martes, 25 de octubre de 2016

ABADÓN EL ÁNGEL EXTERMINADOR

El nombre de ABADÓN, uno de los demonios más temidos de la historia, prescinde de interpretaciones y conjeturas sobre su personalidad. Significa "ruina", y acaso "perdición". El libro de Job asocia a ABADÓN con cierta nostalgia indefinible relacionada con la sabiduría, como si el saber trajera consigo un sufrimiento y una pena que le son tributarias.

ABADÓN también fue relacionado con una abrumadora languidez de espíritu, pero también al grado más elevado de desolación. Los catecúmenos y los gnósticos bautizaron a ABADÓN con el más conocido de sus numerosos epítetos: El ángel exterminador, el cual lo acompaña desde entonces en prácticamente cualquier libro prohibido o grimorio en dónde se lo mencione.

Es quien desata la plaga de langostas para que atormenten a todos los que no tienen el sello de Dios en sus frentes. Unos plantean que él es quien encadena a Satán por mil años, y que es un ángel, mientras otros, basándose en libros apócrifos, dicen que es una entidad demoníaca, asimilable al Ángel de la Muerte (concebido como ángel caído) o al Demonio del Abismo. Por otro lado, hay la teoría de que ABADÓN fue el ángel invocado por Moisés para enviar las lluvias que arrasaron Egipto,

Debido a su carácter retraído, taciturno, aun hoy se ignora porqué el melancólico ABADÓN terminó encarnando la visión más tétrica e insondable de los abismos. Ahora bien, no todo es nefasto en la biografía de ABADÓN. De hecho, una de sus intervenciones ha sido cuidadosamente omitida por la Iglesia, siempre inquieta ante los avances de la lingüística.

Al parecer, la raíz de la palabra ABADÓN procede del arameo ABBADDÓN, que significa literalmente "PADRE". Si tomamos como referencia a la Iglesia Ortodoxa Griega, este es el mismo apelativo con el que Jesús solía mencionar a Dios.

Este significado daría por sentado que según los ortodoxos cuando Cristo alzó su mirada al cielo, estando en la cruz, la palabra que acudía una y otra vez a sus labios resecos era... ABBADDÓN.

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