. Por otra parte, la Unión Soviética era muy reservada en cuanto a dar información sobre sus experiencias espaciales. Hasta entonces, el mundo solo se enteraba de sus logros, no solo cuando estos ya se habían concretado sino también cuando habían sido exitosos. Es que lo que ocurría tras la “Cortina de Hierro”, era todo un misterio para el mundo occidental.

Y por supuesto, así fue hasta mediados de los 60, cuando los satélites artificiales comenzaron a circunvalar la tierra y a enviar información (y fotografías) hasta de los más alejados rincones del mundo. Pues hay que admitir además, que en el marco de la llamada “guerra fría”, los primeros satélites, tanto rusos como yanquis, solo tenían por misión andar espiando las intimidades militares de los otros. Y aún hoy lo hacen, pero ahora el espacio también aloja otros tipos de satélites, y varios de ellos muchísimo más útiles y necesarios para la humanidad como los meteorológicos.

Finalmente, 16 de julio de 1969 y, tal como la NASA había anunciado al mundo, la Apolo 11 partió a la Luna, iniciando la más prodigiosa aventura de la Humanidad. A las 9,32 del día del lanzamiento, comenzó la cuenta regresiva en la plataforma 39 de Cabo Kennedy. Y mientras las poderosas luces de los reflectores empalidecían ante la luz del sol naciente, el gigantesco cohete Saturno-5, completaba su carga de combustible. Era el quien debía impulsar al espacio a la Apolo 11 en los primeros tramos de un viaje de casi 800.000 kilómetros de ida y vuelta a la Luna.

En tanto, los astronautas Armtrong, Collins y Aldrin ya habían despertado y se aprestaban a desayunar bistec y huevos. Luego comenzarían a vestirse con los trajes espaciales. Pero previo a todo y bien temprano, habían recibido los buenos deseos del presidente Richard Nixon, quien por razones de salud, iba a seguir desde la Casa Blanca, el despegue que sería transmitido por televisión. A poco de las 9, comenzó a retirarse el brazo de la torre auxiliar, en tanto los astronautas examinaban los controles de la nave.

A menos 10 de la cuenta regresiva, la nave comenzó a utilizar energía propia; luego se cortaron los contactos con tierra mientras la cuenta regresiva continuaba. El mundo que por entonces seguía los detalles mayormente por radio, estaba en vilo. A la menos 5 de la cuenta, el brazo de la torre se retiró del todo y la Apolo queda sola en la plataforma. La actividad, dentro y fuera de la nave es frenética; se hacían los últimos controles por si se debía suspender o no la operación.

Armstrong dice entonces sus últimas palabras en tierra: “Estamos seguros que será un buen vuelo”. Por fin llega el cero y una nube espesa que sale desde la base de la plataforma, envuelve a la Apolo 11, en tanto sus inmensos motores, exhalan inmensas llamaradas. Adentro, la nave estremece sus entrañas y su estructura vibra con furia, como tratando de impedir que le corten las últimas raíces que la unen a la tierra. Pero poco a poco, la ciclópea fuerza de los reactores pueden más, y la nave comienza lentamente a elevarse dejando tras de si una larguísima estela de humo blanco. Ahora sí, el hombre esta camino a la Luna.

Después de casi cuatro días de viaje, la Apolo 11 ya sobrevolaba alrededor de la Luna. En su interior, Armstrong, Aldrin y Collins, habían descansado esa noche esperando realizar la treceava circunvalación a la Luna. Finalizada ésta, recién entonces debían comenzar las tan esperada maniobras de alunizaje. En esa última órbita, Aldrin y Armstrong debían separar el módulo Lunar ahora denominado “Aguila”, de la Apolo 11 o “Columbia”, donde se quedaría Collins, para controlar todo el proceso de alunizaje y despegue de sus compañeros.

El hecho es que luego que los astronautas desayunaron e inmediatamente después comenzaron a realizar las maniobras para alunizar en el Mar de la Tranquilidad, tal como estaba programado. Luego de pasar del Apolo 11 al módulo “Aguila”, Armstrong y Aldrin chequearon los comandos. Minutos mas tarde pusieron en marcha los motores de descenso de “Águila” y emprendieron por fin el riesgoso viaje hasta la superficie lunar. La operación comenzó cuando la Apolo 11 o “Columbia” sobrevolaba la parte no visible de la Luna.

El primer movimiento de “Águila” fue alejarse unos 12 metros de la Apolo 11 y rotar sobre su eje, como para permitirle a Collins que desde la escotilla pudiera observar y constatar que el módulo no esté dañado por golpes o deformaciones. Luego de constatado el buen estado de “Águila”, Arsmtrong y Aldrin iniciaron la última maniobra. Casi nueve minutos les llevó el descenso, el módulo “Águila” se posó suavemente sobre la polvorienta superficie lunar.

Por fin, el hombre había logrado llegar a la Luna. Ahora estaba ahí, tras haber pasado miles de años soñando con ella, admirándola y hasta dedicándole cantos y poemas. El regreso de la Apolo 11 a la Tierra se cumplió en dos etapas. La primera fue cuando el módulo “Águila” abandonó la Luna para acoplarse a la Apolo o nave madre. Estas maniobras estuvieron a cargo de los astronautas Armstrong y Aldrin. Despegaron de la superficie lunar el 21 de julio. Según Aldrin, el “despegue fue muy suave”, pese a que al partir el módulo exhaló una llamarada que fundió las arenas del Mar de la Tranquilidad. A poco se produjeron fuertes interferencias en las comunicaciones pero aun así, el acoplamiento del “Águila” con la Apolo 11 conducida por Collins, se concretó exitosamente.

La Apolo 11 o Columbia abandonaron el campo magnético lunar a las 1, 39 horas del 22 de julio. A partir de entonces comenzó el retorno a la Tierra a una velocidad de 4.375 km/h. “Estamos abandonando las esfera de la influencia lunar” dijo Armstrong. Entre tanto desde aquí, los médicos controlaban la salud de los cosmonautas. A dos días de partir de la Luna, el Apolo 11 tocó las primeras capas de la atmósfera terrestre a 120 km de altura, al NE de Australia del 24 de julio de 1969. Por fin, la nave acuatizó invertida en las aguas del Pacífico a 940 millas al SE de Honolulú. El éxito había coronado la histórica misión y el mundo ya respiraba aliviado.

Fuente: