martes, 29 de enero de 2013

Hermanos de Nuestra Señora de Bethlehem


Los miembros que conformaban el conjunto de órdenes hospitalarias dedicaban su vida, al menos en teoría, no a la sanación de enfermedades, sino a una labor de servicio espiritual, cuidado y socorro de los más necesitados, realizando para ello un cuarto voto de hospitalidad, además de los tradicionales de obediencia, castidad y pobreza. Las órdenes hospitalarias que estuvieron presentes en la América española fueron la de la Caridad o de San Hipólito; la de San Juan de Dios; la de San Antonio Abad; la de San Camilo y la de Nuestra Señora de Belén.

La Orden de Nuestra Señora de Belén (Bethlemitas) fue fundada por San Pedro de San José Betancourt (1626-1667; popularmente llamado “Hermano Pedro”) en 1658, en Guatemala. Su objetivo era la asistencia de los enfermos desamparados y la educación de los niños pobres. El Hermano Pedro, que pertenecía a la Orden de Terciarios Franciscanos, fue reuniendo entorno a sí a un grupo de terciarios, hombres y mujeres, deseosos de servir a Cristo Enfermo en los hermanos. Vivían prácticamente como una comunidad religiosa, por lo que el Hermano Pedro les redactó un reglamento de vida específico. A su muerte, estos discípulos tuvieron problemas con los Terciarios Franciscanos y tuvieron que dejar esta Orden. Cambiaron de hábito religioso y buscaron la protección del obispo Payo Enríquez de Ribera (1667). Eran Agustín de San José, Francisco de la Trinidad y Rodrigo de la Cruz.

Reconocidos como una nueva familia religiosa a partir del año de 1667, con la aprobación de sus primeras constituciones, se dedicaron al cuidado de la convalecencia –actuando desde una dirección corporal, espiritual y socioeconómica– además de la educación de niños pobres. Construyeron una propuesta original y simbiótica, la cual rápidamente ganó adeptos, expandiéndose a lo largo y ancho de América.

Junto al hospital de Guatemala, sus dos principales hospitales fueron el de Nuestra Señora del Carmen, en la ciudad de Lima, y el de San Francisco Javier, en la ciudad de México, fundados en 1671 y 1675 respectivamente. A la ciudad de Puebla llegaron el año de 1682 a instancias del obispo Manuel Fernández de Santa Cruz y del ayuntamiento (por conducto del alguacil mayor, Miguel Raboso de la plaza y del regidor Nicolás de Victoria Salazar). Los hospitalarios nombraron a Francisco de Sales como patrón de su hospital, a petición del obispo Santa Cruz.

Las librerías contaron con un espacio propio dentro de los hospitales betlemitas. Para el caso de Puebla, 242 obras conformaron el fondo de origen de su hospital. En 1706 contaba con 327 libros, y para 1768 el número se incrementó a 826. En la actualidad la Biblioteca Histórica “José María Lafragua” resguarda 487 libros procedentes del hospital de convalecientes de Puebla, identificados por medio de su marca de fuego. Esta marca era la misma utilizada para el ganado de sus haciendas.

La Orden de Belén es la primera y única Orden religiosa fundada en América. Los Bethlemitas pronto se propagaron por el continente, desde México hasta Argentina. Atendían toda clase de necesidades espirituales y materiales: fundaron hospitales, colegios, orfanatos, iglesias… y asistieron a indios y negros (una novedad en la época). Fuera de América abrieron casas en Canarias (España) y Roma. Tristemente, las Cortes liberales de Cádiz de 1820 suprimieron la Orden por haberse dado refugio y hospitalidad en los conventos bethlemitas a los independentistas de las colonias españolas.

Felizmente, el 16 de enero de 1984, el Siervo de Dios Juan Pablo II restaura con su autoridad apostólica esta venerable Orden religiosa. La restauración inicia en Canarias, en La Laguna (Tenerife), donde actualmente está situada la Casa General y el centro de formación. También han fundado en Guatemala.

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