martes, 29 de marzo de 2022

EL SIGNIFICADO DE LAS SIETE PALABRAS DE JESÚS EN LA CRUZ

PRIMERA PALABRA
“PADRE, PERDÓNALES, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN”
(Luc. 23, 34)
Según la narración de Lucas, ésta es la primera Palabra pronunciada por Jesús en la Cruz. Cristo se ve envuelto en un mar de insultos, de burlas y de blasfemias. Lo hacen los que pasan por el camino, los jefes de los judíos, los dos malhechores que han sido crucificados con El, y también los soldados. Se mofan de Él diciendo: “Si eres hijo de Dios, baja de la Cruz y creeremos en ti” (Mt. 27,42). “Ha puesto su confianza en Dios, que Él lo libre ahora” (Mt.27,43).

La humanidad entera, representada por los personajes allí presentes, se ensaña contra El. “Me dejareis sólo”, había dicho Jesús a sus discípulos. Y ahora está solo, entre el Cielo y la tierra. Se le negó incluso el consuelo de morir con un poco de dignidad. Jesús no sólo perdona, sino que pide el perdón de su Padre para los que lo han entregado a la muerte. Para Judas, que lo ha vendido. Para Pedro que lo ha negado. Para los que han gritado que lo crucifiquen, a El, que es la dulzura y la paz. Para los que allí se están mofando.

Y no sólo pide el perdón para ellos, sino también para todos nosotros. Para todos los que con nuestros pecados somos el origen de su condena y crucifixión. “Padre, perdónales, porque no saben…” Jesús sumergió en su oración todas nuestras traiciones. Pide perdón, porque el amor todo lo excusa, todo lo soporta… (1 Cor. 13).

SEGUNDA PALABRA
“TE LO ASEGURO: HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO”
(Luc. 23, 43)
Sobre la colina del Calvario había otras dos cruces. El Evangelio dice que, junto a Jesús, fueron crucificados dos malhechores. (Luc. 23,32). La sangre de los tres formaban un mismo charco, pero, como dice San Agustín, aunque para los tres la pena era la misma, sin embargo, cada uno moría por una causa distinta. Uno de los malhechores blasfemaba diciendo: “¿No eres Tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y sálvanos a nosotros!” (Luc. 23,39). Había oído a quienes insultaban a Jesús. Había podido leer incluso el título que habían escrito sobre la Cruz: “Jesús Nazareno, Rey de los judíos”. Era un hombre desesperado, que gritaba de rabia contra todo.

Pero el otro malhechor se sintió impresionado al ver cómo era Jesús. Lo había visto lleno de una paz, que no era de este mundo. Le había visto lleno de mansedumbre. Era distinto de todo lo que había conocido hasta entonces. Incluso le había oído pedir perdón para los que le ofendían. Y le hace esta súplica, sencilla, pero llena de vida: “Jesús, acuérdate de mí cuando estés en tu Reino”. Se acordó de improviso que había un Dios al que se podía pedir paz, como los pobres pedían pan a la puerta de los señores.

Y Jesús, que no había hablado cuando el otro malhechor le injuriaba, volvió la cabeza para decirle: “Te lo aseguro. Hoy estarás conmigo en el Paraíso”. Jesús no le promete nada terreno. Le promete el Paraíso para aquel mismo día. El mismo Paraíso que ofrece a todo hombre que cree en El. Pero el verdadero regalo que Jesús le hacía a aquel hombre, no era solamente el Paraíso. Jesús le ofreció el regalo de sí mismo. Lo más grande que puede poseer un hombre, una mujer, es compartir su existencia con Jesucristo. Hemos sido creados para vivir en comunión con él.

TERCERA PALABRA
“MUJER, AHÍ TIENES A TU HIJO, AHÍ TIENES A TU MADRE” (Jn. 19, 26)
Junto a la Cruz estaba también María, su Madre. La presencia de María junto a la Cruz fue para Jesús un motivo de alivio, pero también de dolor. Tuvo que ser un consuelo el verse acompañado por Ella. Ella que, por otra parte, era el primer fruto de la Redención. Pero, a la vez, esta presencia de María tuvo que producirse un enorme dolor, al ver el Hijo los sufrimientos que su muerte en la cruz estaban produciendo en el interior de su Madre. Aquellos sufrimientos le hicieron a Ella Corredentora, compañera en la redención.

Era la presencia de una mujer, ya viuda desde hacía años, según lo hace pensar todo. Y que iba a perder a su Hijo. Jesús y María vivieron en la Cruz el mismo drama de muchas familias, de tantas madres e hijos, reunidos a la hora de la muerte. Después de largos períodos de separación, por razones de trabajo, de enfermedad, por labores misioneras en la Iglesia, o por azares de la vida, se encuentran de nuevo en la muerte de uno de ellos. Al ver Jesús a su Madre, presente allí, junto a la Cruz, evocó toda una estela de recuerdos gratos que habían vivido juntos en Nazaret, en Caná, en Jerusalén. Sobre sus rodillas había aprendido el shema, la primera oración con que un niño judío invocaba a Dios. Agarrado de su mano, había ido muchas veces a la Pascua de Jerusalén… Habían hablado tantas veces en aquellos años de Nazaret, que el uno conocía todas las intimidades del otro.

En el corazón de la Madre se habían guardado también cosas que Ella no había llegado a comprender del todo. Treinta y tres años antes había subido un día de febrero al Templo, con su Hijo entre los brazos, para ofrecérselo al Señor. Y fue precisamente aquel día, cuando de labios de un anciano sacerdote oyó aquellas palabras: “A ti, mujer, un día, una espada te atravesará el alma”. Los años habían pasado pronto y nada había sucedido hasta entonces. En la Cruz se estaba cumpliendo aquella lejana profecía de una espada en su alma. Pero la presencia de María junto a la Cruz no es simplemente la de una Madre junto a un Hijo que muere. Esta presencia va a tener un significado mucho más grande. Jesús en la Cruz le va a confiar a María una nueva maternidad. Dios la eligió desde siempre para ser Madre de Jesús, pero también para ser Madre de los hombres.

CUARTA PALABRA
“DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO”
(Mt. 27,46)
Son casi las tres de la tarde en el Calvario y Jesús está haciendo los últimos esfuerzos por hacer llegar un poco de aire a sus pulmones. Sus ojos están borrosos de sangre y sudor. Y en este momento, incorporándose, como puede, grita: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. No había gritado en el huerto de los Olivos, cuando sus venas reventaron por la tensión que vivía. No había gritado en la flagelación, ni cuando le colocaron la corona de espinas. Ni siquiera lo había hecho en el momento en que le clavaron a la Cruz.

Jesús, el Hijo único, aquel a quien el Padre en el Jordán y en el Tabor había llamado: “Mi Hijo único” , “Mi Predilecto”, “Mi amado”, Jesús en la Cruz se siente abandonado de su Padre. ¿Qué misterio es éste? ¿Cuál es el misterio de Jesús Abandonado, que dirigiéndose a su Padre, no le llama “Padre”, como siempre lo había hecho, sino que le pregunta, como un niño impotente, que por qué le había abandonado? ¿Por qué Jesús se siente abandonado de su Padre? Este momento de la Pasión de Jesús, en que se siente abandonado de su mismo Padre, es el más doloroso para El de toda la Redención. El verdadero drama de la Pasión Jesús lo vivió en este abandono de su padre.

Y en este abandono de Jesús, descubrimos el inmenso amor que Jesús tuvo por los hombres y hasta dónde fue capaz de llegar por amor a su Padre. Porque todo lo vivió por haberse ofrecido a devolver a su Padre los hijos que había perdido y por obediencia a Él.

QUINTA PALABRA
“TENGO SED” (Jn. 19, 28)
1.- Uno de los más terribles tormentos de los crucificados era la sed. La deshidratación que sufrían, debida a la pérdida de sangre, era un tormento durísimo. Y Jesús, por lo que sabemos, no había bebido desde la tarde anterior. No es extraño que tuviera sed; lo extraño es que lo dijera.

2.- La sed que experimentó Jesús en la Cruz fue una sed física. Expresó en aquel momento estar necesitado de algo tan elemental como es el agua. Y pidió, “por favor”, un poco de agua, como hace cualquier enfermo o moribundo. Jesús se hacía así solidario con todos, pequeños o grandes, sanos o enfermos, que necesitan y piden un poco de agua. Y es hermoso pensar que cualquier ayuda prestada a un moribundo, nos hace recordar que Jesús también pidió un poco de agua antes de morir.

3.- Pero no podemos olvidar el detalle que señala Juan: Jesús dijo: “Tengo sed”. “Para que se cumpliera la Escritura”, dice Juan (Jn.19, 28). Jesús habló en esta quinta Palabra de “su sed”. Aquella sed que vivía El como Redentor. Jesús, en aquel momento de la Cruz, cuando está realizando la Redención de los hombres, pedía otra bebida distinta del agua o del vinagre que le dieron.

Poco más de dos años antes, Jesús se había encontrado junto al pozo de Sicar con una mujer de Samaria, a la que había pedido de beber.”Dame de beber”. Pero el agua que le pedía no era la del pozo. Era la conversión de aquella mujer. Ahora, casi tres años después, Juan que relata este pasaje, quiere hacernos ver que Jesús tiene otra clase de sed. Es como aquella sed de Samaria.

“La sed del cuerpo, con ser grande -decía Santa Catalina de Siena- es limitada. La sed espiritual es infinita”.

Jesús tenía sed de que todos recibieran la vida abundante que El había merecido. De que no se hiciera inútil la redención. Sed de manifestarnos a Su Padre. De que creyéramos en Su amor. De que viviéramos una profunda relación con El. Porque todo está aquí: en la relación que tenemos con Dios.

SEXTA PALABRA
“TODO ESTÁ CUMPLIDO” (Jn. 19, 30)
Estas fueron las últimas palabras pronunciadas por Jesús en la Cruz. Estas palabras no son las de un hombre acabado. No son las palabras de quien tenía ganas de llegar al final. Son el grito triunfante del vencedor. Estas palabras manifiestan la conciencia de haber cumplido hasta el final la obra para la que fue enviado al mundo: dar la vida por la salvación de todos los hombres. Jesús ha cumplido todo lo que debía hacer. Vino a la tierra para cumplir la voluntad de su Padre. Y la ha realizado hasta el fondo.

Le habían dicho lo que tenía que hacer. Y lo hizo. Le dijo su Padre que anunciara a los hombres la pobreza, y nació en Belén, pobre. Le dijo que anunciara el trabajo y vivió treinta años trabajando en Nazaret. Le dijo que anunciara el Reino de Dios y dedicó los tres últimos años de su vida a descubrirnos el milagro de ese Reino, que es el corazón de Dios. La muerte de Jesús fue una muerte joven; pero no fue una muerte, ni una vida malograda. Sólo tiene una muerte malograda, quien muere inmaduro. Aquel a quien la muerte le sorprende con la vida vacía. Porque en la vida sólo vale, sólo queda aquello que se ha construido sobre Dios.

Y ahora Jesús se abandona en las manos de su Padre. “Padre, en tus manos pongo mi Espíritu”. Las manos de Dios son manos paternales. Las manos de Dios son manos de salvación y no de condenación. Dios es un Padre. Antes de Cristo, sabíamos que Dios era el Creador del mundo. Sabíamos que era Infinito y todopoderoso, pero no sabíamos hasta qué punto Dios nos amaba. Hasta qué punto Dios es PADRE. El Padre más Padre que existe. Y Jesús sabe que va a descansar al corazón de ese Padre.

SÉPTIMA PALABRA
“PADRE, EN TUS MANOS PONGO MI ESPÍRITU (Luc. 23,46)
Y el que había temido al pecado, y había gritado: “¿Por qué me has abandonado?”, no tiene miedo en absoluto a la muerte, porque sabe que le espera el amor infinito de Su Padre. Durante tres años se lanzó por los caminos y por las sinagogas, por las ciudades y por las montañas, para gritar y proclamar que Aquel, a quien en la historia de Israel se le llamaba “El”, “Elohim”, “El Eterno”, “El sin nombre”, sin dejar de ser aquello, era Su Padre. Y también, nuestro Padre. Y si es cierto que es un Padre Todopoderoso, también es cierto que lo es todo cariñoso. Y en las mismas manos que sostiene el mundo, en esas mismas manos lleva escrito nuestro nombre, mi nombre.

Hay que vivir con la alegre noticia de que Dios es el Padre que cuida de nosotros. Y, aunque a veces sus caminos sean incomprensibles, tener la seguridad de que El sabe mejor que nosotros lo que hace. Hay que amar a Dios, sí. Pero también hay que dejarse amar y querer por Dios. En las manos de ese Padre que Jesús conocía y amaba tan entrañablemente, es donde El puso su espíritu.

LA ARMONÍA CELESTIAL

El 15 de mayo 1618 el astrónomo alemán Johannes Kepler anunció su ley de la armonía celestial en su obra ‘HARMONICES MUNDI’, donde da expresión matemática a las ideas platónicas sobre la correspondencia de los aspectos fundamentales de la materia con los cinco poliedros regulares.

Kepler afirma que si el cosmos es obra de una inteligencia nada en él puede ser resultado del azar. Todo debe tener un sentido, obedecer a una razón y ser comprensible. Es necesario buscar el orden inteligible que subyace tras la apariencia desordenada del mundo material. Este orden del cosmos es matemático.

Según Platón el espacio, el aire, el fuego, el agua, y la tierra tienen estructura geométrica que se corresponde con los cinco poliedros regulares, los únicos posibles: dodecaedro, octaedro, tetraedro, icosaedro, cubo. La materia es en esencia geometría. Kepler, totalmente dentro del platonismo adapta este tema al movimiento de los astros.

Las órbitas de los planetas no pueden ser fruto del azar. Debe haber una proporción matemática entre ellas. No puede ser una casualidad que haya 6 planetas y, por tanto, 5 intervalos entre ellos. La semiesfera externa de la imagen representa la órbita de Saturno. Dentro de ella se inscribe un cubo, y dentro de éste la órbita de Júpiter.

Dentro de ésta órbita, se inscribe un tetraedro. Y dentro de éste, se inscribe la órbita de Marte. Dentro de ésta, se inscribe un dodecaedro. Dentro de éste, la órbita de la Tierra. Esta a su vez lleva inscrito el icosaedro. Este a su vez lleva inscrita la órbita de Venus. Esta lleva inscrito el octaedro, que a su vez contiene inscrita la órbita de Mercurio.

Kepler retoma además una antigua idea de los pitagóricos y de Platón, ‘LA MÚSICA DE LAS ESFERAS CELESTES’ e intenta darle una compleja forma matemática. Cada planeta al moverse alrededor del sol produce un tono musical y la frecuencia de dicho tono varía en función de la velocidad angular de los planetas con respecto al Sol.

Algunos planetas producen notas musicales más constantes, por ejemplo, la Tierra solo varía un semitono en una proporción equivalente a la diferencia entre una nota mi y un fa entre su afelio (lejos del sol) y su perihelio (cerca del sol). Venus varía en un intervalo aún más reducido. La astronomía se combina con la música y con la astrología: “La Tierra canta Mi, Fa, Mi: Puede deducirse de estas sílabas que la miseria y el hambre (fa-mine) reinan aún en nuestro mundo”.

El resultado de todos estos movimientos ‘musicales’ de los planetas en los cielos es una polifonía cósmica inteligible, aunque no audible, con algunos tonos disonantes. Pero a medida que avanza la inmensidad del tiempo, los planetas tocan juntos en una concordancia cada vez más perfecta. La grandiosa sinfonía celeste evoluciona hacia la perfección, lo que quizás ya ocurrió en el momento de la creación. Incluso nuestro arte de cantar polifónicamente concordando muchas voces, afirma, es una imitación de esta música celestial.

Albert Einstein dijo: “Mi admiración hacia Kepler se explica porque yo, como él, siento respeto y asombro ante la armonía enigmática de la Naturaleza en que nacimos”.

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CATEQUESIS Y CATECISMO EN EL CONCILIO VATICANO II

El Concilio Vaticano II (1962-1965) evidenció cristalinamente la ruina de la identidad tridentina y delineó los rasgos de la nueva identidad de la Iglesia católica para los siguientes años. No se sabe bien por cuántos años, pero en verdad será mucho menos que la duración del período postridentino.

Los documentos Lumen gentium (que propone la renovación interna de la Iglesia), Gaudium et spes (renovación de la presencia y misión de la Iglesia en el mundo), Dei Verbum (la Palabra de Dios, retomo a la Biblia de los católicos) y Sacrosanctum Concilium (renovación de la Liturgia), constituyen los ejes centrales para una nueva identidad de la Iglesia católica frente al mundo contemporáneo, apoyados por una serie de otros documentos menores que explicitan aspectos de esos grandes textos conciliares.

A pesar de que el Concilio Vaticano II no haya elaborado un documento sobre la catequesis, ni haya solicitado un catecismo universal, como lo hiciera el Concilio de Trento y lo quisiera el Concilio Vaticano I, en diversos textos trató sobre la importancia de la catequesis. Así, por ejemplo, en Gravissimum educationis (declaración sobre la educación cristiana), presenta una buena definición de catequesis, considerada el primer medio para la misión educativa de la Iglesia, pues "ilumina y fortifica la fe, nutre la vida según el espíritu de Cristo, lleva a una participación consciente y activa en el misterio litúrgico y despierta para la actividad apostólica" (GE 4, 1509).

También en el decreto conciliar sobre los obispos y las Iglesias particulares (Christus Dominus), el Concilio coloca como misión primera de los obispos la de "enseñar, anunciar el Evangelio de Cristo": "Al ejercer el ministerio de enseñar, anuncien a los hombres el Evangelio de Cristo. Éste es, entre los principales deberes de los obispos, el más eminente" (CD 13, 1040). Más adelante, en el mismo decreto, hay también esta preciosa recomendación: "Para anunciar la doctrina cristiana, traten de emplear los más variados medios que en la época moderna están a mano. Y esto sobre todo para la predicación y la instrucción catequética" (CD 13, 1042).

Al transmitirla, obsérvense el orden correcto y el método conveniente, no sólo para la materia de la cual se trata, sino también para la índole, capacidad, edad y condiciones de vida de los oyentes. Así, esta instrucción se fundamenta en las Sagradas Escrituras, en la Tradición, en la Liturgia, en el Magisterio y en la vida de la Iglesia. Cuiden que los catequistas estén perfectamente preparados para su misión, conozcan cabalmente la doctrina de la Iglesia y aprendan en la teoría y en la práctica las leyes de la psicología y las disciplinas pedagógicas. Provean también que se restablezca la institución de los catecúmenos adultos, o que sea mejor adaptada.

En este sentido, es evidente entonces que la catequesis "está alimentada y regida por las Sagradas Escrituras" IDV 21, 192). Entre las recomendaciones de este documento destacamos también: a) "Es preciso que el acceso a las Sagradas Escrituras esté ampliamente abierto a los fieles… Cuide la Iglesia que se hagan versiones adecuadas y correctas para las diversas lenguas" (DV 22.193); b) "He aquí por qué es necesario que todos los clérigos y los catequistas, que legítimamente se consagran al ministerio de la Palabra, se apeguen a las Escrituras, por medio de asiduas lecturas sagradas y diligente estudio, para que no llegue a ser predicador de la Palabra de Dios externamente quien no la escucha internamente" IDV 25, 196).

EL DIABLO Y LA CRUCIFIXIÓN

¿DÓNDE ESTABA LUCIFER CUÁNDO JESÚS FUE CRUCIFICADO?

En los archivos secretos del Vaticano se conserva una extraña leyenda en torno a una pintura sobre la crucifixión de Jesús. Podemos pensar que la Iglesia siempre ha cubierto sus reliquias con un halo de misterio, pero en este caso es la obra en sí misma (y por sí misma) la generadora del misterio, ya que -sostiene la leyenda- se trataría de la versión más fiel de la Pasión de Jesucristo, lo cual la convierte en uno de los tesoros más preciados de la Cristiandad, pero por otro lado está la identidad de su autor, nada menos que Satanás.

La historia de esta pintura trascendió gracias a un comentario del erudito y sacerdote católico Montague Summers, en sus obras: Historia de la brujería y la demonología (The History of Witchcraft and Demonology), El Hombre Lobo (The Werewolf) y El Vampiro (The Vampire: his Kith and Kin). Montague Summers relata la historia de un joven pintor de la ciudad de Praga, quien amaba los excesos de toda índole y a menudo se entregaba a las pasiones más bajas.

Fue así que este joven pintor derrochó su talento. Las noches, largas y soñolientas, daban paso a amaneceres marchitos, iluminando pálidamente los lienzos ausentes, vacíos de aquellos fantasmas que su alma atormentada veía con diáfana claridad, pero incapaces de transformarse en arte. Sumido en oscuros pensamientos, con un corazón inclinado a la más abyecta impiedad, el joven pintor resolvió entregarse a la tutela del Señor de los Infiernos.

Durante largas y tortuosas semanas concentró toda su mórbida voluntad en hacerse digno de la presencia de Satanás. Durante una sombría tarde de noviembre Satanás finalmente escuchó la invocación de su devoto, y el pacto fue firmado. Los pactos satánicos, de amplia difusión en el período, no son una curiosidad en las leyendas medievales. Casi siempre las dádivas que Satanás ofrece a sus amados réprobos consistían en bienes materiales, venganzas y, en mayor proporción, el amor de una mujer indiferente. No obstante, la historia del pintor maldito de Praga es distinta a todas.

El joven aceptó entregar su alma al tormento eterno, pero antes le preguntó a Satanás si éste había estado presente en el momento del Calvario. El diablo respondió afirmativamente. El pacto se selló, con alguna reticencia por parte del Maligno, o al menos así lo comenta Montague Summers, ya que lo que el joven quería a cambio era una pintura, una composición realizada por la mano del Príncipe de las tinieblas, que representase fielmente el momento de la Crucifixión. No sabemos si el diablo se sorprendió, o si aguardaba secretamente una solicitud semejante.

Se dice que la pintura fue hecha en dos horas. Cuando finalmente le fue entregada al joven, este se estremeció al contemplar las huellas de la Pasión. El cuerpo mutilado y sangrante de Jesús estaba inmóvil en la Cruz; sin embargo, unos ojos vivos y ardientes parecían resplandecer iluminando el cuarto. Arrebatado por la sublime visión, el joven pintor se postró e imploró clemencia. Extasiado y temeroso, rogó a Dios por el perdón de su alma.

El arrepentido pintor, para ganar la absolución por una culpa tan atroz, se confesó ante un párroco que la historia ha olvidado. Fue obligado a recurrir ante el Cardenal Penitenciario y la pintura fue puesta en las prudentes manos del Santo Oficio. Se dice que, siglos después, la familia Barberini obtuvo un permiso papal para que se hiciera una copia exacta de la pintura. Verdadera o no, la copia fue expuesta al público en la iglesia Santa María de la Concezione, ubicada en la Vía Véneto, Roma. Actualmente se desconoce la ubicación del cuadro. Montague Summers jamás discute su autenticidad.

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martes, 22 de marzo de 2022

MONSEÑOR ROMERO

Oscar Arnulfo Romero y Galdámez nació el 15 de agosto de 1917 en Ciudad Barrios, Departamento de San Miguel. Su padre era telegrafista y su madre de oficios domésticos. Al terminar sus estudios básicos se dedicó al aprendizaje de carpintería y a la música. En 1930 y a los trece años de edad, que Oscar recibió su llamada al servicio de Dios. Ingresó al seminario menor en San Miguel y luego, en 1937, se mudó a Roma donde terminó sus estudios teológicos en la Universidad Gregoriana el 4 de abril de 1942.

Regresó a El Salvador en 1943, a su natal San Miguel y el obispo le confió la parroquia de Anamorós, un pueblo cerca de San Miguel donde se venera la patrona de El Salvador, Nuestra Señora de la Paz. Monseñor Oscar Arnulfo Romero En 1966, es nombrado Secretario de la Conferencia de Obispos en El Salvador, cargo en el cual permanece por once años más. Durante este tiempo, Oscar difundió centenares de sermones emotivos y espirituales a través de la radio a lo largo y ancho del país, ganándose así el respeto de la comunidad católica. En 1970, Oscar es nombrado Obispo y ejerce al lado del entonces Arzobispo de San Salvador, Monseñor Chávez y González. También desempeñó su oficio en 1974, en la parroquia de Santiago de María, en el Departamento de Usulután.

El 3 de febrero de 1977, la Iglesia Católica en el Vaticano bajo el mando de Pablo VI, le concedió el título de Arzobispo de San Salvador, sólo unas semanas antes de las elecciones presidenciales que trajeron al General Carlos Humberto Romero a la presidencia de la república. Sangre, tortura y persecuciones enmarcan los tres años que sirvió como Obispo de San Salvador Durante la guerra civil de este país que daba comienzo en 1979, Monseñor Romero se convirtió en la “voz de los sin voz” y en “el pastor del rebaño que Dios le había confiado” por su férrea defensa de los derechos de los pobres y marginados.

Tras el asesinato de su colega y buen amigo, el sacerdote Rutilio Grande, Monseñor Romero cita las enseñanzas de su Papa favorito, Pío XI: “La misión de la Iglesia no es desde luego política, pero cuando la política toca el altar, la Iglesia defiende el altar” Es por esto que Monseñor intervino en el conflicto social que estaba destruyendo a su país y a su gente. Monseñor Romero recurrió a las palabras de San Agustín y Santo Tomás para justificar a quien se levanta contra las leyes opresoras. La defensa de los pobres siempre fue su criterio para juzgar la política. Monseñor Romero, luego de luchar por los derechos humanos de los pobres y de los oprimidos por el gobierno, cae asesinado por un certero disparo de calibre 25 directo al corazón, el 24 de marzo de 1980, mientras celebraba una misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia en San Salvador.

Para muchos, la imagen de Monseñor Romero es el símbolo religioso más grande del país y, desde su asesinato, su legado ha traspasado fronteras y se ha convertido en un símbolo universal de la justicia y de la paz. Ahora le conocen como “El Profeta y Mártir de la Américas”.

MARÍA EN LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR

“En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?". El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios". María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó”. (Lc. 1,26-38)

En la narración evangélica de la Visitación, Isabel, “llena de Espíritu Santo”, y recibiendo a María en su casa, exclama: “Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor” (Lc 1,45). Esta bienaventuranza, la primera que refiere el evangelio de Lucas, presenta a María como la mujer que con su fe precede a la Iglesia en la realización del espíritu de las bienaventuranzas.

El elogio que Isabel hace de la fe de María se refuerza comparándolo con el anuncio del ángel a Zacarías. Una lectura superficial de las dos anunciaciones podría considerar semejantes las respuestas de Zacarías y de María al mensajero divino: “¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy anciano y mi esposa es de edad avanzada”, (Lc. 1,18) dice Zacarías; y María: “¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?”. (Lc.1-34). Pero la profunda diferencia entre las disposiciones íntimas de los protagonistas de los dos relatos se manifiesta en las palabras del ángel, que reprocha a Zacarías su incredulidad, mientras que da inmediatamente una respuesta a la pregunta de María.

A diferencia del esposo de Isabel, María se adhiere plenamente al proyecto divino, sin subordinar su consentimiento a la concesión de un signo visible. Al ángel que le propone ser madre, María le hace presente su propósito de virginidad. Ella, creyendo en la posibilidad del cumplimiento del anuncio, interpela al mensajero divino sólo sobre la modalidad de su realización, para corresponder mejor a la voluntad de Dios, a la que quiere adherirse y entregarse con total disponibilidad.

También el contexto en el que se realizan las dos anunciaciones contribuye a exaltar la excelencia de la fe de María. En la narración de Lucas captamos la situación más favorable de Zacarías y lo inadecuado de su respuesta. Recibe el anuncio del ángel en el templo de Jerusalén, en el altar delante del «Santo de los Santos», el ángel se dirige a él mientras ofrece el incienso; por tanto, durante el cumplimiento de su función sacerdotal, en un momento importante de su vida; se le comunica la decisión divina durante una visión.

Estas circunstancias particulares favorecen una comprensión más fácil de la autenticidad divina del mensaje y son un motivo de aliento para aceptarlo prontamente. Por el contrario, el anuncio a María tiene lugar en un contexto más simple y ordinario, sin los elementos externos de carácter sagrado que están presentes en el anuncio a Zacarías. Lucas no indica el lugar preciso en el que se realiza la anunciación del nacimiento del Señor; refiere, solamente, que María se hallaba en Nazaret, aldea poco importante, que no parece predestinada a ese acontecimiento.

Además, el evangelista no atribuye especial importancia al momento en que el ángel se presenta, dado que no precisa las circunstancias históricas. En el contacto con el mensajero celestial, la atención se centra en el contenido de sus palabras, que exigen a María una escucha intensa y una fe pura. Esta última consideración nos permite apreciar la grandeza de la fe de María, sobre todo si la comparamos con la tendencia a pedir con insistencia, tanto ayer como hoy, signos sensibles para creer. Al contrario, la aceptación de la voluntad divina por parte de la Virgen está motivada sólo por su amor a Dios.

A María se le propone que acepte una verdad mucho más alta que la anunciada a Zacarías. Éste fue invitado a creer en un nacimiento maravilloso que se iba a realizar dentro de una unión matrimonial estéril, que Dios quería fecundar. Se trata de una intervención divina análoga a otras que habían recibido algunas mujeres del Antiguo Testamento: Sara (Gn 17,15-21; 18,10-14), Raquel (Gn. 30,22), la madre de Sansón (Jc 13,1-7) y Ana, la madre de Samuel (1 S 1,11-20). En estos episodios se subraya, sobre todo, la gratuidad del don de Dios.

María es invitada a creer en una maternidad virginal, de la que el Antiguo Testamento no recuerda ningún precedente. En realidad, el conocido oráculo de Isaías: “Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel”. (Is 7,14), aunque no excluye esta perspectiva, ha sido interpretado explícitamente en este sentido sólo después de la venida de Cristo, y a la luz de la revelación evangélica. A María se le pide que acepte una verdad jamás enunciada antes. Ella la recibe con sencillez y audacia. Con la pregunta: “¿Cómo puede ser eso?” expresa su fe en el poder divino de conciliar la virginidad con su maternidad única y excepcional.

Respondiendo: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra” (Lc. 1,35), el ángel da la inefable solución de Dios a la pregunta formulada por María. La virginidad, que parecía un obstáculo, resulta ser el contexto concreto en que el Espíritu Santo realizará en ella la concepción del Hijo de Dios encarnado. La respuesta del ángel abre el camino a la cooperación de la Virgen con el Espíritu Santo en la generación de Jesús.

En la realización del designio divino se da la libre colaboración de la persona humana. María, creyendo en la palabra del Señor, coopera en el cumplimiento de la maternidad anunciada. El acto de fe de María nos recuerda la fe de Abraham, que al comienzo de la antigua alianza creyó en Dios, y se convirtió así en padre de una descendencia numerosa (Cf. Gn 15,6). Al comienzo de la nueva alianza también María, con su fe, ejerce un influjo decisivo en la realización del misterio de la Encarnación, inicio y síntesis de toda la misión redentora de Jesús. La estrecha relación entre fe y salvación, que Jesús puso de relieve durante su vida pública (Cf. Mc 5,34; 10,52; etc.), nos ayuda a comprender también el papel fundamental que la fe de María ha desempeñado y sigue desempeñando en la salvación del género humano.

LUIS PALAU

El pastor evangelista Luis Palau falleció el 11 de marzo de 2021 a los 86 años. La noticia fue comunicada por la asociación que lleva su nombre, quienes informaron que murió en su casa en Portland, en el estado de Oregón (Estados Unidos), luego de “una batalla de tres años contra el cáncer de pulmón en etapa IV”.

“No ruego por mi cura porque no conozco las intenciones de Dios”, dijo en una entrevista en 2020, poco antes del comienzo de la pandemia, para el canal cristiano CBN News. “Confío en él completamente. Lo único triste es dejar a mi esposa y a mis hijos, y al equipo y a unos pocos de mis mejores amigos. Pero, de verdad, estoy listo para partir”. Con 86 años y una carrera por la cual lo apodaron “el Billy Graham Hispano”, consideró haber tenido una vida cumplida.

Nació en Argentina en 1934 y, si bien predicaba desde los 19 años, nadie lo reconoció en el aeropuerto de Ezeiza en 1960 cuando salió rumbo a Portland, Estados Unidos, con una beca para tomar un seminario sobre la biblia. En cambio, lo despidieron como a una celebridad en uno de sus últimos viajes a Buenos Aires, en 2008, luego de que reuniera a 500.000 evangelistas en un festival multitudinario de dos días. Nada mal si se considera que en el mismo lugar, la enorme avenida 9 de Julio, solo eventos políticos destinados a la gran historia habían superado esa cifra: el renunciamiento de Eva Perón, ya enferma, en 1951 y el discurso con que Raúl Alfonsín terminó su campaña electoral en 1983, cuando los argentinos se disponían a votar por primera vez luego de una dictadura genocida.

Palau surfeó la ola más grande del evangelismo, ese grupo escindido del catolicismo tras la reforma protestante, que desconoce la autoridad del Papa —aunque uno de los momentos más polémicos de Palau fue su celebración del nombramiento de su compatriota Francisco— Poco antes de que él realizara su campaña fundadora en Colombia, el Concilio Vaticano II decidió que los protestantes no eran herejes sino solo “hermanos separados”. Los años que siguieron fueron de la explosión del pentecostalismo en América Latina.

Para algunos se debió al descrédito de la propia iglesia católica, cuya pompa y su distancia del sufrimiento de los pobres fue señalada incluso desde su interior con el surgimiento del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Para otros, fue una política del Departamento de Estado desde Richard Nixon, quien incorporó a Graham a una suerte de asesoría espiritual al comenzar los desayunos de pastores en la Casa Blanca, a los que asistía el discípulo favorito del bautista.

Palau comenzó a evangelizar en un momento histórico para el evangelismo latinoamericano. El pentecostalismo había llegado por primera vez a la región a principios del siglo XX. En las décadas de 1960 y 1970, el ecuatoriano René Padilla y el peruano Samuel Escobar empezaron a defender la misión integral, desafiando un evangelismo que, en su opinión, se centraba demasiado en la salvación personal individual a expensas de preocupaciones sociales más amplias. Palau no siguió esta trayectoria. Sus escritos en español criticaron la teología de la liberación, y su ministerio se centró en las conversiones personales. Sin embargo, gran parte de la obra que llevó a cabo hacia el final de su vida trató también de involucrar activamente a la comunidad, especialmente en la ciudad donde residía: Portland, Oregón.

Durante los setenta, la década de las peores dictaduras en América Latina, Palau hizo una hábil jugada que perjudicó a la Iglesia Católica, en muchos países —incluida su Argentina natal— denunciada entonces como cómplice del terrorismo de estado: “El énfasis en la cruz está orientado a un Cristo muerto”, dijo en una entrevista de 1977 para la revista Time. “Nuestro énfasis está puesto en que él vive. Él puede tocar tu vida hoy, revolucionar tu hogar, convertirte en una persona distinta”.

La Revista TIME comentó: “La fuerza del mensaje de Palau —o la debilidad de la iglesia latinoamericana— se puede ver en los estadios que él llena”. La nota agregó que el pastor acababa de regresar de un “Banquete de la Esperanza” realizado en Colombia, con 2.500 líderes cívicos, cuyos organizadores, según el propio entrevistado, “piensan que la única ideología que puede detener al marxismo leninismo o la desintegración de nuestra sociedad es el cristianismo evangélico”.

En cualquier caso, desde los sesenta Palau fue creciendo hasta convertirse en la voz principal del evangelismo para los hispanos y en los países de América Latina. Hacia el final de su vida había llegado a predicar en 112 países ante un total estimado en 1.000 millones de personas y sus programas de radio —Cruzada con Luis Palau, Luis Palau responde— se repetían en más de 2.000 estaciones de casi 50 países.

A pesar de su herencia argentina, cuando salió de Sudamérica, la formación teológica de Palau, sus relaciones y la estructura de su ministerio hicieron que gran parte del mundo lo considerara un estadounidense.

Lo que marcó un espíritu de colaboración ecuménica fueron las cruzadas de Palau, que a menudo reflejaban meses de colaboración de campo con las iglesias locales, y el desarrollo de una renovada confianza entre cristianos que habían estado separados por mucho tiempo. Por lo general, estas colaboraciones se extendieron y buscaban llegar más allá de las congregaciones protestantes. En países como Egipto y Rusia, donde los evangélicos y los cristianos ortodoxos habían estado enfrentados durante mucho tiempo, las cruzadas sirvieron de catalizadores para la colaboración. En Centroamérica, católicos y carismáticos asistieron a sus eventos.

En marzo de 2013, cuando el Cardenal Jorge Mario Bergoglio fue nombrado Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, Palau publicó un video para celebrarlo. “Yo creo que el mundo cristiano puede regocijarse, que el Cardenal Jorge Bergoglio de Buenos Aires Argentina, ahora es el Papa Francisco, para los latinos es una emoción muy grande, el primer Papa de la América Latina; lo que a mí me entusiasma es que el Papa Francisco está centrado en Jesucristo, toma a pecho la Palabra de Dios, la lee todos los días, hace oraciones a Dios, y es un hombre que quiere ver que el evangelio de Jesucristo corra por todo el mundo. Es una gran bendición y debemos orar por él, como él nos ha pedido”.

Luego le contó a la prensa de Oregón: “Exploté. No lo podía creer. La última elección él fue candidato, pero él me dijo que sintió que Dios lo guiaba para que no fuera así. Le dije: ‘Quizá la próxima’, y me contestó: ‘Voy a ser demasiado viejo’”. Pero pasó, y a muchos evangelistas no les gustó su alegría y cercanía con el actual romano pontífice.

Criticado por su comentario en el video, muchísimos evangélicos salieron al cruce demostrando su descontento con sus declaraciones hacia el Papa Francisco. Ofreció un comunicado para aclarar aquellas cosas de las cuales había causado “confusión en el cuerpo de Cristo”, y dijo: “Con toda humildad es mi deseo asegurar que no haya malos entendidos acerca de lo que dije”.

Luego siguió explicando que el propósito de sus palabras, son para “tender puentes con personas de diferentes tradiciones y trasfondos”, y que como cristiano evangélico se ve en la necesidad de orar por aquellos que están en autoridad, haciendo una citación de 1 Timoteo 2:2, y Mateo 19:19, entre otros versículos bíblicos y que “pese a sus diferencias” con el Papa Francisco, sentía por él “aprecio y respeto como persona”.

“El aumento en la participación de los latinos en el evangelio también cambiará a la propia iglesia evangélica”, expresó en una entrevista Palau. “La iglesia evangélica dominante se ha vuelto demasiado cómoda en esta cultura. Ha perdido su fuego, su sentido de convicción del bien y del mal”.

Con el tiempo, la presencia de Palau en EE.UU. se hizo más fuerte y comenzó a diferenciarse del modelo que habían tomado muchos de sus eventos internacionales. Sus hijos le convencieron de que abandonara la palabra “cruzada” y la sustituyera por “festival”, una sugerencia contra la que luchó al principio. Al igual que muchos de sus contemporáneos, empezó a cambiar los lugares de celebración de los estadios deportivos por los parques del centro de la ciudad. Muchos eventos también empezaron a incluir proyectos de servicio a la comunidad. Durante unas vacaciones de primavera, retransmitió en docenas de iglesias vía satélite, y animó a las congregaciones a llegar a los estudiantes universitarios a través de fiestas en la playa con bandas locales, oradores y deportes locales.

“No tienes que tener una historia asombrosa acerca de cómo recibiste a Jesús. Simplemente debes saber que esa es tu historia”, escribió Palau más tarde en sus memorias. “Algunos tienen una experiencia en la que la luz cae del cielo, una experiencia como la del camino a Damasco que los lleva de ser ‘el peor de los pecadores’ a los brazos de Jesús. Otros son como niños que apenas empiezan a comprender lo que significa el pecado, y la luz del cielo parece apenas un débil y tembloroso rayo de linterna sobre la página de la Biblia mientras la lluvia sigue cayendo alrededor. Lo único que importa en nuestra conversión es que sea real”.

La radio pierde a un gran comunicador, maestro, apóstol y predicador en ese medio tan impresionante, pero el cielo está de fiesta, y como bien proclama la Palabra de Dios: "...he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe. Y ya está preparada para mí la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese Día, y no solamente a mí, sino a todos los que han guardado con amor su Manifestación". (2 Timoteo 4, 7-8)



Alfredo Musante, Director Responsable del programa de radio EL ALFA Y LA OMEGA, EDICIÓN INTERNACIONAL y de ANUNCIAR Contenidos Latinoamérica, La Productora.






Nota de redacción: Biografía realizada con extractos de diferentes sitios de noticias y portales evangélicos.


domingo, 13 de marzo de 2022

¿FUE TENTADO JESÚS POR EL DIABLO?-Segunda Parte

Después de salir de la esclavitud de Egipto y entrar a la libertad del desierto, por 40 años experimentó un hambre parecida. Ante la escasez de alimento, el pueblo sí cayó en la tentación. Se reveló contra Moisés, anheló poderes especiales para hacer aparecer alimento, y hasta llegó a añorar tener poder para volver a la esclavitud de Egipto, en donde comía bien. (Éx 16). Muchos años después, Moisés le echaría en cara esta debilidad, diciéndole que deberían haber pensado que no sólo de pan vive el hombre, sino también de todo lo que sale de la boca de Yahvé (Deut 8, 3).

Pero cuando le sobrevino esa misma tentación a Jesús, se negó a usar sus poderes especiales en beneficio de sí mismo, y recordando aquellas palabras de Moisés se las presentó al diablo y lo derrotó. El segundo encuentro entre Jesús y el diablo tiene lugar, según Mateo, en el techo de una de las galerías del Templo, sobre un precipicio de más de cien metros que daba al torrente Cedrón. Allí es invitado a tirarse al vacío para probar que Dios lo cuida siempre y no permite que le suceda nada. De paso, realiza un milagro maravilloso. También Israel había pasado por una situación parecida.

En la localidad de Masá, en el desierto, había faltado el agua. Sabían que Yahvé estaba con ellos y nunca los abandonaba. Pero para probarlo y ver si era cierto que Dios no permitiría que nada le sucediera, exigieron a Moisés que con un signo maravilloso hiciera aparecer agua. Cayeron en la tentación de usarlo a Dios. Y no obstante ello, Dios les hizo el milagro, no más (Éx 17, 1-7). Pero Moisés, recordando este episodio, años más tarde les reprochó: "Nunca más vuelvan a tentar a Dios" (Deut 6, 16).

Ahora esta misma tentación la tenía Jesús: probar a Dios tirándose del techo para ver si era cierto que siempre estaba con él. Pero el Señor, recordando otra vez el consejo de Moisés, se lo volvió a citar al diablo para vencerlo. La tercera vez que se enfrenta Jesús al tentador es en una montaña altísima, desde donde en una visión imaginaria contempla todos los reinos de aquel entonces.

Esta vez Satanás va directamente al grano y le descubre el fin de sus tentaciones: abandonar el servicio exclusivo del Padre y convertirse en un adorador del diablo, para obtener mejores beneficios y riquezas en su vida. También Israel en el desierto tuvo esta tentación: abandonar a Yahvé y hacerse un ídolo, un becerro de oro para adorarlo. Y había sucumbido ante ella (Éx, 32). Con su infinita y habitual paciencia, Moisés dirigió un discurso al pueblo antes de entrar en la tierra prometida, pidiéndole que ahora no se dejaran tentar por los otros dioses que allí pudieran encontrar, pues "sólo a Dios hay que adorar, y a él solo darle culto" (Deut 6, 13).

Según los evangelistas Jesús habría vivido esta misma tentación de adorar a otro fuera de Dios Padre. Y la superó nuevamente con las palabras de Moisés, que le sirvieron de arma vencedora. Israel había sido derrotado en todas las pruebas del desierto. Fueron tantas las transgresiones y los desprecios a Yahvé, que Dios no pudo engrandecer al pueblo, como era su proyecto. Es cierto que éste logró asentarse en la tierra prometida, pero desde allí no consiguió aportar para toda la humanidad los aires de paz, de amor, de prosperidad que Dios tenía pensados. No supo enseñar cómo debe vivir un pueblo con Dios en el medio.

Por eso los profetas, mirando hacia el futuro, confiaron en que Dios mandaría un Mesías con la fuerza suficiente para vencer todas las tentaciones y convertir en realidad las antiguas esperanzas del pueblo. Con la llegada del Señor, los evangelistas sugieren que se inaugura un "nuevo pueblo de Israel", formado por Jesucristo y sus seguidores, los cristianos. Estos tienen ahora la difícil tarea de reanudar la conquista, todos los días, de esa tierra prometida, que ahora es el mundo entero, e instaurar en él una nueva era de armonía, de paz y de salvación que no había podido lograr el Israel de los patriarcas.

Y esta vez sí será posible pues el iniciador de la empresa, Jesús, salió triunfante de las pruebas, y todo aquél que viva unido a él puede, de ahora en más, vencer también las tentaciones. Por ello los autores reunieron las tentaciones sólo al inicio de su vida pública. Para señalar que si uno se esfuerza por vencerlas, tiene luego despejado el camino hacia el éxito, y asegurado el triunfo final, como Jesús. Ningún exegeta sostiene que Jesús fue realmente llevado al desierto, que allí sintió hambre y fue tentado, que luego pasó al Templo de Jerusalén, y terminó en la cima de un monte. Toda esta coreografía es una creación de los evangelistas a fin de dejarnos una enseñanza. Pero aún queda la pregunta: ¿estos relatos de las tentaciones fueron totalmente inventados por los hagiógrafos, o se basaron en episodios reales de la vida de Jesús? Todo lleva a pensar en lo segundo.

Para la primera tentación la palabra "pan" nos da una pista de cuándo pudo haberle sucedido. Probablemente fue el día en que, frente al hambre de la multitud, multiplicó los panes (Mc 6, 30-44). San Juan relata que al ver el signo que había hecho, la gente quiso apoderarse de él para hacerlo rey a fin de tener siempre a uno que le satisficiera sus necesidades materiales. Jesús, frente a la miseria y el dolor de la gente, se habría inclinado a aceptar. Pero al darse cuenta de que era una tentación se retiró solo a la montaña (Jn 6, 14-15). ¿Quién fue el diablo de esta primera tentación? Fue el mismo pueblo, que lo tentaba para que de la nada siguiera sacando más pan, y redujera sólo a eso su misión ¿Cuándo pudo haberle ocurrido la segunda tentación?

El tentador le pide que haga un milagro "desde arriba, tirándose al vacío" para convencer a la gente de sus poderes extraordinarios. El diablo de esta tentación es mucho más experto e inteligente que el de la primera, y además conoce bien la Biblia, pues le cita el salmo 91. También aquí tenemos una pista. Sabemos que un día "se le acercaron los fariseos y saduceos, y para tentarlo le pidieron que les hiciera una señal en el cielo", así creerían definitivamente en él (Mt 16, 1). Jesús ya llevaba años predicando, pero la dureza de corazón de esta gente les había impedido convertirse, y lo único que había cosechado eran burlas. Ahora tenía la posibilidad de apabullarlos con algún prodigioso milagro y taparles definitivamente la boca. Pero reaccionó ante la nueva tentación, y "dejándolos, se fue" (Mt 16, 4).

¿Quién fue el tentador en esta prueba? El dominio que tiene de la Biblia nos da un indicio: alguien que conoce muy bien la religión. Si claro, fueron las autoridades religiosas, que intrigadas por la actividad que Jesús desplegaba en medio del pueblo lo desafían a que ejecute un gran milagro para ver hasta dónde tenía poder. La tercera tentación, la del facilismo, en la que el diablo le propone conquistar todos los reinos del mundo sin sufrimientos ni sacrificios, simplemente adorándolo, la sufrió cuando Simón Pedro, al oír a Jesús que anunciaba su futura pasión y sufrimientos, le aconsejó que no se dejara matar en la cruz sino que conquistara el mundo de un modo más fácil. Jesús, luego de pensarlo, le contestó: "apártate de mi vista, Satanás" (Mt 16, 21-23). El diablo en realidad fue, esta vez, el mismo apóstol Pedro. Jesús fue tentado durante toda su vida.

Pero la experiencia de sus pruebas fue resumida por los evangelistas en 3 tentaciones. Con esto pretendieron decir que también nosotros seremos tentados toda la vida. Que estemos preparados para ello. Sólo la persona no comprometida puede jactarse de no ser tentada nunca. En cambio las tentaciones se intensifican a medida que uno va aproximándose a su ideal. Pero sobre todo quisieron enseñarnos que si Jesús, como hombre, pudo superar sus tentaciones, también todo hombre puede hacerlo. Nunca una tentación está por encima de las fuerzas humanas. Nadie debe poner el pretexto, cuando caiga, de que la tentación fue más fuerte que él, ya que desde Cristo en adelante, quienes se dejan guiar por el Espíritu salen siempre victoriosos. Especialmente si conocen la Palabra de Dios, gracias a la cual, Jesús pudo vencer los embates del diablo.

Extractado de la Revista Vida Pastoral
Editorial San Pablo - Argentina
Biblista y Teólogo
Ariel Álvarez Valdés

HISTORIA DE LAS ÓRDENES RELIGIOSAS Y MILITARES

Con el Tratado EN ALABANZA DE LA NUEVA MILICIA, que compone San Bernardo sobre 1136, a instancias del primer Gran Maestre de la Orden del Temple, Hugo de Payns, queda consagrado el concepto del monje guerrero, lo cual da origen a que muchos caballeros ingresen en esta milicia. Esta nueva orden Militar, así organizada, es aprobada por el Papa Eugenio III en 1139.

Estas primeras congregaciones de monjes soldados aparecen en Palestina, con el fervor de las primeras Cruzadas de Oriente. Cuando los Papas dan carácter de Cruzada a las guerras hispánicas contra el Islam, y debido al espíritu colonizador que el Císter induce a sus monjes, acuden a la península las órdenes Militares de Caballería del Temple, la del Santo Sepulcro y la de San Juan de Jerusalén, que combaten de forma eficaz, por cuyo motivo son recompensadas por los Reyes con grandes donaciones territoriales.

Los Caballeros de las cuatro Ordenes Militares españolas, no solo fueron monjes, sino también soldados, por tanto será necesario estudiar la composición de los ejércitos de la edad media, donde los Estados Feudales se caracterizan por disponer de unas fuerzas armadas, articuladas de forma un tanto anárquica.

Los feudos estaban obligados a acudir con su gente de armas y prestar servicio a la Corona, cuando el peligro de la amenaza así lo requería. Así se formaban las huestes o ejércitos cuyo mando lo ostentaba el Rey, que era asesorado por un consejo de guerra que se formaba. Estaba penado la no asistencia al toque de asamblea, pero la realidad demostraba que las ausencias eran cosa frecuente.

Cuando el sistema feudal pudo mejorar su inicial estructura militar, pero sobre todo cuando el Orden de Caballería adquirió una especie de alma colectiva forjada en la virtud, el valor, y en la lealtad a la causa común.

Al unirse las Coronas de Aragón y de Castilla, con el matrimonio de los Reyes Católicos, las luchas internas que se produjeron en Castilla con motivo de la sucesión a la Corona, continuaron por la ambición de poder que mantenían las principales casas de la Nobleza.

Con una política adecuada y mano férrea la Reina Doña Isabel consiguió un efectivo sometimiento de la Nobleza. Por otra parte, con la paz con Portugal que culminan los Reyes, se alcanza sobre los Estados de las Coronas Castilla y Aragón una paz real y verdadera, mientras que en el Sultanato de Granada existían luchas intestinas entre los Abencerrajes y los Zegríes.

Conscientes y decididos los Reyes, a terminar con la Reconquista de la península, y precavidos de que fundamentalmente iba a ser una guerra de sitios, debido a la naturaleza del terreno, acometen una reforma sustancial en los sistemas y tácticas de guerra, dando lugar al nacimiento de un Ejército Moderno.

Para ello se toman las siguientes acciones:

- Dan especial importancia en el empleo de la Artillería, adquiriendo material de guerra, importando cañones y artilleros principalmente italianos.

- Crean una administración militar que permita la supervivencia de un Ejército de 70.000 hombres, en terreno limitado. Esto se traduce en una verdadera organización del apoyo logístico, la cual se activa cuando se inicia una nueva campaña o fase de la guerra.
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En esta organización destacan:

- Fabricación y adquisición de pólvoras y municiones.
- Creación de una Sanidad Militar, con hospitales de campaña
- Organización de un sistema de transportes para el abastecimiento y aprovisionamiento desde Castilla la Mancha y Extremadura.

La experiencia de la guerra, y la nueva concepción del Estado, que mantienen los Reyes Católicos, traen como consecuencia, la aparición de un Ejército único y profesional, lo cual da origen al declive en el plano militar de las Ordenes de Caballería, y será en las guerras de Granada donde estas Ordenes como tales tienen la misión de combatir en un primer plano. En los diez años que dura la contienda, las Ordenes Militares Castellanas de Santiago Calatrava y Alcántara, y la Aragonesa de Montesa, participan de una forma directa y eficaz, tal como nos muestran las crónicas de la época.

Los Reyes Católicos, con el fin de robustecer el Estado, albergaban la idea de eliminar el poder temporal, que de hecho tenían Ordenes Militares por todo el territorio nacional, y para ello aprovecharon la coyuntura que existía en la Orden de Santiago con el cisma producido entre Don Alonso de Cárdenas y Don Rodrigo Manrique por hacerse con el Maestrazgo, y en la de Alcántara, por la misma causa ejercían luchas intestinas Don Juan de Zúñiga y el Clavero Don Alonso de Monroy.

A principios del siglo XVII, la situación bélica en España la podemos sintetizar, como en un enorme esfuerzo que se ha de ejercer en la defensa de todo un Imperio. Los Ejércitos se han ido transformando, con un gran desarrollo de las armas de fuego, y en Europa el Arma de Infantería Española es considerada como una de las más eficaces.

Este Ejército se hace cada vez más profesional, y al haber desaparecido las guerras con el Islam, nos encontramos con un declive, en el aspecto combatiente que tenían las Ordenes Militares como tales. Estas mantienen su actividad, administrando sus posesiones y rentas. En el aspecto religioso continúan con sus conventos y monasterios, y debido a la Bula del casar, los caballeros se van integrando cada vez más en la sociedad dentro de su estado. El espíritu de milicia que tenían las Ordenes se mantiene vivo, ya que muchos de sus caballeros ingresan en los Reales Ejércitos sirviendo como Oficiales, como prueba de ello basta con visitar nuestros principales museos como el del Prado, el del Ejército o el Naval y contemplar a ilustres militares y marinos, con las veneras de su orden en el pecho de sus uniformes.

En altos cargos de responsabilidad para el Estado, los Reyes siempre otorgaron su confianza, a Caballeros de las Ordenes Militares. El Descubrimiento del Nuevo Mundo supone el inicio de una serie de nombramientos para su gobierno y administración, que comienzan con el relevo de Cristóbal Colón en Indias en la persona del Comendador de Calatrava Don Francisco de Bobadilla, si bien es cierto que su actuación no resulta afortunada, cuando surgen problemas difíciles, los Reyes Católicos designan Gobernador de Nueva España, al Comendador de Lares de la Orden de Alcántara Frey Nicolás de Ovando. La Real provisión es dada en Granada el 3 de septiembre de 1501.

Estos serán los primeros jalones que van a mostrar a través de tres siglos la presencia de caballeros de las Ordenes en la Historia de España en América. Para ello debe bastarnos con repasar la lista de los Virreyes de Nueva España y la del Perú, así como los Jefes militares que desarrollaron su carrera militar en América. La Caballería Española de los Borbones mantiene el espíritu de las Ordenes Militares y así con la reforma que emprende el Rey Don Felipe V, en 1706 se crea el Regimiento de Santiago y el de Calatrava, en 1715 se funda el de Ordenes nuevo, cuyo primer Coronel es el Duque de Aveyro y que en 1715 se refunde con el de Montesa. En 1718 se establece el de Alcántara.

El período que abarca desde el siglo XIX hasta nuestros días nos encontramos que las Ordenes Militares, son declaradas por tres veces a extinguir, y otras tantas resurgirán de sus cenizas. En 1812 las Cortes de Cádiz, legalizaron la incorporación al Estado, de los bienes de las Comunidades Religiosas y de Ordenes Militares extinguidas por el Rey José Bonaparte, pero a llegar al trono el Rey Don Fernando VII, las restaura de nuevo.

Las leyes de desamortización (1835-1841) de Mendizábal, suprimen, todas los bienes raíces de la Iglesia, por lo cual se rompen las relaciones con la Santa Sede. En el Reinado de S. M. Isabel II, al restablecerse las relaciones, y mediante un Concordato se concentran por medio de una permuta, las jurisdicciones que le quedaban a las Ordenes Militares en el Priorato de las Ordenes Militares, en la Provincia de Ciudad Real que se denominó Coto Redondo.

La primera república declara por decreto de 9 de mayo de 1873, la segunda extinción de las Ordenes, y con la venida de S.M. el Rey Don Alfonso XII, se restauran de nuevo y se lleva a cabo la realización del Priorato.

Para la Orden de Montesa les reserva un recuerdo especial, ya que dispone el 12 de abril de 1915, que la Orden use en sus hábitos la cruz primitiva negra flordelisada, llevando en el centro la cruz roja llana de San Jorge. La segunda república, por decreto de 29 de abril de 1931, provoca la tercera extinción si bien por otro decreto de 5 de agosto del mismo año, se dispone que puedan seguir ejerciendo con carácter de asociación.

Se mantienen los fines históricos desde su fundación como son la Santificación Personal, el Culto Divino y la Defensa de la Fe y se le añaden dos más por indicación del obispo de Ciudad Real y Prior de las ordenes Militares y que son el Benéfico Social y el Histórico Cultural. Comienza de nuevo la admisión y Cruzamiento de nuevos Caballeros, y se empiezan a revivir los actos y Ceremonias Religiosas.

FORREST GUMP

Forrest Gump es una película estadounidense cómica dramática estrenada en 1994. Basada en la novela homónima del escritor Winston Groom, la película fue dirigida por Robert Zemeckis y protagonizada por Tom Hanks, Robin Wright, Gary Sinise y Sally Field. La historia describe varias décadas de la vida de Forrest Gump, un nativo de Alabama que sufre una leve discapacidad intelectual. Eso no le impide ser testigo privilegiado, y en algunos casos actor decisivo, de muchos de los momentos más transcendentales de la historia de los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX, específicamente entre 1945 y 1982.

La película difiere sustancialmente de la novela en que se basa, entre otras cosas en la propia personalidad del protagonista y en los diversos eventos en los que se ve envuelto. El rodaje se realizó en 1993, principalmente en los estados norteamericanos de Georgia, Carolina del Norte y Carolina del Sur. Se usaron numerosos efectos visuales para integrar al protagonista en imágenes históricas reales y recrear otras escenas. En la banda sonora la película incluye numerosas canciones propias de cada época que en ella se retratan, una recopilación musical que en su salida comercial como álbum fue todo un éxito gracias a los ocho millones de copias vendidas en todo el mundo.

Estrenada en Estados Unidos el 6 de julio de 1994, Forrest Gump recibió alabanzas de la crítica especializada y fue un gran éxito de público, pues se convirtió en la segunda película más taquillera del año en Norteamérica, sólo detrás de El Rey León, y recaudó en todo el mundo 677 millones de dólares. La película fue galardonada con los premios Óscar a mejor película, mejor director (Robert Zemeckis), mejor actor (Tom Hanks), mejor guion adaptado, mejores efectos especiales y mejor montaje. Recibió otras muchas nominaciones y premios, entre ellos los Globos de Oro, los premios People's Choice y los Young Artist. En 2011 la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos seleccionó Forrest Gump para ser preservada en el National Film Registry por ser «cultural, histórica o estéticamente significante».

CURIOSIDADES

Pocas producciones han conseguido tocar el corazón del público como lo ha hecho Forrest Gump desde su estreno en 1994. Protagonizada por Tom Hanks y dirigida por Robert Zemeckis, cuyo nombre ya era reconocido gracias a ¿Quién engañó a Roger Rabbit? y la trilogía Volver al Futuro, cautivó al mundo y a toda la industria cinematográfica gracias a la inocencia y pureza de su personaje principal, un joven de Alabama que a lo largo de su vida se vio envuelto en insospechadas situaciones mientras buscaba reencontrarse con el amor de su vida. La película fue aplaudida de forma unánime, y premiada con, entre otros, seis estatuillas Oscar, brillando en categorías como Mejor Película, Mejor Actor y Mejor Director.

Cuando Forrest aprende a jugar ping pong, un soldado le comenta que el truco es mantener los ojos en la pelota. Por esto, el personaje no pestañea en ninguna de la toma en que se le ve jugando. Ah, y un dato extra: la pelota en realidad no existía; fue generada por CGI.

Para varias de las secuencias en que Forrest aparece corriendo, Tom Hanks contó con la ayuda de un doble: su hermano Jim.

Además de Forrest Gump, Tom Hanks y Gary Sinise (Teniente Dan), han trabajado juntos en Apolo 13 y The Green Mile.

Tres de los actores que rechazaron el papel de Forrest son Bill Murray, John Travolta y Chevy Chase.

La casa de Forrest aparece también en la película The Patriot, protagonizada por Mel Gibson.

La voz de Elvis es en realidad la de Kurt Rusell, actor que personificó al músico en la película de 1979.

Inspirado por su personaje, el Teniente Dan, el actor Gary Sinise formó Lt. Dan Band, una banda de covers que frecuenta eventos de United Service Organizations Inc., una entidad dedicada a la entretención para las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

Bubba Gump Shrimp Company existe en la vida real en forma de una franquicia de restaurantes que abrió en 1996, y que a la fecha tiene sucursales en países como Estados Unidos, México, Inglaterra y Japón.

El rapero Tupac Shakur audicionó para el papel de Bubba.

El director de casting de la película descubrió a Haley Joel Osment, que personifica al hijo de Forrest, en un comercial de Pizza Hut, y así se convirtió en su primera película.

Con la estatuilla como mejor actor por la película, Hanks se convirtió en el segundo actor que consiguió dos años consecutivos el Oscar en tal categoría. Spencer Tracy lo habría logrado en 1938 y 1939.

En la película se inventaron el condado de Greenbow, donde vive Forrest.

El habla tan pausada del protagonista se relaciona con su leve retraso mental pero nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que Tom Hanks decidió copiar la manera lenta de hablar del chico que interpreta el papel del Forrest niño.

Cuando Forrest Gump coincide con John Lennon en un plató de la televisión, el diálogo que se establece entre ellos (en versión original) incluye frases de la canción de Lennon, “Imagine”.

La película que da pie a la escena donde aparecen los antepasados de Gump es el clásico de D.W. Griffith, “The Birth of a Nation”, rodada en 1915.

Otro dato que se adapta expresamente para la película es el hecho de que Gump recibe una carta de Apple en 1975, cuando la empresa fue fundada en realidad en 1976. Con USA Today aplican el mismo método.

Quien niega el asiento de su lado a Forrest, en el autobús, es Alex, el hijo del director, Robert Zemeckis.

“The Forrest Gump Curve”, localizada en Grandfather Mountain (North Carolina), fue bautizada así después de que allí se rodara la escena en que Gump la sube corriendo.

La película difiere de la novela en la que se basa en la personalidad del propio Gump y en algunos de los sucesos históricos que se reflejan a lo largo del metraje.

El disco con su banda sonora original fue un éxito mundial al conseguir vender ocho millones de copias.

El barco pesquero Jenny está, actualmente, amarrado al lado del restaurante Planet Hollywood de Lake Buena Vista (Florida).

El papel de Benjamin Buford "Bubba", interpretado por Mykelti Williamson, fue ofrecido primero a David Alan Grier, Ice Cube y Dave Chapelle quienes, al igual que le sucedió a Hanks con el papel protagonista, rechazaron la oportunidad. Chapelle, en el momento de rechazar el papel, argumentó que la película iba a ser un fracaso. Más tarde, reconoció también su estruendoso fallo.

Una condición que puso Hanks para hacer la película fue que intentara reflejar al máximo la realidad de los hechos históricos que en ella se sucedían.

Dick Cavett se interpreta a sí mismo en los 70, utilizando técnicas de maquillaje para aparecer más joven, siendo el único personaje de los que aparecen en la película que hace un cameo sin recurrir a imágenes de archivo.

La película se basa, sobre todo, en los 11 primeros capítulos del libro para, a continuación, ir directamente al final del mismo.

Uno de los hechos que se inventan expresamente para la película es el uso de aparatos ortopédicos para las piernas del Forrest niño.

El director también recibió la película por causas del azar; en un primer momento se descartó a Terry Gilliam (no aceptó la oferta de dirigirla) y a Barry Sonnenfeld (que no pudo dirigirla por tener el proyecto ya en firme de La Familia Addams: la tradición continúa).

La escena donde Gump corre por Vietnam en realidad se rodó en la Isla de Fripp, en Carolina del Sur. Asimismo, la casa familiar del protagonista se construyó en las inmediaciones del río de Combahee, en Yemassee (Carolina del Sur). Algunas de las escenas de Vietnam, rodadas también por la zona, necesitaron de la plantación previa de 20 palmeras para hacer la selva creíble.

Su producción inicial contaba con 55 millones de dólares. En EEUU y en Canadá, solamente, ya recaudó 329’7 millones de dólares.

Sobrepasando los 250 millones de recaudación solo en 66 días, Forrest Gump se convirtió en la película de la distribuidora Paramount Pictures que más rápido sobrepasó las barreras estándar de recaudaciones en taquilla (establecidas en los 100, 200 y 300 millones). Su recaudación mundial, finalmente, fue de 677’4 millones de dólares.

Se habló de una posible secuela, basada en la continuación de la novela original: “Gump and co.”, publicada en 1995 por el mismo Winston Groom. Sin embargo, tras el 11-S, se decidió que la historia ya no tenía cabida en la trágica realidad actual.

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