miércoles, 30 de noviembre de 2016

EL ATAQUE A PEARL HARBOR

Fue una ofensiva militar sorpresa efectuada por la Armada Imperial Japonesa contra la base naval de los Estados Unidos en Pearl Harbor, Hawái, en la mañana del 7 de diciembre de 1941. El ataque pretendía ser una acción preventiva destinada a evitar la intervención de la Flota del Pacífico de los Estados Unidos en las acciones militares que el Imperio del Japón estaba planeando realizar en el Sudeste Asiático contra las posesiones ultramarinas del Reino Unido, los Países Bajos y los propios Estados Unidos. Los japoneses hicieron coincidir esta ofensiva con el ataque a las posesiones del Imperio Británico en Malasia, Singapur y Hong Kong, todas las cuales estaban ya en su poder a mediados de febrero de 1942.

La base naval fue atacada por 353 aeronaves japonesas que incluían cazas de combate, bombarderos y torpederos que despegaron de seis portaaviones. Resultaron dañados los ocho acorazados estadounidenses atracados en el puerto, y cuatro de ellos se hundieron. De estos ocho, dos fueron reflotados y cuatro reparados, por lo que seis pudieron volver a entrar en servicio más tarde, durante la guerra. El ataque japonés también hundió o dañó tres cruceros, tres destructores, un buque escuela y un minador. Los norteamericanos perdieron 188 aeronaves, murieron 2402 estadounidenses y 1282 quedaron heridos de diversa consideración. Sin embargo, los japoneses no atacaron la central eléctrica, el astillero, las instalaciones de mantenimiento, los depósitos de combustible y torpedos, los muelles de submarinos y el edificio del cuartel general y de la sección de inteligencia. Los japoneses perdieron 29 aeronaves y cinco minisubmarinos, además de sufrir 65 bajas militares entre muertos y heridos.

El ataque conmocionó profundamente al pueblo estadounidense y llevó directamente a la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, tanto en los teatros de guerra de Europa como del Pacífico. Al día siguiente del ataque, 8 de diciembre, los Estados Unidos le declararon la guerra al Imperio del Japón. El apoyo interno en Norteamérica a la no intervención en el conflicto mundial, que había sido fuerte, desapareció, mientras que la asistencia clandestina al Reino Unido fue remplazada por una alianza plena. La Alemania nazi y la Italia fascista declararon la guerra a los Estados Unidos el 11 de diciembre en respuesta a las operaciones puestas en marcha por la nación norteamericana.

Hay numerosos precedentes históricos de ataques militares sin previa declaración de guerra por parte de Japón. Sin embargo, la inexistencia de una declaración formal por parte nipona mientras se llevaban a cabo negociaciones que parecían prosperar, llevó al presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt a calificar al 7 de diciembre de 1941 como «una fecha que vivirá en la infamia».

TRADICIONES Y ORIGEN DE LA CORONA DE ADVIENTO - 1º PARTE

Los mosaicos del siglo XII de la portada de la Basílica de Santa María in Traste veré de Roma, resumen plásticamente y anticipan, como si se tratase de una profecía, la tradición de la Corona del Adviento, que surgirá en las comunidades cristianas europeas en el norte de Europa en la primera mitad de siglo XIX. El mosaico, en su primera composición de Pietro Cavallini, en el siglo XII, mostraba en un trono a la Virgen con el niño Jesús, rodeada de cuatro muchachas; dos portan lámparas de aceite con la luz encendida, y otras dos, con velo, las llevan con la luz apagada. La escena inicial fue modificada en el proyecto de Carlo Fontana de 1702, que añadieron seis vírgenes más, todas ellas con la luz encendida.

La parábola de las vírgenes prudentes y necias, vislumbrada en el mosaico, es una llamada a esperar vigilante y diligentemente al Señor, que es presentado por la Virgen, como luz nacida de la alto y se ha revestida de la condición humana. La luz hace referencia, en la tradición vetereotestamentaria a la acogida de la revelación divina (Sal 35, 10: «tu luz nos hace ver la luz»), la imagen opuesta representa la obstrucción y el rechazo de la revelación divina.

Para la antigüedad las lámparas de aceite o las velas confeccionadas con la cera de la abeja, no eran simple linternas modernas, sino objetos con un significado religioso. La luz, que porta la lámpara, se identificaba con los conceptos del bien y del mal, el orden y el caos, la búsqueda del conocimiento, la iniciación, la verdad, la vida y la muerte.

El hecho de encender lámparas y luminarias con una finalidad cultual está atestiguado en la historia de las religiones. La luz proveniente de la lámpara ahuyenta los poderes maléficos e inquietantes de las tinieblas. La lámpara es signo de la presencia real de Dios. Así el Corán declara: «Dios es la luz de los cielos y de la tierra. Su luz es como una hornacina en la que hay un pábilo encendido» (Sura 24, 35).

En ocasiones las lámparas, como símbolo de la vida, eran colocadas en las columnas de las necrópolis funerarias y en las tumbas de los difuntos. En la tumba de Tutankhamón, descubierta en 1922 por el inglés Howard Carter, se hallaron lámparas de aceite. La piedad popular cristiana pone la candela, bendecida en el día de la Presentación, entre las manos del fiel, en su lecho de muerte, para que ilumine los últimos pasos de su camino hacia la eternidad.

El hecho de encender las luces tanto de la casa como del templo tenía un valor religioso cultual. La mujer hebrea enciende ritualmente las luces de la fiesta del Sabbath. Entre los griegos y los romanos cuando el portador de la luz entraba pronunciaba una bendición o un buen deseo tal como «¡buena sea la luz!». A lo que se respondía: «¡Bienvenida sea la luz!». Todavía en el oficio hispano mozárabe se saluda diciendo: «En el nombre de nuestro Señor Jesucristo luz con paz»

La simbología de los elementos naturales recogida en la historia de las religiones, no es elemento principal para explicar los signos de la revelación judeocristiana. En la fe revelada el punto central se desplaza de la naturaleza a la historia. La corona de adviento no está sujeta solamente a la simbología del solsticio de invierno sino a la revelación divina, tal y como la encontramos en la fiesta rabínica de la Hanukkah, fiesta también conocida como festival de las luces, comprende 8 días desde el 25 de Kislev hasta el 3 de Tevet y conmemora la victoria de Judas Macabeo contra los Griegos y la purificación y dedicación del templo el 25 de Kislev del año 164 a. C.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

AGATHIÓN

Se dice que AGATHIÓN es un demonio o espíritu de temperamento afable que sólo se manifiesta durante el mediodía. Casi todos los libros prohibidos y grimorios que reparan en él sostienen que se destaca por una increíble modestia y falta de protagonismo en los asuntos infernales. Esta austeridad lo convierte en un demonio amable incluso con los exorcistas, chamanes, y en general con cualquiera que se dedique a investigar posesiones diabólicas y distintos fenómenos paranormales.

La pasividad y camaradería de AGATHIÓN se expresa claramente en la total aceptación de las órdenes que se le formulan. En este contexto, no es extraño que acceda voluntariamente a ser encerrado en un amuleto, un talismán o un anillo mágico, y desde allí servir a quien estableció un pacto con él. Este demonio solo deja verse durante el mediodía, es decir, cuando las sombras son más pequeñas, casi siempre con forma humana; aunque algunos libros de ocultismo denuncian que, en ocasiones, adquiere una fisionomía más adecuada para su naturaleza mitológica.

AGATHIÓN parece ignorar las incontables tradiciones y leyendas de pactos satánicos, ya que para establecer un vínculo perdurable con él no son necesarias las firmas sangrientas ni las promesas desmedidas, sino únicamente la palabra. Sus poderes son tan modestos como su personalidad. No obstante, a cambio de esta falta de cualidades se puede contar incondicionalmente con su fidelidad en asuntos amorosos.

martes, 22 de noviembre de 2016

LA BATALLA DE LA VUELTA DE OBLIGADO

El 20 de noviembre de 1845, siendo el general Juan Manuel de Rosas responsable de las Relaciones Exteriores del territorio nacional, fuerzas anglo francesas se habían adentrado el Río de la Plata hacia el río Paraná, para obligarnos a aceptar “su libre navegación” de nuestro río. Una flota fenomenal de barcos de guerra, bien abastecidos, venidos a negociar con la fuerza, por el enojo de los comerciantes ingleses y franceses con la política de Rosas. El gobernador, a quien además las provincias cedieron el manejo de las cuestiones exteriores, quería cobrarles impuestos a sus productos para proteger industrias locales, y evitar que navegaran por nuestros ríos. No es que Rosas, contra lo que algunos dijeron, era un nacionalista fanático, sino con una política pragmática quería evitar que, pese al dominio inglés de nuestro comercio, que ya tenían, avanzaran sobre ulteriores derechos a copar el Estado o los territorios, cosa que venían haciendo en todo el mundo.

De esa manera se manejaron muchas veces los europeos, y más en el siglo XIX. Directamente el Parlamento británico se hizo eco de la queja de unos comerciantes ingleses que querían sí o sí vender productos en nuestro territorio y navegar con ellos nuestras aguas. Para nada ingenuo, el canciller argentino Arana decía ante la legislatura: “¿Con qué título la Inglaterra y la Francia vienen a imponer restricciones al derecho eminente de la Confederación Argentina de reglamentar la navegación de sus ríos interiores? ¿Y cuál es la ley general de las naciones ante la cual deben callar los derechos del poder soberano del Estado, cuyos territorios cruzan las aguas de estos ríos? ¿Y que la opinión de los abogados de Inglaterra, aunque sean los de la Corona, se sobrepondrá a la voluntad y las prerrogativas de una nación que ha jurado no depender de ningún poder extraño? Pero los argentinos no han de pasar por estas demasías; tienen la conciencia de sus derechos y no ceden a ninguna pretensión indiscreta. El general Rosas les ha enseñado prácticamente que pueden desbaratar las tramas de sus enemigos por más poderosos que sean. Nuestro Código internacional es muy corto. Paz y amistad con los que nos respetan, y la guerra a muerte a los que se atreven a insultarlo”.

Pero su Majestad británica, decía una cosa y hacía otra, porque mientras las negociaciones estaban en marcha, la mañana del 20 de noviembre de 1845 desde nuestras costas divisaron las siluetas de cientos de barcos. Algunos de ellos bloquearon el puerto de Buenos Aires nuevamente (ya lo habían hecho los franceses solos en 1838). Lo llamativo entonces fue la conformación de los invasores: se trataba de una flota compuesta por naciones históricamente enemigas, que debutaron entonces como aliadas para imponer sus reglas en nuestras tierras.

La defensa argentina daría risa a cualquier ejército bien pertrechado, se hizo de ingenio criollo y para nada tenía como abastecimiento, las nuevas tecnologías que la revolución industrial le daba a ambas potencias. Los argentinos juntaron tres enormes cadenas para atravesar el imponente Paraná de costa a costa, sostenidas sobre 24 barquitos, diez de ellos cargados de explosivos. Detrás de este dispositivo, esperaba heroicamente a la flota más poderosa del mundo, a bordo y al mando de una goleta, el general Lucio N. Mansilla, cuñado de Rosas y padre del genial escritor Lucio Víctor, que esa mañana, para arengar a las tropas le dijo lo siguiente:

A ver; les dijo: “¡Vedlos, camaradas, allí los tenéis! Considerad el tamaño del insulto que vienen haciendo a la soberanía de nuestra Patria, al navegar las aguas de un río que corre por el territorio de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. ¡Pero se engañan esos miserables, aquí no lo serán! Tremole el pabellón azul y blanco y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea”.

Inmediatamente después, cuando aún unas fanfarrias tocaban estrofas del himno, desde las barrancas del Paraná unas baterías abrieron fuego sobre el enemigo, frenado levemente por las cadenas. Estamos hablando de una lucha claramente desigual, la que sin embargo duró varias horas, hasta que a la tarde la flota franco-inglesa desembarcó y se apoderó de las baterías. Cortaron las cadenas y continuaron su viaje hacia el norte. En la acción murieron doscientos cincuenta argentinos y medio centenar de invasores europeos.

Al conocer los pormenores del combate, San Martín escribió esto, desde Francia: “Bien sabida es la firmeza de carácter del jefe que preside a la República Argentina; nadie ignora el ascendiente que posee en la vasta campaña de Buenos Aires y el resto de las demás provincias, y aunque no dudo que en la capital tenga un número de enemigos personales, estoy convencido, que bien sea por orgullo nacional, temor, o bien por la prevención heredada de los españoles contra el extranjero; ello es que la totalidad se le unirán (…). Por otra parte, es menester conocer (como la experiencia lo tiene ya mostrado) que el bloqueo que se ha declarado no tiene en las nuevas repúblicas de América la misma influencia que lo sería en Europa; éste sólo afectará a un corto número de propietarios, pero a la mesa del pueblo que no conoce las necesidades de estos países le será bien diferente su continuación. Si las dos potencias en cuestión quieren llevar más adelante sus hostilidades, es decir, declarar la guerra, yo no dudo que con más o menos pérdidas de hombres y gastos se apoderen de Buenos Aires (…) pero aun en ese caso estoy convencido, que no podrán sostenerse por largo tiempo en la capital; el primer alimento o por mejor decir el único del pueblo es la carne, y es sabido con qué facilidad pueden retirarse todos los ganados en muy pocos días a muchas leguas de distancia, igualmente que las caballadas y todo medio de transporte, en una palabra, formar un desierto dilatado, imposible de ser atravesado por una fuerza europea; estoy persuadido será muy corto el número de argentinos que quiera enrolarse con el extranjero, en conclusión, con siete u ocho mil hombres de caballería del país y 25 o 30 piezas de artillería volante, fuerza que con una gran facilidad puede mantener el general Rosas, son suficientes para tener un cerrado bloqueo terrestre a Buenos Aires”.

Hasta un enemigo de Rosas, como Juan Bautista Alberdi, impulsor de nuestra constitución nacional, llegó a decir desde Chile, donde estaba exiliado: “En el suelo extranjero en que resido, en el lindo país que me hospeda sin hacer agravio a su bandera, beso con amor los colores argentinos y me siento vano al verlos más ufanos y dignos que nunca. Guarden sus lágrimas los generosos llorones de nuestras desgracias aunque opuesto a Rosas como hombre de partido, he dicho que escribo con colores argentinos: Rosas no es un simple tirano a mis ojos; si en su mano hay una vara sangrienta de hierro, también veo en su cabeza la escarapela de Belgrano. No me ciega tanto el amor de partido para no conocer lo que es Rosas bajo ciertos aspectos. Sé, por ejemplo, que Simón Bolívar no ocupó tanto el mundo con su nombre como el actual gobernador de Buenos Aires; sé que el nombre de Washington es adorado en el mundo pero no más conocido que el de Rosas; sería necesario no ser argentino para desconocer la verdad de estos hechos y no envanecerse de ellos”.

Poner a Rosas a la altura de Bolívar y Washington, parece el típico agrande argentino. Pero comprendamos que era un gobernador de un país periférico que estaba desalojando ingleses, algo que muy pocos en el mundo podían contar, salvo los norteamericanos por su independencia. De hecho, el embajador de Estados Unidos en Buenos Aires, William Harris, le escribió a su gobierno: “Esta lucha entre el débil y el poderoso es ciertamente un espectáculo interesante y sería divertido si no fuese porque (…) se perjudican los negocios de todas las naciones”.

En pocas palabras, lo sucedido en la Vuelta de Obligado, obligó a los europeos a reconsiderar toda propuesta de invasión…por lo costoso de planificar y realizar tamaña empresa, vista la capacidad e ingenios demostrados en la resistencia…

Inglaterra ordena el fin del bloqueo en 1847, y los franceses lo hicieron un año después. Una vez más el propio San Martín felicitó a Rosas por su firme resistencia, según quedó escrito en un apartado especial en su testamento donde dijo lo siguiente: “El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sur le será entregado al general Juan Manuel de Rosas, como prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”.

NUESTRA SEÑORA DE LA MEDALLA MILAGROSA

El siglo 19 es un momento de cambio para la humanidad. Después del impacto de la revolución francesa, el individuo y sus derechos empezaron a ponerse por encima de la necesidad de tener como referencia permanente a Dios. El crecimiento del respeto por la persona (un objetivo digno, en si mismo) trajo lamentablemente aparejada una tendencia hacia el materialismo, el individualismo y toda forma de mejora de la calidad de vida de las personas. Esto hizo crecer el deseo de gozar en esta vida, y olvidar o relegar los sueños de alcanzar la verdadera felicidad en el Reino de Dios. Francia es un país elegido por la Virgen, ya que allí se han desarrollado muchas de las apariciones más trascendentes: La Medalla Milagrosa, Lourdes y La Salette. Y esta trilogía ha ocurrido en una sucesión de pocas décadas a partir de lo ocurrido en la Rue de Bac.

Fueron muchas las confidencias que Sor Catalina, humilde religiosa vicentina, recibió de los labios de María Santísima, pero jamás podremos conocerlas todas, porque respecto a algunas de ellas le fue impuesto el más absoluto secreto. Pero si sabemos que le confió una misión especial, esta fue el domingo 18 de julio de 1830:

“DIOS QUIERE CONFIARTE UNA MISIÓN. TE COSTARA TRABAJO, PERO LO VENCERÁS PENSANDO QUE LO HACES PARA LA GLORIA DE DIOS. TU CONOCERÁS CUAN BUENO ES DIOS. TENDRÁS QUE SUFRIR HASTA QUE LO DIGAS A TU DIRECTOR. NO TE FALTARÁN CONTRADICCIONES, MÁS TE ASISTIRÁ LA GRACIA, NO TEMAS. HÁBLALE A TU DIRECTOR CON CONFIANZA Y SENCILLEZ, TEN CONFIANZA, NO TEMAS. VERÁS CIERTAS COSAS, DÍSELAS. RECIBIRÁS INSPIRACIONES EN LA ORACIÓN”.

La tarde del 27 de noviembre de 1830, estaba Sor Catalina haciendo su meditación en la capilla cuando le pareció oír el roce de un traje de seda, que le hizo recordar la aparición anterior. Aparece así por segunda vez la Virgen Santísima, vestida de blanco con mangas largas y túnica cerrada hasta el cuello. Cubría su cabeza un velo blanco que sin ocultar su figura caía por ambos lados hasta los pies. Cuando Catalina quiso describir su rostro solo acertó a decir que era la Virgen María en su mayor belleza. Sus pies posaban sobre un globo blanco, del que únicamente se veía la parte superior, y aplastaban una serpiente verde con pintas amarillas. Sus manos elevadas a la altura del corazón sostenían otro globo pequeño de oro, coronado por una Crucecita. La Santísima Virgen mantenía una actitud suplicante, como ofreciendo el globo. A veces miraba al Cielo y a veces a la tierra.

De pronto sus dedos se llenaron de anillos adornados con piedras preciosas que brillaban y derramaban su luz en todas direcciones, circundándola en este momento de tal claridad, que no era posible verla. María tenía tres anillos en cada dedo: el más grueso junto a la mano, uno de tamaño mediano en el medio, y uno más pequeño en la extremidad. De las piedras preciosas de los anillos salían los rayos, que se alargaban hacia abajo y llenaban toda la parte baja. Catalina observó que algunos anillos tenían piedras preciosas que lanzaban luces más fuertes, mientras otros apenas emitían luz. Mientras Sor Catalina contemplaba a la Virgen, ella la miró y dijo a su corazón:

“ESTE GLOBO QUE VES A MIS PIES, REPRESENTA AL MUNDO ENTERO, ESPECIALMENTE FRANCIA Y A CADA ALMA EN PARTICULAR. ESTOS RAYOS SIMBOLIZAN LAS GRACIAS QUE YO DERRAMO SOBRE LOS QUE LAS PIDEN. LAS PERLAS QUE NO EMITEN RAYOS SON LAS GRACIAS DE LAS ALMAS QUE NO PIDEN”.

En este momento se apareció una forma ovalada en torno a la Virgen y en el borde interior apareció escrita la siguiente invocación: "María sin pecado concebida, ruega por nosotros, que acudimos a ti". Estas palabras formaban un semicírculo que comenzaba a la altura de la mano derecha, pasaba por encima de la cabeza de la Santísima Virgen, terminando a la altura de la mano izquierda. Sor Catalina, oyó de nuevo la voz en su interior:

"HAZ QUE SE ACUÑE UNA MEDALLA SEGÚN ESTE MODELO. TODOS CUANTOS LA LLEVEN PUESTA RECIBIRÁN GRANDES GRACIAS. LAS GRACIAS SERÁN MÁS ABUNDANTES PARA LOS QUE LA LLEVEN CON CONFIANZA".

La aparición, entonces, dio media vuelta y quedo formado en el mismo lugar el reverso de la medalla. En él aparecía una M, sobre la cual había una Cruz descansando sobre una barra, la cual atravesaba la letra hasta un tercio de su altura, y debajo los Corazones de Jesús y de María, de los cuales el primero estaba circundado de una corona de espinas, y el segundo traspasado por una espada. En torno había doce estrellas. En el anverso de la Medalla, la M de María sostiene la Cruz de Cristo, mientras que el Sagrado Corazón de Jesús está junto al Inmaculado Corazón de María. Se empieza con esta imagen a plantear el quinto dogma de Fe Mariana: María como Corredentora, Abogada y Medianera. María, inseparable de Jesús, nos muestra que Ella sufrió místicamente lo que Su Hijo sufrió física y místicamente también.

Catalina vivió el crecimiento de la difusión de la Medalla, sabiendo que todo el mundo se preguntaba quien sería la Religiosa que tuvo la gracia de ver a la misma Madre de Dios. Se sabía que una novicia en la Rue de Bac había recibido la visita de María y el pedido de la Medalla, pero nadie conocía la identidad de la agraciada. Ella escuchaba atenta los relatos sobre los milagros que acontecían, y en silencio se regocijaba por saber que María realizaba finalmente la obra que a ella había sido encomendada.

El 31 de diciembre de 1876 muere Catalina, en medio de una paz y serenidad que produjeron admiración a sus co hermanas. Ella por fin pudo entrar al Reino de Dios, como su Madre Celestial le había prometido. 56 años después de la muerte de Catalina, el Cardenal Verdier hizo abrir su tumba para hacer lo que se llama "un reconocimiento de las reliquias" de la que iban a beatificar, se encontró su cuerpo tal como se lo había depositado. El doctor que levantó sus párpados, tras 56 años de entierro, sintió una intensa emoción al descubrir sus magníficos ojos azules, que parecían estar aún con vida. El cuerpo de Catalina fue trasladado entonces a la calle de Bac, donde se lo puede ver, hoy en día, en una urna de vidrio. Después de la beatificación que se realizó en 1933, Catalina Labouré fue canonizada el 27 de Julio de 1947, por Pío XII, el cual declaró a toda la Iglesia: "Decretamos y definimos SANTA, a la Beata CATALINA LABOURÉ".

miércoles, 16 de noviembre de 2016

SOLEMNIDAD DE CRISTO REY

La fiesta de Cristo Rey fue instituida en 1925 por el papa Pío XI, que la fijó en el domingo anterior a la solemnidad de todos los santos. La Iglesia, ciertamente, no había esperado dicha fecha para celebrar el soberano señorío de Cristo: Epifanía, Pascua, Ascensión, son también fiestas de Cristo Rey. Si Pío XI estableció esa fiesta, fue como él mismo dijo explícitamente en la encíclica Quas primas, con una finalidad de pedagogía espiritual. 

Ante los avances del ateísmo y de la secularización de la sociedad quería afirmar la soberana autoridad de Cristo sobre los hombres y las instituciones. Ciertos textos del oficio dejan entrever un último sueño de cristiandad. En 1970 se quiso destacar más el carácter cósmico y escatológico del reinado de Cristo. La fiesta se convirtió en la de Cristo "Rey del Universo" y se fijó en el último domingo per annum. Con ella apunta ya el tiempo de adviento en la perspectiva de la venida gloriosa del Señor.

La transformación de la segunda parte de la colecta revela claramente el cambio introducido en el tema de la fiesta. La oración de 1925 pedía a Dios "que todos los pueblos disgregados por la herida del pecado, se sometan al suavísimo imperio" del reino de Cristo. El texto modificado pide a Dios "que toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y te glorifique sin fin".

El año litúrgico llega a su fin. Desde que lo comenzamos, hemos ido recorriendo el círculo que describe la celebración de los diversos misterios que componen el único misterio de Cristo: desde el anuncio de su venida (Adviento), hasta su muerte y resurrección (Ciclo Pascual), pasando por su nacimiento (Navidad), presentación al mundo (Epifanía) y la cadencia semanal del domingo. Con cada uno de ellos, hemos ido construyendo un arco, al que hoy ponemos la piedra angular. Este es el sentido profundo de la solemnidad de Cristo – Rey del Universo, es decir, de Cristo – Glorioso que es el centro de la creación, de la historia y del mundo. “Todos perciben en sus almas una alegría inmensa, al considerar la santa Humanidad de Nuestro Señor: un Rey con corazón de carne, como el nuestro; que es autor del universo y de cada una de las criaturas, y que no se impone dominando: mendiga un poco de amor, mostrándonos, en silencio, sus manos llagadas”.

Pío XI, al establecer esta fiesta, quiso centrar la atención de todos en la imagen de Cristo, Rey divino, tal como la representaba la primitiva Iglesia, sentado a la derecha del Padre en el ábside de las basílicas cristianas, aparece rodeado de gloria y majestad. La cruz nos indica que de ella arranca la grandeza imponente de Jesucristo, Rey de vivos y de muertos.

La Iglesia anuncia hoy alborozada que “el Cordero degollado”, al entregar su vida “en el altar de la Cruz”, reconquistó con su sangre preciosa toda la creación y se la entregó a su Padre, aunque sólo al final de los tiempos esa “entrega” será plena y definitiva. Al anunciar y celebrar hoy el triunfo de Cristo, nos llenamos de alegría y esperanza, sabiendo que Él nos llevará a su reino eterno, si ahora damos de comer al hambriento, y de beber al sediento, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y enterrar a los muertos (Evangelio.)

“Yo soy Rey”

Esta fue la respuesta rotunda de Jesús a Pilato. Aunque la respuesta completa fue ésta: “Pero mi reino no es de aquí”. Pero si el reino de Jesucristo no es de este mundo, se inicia y realiza germinalmente ya en este mundo. Es verdad que sólo al final de los tiempos y tras el juicio final alcanzará su plenitud definitiva, pues sólo entonces triunfará definitivamente del demonio, el pecado, el dolor y la muerte.

Pero ya ahora, “el reino instaurado por Jesucristo actúa como fermento y signo de salvación para construir un mundo más justo, más fraterno, más solidario, inspirado en los valores evangélicos de la esperanza y de la bienaventuranza, a la que todos estamos llamados”. Los santos –únicos que se han tomado en serio su reinado- han sido grandes sembradores de comprensión, justicia, amor y la paz siempre y en todas partes. ¡Pobre tierra esta nuestra sin su acción y la de los demás seguidores de Jesús!. A pesar de sus debilidades y pecados.

“Jesucristo es Rey que hace reyes a sus seguidores coronándolos en el cielo” (San Buenaventura)

La historia de los mártires de Cristo Rey se ha reproducido siempre que el amor de Dios se apodera de un alma

¿Por qué, entonces, tantos se oponen al reino de Jesucristo? Porque es evidente que son muchos los políticos, escritores, artistas, creadores de opinión, detentadores del dinero y del poder, gente de a pie, que gritan –con el más cruel y eficaz de los lenguajes: el de las obras- “¡No queremos que Él reine sobre nosotros!”. Ese es el grito que se esconde tras tantos diseños de la familia, de la educación, de la moda, de la cultura, de la sociedad actual (cf. San JOSEMARIA ESCRIVÁ, Es Cristo que pasa, n. 179). Cierto que es un grito que no pocas veces es un eco del “no saben lo que hacen”. Pero no por eso menos real y doloroso.

Nosotros hemos de empeñarnos en lo contrario. Dejarle reinar en nuestra inteligencia, en nuestra voluntad, corazón, cuerpo, familia. Y hacer que reine en nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo y gente que se cruce en nuestro caminar. (José Antonio Abad, Comentarios Litúrgicos, Rev. Palabra)

Cristo
Viene de la traducción griega del término hebreo “Mesías” que quiere decir “ungido”. No pasa a ser nombre propio de Jesús sino porque Él cumple perfectamente la misión divina que esa palabra significa. En efecto, en Israel eran ungidos en el nombre de Dios los que le eran consagrados para una misión que habían recibido de Él. Jesús cumplió la esperanza mesiánica de Israel en su triple función de sacerdote, profeta y rey. (C.I.C 436)

Como Hijo de Dios, le correspondía por naturaleza un absoluto dominio sobre todas las cosas salidas de sus manos creadoras. “Todas han sido creadas por y en Él. En el cielo y en la tierra, todas las cosas subsisten por Él, las visibles y las invisibles”. Pero además es Rey nuestro por derecho de conquista. Él nos rescató del pecado, de la muerte eterna.

Cristo reina ya mediante la Iglesia

“Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de muertos y vivos” (Rm 14,9). La Ascensión de Cristo al Cielo significa su participación, en su humanidad, en el poder y en la autoridad de Dios mismo. Jesucristo es Señor: posee todo poder en los cielos, y en la tierra. Él está “por encima de todo principado, Potestad, Virtud, Dominación” porque el Padre “bajo sus pies sometió todas las cosas”. (Ef 1, 20-22). Cristo es el Señor del cosmos (cf Ef 4, 10; 1 Co 15, 24.27-28) y de la historia. En él, la historia de la humanidad e incluso toda la Creación encuentran su recapitulación (Ef 1,10), su cumplimiento trascendente. (C.I.C 668)

Como Señor, Cristo es también la cabeza de la Iglesia que es su Cuerpo (cf Ef 1, 22). Elevado al cielo y glorificado, habiendo cumplido así su misión, permanece en la tierra en su Iglesia. La Redención es la fuente de la autoridad que Cristo, en virtud del Espíritu Santo, ejerce sobre la Iglesia (cf Ef 4, 11-13). C.I.C 669

Cristo es Señor de la vida eterna. El pleno derecho de juzgar definitivamente las obras y los corazones de los hombres pertenece a Cristo como Redentor del mundo. “Adquirió” este derecho por la Cruz.

Profundicemos llenos de agradecimiento, como aquellos colosenses a quienes Pablo dirige su carta, en el misterio de amor que es para nosotros Cristo Rey redimiéndonos: “Demos gracias a Dios Padre, que nos libró del poder de las tinieblas y nos hizo dignos de la herencia de los santos en la luz, introduciéndonos en el Reino del Hijo de su amor, en el cual tenemos redención por su sangre, perdón de los pecados”. (Col. 1. 12)

Él se ofreció en la cruz, como hostia inmaculada pacífica para que todos los hombres se sujetasen a su dominio. Y así poder entregar al Padre ese Reino eterno y universal formado con las almas que con Él y en Él se salvan siempre. Reino de verdad y de vida, Reino de Santidad y gracia, Reino de justicia, amor y paz.

martes, 15 de noviembre de 2016

CARDENAL VICTOR STEPINAC

STEPINAC fue el quinto de ocho hijos en una familia de campesinos, en 1909 se trasladó a Zagreb, donde completó su formación escolar. En 1916 fue reclutado en el ejército austro-húngaro y posteriormente, enviado a servir en el frente italiano durante la Primera Guerra Mundial. En julio de 1918 fue capturado por los italianos, que lo mantuvieron como prisionero de guerra durante cinco meses. Tras su liberación se integró en las fuerzas yugoslavas, regresando a su casa en la primavera de 1919. En 1924, viajó a Roma para estudiar para el sacerdocio en el Colegio Germánico. Fue ordenado sacerdote el 26 de octubre de 1930. El 1 de noviembre, dijo su primera misa en la Basílica de Santa María la Mayor. En 1934 fue nombrado Obispo coadjutor de la sede de Zagreb, siendo uno de los firmantes del memorando de Zagreb, exigiendo al rey Alejandro I de Yugoslavia, que había establecido una dictadura real, la liberación de VLADKO MAČEK y otros políticos croatas, así como una amnistía general.

El 7 de diciembre de 1937 fallece el arzobispo ANTÓN BAUER, y aunque aún tenía menos de 40 años, STEPINAC le sucedió como arzobispo de Zagreb. Durante la Segunda Guerra Mundial en el Estado Independiente de Croacia, un estado títere formado por las Potencias del Eje en parte del territorio de Yugoslavia después de la invasión de abril de 1941. Un movimiento fascista de extremistas croatas, la USTAŠA, regía el estado. En los primeros días de este régimen, STEPINAC, al igual que otros líderes influyentes de Croacia apoyaron el nuevo Estado y acogieron con satisfacción la desaparición del Reino de Yugoslavia. STEPINAC colaboró también en la conversión de serbios ortodoxos al catolicismo, lo que en muchos casos significaba que conservaran la vida. Es en esta época cuando surgen las mayores controversias sobre la actitud de STEPINAC: muchos lo consideran un colaborador directo del régimen genocida de PAVELIĆ, mientras que otros sostienen que salvó de la muerte a miles de judíos a los que dio protección y ayudó a escapar. Tras la caída del fascismo, STEPINAC fue detenido por el ejército yugoslavo el 17 de mayo de 1945, pero fue liberado tras la intervención de Tito el 2 de junio siguiente. No obstante, su oposición al comunismo le llevó a enfrentarse en reiteradas oportunidades al régimen, por motivos como la expropiación de los bienes de la iglesia o el (según STEPINAC) "asesinato masivo de religiosos desde que los comunistas tomaron el poder".

Fue arrestado el 18 de septiembre de 1946, le acusaron de colaboración con las fuerzas de ocupación, relaciones con el régimen genocida USTASHI, como agitador religioso, conversiones forzosas de serbios ortodoxos al catolicismo a punta de pistola y alta traición contra el gobierno yugoslavo. Su juicio, junto con otros colaboradores y funcionarios del gobierno de PAVELIĆ, que había huido a Argentina, se inició el 30 de septiembre. Durante ese proceso, defendió su actuación durante la guerra, dijo que las conversiones religiosas se realizaron de forma voluntaria y que nunca fue un USTAŠA. La fiscalía desmontó todas sus alegaciones, y el 11 de octubre de 1946 fue declarado culpable de alta traición y crímenes de guerra, y condenado a 16 años de cárcel. Después de cinco años de prisión, donde recibió tratamiento preferente en reconocimiento de su condición clerical, fue puesto en libertad en un gesto de conciliación por parte de Tito, con la condición de que, o bien se retiraba a Roma o se limitaría a desempeñarse en su parroquia natal. Se negó a salir de Yugoslavia, y optó por vivir en Krašić, adonde fue trasladado el 5 de diciembre de 1951. El 29 de noviembre de 1952 fue nombrado cardenal por el Papa Pío XII, en respuesta a lo cual Yugoslavia rompió relaciones diplomáticas con el Vaticano el 17 de diciembre siguiente. En 1953 le fue diagnosticada policitemia, un trastorno sanguíneo, y falleció en 1960, víctima de una trombosis, siendo enterrado en Zagreb. El 9 de octubre de 1981 el Vaticano inició su proceso de beatificación, y el 11 de noviembre de 1997 fue declarado mártir por el Papa Juan Pablo II, quien también lo beatificó en MARIJA BISTRICA el 3 de octubre de 1998. La Iglesia ortodoxa serbia y el CENTRO SIMÓN WIESENTHAL protestaron formalmente e intentaron impedir, sin éxito, la decisión de la Santa Sede.

En su visita a Croacia en 2011, el papa Benedicto XVI afirmó sobre STEPINAC:

Precisamente por su firme conciencia cristiana, supo resistir a todo totalitarismo, haciéndose defensor de los judíos, los ortodoxos y todos los perseguidos en el tiempo de la dictadura nazi y fascista, y después, en el período del comunismo, «abogado» de sus fieles, especialmente de tantos sacerdotes perseguidos y asesinados.

Fuente:

MARÍA-BISTRICA

Pocos países católicos poseen una historia de luchas y fidelidad a la Iglesia, como Croacia. Situada en el este de Europa, veía como los pueblos vecinos a ella apostataban y se apartaban de la fe. El pueblo croata, sin embargo permaneció fiel. Los serbios, sus más cercanos vecinos, adhirieron en primer lugar al cisma de los griegos. Ese cisma devoró a varias naciones, pero al llegar a Croacia se estancó. Luego fue la herejía de los BOGOMILOS en el siglo XIII que contaminó diversas regiones de Europa oriental, pero que en la frontera croata fue detenida. Surgió después un peligro mucho mayor, el ISLAMISMO DE LOS TURCOS, que llegaron con una fuerza avasalladora, ante el cual los pueblos vecino de Croacia se rindieron. Los croatas, muy inferiores en número, sin embargo superiores en cuanto a su fe, decidieron resistir. Apelaron a María, pidieron su auxilio maternal y... resistieron contra toda esperanza por mucho tiempo. Su territorio era invadido, pero después los invasores eran expulsados. Tal resistencia evitó que los turcos entrasen en Italia, Austria y Alemania. Croacia fue un dique que defendió toda Europa. Por eso el Papa León X le concedió en el siglo XVI el título de “ANTEMURALE CHRISTIANITATIS”, o sea, BALUARTE DE LA CRISTIANDAD.

No culminaron ahí los inestimables servicios que los católicos croatas prestaron a la Iglesia y a la Civilización Cristiana. En el siglo XX los croatas supieron permanecer fieles a su fe, cuando el comunismo subyugó toda Europa Oriental, sufriendo varios croatas el martirio o terribles persecuciones, como el heroico CARDENAL STEPINAC. Y en la reciente guerra que estalló en el territorio de la ex Yugoslavia, los croatas demostraron una vez más sus cualidades guerreras en la defensa de sus santuarios, varios de ellos ferozmente bombardeados por las fuerzas del régimen comunista de Belgrado. Fue en el medio de uno de esos combates en defensa de la fe que comenzó la historia del Santuario considerado hoy un símbolo de la nación croata. Cuando en 1545 los musulmanes se aproximaron a una capilla en la colina del vino, el pueblo de la región se refugió en la cercana ciudad de BYSTRICA, llevando consigo una pequeña imagen que representa a Nuestra Señora vestida como dama noble de la región, con el Niño Jesús en brazos. El párroco de la ciudad, temiendo la invasión de los turcos, tomó la imagen y la escondió en un agujero efectuado en el muro de la iglesia.

Los turcos dominaron la ciudad, el párroco huyó y murió sin haber revelado a nadie donde había escondido la imagen. La lucha continuó algunos años, y los católicos reconquistaron la ciudad. En 1588, el nuevo párroco de la iglesia se sorprendió al ver que una luz salía de adentro del muro. Con ayuda de los parroquianos, el sacerdote perforó la pared encontrando la imagen de Nuestra Señora. La noticia del milagroso hecho se difundió rápidamente por la región, comenzando las peregrinaciones hacia BYSTRICA. Pero, en el correr de aquellas incesantes guerras, los musulmanes invadieron una vez más la ciudad. Nuevamente, en 1640 el párroco escondió la imagen atrás de la pared del altar mayor de la iglesia. La devoción a la imagen disminuyó en medio de la confusión de la guerra. Años después ya nadie se recordaba más a la Virgen. Esta vez, la victoria de los turcos parecía que se llevaba a cabo. En 1683, ellos ya estaban a las puertas de Viena. Todo indicaba que el BALUARTE DE LA CRISTIANDAD sería destruido. Sin embargo, los turcos fueron aplastados en Viena por las tropas del Rey de Polonia JAN SOBIESKI; los turcos se retiraron y Croacia se mantuvo firme como frontera entre los católicos y los infieles.

En un domingo de septiembre, luego del sermón del párroco, los católicos presentes en la Misa subían hasta el púlpito de la iglesia para rezar a fin de obtener ciertas gracias. Entre esas personas, apareció una señora vestida de azul, teniendo en sus manos una vela. Ella pidió: “Rezad con todo el pueblo para que yo pueda volver a ver”. El pedido no dejaba de ser extraño, una vez que dicha señora había subido y bajado del púlpito sin ayuda. Luego de la Misa, el párroco fue a visitar a otro sacerdote, y se encontró a mitad de camino con la señora que había hecho tal pedido. Deseó preguntar el motivo, pero la señora desapareció repentinamente. El párroco concluyó que se trataba de la Virgen Santísima. Solicitó ayuda al obispo el cual recordaba que, cuando era niño, peregrinó descalzo hasta la imagen milagrosa de BYSTRICA. El párroco no tenía idea que imagen podía ser esa, pero, estimulado por el Prelado, y luego de minuciosa búsqueda, acabó por derrumbar la pared del altar mayor, descubriendo así la imagen, que de esta manera volvió a ver a su pueblo. La historia de esa imagen constituye un símbolo para los croatas devotos en nuestros días. María puede estar escondida de nuestra visión, debido a las persecuciones. ¡Pero si confiamos y resistimos, Ella misma operará los prodigios necesarios para reaparecer a nuestros ojos! Y si por cualquier razón cometemos la desgracia de olvidarnos de Ella, María jamás se olvidará de nosotros, y deseará vernos nuevamente.

Fuente:

PETER FECHTER, PRIMER MÁRTIR DEL MURO DE BERLÍN

Corría el año 1962 cuando el recién estrenado MURO DE BERLÍN cobraría su primera víctima y probablemente la más notoria. PETER FECHTER, fue un obrero de la construcción alemán, que a la edad de 18 años se convirtió en probablemente la más notoria víctima del MURO DE BERLÍN. Aproximadamente un año después de la construcción del muro, FECHTER intentó escapar de la REPÚBLICA DEMOCRÁTICA ALEMANA junto con su amigo HELMUT KULBEIK. El plan consistía en esconderse en un taller de carpintería cerca del muro, para observar el movimiento de los guardias desde allí y poder saltar desde una ventana en el momento adecuado hasta el llamado corredor de la muerte (una franja de tierra entre el muro principal y un muro paralelo que recientemente se había empezado a construir) y correr por el mismo hasta una pared cercana a CHECKPOINT CHARLIE, en el distrito de KREUZBERG en BERLÍN OCCIDENTAL.

Sin embargo, cuando intentó escalar el muro, los guardias de la DEUTSCHE GRENZPOLIZEI dispararon. Aunque KULBEIK logró atravesar el muro, FECHTER fue alcanzado en la pelvis, a la vista de cientos de testigos. Él cayó de nuevo hacia el corredor de la muerte del lado este, donde quedó a la vista de la gente situado en el lado occidental, entre la cual se incluían periodistas. A pesar de sus gritos, no recibió ayuda médica de ninguna parte y se desangró hasta morir aproximadamente una hora más tarde. Se formó una manifestación espontánea del lado oeste que gritaba asesinos a los guardias de frontera.

En los días siguientes, el Canciller KONRAD ADENAUER escribía a NIKITA JRUSHCHOV protestando porque en "una gran ciudad del mundo civilizado" se negara los primeros auxilios a un joven. Se colocó una cruz en el lado occidental cerca del punto donde cayó y murió FECHTER. Después de la reunificación alemana, en 1990, se construyó el Monumento a PETER FECHTER, en el lugar donde cayó del lado este, y se ha convertido en punto focal de algunas de las conmemoraciones referentes al muro. La calle donde fue tiroteado toma su nombre a partir de agosto de 2012.

LIBRE es una canción del álbum MI TIERRA del cantante NINO BRAVO. Fue compuesta en 1972 por JOSÉ LUIS ARMENTEROS Y PABLO HERRERO. A menudo se difunde la teoría de que está inspirada en la historia de PETER FECHTER en el MURO DE BERLÍN, pero, a pesar de que no hay constancia de que NINO BRAVO o sus compositores tuviesen intenciones políticas al grabarla, el evidente paralelismo entre la letra de la canción y la historia de FECHTER hace pensar que efectivamente esa historia es la que inspiró la canción.

LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN


La construcción del Muro de Berlín y, especialmente su caída, han formado parte de los momentos más importantes de la historia del siglo XX. Este muro dividió Berlín en dos partes durante 28 años, separando a familias y amigos. Al finalizar la II Guerra Mundial, tras la división de Alemania, Berlín también quedó dividida en cuatro sectores de ocupación: soviético, estadounidense, francés e inglés. Las malas relaciones entre los comunistas y los aliados fueron creciendo hasta llegar al punto en que surgieron DOS MONEDAS, DOS IDEALES POLÍTICOS y, finalmente, DOS ALEMANIAS. En 1949, los tres sectores occidentales (estadounidense, francés y británico) pasaron a llamarse REPÚBLICA FEDERAL ALEMANA y el sector oriental (soviético) se convirtió en la REPÚBLICA DEMOCRÁTICA ALEMANA. Berlín quedó dividida y se crearon 81 puntos de paso entre las dos zonas de la ciudad.

La maltrecha economía soviética y la floreciente Berlín occidental hicieron que hasta el año 1961 casi 3 millones de personas dejaran atrás la Alemania Oriental para adentrarse en el capitalismo. La REPÚBLICA DEMOCRÁTICA ALEMANA comenzó a darse cuenta de la pérdida de población que sufría (especialmente de altos perfiles) y, la noche del 12 de agosto de 1961, decidió levantar un muro provisional y cerrar 69 puntos de control, dejando abiertos sólo 12. A la mañana siguiente, se había colocado una alambrada provisional de 155 kilómetros que separaba las dos partes de Berlín. Los medios de transporte se vieron interrumpidos y ninguno podía cruzar de una parte a otra.

Durante los días siguientes, comenzó la construcción de un muro de ladrillo y las personas cuyas casas estaban en la línea de construcción fueron desalojadas. Con el paso de los años, hubo muchos intentos de escape, algunos con éxito, de forma que el muro fue ampliándose hasta límites insospechados para aumentar su seguridad. EL MURO DE BERLÍN acabó por convertirse en una pared de hormigón de entre 3,5 y 4 metros de altura, con un interior formado por cables de acero para aumentar su resistencia. En la parte superior colocaron una superficie semiesférica para que nadie pudiera agarrarse a ella.

Acompañando al muro, se creó la llamada "FRANJA DE LA MUERTE", formada por un foso, una alambrada, una carretera por la que circulaban constantemente vehículos militares, sistemas de alarma, armas automáticas, torres de vigilancia y patrullas acompañadas por perros las 24 horas del día. Tratar de escapar era similar a jugar a la ruleta rusa con el depósito cargado de balas. Aun así, fueron muchos los que lo intentaron. Entre 1961 y 1989 más de 5.000 personas trataron de cruzar el muro y más de 3.000 fueron detenidas. Alrededor de 100 personas murieron en el intento, la última de ellas el 5 de febrero de 1989.

La caída del muro vino motivada por la apertura de fronteras entre Austria y Hungría en mayo de 1989, ya que cada vez más alemanes viajaban a Hungría para pedir asilo en las distintas embajadas de la República Federal Alemana. Este hecho, motivó enormes manifestaciones en ALEXANDERPLATZ que llevaron a que, el 9 de noviembre de 1989 el gobierno de la REPÚBLICA DEMOCRÁTICA ALEMANA afirmara que el paso hacia el oeste estaba permitido. Ese mismo día, miles de personas se agolparon en los puntos de control para poder cruzar al otro lado y nadie pudo detenerlos, de forma que se produjo un éxodo masivo. Al día siguiente, se abrieron las primeras brechas en el muro y comenzó la cuenta atrás para el final de sus días.

Los grandes protagonistas de esa fundamental parte de la historia de Europa fueron, entre otros, el entonces presidente de la antigua URSS, Mijail Gorbachov; el ex presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan; el joven electricista de los astilleros Lenin de Gdansk, el polaco Lech Walesa; el disidente y ex prisionero político checo Vaclal Havel; el ex canciller de Alemania, Helmut Kohl; y el Papa Juan Pablo II. El 9 de noviembre de 1989 un grupo de jóvenes y otros no tan jóvenes ocupaban las portadas de los principales medios de comunicación de todo el mundo al ser los primeros en empezar a derribar el MURO DE BERLÍN, el “DE LA VERGÜENZA”. Era el fin de una época y el comienzo de una nueva, la de la reunificación, que se escenificaba en la ciudad de Berlín unas semanas después.

martes, 8 de noviembre de 2016

MARÍA MADRE DE LA GRACIA

La Santísima Virgen, predestinada, junto con la Encarnación del Verbo, desde toda la eternidad, cual Madre de Dios, por designio de la Divina Providencia, fue en la tierra la esclarecida Madre del Divino Redentor, y en forma singular la generosa colaboradora entre todas las criaturas y la humilde esclava del Señor. Concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo en el templo al Padre, padeciendo con su Hijo mientras El moría en la Cruz, cooperó en forma del todo singular, por la obediencia, la fe, la esperanza y la encendida caridad en la restauración de la vida sobrenatural de las almas. por tal motivo es nuestra Madre en el orden de la gracia. (LUMEN GENTIUM, 61) Y esta maternidad de María perdura sin cesar en la economía de la gracia, desde el momento en que prestó fiel asentimiento en la Anunciación, y lo mantuvo sin vacilación al pie de la Cruz, hasta la consumación perfecta de todos los elegidos. Pues una vez recibida en los cielos, no dejó su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos por su múltiple intercesión los dones de la eterna salvación. Con su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados a la patria feliz. Por eso, la Santísima Virgen en la Iglesia es invocada con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora. Lo cual, sin embargo, se entiende de manera que nada quite ni agregue a la dignidad y eficacia de Cristo, único Mediador.

Porque ninguna criatura puede compararse jamás con el Verbo Encarnado nuestro Redentor; pero así como el sacerdocio de Cristo es participado de varias maneras tanto por los ministros como por el pueblo fiel, y así como la única bondad de Dios se difunde realmente en formas distintas en las criaturas, así también la única mediación del Redentor no excluye, sino que suscita en sus criaturas una múltiple cooperación que participa de la fuente única. La Iglesia no duda en atribuir a María un tal oficio subordinado: lo experimenta continuamente y lo recomienda al corazón de los fieles para que, apoyados en esta protección maternal, se unan más íntimamente al Mediador y Salvador. (LUMEN GENTIUM, 62) María es dispensadora universal de todas las gracias, tanto por su divina maternidad: que las obtiene de su Hijo, como por su maternidad espiritual: que las distribuye entre sus otros hijos, los hombres. Esto lo hace subordinada a Cristo, pero de manera inmediata. Y ello por una específica y singular determinación de la voluntad de Dios, que ha querido otorgar a María esta doble función: ser Corredentora y Dispensadora, con alcance universal y para siempre. (PÍO X, Encíclica "AD DIEM ILLUM LAETISSIMUM" 4 de febrero de 1904) Vemos en la encíclica REDEMPTORIS MATER, «la mediación de María está íntimamente unida a su maternidad y posee un carácter específicamente materno que la distingue del de las demás criaturas» (n. 38). El mismo Concilio quiso responder a las dificultades manifestadas por algunos padres conciliares sobre el término «Mediadora», afirmando que María «es nuestra madre en el orden de la gracia» (LUMEN GENTIUM, 61).

Recordemos que la mediación de María es cualificada fundamentalmente por su maternidad divina. Además, el reconocimiento de su función de mediadora está implícito en la expresión «Madre nuestra», que propone la doctrina de la mediación mariana, poniendo el énfasis en la maternidad. Por último, el título «Madre en el orden de la gracia» aclara que la Virgen coopera con Cristo en el renacimiento espiritual de la humanidad. La mediación materna de María no hace sombra a la única y perfecta mediación de Cristo. En efecto, el Concilio, después de haberse referido a «María Mediadora», precisa a renglón seguido: «Lo cual, sin embargo, se entiende de tal manera que no quite ni añada nada a la dignidad y a la eficacia de Cristo, único Mediador» (ib., 62). Y cita, a este respecto, el conocido texto de la primera carta a Timoteo: «Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos» (1 Tm 2,5-6). El Concilio afirma, además, que «la misión maternal de María para con los hombres de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo, sino que manifiesta su eficacia» (LUMEN GENTIUM, 60). Así pues, lejos de ser un obstáculo al ejercicio de la única mediación de Cristo, María pone de relieve su fecundidad y su eficacia. «En efecto, todo el influjo de la santísima Virgen en la salvación de los hombres no tiene su origen en ninguna necesidad objetiva, sino en que Dios lo quiso así. Brota de la sobreabundancia de los méritos de Cristo, se apoya en su mediación, depende totalmente de ella y de ella saca toda su eficacia» (ib.).

De Cristo deriva el valor de la mediación de María, y, por consiguiente, el influjo saludable de la santísima Virgen «favorece, y de ninguna manera impide, la unión inmediata de los creyentes con Cristo» (ib.). La intrínseca orientación hacia Cristo de la acción de la «Mediadora» impulsa al Concilio a recomendar a los fieles que acudan a María «para que, apoyados en su protección maternal, se unan más íntimamente al Mediador y Salvador» (ib., 62). Al proclamar a Cristo único Mediador (cf. 1 Tm 2,5-6), el texto de la carta de Pablo a Timoteo excluye cualquier otra mediación paralela, pero no una mediación subordinada. En efecto, antes de subrayar la única y exclusiva mediación de Cristo, el autor recomienda «que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres» (1 Tm 2,1). ¿No son, acaso, las oraciones una forma de mediación? Más aún, según Pablo, la única mediación de Cristo está destinada a promover otras mediaciones dependientes y ministeriales. Proclamando la unicidad de la de Cristo, el Apóstol tiende a excluir sólo cualquier mediación autónoma o en competencia, pero no otras formas compatibles con el valor infinito de la obra del Salvador.

Es posible participar en la mediación de Cristo en varios ámbitos de la obra de la salvación. La LUMEN GENTIUM, después de afirmar que «ninguna criatura puede ser puesta nunca en el mismo orden con el Verbo encarnado y Redentor», explica que las criaturas pueden ejercer algunas formas de mediación en dependencia de Cristo. En efecto, asegura: «Así como en el sacerdocio de Cristo participan de diversa manera tanto los ministros como el pueblo creyente, y así como la única bondad de Dios se difunde realmente en las criaturas de distintas maneras, así también la única mediación del Redentor no excluye sino que suscita en las criaturas una colaboración diversa que participa de la única fuente» (n. 62). ¿Qué es, en verdad, la mediación materna de María sino un don del Padre a la humanidad? Por eso, el Concilio concluye: «La Iglesia no duda en atribuir a María esta misión subordinada, la experimenta sin cesar y la recomienda al corazón de sus fieles» (ib.). María realiza su acción materna en continua dependencia de la mediación de Cristo y de él recibe todo lo que su corazón quiere dar a los hombres. La Iglesia, en su peregrinación terrena, experimenta «continuamente» la eficacia de la acción de la «Madre en el orden de la gracia»

ABIGOR EL DUQUE DEL INFIERNO

ABIGOR, también llamado ABIGAR, ELIGOS o ELIGOR, según el diccionario demonológico que consultemos, es uno de los habitantes más extraños del infierno. La iconografía de este demonio, corresponde a la de un sombrío caballero montado en un elegante corcel negro. Se dice que ABIGOR es un demonio distinguido y trato afable, al menos con sus acólitos. Fue uno de los demonios que SALOMÓN encerró y que aparecen en la ARS GOETIA, libro que contiene las descripciones de los setenta y dos demonios que se dice que SALOMÓN dijo haber evocado y confinado en un recipiente de bronce sellado por símbolos mágicos, y que él obligó a trabajar para él. ABIGOR además es un Gran Duque del Infierno y gobierna sesenta legiones de demonios.

Le gusta discurrir largamente con sus consultantes, sobre todo en lo que atañe a problemas de estrategia, ya sea militar como en el complejo terreno del amor. Tal vez por esto se lo ubica tanto como protector de militares y guerrilleros como de amantes desesperados. Descubre lo oculto y conoce el futuro, sabe de guerras y de soldados. También atrae favores de señores, caballeros y otras personas importantes.

ALEISTER CROWLEY, influyente ocultista, místico, alquimista, escritor, poeta, pintor y mago ceremonial inglés, hoy en día es conocido por sus escritos sobre magia, aunque también escribió profusamente sobre otros temas y géneros, como ficción y poesía, autor de innumerables libros prohibidos, como el CICLO DE SIMON IFF, EL LIBRO DE LA LEY -dictado por el ángel AIWASS, EL LIBRO DE LAS MENTIRAS, EL LIBRO DE THOTH y LA HIJA DE LA LUNA; describe al demonio ABIGOR, como una gran serpiente con un estandarte ensartado en el cuerpo. Esta última descripción es a todas luces incómoda, e incluso difícil de imaginar; sin embargo ALEISTER CROWLEY luego se apresura a afirmar que ABIGOR puede tomar la figura que desee según la voluntad y la imaginación de aquel que lo convoque.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

LA FE QUE MUEVE MILLONES

EDIR MACEDO es el hombre. Carioca de nacimiento, a los dieciséis años se metió en una lotería estatal en Rio de Janeiro. Su apuesta por una vida llena de licencias lo arrojó en la angustia y luego lo terminó arropando entre los brazos de la fe. A falta de una se bautizó tres veces. Y en 1977 fundó, en el espacio que ocupaba una funeraria, la primera IGLESIA UNIVERSAL DEL REINO DE DIOS (IURD). EDIR MACEDO estuvo en innumerables investigaciones que lo tuvieron como protagonista, que no le provocaron ningún contratiempo salvo los once días que estuvo preso, en 1992, bajo cargos de fraude, charlatanería y curanderismo.

La estrategia es la misma en todos los países: dar la batalla en los medios y predicar la salvación a cambio de dinero. La IURD se aprovecha de la crisis económica de un país, donde se instala, para atraer fieles desesperados y consolidar su imperio evangélico en Latinoamérica. Con excepción del nombre, ya que en la mayoría de los países se autodenomina “¡PARE DE SUFRIR!” A pesar de las polémicas en las que estuvo involucrada en Brasil por denuncias sobre BLANQUEO DE DINERO, FALSEDAD IDEOLÓGICA, PREJUICIO RELIGIOSO, entre otros problemas, una investigación realizada en la Argentina, Uruguay, México, Venezuela, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Puerto Rico muestra que las autoridades, hasta ahora, prácticamente no han puesto restricciones a la expansión de este imperio de la fe en sus países.

En la mayoría de los países, la IURD está registrada como organización civil, que es una importante estrategia para que los gobiernos locales tengan menos margen de regulación. Además de eso, conseguir status de iglesia probablemente representaría la necesidad de estar en contacto con otros liderazgos religiosos locales. Como en Brasil, el cobro DEL DIEZMO ES EL OBJETIVO CENTRAL DE LA IGLESIA. La IURD repite en Latinoamérica el modelo ya probado en Brasil, como la ocupación de antiguos cines y teatros para sus sedes, con predilección en barrios pobres y populares, la venta de supuestos objetos milagrosos y el alquiler de horarios de emisoras de radio y televisión en la madrugada.

Promueven cultos sincréticos, en los cuales mezclan elementos de varias religiones y hacen sesiones de exorcismo, liberación y cura. Predican la idea de que la mala suerte de las personas se explica por la presencia del demonio. Como salida para esos males, la iglesia les ofrece a los fieles la TEOLOGÍA DE LA PROSPERIDAD, surgida en los Estados Unidos, un discurso que predica que la pobreza es obra de Satanás, para contrarrestar sus efectos, ofrece objetos para recibir milagros: La “ROSA BENDECIDA” para arrancar toda maldición financiera; el “ACEITE BENDECIDO DE ISRAEL” con el que se pueden ungir fotografías de familiares enfermos. “LA MIEL DE DÁTIL DE ISRAEL” para endulzar la vida; “LA ESPIGA”, para obtener fuerzas; “EL CAMINO DE SAL” para alcanzar milagrosa las clases más pobres.

La IURD se ha expandido fuera de Brasil. La primera sucursal en el exterior de la "UNIVERSAL CHURCH", como se la conoce, fue fundada en Estados Unidos, en un amplio galpón de Mount Vermont, Nueva York, por el propio EDIR MACEDO. A partir de ahí partió para Manhattan, Brooklyn, y otros barrios de Nueva York, llegando también a otras ciudades y Estados norteamericanos. Desde Estados Unidos se expandió hacia Canadá y México, llegando a casi todos los países de América Latina, Central y el Caribe. La IURD desembarcó en Argentina, Paraguay, Venezuela, Uruguay, Bolivia, Colombia, Perú, Chile, República Dominicana, Guatemala, El Salvador, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Ecuador. En Europa, la Iglesia Universal comenzó en Portugal, expandiéndose hacia España, Francia, Inglaterra e Italia.

Las transformaciones ocurridas en el escenario político después de la caída del muro de Berlín, le proporcionaron la entrada a la ahora unificada Alemania. La apertura del Este europeo y el fin del comunismo, permitieron el acceso a Rusia y Rumania. En Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Suiza, la IURD conquistó un lugar. Ni siquiera el continente africano fue dejado de lado. Considerado uno de los más necesitados, llegó a conocer el trabajo de la IURD a partir de 1992. El primer templo fue abierto en Johannesburgo, Sudáfrica. En la actualidad se encuentra en Angola, Mozambique, Cabo Verde, Kenia, Lesotho, Guinea Bissau, Costa de Marfil, Malawi y Uganda. En Asia, la IURD llegó hasta el Japón, India y Filipinas.

DATOS A TENER EN CUENTA:

La IURD comenzó a vincularse con la política brasilera en el año 1986, patrocinando candidatos a cambio de favores

La IURD ha recibido el menosprecio por parte de las demás ramas del cristianismo protestante.

Predica la prosperidad a cambio de donaciones, rituales de liberación espiritual y un TRABAJO DOCTRINARIO FUERTEMENTE APOYADO POR LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN.

La IURD con 30 años de historia, tiene 4.500 templos y un imperio de medios de comunicación, fuerte en toda Latinoamérica. En Argentina, tiene, hasta octubre de 2016, 262 SUCURSALES EN TODO EL PAÍS, esto lo pueden comprobar ingresando a www.universal.org.ar/direcciones.

Para esta iglesia neo-pentecostal, los MEDIOS DE COMUNICACIÓN, EL CATOLICISMO Y LAS RELIGIONES AFROBRASILEÑAS son sus principales oponentes.

Ninguna de las confederaciones que reúnen a iglesias protestantes o evangélicas en la Argentina -tres son las más importantes- reconoce a la Iglesia Universal como miembro o como par en la difusión del Evangelio. Ni la FEDERACIÓN ARGENTINA DE IGLESIAS EVANGÉLICAS (FAIE, que nuclea a iglesias históricas), ni la ALIANZA CRISTIANA DE IGLESIAS EVANGÉLICAS DE LA REPÚBLICA ARGENTINA (ACIERA), ni la CONFEDERACIÓN EVANGÉLICA PENTECOSTAL (CEP) - reconoce a la IURD como miembro autorizado en la difusión del evangelio.

La ALIANZA EVANGÉLICA PORTUGUESA objeta serias desviaciones respecto de la doctrina evangélica, por esa la IURD fue excluida en 1992.

En 1995 la FEREDE (FEDERACIÓN DE ENTIDADES RELIGIOSAS EVANGÉLICAS) de España se negó a reconocerla como una comunidad evangélica.

Sobre medios de comunicación de Argentina, la IURD lo centraliza en la RED ALELUYA:

En 1995 una nueva red de radios con 19 afiliadas: RED ALELUYA. Con la señal de RED ALELUYA Vía Satélite. En aquella época, la señal se ubicaba en Río de Janeiro, en FM 105 hasta 2002. En el segundo semestre de 2002 pasó a ser Radio FM 99.3 en San Pablo, con los más avanzados transmisores y estudios equipados con la más alta tecnología.

RED ALELUYA, que comenzó con 19 afiliadas, cuenta actualmente con 64 emisoras en 22 estados incluyendo capital y el interior; cubriendo un 75% del territorio brasilero.

El 29 de septiembre de 2009 RED ALELUYA se abre paso en Latinoamérica comenzando a transmitir en Argentina en la banda de Frecuencia Modulada 106.3 convirtiéndose en la primera radio cristiana en Buenos Aires de tal alcance.

Su programación está compuesta por melodías que llevan mensajes de paz, amor, armonía y tranquilidad, una selección especial de canciones internacionales, instrumentales y lo mejor de la música cristiana de Latinoamérica.

Además de encontrar TESTIMONIOS DE ÉXITO Y EXPERIENCIAS PRODUCTIVAS, que son ejemplo para CONQUISTAR UNA VIDA DE CALIDAD. Noticias, consejos de salud, curiosidades y cultura completan su programación diaria, enriqueciéndola y acercando a cada oyente lo mejor durante las 24 horas.

Nota de Redacción:
-Invitamos a leer estos informes:
HISTORIA DE LA IGLESIA UNIVERSAL DEL REINO DE DIOS (IURD)
LOS MILAGROS DE LOS INGRESOS BAJO LOS MANDAMIENTOS DE MACEDO
EL PASTOR EVANGÉLICO QUE PATEO A LA VIRGEN

martes, 1 de noviembre de 2016

¿UNA IGLESIA A MEDIAS O EN LOS MEDIOS?


Si nos remontamos a la Edad Media podemos ver que la enseñanza de la Iglesia, estaba dirigida a personas masivamente no letradas, por lo cual, la misma, como Madre y Maestra, tenía como impronta, la de adaptarse, como lo ha hecho siempre, a la época en que transitaba su misión de transmitir el mensaje del Evangelio.

Con un cierto modo y forma, es decir, con un lenguaje adecuado a la época, la Iglesia es ese tiempo enseñaba con reglamentos obligatorios o definiciones cuasi dogmáticas, ya que la mayoría de las personas eran analfabeta en cuanto a conocimientos de todo tipo, y no había que “explicarle” demasiado el tema, así la gente lo único que debía hacer es OBEDECER. Y me recuerda lo que siempre decía mi querido amigo el Padre Hernán Pérez Etchepare: “La Iglesia siempre utilizo y aún hoy en algunos sectores sigue manifestando la TEOLOGÍA DEL CAGAZO” o dicho finamente: la TEOLOGÍA DEL MIEDO.

Quizás esto en el medioevo servía y daba efecto, utilizar la ignorancia de la gente y anteponer el “santo temor de Dios” y la recta enseñanza de la Iglesia, pero eso hoy en día en pleno siglo 21 es todo lo contrario. En gran parte, la población mundial no es nada analfabeta.

Las personas están al tanto de todo, gracias a la infinidad de MCS, que cada vez más está creciendo en el mundo. Conoce mucho más de lo podemos pensar en los temas más intrincados y se necesita que, en estas cuestiones, tan trascendentes, alguna explicitación, un pastoreo previo (algo que debemos abocarnos los que estamos en MCS para la Evangelización), a fin de dirigirnos a personas sumamente informadas que rechazan de por sí algo impuesto, por la sencilla razón de que son personas mucho más desarrolladas en su pensamiento de tipo “científico” y, justamente, no en un pensamiento trascendente que lleva a Dios.

A donde quiero llevarlo con mi comentario en esta columna, hace unos días se presentó desde el Vaticano la Instrucción de la Congregación para la Doctrina de la Fe “AD RESURGENDUM CUM CHRISTO” que trata acerca de la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas en caso de cremación, obviamente lo primero que hice fue gogleear la noticia y como pensaba, todos los portales de noticias, tanto diarios, canales de tv o agencias usaron la palabra PROHIBIR en sus encabezados.

La Iglesia prohíbe esparcir o guardar cenizas de las cremaciones

La Iglesia prohíbe esparcir las cenizas de los difuntos o tenerlas en casa

La Iglesia prefiere el entierro que la cremación y “prohíbe” la dispersión de cenizas

La Iglesia católica prohíbe a sus fieles esparcir cenizas de los difuntos o tenerlas en casa
El Vaticano prohíbe dispersar las cenizas o conservarlas en el hogar tras una cremación

La Iglesia Católica prohíbe esparcir cenizas de los difuntos

Las estrictas nuevas normas del Vaticano sobre qué se puede y qué no se puede hacer con las cenizas de un difunto

Más allá de una manipulación mediática en cómo los medios lo presentaron, me parece algo muy NEGATIVO, sobre todo en estos días, que desde la Iglesia, sigamos utilizando esa metodología de PROHIBIR, en vez de catequizar y enseñar al Pueblo de Dios: ES MÁS FÁCIL IMPONER,  QUE TRANSMITIR, Y QUE EDUCAR.

Creo que se debería haber pensado como unas líneas pastorales sobre el tema, bajarlo a cada Conferencia Episcopal de cada país, para que a su vez, cada obispo en su obispado o territorio episcopal, lo baje a sus párrocos y administradores parroquiales para compartirlo y analizarlo junto a los agentes de pastoral de cada movimiento de Iglesia, y me atrevo a decir, porque no en los establecimientos educativos católicos, a sus docentes, y estos a los niños y a sus papás.

He aquí la importancia de que la Iglesia “NO SEA UNA IGLESIA A MEDIAS SINO UNA IGLESIA EN LOS MEDIOS”, a fin de seguir difundiendo el mismo eterno Mensaje, pero en esta época…

Alfredo Musante
Director Responsable
Programa Radial
EL ALFA Y LA OMEGA