miércoles, 23 de enero de 2019

CRISIS SOCIOPOLÍTICA EN NICARAGUA-Primera Entrega


Tras un exhaustivo trabajo de recopilación y de observación en la región, dos periodistas de CNN En –Español, presentaron a la opinión pública, este informe que es en detalle, la descripción paso a paso del drama humano que se vive en el hermano país de Nicaragua. 2018 fue un año extremadamente violento en Nicaragua. Las protestas que iniciaron por una iniciativa del Gobierno para reformar el Seguro Social en el país, se transformaron en un llamado multitudinario exigiendo la renuncia del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y la petición por elecciones adelantadas, algo a lo que el gobierno de este país se ha negado. Ni gobierno, ni las organizaciones políticas se han podido poner de acuerdo en la cifra de muertos, pero todos coinciden en algo: se trata de cientos de vidas perdidas y miles de afectados por cuenta de la violencia que inició el 18 de abril y se ha extendido por casi nueve meses. Hacemos un recorrido por un año de crisis sociopolítica que ha sacudido a Nicaragua y cuya solución hasta el momento es tan incierta como compleja.

18 de abril de 2018: Estallan las protestas populares en Nicaragua contra la reforma del Seguro Social en el país, que aumentaba la cuota patronal y laboral y creaba una nueva cotización para los jubilados. El Gobierno dijo que la reforma era para sanear las finanzas del seguro social que, según el Gobierno, tiene un déficit “histórico” desde hace varias décadas. Esta fue la primera vez en más de 11 años de gobierno de Daniel Ortega que se presentan manifestaciones masivas en diferentes puntos del país.

22 de abril de 2018: El presidente Daniel Ortega anunció que revocaría la resolución de aumento de pagos a la Seguridad Social. En esos primeros días ya se contaban al menos 10 muertos, según el Gobierno, mientras que el Centro Nicaragüense de Defensores de Derechos Humanos dijo que eran 25 fallecidos y 67 heridos.

12 de mayo de 2018: En medio de las violentas protestas contra el gobierno de Daniel Ortega, el Ejército de Nicaragua hizo un llamado a la paz y al diálogo nacional. La fuerza armada dijo que esa es la única manera de evitar “afectaciones irreversibles” a la economía, al desarrollo nacional y a la seguridad.

16 de mayo de 2018: En un contexto de protestas y enfrentamientos, iniciaron los diálogos entre gobierno y oposición, con mediación de la Iglesia, para buscar una solución a la crisis que consumía a Nicaragua a casi un mes. En este diálogo estuvieron presentes el presidente Daniel Ortega, la vicepresidenta Rosario Murillo, estudiantes, la empresa privada y la iglesia católica.

24 de mayo de 2018: Los obispos mediadores de las conversaciones en Nicaragua se retiraron de la mesa por falta de consenso entre las partes. Los obispos presentaron una agenda para, entre otros, adelantar las elecciones, prohibir la reelección presidencial y aprobar una ley marco para la transición democrática.

30 de mayo de 2018: Una multitudinaria marcha en apoyo a las madres de los fallecidos en las protestas de abril, terminó con la muerte de 16 personas, según el Gobierno, y 83, de acuerdo con cifras reportadas por Amnistía Internacional.

21 de junio de 2018: El obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez, advirtió que grupos paramilitares hicieron presencia en el barrio indígena de Monimbó, en Masaya, al sur de Managua, la capital de Nicaragua. Los obispos llegaron hasta allí en medio de enfrentamientos.

15 de julio de 2018: Al menos 10 personas murieron y otras 10 resultaron heridas según la Asociación Nicaragüense pro derechos humanos, luego de una operación de la Policía y grupos afines al partido de Gobierno en varios municipios del departamento de Masaya. La Policía llegó a estos municipios como parte de una operación para despejar las vías tomadas por manifestantes que protestaban contra el gobierno de Daniel Ortega.

16 de julio de 2018: La comunidad internacional presiona a Daniel Ortega para que cese la violencia en Nicaragua. La ONU instó al Gobierno nicaragüense para que terminara la violencia que para ese entonces había acabado con la vida de cientos de personas, según denuncian organizaciones de derechos humanos. El gobierno presidido por Daniel Ortega, por su parte, habla de medio centenar de muertos.

19 de julio de 2018: Durante el acto de celebración del aniversario número 39 de la revolución sandinista, el presidente Daniel Ortega acusó a los obispos de Nicaragua de golpistas y afirmó que se fortalecerían los mecanismos de autodefensa para evitar que sigan matando familias sandinistas. Según Ortega, los obispos mediadores en el diálogo nacional “tomaron partido” y “querían provocar un golpe de Estado”.

23 de julio de 2018: Daniel Ortega dice que no habrá elecciones presidenciales en Nicaragua. Además, calificó de “terrorismo” los disturbios civiles en Nicaragua y se niega a renunciar.

29 de julio de 2018: El presidente Daniel Ortega habló con CNN y elevó la cifra de muertos a 195. El presidente criticó las cifras de muertos entregadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y grupos defensores de derechos humanos que para ese momento hablaban de hasta más de 400 muertos durante la violencia. Él dijo que los datos no habían sido verificados ni depurados, sino que se trataban de denuncias. Nuevamente descartó convocar elecciones anticipadas.

19 de agosto de 2018: El gobierno de Daniel Ortega acusa a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de manipular información sobre la crisis política del país. Según el Gobierno, la CIDH manipuló información y convirtió “un intento de golpe de Estado en una supuesta protesta pacífica”, y que el resumen del viaje de trabajo se basó en “informaciones audiovisuales y testimonios editados y manipulados por los autores y ejecutores”.

30 de agosto de 2018: La Cancillería de Nicaragua dio por terminada invitación de la misión de la ONU en el país, luego de un informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos que le recomendó a Nicaragua poner fin al hostigamiento, a la criminalización de sus opositores y el cese de las detenciones ilegales.
Prepararon esta información, Samantha Lugo y Mario Medrano de CNN en Español, destacados en Nicaragua.

Desde Costa Rica
Jorge Muñoz Somarribas
Coordinador
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EL CLIMA Y LA ECONOMÍA MUNDIAL


Según CNN Busines las empresas y los inversores se están volviendo conscientes de los peligros que plantean el cambio climático y las condiciones meteorológicas extremas. Ahora muchos consideran que los riesgos ambientales, como las sequías y los incendios forestales, son incluso más peligrosos que los mercados turbulentos, los ciberataques o los fracasos geopolíticos. Los temas climáticos y medioambientales dominan una clasificación de los principales riesgos mundiales producidos por el Foro Económico Mundial antes de su cumbre anual en Davos. Los líderes empresariales y expertos encuestados por el FEM dijeron que el clima extremo, la migración causada por el cambio climático y los desastres son los tres riesgos más probables para el 2019. Cada uno de los riesgos climáticos también se encuentra entre los cinco primeros en términos de impacto potencial. “Hay más presión de los inversores y más requisitos para las empresas”, dijo John Drzik, presidente de riesgo global y digital de la corredora de seguros Marsh. “Incluso ya han estado recibiendo presiones de los consumidores para que sus productos sean más respetuosos con el clima, pero la presión de los inversores es mayor”.

Riesgos climáticos

Los desastres naturales y las condiciones climáticas extremas causaron daños por un valor de unos 160.000 millones de dólares en 2018, según la empresa de seguros Múnich RE. Control Risk, una consultora, predice que esa cifra se superará en 2019. “De tormentas a inundaciones a sequías e incendios forestales, los costos de producción, distribución, ventas y viajes interrumpidos se dispararán en 2019”, dijo el grupo en su informe anual de riesgos. Los desastres climáticos de 2018 apuntan a varias áreas donde las empresas enfrentan un mayor riesgo. El primero son las cadenas de suministro. Un informe de la Universidad de Maryland y de la firma de software Resilinc mostró que las interrupciones en la cadena de suministro mundial causadas por el tiempo se duplicaron el año pasado. El riesgo no solo afecta al mundo en desarrollo, donde la infraestructura suele ser más débil. Los huracanes Harvey, Irma y María se combinaron en 2018 para convertir a los Estados Unidos en la región más perturbada por primera vez. El ejemplo más dramático de una compañía que se ve presionada por los riesgos relacionados con el medio ambiente es Pacific Gas and Electric. La empresa de servicios públicos de California afrontará miles de millones de dólares por el mortífero incendio conocido como Camp Fire 2018 y dijo que se declararía en bancarrota el 29 de enero.

La empresa citó al menos 7.000 millones de dólares en reclamos por Camp Fire que causó 86 muertos y destruyó 14.000 viviendas. Se cree que el incendio se inició cuando una línea eléctrica de PG & E entró en contacto con árboles cercanos. En la presentación de bancarrota, la empresa citó el “aumento significativo del riesgo de incendios forestales como resultado del cambio climático” como una de las razones de su decisión. “Simplemente no veríamos los fenómenos meteorológicos catastróficos de los que hemos sido testigos en los últimos años si no fuera por el efecto amplificador del cambio climático”, dijo Michael Mann, director del Centro de Ciencias Penn State Earth System.

La respuesta empresarial

Los principales inversores piden que más empresas elaboren planes de acción medioambiental. También piden a los presidentes ejecutivos que consideren los riesgos para sus negocios causados por el cambio de actitud de los consumidores hacia el cambio climático. Alison Martin, directora de riesgos de Zúrich Insurance Group, dijo que no importa si el liderazgo de la compañía “cree en el cambio climático o en las causas que lo originan”. “Si fueras fabricante de pajitas de plástico y hace algunos años hubieras pensando en tu estrategia del futuro, tal vez no anticipabas que el sentimiento del consumidor pudiera moverse tan rápido en tu contra”, dijo. Los accionistas son cada vez más vocales. El fondo soberano de un billón de dólares de Noruega lanzó un gran impulso a la sostenibilidad en septiembre y dijo que utilizará su poder como mayor accionista mundial para influir en las empresas para que se comporten de forma más responsable. El mes pasado, los inversores que administraban activos valorados en 32 billones de dólares pidieron a las empresas que intensificaran sus esfuerzos para combatir el cambio climático. En un histórico informe sobre el cambio climático del año pasado, Naciones Unidas pidió “cambios rápidos, profundos y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad”. La ONU advirtió que el mundo tiene solo 12 años para evitar un desastre climático. Drzik dijo que el cronograma de la ONU hacía que las empresas se dieran cuenta de la urgencia. “La visión de los riesgos tiende a estar dominada por el horizonte a corto plazo, y el clima todavía se ve como un riesgo geopolítico a más largo plazo… pero ese informe ha comenzado a centrarse más”, dijo.

Informe escrito por CNN en español, con la colaboración de Brandon Miller.
Desde Costa Rica
Jorge Muñoz Somarribas
Coordinador
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LA FIEBRE AMARILLA EN BUENOS AIRES


Hubo un aviso, pero claro, los muertos eran pobres, de los barrios bajos, de las marismas, y la epidemia de cólera de 1867, con sus casi 600 fallecidos, fue tomada como una comprobación de las leyes malthusianas que invitaban a los ricos  a sentir cierto alivio cuando morían tantos pobres. Se venían denunciado las pésimas condiciones de vida de la mayoría de la población que carecía de agua potable y servicios cloacales. El nombre dado a la “reina del Plata” no dejaba de asombrar a los visitantes extranjeros que apenas se alejaban de los ricos y elegantes salones podían percibir que no eran justamente buenos aires los que se respiraban en aquella ciudad que crecía desordenadamente y que según el censo de 1869 tenía casi doscientos mil habitantes.

No había recolección de residuos y los basurales abundaban particularmente en los “barrios bajos” que tenían el raro privilegio de acumular desechos propios y extraños. El método para achicar los volúmenes de basura era absolutamente insalubre y consistía en pasar por encima de los desperdicios de una gran piedra aplanadora que reducía el tamaño de estos pero no los eliminaba sino que los dispersaba y los preparada para ser usados como relleno de terrenos bajos y desniveles sobre los que, en el mejor de los casos se ponían adoquines. Los saladeros arrojaban displicentemente sus desperdicios orgánicos a las aguas del Riachuelo que ya por entonces distaba mucho de oler a extracto francés. A todo este insalubre panorama se sumaba la falta de reglamentación sobre el entierro de los fallecidos que eran inhumados prácticamente al ras del suelo y bastaba una lluvia regular para que los restos cadavéricos se incorporaran a los riachos que confluían al Riachuelo.

Todas estas fuentes infecciosas convivían sin ser molestadas en la gran urbe del Sur. El Estado estaba ausente con aviso y sólo faltaba que una epidemia pusiera a prueba la eficiencia de las leyes del mercado. Y la peste llegó en enero de 1871. Todo parece indicar que los vectores de la enfermedad llegaron en un barco procedente de Asunción del Paraguay y encontraron muchos sitios propicios para reproducirse en los innumerables charcos y pantanos de las zonas cercanas al puerto ensañándose particularmente con las barriadas populares de San Telmo y Monserrat. Los primeros casos se dieron en las casas de inquilinato ubicadas en Bolívar 300 y Cochabamba 100 y casi inmediatamente el episodio dejó de ser una rareza para generalizarse. Faltaban diez años para que el Dr. Carlos Finlay expusiera su tesis en un Congreso médico en La Habana que demostraría que el causante de la enfermedad era un mosquito llamado Aedes aegypti y queel mal no se propagaba por contagio.

Pero por aquellos días de 1871, frente a la ignorancia, cundió la histeria y la histórica culpabilización de la pobreza por parte de los miembros del poder, es decir de sus propios causantes. “Fueron los conventillos los que padecieron este tipo peculiar de requisa. Los desdichados inmigrantes, desarraigados, perdidos en medio de la locura en que se hallaban sumergidos, contemplaban entre desolados y temerosos a esos señores que les impartían órdenes incomprensibles. Recién comenzaban a entenderse cuando a empujones los echaban a la calle, muchas veces  sin dejarles recoger sus pertenencias. Es natural que se resistieran, que gritaran su desvalimiento, que intentaran salvar lo poco que tenían. Pero todo cuanto había en la casa estaba condenado. Policías y comisionados recogían las míseras camas, los tristes muebles, los pobres enseres e incluso la ropa de los inquilinos, los apilaban en el patio y encendían una estupenda hoguera, verdadero auto de fe. El conventillo era encalado, desinfectado y cerrado. Los comisionados y la policía se iban y quedaban los inmigrantes en la calle librados a su suerte”.

Creció exponencialmente la xenofobia y la persecución contra los italianos, en particular y contra los habitantes de los conventillos en general. La fiebre, llamada amarilla por la ictericia que viraba el color de los enfermos, se extendió rápidamente por los barrios más populares de la Capital. El número de muertos se fue incrementando día a día hasta llegarse el 10 de abril al récord de 563 muertos en un solo día. Los hospitales colapsaron y hubo que fundar un nuevo cementerio que se creó en la Chacarita de los Colegiales, aquel escenario de la Juvenilia de Cané, y como explicaba Borges: Porque la entraña del Cementerio del Sur/fue saciada por la fiebre amarilla hasta decir basta;/porque los conventillos hondos del sur/mandaron muerte sobre la cara de Buenos Aires y porque Buenos Aires no pudo mirar esa muerte,/ a paladas te abrieron /en la punta perdida del oeste, detrás de las tormentas de tierra /y del barrial pesado y primitivo que hizo a los cuarteadores. Las víctimas eran transportadas en el llamado “tren de la muerte” que tenía como locomotora a la legendaria “Porteña”. Partía en un claro ejemplo de viaje de ida, de la actual esquina de Jean Jaurés y Corrientes y llegaba con sus tres vagones cargados de muerte hasta la flamante necrópolis.

El presidente Sarmiento y el vice Alsina abandonaban la ciudad y a sus habitantes a la buena de Dios, mientras “La Prensa” decía: “Hay ciertos rasgos de cobardía que dan la medida de lo que es un magistrado y de lo que podrá dar de sí en adelante, en el alto ejercicio que le confiaron los pueblos”. La ciudadanía se movilizó a la Plaza de la Victoria (hoy Plaza de Mayo) y allí unas 8.000 personas decidieron conformar una Comisión Popular presidida por el Dr. Roque Pérez, que con notable decisión y con acciones de notable heroísmo en medio de las cuales falleció, entre otros, el Dr. Francisco Javier Muñiz, trató de llenar el vacío dejado por el gobierno ausente y ocuparse de la situación de emergencia. La cifra oficial de muertos fue de 13.614. La mitad eran niños. Solo después de la tragedia comenzaron a ser debativos los proyectos para emprender la tareas tendientes a que los habitantes de Buenos Aires tuvieran agua potable y cloacas.

Pero en cuanto comenzaron a quedar atrás los ecos de la Fiebre amarilla, los proyectos se fueron cajoneados y sólo se encararon los que correspondían al Barrio Norte y Recoleta, donde moraban ahora los poderosos de Buenos Aires que habían abandonado tras la epidemia sus casonas de San Telmo y Monserrat para convertirlas en rentables e insalubres conventillos. La peste había pasado, las condiciones que la habían hecho posible seguían prácticamente inalteradas.

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EL DÍA EN QUE LA SABIDURÍA DEL REY SALOMÓN CONVIRTIÓ A LA REINA DE SABA


La hermosa reina de Saba gobernaba sobre uno de los reinos más ricos, pero envidiaba un bien más precioso, la sabiduría proverbial del rey Salomón… Este fabuloso relato evocado por tres religiones monoteístas nunca dejará de avivar nuestra curiosidad y fascinación. El reino de Saba en el siglo X a. C. se corresponde más o menos con el actual Yemen en Arabia del Sur, con el norte de Etiopía y con Eritrea. La riqueza de estas tierras confería un inmenso poder a quien conocemos como la reina de Saba o Sabá, Melket Hava en el Antiguo Testamento (1 Reyes 10,1-13), la “Reina del Sur” en el Evangelio de Lucas (11,31) y Balkis en el Corán.

Es una mujer joven, hermosa y seductora, pero tan autoritaria como caprichosa. No le falta de nada: oro, especias, piedras preciosas, incienso… Sin embargo, ha llegado hasta sus oídos la reputación de la sabiduría del rey Salomón e, intrigada, decide satisfacer su curiosidad emprendiendo una expedición sin parangón, según cuenta la Biblia. A través de dunas y desiertos, desfiló una línea interminable de camellos cargados de oro y piedras preciosas en cantidades increíbles. Su llegada a Jerusalén no podía pasar desapercibida.

Nada más llegar, la reina de Saba sometió a Salomón a una multitud de preguntas y enigmas que, por desgracia, la Biblia no detalla. Había de ser un momento inolvidable el encuentro con quien, desde muy joven, no dudó en pedir a Yahvé: “Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal”, en vez de riquezas o victorias. La maravillada reina confesó: “¡Realmente era verdad lo que había oído decir en mi país acerca de ti y de tu sabiduría! Yo no lo quería creer, sin venir antes a verlo con mis propios ojos. Pero ahora compruebo que no me habían contado ni siquiera la mitad: tu sabiduría y tus riquezas superan la fama que llegó a mis oídos”.

Visto que el Dios de Israel sobrepasaba a todos los demás dioses que había venerado hasta ese momento, la Reina deslumbrada depositó entonces a los pies de Salomón ciento veinte talentos de oro, piedras preciosas y perfumes desconocidos en Jerusalén. ¿Se mantuvo Salomón insensible al encanto de la joven reina deslumbrada por su personalidad? Aunque la Biblia se mantiene discreta al respecto, un texto de tradición etíope –La Gloria de los Reyes– que data del siglo XIV nos cuenta que ella rechazó la propuesta de matrimonio de Salomón. Gran caballero, tomó nota de su rechazo, pero le planteó una extraña condición a la reina: no debía tomar nada de su palacio durante su estancia.

La leyenda aclara este curioso subterfugio: Salomón sirve en honor de la reina una cena picante, a ella le entra sed y no puede evitar beber agua del palacio, rompiendo así el pacto… De su unión nacería Menelik, el primer emperador de una larga dinastía que perviviría hasta el siglo XX. La reina, venida de Oriente en su suntuosidad, regresó a su reino convertida al Dios de Israel. Inspirada por Dios, la sabiduría de Salomón había convertido a la rica y pagana Reina de Saba. La fascinación ejercida por esta reina ha nutrido la alimentación de muchos artistas durante siglos. Claude Gellée, conocido como Claudio de Lorena, dejó en su pintura Puerto con el embarque de la Reina de Saba (1648) una representación memorable muy diferente de la de Nicolas Vleughels, Salomón y la Reina de Saba (1728), que evoca el famoso encuentro en un templo ¡de estilo veneciano!

La literatura no se iba a quedar atrás, con La tentación de san Antonio de Flaubert o con Gérard de Nerval. Más cerca de nuestro tiempo, André Malraux escribió su expedición en avión arriesgando su vida en Yemen en 1934 en busca del palacio de la reina. La música también ha legado composiciones famosas, como el oratorio Salomón de Händel en 1748, que reserva una llegada triunfal para la reina de Saba.

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¿QUÉ SIGNIFICA EL NOMBRE DE JESÚS?


San Pablo escribe en su carta a los Filipenses: “para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos” (2,10). Los cristianos siempre han creído que el nombre de Jesús tiene poder, pero muchos no conocen el significado de encierra. ¿Qué significa este nombre? ¿De dónde viene? Ante todo, el nombre “Jesús” le fue dado a María por el mismo Dios a través del mensaje angélico de Gabriel: “Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús” (Lucas 1,31). De todos los nombres que podría haber elegido, Dios eligió ese nombre por un motivo. La Enciclopedia Católica explica que “la palabra Jesús es la forma latinizada del griego Iesous, que a su vez es la transliteración del hebreo Jeshua, o Joshua, o también Jehoshua, que significa ‘[Dios] es salvación.’”

El Catecismo de la Iglesia Católica añade, “Jesús significa en hebreo: ‘Dios salva’. En la anunciación, el ángel Gabriel le dio el nombre de Jesús como el más apropiado, signo de su identidad y de su misión”. El nombre era popular en el Antiguo Testamento y durante la época del nacimiento de Jesús. Está fuertemente relacionado con el nombre “Josué.” Por esta razón, la veterotestamentaria figura de Josué es vista como una prefiguración de Jesús, que ahora lleva al pueblo de Dios hacia la verdadera Tierra Prometida. Según algunas fuentes antiguas, “el nombre en griego está conectado con el verbo iasthai, curar; es por ello que no sorprende que algunos de los Padres de la Iglesia griegos vinculaban el nombre de Jesús con esta raíz.”

En resumen, es un nombre poderoso, que resume quién es Jesús y qué vino a hacer a la tierra. El nombre de Jesús significa que el Nombre mismo de Dios está presente en la Persona de su Hijo (cf. Hch 5, 41; 3 Jn 7) hecho hombre para la Redención universal y definitiva de los pecados. Él es el Nombre divino, el único que trae la salvación (cf. Jn 3-18; Hch 2-21) y de ahora en adelante puede ser invocado por todos porque se ha unido a todos los hombres por la Encarnación (cf. Rm 10, 6-13) de tal forma que “no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos” (Hch 4, 12; cf. Hch 9, 14; St 2, 7).

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LOS ENCUENTROS ENTRE PADRE PÍO Y LA VIRGEN


Todo comenzó en Pietrelcina con la Madonna della Libera, después Pompeya y Fátima. Una relación íntima marcada por una serie de episodios misteriosos. En los 50 años en los que vivió en el convento de San Giovanni Rotondo, el Padre Pío se confió, en particular, a una imagen de la Virgen: la de Nuestra Señora de las Gracias, reproducida en una pintura custodiada en el convento. Pero su devoción por esa imagen tiene raíces lejanísimas. Entre los cuatro muros de su casita, su madre cuando lloraba lo acunaba y lo llevaba delante del cuadrito de la Madonna della Libera – una advocación de la Virgen patrona de Pietrelcina, que no es otra que la Virgen de las Gracias – y le decía: “Dale un besito a la Madonna della Libera”.

El título de “liberadora” se lo dio el pueblo sannita (una tribu que habitaba antiguamente en la Italia central) en el siglo VII, precisamente en el año 663, cuando el ducado longobardo de Benevento (al que pertenecía Pietrelcina), por intercesión de la Virgen, fue liberado del asedio y del furor del emperador bizantino Constante II. El pequeño Francesco Forgione, alias Padre Pío, estrechó una relación aún más fuerte con esa imagen cuando se le manifesto por primera vez en la iglesia madre del pueblo. Se quedó inmóvil, estático, absorto. Después, un mudo diálogo hecho de gestos y de sonrisas. Después un intercambio de regalos y de promesas.

Francesco ofreció a María su virginidad y toda su persona. La ofrenda fue aceptada y la Madonna della Libera premió al pequeño con manifestaciones frecuentes, que él no desvelará hasta 1951 cuando, interrogado por su Confesor, Agostino da San Marco in Lamis, explicó que nunca las había revelado porque creía que eran algo normal. El fraile estaba tan apegado a ella que la llamaba “madonnella mia” (“virgencita mía”). En Pietrelcina Padre Pío se confiaba a la Virgen en los momentos más oscuros. Se dirigía a ella con gran confianza, pidiendo gracias y rezando el Rosario.

Otra intensa devoción mariana de Padre Pío era a la Virgen de Pompeya: durante el servicio militar acudió dos veces al santuario para pedir la gracia de abandonar filas y volver al convento. Gracia que fue recibida, porque fue licenciado por problemas físicos. Se cuenta que puso a los pies de la Virgen también la petición de salir de este mundo, sobre todo cuando los sufrimientos físicos eran lacerantes.

Otra conexión entre el Padre Pío y María fue las manifestaciones de Fátima. El Padre Pío, de hecho, estaba enfermo y pidió besar la imagen. Los frailes inclinaron hacia él la imagen porque el santo capuchino no lograba levantar mucho la cabeza: así fue como logró besar a la Virgen. El fraile quería también asistir a la partida de la Virgen y fue llevado por los frailes junto a una ventana del santuario. “Virgen mía – dijo – has venido a Italia y me has encontrado enfermo. Ahora te vas y me dejas”. En ese momento se volvió hacia los frailes y dijo: “¡Pero si me encuentro bien!”. En los días siguientes le visitó un cirujano procedente de Roma que confirmó: “Usted está perfectamente curado”.

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¿SABÍAS QUE EL ANILLO DE MATRIMONIO PUEDE LLEGAR A TENER LA FUERZA DE UN EXORCISMO?


De hierro, plata u oro, o de cualquier aleación, el pequeño aro que se coloca en los dedos adquirió una significación más alta que la que tenía en la antigüedad pagana tan pronto la Iglesia lo constituyó en símbolo de alianza indisoluble entre los dos cónyuges. Claro que los judíos y los romanos -e incluso se cree que otros pueblos paganos- tenían la costumbre de que el varón le colocaba en el meñique un anillo a su futura esposa, pero era un anillo con un significado distinto. Se trataba de un voto de confianza entregándole una réplica del anillo o sello personal que él llevaba en el pulgar con el que lacraba sus cartas confidenciales y sus contratos. Costumbre más de las clases pudientes que de las populares.

Sin embargo, cosa distinta es que él y ella, de cualquier clase social, intercambien anillos nupciales el día de la boda y se acostumbre a colocarlo en el dedo anular de la mano izquierda, bien junto al del corazón donde se siente más el pulsar del poderoso órgano que simboliza el amor que debe ser solamente para Dios. Puede sonar muy romántico y hasta sentimental, pero la costumbre que nació así en la Europa del siglo VI se extendió por todo el planeta y todavía hoy bajo cualquier nominación religiosa o cultura, los matrimonios intercambian anillos en el ya universalmente llamado dedo anular de la mano izquierda. En algunos países se les denomina “alianzas” y es usual que ellas ingresen solemnemente al templo sobre un elegante almohadón pequeño llevado en las manos de un jovencito.

Durante la aplicación del sacramento, el sacerdote las bendice y rocía con agua bendita, y acto seguido convida los novios a que mutuamente se las coloquen repitiendo palabras de compromiso, fidelidad y amor. Por supuesto que este pequeño ceremonial incluido dentro del sacramento no es obligatorio ni su ausencia invalidaría un matrimonio. Dignificado por la solemnidad sobrenatural, como solamente la Iglesia podía haberlo concebido para la mayor gloria de Dios y consolidación del amor conyugal, trasmite mayor sentido al mutuo convenio de una pareja. 

Pero el anillo nupcial puede llegar a revestir condición de auténtico sacramental como el llamado Piscatorio o anillo del pescador, aquel que se colca al nuevo Pontífice una vez proclamado después del cónclave. O como el que reciben los religiosos desde cardenales y obispos hasta monjas. Bendito y elevado de categoría, el anillo nupcial pasa de ser un simple arito así sea de modesto hierro, a convertirse en un instrumento de vida consagrada como si se tratara también de una profesión de vida religiosa, llena de renuncias y sacrificios santificantes. Signo de oración de la Iglesia por sus hijos, dispone para recibir gracias y otros efectos para la vida espiritual, y puede incluso llegar a tener la fuerza de un exorcismo contra tentaciones y ataques de espíritus malignos que inducen al adulterio y la fornicación.

Llevar siempre consigo ese anillo, más que un acto de amor y fidelidad o un deber conyugal, es mejor una buena protección, ya que bien se dice que una vez constituida la pareja conyugal, Dios asigna un ángel especial para ella, y su finalidad es protegerla y protegerlos individualmente en función del matrimonio como a “una sola carne” que ya son los dos. Una sola carne eran antes de que Dios sacara a Eva del costado de Adán, una sola carne vuelven a ser ahora hasta que la muerte los separe y en el Cielo sean como ángeles. (Mc 12,25).

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miércoles, 16 de enero de 2019

LA BATALLA DE POITIERS

A principios del siglo VIII, la Europa cristiana vivió uno de sus momentos más comprometidos: la supervivencia de la fe dominante en el continente estuvo en liza frente al imparable avance musulmán. Desde la caída de la Hispania visigoda, las incursiones contra el reino Franco y Burgundia no dejaron de aumentar en su ensañamiento, hasta el punto de que el «mayordomo de palacio» Carlos Martel, abuelo del Emperador Carlomagno, fue designado para conducir un ejército contra la amenaza que brotaba desde Al-Andalus. La gran expansión del Islam se suele emplazar entre la toma de La Meca en el año 630 y precisamente la batalla de Poitiers. El derrumbe del aparentemente poderoso reino germánico visigodo, que ocupaba lo que hoy es España y Portugal, hizo temblar a toda Europa en 711. Los visigodos fueron barridos del campo de batalla por solo 15.000 hombres, bereberes en su mayoría, a causa sobre todo de la debilidad interna de sus reyes. Una vez conquistado Al-Andalus, los musulmanes retrasaron su avance debido a las luchas internas entre bereberes y árabes, que en el caso de los segundos estaban divididos a su vez entre kalbíes y qaysíes, pero colaboraron para saquear las tierras al norte de los Pirineos.

Las incursiones en las fronteras enemigas eran una estrategia habitual entre los musulmanes, cuyo objetivo era debilitar a los estados cristianos mientras averiguaban lo factible de lanzarse a su conquista. Tras atacar Aviñón y Lyon a modo de «razia», los musulmanes hicieron un primer intento de conquistr Toulouse en el año 721, que fracasó frente a las tropas de Eudes de Aquitania, «un romano que combatía contra los barbari (los francos)» con todavía más estrépito que en Poitiers. Envalentonado por su derrota, el Califato Omeya intensificó sus ataques contra Aquitania en los siguientes años y logró saquear Burdeos. Una matanza de cristianos en el río Garona fue especialmente terrible: «Los creyentes atravesaron las montañas, arrasaron el terreno abrupto y el llano, saquearon hasta bien adentro el país de los francos y lo castigaron todo con la espada, de forma que cuando Eudes trabó batalla con ellos en el río Garona, huyó».

Acosado por los árabes por el sur, Eudes de Aquitania pidió ayuda urgente al gobernante de facto de los francos, su antiguo rival, Carlos Martel, llamado así «como el martillo (Martel) quiebra y machaca el hierro, el acero y los demás metales». Nacido en el año 688, Carlos fue el fundador de la dinastía carolingia que gobernó Francia hasta el siglo X, si bien lo hicieron en calidad de mayordomos de palacio hasta el 752, puesto que el territorio estaba en manos de los reyes merovingios. Estos, calificados como «los reyes perezosos», gobernaban nominalmente en el territorio franco pero su poder real era inexistente. Martel, que era hijo ilegítimo del también mayordomo Pipino de Heristal, fue el encargado de organizar las huestes francas que salieron a neutralizar la incursión musulmana en el Principado de Aquitania.

Al frente del ejército islámico que invadió Francia en el 732 se encontraba Abd al-Rahman al-Ghafiqi, que se había encargado de dirigir en orden la retirada musulmana años antes en Toulouse. Este comandante musulmán era uno de los «tabi'un» (discípulo) de la aristocracia religiosa que vertebraba el Islam, solo inferior en devoción a los «ansar» (colaboradores), que habían conocido personalmente al profeta Mahoma. En la campaña del año 732, su intención realmente no era derrotar a la Europa cristiana, ni siquiera conquistar Francia, como se ha venido diciendo a lo largo de la historia. Fue de nuevo solamente una «razia», aunque más ambiciosa de lo habitual, buscando aprovecharse de lo efectivo de los ataques rápidos y furtivos que realizaban los árabes. Sin embargo, los musulmanes volvieron a evidenciar en Poitiers que perdían todas sus ventajas en los terrenos montañosos, pantanosos y, sobre todo, en los boscosos. Las fuerzas de Abd al-Rahman al-Ghafiqi tuvieron que hacer frente a estos tres tipos de terrenos durante esta campaña.

Tras derrotar a los aquitanos, los musulmanes se entregaron a tres meses de saqueo. Una vez reagrupados, los hombres de Abd al-Rahman al-Ghafiqi se dirigieron al norte a través de la calzada romana I que atravesaba Poitiers, cuya importancia residía en su situación como nudo de caminos y punto por donde salvar el río. Pese al riesgo de dejar a su espalda una ciudad cristiana fuertemente defendida, los musulmanes siguieron hacia el norte, sin conquistar Poitiers, con la mirada puesta en la rica iglesia abacial de San Martín de Tours, uno de los centros cristianos más representativos del continente. Tours no pertenecía a Aquitania sino a los francos, lo que se entendió como una declaración de que Abd al-Rahman al-Ghafiqi buscaba abiertamente confrontarse con Martel. El mayordomo de palacio de Austrasia, que había acudido a la llamada de Eudes de Aquitania, así lo entendió y marchó hacia el sur. Sin que Abd al-Rahman al-Ghafiqi llegara nunca a Tours, cristianos y musulmanes se confrontaron entre el Clain y el Vienne, en las proximidades de la calzada romana, a finales del mes de octubre del 732. Concretamente, la batalla de Poitiers enfrentó a unos 20.000 francos contra no menos de 40.000 musulmanes, si bien, entre ellos había un gran número de civiles.

Todavía más difícil que estimar las cifras del combate es distinguir la realidad de la ficción en las crónicas medievales, las cuales llenan los textos sobre la batalla de términos poéticos. Lo más probable es que los musulmanes iniciaran el ataque con una gran carga de caballería –armada con sus lanzas largas y espadas– y se toparan con lo que las crónicas definieron como un «muro de hielo». Lejos del previsible y ineficaz ataque-retirada típico de los visigodos y gascones, la solidez de los ejércitos de Martel, formados en falange, permitió lanzar un contraataque hacia el flanco del campamento enemigo. «El príncipe Carlos movió su línea de batalla contra los enemigos y sus guerreros se precipitaron contra ellos. Con la ayuda de Cristo derribó sus tiendas y aprestó a combatir para hacerlos pedazos en una carnicería. Habiendo muerto en la lucha Abd al-Rahman al-Ghafiqi, Carlos los destruyó, y haciendo avanzar el ejército, los combatió y venció. Así triunfó el vencedor sobre sus enemigos», relata «El Continuador de la Crónica de Fredegario». Probablemente no es que el veterano Abd al-Rahman al-Ghafiqi fuera tan imprudente de dejar desprotegido su campamento, más bien el derrumbe de las líneas musulmanas trasladó el combate a una lucha desesperada por salvar el enorme botín que guardaban en las tiendas. Otros relatos incluso aseguran que fue Eudes de Aquitania quien apareció por sorpresa para arrasar el campamento enemigo desde la retaguardia. De lo que caben menos dudas aún es que allí debió producirse la masacre final y de que pereció Abd al-Rahman al-Ghafiqi alcanzado por una jabalina.

Bajo el manto de la noche, los musulmanes se retiraron del campo de batalla en buen orden, dejando a su espalda las tiendas en pie y al menos 12.000 muertos. El desastre había sido mayúsculo durante los dos días que había durado la contienda, aunque no tan grave como las crónicas cristianas hicieron creer. La persecución de los musulmanes se realizó tarde y mal. Para cuando Martel quiso ponerse en marcha le llegaron noticias de problemas políticos y militares en la frontera del Rin, aunque tal vez fuera solo una excusa para guardar las apariencias y ocultar lo obvio: el botín capturado a los musulmanes no era algo que se pudiera portar durante una persecución. La codicia evitó así una derrota mayor. Martel murió nueve años después de la batalla y fue enterrado en la capilla merovingia de Saint-Denis, en las afueras de París, un honor que demuestra hasta qué punto fue el más insigne mayordomo del palacio merovingio y el mayor defensor de la cristiandad de su tiempo. No en vano, el historiador David Nicolle en el monográfico dedicado a la batalla, «Freno al Islam Poitiers» (Osprey Publishing), recuerda que la expansión árabo-islámica iniciada a mediados del siglo VII ya estaba en proceso de estancamiento cuando Martel consiguió vencerles en Poitiers. «No solo en Europa, sino también en el Cáucaso, en Asia Central, en la India y en África», apunta sobre una tendencia que la historiografía ha extrapolado de forma errónea solo a Poitiers.

50 AÑOS DEL LANZAMIENTO DEL PRIMER DISCO DE LED ZEPPELIN


Lanzado el 12 de enero de 1969, la placa que llevaba el nombre del británico grupo; sembró la semilla de lo que con los años se conocería como HARD ROCK, una vertiente mucho más estilizada del heavy metal. Hace 50 años, las fronteras del rock pesado iban a expandirse más allá de lo conocido hasta el momento, con la inclusión del blues y elementos del folk californiano y hasta de la música africana, gracias al debut discográfico de LED ZEPPELIN, una de las bandas más grandes que dio el género.

Pero además, esta publicación significó además la presentación pública de una de las mejores bandas de la historia, que puso una vara muy alta, no sólo por la fusión de ritmos, sino también por el nivel de virtuosismo de sus integrantes y la asombrosa amalgama que lograron crear. Ocurre que si bien hacia 1969 ya existían bandas como THE WHO, con su arrolladora potencia; o BLACK SABBATH, con un sonido metálico que dio el puntapié inicial al Heavy Metal; LED ZEPPELIN se distinguió por su aceitado funcionamiento musical y la incorporación de variantes rítmicas.

Todo eso ya se pudo ver de pleno en esta primera placa que, aunque no contenía ninguno de los grandes éxitos del grupo, presentó todos los componentes que iban a hacer de LED ZEPPELIN uno de los grupos más importantes de la historia. La presencia de la raíz blusera tenía en Jimmy Page, proveniente de THE YARDBIRDS, una cuna de guitarristas por donde también pasaron Eric Clapton y Jeff Beck, a su principal mentor; quien convirtió sus relecturas de clásicos fraseos de Willie Dixon y Robert Johnson en la base de muchas de sus composiciones.

En tanto, el estilo vocal de Robert Plant, quien venía de compartir banda con Bonham en The Band of Joy, muy similar al desplegado por Janis Joplin, llevaba la música de la banda de paseo por la costa oeste californiana. A esto se le sumó el potente estilo del baterista, uno de los de mejor técnica que dio el rock, quien eligió prescindir de demasiados floreos en pos de un toque más directo; y el monolítico bajo de John Paul Jones, sobre el que podía descansar tranquilamente el resto del grupo.

"Good times, bad times", "Your time is gonna come", "Communication breakdown", "Dazed and confused", "Black mountain side" con su toque étnico y los clásicos de Willie Dixon "You Shook me" y "I can't quit you, babe", son algunos de los grandes temas que fueron parte de este primer trabajo de LED ZEPPELIN.

La portada mostraba una imagen del famoso dirigible Hindenburg en llamas, una alegoría del nombre de la banda, atribuido al baterista de THE WHO, Keith Moon, o a su bajista John Entwistle, según la versión que se conozca; aunque en ambos casos referían a un grupo que se vendría a pique "como un Zeppelin de plomo". La historia de LED ZEPPELIN se siguió escribiendo 11 años más, hasta su abrupta disolución en 1980 a raíz de la sorpresiva muerte de su baterista, con 8 discos más, gigantescos shows y millones de leyendas, algunas esotéricas y otras más mundanas referidas al alocado estilo de vida de sus integrantes.

Luego de eso, hubo algunas reuniones esporádicas con distintos bateristas, siendo la más recordada la de 2007, con Jason Bonham, hijo del baterista original, como autorizado reemplazo, que brindó un memorable concierto registrado en el CD y DVD "Celebration Day". Y aunque Robert Plant rechazó de manera tajante una nueva reunión; y Jimmy Page anunció material solista, justo en momentos en que celebraba su 75 cumpleaños, LED ZEPPELIN sigue siendo un dirigible que, lejos de derrumbarse, vuela cada día más alto.

miércoles, 9 de enero de 2019

SAN JOSÉ Y LAS RAZONES DE SU DIVORCIO-segunda parte


José cree que María ha cometido adulterio. Pero él sabe que la Ley manda apedrear a las adúlteras hasta que mueran. Entonces, como es justo, es decir, bondadoso, y no quiere que ella sufra, la abandona, sí, pero en secreto para salvarle la vida. Por lo tanto, según esta teoría, justo significaba bondadoso. Pero también esta hipótesis presenta dificultades. Si José quiere abandonar en secreto a María porque es bueno, no debería llamárselo “justo”, sino “bondadoso”. ¿Por qué entonces Mateo dice que es justo? Ninguna de las dos teorías, pues, explica satisfactoriamente por qué José quiere abandonar a María. Por eso actualmente los biblistas han propuesto una tercera que, aparte de armonizar mejor con el contexto del relato, tiene el mérito de arrojar una nueva luz sobre san José.

José desde siempre conoció el misterio de María. Desde el principio supo que el niño que su esposa llevaba en las entrañas era hijo del Espíritu Santo. Por eso jamás pensó que ella lo hubiera engañado. Esto se deduce del modo como vimos que Mateo comienza su relato. Éste decía: “El nacimiento de Jesucristo fue así: María estaba comprometida con José. Pero antes de que ellos empezaran a vivir juntos ella se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo”. O sea que empieza dando tres informaciones: a) que María estaba comprometida con José; b) que no vivían juntos; c) que ella quedó embarazada del Espíritu Santo. Nosotros normalmente suponemos que José sólo conocía dos de estos datos: el primero y el segundo. Pero no el tercero.

¿Y por qué no? ¿Por qué, si Mateo enumera juntos los tres datos, y luego presenta a José analizando este dilema, él va a saber sólo dos de esos datos? Es lógico que, según Mateo, José conociera las tres informaciones. ¿Cómo supo José del embarazo virginal de su mujer? Mateo no lo dice. Pero tampoco dice cómo se enteró María (Lucas es el que cuenta que la anunciación fue por medio de un ángel). Por lo tanto, es posible pensar que para Mateo ambos se enteraron de la misma manera. Resta un último problema. ¿Por qué un ángel le avisa en sueños a José que el hijo que espera María es del Espíritu Santo, si él ya lo sabía? En realidad las palabras del ángel están mal traducidas en las Biblias. En efecto, éstas suelen decir: “José, no tengas miedo en tomar contigo a María, tu esposa, porque lo que ella ha concebido viene del Espíritu Santo. Dará a luz a un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús”.

Pero muchos biblistas afirman que las partículas griegas “gar” y “de”, que aparecen en esta frase, no hay que traducirlas al castellano como “porque” sino como “porque si bien”. De ese modo el mensaje del ángel cambia totalmente, y queda así: “José, no tengas miedo en tomar contigo a María porque, aun si bien lo que ella ha concebido viene del Espíritu Santo, dará a luz a un hijo a quien tú pondrás por nombre Jesús”. Por lo tanto, lo que el ángel le informa a José no es el origen divino del niño (cosa que ya sabía), sino que él debe quedarse con María para ponerle el nombre al niño (cosa que no sabía).

Ahora sí, con esta nueva perspectiva, tratemos de entender el relato de Mateo. José y María, dos jóvenes israelitas de 18 y 13 años respectivamente, estaban comprometidos. Habían concretado la primera fase del matrimonio, es decir, el “quidushín”, y esperaban pronto poder ir a vivir juntos una vez que se cumpliera el plazo estipulado. Pero en el entretiempo María resultó escogida por Dios para ser la madre de su divino Hijo. Enterado José, se encontró frente a un serio problema. Él había elegido a María para sí, para que fuera su esposa, la madre de sus hijos, su compañera. Pero ahora se da cuenta de que Dios también se había fijado en ella, y también Él la había elegido como madre de su Hijo. 

¿Cómo competir con Dios por el amor de una muchacha? ¿Podría tener a Dios como contrincante? No. Tampoco podía apropiarse de un hijo que no era suyo, sino que venía del cielo. Hubiera sido una injusticia. Aquí, entonces, se aclara la decisión de José. Como él era justo, no queriendo apoderarse de un hijo que le pertenecía a Dios, y viendo además que Dios había elegido a la misma mujer que él para iniciar el plan de salvación, resuelve dejar a su esposa libre del compromiso que habían contraído, y divorciarse en secreto. Y así lo había decidido, cuando en sueños se le presenta un ángel y le dice que no tenga miedo (es decir, escrúpulos) en tomar a María como esposa (es decir, celebrar el “nissuín”). Porque si bien el hijo que ella espera viene de Dios, él le pondrá el nombre de Jesús cuando nazca.

En otras palabras, Dios le pide a José que se quede junto a María. Porque aun cuando ella ha sido elegida para Dios, él también ha sido elegido; él también forma parte del plan de salvación. ¿Y cuál es su misión en todo esto? Deberá ponerle el nombre al niño, es decir, considerarlo como suyo, asumirlo como propio. Porque al ser él descendiente de la familia del rey David, si lo adoptaba como su hijo podía convertirlo a Jesús en un “descendiente” de David, en un “hijo de David”. E introduciéndolo a Jesús en la genealogía de David, se cumplían las profecías anunciadas sobre Él. Siempre hemos tenido una imagen triste y descolorida de san José. Lo imaginamos como un pobre hombre (cuando no anciano), manso y sufrido, que mes tras mes debió ver crecer el vientre de su amada, mientras por dentro se moría de dolor en silencio.

Desorientado y casi ridículo, luchando entre la confianza y la duda, entre el amor y los celos. Incapaz de comprender el misterio de la encarnación, por eso no se lo contaban. Pero no es ése el san José del evangelio. José nunca tuvo dudas sobre su María. Lo supo todo desde el principio, porque tenía la misma madurez que su esposa. Su única duda fue si Dios lo quería o no al lado de su mujer. Y Dios le hizo saber que sí. Hoy los cristianos hemos encumbrado enormemente a María, pero no así a José. En la Liturgia tenemos muchísimas fiestas de la Virgen, pero sólo dos de san José. Los mismos estudios de Mariología dan la impresión de que ella no hubiera sido casada, que se hubiera santificado fuera del contexto matrimonial y familiar. Incluso nuestras devociones, imágenes y pinturas se centran casi exclusivamente en María, y prescinden de José. Hemos separado lo que Dios ha unido.

Pero María y José amaron a Dios en equipo. Se santificaron juntos. El uno con el otro. El uno gracias al otro. Estuvieron juntos desde el principio. Por eso hoy en día en que tantas familias atraviesan momentos de crisis, que muchos matrimonios hacen agua por todos lados, y que la Iglesia no dispone de modelos conyugales, conviene recordar a José, a quien Dios quiso santificar en familia unido para siempre a María.

Biblista
Ariel Alvarez Valdez

100 AÑOS DE BILLIKEN LA REVISTA INFANTIL ARGENTINA


"Se hace Billiken más con el corazón que con las manos". La frase pertenece a Constancio C. Vigil, el creador de la revista infantil que el noviembre próximo cumplirá un siglo. Sí, 100 años. Algo impensado en tiempos en donde casi no hay proyecto que nazca sin fecha de vencimiento. Entonces, ¿cómo es posible que una publicación se convierta en centenaria en pleno siglo XXI? Para intentar responder esa pregunta lo conveniente sería retrotraerse a los inicios de esta historia. Todo comenzó el lunes 17 de noviembre de 1919. Ese día Billiken llegó por primera vez a los kioscos. El objetivo de Vigil era ofrecerles a los pequeños argentinos una entrada a la creciente modernidad de un país que en ese momento era gobernado por el radical Hipólito Yrigoyen.

Para su fundador, "el Billiken" debía reunir ciertas cualidades fundamentales: tenía que ser novedoso, popular y cosmopolita. El nombre de la publicación fue una muestra de ello. Fue bautizada de ese modo por el muñequito de buena suerte que la ilustradora estadounidense Florence Pretz había creado en 1908. La perspectiva internacional de la revista también se ve en la imagen ahora icónica del niño de la primera tapa. Se trató de una versión "acriollada" de una ilustración de la publicación estadounidense The Saturday Evening Post de 1914. Billiken no fue la primera revista infantil de la Argentina y Vigil mismo había hecho un primer intento con Pulgarcito en 1904.

Después de otros emprendimientos periodísticos, incluyendo la fundación de Mundo Argentino para Editorial Haynes en 1911, Vigil comenzó a publicar la revista Atlántida en 1918 y poco después fundó los Talleres Gráficos Atlántida. Con su trío de revistas: Billiken, El Gráfico (desde 1919) y Para Ti (desde 1922), Vigil se dirigía a cada miembro de la familia. Se consideraba a Billiken a la par de las revistas para adultos. Todas se imprimían con el mismo papel de alta calidad y se vendían al mismo precio de 20 centavos. Aun en la ausencia de competidores, Billiken quería ser realmente 'la revista de los niños', divirtiendo y entreteniendo a sus lectores. Además mantenía contentos a padres y maestros con la garantía de proveer contenido moral que, según los criterios de la época, ayudaría en la formación de los futuros ciudadanos argentinos.

En sus primeras décadas, Billiken publicaba cientos de cuentos de entrega tomados de revistas francesas y británicas y que aparecían traducidos (no necesariamente con el consentimiento de las editoriales europeas). Entre los cuentos originales se destaca una serie de Horacio Quiroga, publicada sin firma en 1924. Más tarde Billiken ofreció las novelas históricas de Arturo Capdevila sobre la vida y familia de San Martín y publicaba adaptaciones gráficas de la literatura universal y argentina. La serie Emociones Futbolísticas de Comeuñas de la década de 1930, pionera en la literatura infantil argentina, fue escrita por Borocotó, reconocido periodista de El Gráfico. Entre las historietas nacionales se encuentran Pelopincho y Cachirula, de Fola, y Aventuras de Pi-Pío, de Manuel García Ferré.

En 1925 Vigil se convirtió en director general de Editorial Atlántida dejando a sus hijos a cargo de las revistas. Su presencia se seguía sintiendo en Billiken, sobre todo en las notas al pie de página que reunían consejos como "Sé para tu madre un motivo de alegría", "Procura descubrir tu vocación" y "Un hoy vale más que dos mañanas". Fue Carlos Vigil quien impulsó el contenido escolar de la revista con la publicación de material educativo gráfico. Las famosas láminas centrales, impresas a todo color y de temas que abordaban desde los próceres hasta la geografía, proveían a escuelas de todo el país valioso material didáctico a bajo costo.

Ya instalado en el mercado, la circulación subió de 139.500 ejemplares en 1939 a 415.000 en 1945, llegando a ser en 1958 la primera publicación en español en alcanzar medio millón. Estas cifras se debían al alcance internacional de Billiken que llegó a venderse por toda Latinoamérica cumpliendo con el sueño panamericano de su fundador. Constancio C. Vigil redactó más de 85 libros para niños, cinco de los cuales fueron aceptados oficialmente como libros de lectura escolares en Argentina. Su dedicación a escribir para niños tenía motivos tanto personales como ideológicos. Había sufrido la muerte de una hija, Marta, y de un hijo, Jorge, a quienes dedicaría uno de sus libros. Era pacifista, al punto de ser candidato al Premio Nobel de la Paz en 1934. También tenía profundos intereses pedagógicos. Entre sus muchos contactos del mundo escolar estaba Carmen Scarlatti de Pandolfini, la primera mujer vocal en el Consejo Nacional de Educación, que escribía en Billiken bajo el nombre de Mamá Catalina al "ponerse las gafas para contestar a las cartas de los lectores". Pero Vigil era, sobre todo, empresario y el ímpetu comercial estaba siempre a la altura de lo ideológico.

En una carta de 1941 a su amiga Gabriela Mistral le pide a la futura ganadora del Nobel una antología de sus poemas para Editorial Atlántida. La quiere publicar para el mercado femenino porque 'la mujer algo lee, nada el hombre, mucho el niño'. Constancio C. Vigil falleció en 1954 y durante el resto de esa década son pocos los números de Billiken que no muestran fotografías de una inauguración de una escuela o biblioteca dedicada a su nombre. De todos sus logros como periodista, como autor y como empresario, es evidente que Billiken ocupaba un lugar especial para él, ya que, como solía decir: "Se hace Billiken como para los propios hijos".

Fuente:

BEHEMOT EL DEMONIO DE LA GULA

BEHEMOT, es un demonio gigantesco mencionado en el libro de Job, a tal punto que su nombre se utiliza como seudónimo de lo monstruoso y lo desmesurado. Job relaciona el aspecto colosal de BEHEMOT con un elefante o un hipopótamo, íconos que desde entonces lo acompañaron a través de los grimorios y libros prohibidos de la Edad Media, en su libro, Job nos ofrece una clave para descubrir la identidad de este ser infernal:

“Mira ante ti a BEHEMOT: él se alimenta de pasto como un buey. ¡Cuánta fuerza hay en sus riñones, qué vigor en los músculos de su vientre! Endereza su cola como un cedro, los nervios de sus muslos están bien entrelazados. Sus huesos son tubos de bronce: sus miembros, como barras de hierro. Es la primera de las obras de Dios, que lo convirtió en el adalid de sus compañeros, porque las montañas le aportan un tributo, y también las fieras que retozan en ellas. Él se recuesta bajo los lotos, en lo oculto de los cañaverales y pantanos. Los lotos lo cubren con su sombra, los sauces del torrente lo rodean. Si el río se enfurece, no se perturba; está sereno, aunque un Jordán le llegue a la garganta. ¿Quién podrá tomarlo por los ojos o taladrar su nariz con un punzón?” (Job 40-15,24)

Todos los grimorios antiguos coinciden en afirmar que BEHEMOT es un obeso crónico, de aspecto rústico y modales ásperos, cuya inteligencia no parece demasiado desarrollada. Esta característica intelectual, no es una deficiencia. Su inteligencia es difícil de apreciar a primera vista, justamente porque es lenta y tenaz la de los elefantes, los hipopótamos y los grandes mamíferos. El centro del poder de BEHEMOT se encuentra en el estómago. Por eso se lo considera EL DEMONIO DE LA GULA, es decir, de los excesos gastronómicos. Su afición por la buena mesa ha convertido a BEHEMOT en SOMMELIER DE LOS INFIERNOS Y COCINERO DEL MISMÍSIMO SATANÁS, a quien asesora en materia de vinos y manjares. En los mitos hebreos se hipertrofia esta característica de BEHEMOT, y se lo describe como un inmenso e insaciable buey que devora el equivalente a un bosque de forraje por día. De hecho, la palabra hebrea BEHEMOT es el plural intensivo de B´HEMAT, que significa BESTIA; así lo expone Fray Luis de León en su Exposición del Libro de Job:

"BEHEMOT es palabra hebrea, que es como decir bestias, animales. Al juicio común de todos sus doctores, significa elefante, llamado así por su desmesurada grandeza, que siendo un animal, vale por muchos."

El LEVIATÁN se identifica figurativamente tanto con el mar primordial (Job 3-8, Salmos 74-13) y en la literatura apocalíptica, como un adversario, el diablo, que será finalmente derrotado. En los discursos divinos en Job, BEHEMOT y LEVIATÁN pueden verse como criaturas míticas con una fuerza enorme que los humanos como Job no pueden llegar a controlar. Pero ambos son reducidos al rango de mascotas divinas, con anillos en sus fosas nasales y una correa en el caso del LEVIATÁN. En los apócrifos y pseudoepigráficos judíos como el LIBRO DE ENOC del siglo II a.C., BEHEMOT es el principal monstruo inconquistable de la tierra, el LEVIATÁN es el monstruo primitivo de las aguas del mar y el ZIZ el monstruo primordial del cielo. Según este texto, el LEVIATÁN vive en el abismo, mientras que BEHEMOT, el monstruo terrestre, vive en un desierto invisible al este del jardín del Edén:

“Ese día se harán salir separados dos monstruos, unos femenino y otro masculino. El monstruo femenino se llama LEVIATÁN y habita en el fondo del mar sobre la fuente de las aguas. El monstruo masculino se llama BEHEMOTH, se posa sobre su pecho en un desierto inmenso llamado Duindaín, al oriente del jardín que habitan los elegidos y los justos, donde mi abuelo fue tomado, el séptimo desde Adán el primer hombre a quien el Señor de los espíritus creó”. (Enoc 60-7, 8)

Desde el siglo XVII, ha habido muchos intentos de identificar a BEHEMOT. Algunos expertos lo han considerado una criatura real, normalmente el hipopótamo, ocasionalmente el elefante, rinoceronte o el búfalo de agua. Otra opinión es que BEHEMOT es el producto de la imaginación del autor de Job, un símbolo del poder de Dios: en el versículo 24, es descrito con la nariz horadada, para colocarle un anillo, un signo de que ha sido domado por YAVEH. El DICCIONARIO INFERNAL mostró al BEHEMOT como un demonio elefante humanoide con una barriga redonda. Esta representación lo considera como un gran soldado de Satán que vive en el infierno. BEHEMOT es el vigilante infernal que también preside los banquetes. También se dice que tenía cierto renombre por su voz siendo considerado el cantante demoniaco oficial del infierno.

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

Epifanía significa "manifestación". Jesús se da a conocer. Aunque Jesús se dio a conocer en diferentes momentos a diferentes personas, la Iglesia celebra como epifanías tres eventos: Su Epifanía ante los Reyes Magos (Mt 2, 1-12) Su Epifanía a San Juan Bautista en el Jordán. Su Epifanía a sus discípulos y comienzo de Su vida pública con el milagro en Caná. La Epifanía que más celebramos en la Navidad es la primera. Esta fiesta, tiene su origen en la Iglesia de Oriente. A diferencia de Europa, el 6 de enero tanto en Egipto como en Arabia se celebraba el solsticio, festejando al sol victorioso con evocaciones míticas muy antiguas. Hasta el siglo IV la Iglesia comenzó a celebrar en este día la Epifanía del Señor. Al igual que la fiesta de Navidad en occidente, la Epifanía nace contemporáneamente en Oriente como respuesta de la Iglesia a la celebración solar pagana que tratan de sustituir. Esta fiesta ya se celebraba en la Galia a mediados del siglo IV donde se encuentran vestigios de haber sido una gran fiesta para el año 361 AD. 

La celebración es ligeramente posterior a la de Navidad. Mientras en Oriente la Epifanía es la fiesta de la Encarnación, en Occidente se celebra con esta fiesta la revelación de Jesús al mundo pagano, la verdadera Epifanía. La celebración gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de los tres Reyes Magos (Mt 2 1-12) como símbolo del reconocimiento del mundo pagano de que Cristo es el salvador de toda la humanidad. De acuerdo a la tradición de la Iglesia del siglo I, se relaciona a estos magos como hombres poderosos y sabios, posiblemente reyes de naciones al oriente del Mediterráneo, hombres que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento de hombre y de la naturaleza esforzándose especialmente por mantener un contacto con Dios. Del pasaje bíblico sabemos que son magos, que vinieron de Oriente y que como regalo trajeron incienso, oro y mirra; de la tradición de los primeros siglos se nos dice que fueron tres reyes sabios: Melchor, Gaspar y Baltazar.

Hasta el año de 474 AD sus restos estuvieron en Constantinopla, la capital cristiana más importante en Oriente; luego fueron trasladados a la catedral de Milán (Italia) y en 1164 fueron trasladados a la ciudad de Colonia (Alemania), donde permanecen hasta nuestros días. El hacer regalos a los niños el día 6 de enero corresponde a la conmemoración de la generosidad que estos magos tuvieron al adorar al Niño Jesús y hacerle regalos tomando en cuenta que "…Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo" (Mt. 25, 40). Toda la liturgia en este tiempo, habla de la luz de Cristo, de la luz que se encendió en la noche santa. La misma luz que guió a los pastores hasta el portal de Belén indicó el camino, el día de la Epifanía, a los Magos que fueron desde Oriente para adorar al Rey de los judíos, y resplandece para todos los hombres y todos los pueblos que anhelan encontrar a Dios. En su búsqueda espiritual, el ser humano ya dispone naturalmente de una luz que lo guía: es la razón, gracias a la cual puede orientarse, aunque a tientas hacia su Creador. Pero, dado que es fácil perder el camino, Dios mismo vino en su ayuda con la luz de la revelación, que alcanzó su plenitud en la encarnación del Verbo, Palabra eterna de verdad. La Epifanía celebra la aparición en el mundo de esta luz divina, con la que Dios salió al encuentro de la débil luz de la razón humana. Así, en esta solemnidad, se propone la íntima relación que existe entre la razón y la fe, las dos alas de que dispone el espíritu humano para elevarse hacia la contemplación de la verdad.

Cristo no es sólo luz que ilumina el camino del hombre. También se ha hecho camino para sus pasos inciertos hacia Dios, fuente de vida. Un día dijo a los Apóstoles: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto" (Jn 14, 6-7). Y ante la objeción de Felipe añadió: “El que me ha visto, ha visto al Padre”. (Jn 14, 9.1 1). La epifanía del Hijo es la epifanía del Padre. ¿No es éste, en definitiva, el objetivo de la venida de Cristo al mundo? El mismo afirmó que había venido, como nos lo cuenta Juan 17-6: “…Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu palabra”. (cf. Jn 17, 6). También a nuestra época se puede aplicar el oráculo del profeta Isaías: “…Porque las tinieblas cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillará el Señor y su gloria aparecerá sobre ti. Las naciones caminarán a tu luz y los reyes, al esplendor de tu aurora”. (Is 60, 2-3), la Iglesia está llamada a revestirse de luz: “¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti!” (cf. Is 60, 1), para resplandecer como una ciudad situada en la cima de un monte: la Iglesia no puede permanecer oculta, porque los hombres necesitan recoger su mensaje de luz y esperanza, y glorificar al Padre que está en los cielos.

Conscientes de esta tarea apostólica y misionera, que compete a todo el pueblo cristiano, vamos como peregrinos a Belén, a fin de unirnos a los Magos de Oriente, mientras ofrecen dones al Rey recién nacido. Pero el verdadero don es él: Jesús, el don de Dios al mundo. Debemos acogerlo a él, para llevarlo a cuantos encontremos en nuestro camino. Él es para todos la epifanía, la manifestación de Dios, esperanza del hombre, de Dios, liberación del hombre, de Dios, salvación del hombre.