miércoles, 21 de junio de 2017

SEGÚN LA BIBLIA ¿EL SOL SE DETUVO EN GABAÓN? Segunda Parte

En los tiempos de Galileo se interpretaba la Biblia literalmente, es decir, se entendía que las cosas habían sucedido tal como dice la letra del texto bíblico. Por eso, cuando Galileo comenzó a enseñar que el Sol está quieto y es la Tierra la que se mueve, el Santo Oficio esgrimió el argumento de la batalla de Gabaón para refutar sus enseñanzas, diciendo: si el Sol se detuvo en Gabaón, es porque se mueve. ¿Cómo entonces puede afirmar Galileo que el Sol está quieto y que la Tierra se mueve? ¿Quién tiene razón: la Palabra de Dios o Galileo? Planteadas así las cosas, no había ninguna posibilidad de escapar a la condena. Pero ¿qué pasó realmente en la batalla de Gabaón? ¿Pudo haberse detenido el Sol? Existen cuatro teorías propuestas por los biblistas para explicar este episodio, si lo consideramos como un hecho realmente sucedido (porque muchos estudiosos piensan que se trata de una creación literaria).

La primera, llamada teoría “astronómica”, es la que defendía el Santo Oficio y toda la Iglesia hasta el siglo XVI. Según ésta, el Sol se detuvo realmente en el cielo gracias a una intervención especial de Dios, y allí permaneció un día entero iluminando la batalla, por lo cual aquel día duró mucho más de 24 horas. Pero esa teoría hoy resulta insostenible, porque si el Sol, la luna o cualquier otro planeta detuvieran por un instante su andar, se produciría un cataclismo de tales proporciones en el sistema solar, que éste saltaría hecho trizas. Además si el Sol se hubiera detenido en el cielo brillando durante tantas horas, como afirma esta teoría, tendrían que haberlo notado todos los otros pueblos que en aquel momento eran iluminados por ese mismo Sol. Y ninguno ha conservado jamás el registro de semejante fenómeno.

La segunda teoría es la llamada “poética”, y sostiene que la oración de Josué para detener el Sol es un simple poema que emplea el autor, pidiendo al Sol y a la luna que se paren para contemplar el maravilloso éxito que estaba teniendo el general israelita en la batalla. Pero no significa que se hubiera detenido realmente. El inconveniente de esta teoría es que niega que hubiera habido algún hecho extraordinario en el combate, cuando del relato bíblico parece deducirse que algo fuera de lo común pasó ciertamente aquel día, ya que tres veces, y de distintas maneras, repite que el Sol se detuvo en el cielo. La tercera teoría es la “psicológica”. Afirma que el relato sólo pretende reflejar el impacto psicológico de lentitud que los hebreos sintieron durante la batalla. Quiere decir simplemente que ese día estuvo tan lleno de acontecimientos, y que el triunfo fue tan costoso, que el día parecía interminable.

En circunstancias así (también decimos nosotros) el tiempo se hace eterno. Pero debemos rechazar también esta hipótesis porque, al igual que la segunda, niega que hubiera habido “algo” ese día. Queda, finalmente, la teoría “atmosférica”. Según ésta, lo que pretende contar el relato de la batalla de Gabaón no fue que ese día el Sol brilló más horas de lo acostumbrado, sino al contrario: que no hubo Sol. En efecto, Josué con su ejército, después de marchar toda la noche desde su campamento de Guilgal, habría caído por sorpresa sobre los sitiadores a la madrugada, en el mismo momento en que una fuerte tormenta de granizo se abatía sobre el terreno (Jos 10,11). Al ver aparecer imprevistamente a las tropas de Josué por el este, el ejército de los cinco reyes se desbandó y emprendió la retirada en dirección al oeste, hacia el valle de Ayyalón. Y allí le dio alcance el ejército israelita.

Cuando la batalla promediaba, la tormenta que había nublado el cielo ese día había cesado, y el Sol amenazaba con aparecer, con toda su fuerza por entre las nubes, que ya se iban abriendo. Al ver esto, Josué rezó para que el Sol no saliera en Gabaón, es decir, para que el día continuara nublado, a fin de evitar el fuerte calor del día, y permitir que sus hombres pudieran combatir mejor con el fresco de la jornada. En recuerdo de esta heroica batalla, en la que los israelitas habían combatido con un tiempo insólitamente nublado, en una época en la que no era habitual que el sol se ocultara tras las nubes, la tradición habría elaborado un poema que incluía las palabras de Josué, y que decía: “Detente, oh Sol, en Gabaón; y tú, luna, en el valle de Ayyalón”. La copla fue más tarde recogida en una colección de poemas, titulada EL LIBRO DEL JUSTO. Sabemos, por la Biblia, que este libro contenía muchas otras composiciones poéticas, como el canto fúnebre pronunciado por David cuando murió el rey Saúl y Jonatán (2 Sm 1,17-27), la oración que pronunció Salomón al inaugurar el templo de Jerusalén (1 Re 8,22-53), y otros famosos poemas atribuidos a distintos héroes de Israel.

Más tarde, en el siglo VII a.C., se escribió el libro de Josué, con el relato de la batalla de Gabaón, su autor quiso agregar al relato el poema tomado de El Libro del Justo. Y como el poema sólo decía: “Detente, oh Sol, en Gabaón; y tú, luna, en el valle de Ayyalón”, el escritor sagrado pensó que lo que Josué pedía era que el Sol se detuviera en el cielo y continuara brillando, cuando en realidad lo que pedía era que no saliera. Por haberlo creído así, el autor del libro de Josué, a continuación del poema, agrega: “Y el Sol se paró en medio del cielo y dejó de correr un día entero hacia su ocaso. Y no hubo día semejante ni antes ni después” (Jos 10,13-14). Lo que sucede es que, el escritor sagrado había entendido, erróneamente, que ese día el Sol se demoró, brillando en medio del cielo. Que el poema citado está sacado de otra parte (es decir, de EL LIBRO DEL JUSTO), se ve por el hecho de que está fuera de contexto y no encaja en el relato. En efecto, en el v.12 leemos: “Josué se dirigió a Yahvé diciendo”. Y a continuación Josué no se dirige a Yahvé, sino al Sol, expresando: “Detente, oh Sol...”. O sea que el poema al principio no formaba parte del relato.

Galileo tenía razón. El Sol nunca se detuvo, ni la Sagrada Escritura había querido decir tal cosa. Pero en aquellos tiempos la única manera de entender la Biblia era tomándola literalmente, que fue lo que hicieron los representantes del Santo Oficio. Por eso lo condenaron. Y en los tres siglos que siguieron a su muerte no cesaron las refriegas, altercados y malentendidos entre científicos y representantes de la Iglesia por imponer sus puntos de vista. Hasta que finalmente, en el siglo XX, la Iglesia reconoció que la Biblia no debía interpretarse al pie de la letra, sino que era necesario buscar en ella la intención de los autores, para poder descubrir su mensaje.

Galileo tenía razón. Y por eso el papa Juan Pablo II, en un discurso pronunciado el 31 de octubre de 1992 ante la Pontificia Academia de las Ciencias, reconoció que la Iglesia se había equivocado al condenarlo, pidió perdón y reivindicó públicamente la figura del genial florentino, con lo cual se pudo cerrar finalmente una vieja herida que había permanecido abierta durante 350 años. Pero el Sol de Gabaón sigue brillando para todos, desde el fondo de la historia, como queriéndonos recordar el sufrimiento que una lectura literal de la Biblia puede ocasionar en el alma.

Por eso para quienes todavía hoy, después de acallados los ecos de aquel doloroso enfrentamiento, continúan buscando en la Biblia fórmulas científicas secretas, revelaciones misteriosas y profecías cifradas, conviene recordar la lúcida frase pronunciada por Galileo frente a los miembros del Santo Oficio, antes de su condena: “No busquen astronomía en la Biblia. Porque ella no pretende decirnos cómo marchan los cielos, sino cómo marchamos nosotros hacia el cielo”.

Ariel Alvarez Valdés
Biblista

SOBRE EL CULTO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Primera Parte

« Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación». Estas palabras con las que el profeta Isaías, prefiguraba simbólicamente los múltiples y abundantes bienes que la era mesiánica había de traer consigo, nos hacen recordar los deseos del Pío IX, mandó celebrar la fiesta del Sacratísimo Corazón de Jesús, innumerables son, en efecto, las riquezas celestiales que el culto tributado al Sagrado Corazón infunde en las almas: las purifica, las llena de consuelos sobrenaturales y las mueve a alcanzar las virtudes todas. Por ello, recordando las palabras del apóstol Santiago: «Toda dádiva, buena y todo don perfecto de arriba desciende, del Padre de las luces», razón tenemos para considerar en este culto, ya tan universal y cada vez más fervoroso, el inapreciable don que el Verbo Encarnado, nuestro Salvador divino y único Mediador de la gracia y de la verdad entre el Padre Celestial y el género humano, ha concedido a la Iglesia, su mística Esposa, en el curso de los últimos siglos, en los que ella ha tenido que vencer tantas dificultades y soportar pruebas tantas.

La Iglesia puede manifestar más ampliamente su amor a su Divino Fundador y cumplir más fielmente esta exhortación que, según el evangelista Juan, profirió el mismo Jesucristo: «En el último gran día de la fiesta, Jesús, habiéndose puesto en pie, dijo en alta voz: "El que tiene sed, venga a mí y beba el que cree en mí". Pues, como dice la Escritura, "de su seno manarán ríos de agua viva". Y esto lo dijo El del Espíritu que habían de recibir lo que creyeran en El» Los que escuchaban estas palabras de Jesús, con la promesa de que habían de manar de su seno «ríos de agua viva», fácilmente las relacionaban con los vaticinios de Isaías, Ezequiel y Zacarías, en los que se profetizaba el reino del Mesías, y también con la simbólica piedra, de la que, golpeada por Moisés, milagrosamente hubo de brotar agua. La caridad divina tiene su primer origen en el Espíritu Santo, que es el Amor personal del Padre y del Hijo, en el seno de la augusta Trinidad. Con toda razón, pues, el Apóstol de las Gentes, como haciéndose eco de las palabras de Jesucristo, atribuye a este Espíritu de Amor la efusión de la caridad en las almas de los creyentes: «La caridad de Dios ha sido derramada en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado»

Este tan estrecho vínculo que, según la Sagrada Escritura, existe entre el Espíritu Santo, que es Amor por esencia, y la caridad divina que debe encenderse cada vez más en el alma de los fieles, nos revela a todos en modo admirable, venerables hermanos, la íntima naturaleza del culto que se ha de atribuir al Sacratísimo Corazón de Jesucristo. Si consideramos su naturaleza peculiar, es el acto de religión por excelencia, esto es, una plena y absoluta voluntad de entregarnos y consagrarnos al amor del Divino Redentor, cuya señal y símbolo más viviente es su Corazón traspasado. Igualmente claro es, y en un sentido aún más profundo, que este culto exige ante todo que nuestro amor corresponda al Amor divino. Pues sólo por la caridad se logra que los corazones de los hombres se sometan plena y perfectamente al dominio de Dios, cuando los afectos de nuestro corazón se ajustan a la divina voluntad de tal suerte que se hacen casi una cosa con ella, como está escrito: «Quien al Señor se adhiere, un espíritu es con El»

La Iglesia siempre ha tenido y tiene en tan grande estima el culto del Sacratísimo Corazón de Jesús: lo fomenta y propaga entre todos los cristianos, y lo defiende, además, enérgicamente contra las acusaciones del naturalismo y del sentimentalismo; sin embargo, es muy doloroso comprobar cómo, en lo pasado y aun en nuestros días, este nobilísimo culto no es tenido en el debido honor y estimación por algunos cristianos, y a veces ni aun por los que se dicen animados de un sincero celo por la religión católica y por su propia santificación. No faltan quienes, confundiendo o equiparando la índole de este culto con las diversas formas particulares de devoción, que la Iglesia aprueba y favorece sin imponerlas, lo juzgan como algo superfluo que cada uno pueda practicar o no, según le agradare; otros consideran oneroso este culto, y aun de poca o ninguna utilidad, singularmente para los que militan en el Reino de Dios, consagrando todas sus energías espirituales, su actividad y su tiempo a la defensa y propaganda de la verdad católica, a la difusión de la doctrina social y a la multiplicación de aquellas prácticas religiosas y obras que ellos juzgan mucho más necesarias en nuestros días.

Extracto de la CARTA ENCÍCLICA, HAURIETIS AQUAS, del Papa PÍO XII, SOBRE EL CULTO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

EL ALFIL QUE SALVO A UN REY

En 1391 fue coronado rey de Granada YUSUF II. Su primera decisión fue eliminar o encarcelar a los miembros de su familia que pudiesen disputarle el trono y asegurar su sucesión nombrando heredero a su primogénito YUSUF. Su hijo menor MUHAMMAD encabezó una insurrección en Granada que su padre sólo pudo controlar con la ayuda de los benimerines del Magreb. Aún así, un año más tarde YUSUF II moría misteriosamente.

MUHAMMAD no desaprovechó la oportunidad, recuperó a los insurrectos y se proclamó rey de Granada como MUHAMMAD VII. La suerte del heredero legítimo, su hermano mayor YUSUF, estaba echada… Fue encarcelado en el castillo de Salobreña y allí quedó recluido durante años. A lo largo de su reinado MUHAMMAD se procuró la paz con los reinos cristianos del norte y con los benimerines que habían apoyado a su padre. Una vez restablecido el orden en Granada volvió a reanudar las campañas contra Jaén y contra Murcia. Mientras tanto, YUSUF pasaba los días encerrado en una mazmorra… hasta 1408.

En 1408, para nombrar heredero a su propio hijo y evitar posibles insurrecciones, el rey ordenó matar a su hermano. Envió un emisario al castillo de Salobreña con la sentencia de muerte y la orden de regresar al emisario con la cabeza de su hermano. Cuando llegó al castillo, el prisionero estaba jugando una partida de ajedrez con el alcalde. Éste leyó el mensaje, se lo enseñó a YUSUF y le dijo:

“Lo siento, no tengo más remedio que cumplir la orden”.

YUSUF, sin perder los nervios, le pidió, como último deseo antes de morir, terminar la partida. Durante varias horas estuvieron jugando hasta que YUSSF le dio jaque mate con el movimiento de un alfil. Cuando se levantaron para ir a ejecutar la sentencia, llegó un mensajero anunciando la muerte de MUHAMMAD VII… y la proclamación de YUSUF III, el decimocuarto soberano de la dinastía nazarí del Reino de Granada.

RELIQUIAS IMPOSIBLES

Los objetos conocidos como Reliquias por la Iglesia Católica, suelen ser efectos personales de santos y en ocasiones objetos relacionados con la pasión o fallecimiento de los mártires (con San Esteban como el primero de ellos). La función primigenia de las reliquias era la de llevar las historias de la Biblia a una población analfabeta (sobre todo durante la Edad Media), como más tarde ocurrió con la transición arquitectónica del románico al gótico, que pretendía causar una mayor impresión en los potenciales fieles. De este modo, las Reliquias se convirtieron en una herramienta fundamental para evangelizar, independientemente de su autenticidad o procedencia. De hecho, en el año 787 se estableció que ninguna iglesia podría ser consagrada a falta de una reliquia, lo que propició en gran medida un nuevo negocio, la falsificación.

El atractivo que suponía para los fieles que una determinada iglesia o parroquia tuviera su propia reliquia, era un fuerte reclamo, atribuyéndose a estos objetos la habilidad de sanar males o alejar a la desgracia. Tristemente, debido a la gran demanda de estas piezas, el mercado de falsificaciones pudo prosperar ampliamente. Además, alimentado por la propia Iglesia porque desde el siglo IV se autorizó la fragmentación de los cuerpos de los santos para repartirlos, porque, por pequeño que fuera el fragmento, mantenía su virtud y sus facultades milagrosa. El comercio de reliquias se convirtió en un negocio… hasta el siglo XIII en el que en el Concilio de Letrán se prohibió el comercio y la veneración de reliquias sin “certificado de autenticidad” (ya sólo se podían venerar si tenían el OK de la Iglesia). Entre la increíble gama de objetos considerados como reliquias, nos encontramos con objetos tan estrafalarios a continuación hacemos mención de algunos de ellos:

-Las piedras con las que lapidaron a San Esteban;
-Las flechas que terminaron con la vida de San Sebastián;
-La sandalia derecha de San Pedro;
-Los pechos de Santa Águeda;
-Un carbón vegetal con el que fue martirizado en la parrilla San Lorenzo;
-Un diente de Santa Apolonia (esta santa fue martirizada arrancándole los dientes). De hecho es la patrona de los dentistas;
-Un trozo de mantel de la última cena. Gracias al cuadro de Leonardo Da Vinci sabemos que, por lo menos, la mesa tenía mental.
-Las treinta monedas que Judas recibió por la traición se han convertido en unas doscientas (aquí, como mínimo, tenemos que 170 son falsas);
-De San Juan Bautista, que bautizó a Jesucristo y murió decapitado, se veneran varias cabezas y más de sesenta dedos;

Y los casos más extremos y ridículos:

-Algunas plumas de las alas del arcángel Gabriel;
-Y hasta un estornudo embotellado del Espíritu Santo.

Ahora bien, si estas afirmaciones pueden resultar ciertamente difíciles de creer, imaginen los 500 dientes de leche que se atribuyen al niño Jesús, sus 4 cordones umbilicales, 12 Santos Griales, casi 100 diferentes sudarios relacionados con Cristo o trozos de madera de la cruz donde Jesús fue crucificado que bastarían para hacer 3 cruces. Pero quizá, la que se lleva la palma en cuanto a escándalos se refiere es el polémico Santo Prepucio, obtenido tras la circuncisión de Jesús cuando contaba ocho días de vida, debido no sólo a su naturaleza, sino también a las polémicas que ha creado dentro de la misma Iglesia. Independientemente de la veracidad o falsedad de cada reliquia.

Lo cierto es que han sido uno de los más polémicos aspectos del catolicismo, llegando incluso a obsesionar a personajes históricos. LA LANZA DE LONGINO, o LA LANZA DEL DESTINO, la que supuestamente atravesó el costado de Jesús, fue el tesoro más preciado de Hitler, quien pensaba que esta arma le ayudaría a conquistar el mundo. En fin, estos y otros misterios de la historia, y que la Iglesia en algunos casos sostiene y promueve.

JORGE EDGAR LEAL

Quién diría que él, hombre del norte profundo, de montañas verdes, de salinas, de desiertos casi lunares, clavaría un día sus pies y su bandera, la Argentina, en el más lejano y opuesto de los confines, mundo de hielo, silencio y soledad. Pero así fueron las cosas, y el 10 de diciembre de 1965, a sus 44 años, el GENERAL JORGE EDGAR LEAL comandó la primera expedición terrestre nacional que llegó y venció al Polo Sur Antártico. Doble o triple hazaña. Porque la soberanía se puede reclamar desde un discurso, se puede afincar año a año en bases profesionales y bien dotadas, pero nada tiene el sabor de alcanzar esa meta casi fantasmal doblegándola día a día, metro a metro, sin más armas que la voluntad y el coraje. JORGE EDGAR LEAL, vio la primera luz en la salteña Rosario de la Frontera el 23 de abril de 1921. Su padre político (don Servando Leal), concejal e intendente, su madre (doña Eduviges Romano) maestra de una escuela fundada en 1910, centenario del Mayo de la revolución, semilla de la independencia. Buena sangre. Allá por el '39 vistió su primer uniforme en el Colegio Militar, y egresó en el 43, año convulso que desembocaría en el 17 de octubre del '45 como subteniente de Caballería. Pero ya los hielos y las soledades del ultra sur lo esperaban…

En el año 1951, ya capitán, lo honran (y honraría) como jefe de la base antártica General San Martín, y en '57 repite cargo en la General Belgrano. Pero sentía latir algo más que el escalafón, los naturales ascensos, la rutina militar. Empezaba a roerlo la pasión por la aventura. Y en noviembre de 1963 empezó a esculpir su gran sueño: la OPERACIÓN 90-POLO SUR. Los 90 grados de latitud sur. Apenas con nueve hombres, partió desde la Base General Belgrano el 26 de octubre de 1965, llegó a meta el 10 de diciembre, plantando el mástil e izó la bandera argentina. Sólo 66 días de marcha: 45 de ida, 21 de vuelta. Pero en un contexto abrumador: mundo hostil, helado, peligroso. Vencido con material mínimo. Dos trineos tirados por perros hasta los 83 grados de latitud sur, y seis tractores snow-cat (gatos de nieve) con trineos de arrastre. Lo peor del trayecto: el tramo más largo, iniciado en la casi recién nacida Base Sobral: 2 de abril de 1965. Porque era terreno absolutamente desconocido. La latitud 90 sólo había sido alcanzada por aviones navales tres años antes

En la bitácora del GENERAL LEAL, histórica sin duda, quedaron asentados estos datos: "Trepamos alturas de más de tres mil metros, con temperaturas apenas menores de los cuarenta grados bajo cero".

El Sentido de la misión: no sólo un gran símbolo de soberanía. También "mediciones gravimétricas y magnéticas, observaciones meteorológicas y glaciológicas, ensayos clínicos sobre los efectos del frío". El CORONEL LEAL, luego y por su hazaña ascendido a GENERAL DE BRIGADA, fue recibido por la prensa como un gran héroe, pero la OPERACIÓN 90-POLO SUR no fue su último legado. Ya en 1952 había creado la BASE DE EJÉRCITO ESPERANZA. Alfredo Serra, periodista argentino de INFOBAE, lo entrevistó en enero de 1966, y en el devenir del relato le recordó que el 24 y el 25 de diciembre, Nochebuena y Navidad, lo habían sorprendido en el camino de regreso:

–¿Qué hicieron en esas noches, coronel?
–Gracias por recordarlo… Nadie me lo preguntó. Ya en el Polo Sur, dejé una imagen de la Virgen del Milagro, y en Nochebuena, bajo las estrellas y en un vasto y silencioso campo de hielo, celebramos una misa… La única en esa inmensidad, y tal vez irrepetible.

Desde luego, y con justicia, fue declarado Ciudadano Ilustre, y lo circundaron de homenajes, medallas y hasta uno que otro poema. Retirado del Ejército y de una vida pública que jamás buscó, su muerte volvió a llevarlo al primer plano del recuerdo. Pero ni la avalancha de homenajes ni el telón del olvido mellaron su austeridad, su vocación de pionero, y mucho menos la memoria de aquellos 66 días "en los que estuve sólo acompañado por mis nueve hombres… y por Dios", dijo más de una vez. En 1970, el GENERAL LEAL, fue nombrado Director Nacional del Antártico, cargo que conservó por varios años. En 1971 y en 1990 la Dirección Nacional del Antártico publicó y reeditó en Buenos Aires el libro titulado OPERACIÓN 90. El trabajo da detalles sobre la fría región austral argentina presentando una interesante cartografía al respecto. Finalmente LEAL, se retiró en el año 2003. El 22 de febrero de 2015, con motivo del Día de la Antártida Argentina, JORGE LEAL fue invitado al MUSEO MALVINAS E ISLAS DEL ATLÁNTICO SUR DE BUENOS AIRES para rendirle un homenaje. Falleció a la edad de 96 años el pasado 10 de Junio de 2017. Él, nueve hombres, Dios, el miedo, la aventura, el peligro, la gloria. Bien dicen que a veces un solo acto justifica toda una vida. Pues bien. Ese 10 de diciembre de 1965, de pie en uno de los helados y desiertos extremos de esta pequeña esfera azul que llamamos Planeta Tierra, el GENERAL JORGE LEAL se encontró cara a cara con su destino. Un instante profundamente místico.

Adiós, GENERAL JORGE EDGAR LEAL…
Adiós, HÉROE DE LA PATRIA…

CUANDO LOS FRANCESES FUERON A LA GUERRA EN TAXI

La idea de los alemanes durante la Primera Guerra Mundial era avanzar rápidamente en el frente occidental para luego poder centrarse en el frente ruso. Bélgica y Luxemburgo fueron tomadas con facilidad, pero, a las puertas de París, en la llamada primera batalla del Marne, en septiembre de 1914, las fuerzas aliadas consiguieron parar la ofensiva alemana… gracias a la flota de taxis de la capital francesa. El avance del Primer y Segundo ejército alemán por tierras belgas hizo replegarse a las tropas francesas y a la Fuerza Expedicionaria Británica (FEB) hasta el sur del río Marne, a cuarenta y ocho kilómetros de París.

Ante el más que posible asedio a la capital, el gobierno francés se trasladó a Burdeos. Aunque los aliados no estaban en las mejores condiciones para combatir después de dos semanas batiéndose en retirada, JOSEPH JOFFRE, jefe del Estado Mayor francés, decidió que la mejor defensa era un ataque. Reagrupó sus tropas, el Quinto y el Sexto ejército francés, y ordenó atacar. El empuje inicial del Sexto consiguió abrir brecha en el flanco derecho del Primero alemán, y cuando el Segundo alemán maniobró para ayudarles, les cortaron el paso el Quinto y la FEB. Aun así, el Primero consiguió reagruparse y comenzó a recuperar el terreno perdido. JOSEPH JOFFRE no tenía más tropas en el frente y necesitaba a los reservistas de París, así que mandó un correo a JOSEPH GALLIENI, gobernador militar de París, para que le enviase refuerzos.

Cuando JOSEPH GALLIENI leyó el correo movilizó a los reservistas, unos diez mil, pero se encontró con un problema: no disponía de transportes suficientes. Cuatro mil fueron trasladados en camiones y para los seis mil restantes, uso el ingenio: ordenó a todos los taxistas de París que no recogiesen a ningún pasajero y que se reuniesen en la Esplanade des Invalides. Ante una flota de seiscientos taxis -casi todos Renault 8CV-, GALLIENI les explicó su plan y, aunque nadie se habría negado teniendo a los alemanes a las puertas, les ofreció una compensación económica del 27 por ciento de lo que marcase el taxímetro -nadie reclamó el importe de aquellas carreras-. Haciendo varios viajes al día, fueron llevando a los seis mil reservistas al frente y en los viajes de vuelta traían a los soldados heridos y a las mujeres y niños que recogían por el camino. Y aunque consiguieron parar la ofensiva alemana, e incluso obligarles a retirarse hasta el río Aisne, allí el Primero y el Segundo ejércitos alemanes se hicieron fuertes y se atrincheraron.

miércoles, 14 de junio de 2017

SEGÚN LA BIBLIA ¿EL SOL SE DETUVO EN GABAÓN?-Primera Parte

La tarde del 22 de junio de 1633 entraba en el convento de Santa María de la Minerva, en Roma, un venerable anciano, de cara grave y macilenta, y con la barba y los cabellos blancos. Estaba casi ciego y avanzaba por los pasillos con paso cansino, agobiado por el peso de los años, el trabajo y las enfermedades. Lo acompañaban los empleados del Santo Oficio, ya que acababa de entrar a la sede de la Inquisición Romana. Al llegar a la sala principal se encontró frente a los cardenales y prelados integrantes del Santo Tribunal, que lo estaban aguardando. Se puso de rodillas temblorosamente, y en silencio escuchó la sentencia que lo condenaba a prisión domiciliaria. ¿Cuál era el pecado que había cometido aquel desdichado anciano? Haber escrito dos libros considerados peligrosos. Uno, llamado El Mensajero de las Estrellas (en 1611), y el otro, Diálogo sobre los dos sistemas más grandes del mundo (en 1632), en los cuales explicaba que la Tierra no era el centro del universo (como se creía hasta entonces), y que el Sol no giraba alrededor de ella, sino que era la Tierra la que giraba alrededor del Sol.

Cuando el cardenal secretario terminó de dar lectura al castigo impuesto por el Santo Oficio, le presentaron al condenado un escrito para que pusiera su firma, y lo obligaron luego a leerlo en voz alta. Con el terror en el corazón y la vergüenza en el alma, el hombre comenzó a leer trémulamente:

“Yo, Galileo Galilei, hijo del fallecido Vicente Galilei, florentino, de 70 años de edad, habiendo sido citado personalmente a juicio, y arrodillado ante ustedes, eminentísimos y reverendísimos Cardenales, teniendo ante mí los Sagrados Evangelios que toco con mis manos, juro que siempre creí, creo ahora, y creeré en el futuro, cuanto enseña la Santa, Católica y Apostólica Iglesia. Pero... yo me he convertido en altamente sospechoso de herejía por enseñar la doctrina de que el Sol está inmóvil y en el centro del mundo, y que no es la Tierra la que está fija en el centro. Queriendo borrar de la mente de Vuestras Eminencias y de todos los cristianos católicos esta fuerte sospecha, justamente lanzada contra mí, con el corazón sincero y auténtica fe, yo abjuro, maldigo y renuncio a todos los errores y herejías mencionados, y a cualquier otro error contrario a la Santa Madre Iglesia, y juro no enseñarlos oralmente ni por escrito. Que así me ayude Dios, y los Sagrados Evangelios que tengo en las manos”.

Cuenta la leyenda que cuando Galileo se retiraba agobiado y vencido de aquella majestuosa ceremonia luego de haber jurado solemnemente que la Tierra no se movía, al llegar a la puerta de la sala se dio media vuelta, miró a los asistentes y murmuró: “Pero se mueve”.

Sea o no verdad esto último, lo cierto es que la frase atribuida al científico italiano se convirtió en el símbolo de la resistencia interior, en la figura de aquéllos que bajo presión son obligados a abjurar de sus creencias, pero que interiormente no pueden renegar de sus más íntimas convicciones. ¿Qué argumento esgrimieron los cardenales del Santo Oficio para condenar a Galileo? Decían que sus enseñanzas sobre el heliocentrismo (así se llama la teoría de que el Sol está fijo en el centro del universo y la Tierra gira) contradecían a la Biblia, y concretamente al libro de Josué 10,1-15, donde se relata la famosa batalla de Gabaón. Cuenta la Biblia que cuando los israelitas entraron en la Tierra prometida guiados por Josué se instalaron en la localidad de Guilgal, y desde allí emprendieron poco a poco la lucha por la conquista de los nuevos territorios. Así, libraron en primer lugar la batalla de Jericó con un éxito rotundo (Jos 6,1-25). Siguió luego el triunfo de Ay, en el que mataron a 12.000 cananeos (Jos 8,14-29).

Este avance arrollador de los israelitas preocupó enormemente a una ciudad vecina, llamada Gabaón. Sus habitantes se dieron cuenta de que tarde o temprano les llegaría también a ellos el momento de ser destruidos, y decidieron salvar sus vidas proponiendo a los nuevos invasores una alianza. Josué aceptó esta alianza, y se comprometió a ayudarlos en caso de peligro (Jos 9,3-18). Enterados del pacto, cinco reyes cananeos del sur de la región reunieron sus ejércitos y marcharon contra Gabaón, con el fin de castigarla por la alianza realizada con los hebreos. Entonces los atemorizados gabaonitas recurrieron a Josué. Y éste, en atención a la alianza, acudió sin demora. Marchó toda la noche con sus hombres hasta las montañas vecinas a la ciudad, se escondió allí, y de madrugada atacó por sorpresa al ejército de los cinco reyes. Desconcertados al ver aparecer a Josué y sus hombres, los sitiadores emprendieron la retirada; pero gracias a una eficaz embestida, los israelitas lograron exterminar a un gran número de fugitivos. Éstos sufrieron mayores pérdidas aún porque un repentino granizo empezó a caer sobre los que huían, hiriéndolos e impidiéndoles escapar.

Combatieron durante todo el día; y la victoria de Israel ya casi estaba llegando a su fin, cuando el Sol de la tarde empezó a ocultarse por el oeste. Josué comprendió que si la oscuridad caía sobre el campo de batalla, los enemigos sobrevivientes podrían ocultarse fácilmente en las grutas de las montañas y escapar, con lo cual su victoria no sería completa. ¿Qué hacer? Aquí es donde ocurre el increíble suceso que volvió famosísima a la batalla, y que servirá después para la condena de Galileo. Josué con los brazos extendidos oró a Yahvé para que el Sol se detuviera en el cielo y la luna no apareciera en el horizonte. La Biblia lo relata así: “Josué se dirigió a Yahvé delante de los israelitas y dijo: ‘Detente, oh Sol, en Gabaón; y tú, luna, en el valle de Ayyalón’. Y el Sol se detuvo y la luna se paró hasta que el pueblo se vengó de sus enemigos. ¿No está eso escrito acaso en el Libro del Justo? El Sol se paró en medio del cielo y dejó de correr un día entero hacia su ocaso. No hubo día semejante ni antes ni después, en que obedeciera Yahvé la voz de un hombre” (Jos 10,12-14). De este modo el ejército de Israel tuvo luz natural durante todo el tiempo que duró la batalla, e infligió una total derrota a los cinco reyes cananeos.

Ariel Alvarez Valdes
Biblista

HISTORIA DE LA SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI

A fines del siglo XIII surgió en Lieja, Bélgica, un Movimiento Eucarístico cuyo centro fue la Abadía de Cornillón fundada en 1124 por EL OBISPO ALBERO DE LIEJA. Este movimiento dio origen a varias costumbres eucarísticas, como por ejemplo la Exposición y Bendición con el Santísimo Sacramento, el uso de las campanillas durante la elevación en la Misa y la fiesta del CORPUS CHRISTI. SANTA JULIANA DE MONT CORNILLÓN, por aquellos años priora de la Abadía, fue la enviada de Dios para propiciar esta Fiesta. La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.

Desde joven, SANTA JULIANA tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre anhelaba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haber intensificado por una visión que tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad. Juliana comunicó estas apariciones a Mons. Roberto de Thorete, el entonces obispo de Lieja, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos y a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Lieja, más tarde Papa Urbano IV. El obispo Roberto se impresionó favorablemente y, como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; al mismo tiempo el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan escribiera el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim, junto con algunas partes del oficio.

Mons. Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez al año siguiente el jueves posterior a la fiesta de la Santísima Trinidad. Más tarde un obispo alemán conoció la costumbre y la extendió por toda la actual Alemania. El Papa Urbano IV, por aquél entonces, tenía la corte en Orvieto, un poco al norte de Roma. Muy cerca de esta localidad se encuentra Bolsena, donde en 1263 o 1264 se produjo el MILAGRO DE BOLSENA: un sacerdote que celebraba la Santa Misa tuvo dudas de que la Consagración fuera algo real. Al momento de partir la Sagrada Forma, vio salir de ella sangre de la que se fue empapando en seguida el corporal. La venerada reliquia fue llevada en procesión a Orvieto el 19 junio de 1264. Hoy se conservan los corporales -donde se apoya el cáliz y la patena durante la Misa- en Orvieto, y también se puede ver la piedra del altar en Bolsena, manchada de sangre.

El Santo Padre movido por el prodigio, y a petición de varios obispos, hace que se extienda la fiesta del CORPUS CHRISTI a toda la Iglesia por medio de la bula "TRANSITURUS" del 8 septiembre del mismo año, fijándola para el jueves después de la octava de Pentecostés y otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la Santa Misa y al oficio. Luego, según algunos biógrafos, el Papa Urbano IV encargó un oficio -la liturgia de las horas- a San Buenaventura y a Santo Tomás de Aquino; cuando el Pontífice comenzó a leer en voz alta el oficio hecho por Santo Tomás, San Buenaventura fue rompiendo el suyo en pedazos. La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y, en el CONCILIO GENERAL DE VIENA (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. En 1317 se promulga una recopilación de leyes -por Juan XXII- y así se extiende la fiesta a toda la Iglesia.

Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV, y se hicieron bastante comunes a partir del siglo XIV. La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306; en Worms la adoptaron en 1315; en Strasburg en 1316. En Inglaterra fue introducida de Bélgica entre 1320 y 1325. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad. En la Iglesia griega la fiesta de CORPUS CHRISTI es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia. Finalmente, el CONCILIO DE TRENTO declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad; y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

ALAN TURING

Fue un matemático, lógico, científico de la computación, criptógrafo, filósofo, maratoniano y corredor de ultra distancia británico. Es considerado uno de los padres de la ciencia de la computación y precursor de la informática moderna. Proporcionó una influyente formalización de los conceptos de algoritmo y computación: la MÁQUINA DE TURING. Durante la SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, trabajó en descifrar los códigos nazis, particularmente los de la MÁQUINA ENIGMA, y durante un tiempo fue el director de la sección naval ENIGMA DE BLETCHLEY PARK. Se ha estimado que su trabajo acortó la duración de esa guerra entre dos y cuatro años. Diseñó uno de los primeros computadores electrónicos programables digitales en el LABORATORIO NACIONAL DE FÍSICA DEL REINO UNIDO y poco tiempo después construyó otra de las primeras máquinas en la UNIVERSIDAD DE MÁNCHESTER.

Desde muy pequeño, TURING mostró un gran interés por la lectura, se cuenta que aprendió a leer por sí solo en tres semanas, por los números y los rompecabezas. Sus padres lo inscribieron en el COLEGIO ST. MICHAEL, cuando tenía seis años; su profesora se percató enseguida de la genialidad del pequeño. Sus ansias de conocimiento y experimentación llegaban hasta tal punto que a los ocho años, atraído por la química, diseñó un pequeño laboratorio en su casa. Su carrera escolar estuvo marcada, por un lado, por sus aptitudes y su facilidad por las matemáticas y, por el otro, por su carácter inconformista que le llevaba a seguir sus propias ideas y apartarse del rígido (e ilógico, según su parecer) sistema educativo.

En 1926, con catorce años, ingresó en el INTERNADO DE SHERBORNE en Dorset. Las esperanzas y las ambiciones de TURING en la escuela fueron moldeadas por la estrecha amistad que desarrolló con un compañero un poco mayor, CHRISTOPHER MORCOM, quien fue su primer amor. MORCOM murió repentinamente, el 13 de febrero de 1930, solo unas pocas semanas después de su última temporada en SHERBORNE, debido a complicaciones de la tuberculosis bovina, contraída tras beber leche de alguna vaca infectada. La fe religiosa de TURING se hizo pedazos, y se volvió ateo. Adoptó la convicción de que todos los fenómenos, incluyendo el funcionamiento del cerebro humano, deben ser materialistas. Sin embargo siguió creyendo en la supervivencia del espíritu después de la muerte.

Durante la segunda guerra mundial fue uno de los principales artífices de los trabajos del BLETCHLEY PARK para descifrar los códigos secretos nazis. LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL ofreció un insospechado marco de aplicación práctica de sus teorías, al surgir la necesidad de descifrar los mensajes codificados que la Marina alemana empleaba para enviar instrucciones a los submarinos que hostigaban los convoyes de ayuda material enviados desde Estados Unidos; TURING, al mando de una división de la Inteligencia británica, diseñó tanto los procesos como las máquinas que, capaces de efectuar cálculos combinatorios mucho más rápido que cualquier ser humano, fueron decisivos en la ruptura final del código. Sus perspicaces observaciones matemáticas contribuyeron a romper los códigos de la MÁQUINA ENIGMA y de los codificadores de TELETIPOS FISH (MÁQUINAS DE TELETIPOS CODIFICADOS QUE FABRICARON CONJUNTAMENTE LORENZ ELECTRIC Y SIEMENS & HALSKE).

Para romper los códigos de la MÁQUINA ENIGMA y permitir a los aliados anticipar los ataques y movimientos militares nazis, TURING diseñó LA BOMBE, una máquina electromecánica —llamada así en reconocimiento de la diseñada por los polacos BOMBA KRYPTOLOGICZNA— que se utilizaba para eliminar una gran cantidad de claves enigma candidatas. Para cada combinación posible se implementaba eléctricamente una cadena de deducciones lógicas. Era posible detectar cuándo ocurría una contradicción y desechar la combinación. LA BOMBE DE TURING, con una mejora añadida que sugirió el matemático GORDON WELCHMAN, era la herramienta principal que usaban los criptógrafos aliados para leer las transmisiones ENIGMA. Los trabajos de ruptura de CÓDIGOS DE TURING fueron secretos hasta los años 1970; ni siquiera sus amigos más íntimos llegaron a tener constancia.

La carrera profesional de TURING se vio truncada cuando lo procesaron por su homosexualidad. En 1952, ARNOLD MURRAY, el amante de TURING, ayudó a un cómplice a entrar en su casa para robarle. ALAN acudió a la policía a denunciar el delito. Durante la investigación policial, reconoció su homosexualidad, con lo que se le imputaron los cargos de «indecencia grave y perversión sexual» (los actos de homosexualidad eran ilegales en el Reino Unido en esa época), los mismos que a Oscar Wilde más de 50 años antes. Convencido de que no tenía de qué disculparse, no se defendió de los cargos y fue condenado. Según su ampliamente difundido proceso judicial, se le dio la opción de ir a prisión o de someterse a castración química mediante un tratamiento hormonal de reducción de la libido. Finalmente escogió las inyecciones de estrógenos, que duraron un año y le produjeron importantes alteraciones físicas, como la aparición de pechos o un apreciable aumento de peso, que lo condujeron a padecer de disfunción eréctil.

Dos años después del juicio, en 1954, falleció por envenenamiento con cianuro, aparentemente tras comerse una manzana envenenada que no llegó a ingerir completamente, en un contexto que se estimó oficialmente como suicidio: sus últimos años de su vida fueron amargos y reservados.  El 10 de septiembre de 2009, el primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, emitió un comunicado declarando sus disculpas en nombre de su gobierno por el trato que recibió ALAN TURING durante sus últimos años de vida. Este comunicado fue consecuencia de una movilización pública solicitando al Gobierno que ofreciera disculpas oficialmente por la persecución en su contra. Sin embargo, en 2012 el gobierno británico de DAVID CAMERON denegó el indulto al científico, aduciendo que la homosexualidad era considerada entonces un delito. Finalmente, el 24 de diciembre de 2013 recibió el indulto de todo tipo de culpa, por orden de la REINA ISABEL II.

VLAD TEPES, EL VERDADERO DRÁCULA

Por las novelas asociamos a DRÁCULA con un vampiro sádico pero refinado y romántico, que regresa de las tinieblas en busca de cuellos jóvenes que alimenten su eterno deambular por la noche de los tiempos. El Drácula real fue diferente y desde luego nada romántico, aunque sí hubo mucha sangre en su vida. VLAD III, más conocido como VLAD DRACUL o VLAD TEPES ("EL EMPALADOR"), señor feudal de los Cárpatos, fue príncipe de Valaquia, un territorio de la actual Rumanía, que vivió en el siglo XV y aterrorizó a sus súbditos con asesinatos en masa, se cree que liquidó a más de 100.000 personas. Se dice que disfrutaba asistiendo a muertes lentas que incluían torturas, descuartizamientos y sobre todo empalamientos, de donde le viene su siniestro apodo, pero no parece probable que mordiera cuellos. Fue un tirano y un guerrero cruel, pero no un vampiro. Esa cualidad le fue atribuida en las narraciones germánicas y rusas inspiradas en la mitología rumana del vampirismo. Nació el 14 de junio de 1428, era el primogénito del PRÍNCIPE VLAD, apodado DRACUL (DIABLO) por su crueldad y sangre fría, características que heredó su hijo junto con el alias de DRACULEA, que significa HIJO DEL DIABLO. En aquellos tiempos, el territorio rumano estaba acosado por el Imperio Otomano y por los húngaros, y en el interior por nobles que luchaban entre sí con ferocidad. VLAD vivió una infancia traumática, fue entregado por su padre a los turcos, que eran sus aliados en contra de los húngaros, y fue criado por el SULTÁN MURAT II, padre de MEHMET II. Con el apoyo de éstos, VLAD subió al trono de Valaquia en 1448 tras el asesinato de su padre a manos del noble húngaro IANCU DE HUNEDOARA. Una vez en el trono, el joven pronto dio muestras de que no se casaba con nadie y decidió cambiar de bando al estrechar relaciones con IANCU y enfrentarse a los otomanos.

Previamente se ocupó de los enemigos interiores y organizó un festín para los nobles boyardos, que entraron como invitados y acabaron formando parte del banquete: fueron atados, colocados boca abajo y empalados con estacas romas que penetraban más lentamente en su cuerpo para que el suplicio durara más. Algunos tardaron tres días en morir. Después, decidió alzarse contra los turcos y se negó a pagarles el tributo, planteando a MEHMET II una guerra de guerrillas que trajo en jaque al Imperio Otomano. Sin embargo, los turcos acabaron invadiendo Valaquia y VLAD huyó a Hungría para pedir protección, pero el rey lo encarceló. Durante sus doce años de encierro aplacó su sadismo empalando ratones y pájaros. En 1475 fue liberado y regresó al trono de Valaquia, que había sido ocupado por su hermano RADU EL HERMOSO. Su última acción conocida fue la lucha contra los turcos en la batalla de Vaslui junto a las tropas del príncipe ESTEBAN BATHORYEn 1476, murió asesinado en una emboscada, probablemente por sus propios soldados, que entregaron su cabeza a los turcos. El trofeo fue colgado de una estaca en el centro de Estambul. En Rumanía fue venerado como paladín de la cristiandad contra la invasión musulmana, pese a que siempre se le representa con la estrella de ocho puntas, nunca con una cruz. Jamás se supo qué ocurrió con sus restos, supuestamente enterrados en el MONASTERIO DE SNAGOV.

EL PANJANDRUM

Estamos en Inglaterra, finaliza la primavera del año 1943. La Alemania Nazi se encuentra en una dura encrucijada: acaba de perder la batalla de Stalingrado y sus tropas se veían más exhaustas que nunca. El garrafal error de enemistarse con la Unión Soviética la había forzado a enfrentar fuerzas que sencillamente era incapaz de igualar. Pero su poder bélico seguía siendo terrible. A la industria alemana ahora se sumaba el poder de Polonia, Italia y, sobre todo, Francia y Bélgica, una capacidad que no debería subestimarse. Y el ejército alemán seguía siendo un adversario temible, uno que al menos la Gran Bretaña no estaba en condiciones de enfrentar. Afortunadamente para los británicos, en este momento los Estados Unidos ya habían entrado al conflicto y masivos refuerzos de Occidente comenzaban a llegar a la isla. En vista de la catástrofe que había surgido el ejército alemán comenzaron los planes para un desembarco. Había llegado la hora de liberar a Francia. Pero para ello se necesitaban armas capaces de romper las duras defensas alemanas. Dentro de las propuestas realizadas por los británicos una en particular resalta por su extraña forma. Se trata del PANJANDRUM: una potente máquina que, se esperaba, destruiría rápidamente las defensas alemanas en las playas de Normandía.

El concepto era de una simpleza magnífica. Ruedas de madera cargadas de explosivos se pondrían sobre el océano, donde al encender los cohetes las ruedas comenzarían a marchar hacia su objetivo final: las fortificaciones enemigas. Hay que admitir lo magnífico del planteamiento. Independientes a los comandos humanos, una vez se encendieran los PANJANDRUM serían el equivalente moderno a una fila de elefantes marchando hacia las filas enemigas. Se planteaba que facilitarían muchísimo la entrada de las tropas aliadas a territorio francés. Sin embargo, las cosas terminaron saliendo muy diferente de lo esperado. El PANJANDRUM no tenía ningún tipo de control y las irregularidades en el terreno hacían que los cohetes se soltaran de la máquina, desviando su trayectoria y convirtiéndola en un potencial búmeran lleno de explosivos que podía golpear al mismo ejército aliado. Pese a que el prototipo del PANJANDRUM se mantuvo en secreto por un tiempo bastante largo, su desarrollo involucró pruebas de campo en las que cientos de testigos vieron el fracaso británico. Esto ha hecho que muchos consideren que el artefacto jamás se pensó como un arma de campaña sino que hizo parte de la OPERACIÓN FORTALEZA, que buscaba convencer a los alemanes que el ataque se ejecutaría por el norte, en las posiciones del Paso de Calais, y no por Normandía. En cualquier caso, el PANJANDRUM sigue siendo una de las curiosidades más notorias de la Segunda Guerra Mundial.

Fuente:

GAMIGÍN UN DEMONIO EN EL PURGATORIO

Por alguna oscura negociación que ningún grimorio o libro prohibido revela, GAMIGÍN es el único demonio que tiene libre acceso al Purgatorio. Esta licencia demoníaca para moverse libremente fuera del infierno no es novedosa, aunque solo puede acceder al Purgatorio. Otros demonios poseen órbitas de acción menos extraordinarias, aunque igualmente asombrosas.

Ahora bien, se ignora si GAMIGÍN de hecho trabaja en el Purgatorio para captar indecisos y llevarlos al infierno; o si su filosofía del desgano y la apatía lo convierte en un insólito apologista de las virtudes celestiales. Otra característica poco heterodoxa de este demonio es que jamás deja de acudir a la convocatoria de sus fieles. En realidad, GAMIGÍN nunca deja de complacer los pedidos que se le hacen.

Paradójicamente, este régimen de aceptación incluye también a los exorcistas, quienes saben que sólo basta pedírselo gentilmente para que este demonio abandone sin demora el cuerpo del poseso. Este exceso de camaradería convirtió a GAMIGÍN en escolta de las almas del Purgatorio, a quienes acompaña bajo la forma de un caballo imposible.

miércoles, 7 de junio de 2017

EL TAJ MAHAL

Es un complejo de edificios construido entre 1631 y 1654 en la ciudad de Agra, estado de Uttar Pradesh, India, a orillas del Yamuna, por el emperador musulmán Shah Jahan de la dinastía mogol. El imponente conjunto se erigió en honor de su esposa favorita, Arjumand Bano Begum —más conocida como Mumtaz Mahal— quien murió dando a luz a su 14ª hija, y se estima que la construcción necesitó el esfuerzo de unos 20.000 obreros. Es considerado el más bello ejemplo de arquitectura mogola, estilo que combina elementos de las arquitecturas islámica, persa, india e incluso turca. El monumento ha logrado especial notoriedad por el carácter romántico de su inspiración. Aunque el mausoleo cubierto por la cúpula de mármol blanco es la parte más conocida, el Taj Mahal es un conjunto de edificios integrados.

Actualmente es un importante destino turístico de la India. En 1983, fue reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. El Taj Mahal fue nombrado una de Las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno. El emperador Sha Jahan fue un prolífico mecenas, con recursos prácticamente ilimitados. Bajo su tutela se construyeron los palacios y jardines de Shalimar en Lahore, también en honor de su esposa. Mumtaz Mahal dio a su esposo catorce hijos, pero falleció en el último parto y el emperador, desconsolado, inició casi enseguida la construcción del Taj como ofrenda póstuma. Todos los detalles del edificio muestran su naturaleza romántica, y el conjunto hace alarde de una estética espléndida. Tras una visita realizada en 1663, el explorador francés François Bernier realizó el siguiente retrato del Taj Mahal y de los motivos del emperador para construirlo:

"Completaré esta carta con una descripción de los dos maravillosos mausoleos que otorgan total superioridad a Agra sobre Delhi. Uno de ellos fue erigido por Jehan-guyre en honor de su padre Ekbar, y Chah-Jehan levantó el otro, de extraordinaria y celebrada belleza, en memoria de su esposa Tage Mehale, de quien se dice que su esposo estaba tan enamorado que le fue fiel toda su vida y a su muerte quedó tan afectado que no tardó mucho en seguirla a la tumba".

A poco de terminar la obra en 1656, Sha Jahan cayó enfermo y su hijo Sha Shuja se declaró a sí mismo emperador en Bengala, mientras Murad, con el apoyo de su hermano Aurangzeb, hacía lo mismo en Guyarat. Cuando Sha Jahan, muy enfermo ya, se rindió a los ataques de sus hijos, Aurangzeb le permitió seguir con vida en arresto domiciliario que cumplió en el cercano fuerte de Agra. La leyenda cuenta que pasó el resto de sus días mirando por la ventana al Taj Mahal y, después de su muerte en 1666, Aurangzeb lo sepultó en el mausoleo al lado de su esposa, generando la única ruptura de la perfecta simetría del conjunto. Se dice también que después de terminar dicha obra arquitectónica el emperador hizo que a los obreros se les cortara las manos para que jamás se viera otra obra igual.

A finales del siglo XIX varios sectores del Taj Mahal estaban muy deteriorados por falta de mantenimiento. Durante la época de la rebelión hindú (1857) fue dañado por soldados británicos, cipayos y oficiales del gobierno, quienes arrancaban piedras semipreciosas y lapislázuli de sus muros. En 1908 se completó la restauración ordenada por el virrey británico, Lord Curzon, quien también encomendó la fabricación de la gran lámpara de la cámara interior según el modelo de una similar que se encontraba en una mezquita de El Cairo. Curzon hizo remodelar también los jardines al estilo inglés que todavía hoy se conservan. Durante el siglo XX mejoró el cuidado del templo, en 1942 el gobierno construyó un andamio gigantesco cubriendo la cúpula, en previsión de un ataque aéreo de la Luftwaffe y, posteriormente, de la fuerza aérea japonesa. Esta protección se volvió a erigir durante las guerras entre India y Pakistán de 1965 y 1971.

Las amenazas más recientes provienen de la contaminación ambiental sobre las riberas del río Yamuna y de la lluvia ácida causada por la refinería de Mathurā. Ambos problemas son objeto de varios recursos ante la Corte Suprema de Justicia de la India. Recientemente, sectores sunitas reclamaron la propiedad del edificio, basándose en que se trata de la tumba de una mujer desposada con un miembro de ese culto islámico. El Gobierno indio ha rechazado la reclamación considerándola sin fundamento, ya que el Taj Mahal es propiedad de la nación entera.

LA SOCIEDAD VRIL

Fue una sociedad pseudo-científica y esotérica surgida durante el período de la Alemania nazi. Gran parte de sus actividades han sido objeto de numerosas especulaciones, incluyendo la propia existencia de la sociedad. “Vril” es una sustancia nombrada en la novela de ciencia-ficción “The Coming Race”, del autor Edward Bulwer-Lytton. Varios lectores teosofístas creyeron que era un relato verídico sobre la existencia de una raza superior que habitaba en las profundidades de la Tierra y que utilizaba una energía llamada "Vril". En la década de 1960 comenzaron a surgir teorías conspirativas sobre la “Sociedad Vril”. Willy Ley era un ingeniero alemán que había emigrado a los Estados Unidos en la década de 1930. En 1947 publicó un artículo titulado “Pseudociencia en la tierra de los nazis” en el que intentaba explicar a sus lectores cómo Alemania había investigado varias teorías pseudo-científicas y esotéricas durante el gobierno nacionalsocialista.

Atribuyó esta tendencia a la gran popularidad de varias teorías irracionales durante la época. Entre otros grupos pseudo-científicos menciona uno muy peculiar: “El siguiente grupo fue literalmente fundado a partir de una novela. Ese grupo al que me refiero se hacía llamar “Sociedad por la Verdad” y se encontraba más o menos localizado en torno a Berlín, dedicando su tiempo a la búsqueda del Vril” El artículo de Willy Ley y dos pequeños panfletos, describen un sistema de movimiento perpetuo basado en el “Vril”, son la única base real de las especulaciones sobre esta sociedad, que se produjeron posteriormente sobre la "Sociedad por la Verdad" que Willy Ley afirma que realizaba investigaciones sobre la existencia del “Vril”, y que posiblemente esté relacionado con las teorías especulativas de la “armas maravillosas” que los nazis intentaron desarrollar sin éxito.

La existencia de la “Sociedad Vril fue defendida por primera vez por Jacques Bergier y Louis Pauwels. En su libro “El retorno de los brujos”, publicado en 1960 afirmaban que la “Sociedad Vril era una comunidad secreta de ocultistas que surgió en Berlín antes del ascenso de los nazis. La Sociedad Vril de Berlín era de hecho una especie de círculo interno de la “Sociedad Thule, esta última tenía principal interés por la una reivindicación sobre los orígenes de la raza aria. “Thule” era un país situado por los geógrafos grecorromanos en el más lejano norte. La sociedad fue bautizada en honor a la “Última Thule” (en latín ‘el norte más distante’), mencionada por el poeta romano Virgilio en su poema épico Eneida, que era la porción más al norte de “Thule” y se suele asimilar a Escandinavia.

La ariosofía la designó como capital de la Hiperbórea y situaron “Última Thule” en el extremo norte cercano a Groenlandia o Islandia. Los miembros de esta sociedad creían en la teoría intraterrestre y entre sus metas, incluyó el deseo de demostrar que la raza aria procedía de un continente perdido, quizás la AtlántidaPero si volvemos a la “Sociedad Vril, sus miembros afirmaban que se encontraba en estrecho contacto con la sociedad inglesa conocida como “Orden Hermética del Amanecer Dorado”En la década de 1990 se produjo un renovado interés por la “Sociedad Vril en Alemania con la aparición de nuevas publicaciones. Existen teorías sobre esta sociedad, con el mito de la fabricación de platillos voladores por parte de los nazis.