martes, 29 de junio de 2010

Conociendo la Iglesia de Sudáfrica: Mozambique



29.06.2010 - Conociendo la Iglesia en Sudáfrica: Mozambique





Mozambique es un país de 800.000 km2, al sudeste de África, frente a Madagascar, con unos 2.500 Km. de costa frente al Océano Índico. Limita por tierra con 6 países, todos ellos de lengua inglesa: Tanzania, Malawi, Zambia, Zimbabwe, Swazilandia y Sudáfrica. En 1997, tenía unos 17 millones de habitantes; 75% de ellos, menores de 15 años. La lengua oficial, el portugués, da cohesión a un país formado por 16 grupos étnicos, con sus respectivas lenguas. La tasa aproximada de analfabetismo es del 78%; sólo una minoría (35%) conoce la lengua nacional.

Hace unos años, la renta per capita era de 70 dólares. Según las cifras oficiales, era el país más pobre del mundo. Tras años de paz y democracia política, la economía está mejorando. A pesar de su gran riqueza natural, importa el 90% de los productos que consume. Los productos naturales, en general, no se elaboran en el país, sino que son exportados en bruto, explotados por países extranjeros o desaprovechados por falta de medios. Hasta 1500, nada sabíamos de sus pobladores. No quedan restos arqueológicos. Sólo unas pinturas rupestres, descubiertas por un misionero en Namapa, muestran que Mozambique fue habitado desde antiguo por tribus que vivían de la caza y la recolección de frutos.

Mozambique fue "descubierto" en 1498 por Vasco de Gama, que llega a la actual Isla de Mozambique en su viaje hacia la India. Allí permanece varias semanas. El lugar servirá como puerto de descanso y comercio en futuras expediciones y, con el tiempo, se convertirá en la capital del África oriental. A finales del siglo XIX, la capital se establece en Lourenço Marques, en el sur. En su comercio con la India, Portugal aprovecha la situación estratégica del país y va dominando las poblaciones del litoral y luego el curso del río Zambeze, buscando los yacimientos de oro de Monomotapa, 1000 kilómetros al oeste.

En la costa oriental, viven desde hace más de cinco siglos, comerciantes árabes y mestizos musulmanes. Su relación con las tribus del interior es esporádica. Conviven pacífica e independientemente. Mozambique está formado por múltiples tribus bantúes cada una de las cuales tiene sus propias costumbres y tradiciones ancestrales. Estos grupos recorren las tierras con sus rebaños o se hacen la guerra para sobrevivir. Durante los últimos cinco siglos, tres grupos han convivido en armonía dinámica creando una sociedad multirracial, tolerante y abierta: las poblaciones musulmanas, asentadas cerca del mar y dedicadas al comercio, las tribus negras y los portugueses, dueños del poder político.

El Islam era la religión de la minoría comerciante asentada en el litoral. Las tribus negras del interior practicaban sus ritos tradicionales y el culto a los antepasados. Los portugueses desean vivir su fe cristiana y traen sacerdotes para celebrar los sacramentos. Desde el comienzo, los sacerdotes son conscientes de que no han venido a evangelizar ni a convertir a los habitantes del país, sino a sostener la fe de los ciudadanos portugueses. Durante estos cinco siglos, hubo varios intentos de evangelización. No fueron resultado de un programa sistemático sostenido por las estructuras religiosas o políticas, sino que nacieron de la audacia de personas carismáticas. Un intento de los jesuitas, a mediados del siglo XVII, estuvo a punto de lograr la conversión del Monomotapa (Tete), pero finalmente fracasó. La evangelización en Mozambique ha sufrido descuido, abandono, errores de método y actitudes inadecuadas.

La primera misa celebrada en tierras mozambiqueñas se realizó el 11 de Marzo de 1498 cuando Vasco da Gama realizaba su primer viaje rumbo a la india. La misa se llevó a cabo en la isla de San Jorge (isla de Goa), junto a la isla de Mozambique. En 1505 llega a Sofala la embajada de Pedro de Anaya, construyen una fortaleza y el primer templo en Mozambique. En 1506 se celebran en Sofala los primeros bautismos. En 1507 se construye en la isla de Mozambique el segundo templo en estas tierras. La bula “Pro Excellenti” del 12 de Junio de 1514 crea la diócesis de Funchal (en la isla de Madeira, Portugal). Las tierras de América, Asia y África descubiertas por Portugal hacen parte de ella. En agosto de 1541 San Francisco Javier pasa 6 meses en la isla de Mozambique camino a la India.

En 1940, tras del concordato entre la Santa Sede y Portugal, comienza la evangelización del país, entonces provincia dependiente. Llegan congregaciones misioneras, se abren colegios y seminarios, misiones, hospitales, internados y escuelas. Hasta los últimos rincones llega la influencia de la Iglesia, que ofrece a la población oportunidades antes desconocidas. La Iglesia es un camino de progreso social. Con la independencia y la instauración del marxismo, muchos misioneros fueron expulsados y regresaron a sus países. Los seminaristas fueron ‘nacionalizados’ y enviados a diversos países para ser formados según el espíritu socialista y desempeñar, en el futuro, puestos importantes en el nuevo gobierno. El 90% de los católicos abandonaron su fe. Los blancos huyeron y los misioneros quedaron confinados en las ciudades, vigilados y limitados en sus derechos.

Desde 1989, la Iglesia fue recuperando voz y prestigio y ganó la confianza del gobierno. Éste le encomendó la educación, la sanidad y la promoción humana de la población. No lo hizo por simpatía, sino necesidad. De nuevo, llegaron misioneros de Europa, personas que no habían vivido la revolución. Nace así un intento de nueva evangelización. En 1975, tras muchos años de guerrilla, el FRELIMO (Frente de Liberación de Mozambique) consigue la independencia y toma el poder. El pueblo vive una euforia pasajera. El gobierno marxista se aleja de occidente y rompe con la historia y las tradiciones ancestrales. Escasean los bienes básicos, comienza la persecución ideológica, el ateísmo forzado y la decadencia general. Surge una nueva guerrilla, el RENAMO (Resistencia Nacional de Mozambique) que no pretende el poder, sino cambiar la actitud del gobierno. El país y todas las estructuras que habían quedado del tiempo colonial se van destruyendo rápidamente.

En 1992, por mediación de la Iglesia (Comunidad de San Egidio), gobierno y guerrilla firman la paz. En 1994, el FRELIMO obtiene el poder tras las primeras elecciones democráticas. Se viven momentos de esperanza y optimismo y se inicia la reconciliación nacional. Hoy, la Iglesia es para muchos el único camino de salvación. En el sur, en cambio los musulmanes son una minoría que aún no provoca la atención de la Iglesia. Preocupan sus actitudes, pero carecen de peso demográfico. Por el contrario, en la costa norte, desde hace siglos, casi todos los habitantes pertenecen por tradición al Islam. Aunque no practiquen su religión, nacieron en una tradición islámica y se consideran musulmanes. Terminada la guerra se comenzó una intensa campaña de expansión de propaganda islámica entre creyentes de otras confesiones, el fortalecimiento del compromiso religioso de los musulmanes, la escolarización de los niños, formación de los suyos en la Escuela Islámica de Nacala, obras con influencia ideológica, proliferación de mezquitas, pozos en poblados musulmanes, regalos a los convertidos, críticas a la Iglesia católica, actitudes de intolerancia.

Sin embargo, en medio de este ambiente enrarecido, los musulmanes se sienten interpelados por el ejemplo de la caridad, sin distinción de credo, por la educación que ofrece la Iglesia católica, por la lengua vernácula (macua y portugués) y los cánticos en la liturgia, por la atención y el protagonismo de los jóvenes. Guiados por la acción del Espíritu Santo muestran interés por el cristianismo.

Origen de la calle Florida (Buenos Aires)

La calle Florida es una peatonal de la Ciudad de Buenos Aires que comienza en la Avenida Rivadavia (antes de esta avenida se extiende su continuación "Perú", que también es peatonal en dos cuadras) y termina en la Plaza General San Martín. Es reconocida como la calle comercial más importante de la Argentina. Su primer nombre oficial fue el de San José, dado por el gobernador Miguel de Salcedo en 1734. A fines del siglo XVIII y principios del XIX se la conocía popularmente como Del Correo pues este se encontraba en la esquina de las actuales calles Perú (continuación de Florida) e Hipólito Yrigoyen; también se la conocía como Empedrado, pues fue empedrada desde 1789 con cantos rodados traídos desde Montevideo, convirtiéndose en la primera calle pavimentada de la ciudad (parte de este empedrado se exhibe detrás de la boca de entrada a la estación de subte Catedral en Avenida Diagonal Norte y Florida).

Después de las Invasiones Inglesas, en 1808, se la llamó Baltasar Unquera, en homenaje a un edecán de Santiago de Liniers, caído en la lucha contra William Carr Beresford. En 1821 se le dio el nombre de la Florida, rememorando la batalla de Florida, librada en 1814 en el Alto Perú contra los realistas. En 1837 Juan Manuel de Rosas la llamó del Perú, o Perú; y en 1857 se le restituyó el nombre actual. En Florida y la actual Juan Domingo Perón se cantó por primera vez, en 1813, el Himno Nacional Argentino en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson. Las elites argentinas comenzaron a dejar sus residencias al sur de Plaza de Mayo debido principalmente a las epidemias, sobre todo a partir de la de fiebre amarilla de 1871. Decidieron entonces mudarse a una zona más alta de la ciudad y escogieron los alrededores de Plaza San Martín.

En 1872 se convirtió en una calle comercial. Se instalaron boticas, mueblerías, joyerías y sombrerías que ofrecían lo último en moda Europea. En 1889 en su intersección con la Avenida Córdoba, en el Jardín Florida se constituyó la Unión Cívica de la Juventud, que fue el antecedente de la Revolución del Parque de 1890. A fines del siglo XIX comenzó a circular por ella el tranvía. En 1910 la arteria era definitivamente comercial, para ese entonces las clases altas se estaban cambiando más al norte todavía, a Recoleta y Palermo. A fines de los años 1990 la peatonal empezó un marcado declive. Entrada la crisis del 2001 muchas de sus tiendas cerraron. Cuando finalizó la crisis, en 2003 aproximadamente, la calle Florida comenzó un auge de recuperación, sobre todo gracias al auge del turismo extranjero.

martes, 22 de junio de 2010

Ganar el partido contra la droga

Denunciamos que la comercialización de la droga se ha hecho algo cotidiano en algunos de nuestros países, debido a los enormes intereses económicos en torno a ella. Consecuencia de ello es el gran número de personas en su mayoría niños y jóvenes, que ahora se encuentran esclavizados y viviendo en situaciones muy precarias, que recurren a la droga para calmar su hambre o para escapar de la cruel y desesperanzadora realidad que viven [1].

Así comienzo mi editorial citando las palabras introductorias de la carta pastoral, de Mons. Jorge Lugones, Obispo de la Diócesis de Lomas de Zamora, en la provincia de Buenos Aires, donde trae la cita del Documento de Aparecida, que entre otros temas presenta la realidad de este continente de la esperanza.

El consumo de estimulantes de tipo anfetamínico en Latinoamérica supera la media mundial, especialmente en Argentina y Brasil, que ocupan el primer y tercer puesto en el ranking de consumo internacional de drogas sintéticas, debido a un exceso de prescripción de medicamentos.

Sabemos que a la Iglesia le importa y preocupa esta problemática compleja de las adiciones. Se vienen trabajando en diferentes frentes desde campañas impulsadas por diferentes movimientos e instituciones eclesiales como privadas donde la idea es crear conciencia en diversos ámbitos, sobre todo educativos, de que la droga y el alcohol destruyen la vida personal, ponen a familias enteras en situaciones penosas y además se proyecta al campo social con su dosis de violencia.

Pero la drogadicción no sólo es un problema de sustancias, sino más bien de cultura, valores, conductas y opciones. Como les decía la Iglesia denuncia desde hace tiempo que la droga y su comercio se instalaron en la sociedad argentina y entró para quedarse en la escuela, en el club, en la esquina, en los boliches y recitales, en la cancha, en las cárceles y hasta en los lugares de trabajo.

Ya en noviembre de 2007, los obispos advirtieron en este sentido que el narco-negocio se instaló en nuestro país, prospera exitosamente, destruye familias y mata. Nuestro territorio ha dejado de ser sólo un país de paso.

Pero volviendo a la carta de Mons. Lugones, nos expresa en una parte que: “Los Obispos publicamos una carta hace casi tres años en la que decíamos: “Los jóvenes se sienten sin raíces, obligados a afrontar un presente fugaz y un futuro incierto. Se suma a esto que muchas veces no encuentran adultos disponibles para la escucha y la comprensión. De tal forma, que la drogadicción no es sólo un problema de «sustancias», sino más bien de cultura, valores, conductas y opciones. Es expresión de un malestar profundo que algunos llaman «vacío existencial». Así pues, para una cantidad creciente de jóvenes, se afianza la convicción que vivir no tiene sentido, no vale la pena. Más de una vez, hemos escuchado decir a jóvenes en situación de riesgo: «yo ya estoy jugado»; para ellos, felicidad, libertad, amor, son sólo palabras huecas, tan vacías como sus bolsillos o estómagos. Padecen la «vida deshonrada», en una sociedad inhóspita e indiferente, y muchas veces sin una contención de sus hogares y familias”. [2]

Ahora para aquellos que no conocen el camino de este prelado y el pastoreo que lleva en una de las tantas diócesis de la Argentina, rescato la iniciativa que impulsa en esta área, donde ha propuesto “un equipo diocesano de adicciones”. Para mas adelante agregar algo que me parece muy importante: “…que se celebre el 26 de junio el Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas. Se trata de una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas desde el año 1987 y a la que queremos adherir”

Un amigo muy cercano y además asesor de la institución que presido, siempre me dice que debemos tener continuidad para lo que hagamos en estos temas de Iglesia y creo que es eso lo que nos falta, la continuidad para contener, escuchar, cobijar, proteger, abrazar, amar… a todos esos jóvenes que hoy son victimas inducidas por una sociedad que no tiene valores ni aprecia la vida desde ningún ángulo, donde hoy muchos temas son dejado de lado, por celebrar un Mundial en tierra africana y hacernos creer que somos mas argentinos por tener televisión digital en todo el territorio nacional, como si eso fuera importante…

Esto me hace acordar al Imperio Romano, sobre todo al Coliseo donde se brindaban al pueblo diversos espectáculos, entre los cuales los mas preferidos, eran los sangrientos, donde el final, era determinado por la muerte de uno de los contendientes, que actuaba como catarsis sobre la plebe, que volcaba sobre los vencidos todo su resentimiento, frustraciones y odios.

El circo romano actuaba como el opio, que permitía momentáneamente a la clase mas necesitada, de apaciguar su lamentable situación, dentro de aquella sociedad. Era el momento que aquella gente, tenia en sus manos la vida y la muerte de los vencidos. Por lo general elegían la muerte. El Emperador era quien bajaba el pulgar, pero era la gente quien de viva voz sellaba las condenas. Este tipo de espectáculos tan importante para desviar la atención de las masas sobre sus problemas diarios, no podía dejarse solamente, como un ejercicio de historia, muchos gobiernos de todos los continentes, vieron en ellos un excelente aliado de sus políticas.

Y hoy nos siguen poniendo vendas digitales en los ojos y nos cuelgan banderas en todas partes y nos hacen emocionar cuando cantamos el himno, pero no vemos en lo secreto y en lo diario de cómo muchos jóvenes entran a un partido en el cual ya son perdedores y nunca llegaran a la final, porque perdieron la posibilidad de ganar la carrera hacia la vida.

En síntesis: volviendo a las propuestas que hace Mons. Jorge Lugones, nos habla de “Sensibilizar a nuestra Iglesia y a la sociedad frente al flagelo de la drogadependencia; Fortalecer y promover la prevención educativa; Expresar el apoyo a las políticas gubernamentales que miran a erradicar el narcotráfico y asistir a los adictos; Recordar la importancia de la fe como un factor de protección y sanación importante para quien está en riesgo o en vías de recuperación” y sigue con muchas propuestas concretas que acompañamos con nuestra oración para que se lleven a cabo y esto sea el comienzo de que se realice en otras diócesis y se vayan sumando muchas manos, porque eso es lo que necesitamos muchas manos y voluntades dispuestas a brindar un servicio por la vida; brazos que abracen con mucha fuerza a tantos muchachos y chicas que son abrazadas por propuestas que los conducen a que destruyan sus vidas; necesitamos oídos para escuchar lo que los jóvenes tienen para decirnos a los gritos y nosotros solo subimos el volumen para ver si Argentina hizo un gol.

Paradojas de la vida, paradojas de un hombre, paradojas de un comunicador, paradojas de un católico que a veces se pregunta cual es el sentido de la vida para un cristiano, yo lo he encontrado hace mucho y por eso hago lo que hago y es el camino que he elegido. Usted, vos, nos ayudas a que muchos tengan la posibilidad de conocer a Aquel que es, que era y que vendrá, ya que solo sus pasos son de Verdad, Camino y por sobre todo Vida.

Alfredo Musante
Director Responsable
Programa radial
EL ALFA Y LA OMEGA

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[1] DA (Documento de Aparecida) 424
[2] La droga, sinónimo de muerte, Declaración de la Conferencia Episcopal Argentina, 9 de noviembre de 2007.

Conociendo la Iglesia de Sudáfrica: Nigeria



22.06.2010 - Conociendo la Iglesia en Sudáfrica: Nigeria





Entre los países elegidos para desarrollar dentro de este segmento, queremos comenzar con la República Federal de Nigeria, que está situada en el oeste de África en el Golfo de Guinea y tiene una superficie total de 923.768 km², lo cual lo convierte en el trigésimo segundo país más grande del mundo (después de Tanzania). En los siglos XVII y XIX, los comerciantes europeos establecieron puertos costeros para el tráfico de personas esclavizadas destinados al continente americano. El comercio de mercancías reemplazó a la trata de esclavos en el siglo XIX.

La Compañía Real de Níger fue establecida por el gobierno británico en 1886. Nigeria se convirtió en un protectorado británico en 1901, y colonia en 1914. En respuesta al crecimiento del nacionalismo nigeriano después de la Segunda Guerra Mundial, los británicos reemplazaron la colonia por una especie de autonomía bajo base federal. Le fue concedida la independencia total en 1960, como una federación de tres regiones, cada una reteniendo un sustancial grado de autonomía.

Desde que en los años 60 fue descubierto petróleo, la economía nigeriana pasó de ser agrícola y de pastoreo, a industrial. Con 15.600 millones de barriles en reservas de crudo y más de 3 millones de m/3 de gas natural, es uno de los países africanos que más se han desarrollado.

Es el país más poblado de África y cuenta con aproximadamente un quinto de la población del continente. Aunque menos del 25% de los nigerianos viven en asentamientos urbanos, al menos existen 24 ciudades con población mayor a 100.000 habitantes. La variedad de costumbres, idiomas y tradiciones dadas por los 250 grupos étnicos que coexisten en Nigeria le dan al país una gran diversidad.

Aunque cuenta con una cifra de emigrantes relativamente baja, miles de personas dejan el país cada año, teniendo como destino principal la Unión Europea. Puede estimarse que un 46% de la población sigue aún con sus religiones ancestrales paganas. Pero esta proporción es muy débil en el Norte, donde apenas llegan a un tercio. El islamismo es la religión de un 44% de la población, desigualmente repartida: mayoría en el Norte, y grupos minoritarios en el Este y en el Oeste. Los cristianos, católicos y protestantes, son aproximadamente un 9%.

De 1838 a 1840 entraron en territorio nigeriano unos cuantos cristianos esclavos libertados, procedentes de Sierra Leona. Para atenderlos enviaron a algunos de sus misioneros, en 1842, la SOCIEDAD MISIONERA WESLEYANA (metodista), y la CHURCH MISSIONARY SOCIETY (anglicana).

En 1850 llegaban los primeros baptistas americanos, aunque fueron expulsados en 1867, sin poder regresar hasta 1880. Desde 1843 actuaba en Calabar la SOCIEDAD MISIONERA DE ESCOCIA (presbiteriana). Pero la actividad misionera protestante se intensifica desde principios del s. XX, tanto por los misioneros extranjeros como por los nativos.

Desde 1925 trabajan entre los musulmanes del Norte la Sudan UNITED MISSION, la Sudan INTERIOR MISSION, y los CUÁQUEROS. Actualmente, los grupos principales son los anglicanos de la provincia de África Occidental, con siete diócesis y 430.000 miembros; los presbiterianos con 90.000; la Convención Baptista nigeriana con 75.000; la Metodista con 130.000; la QUA IBOE MISSION con 90.000; las comunidades evangélicas de África Occidental y Sudán con 50.000; la Misión Unida del Sudán y la Luterana de Cristo con 60.000; y la comunidad apostólica (independiente) con 50.000.

El catolicismo en cambio, había entrado ya a fines del siglo XV, pues en 1491 fue bautizado por misioneros portugueses el rey de Benin, y en 1646 los capuchinos intentaron sin resultado fundar una misión. Hasta que en el 1861 se inician las nuevas misiones con los misioneros de Lyon, y poco después, llegarían los agustinos, dominicos, entre tantas congregaciones con espíritu de misión.

En 1868, fundaban los Padres Blancos de Dahomey una Misión en Lagos, junto a la costa. De toda la región interior se conocía muy poco. Los principios fueron difíciles y arduos, y los misioneros tenían que limitarse a abrir algunos orfelinatos para recoger allí a niños comprados en los mercados de esclavos. Por otro lado, los musulmanes se mostraban implacables contra ellos, hasta tal punto que se vieron forzados a abandonar provisionalmente la misión; y en 1888, dejando LOKOJA, bajaron hasta ASABA, en la ribera derecha del Níger.

Por otro lado, trabajaban también los Padres del Espíritu Santo, que conservan aún hoy cinco territorios de los 23 que constituyen la Iglesia nigeriana: el principal y central es el de ONITSHA, hoy archidiócesis, que provenía de la antigua N. Meridional de 1920, y de la antigua N. Inferior de 1889. Como el territorio comprendido a la derecha del Níger se había encomendado a los Misioneros de Lyon, el de la izquierda se confió a los Padres del Espíritu Santo con todo el valle, además del BENUÉ. Para atender la nueva Misión, que en un principio comenzó siendo dependiente del vicariato de las Dos Guineas, fueron destinados nuevos misioneros.

Establecieron su base en ONITSHA, donde compraron terrenos en 1886 para edificar iglesia y casa. Era entonces ONITSHA una ciudad de unos 20.000 hab., asentada en la ribera izquierda del río, a unos 400 Km. del litoral, y a medio camino de la confluencia con el BENUÉ. Los habitantes de la región pertenecían a diversas tribus: IBOS, IGARAS, HAUSAS, MALINKÉS, en continuas luchas internas entre sí, aunque se consideraban como hermanos de raza. Sus lacras principales eran la antropofagia, la esclavitud, la hechicería y el infanticidio. En ese mismo año de 1889 se desmembró la misión del vicariato de las Dos Guineas, constituida en prefectura apostólica propia, y que dio origen a las actuales provincias eclesiásticas de KADUNA.

sábado, 19 de junio de 2010

La FIFA teme que otra vez la “Mano de Dios” aparezca en el Mundial.

Buenos Aires, 19-06-10. (AI).- Comienza el partido y el "Pipita" Higuain mira el cielo y hace la señal de la cruz mientras que Maradona besa y se aferra a su Rosario. En otro estadio sudafricano, Rooney, la estrella inglesa de origen irlandés deja entrever el suyo entre sus ropas. Por su parte los jugadores brasileños dudan si al terminar triunfante el próximo partido volverán a reunirse en el centro del campo para elevar juntos su Acción de Gracias al Señor. Todos deberán medir sus expresiones ya que están a las puertas de una sanción debido a que la FIFA ha prohibido toda manifestación religiosa en el futbol.

La normativa es bien clara: no podrán santiguarse, ni elevar las manos al cielo. Menos aun mostrar la camiseta que llevan debajo de la oficial de su selección con alguna inscripción relativa a su fe. Y esto va para católicos, cristianos, musulmanes o hindúes. La todopoderosa Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) ha expulsado a Dios del Mundial y teme que algún jugador inspirado por el Espíritu Santo o fortalecido por la presencia del Señor en su vida, convierta algún gol milagroso y le atribuya a Dios el mérito de su capacidad futbolística.

Joseph Blatter, supremo de la multinacional que mueve millones y jefe de la organización con más estados nacionales miembros, acaba de decretar “que cualquier manifestación religiosa debe quedar fuera del fútbol” La idea detrás de este mundial sin Dios es simplemente “no incitar a la violencia”, tal como lo dio a conocer Andreas Herren, portavoz de la FIFA. Aunque muchos se preguntan si ha habido alguna vez un enfrentamiento en un estadio por un símbolo religioso. ¿Cuáles son las verdaderas motivaciones para convertir los estadios en el nuevo escenario de exclusión religiosa?

No debemos soslayar que con esta normativa la FIFA atenta contra la libertad religiosa, establecida en la Declaración Universal de los Derechos Humanos cuyo artículo 18 señala que “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.

La prohibición

En un contexto estrictamente deportivo, esta norma parece integrarse al paquete de la amonestación por “festejo desmedido”, que recibe quien celebra un gol quitándose la camisa o subiéndose a un alambrado o valla de contención de los espectadores.

Según cuentan diversos medios, la afrenta última que sufrió este organismo en este ámbito fue a manos de Brasil durante la última Copa Confederaciones. Los verde amarillos vencieron por tres a dos a Estados Unidos luego de estar abajo todo el partido. Pero una vez que este finalizó, jugadores y miembros del cuerpo técnico formaron un círculo en el centro de la cancha y abrazados recitaron una oración de acción de gracias. Este gesto provocó un disgusto enorme a Jim Stjerne Hansen, presidente de la Federación Danesa de Fútbol.

El funcionario consideró “inaceptable” el asunto y escribió una carta: “la expresión de fervor religioso de los brasileños duró demasiado tiempo… y provoca una confusión entre religión y deporte”. Un acto parecido ocurrió en Yokohama, cuando Brasil conquistó su quinto título mundial en Corea-Japón 2002 y varios jugadores dieron mensajes religiosos con frases pintadas bajo su uniforme.

La FIFA tiene reglas muy particulares que gobiernan casi todas las cosas relativas al fútbol. Hasta hace poco, no prohibía los gestos de religiosidad, pero tiene sanciones para textos inscritos bajo la camiseta del uniforme sean políticas, personales o religiosas. Probablemente las camisetas con mensajes cristianos como “Amo a Dios” o “Pertenezco a Jesús” que mostraron esos campeones al finalizar el cotejo, no ayudaron mucho en este tema.

Con la carta en la mano y muchos millones en juego, Blatter rápidamente aceptó las declaraciones de Stjerne y envió una señal inequívoca al equipo brasileño con su severa advertencia.

Si a la publicidad, no a la fe

Luego de conocerse la medida se generaron expresiones tanto de repudio como de cuestionamiento a la FIFA, al punto que sectores cristianos no católicos del Brasil han lanzado una sutil pregunta: “¿Por qué hacer que se sancione mostrar la fe y, sin embargo, no se prohíbe la publicidad de empresas que emplean mano de obra esclava?”. Además, ¿cómo la FIFA permite que empresas que venden productos no exactamente “sanos y nutritivos” patrocinen el mayor espectáculo deportivo mundial?

El fútbol es una oportunidad

El Padre Kevin Lixey, experto en deporte y religión, se refería al modo en que podemos utilizar al deporte para construir un mundo mejor. El sacerdote expresó a la agencia de noticias católica Zenit que “el fútbol es uno de los fenómenos que más pasiones despierta en el mundo, pero al mismo tiempo ayuda “a establecer relaciones fraternas entre los hombres de todas las clases, naciones y razas”, como dice el número 61 de la “Gaudium et Spes”.

Y recordó que en ocasión de la bendición del Estadio Olímpico de Roma, antes del Mundial de 1990, el Papa Juan Pablo II decía a los futbolistas: “Os están mirando los deportistas de todo el mundo. ¡Sed conscientes de vuestra responsabilidad! No sólo el campeón en el estadio; también el hombre con toda su persona ha de convertirse en un modelo para millones de jóvenes que tienen necesidad de líderes y no de ídolos. Tienen necesidad de hombres que sepan comunicarles el gusto de lo arduo, el sentido de la disciplina, el valor de la honradez y la alegría del altruismo. Vuestro testimonio, coherente y generoso, puede impulsarles a afrontar los problemas de la vida con igual empeño y entusiasmo”.

Esta invitación es un auténtico llamado a la responsabilidad y el compromiso para muchos jugadores que quizás nunca imaginaron la trascendencia que llegaría a tener la pasión por el futbol, convirtiéndolos en famosas celebridades y poseedores de un alto bienestar económico.

Fuente: http://www.anunciarinforma.com.ar/

Funcionario calla a futbolista inglés entrevistado sobre su fe católica

RUSTENBURG, 18-06-10. (ACI). Un funcionario de la Asociación de Fútbol de Inglaterra calló al delantero Wayne Rooney, estrella del equipo que participa en el Mundial Sudáfrica 2010, cuando era entrevistado sobre su fe católica. En los últimos días, Rooney fue fotografiado luciendo un rosario durante los entrenamientos de su equipo y en una rueda de prensa, un periodista le preguntó por qué lo lucía.

Rooney, de origen irlandés, respondió: "Lo llevo puesto desde hace cuatro años y ustedes no ven los entrenamientos. Obviamente no lo puedo usar durante los partidos. Es mi religión". Cuando los periodistas se disponían a hacerle una repregunta sobre su credo, el jefe de relaciones públicas de la AF, Mark Whittle, interrumpió a Rooney diciendo "No hablamos sobre religión".

Según informó esta semana la publicación inglesa The Sunday Times, hace un tiempo el futbolista –conocido por su gesto adusto y juego fuerte– reveló durante la grabación de una serie televisiva que "podría haber sido sacerdote" porque disfrutó mucho de su educación religiosa que recibió de niño.

El periódico entrevistó sobre el rosario de Rooney, al sacerdote Edward Quinn, quien fue su párroco en Croxteth, Liverpool, y presidió su matrimonio hace dos años.

El Padre Quinn cree que el rosario es un regalo de su esposa, pues ambos provienen de familias con una fuerte fe católica.

"Cuando presidí su matrimonio en Italia, todos los invitados recibieron de regalo un rosario, por es claro que el rosario significa mucho para ellos", indicó Quinn.

Fuente: http://www.anunciarinforma.com.ar/

martes, 15 de junio de 2010

La Iglesia presente en el continente africano



15.06.2010 - La Iglesia presente en el continente africano





A modo de introducción, en el marco del concilio ecuménico Vaticano II, la Iglesia de Dios que está en África vivió, por su parte, auténticos momentos de gracia. En efecto, la idea de un encuentro, bajo una forma u otra, de los obispos de África para dialogar sobre la evangelización del continente, se remonta al período del Concilio. Aquel acontecimiento histórico fue verdaderamente el crisol de la colegialidad y una expresión peculiar de la comunión afectiva y efectiva del episcopado mundial.

En este clima, los obispos de África y Madagascar presentes en el Concilio decidieron crear un Secretariado General propio para coordinar sus intervenciones, de modo que se ofreciera en el aula, en cuanto fuera posible, un punto de vista común. Esta cooperación inicial entre los obispos de África se institucionalizó después con la creación en Kampala del Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar. Esto sucedió con ocasión de la visita del papa Pablo VI a Uganda en julio y agosto de 1969, primera visita a África de un Pontífice de los tiempos modernos. Los primeros siglos del cristianismo vieron la evangelización de Egipto y de África del Norte. Una segunda fase, relativa a las regiones del continente situadas al sur del Sahara, tuvo lugar en los siglos XV y XVI. Una tercera fase, caracterizada por un esfuerzo misionero extraordinario, se inició en el siglo XIX.

En realidad, desde el siglo II al siglo IV la vida cristiana en las regiones septentrionales de África fue intensísima e iba en vanguardia tanto en el estudio teológico como en la expresión literaria. Orígenes, san Atanasio, san Cirilo, lumbreras de la escuela alejandrina, y en la otra parte de la costa mediterránea africana, Tertuliano, san Cipriano, y sobre todo san Agustín. También grandes santos del desierto como, Pablo, Antonio, Pacomio, primeros fundadores del monaquismo, difundido después, siguiendo su ejemplo, en Oriente y Occidente, también san Frumencio, llamado Abba Salama, que, consagrado obispo por san Atanasio, fue apóstol de Etiopía. Durante estos primeros siglos de la Iglesia en África, algunas mujeres dieron también testimonio de Cristo. Entre ellas se debe mencionar particularmente a Felicidad y Perpetua, a santa Mónica y a santa Tecla.

Otras figuras de origen africano como los Papas Víctor I, Melquíades y Gelasio I, pertenecen al patrimonio común de la Iglesia. En el recuerdo de las antiguas glorias del África cristiana, podemos destacar como la Iglesia de África esta en plena comunión: la Iglesia griega del Patriarcado de Alejandría, la Iglesia copta de Egipto y la Iglesia etiópica, que tienen de común con la Iglesia católica el origen y la herencia doctrinal y espiritual de los grandes Padres y Santos no sólo de su tierra, sino de toda la antigua Iglesia.

En los siglos XV y XVI, la exploración de la costa africana por parte de los portugueses fue acompañada pronto por la evangelización de las regiones de África situadas al sur del Sahara. Este esfuerzo afectaba, entre otras zonas, a las regiones del actual Benín, Santo Tomé, Angola, Mozambique y Madagascar. Durante este período se erigieron un cierto número de sedes episcopales y una de las primicias de esta acción misionera fue la consagración en Roma, en 1518, por parte de León X, de Don Enrique, hijo de Don Alfonso I, rey del Congo, como obispo titular de Utica. Don Enrique llegó a ser así el primer obispo autóctono del África negra. En aquella época, exactamente en el año 1622, el Papa Gregorio XV erigió con carácter estable la Congregación De Propaganda Fide con el fin de organizar y desarrollar mejor las misiones. Por diversas dificultades, la segunda fase de la evangelización de África se concluyó en el siglo XVIII con la extinción de casi todas las misiones en las regiones al sur del Sahara.

La tercera fase de evangelización sistemática de África comenzó en el siglo XIX, período caracterizado por un esfuerzo extraordinario, llevado a cabo por los grandes apóstoles y animadores de las misiones africanas. Fue un período de rápido crecimiento, como muestran claramente las estadísticas presentadas a la Asamblea sinodal por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. África respondió muy generosamente a la llamada de Cristo. En estos últimos decenios numerosos países africanos han celebrado el primer centenario del comienzo de su evangelización. Verdaderamente el crecimiento de la Iglesia en África, de cien años a esta parte, es una maravilla de la gracia de Dios.

La gloria y esplendor del período contemporáneo de la evangelización en África quedan ilustrados de modo admirable por los santos que el África moderna ha dado a la Iglesia. El Papa Pablo VI tuvo oportunidad de manifestar con elocuencia esta realidad al canonizar a los mártires de Uganda en la Basílica de san Pedro, con ocasión de la Jornada Misionera Mundial de 1964: "Estos mártires africanos vienen a añadir a ese catálogo de vencedores, que es el martirologio, una página trágica y magnífica, verdaderamente digna de sumarse a aquellas maravillosas de la antigua África (...). El África, bañada por la sangre de estos mártires, primicias de la nueva era -y Dios quiera que sean los últimos, pues tan precioso y tan grande fue su holocausto-, resurge libre y redimida".

El espléndido crecimiento y las realizaciones de la Iglesia en África se deben en gran parte a la heroica y desinteresada dedicación de los misioneros. Esto es reconocido por todos. En efecto, la tierra bendita de África está sembrada de tumbas de valientes heraldos del evangelio. El hecho de que en casi dos siglos el número de católicos en África haya crecido rápidamente constituye por sí mismo un resultado notable desde cualquier punto de vista. Elementos como el sensible y rápido aumento del número de las circunscripciones eclesiásticas, el crecimiento del clero autóctono, de los seminaristas y de los candidatos en los Institutos de vida consagrada y la progresiva extensión de la red de catequistas, cuya contribución a la difusión del evangelio entre las poblaciones africanas es bien conocida y confirman, en particular, la consolidación de la Iglesia en el continente. De fundamental importancia es el alto porcentaje de obispos nativos, que constituyen ya la jerarquía en el continente.

Aunque los católicos sean sólo el catorce por ciento de la población africana, las instituciones católicas en el campo de la sanidad representan el diecisiete por ciento del total de las estructuras sanitarias de todo el continente. Las iniciativas emprendidas con valentía por las jóvenes Iglesias de África para llevar el evangelio hasta los confines de la tierra, son sin duda dignas de mención. Los Institutos misioneros surgidos en África han crecido numéricamente y han comenzado a ofrecer misioneros no sólo a los países del continente, sino también a otras regiones de la tierra. Sacerdotes diocesanos de África, cuyo número está creciendo lentamente, comienzan a estar disponibles, durante períodos limitados, como sacerdotes FIDEI DONUM, en otras diócesis, pobres de personal, en su nación o en otras. En las provincias africanas de los Institutos religiosos de derecho pontificio, tanto masculinos como femeninos, ha aumentado también el número de sus miembros. De este modo la Iglesia se pone al servicio de los pueblos africanos; acepta además participar en el "intercambio de dones" con otras Iglesias particulares en el ámbito de todo el Pueblo de Dios.

África, no obstante sus grandes riquezas naturales, se encuentra en una situación económica de pobreza. Sin embargo posee una múltiple variedad de valores culturales y de inestimables cualidades humanas, que puede ofrecer a las Iglesias y a toda la humanidad. Los africanos tienen un profundo sentido religioso, sentido de lo sacro, sentido de la existencia de Dios creador y de un mundo espiritual. La realidad del pecado en sus formas individuales y sociales está bastante presente en la conciencia de aquellos pueblos, y se siente también la necesidad de ritos de purificación y expiación.

En la cultura y tradición africanas, el papel de la familia está considerado generalmente como fundamental. El africano, abierto a este sentido de la familia, del amor y del respeto a la vida, ama a los hijos, que son acogidos con alegría como un don de Dios. Las culturas africanas tienen un agudo sentido de la solidaridad y de la vida comunitaria. No se concibe en África una fiesta que no sea compartida con todo el poblado. De hecho, la vida comunitaria en las sociedades africanas es expresión de la gran familia.

Historia del Sagrado Corazón de Jesús - 3º parte

Los Padres de la Iglesia tomaron la rica Tradición Apostólica sobre el Corazón de Cristo. Comprendían que Cristo tiene un corazón humano, actúa con corazón humano y nos hace capaces de compartir su amor humano y divino. En el siglo XII se destaca Guillermo de Thierry (+1148) quien enseñaba la importancia de "entrar de lleno en el Corazón de Jesús, en el Santo de los Santos". Su amigo San Bernardo de Claraval (+1153) enseña que el “traspaso del costado del Señor revela Su bondad y la caridad de su Corazón por nosotros”. San Víctor (+1173) decía que “no se puede encontrar dulzura ni ternura que compare a la del Corazón de Jesús”.

Los cartujos fueron los primeros monjes devotos al Sagrado Corazón. Ludolf de Sajona (+ 1378), escribió: "El Corazón de Jesús fue herido de amor por nosotros, para que, respondiendo a su amor, podamos entrar por esa herida abierta a Su Corazón y allí ser inflamados con Su amor, tal como el hierro puesto al fuego se hace incandescente." El cartujo Lansperguis +1539 es la primera persona conocida por recomendar a la gente el tener la imagen del Sagrado Corazón en un lugar visible para venerarla e inspirar al alma.

Santa Catalina de Siena +1380 preguntó al Señor: "Dulce Cordero sin mancha, tu estabas muerto cuando Tu costado fue abierto. ¿Para que, entonces, permitiste que Tu Corazón fuese de tal forma herido y abierto a la fuerza? Nuestro Señor le respondió. "Por varias razones, de las que te diré la principal. Mis deseos hacia la raza humana eran infinitos y el tiempo actual de sufrimiento y tortura estaban al terminar. Ya que mi amor es infinito, yo no podía por este sufrimiento manifestarte cuanto te amo. Es por ero Yo quise revelarte el secreto de mi corazón, permitiéndote verlo abierto, para que puedas entender que te amé mucho mas de lo que te podía probar por un sufrimiento que ha terminado"

Después de las divisiones de la Iglesia en el siglo XVI, el jesuita (San Pedro Canisio SJ, +1597) y otros fueron impulsados por el amor al Corazón de Jesús a la renovación de la Iglesia. (San Francisco de Sales +1622, obispo y doctor de la Iglesia atribuía la fundación de la Visitantinas a la "obra de los Corazones de Jesús y María") y (Santa Juana de Chantal +1641 dijo: "Que el Señor nos de la gracia para vivir y morir en el Sagrado Corazón"). Ambos amantes del Corazón de Jesús cofundaron la orden de la Visitación. Una de sus novicias recibiría las apariciones del Sagrado Corazón que impulsará la devoción por el mundo entero.

Pero fue en el siglo XVII cuando la devoción al Corazón de Jesús se llega a propagar de manera sin precedentes. El gran santo y fundador, (Juan Eudes +1680), une la devoción al Corazón de Jesús a la del corazón de María Santísima, dos amores, dos corazones inseparables. Fue el primero que organizó y celebro las fiesta a del Corazón de Jesús y el Corazón de María. Por la misma época Santa Margarita María de Alocoque +1690, novicia de la Visitación, recibe apariciones de Jesús quien le muestra Su Corazón y le comunica mensajes que transformaron su vida. En la primera de las apariciones, el 27 de diciembre de 1673, Jesús le comunicó:

“Mi Corazón divino está tan apasionado de amor por los hombres, y por ti en particular, que al no poder contener en sí las llamas de su ardiente caridad, hay que transmitirlas con todos los medios. Mira este corazón mío, que a pesar de consumirse en amor abrasador por los hombres, no recibe de los cristianos otra cosa que sacrilegio, desprecio, indiferencia e ingratitud, aún en el mismo sacramento de mi amor. Pero lo que traspasa mi Corazón más desgarradoramente es que estos insultos los recibo de personas consagradas especialmente a mi servicio”.

Jesús le ordena a Sta. Margarita a propagar estos mensajes lo cual ocurre con la ayuda de (San Claudio de la Colombiere SJ +1682), quien providencialmente llega a ser su director espiritual. Desde el pequeño convento en Paray Le Monial, Jesús dispuso que el amor de su corazón se propagase hasta los confines de la tierra. A través de San Claudio, los jesuitas fueron llamados por Dios para colaborar con las visitantinas en la propagación de la devoción al Corazón de Jesús y la formación de apóstoles. Las asociaciones del Sagrado Corazón llegaron a ser muchos miles y se divulgaron libros e imágenes por todo el mundo. También muchas congregaciones religiosas desde ese tiempo adoptaron la devoción.

El siglo XX, en medio de tantos combates espirituales, fue privilegiado con las apariciones de Jesús a la novicia polaca Santa Faustina +1938. Le reveló Su Corazón radiando rayos rojos y blancos. Le dictó también un diario donde El se da a conocer como La Divina Misericordia. Expresó que el desea derramar la misericordia de Su Corazón sobre toda la humanidad. La oposición fue fuerte. Pero con el asenso del cardenal polaco de su diócesis a la sede de Pedro las cosas cambiaron. Juan Pablo II canonizó a Santa Faustina. Fue la primera canonización del año jubilar 2000. La devoción a la divina misericordia ha tenido una difusión verdaderamente milagrosa. Soy testigo de que la imagen de Jesús de la misericordia se encuentra con frecuencia en los lugares más remotos. Después de la muerte de Santa Faustina se han cumplido muchas de las promesas.

La devoción al Sagrado Corazón en otras iglesias. También ha habido hermanos de otras iglesias que profesan devoción al Corazón de Jesús. Juan Wesley, fundador de los metodistas, en 1819 re-imprimió un libro sobre el Sagrado Corazón. Un detalle a tener en cuenta: Wesley también profesaba amor a la Virgen María.

Diario vaticano: Sudáfrica y el camino de reconciliación con el fútbol

ROMA, 14-06-10. (ACI).- En un artículo titulado "Una ocasión para todo el continente africano", el diario vaticano L’Osservatore Romano (LOR) hace una reflexión sobre lo que significa para Sudáfrica ser el primer país del continente africano en ser sede de un Mundial de Fútbol en el que su selección igualó 1 a 1 con México en el partido inaugural. El texto comenta cómo este importante evento puede permitir retomar el camino de la reconciliación. Tras recordar el campeonato mundial logrado por la selección de rugby en 1995, que fue un hito para la unidad de Sudáfrica y que se plasmó luego en la cinta Invictus (también elogiada por LOR), el artículo señala que "todavía muchos esperan que este mundial de fútbol pueda dar un nuevo impulso al camino de reconciliación que lleve a reconocer y valorar las diferencias, integrándolas en un desarrollo común".

No sólo eso, prosigue, sino que "ante el contraste evidente entre un fenómeno como el del fútbol, en el que el mercado dicta más que nunca las reglas de un negocio millonario, y el contexto de pobreza del subdesarrollo en el que llega este gran espectáculo, esta cita representa un desafío también para todo el continente africano, para demostrar al mundo que tiene la capacidad de organizar un evento planetario. Para los sudafricanos es una responsabilidad adicional y por eso no pueden permitirse fallar".

LOR recuerda luego un mensaje de Mandela para este evento –a cuya inauguración no pudo asistir por la muerte de su bisnieta de trece años que falleció en un accidente automovilístico–: "debemos esforzarnos para demostrar nuestra excelencia y al mismo tiempo asegurarnos que el evento deje un beneficio duradero a toda nuestra población. El pueblo africano ha aprendido una lección de paciencia y resistencia en la larga batalla por la libertad. Que esta oportunidad de haber tenido la Copa del mundo demuestre que ha valido la pena esperar tanto su llegada al suelo africano".

Finalmente, el artículo de LOR señala que "si luego este mundial de fútbol sirve para que el resto del mundo –sobre todo el llamado norte desarrollado– vaya más allá del evento deportivo y para entender más de África, con sus problemas y sus potencialidades al margen de los estereotipos y preconceptos, entonces se habrá logrado un objetivo importante".

Fuente:
http://www.anunciarinforma.com.ar/

viernes, 11 de junio de 2010

Inmaculado Corazón

La historia de la devoción del Inmaculado Corazón se inicia en el siglo XVII, como consecuencia del movimiento espiritual que procedía de San Juan Eudes.

Más adelante, en diciembre del año 1925 la Virgen Santísima se le apareció a Lucía Martos, vidente de Fátima, y le prometió asistir a la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que en los primeros sábados de cinco meses consecutivos, se confesasen, recibieran la Sagrada Comunión, rezasen una tercera parte del Rosario, con la intención de darle reparación.

En la tercera aparición de Fátima, Nuestra Madre le dijo a Lucía: "Nuestro Señor quiere que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado. Si se hace lo que te digo se salvarán muchas almas y habrá paz; terminará la guerra.... Quiero que se consagre el mundo a mi Corazón Inmaculado y que en reparación se comulgue el primer sábado de cada mes.... Si se cumplen mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz.... Al final triunfará mi Corazón Inmaculado y la humanidad disfrutará de una era de paz."

En un diálogo entre Lucía y Jacinta, ella, de diez años, dijo a Lucía: "A mí me queda poco tiempo para ir al Cielo, pero tú te vas a quedar aquí abajo para dar a conocer al mundo que nuestro Señor desea que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María".

"Diles a todos que pidan esta gracia por medio de ella y que el Corazón de Jesús desea ser venerado juntamente con el Corazón de su Madre. Insísteles en que pidan la paz por medio del Inmaculado Corazón de María, pues el Señor ha puesto en sus manos la paz del mundo."

El Papa Pío XII, el 31 de Octubre de 1942, al clausurarse la solemne celebración en honor de las Apariciones de Fátima, conforme al mensaje de éstas, consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María. Asimismo, el 4 de mayo de 1944 el Santo Padre instituyó la fiesta del Inmaculado Corazón de María, que comenzó a celebrarse el 22 de Agosto. Ahora tiene lugar el Sábado siguiente al Segundo Domingo de Pentecostés.

María, Madre de Jesús y nuestra, nos señala hoy su Inmaculado Corazón. Un corazón que arde de amor divino, que rodeado de rosas blancas nos muestra su pureza total y que atravesado por una espada nos invita a vivir el sendero del dolor-alegría. La Fiesta de su Inmaculado Corazón nos remite de manera directa y misteriosa al Sagrado Corazón de Jesús. Y es que en María todo nos dirige a su Hijo. Los Corazones de Jesús y María están maravillosamente unidos en el tiempo y la eternidad... La Iglesia nos enseña que el modo más seguro de llegar a Jesús es por medio de su Madre.

Por ello, nos consagramos al Corazón de Jesús por medio del Corazón de María. Esto se hace evidente en la liturgia, al celebrar ambas fiestas de manera consecutiva, viernes y sábado respectivamente, en la semana siguiente al domingo del Corpus Christi. Santa María, Mediadora de todas las gracias, nos invita a confiar en su amor maternal, a dirigir nuestras plegarias pidiéndole a su Inmaculado Corazón que nos ayude a conformarnos con su Hijo Jesús. Venerar su Inmaculado Corazón significa, pues, no sólo reverenciar el corazón físico sino también su persona como fuente y fundamento de todas sus virtudes. Veneramos expresamente su Corazón como símbolo de su amor a Dios y a los demás.

El Corazón de Nuestra Madre nos muestra claramente la respuesta a los impulsos de sus dinamismos fundamentales, percibidos, por su profunda pureza, en el auténtico sentido. Al escoger los caminos concretos entre la variedad de las posibilidades, que como a toda persona se le ofrece, María, preservada de toda mancha por la gracia, responde ejemplar y rectamente a la dirección de tales dinamismos, precisamente según la orientación en ellos impresa por el Plan de Dios. Ella, quien atesoraba y meditaba todos los signos de Dios en su Corazón, nos llama a esforzarnos por conocer nuestro propio corazón, es decir la realidad profunda de nuestro ser, aquel misterioso núcleo donde encontramos la huella divina que exige el encuentro pleno con Dios Amor.

jueves, 10 de junio de 2010

Un sitio web de la Iglesia en Chile por el Mundial Sudáfrica 2010

Santiago de Chile, 10-06-10. (AICA).- En un especial web, con impronta misionera, el portal de la Conferencia Episcopal Chilena - http://www.iglesia.cl/ – acompaña el fervor mundialista con entrevistas, testimonios, recursos multimedia y sugerencias para vivir en comunidad el Mundial de Sudáfrica 2010. La propuesta virtual tiene como objetivo apoyar a las personas creyentes, a las parroquias y colegios que se organizan para vivir en familia y en comunidad este Mundial.

La relación entre la fe y el deporte, los valores en el fútbol, la vivencia cristiana de los hinchas, la palabra de los Papas sobre el tema, son algunos de los temas que este especial propone como aporte en estos días de pasión futbolera.

Como "máximo dirigente de esta federación", monseñor Alejandro Goic, obispo de Rancagua y presidente de la Conferencia Episcopal, se puso el gorro de la hinchada roja y pulsó el click inaugural, convirtiéndose en el primer visitante del Especial.

Entre las entrevistas que se irán publicando en este sitio figura la de monseñor Gaspar Quintana, obispo de Copiapó, quien además es entrenador de fútbol. Junto al suyo, ya se encuentran publicados los testimonios del presbítero Rodrigo Tupper, vicario de Pastoral Social y Trabajadores de Santiago, y del presbítero Raúl Feres.

Con títulos futboleros, diversas secciones ofrecen a los visitantes documentos del Magisterio de la Iglesia, artículos y comentarios, entrevistas, videos y audios. También se incluye una Ficha para encuentros comunitarios en torno al Mundial de Fútbol, y se da espacio a que las parroquias y colegios de Iglesia cuenten el modo en que vivirán el torneo.

El mejor de los arqueros

El Especial web abre con una animación gráfica en que, ante un estadio repleto que corea el Ce-Hache-Í, tras pase de Millar, Orellana lanza un potente disparo que llega a las manos de un muy singular arquero. Entonces el campo de juego se cubre con la imagen de Cristo compartiendo la mesa, misma imagen que la Iglesia promueve para la Misión Continental en este año 2010, "Chile, una mesa para todos".

Fuente:
http://www.anunciarinforma.com.ar/

miércoles, 9 de junio de 2010

Una Iglesia oscura y lúgubre

“Bergoglio necesita probar que él es un hombre humilde, modesto, austero. Un pibe de barrio que puede hablar de fútbol y de tango –como de hecho lo hace y con abundancia- lo más alejado posible de la imagen tradicional de un Príncipe Cristiano. Acorde con los tiempos y los gustos, y con la línea vulgarizante impuesta por alguno de sus antecesores, lo estimable ya no será el señorío jerárquico sino el muchachismo populista. No la estricta ortodoxia sino la mirada plural, contemporizadora, con calculados barnices de herejía. Tampoco y mucho menos la actitud magistral de quien por ministerio debe ser tenido como Maestro de la Verdad. Por el contrario, lo estimable será la duda, la vacilación, el enjuague, el espacioso mundo donde las ideas se pueden negociar”.

Así comienzo hoy mi editorial donde el personaje elegido es nuestro cardenal primado de la Argentina, Mons. Jorge Mario Bergoglio. Pero esto que acabo de compartir no es de mi autoria, ni mi pensamiento, solo es un extracto de un extenso comentario que hiciera Antonio Caponnetto, que es profesor de Historia, doctor en Filosofía, investigador del CONICET y director de la Revista Cabildo de tendencia nacionalista y católica de argentina.

Quiero hacer público mi agradecimiento a mi compañero de ruta, Carlos Guzmán que desde que compartimos el éter en esta nueva etapa de este programa, me mostró el otro rostro de Jesús y de su Iglesia… por eso hoy hago y me atrevo a hacer esta editorial. Usted, vos que me escuchas o que luego leerás en el blogspot esta editorial, sacaras tus propias conclusiones.

Esto viene sobre el tapete porque nuestro cardenal ha publicado un libro que se llama EL JESUITA, CONVERSACIONES CON EL CARDENAL. Hoy estoy pareciera a la defensiva, pero no voy a defender o poner en tela de juicio, actitudes o hechos que realizara Bergoglio, en el pasado o en el presente, voy si a refutar esta postura oscura y rancia que nos plantean muchos personajes como Antonio Caponnetto que desean que la Iglesia de Cristo, se como la de los tiempos del medioevo y hasta me atrevo a decir… para unos pocos… como son en algunos casos las sociedades herméticas y ocultistas.

Entre los párrafos que ha escrito Caponetto, sobre la personalidad de Jorge Mario Bergoglio, nos dice:

“Concorde con este clima intelectual y moral se presenta “prefiriendo el simple traje oscuro a la sotana cardenalicia” (p. 18), hincha de San Lorenzo, buen cocinero, antiguo bailarín de milonga (p.120) y ex laburante en un laboratorio (capítulo dos). Y por eso, verbigracia, interrogado acerca del ocio, no recurre para definirlo a los seguros autores clásicos que de él se ocuparon, ni a los modernos como Pieper o Guardini, que dice haber estudiado, sino a Tita Merello cantando: “che fiaca, salí de la catrera” (P. 37). Dar pruebas de “normalidad” para Bergoglio, no es apelar a lo normativo y eximio sino a lo que abunda, a lo populachero y sensibloide”.

Por lo que nos cuenta en este breve comentario que les mencione, aquí hay una paradoja no: parece que para ser cristiano no se puede ser “humano”, Musante que dice, por favor, es verdad parece que si soy cristiano o católico, debo ser un robot, como es eso! Haber me lo explica: bien peinadito, corbata, traje, muy buenos modales, escuchar a los grandes maestros de la música clásica, tener un muy buen manejo de la palabra y de las letras…!

Parece ser que el evangelio que leyó este hombre es diferente al que usted o yo conocemos… si, si… parece que es pecaminoso mostrar lo que somos y como el llamado de Jesús puede transformar una vida para anunciar su Palabra, pero Jesús no anula a la persona, no la hace un fanático o un ser que no razona por sus propios medios… como nos cuenta Pablo en Gálatas 2-20: “…y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí”.

Porque queremos mostrar al mundo una jerarquía de autómatas o de aristócratas religiosos, cuando Jesús haciendo el mayor gesto de humildad y servicio: “Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura”, que leemos en Juan 13-5 y yo les digo a ustedes y a Caponetto, dejo de ser quien era Jesús por hacer eso… ¿o no podía hacerlo porque sus manos eran puras y no podía tocar los pies sucios y roñosos de los apóstoles?.

Continuando con este personaje, no Bergoglio, sino Caponetto, en su comentario sobre el libro de nuestro cardenal nos dice:

“Amigo de neologismos y de chabacanerías, el Cardenal supo acuñar entre otras zarandajas, aquello de “dejate misericordear por Cristo”. Pero él –un exponente más del judeo catolicismo oficial, hoy dominante- ha preferido en principio, dar y recibir las ternezas de los deicidas…”

“…Mas aquí estamos ante la segunda obsesión del Cardenal. Se ha impuesto probar su afinidad y su afecto con el mundo israelita; y no conforme con las definiciones eclesiales públicas dadas en tal sentido, abunda ahora en El Jesuita, en testimonios menores, intencionalmente escogidos para agradar al Sanedrín”.


Lo que me encanta es como sigue vivo el espíritu del Tercer Reich, es increíble como les gusta calentarle la cabeza a la gente, revivir constantemente el discriminar al otro… el generar una persecución ideológica sobre otras razas, porque ¡claro nosotros los cristianos somos un ejemplo de conversión en el mundo…! pero el Maestro me trae un poco de luz sobre esto, saben donde, cuando fue cuestionado "éste come con pecadores y prostitutas" y si, seguirlo y intentar hacer su voluntad que a veces nos cuesta y mucho, tiene estas consecuencias y me trae a la memoria estas palabras de Jesús: "El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra" (Juan 8-7).

Lo lamentable de esto que yo consumía este material que escribe Antonio Caponetto pero gracias a Dios, Dios me abrió el discernimiento y hoy por suerte me he podido librar de esa Iglesia fascista, donde pareciera que si siempre digo: “le pertenezco” y ciegamente obedezco y no cuestiono, tengo asegurado el Reino de los Cielos… que locura… no!

En síntesis: quiero terminar esta editorial sobre otro comentario totalmente racista hacia nuestros hermanos mayores, como los llamo a los judíos el papa Juan Pablo II, escuchen lo que Antonio Caponetto, escribe sobre un pensamiento de Bergoglio:

“Hace poco estuve en una sinagoga participando de una ceremonia. Recé mucho y, mientras lo hacía, escuché una frase de los textos sapienciales que nos recordaba: ’Señor, que en la burla sepa mantener el silencio’. La frase me dio mucha paz y mucha alegría”.

Y aquí Caponetto dice: “Lo que no sabemos es si Su Eminencia se refiere a la burla propia o a la que él le propina a Jesucristo al visitar obsecuentemente la morada de los negadores de su divinidad y artífices de su asesinato”.

Seguir culpando al pueblo judío que fueron los asesinos de Jesús es ignorar la misión salfivica de Cristo a la humanidad, a este hombre ilustrado que le encanta traer pensamientos, reflexiones y frases de grandes santos y santas de la Iglesia, se le olvido leer el evangelio y de ir seguramente a las clases de catequesis. Cierro mi editorial de hoy con este texto de Mateo 26-50,56, para que Caponetto termine de presentar una Iglesia lúgubre, cerrada y para una elite de personas… los dejo con el texto y saquen sus propias conclusiones…:

“Jesús le dijo: "Amigo, ¡cumple tu cometido!". Entonces se abalanzaron sobre él y lo detuvieron. “Uno de los que estaban con Jesús sacó su espada e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja. Jesús le dijo: "Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere. ¿O piensas que no puedo recurrir a mi Padre? El pondría inmediatamente a mi disposición más de doce legiones de ángeles. Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras, según las cuales debe suceder así?". Y en ese momento dijo Jesús a la multitud: "¿Soy acaso un ladrón, para que salgan a arrestarme con espadas y palos? Todos los días me sentaba a enseñar en el Templo, y ustedes no me detuvieron". Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas”.

Alfredo Musante
Director Responsable
Programa Radial
EL ALFA Y LA OMEGA

viernes, 4 de junio de 2010

La fiebre del Mundial de Sudáfrica 2010 también llega al Vaticano

Buenos Aires, 04-06-10. (H2O News).- Con el inicio de la Copa Mundial en Sudáfrica en algunos días, la fiebre del fútbol se siente en el aire, incluso en el Vaticano. Más allá de un titulo entrador y con ago de broma, hay que reconocer que la Santa Sede ha sido siempre un fan del deporte y que no sólo anima sino que también juega.

A pesar de muchos males que afectan los deportes mundiales hoy en día, la Iglesia cree que el atletismo puede enseñar a las personas importantes virtudes, promover la paz y la solidaridad de todo el mundo. En un esfuerzo por apoyar hoy a los atletas, fans y un juego más ético, el Vaticano estableció una Iglesia y una oficina de deporte en 2004.

Esta fue fundada por Juan Pablo II, uno de los Papas más atléticos que se recuerda: amaba el esquí, la natación, el senderismo y el fútbol. También otros papas amaron el deporte. El Papa Pío XI fue un alpinista. Fue el primero en llegar a la cumbre más alta de Suiza desde la ladera oriental, y también subió al Matterhorn y al Monte Blanco, que incluso tiene un sendero que lleva su nombre. El Papa Pío XII era un apasionado de los deportes y dejó que la plaza de San Pedro se convierta en una cancha de basquet para un juego histórico en 1955. El Beato Papa Juan XXIII era un fan de la bicicleta al igual que el Papa Pablo VI. El Papa Pablo VI flameó la bandera de partida de la primera etapa del primer Giro de Italia en 1974 dentro del Vaticano.

El primer partido de fútbol que se jugó en el Vaticano fue en un patio debajo de los apartamentos del Papa en 1521. El Papa León X vio el partido desde su ventana. Pero el primer funcionario del Vaticano organizó partidos internos de fútbol que comenzaron en 1947. Actualmente los equipos del Vaticano incluyen monseñores de la Secretaría de Estado y otras oficinas del Vaticano, así como la Guardia Suiza, empleados de Radio Vaticano, la oficina de correos, el periódico del Vaticano, los museos y la biblioteca. Incluso el coro de la Capilla Sixtina tiene un equipo. Todos ellos luchan hasta el final cada año por la Copa del Vaticano y la Supercopa.

Pero no es sólo el deporte amateur lo que llama la atención del Vaticano. El Cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado Vaticano, es un gran seguidor del equipo Juventus de Turín. Cuando era arzobispo de Génova hacía comentarios en la radio para los juegos de primera división de fútbol italiano. Hace algunos años bromeó diciendo que el Vaticano debería formar su propio equipo para la liga italiana. Más tarde aclaró que bromeaba, pero seriamente sugirió a la asociación nacional católica deportiva la creación de un torneo de fútbol con seminaristas que estudiaban en Roma; y debido a esta iniciativa nació la Clericus Cup. El torneo atrae a casi 400 jugadores cada año. La cuarta edición acaba de concluir y los seminaristas del Camino Neocatecumenal acaban de ganar su tercera copa. Los seminaristas del Colegio Norteamericano quedaron en segundo lugar, perdiendo sólo por un punto.

Radio Vaticana tiene un programa deportivo en vivo de 4 horas cada lunes. Los invitados: cardenales, entrenadores y expertos laicos, analizan los eventos deportivos del fin de semana. El cardenal portugués Saraiva Martins es un invitado frecuente, y apoya al rival de la Roma, el Lazio. Cuando era aún el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, otro cardenal bromeó diciendo que quizá existen muchos hombres y mujeres santos en el cielo que interceden por el Lazio. Pero no este año. Ya que Roma venció al Lazio 2-1.

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miércoles, 2 de junio de 2010

La Santísima Trinidad

Desde el principio, los cristianos sintieron la necesidad de una fórmula que expresara lo esencial y asegurara la unidad en la confesión de fe: Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y padre de todos (Ef 4,5-6). Los resúmenes del anuncio y las confesiones de fe cumplen esa función (Hch 2,14-39;1 Co 15,1-7). Ahora bien ¿cómo expresamos nosotros lo esencial de la fe? ¿qué interrogantes tenemos sobre el misterio de Dios? En realidad, nadie conoce bien al hijo sino el padre, ni al padre le conoce bien nadie sino el hijo, y aquel a quien el hijo se lo quiera revelar (Mt 11,27). Es un misterio revelado a los humildes (11,25).

En los primeros tiempos los cristianos consideraban lo esencial de su fe en la confesión de Cristo. La fe en Dios la tienen en común con los judíos. Cuando se trata de anunciar el punto central de la fe cristiana, se proclama la fe en Cristo. Esta confesión central se expresa en fórmulas breves: Jesús es Señor (1 Co 12,3), Jesús es el Cristo (1 Jn 2,22), Jesús es el hijo de Dios (1 Jn 4,15). La mayoría de las confesiones de fe del Nuevo Testamento tienen un solo artículo: la confesión de Cristo.

Junto a la fe en Cristo se enuncia frecuentemente una confesión de Dios que está en relación con la fe judía: El Señor nuestro Dios es solamente uno (Dt 6,4). Esta fe en Dios, fundamental para el judío, lo es también para Jesús (Mt 22,37) y para la Iglesia naciente, que repite confiadamente la oración de Jesús: Abba, Padre (Rm 8,15;Ga 4,6). Por ello en el Nuevo Testamento aparecen frecuentemente confesiones de fe con dos artículos. Por ejemplo: “…llegue la gracia y la paz, que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo” (Rm 1,7).

En la primera carta de San Clemente a los Corintios (s.I) encontramos este saludo inicial: "Que la gracia y la paz se multipliquen entre vosotros de parte de Dios omnipotente por mediación de Jesucristo". Y este saludo final: "La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros y con todos los que en todo lugar son, por medio de El, llamados de Dios" (LXV,2). Igualmente, en las cartas de San Ignacio de Antioquía (hacia 107) encontramos saludos semejantes: A la Iglesia de Magnesia "bendecida en la gracia de Dios Padre por Jesucristo, nuestro Salvador". Y también: "Os envío mi adiós en la concordia de Dios, en posesión que estáis de un espíritu inseparable, que es Jesucristo" (Magnesios XV).

A la luz de estas fórmulas binarias se explica que, a mediados del siglo II, el judío Trifón acusara a los cristianos de creer en dos dioses (San Justino, Diálogo con Trifón, 11,64ss). O que el pagano Celso lanzara una acusación semejante al cristiano Orígenes (hacia 185-254): "Si ellos, dice Celso, no sirvieran a otro fuera del Dios uno, tendrían quizá frente a los otros una doctrina inatacable. Ahora bien, ellos veneran con la mayor desmesura a éste que sólo hace poco que apareció y creen, no obstante, que no se comete el menor desafuero contra Dios, aunque se venere también a su servidor" (Orígenes, Contra Celso, VIII, 12). En los escritos de Tertuliano (hacia 200) encontramos esta formulación binaria: "Examinemos qué es lo que aprendió esa bienaventurada Iglesia (de Roma), qué es lo que ha enseñado, qué es lo que ha compartido con las iglesias africanas: ella reconoce a un único Dios y Señor, creador del universo, y a Cristo Jesús, Hijo de Dios" (De praescriptione haereticorum, 36).

En el Nuevo Testamento, la fórmula de tres artículos más clara es la que aparece al final del Evangelio de San Mateo como mandato del Señor resucitado de bautizar en el nombre del padre y del hijo y del espíritu santo (Mt 28,19). Pero parece una interpolación posterior (según algunos, del siglo IV). En el Evangelio de San Marcos se dice solamente: “El que crea y se bautice, se salvará” (Mc 16,16). Se suele citar también esta fórmula: La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del santo espíritu estén con todos vosotros (2 Co 13,13; ver 1 Co 12,4-6; Hch 19,1-7). Pero el espíritu es un don, la promesa anunciada por Jesús: “Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí”. (Jn 15,26).

Partiendo de las fórmulas ternarias de la fe y de los textos en los que Jesús promete el espíritu, se estructuró una especulación sobre la Trinidad. La palabra tríada aparece por primera vez en Teófilo de Antioquía (hacia 181). La palabra trinidad aparece por primera vez en Tertuliano; ya estamos en el siglo III (hacia 217); el Espíritu es "la tercera persona". Es bien conocida la fórmula helenística que, tras un proceso especulativo extremadamente complejo, en parte contradictorio y, en todo caso, largo y penoso, recibió sus perfiles clásicos de los tres Padres capadocios (Basilio, Gregorio Nacianceno y Gregorio de Nisa) en el siglo IV: Dios es trino en "personas" (hypóstasis, subsistencias, prósopa) y, sin embargo, uno en "naturaleza" (physis, ousía, esencia, sustancia)"

Desde el desierto de Antioquía, San Jerónimo (hacia 376) manifiesta al papa Dámaso su perplejidad: "La rama de los arrianos denominados Campenses exige de mí, hombre romano, ese nombre novedoso de las tres hipóstasis. ¿Qué apóstoles, dime, legaron esas cosas?","toda la tradición de las letras profanas no entiende por hipóstasis otra cosa que (ousía sustancia" (Epistolario 15,3 y4). En fin, alejándose del original terreno bíblico y metiéndose en terreno filosófico, la especulación intenta (osadamente) explorar la intimidad de Dios, que nadie conoce sino el espíritu de Dios (1 Co 2,11).

San Agustín es consciente de lo imposible que es discurrir sobre lo inefable y experimenta dificultad y contradicción: "Pues que son tres nos lo asegura la verdadera fe, al decirnos que el Padre no es el Hijo y que el Espíritu Santo, Don de Dios, no es ni el Padre ni el Hijo" (De la Trinidad VII,4,7). Y en otro lugar añade: "El Espíritu no es ni el Padre ni el Hijo, sino el Espíritu del Padre y del Hijo, al Padre y al Hijo coigual y perteneciente a la unidad trina" (I,4,7). Además, "sólo el Padre es padre y no es Padre de dos hijos, sino de un Hijo único" (VII,4,7). Y finalmente: "Tampoco encontramos que hable la Escritura de tres personas", pero no lo contradice (VII, 4, 8). San Agustín intentó explicar el misterio de la Trinidad en analogía con las facultades del hombre: memoria, entendimiento y voluntad (I, 3,5-6). En el siglo XIII Santo Tomás de Aquino insistió en el intento (Suma teológica I, c.27, a.3).

Dice el Catecismo de la Iglesia Católica: "Siguiendo la tradición apostólica, la Iglesia confesó en el año 325 en el primer Concilio Ecuménico de Nicea que el Hijo es 'consustancial' al Padre, es decir, un solo Dios con él. El segundo Concilio Ecuménico, reunido en Constantinopla en el año 381, conservó esta expresión en su formulación del Credo de Nicea y confesó 'al Hijo Unico de Dios, engendrado del Padre antes de todos los siglos, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, consustancial al Padre'" (n.242). La fe en el Espíritu se formuló así en Constantinopla: "Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre" (n.245).

El concilio de Nicea fue convocado por el emperador Constantino, que intervino personalmente en las sesiones; presidió el concilio el obispo Osio de Córdoba, que residía en la corte imperial; el papa Silvestre envió a dos presbíteros como delegados; acudieron unos 300 obispos, una cuarta parte de los existentes, casi todos orientales; muchos salieron descontentos; en general, estaban contra Arrio (+336), que negaba la divinidad de Cristo, pero les disgustaba la expresión "homousios"; temían que se interpretara en sentido sabeliano (modalismo de Sabelio, s.III).

Además, el origen del credo niceno-constantinopolitano no ha sido puesto en claro totalmente; no poseemos las actas de Nicea, ni de Constantinopla; este concilio fue convocado por el emperador Teodosio; no asistieron delegados del papa; el concilio definió la divinidad del Espíritu Santo, cerrando así definitivamente la cuestión trinitaria; los obispos que discrepaban de la teología imperial eran destituidos y desterrados.

En el concilio de Calcedonia (a.451) se leyó y aprobó por aclamación el credo niceno, ordenando a continuación los delegados imperiales que se leyera igualmente "la fe de los ciento cincuenta Padres" formulada en Constantinopla. Al final, en presencia del emperador Marciano, todos los obispos firmaron el credo constantinopolitano. Este credo (que se encuentra en Roma más tarde, en el siglo XI) desarrolla más que los precedentes el artículo tercero sobre el Espíritu Santo. El de Nicea decía escuetamente, según el texto original griego: "Y (creemos) en el santo espíritu". El llamado credo de los apóstoles, que deriva del antiguo credo romano, fue impuesto por el emperador Carlomagno en todos sus dominios (a.769) y en el siglo XII se convierte en el credo oficial de Roma.

La liturgia de la Trinidad se propaga en Francia a partir del siglo VIII (a pesar de la tenaz oposición romana); el papa Juan XXII la introduce en Roma en 1334. Sin embargo, en la predicación ordinaria, aunque se habla del Padre, del Hijo y del Espíritu, se suele silenciar la doctrina trinitaria. Es cierto que en la fe cristiana popular, quizá a consecuencia del cambio de significado en los términos, la Trinidad es muchas veces entendida en sentido triteista (tres personas, tres dioses), lo que no se ajusta al dato bíblico. Tampoco se ajusta el monarquismo o modalismo (una persona con dos o tres modos sucesivos de manifestación). Por la especulación se llegó a una estéril controversia entre las Iglesias latina y griega. San Agustín había afirmado que el Espíritu procede del Padre y del Hijo (Filioque). Esta doctrina fue introducida en el credo constantinopolitano por el Papa Benedicto VIII en 1014.

La fórmula "gloria al padre y al hijo y al espíritu Santo" surge en la polémica antiarriana en el siglo IV. Sin embargo, la fórmula más antigua (que encaja con la forma clásica de las oraciones romanas) es ésta: Gloria al padre por el hijo en el espíritu santo. Esta es la perspectiva del Nuevo Testamento. El problema clave no es la cuestión de cómo tres pueden ser uno, sino cómo se puede determinar conforme a la Escritura la relación de Jesús con Dios a la luz del espíritu. Los intentos de interpretación basados en conceptos filosóficos (tan caducos, tan cambiantes, tan discutibles) no pueden ser impuestos a los creyentes como vinculante expresión de fe.

Alejándose de la palabra de Jesús, se pusieron a especular. Olvidaron la advertencia que San Cirilo de Jerusalén (en el s.IV) dirigía a sus catecúmenos: "En lo que respecta a la naturaleza y a la hipóstasis, ¡no te mezcles en ello! Si la Escritura nos hubiese dicho algo sobre este particular, hablaríamos de ello. Pero no estando escrito, no tengamos la osadía" (Catequesis 16,24). El espíritu, dice Jesús, no hablará por su cuenta (Jn 16,13), os recordará todo lo que yo os he dicho (14,26;DV 10). Prescindiendo de su palabra, nadie puede reclamar para sí el espíritu de Cristo.

El espíritu de Dios ha llegado a ser tan propio del Señor glorificado que éste no sólo da espíritu santo (Jn 20,22), sino que por su resurrección se convierte en espíritu que da vida (1 Co 15,45). Pablo llega a decir: El Señor es el espíritu (2 Co 3,17). Resucitado a la vida de Dios, existe en la dinámica del espíritu, es decir, del Espíritu como poder por el que el Señor glorificado sigue presente en la historia del mundo, como principio de una historia nueva y de un mundo nuevo. De donde resulta una consecuencia decisiva, a saber: la fe en el Espíritu y la fe en la Iglesia venían así a coincidir, ya que ambos no eran sino la misma fe en la presencia y en la acción de Dios en el mundo, en la vida y en la historia de los hombres.

La Visitación de María a Isabel

“En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor".

María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre". María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa”.
(Lc 1,39-56)


En el relato de la Visitación, Lucas muestra cómo la gracia de la Encarnación, después de haber inundado a María, lleva salvación y alegría a la casa de Isabel. El Salvador de los hombres, oculto en el seno de su Madre, derrama el Espíritu Santo, manifestándose ya desde el comienzo de su venida al mundo.

El evangelista, describiendo la salida de María hacia Judea, usa el verbo anístemi, que significa levantarse, ponerse en movimiento. Considerando que este verbo se usa en los evangelios para indicar la resurrección de Jesús (cf. Mc 8,31; 9,9.31; Lc 24,7.46) o acciones materiales que comportan un impulso espiritual (cf. Lc 5,27-28; 15,18.20), podemos suponer que Lucas, con esta expresión, quiere subrayar el impulso vigoroso que lleva a María, bajo la inspiración del Espíritu Santo, a dar al mundo el Salvador.

El texto evangélico refiere, además, que María realiza el viaje «con prontitud» (Lc 1,39). También la expresión «a la región montañosa» (Lc 1,39), en el contexto lucano, es mucho más que una simple indicación topográfica, pues permite pensar en el mensajero de la buena nueva descrito en el libro de Isaías: «¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia salvación, que dice a Sión: "Ya reina tu Dios"!» (Is 52,7).

Así como manifiesta san Pablo, que reconoce el cumplimiento de este texto profético en la predicación del Evangelio (cf. Rom 10,15), así también san Lucas parece invitar a ver en María a la primera evangelista, que difunde la buena nueva, comenzando los viajes misioneros del Hijo divino. La dirección del viaje de la Virgen santísima es particularmente significativa: será de Galilea a Judea, como el camino misionero de Jesús (cf. Lc 9,51).

En efecto, con su visita a Isabel, María realiza el preludio de la misión de Jesús y, colaborando ya desde el comienzo de su maternidad en la obra redentora del Hijo, se transforma en el modelo de quienes en la Iglesia se ponen en camino para llevar la luz y la alegría de Cristo a los hombres de todos los lugares y de todos los tiempos. El encuentro con Isabel presenta rasgos de un gozoso acontecimiento salvífico, que supera el sentimiento espontáneo de la simpatía familiar. Mientras la turbación por la incredulidad parece reflejarse en el mutismo de Zacarías, María irrumpe con la alegría de su fe pronta y disponible: «Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel» (Lc 1,40).

San Lucas refiere que «cuando oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno» (Lc 1,41). El saludo de María suscita en el hijo de Isabel un salto de gozo: la entrada de Jesús en la casa de Isabel, gracias a su Madre, transmite al profeta que nacerá la alegría que el Antiguo Testamento anuncia como signo de la presencia del Mesías. Ante el saludo de María, también Isabel sintió la alegría mesiánica y «quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno"» (Lc 1,41-42).

En virtud de una iluminación superior, comprende la grandeza de María que, más que Yael y Judit, quienes la prefiguraron en el Antiguo Testamento, es bendita entre las mujeres por el fruto de su seno, Jesús, el Mesías. La exclamación de Isabel «con gran voz» manifiesta un verdadero entusiasmo religioso, que la plegaria del Avemaría sigue haciendo resonar en los labios de los creyentes, como cántico de alabanza de la Iglesia por las maravillas que hizo el Poderoso en la Madre de su Hijo.

Isabel, proclamándola «bendita entre las mujeres», indica la razón de la bienaventuranza de María en su fe: «¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» (Lc 1,45). La grandeza y la alegría de María tienen origen en el hecho de que ella es la que cree. Ante la excelencia de María, Isabel comprende también qué honor constituye para ella su visita: «¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?» (Lc 1,43). Con la expresión «mi Señor», Isabel reconoce la dignidad real, más aún, mesiánica, del Hijo de María. En efecto, en el Antiguo Testamento esta expresión se usaba para dirigirse al rey (cf. 1 R 1, 13, 20, 21, etc.) y hablar del rey-mesías (Sal 110,1). El ángel había dicho de Jesús: «El Señor Dios le dará el trono de David, su padre» (Lc 1,32).

Isabel, «llena de Espíritu Santo», tiene la misma intuición. Más tarde, la glorificación pascual de Cristo revelará en qué sentido hay que entender este título, es decir, en un sentido trascendente (cf. Jn 20,28; Hch 2,34-36). Isabel, con su exclamación llena de admiración, nos invita a apreciar todo lo que la presencia de la Virgen trae como don a la vida de cada creyente.

En la Visitación, la Virgen lleva a la madre del Bautista el Cristo, que derrama el Espíritu Santo. Las mismas palabras de Isabel expresan bien este papel de mediadora: «Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno» (Lc 1,44). La intervención de María, junto con el don del Espíritu Santo, produce como un preludio de Pentecostés, confirmando una cooperación que, habiendo empezado con la Encarnación, está destinada a manifestarse en toda la obra de la salvación divina.