miércoles, 17 de julio de 2019

SABER ELEGIR LO QUE DIOS DESEA


Comentario Bíblico
Del Evangelio de Lucas (10,38-42)

En la primera lectura nos encontramos con una de las estampas más evocadoras de los relatos en torno al padre del pueblo de Israel, Abrahán. Es un relato que tiene todas las connotaciones de leyenda sagrada, pero que expresa el misterio de la vida de este personaje que todo se lo jugó apoyado en la palabra de Dios, en su promesa de darle un tierra y una heredad. Tres personajes aparecen a lo lejos, que son como uno, porque es uno el que al final habla al Patriarca.

La segunda lectura pone de manifiesto que el misterio de Dios se ha revelado a los suyos, a la Iglesia, por medio de su ministro. Es Pablo, aunque no sea precisamente el autor de esta carta, el que se ha dedicado a contemplar ese misterio que es Cristo, para darlo a conocer a los hombres. No se trata, claro está, de una elección esotérica, reservada a algunos, sino que todo el que quiera conocer a Dios lo puede hacer por medio de Cristo. Pablo subraya con énfasis que este misterio se abre de par en par a todos los hombres y nadie está excluido.

El evangelio de Lucas nos presenta a Jesús, en su camino a Jerusalén, que hace una pausa en casa de Marta y María. Ya es sintomático que se nos describa esta escena en la que el Señor entra en casa de unas mujeres, lo que no podía ser bien visto en aquella sociedad judía. Pero el evangelista Lucas es el evangelista de la mujer y pone de manifiesto aquellos aspectos que deben ser tenidos en cuenta en la comunidad cristiana. Sin la cooperación de la mujer, el evangelio hubiera sido excluyente. El sentido de este episodio ha dado mucho que hablar, dependiendo del tipo de traducción que se adopte del original griego: “una sola cosa es necesaria”, o por el contrario “pocas cosas son necesarias”, dependiendo de los manuscritos.

La primera opinión parece más coherente. Muchos pensaron que se trataba de defender la vida contemplativa respecto de la vida activa o apostólica. Esta es ya una vieja polémica que no tiene sentido, porque las dos cosas, los dos aspectos, son necesarios en la vida cristiana. La opción polémica entre la vida activa y la vida contemplativa sería empequeñecer el mensaje de hoy, porque debemos armonizar las dos dimensiones en nuestra vida cristiana.

Lo que Lucas subraya con énfasis es la actitud de escuchar a Jesús, al Maestro, quien tiene lo más importante que comunicar. No quería decir Jesús que “un solo plato basta”, como algunos han entendido, sino que María estaba eligiendo lo mejor en ese momento que él las visita. Este episodio, todavía hoy, nos sugiere la importancia de la escucha de la Palabra de Dios, del evangelio, como la posibilidad alternativa a tantas cosas como se dicen, se proponen y se hacen en este mundo.

Jesús es la palabra profética, crítica, radical, que llega a lo más hondo del corazón, para iluminar y liberar. Ya es sintomático, como hemos apuntado antes, el detalle que Lucas quiera poner de manifiesto el sentido del discipulado cristiano de una mujer en aquél ambiente. Tampoco se debería juzgar que Marta es desprestigiada, ¡ni mucho menos!, ¡está llevando a cabo un servicio!, pero tiene que saber elegir.

Muchas veces, actitudes contemplativas pueden ocultar ciertos egoísmos o inactividad de servicio que otros deben hacer por nosotros. Porque Jesús, camino de Jerusalén, ha pasado por su lado y es posible que en su afán no supiera, como María, que tenía que dejar huella en su vida. María se siente auténtica discípula de Jesús y se pone a escuchar como la única cosa importante en ese momento. Y de eso se trata, de ese ahora en que Dios, el Señor, pasa a nuestra lado, por nuestra vida y tenemos que acostumbrarnos a elegir lo más importante: escucharle, acogerle en lo que tiene que decir, dejando otras cosas para otros momentos.

Lucas, sin duda, privilegia a María como oyente de la palabra y eso, en este momento de subida a Jerusalén, es casi decisivo para el evangelista. Se quiere subrayar cómo debemos, a veces, sumergirnos en los planes de Dios. De eso es de lo hablaba Jesús camino de Jerusalén (según Lucas) y María lo elige como la mejor parte. Marta… no ha podido desengancharse… y ahora debiera haberlo hecho.

Fuente:

LAS SELVAS TROPICALES DEL MUNDO

Iniciamos hoy una nueva serie en esta su sección exclusiva, la hemos intitulado:“SELVAS, JUNGLAS Y BOSQUES, REDUCTOS DE VIDA”. 
Las selvas tropicales están en África, Asia, Oceanía, Centro América y Sudamérica. La selva tropical más grande del planeta está en la Amazonía, en Sudamérica. Las selvas tropicales están ubicadas en la región comprendida entre el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio, encima y debajo del Ecuador (la línea ecuatorial). En esta zona tropical el sol es muy fuerte y la cantidad de horas de luz diaria casi no cambia a lo largo del año, ayudando a mantener un clima cálido y relativamente estable. Muchos países tienen selvas tropicales. Los países con las áreas más grandes de selvas tropicales son:

• Brasil
• República Democrática del Congo
• Indonesia
• Perú
• Colombia

Otros países con grandes áreas de bosque tropical son Bolivia, Camerún, República Centroafricana, Ecuador, Gabón, Guyana, India, Laos, Malasia, México, Myanmar, Papúa Nueva Guinea, República del Congo, Surinam y Venezuela.

Además de las selvas tropicales, hay otros bosques lluviosos en las regiones templadas del planeta, es decir aquellas ubicadas a mayores latitudes, al norte y al sur de la región comprendida entre el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio. Estas regiones tienen bosques extensos y en algunos casos se encuentran cerca de áreas costeras y, aunque no son bosques lluviosos tropicales, también se consideran bosques lluviosos por la gran cantidad de lluvia que reciben anualmente. La región del mundo con más área de bosque lluvioso templado se encuentra entre el norte de California y Alaska.

SELVA

Se llama selva, jungla o bosque lluvioso tropical a los bosques densos con gran diversidad biológica, vegetación de hoja ancha (tipo frondosa) y, por lo general, con dosel cerrado, soto bosque biodiverso y varios “pisos”, “estratos” o “niveles” de vegetación: desde árboles que pueden superar los 30 metros en los pisos altos hasta los musgos y helechos al ras del suelo, al cual difícilmente llega la luz solar (por este motivo también abundan los hongos), con abundancia de lianas y epífitas. Estas condiciones suelen darse en las áreas cálidas y lluviosas intertropicales de la Tierra, típicas de los climas cálidos (macro térmicos) identificados con la letra A en la clasificación de Köppen; por tal motivo en la actualidad, cuando se habla de selva lo más usual es que se aluda a las llamadas selvas tropicales, riquísimas en biodiversidad y grandes retenedoras de agua dulce, ya sea por su clima tropical húmedo merced a la sombra y al “efecto esponja” de las densas vegetaciones o ya sea por el agua misma que contiene la enorme masa vegetal de las selvas tropicales. 

En sentido estricto, no debería llamarse tropical, ya que en los trópicos lo que predomina no es la selva sino el desierto. Si se habla de clima tropical y vegetación tropical como de selva, se debe a la influencia del idioma inglés con el término ampliamente extendido de tropics. La denominación correcta debería ser de vegetación ecuatorial, con reservas, porque no en toda la zona ecuatorial hay clima lluvioso todo el año y vegetación de selva (por ejemplo, en las islas Galápagos o la costa noroeste del Perú). Y si se habla de la zona tropical con relación al clima tendría que hacer referencia a toda la zona intertropical, que es la zona latitudinal caracterizada por los climas isotermos, sin que haya un solo tipo de vegetación (de selva) ni un solo tipo de clima. Al contrario, en la zona intertropical existen casi todos los tipos climáticos y de vegetación que pueden encontrarse en todas las latitudes de la Tierra.

Una selva tropical es un bioma de la zona intertropical con vegetación exuberante, en regiones de clima isotermo con abundantes precipitaciones y con una extraordinaria biodiversidad. Hay muchas especies vegetales diferentes, pero con pocos ejemplares de cada especie en cada unidad de superficie. Este tipo de bioma se da en climas tropicales, especialmente en la franja ecuatorial, y algunas veces en las regiones subtropicales, en este último caso, en condiciones muy específicas y favorables. El nombre de selva tropical es de uso muy extendido y el nombre de selva ecuatorial es en realidad equivalente pero definido desde el punto de vista de su localización latitudinal.

Las selvas son el hábitat de ⅔ partes de toda la biodiversidad de fauna y flora del planeta. Aún quedan por descubrir millones de especies de plantas, insectos y microorganismos. Las selvas tropicales se suelen llamar “la mayor farmacia mundial” debido a la gran cantidad de medicinas naturales que provienen de ellas. Según algunos científicos, la cura de muchas enfermedades actuales, se conseguirá en el futuro gracias a la riqueza de sustancias químicas vegetales existentes en estos ecosistemas.

Desde Costa Rica
Jorge Muñoz Somarribas
Coordinador
ANUNCIAR Contenidos Latinoamérica

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN


Desde los antiguos ermitaños que se establecieron en el Monte Carmelo, Los Carmelitas han sido conocidos por su profunda devoción a la Santísima Virgen. Ellos interpretaron la nube de la visión de Elías (1 Reyes 18, 44) como un símbolo de la Virgen María Inmaculada. Ya en el siglo XIII, cinco siglos antes de la proclamación del dogma, el misal Carmelita contenía una Misa para la Inmaculada Concepción.

Los marineros de la antigüedad dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo. Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.

La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir a la que desde tiempos remotos se venera en el Carmelo. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo, a estos se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Incluso se le llamó: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo". En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor Ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a la Madre de Jesús y por ella, a su Hijo.

EL HISTORICO VIAJE DEL HOMBRE A LA LUNA


Los que hace medio siglo seguíamos con atención y curiosidad la carrera espacial entre rusos y norteamericanos, nos sorprendimos cuando por fin estos últimos le pusieron fecha al tan promocionado viaje tripulado a la Luna. Es que el mundo aún tenía muy presente la terrible tragedia corrida por la Apolo 1, cuando el 21 de febrero de 1967 se incendió y, al no poder abrirse las escotillas, en su interior murieron calcinados los tres astronautas: Gus Grissom, Edward White y Roger Chaffee.

Lo cierto es que hasta ese momento y sin discusión, los rusos encabezaban la competencia espacial, pues estos ya habían logrado impactar en nuestro satélite natural, una década antes, el 12 de septiembre de 1959. Por eso, fuimos muchos en el mundo los que recelamos de la NASA, cuando el 12 de junio de 1969, informó oficialmente que en un mes más, (16/07/69) lanzaría rumbo a la Luna, la nave tripulada Apolo 11. Y nuestras dudas tenían sus fundamentos, pues aunque el programa Apolo (objetivo: la Luna) ya tenía nueve años, hasta entonces en materia espacial, los norteamericanos corrían cómodos tras la Unión Soviética.

El hecho es que el 12 de junio de 1969, el mundo quedó en vilo cuando por fin la NASA informó oficialmente que el próximo 16 de julio lanzaría rumbo a la Luna la nave Apolo 11. “El vuelo -dijo- será tripulado por tres astronautas: el comandante Nail A. Amstrong (38), Michael Collins (38) y Ewin E. Aldrin (39)...”. Pero además, la información se completaba con otros datos por demás interesantes: el viaje de ida y vuelta duraría 8 días; el alunizaje sería el 20 de julio; y al día siguiente, el 21 de julio -si todo salía bien- la nave iniciaría su retorno a la Tierra. El informe concluía señalando que si todo salía según lo calculado, el Apolo 11 estaría acuatizando en el Pacífico, en el mediodía del 24 de julio de 1969.

La precisión de todos estos datos fue lo que más hizo dudar, ya que el común de la gente aún no estaba familiarizada con la difusión de tan detallada planificación científica. Por otra parte, la Unión Soviética era muy reservada en cuanto a dar información sobre sus experiencias espaciales. Hasta entonces, el mundo solo se enteraba de sus logros, no solo cuando estos ya se habían concretado sino también cuando habían sido exitosos. Es que lo que ocurría tras la “Cortina de Hierro”, era todo un misterio para el mundo occidental.

Y por supuesto, así fue hasta mediados de los 60, cuando los satélites artificiales comenzaron a circunvalar la tierra y a enviar información (y fotografías) hasta de los más alejados rincones del mundo. Pues hay que admitir además, que en el marco de la llamada “guerra fría”, los primeros satélites, tanto rusos como yanquis, solo tenían por misión andar espiando las intimidades militares de los otros. Y aún hoy lo hacen, pero ahora el espacio también aloja otros tipos de satélites, y varios de ellos muchísimo más útiles y necesarios para la humanidad como los meteorológicos.

Finalmente, 16 de julio de 1969 y, tal como la NASA había anunciado al mundo, la Apolo 11 partió a la Luna, iniciando la más prodigiosa aventura de la Humanidad. A las 9,32 del día del lanzamiento, comenzó la cuenta regresiva en la plataforma 39 de Cabo Kennedy. Y mientras las poderosas luces de los reflectores empalidecían ante la luz del sol naciente, el gigantesco cohete Saturno-5, completaba su carga de combustible. Era el quien debía impulsar al espacio a la Apolo 11 en los primeros tramos de un viaje de casi 800.000 kilómetros de ida y vuelta a la Luna.

En tanto, los astronautas Armtrong, Collins y Aldrin ya habían despertado y se aprestaban a desayunar bistec y huevos. Luego comenzarían a vestirse con los trajes espaciales. Pero previo a todo y bien temprano, habían recibido los buenos deseos del presidente Richard Nixon, quien por razones de salud, iba a seguir desde la Casa Blanca, el despegue que sería transmitido por televisión. A poco de las 9, comenzó a retirarse el brazo de la torre auxiliar, en tanto los astronautas examinaban los controles de la nave.

A menos 10 de la cuenta regresiva, la nave comenzó a utilizar energía propia; luego se cortaron los contactos con tierra mientras la cuenta regresiva continuaba. El mundo que por entonces seguía los detalles mayormente por radio, estaba en vilo. A la menos 5 de la cuenta, el brazo de la torre se retiró del todo y la Apolo queda sola en la plataforma. La actividad, dentro y fuera de la nave es frenética; se hacían los últimos controles por si se debía suspender o no la operación.

Armstrong dice entonces sus últimas palabras en tierra: “Estamos seguros que será un buen vuelo”. Por fin llega el cero y una nube espesa que sale desde la base de la plataforma, envuelve a la Apolo 11, en tanto sus inmensos motores, exhalan inmensas llamaradas. Adentro, la nave estremece sus entrañas y su estructura vibra con furia, como tratando de impedir que le corten las últimas raíces que la unen a la tierra. Pero poco a poco, la ciclópea fuerza de los reactores pueden más, y la nave comienza lentamente a elevarse dejando tras de si una larguísima estela de humo blanco. Ahora sí, el hombre esta camino a la Luna.

Después de casi cuatro días de viaje, la Apolo 11 ya sobrevolaba alrededor de la Luna. En su interior, Armstrong, Aldrin y Collins, habían descansado esa noche esperando realizar la treceava circunvalación a la Luna. Finalizada ésta, recién entonces debían comenzar las tan esperada maniobras de alunizaje. En esa última órbita, Aldrin y Armstrong debían separar el módulo Lunar ahora denominado “Aguila”, de la Apolo 11 o “Columbia”, donde se quedaría Collins, para controlar todo el proceso de alunizaje y despegue de sus compañeros.

El hecho es que luego que los astronautas desayunaron e inmediatamente después comenzaron a realizar las maniobras para alunizar en el Mar de la Tranquilidad, tal como estaba programado. Luego de pasar del Apolo 11 al módulo “Aguila”, Armstrong y Aldrin chequearon los comandos. Minutos mas tarde pusieron en marcha los motores de descenso de “Águila” y emprendieron por fin el riesgoso viaje hasta la superficie lunar. La operación comenzó cuando la Apolo 11 o “Columbia” sobrevolaba la parte no visible de la Luna.

El primer movimiento de “Águila” fue alejarse unos 12 metros de la Apolo 11 y rotar sobre su eje, como para permitirle a Collins que desde la escotilla pudiera observar y constatar que el módulo no esté dañado por golpes o deformaciones. Luego de constatado el buen estado de “Águila”, Arsmtrong y Aldrin iniciaron la última maniobra. Casi nueve minutos les llevó el descenso, el módulo “Águila” se posó suavemente sobre la polvorienta superficie lunar.

Por fin, el hombre había logrado llegar a la Luna. Ahora estaba ahí, tras haber pasado miles de años soñando con ella, admirándola y hasta dedicándole cantos y poemas. El regreso de la Apolo 11 a la Tierra se cumplió en dos etapas. La primera fue cuando el módulo “Águila” abandonó la Luna para acoplarse a la Apolo o nave madre. Estas maniobras estuvieron a cargo de los astronautas Armstrong y Aldrin. Despegaron de la superficie lunar el 21 de julio. Según Aldrin, el “despegue fue muy suave”, pese a que al partir el módulo exhaló una llamarada que fundió las arenas del Mar de la Tranquilidad. A poco se produjeron fuertes interferencias en las comunicaciones pero aun así, el acoplamiento del “Águila” con la Apolo 11 conducida por Collins, se concretó exitosamente.

La Apolo 11 o Columbia abandonaron el campo magnético lunar a las 1, 39 horas del 22 de julio. A partir de entonces comenzó el retorno a la Tierra a una velocidad de 4.375 km/h. “Estamos abandonando las esfera de la influencia lunar” dijo Armstrong. Entre tanto desde aquí, los médicos controlaban la salud de los cosmonautas. A dos días de partir de la Luna, el Apolo 11 tocó las primeras capas de la atmósfera terrestre a 120 km de altura, al NE de Australia del 24 de julio de 1969. Por fin, la nave acuatizó invertida en las aguas del Pacífico a 940 millas al SE de Honolulú. El éxito había coronado la histórica misión y el mundo ya respiraba aliviado.

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miércoles, 10 de julio de 2019

BUNO EL DEMONIO MUDO

Pocos grimorios antiguos y libros prohibidos de la Edad Media reparan en él. BUNO, así se llama nuestro demonio de hoy, fue asimilado a los cultos tártaros mongoles que Europa conoció, y padeció, a través de su paso por Turquía. Algunos tratados demonológicos prefieren ver a este demonio a un desconcertante enviado del Tártaro: el sótano del infierno de la mitología griega, donde, según Homero, habitaban los héroes y los dioses vencidos, y que para Virgilio era la casa de las Furias, Erinias y Euménides.

Una confirmación de las funciones de intermediario o mensajero de BUNO aparece en un artículo de la Enciclopedia Británica, donde se nos informa que la palabra Tártaro, en la Estambul de los siglos XVII y XVIII, aludía coloquialmente a los carteros. Para completar la ambigüedad que rodea al pobre demonio, podemos añadir que es mudo y que se comunica utilizando un lenguaje de por señas. Paradójicamente, su afasia no le impidió convertirse en protector de leguleyos, rapsodas, y oradores, ya que se caracteriza por otorgar a sus devotos el don de la elocuencia.

¿A QUIÉN DEBEMOS AMAR?


Comentario Bíblico
Del Evangelio de Lucas (10,25-37)

La primera lectura está tomada de uno de los libros que más ha influido en la vida y en la teología del pueblo del Antiguo Testamento, el Deuteromonio (30,10-14). Fue un libro que se escribió para catequizar; la “leyenda” admite que en momentos determinados y de dificultades se escondió en el templo de Jerusalén y que apareció después de muchos años, lo que motivó una reforma religiosa en tiempo de rey Josías (cf 2Re 22,3-4ss), cuando vivía el profeta Jeremías.

El texto es de los más densos, profundos y expresivos. Los sabios siempre habían comparado la ley de Dios a la Sabiduría, y ésta se consideraba inaccesible. En esta exhortación se quiere poner de manifiesto que aquello que Dios quiere para su pueblo y para cada uno de nosotros es muy fácil de entender, con objeto de que se pueda llevar a la práctica. Lo que Dios quiere que hagamos no hay que ir a buscarlo más allá del cielo o a las profundidades del mar: lo bueno, lo hermoso, lo justo, es algo que debe estar en nuestro corazón, debe nacer de nosotros mismos.

La carta a los Colosenses nos ofrece un himno cristológico de resonancias inigualables: Cristo es la imagen de Dios, pero es criatura como nosotros también. Lo más profundo de Dios, lo más misterioso, se nos hace accesible por medio de Cristo. Y así, Él es el “primogénito de entre los muertos”, lo que significa que nos espera a nosotros lo que a Él. Si a Él, criatura, Dios lo ha resucitado de entre los muertos, también a nosotros se nos dará la vida que Él tiene.

Entre las afirmaciones o títulos sobre Cristo que podrían parecernos alejadas de nuestra cultura y de nuestra mentalidad, podemos escuchar y cantar este “himno” como una alabanza al “primado” de Cristo en todo. Para los cristianos ello no debe ser extraño, porque nuestra religión, nuestro acceso a Dios, está fundamentada en Cristo. Puede que, en el trasfondo, se sugiera alguna polémica para afirmar la “plenitud” de todas las cosas en Cristo. Pero este canto es como un grito necesario, porque hoy, más que nunca, podemos seguir afirmando que Cristo es el “salvador” del cosmos.

En Lucas (10,25-37): encontramos una de las narraciones más majestuosas de todo el Nuevo Testamento y del evangelio de Lucas. Una narración que solamente ha podido salir de los labios de Jesús. El escriba quiere asegurarse la vida eterna, la salvación, y quiere que Jesús le puntualice exactamente qué es lo que debe hacer para ello. Quiere una respuesta “jurídica” que le complazca. Pero los profetas no suelen entrar en esos diálogos imposibles e inhumanos.

Ya la tradición cristiana nos puso de manifiesto que Jesús había definido que la ley se resumía en amar a Dios y al prójimo en una misma experiencia de amor (cf Mc 12,28ss). No es distinto el amor a Dios del amor al prójimo, aunque Dios sea Dios y nosotros criaturas. Pero el escriba, que tenía una concepción de la ley demasiado legalista, quiere precisar lo que no se puede precisar: ¿quién es mi prójimo, el que debo amar en concreto? Aquí es donde la parábola comienza a convertirse en contradicción de una mentalidad absurda y puritana.

Dos personajes, sacerdote y levita, pasan de lejos cuando ven a un hombre medio muerto. Quizás venían del oficio, quizás no querían contaminarse con alguien que podía estar muerto, ya que ellos podrían venir de ofrecer un culto muy sagrado a Dios. ¿Era esto posible? Probablemente sí (es una de las explicaciones válidas).

Pero eso no podía ser voluntad de Dios, sino tradición añeja y cerrada, intereses de clase y de religión. Entonces aparece un personaje que es casi siniestro (estamos en territorio judío), un samaritano, un hereje, un maldito de la ley. Éste no tiene reparos, ni normas, ha visto a alguien que lo necesita y se dedica a darle vida. Mi prójimo -piensa Jesús-, el inventor de la parábola, es quien me necesita; pero más aún, lo importante no es saber quién es mi prójimo, sino si yo soy prójimo de quien me necesita. Jesús, con el samaritano, está describiendo a Dios mismo y a nadie más. Lo cuida, lo cura, lo lleva a la posada y la asegura un futuro.

Una religión que deja al hombre en su muerte, no es una religión verdadera (la del sacerdote y el levita); la religión verdadera es aquella que da vida, como hace el Dios-samaritano. Nuestro Dios es como el “hereje” samaritano que no le importa ser alguien que rompa las leyes de pureza o de culto religiosas con tal de mostrar amor a alguien que lo necesita. La parábola no solamente hablaba de una solidaridad humana, sino de la praxis del amor de Dios. Fue creada, sin duda, para hablar a los "escribas" de Israel del comportamiento heterodoxo de Dios, el cual no se pregunta a quién tiene que amar, sino que quiere salvar a todos y ofrecerles un futuro.

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LA LEYENDA DE LA MONJA DEL VASO

La Monja del Vaso con Agua, llamada simplemente La Monja del Vaso o también, La Monja del San Juan de Dios, es un fantasma legendario del folclore costarricense que, según la leyenda, se pasea por los pasillos del Hospital San Juan de Dios en San José, el hospital más antiguo de Costa Rica.

Se cuenta que hubo una mujer que sus padres la obligaron a tomar los votos aun cuando ella no estaba de acuerdo, dando como resultado que ella no realizara de buena fe las cosas que comúnmente realiza una monja. Ella pertenecía a la orden de Las Hermanas de la Caridad, una congregación religiosa católica femenina dedicada al servicio corporal y espiritual de los pobres enfermos.

Estas religiosas usaban un atuendo que se caracterizaba por un sombrero blanco de alas, cuya forma recuerda un barco de papel. El hospital, a su vez, y a pesar de los cambios de la modernidad, ha conservado gran parte de sus viejos pasillos y salones originales, lo que ha contribuido, con el pasar de los años, a que la leyenda permanezca vigente, como sucede con muchas construcciones antiguas alrededor del mundo donde las personas que las habitaron tuvieron algún tipo de sufrimiento físico y fallecieron.

Aquí tenia el cargo de cuidar o dar consuelo a todos aquellas personas que se encontraban desahuciados. Pero el trato que ofrece la monja a los pacientes era malo, ya que tardaba demasiado tiempo en cumplir con sus actividades, pero lo peor de esta historia es que los pacientes en sus últimos días de vida pasaban rogando por su ayuda. Incluso un día una persona le rogó para aliviar el sufrimiento que estaba pasando en los últimos días, pero la monja rotundamente se negó a cumplir el último deseo del moribundo, razón por la cual quedó maldita y su espectro, desde entonces, se pasea por las noches por los pasillos del viejo hospital.

Muchas personas aseguran que el hombre que pidió su ayuda era Jesucristo, quien realizó ese acto para probar la dureza del corazón de la monja; aunque también muchos afirman que era solo una persona que vivía sus últimos días. Pero esto no es seguro, pero eso sí, el hombre en poco tiempo murió, por lo que la monja quedó con muchos remordimientos que no la dejaban dormir, y que en pocos meses la llevaron a la muerte sin tener la oportunidad de arrepentirse.

La leyenda cuenta que después de todos estos sucesos extraños la mujer con vestidura de monja aparece en el pabellón donde se encontraban los enfermos más graves del hospital de San Juan de Dios, pero siempre lleva en sus manos un vaso de agua. Recorre todos los corredores que comunican con las habitaciones de los enfermos con el vaso lleno de agua, se dice que aquellos que beben del vaso, sanan milagrosamente, mientras que otras versiones dicen que, ante el miedo que la aparición produce, nadie acepta el vaso, por lo que el alma de la monja no puede descansar.

EL TRÁGICO DESTINO DE NUESTROS PRÓCERES DE LA INDEPENDENCIA


Aquel Congreso de 1816 reunió a los más intelectuales del ex virreinato del Río de la Plata. Basta afirmar que de los 29 que suscribieron el acta del 9 de julio, 12 eran sacerdotes, 19 abogados y todos egresados de las universidades del Alto Perú, Córdoba, Chile y España. De ellos, 15 fueron encarcelados o debieron exiliarse para evitar sanciones.

Estos hombres declararon la independencia en un momento realmente dramático de nuestra historia. La derrota de Sipe Sipe y la amenaza de una invasión española desde el norte o lusitana desde la Banda Oriental ponían en peligro el movimiento libertario iniciado en 1810. Sin embargo, los congresales estaban convencidos de que debían dar este paso para convertir una guerra civil entre españoles y criollos en una guerra entre naciones, y de esta forma evitar las sanciones que implicaban los crímenes de traición y lesa majestad, severamente sancionados por la Corona española. Por esa razón, el 9 de julio juraron la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Los otros fines para los que habían sido convocados al Congreso, como dictar una Constitución y proponer una forma de gobierno, demoraron años en concretarse. El rechazo a la Constitución del 19, por ser unitaria y de tendencia monárquica, les ocasionó a estos diputados innumerables inconvenientes, como la prisión o el exilio. Tal fue el desencanto que hacia 1820, en un artículo de El Argos, el editor se preguntaba qué “persona de bien e ilustrada se atrevería a ejercer alguna función pública, ya que casi todos habían sido castigados”. Las vicisitudes sufridas por algunos diputados que declararon nuestra independencia son una parte de la historia que no suele relatarse en los libros.

El presbítero Manuel Antonio Acevedo, nacido en Salta pero representante de Catamarca, fue el encargado de pronunciar el sermón de apertura de sesiones. Sin embargo, esta distinción no fue obstáculo para ser encarcelado en el tumultuoso 1820 por haber votado la Constitución unitaria del 19. José Ignacio de Gorriti suele ser confundido con su hermano Juan Ignacio, el célebre canónigo. José Ignacio fue el único militar que asistió al juramento del 9 de julio, pero lo hizo en su carácter de abogado. Curiosamente, la iconografía de la independencia, insiste en incluir militares en el evento, cuando solo Gorriti lo era y no queda constancia de que haya asistido vistiendo su uniforme.

En esas mismas ilustraciones escasean los prelados cuando eran una docena. ¿Fue acaso un mensaje subliminal a las próxima generaciones? Si el Congreso tenía una finalidad legislativa, incorporar a individuos que desconocían las leyes tenía poco sentido. Gorriti fue gobernador de Salta, pero cuando su provincia fue invadida por Quiroga, debió exiliarse y murió en Charcas, donde su hija, Juana Gorriti, la conocida escritora, se casó con Manuel Isidoro Belzú, presidente de Bolivia.

Pedro León Gallo era un sacerdote oriundo de Santiago del Estero, provincia a la que representó en 1816. Después del congreso fue un dilecto colaborador del gobernador Ibarra, circunstancia que le acarreó problemas cuando los hermanos Taboada se hicieron cargo de la provincia. Intentó huir a Tucumán pero fue apresado y sometido a tormento. Murió en esa ciudad en 1852.

Tomás Godoy Cruz también se vio envuelto en las guerras civiles que asolaron al país desde 1828. Después de la batalla de Rodeo de Chacón, cuando los federales se hicieron del poder en Mendoza, Godoy Cruz se exilió en Chile y todos sus bienes fueron confiscados. Sin embargo, el fraile Aldao le permitió volver a su provincia con tal de promover las industrias locales, especialmente la del gusano de seda, tema sobre el que el Don Juan Godoy Cruz había escrito un tratado.

Antonio Sáenz, doctor en teología y leyes, fue el primer rector de la Universidad de Buenos Aires, pero, antes de acceder a ese nombramiento académico, debió ocultarse por un tiempo, ya que le fue advertido que las autoridades lo estaban buscando para apresarlo por firmar la Constitución del 19. Teodoro Sánchez de Bustamante tuvo menos suerte que Sáenz: fue apresado en 1820. Años más tarde, después de ser gobernador de Salta, debió huir a Bolivia, donde falleció.
José Serrano se trasladó a Buenos Aires junto a los otros congresales para dictar la Constitución, pero en 1819 fue enviado junto a Marcos Balcarce en misión secreta. Interceptado por las tropas de Pancho Ramírez, fue liberado después de una serie de penurias.

Fray Justo Santa María de Oro debió desterrarse a Chile por los graves conflictos suscitados en su provincia. Estando en el país trasandino, se lo creyó implicado en un movimiento reaccionario a favor de O'Higgins. En esa oportunidad fue deportado a la isla Juan Fernández, la misma en la que el náufrago Alexander Selkirk vivió las peripecias que dieron lugar al relato de Robinson Crusoe por Daniel Defoe. Curiosamente, quien introdujo este libro en el virreinato fue un colega del Congreso de 1819, Tomás Anchorena.

Viene al caso aclarar que algunos autores cuentan a 17 prelados como firmantes del acta de independencia, pero algunos, como Loria, tomaron los hábitos años más tarde. Miguel Calixto del Corro no asistió a la firma por haber sido enviado a una misión con Artigas y Luis José de Chorroarín, Felipe Antonio de Iriarte y el Dean Funes se sumaron al Congreso después de la firma del acta del 9 de julio.

Pedro Ignacio Rivera fue otro de los diputados encarcelados en 1819. Sin embargo, se desconoce el lugar donde fue enterrado. José Eusebio Colombres se vio obligado a refugiarse en Bolivia después de la muerte de Marco Avellaneda y el fracaso de la Liga del Norte. Volvió a Tucumán, su provincia natal, donde se dedicó a la industria azucarera, aunque nuevamente fue hostigado por los Rosistas. No obstante, cuando Quiroga entró a Tucumán, puso guardias para custodiar su hogar.

Pedro Castro Barros fue tomado prisionero a la caída del general Paz y conducido a Santa Fe por las tropas de López. De allí fue trasladado a Buenos Aires, donde sufrió un simulacro de fusilamiento. Después de este penoso episodio emigró a Uruguay. Al ser rechazado como vicario general decidió irse a Chile, donde murió, en 1849. Pedro Uriarte también fue encarcelado en 1820 y liberado a instancias del gobernador Ramos Mejía, en 1820.

Juan José Paso, a pesar de su larga carrera política, fue apresado brevemente en 1820. Después de este episodio su actuación pública se limitó y decidió ingresar en las órdenes franciscanas terciarias. Fue enterrado en la Recoleta vistiendo un sayo de la orden. Por último, los dos representantes cuyanos, Juan Agustín Maza y Narciso Laprida, ambos compañeros de estudio en la Universidad de Chile, fueron convocados para el Congreso de Tucumán pero separados por sus diferentes inclinaciones políticas.

Juan Agustín Maza era federal y allegado al gobernador Corbalán. Ante la amenaza de las tropas de Paz, Maza abandonó la ciudad de Mendoza y se refugió junto a un grupo de federales en las tolderías del Cacique Coleta, quien los traicionó en forma aviesa. Maza murió en la llamada "Masacre de Chacay". En cambio Laprida adhirió a la causa unitaria y junto a Domingo Faustino Sarmiento se enroló en las tropas que pelearon contra los hombres del fraile Aldao en la batalla del Pilar, en Mendoza. La suerte les fue adversa a los unitarios. Sarmiento logró escapar y al pasar a Chile, en la pared de una choza de "El Zonda", escribió "Las ideas no se matan".

Narciso Laprida, en cambio, corrió peor suerte. Algunos dicen que fue emparedado en una vieja casona, y otros, que fue enterrado vivo por las hordas de Aldao. Desde entonces se barajaron las versiones más terribles sobre esa tarde de "balas y polvo en el viento" cuando los argentinos descubrimos que nos une el espanto.

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LA INDEPENDENCIA ARGENTINA

Muchos, como Moreno o Belgrano, ya tempranamente quisieron declarar la independencia, dándonos un himno, la bandera, la escarapela, una moneda propia y enfrentando sin claudicaciones a los realistas en toda la geografía de las colonias españolas.

Pero la situación Europea influye e influyó siempre en nuestros políticos, en muchos casos por cuestiones lógicas, pues la diplomacia internacional sigue el ritmo de sus propios intereses. En 1815 Napoleón fue vencido, y en nuestras tierras muchos pensaron que los reyes que volvían victoriosos a sus tronos jamás aceptarían desmembrar su imperio.

Por otra parte, las otras potencias no arriesgarían sus relaciones diplomáticas legitimando una nueva república con aires democráticos, algo para nada de moda entonces. El rey Fernando VII retomó su corona y quiso con todo vigor recuperar sus colonias americanas. Hasta febrero de 1816 logró en parte su propósito. Uno a uno fueron cayeron los gobiernos revolucionarios de México, Venezuela y Chile.

Los sueños independentistas parecían evaporarse. Pero quedaba un escollo, que pronto se convirtió en una obsesión: el plan de liberación de José de San Martín. Entonces los realistas decidieron avanzar sobre las provincias del norte argentino, para entorpecer los preparativos del Libertador y matar de raíz el problema.

En ese momento, San Martín había logrado que lo nombraran gobernador de Cuyo. Organizó el Ejército de Los Andes con el propósito de recuperar Chile. Y luego, desde allí realizar un ataque combinado por tierra y mar a Perú, sede del Virrey de Nueva Castilla y principal foco realista en Sudamérica. 

En ese entonces, la palabra independencia tardó tres o cuatro años en incorporarse al vocabulario revolucionario en las Provincias Unidas del Río de la Plata. Más bien se hablaba de libertad y el concepto de emancipación se reservaba para una etapa posterior, cuando las armas patriotas alejaran el peligro de una derrota. Ese momento para San Martín era inminente.

La situación política desde mayo de 1810, a julio de 1816 cuando se declaró la independencia distó mucho de ser estable. Tuvimos a la Primera Junta, la Junta Grande, dos triunviratos, y, para la época de la Declaración de Tucumán, un Directorio, creado en enero de 1814 por la Asamblea General Constituyente, conocida históricamente como Asamblea del Año XIII. 

El Directorio duró hasta 1820 como forma de gobierno. En el interín el Director Ignacio Álvarez Thomas convocó al Congreso Nacional General Constituyente a reunirse en Tucumán, que, como su nombre indica, tenía entre sus objetivos dotarnos de una constitución nacional. Juan Martín de Pueyrredón era diputado por San Luis, pero el Congreso lo designó Director Supremo.

Intrigas, traiciones, cambios de rumbo que dieron o sufrieron las políticas de los distintos directores, que provocaban escozor en patriotas como San Martín o Belgrano que veían a los doctores disputarse las parcelas de poder mientras aún no se había vencido a los españoles ni asegurado la independencia. Mientras sesionaba en Tucumán el Congreso, desde Cuyo, San Martín le escribía a Godoy Cruz, el congresal por Mendoza: 

"¿Hasta cuándo esperaremos para declarar nuestra independencia? Es ridículo acuñar moneda, tener el pabellón y escarapela nacional y, por último, hacer la guerra al Soberano de quien se dice dependemos, y permanecer a pupilo de los enemigos".

Mientras, se desgañitaban por darnos una forma de gobierno.  El Congreso resolvió que el único sistema posible en ese momento era el monárquico constitucional. Sí, aunque no lo crean, una cantidad importante de políticos y militares entendían que lo único que los europeos aceptarían para legitimar un gobierno independiente local, sería un rey. Así que se las vieron de maravillas para pensar quién podría ser ese Rey de Argentina.

Esta conclusión respondía tanto a la decisión de las potencias europeas de monarquizarlo todo como a la necesidad de unir a los pueblos sudamericanos a través de la figura de una figura fuerte y centralizadora. Por ejemplo, Belgrano sostuvo que la Revolución Americana había perdido prestigio y toda posibilidad de apoyo europeo y que: 

"Había acaecido una mutación completa de ideas en Europa en lo respectivo a la forma de gobierno. Que como el espíritu general de las naciones, en años anteriores, era republicarlo todo, en el día se trataba de monarquizarlo todo” Y por ello, nuestro creador de la bandera, postuló que "en su concepto la forma de gobierno más conveniente para estas provincias sería la de una monarquía temperada; llamando la dinastía de los Incas por la justicia que en sí envuelve la restitución de esta Casa tan inicuamente despojada del trono". 

Hoy inquieta nuestra imaginación el pensar que se hubiese restaurado a los Incas como gobernantes. El Congreso debatió el tema los días varios día y finalmente, rechazó terminantemente tanto a la dinastía incaica como al régimen federal. En medio de estos debates, y bajo la influencia de San Martín, el 9 de julio de 1816, el Congreso de Tucumán resolvió tratar la Declaración de la Independencia. Presidía la sesión el diputado por San Juan, Juan Francisco Narciso de Laprida. El secretario Juan José Paso, leyó la propuesta y preguntó a los congresales si: 

"Querían que las Provincias de la Unión fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli". 

Los diputados aprobaron por aclamación y luego, uno a uno expresaron su voto afirmativo. Acto seguido, firmaron el Acta de la Independencia el 9 de julio de 1816… El 19 de julio, en sesión pública, quedó acordada la fórmula del juramento que debían prestar los diputados y las instituciones: 

"¿Juráis por Dios Nuestro Señor y esta señal de cruz, promover y defender la libertad de las provincias unidas en Sud América, y su independencia del Rey de España, Fernando VII, sus sucesores y metrópoli, y toda otra dominación extranjera ? ¿Juráis a Dios Nuestro Señor y prometéis a la patria, el sostén de estos derechos hasta con la vida, haberes y fama? Si así lo hiciereis Dios os ayude, y si no, El y la Patria os hagan cargo".

El 21 de julio la Independencia fue jurada en la sala de sesiones por los miembros del Congreso, en presencia del gobernador, el general Belgrano, el clero, las comunidades religiosas y demás corporaciones. En los papeles, éramos libres. Los libertadores San Martín y Bolívar, sellarán en los campos de batalla la independencia real para Sudamérica.

miércoles, 3 de julio de 2019

NUESTRA SEÑORA DE ITATI


La imagen de Nuestra Señora de Itatí, “la Reina de la Civilización en la Cuenca del Plata”, es una de las imágenes marianas más celebres y antiguas de la República Argentina. Su santuario data de los comienzos de la época colonial. Se levanta en el pueblo de Itatí. A orillas del Alto Paraná y a 70 km. de la ciudad de Corrientes. La veneración a Nuestra Señora de Itatí ha sido ininterrumpido desde 1616. Pero antes en 1528, Sebastián Gaboto, explorando el Alto Paraná, desembarcó en un puerto al que dio el nombre de Santa Ana. Allí cerca se levantaba un caserío llamado Casas da Yaguarón, nombre del cacique del distrito. Algunos de los miembros de la expedición exploraron la Laguna Iberá, a la que denominaron también Santa Ana.

María tomó, tomo desde entonces, bajo su protección esas regiones. El cacique Yaguarón y sus indios eran de índole pacífica, hospitalaria, y recibieron bien a los españoles. Desde 1528 franciscanos arrojaron la primera semilla evangélica en el distrito de Santa Ana, llamado también Reducción de Yaguarí; y en ella siempre prevaleció la devoción a María Inmaculada. En 1615 (según otras versiones 1580) el puerto de Santa Ana quedo abandonado, y el fray Luis de Bolaños fundó la nueva reducción a la que dio el nombre de "Pueblo de Indios de la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí". Con el tiempo, el lugar comenzó a conocerse simplemente como Itatí. Fray Luis de Gamarra, párroco del lugar, fue el primero en dar a conocer los milagros de la Virgen.

En la Semana Santa de 1624 tiene lugar la primera transfiguración de la Virgen, esta duró varios días. Gamarra relata en un documento de la época: "se produjo un extraordinario cambio en su rostro, y estaba tan linda y hermosa que jamás tal la había visto". Las transfiguraciones se repitieron a lo largo de los años. Los milagros y las curaciones son incontables, pero quizás el más significativo haya ocurrido en 1748. En ese año hubo un gran malón que buscaba destruir y saquear el poblado, pero cuando los indios llegaron a las puertas de Itatí, se abrió ante ellos una ancha y profunda zanja que les impedía el paso. Ante este hecho se retiraron despavoridos, y los habitantes del lugar acudieron entonces a la capilla agradecer a su patrona.

El 16 de julio de 1900, la imagen de Nuestra Señora de Itatí fue solemnemente coronada por voluntad del Papa León XIII. Fue entronizada con el nombre de Reina del Paraná y Reina del Amor. El 3 de febrero de 1910, el Papa Pío X creó la Diócesis de Corrientes, y el 23 de Abril de 1918, la Nuestra Señora de Itatí, fue proclamada Patrona y Protectora de la misma. Su fiesta se celebra el 9 de Julio.

TIEMPO DE LA CREACIÓN 2019

El Movimiento Católico Mundial por el Clima, se creó como una inquietud civil, a partir de la promulgación de la Encíclica Laudato Si, publicada por el Papa Francisco con el fin de hacer conciencia en la protección y conservación de la vida en el planeta Tierra al que se le denomina con el título nobiliario de: Nuestra Casa Común, que se ha puesto de moda,  a partir del deseo de muchos movimientos en el mundo que se han abocado en favor de la protección del medio ambiente. Cada año se celebra en todo el mundo, una campaña ecuménica, denominada Tiempo de la Creación, oración y acción global para proteger la casa común, enfocada hacia el medio ambiente, en la que han participado cientos de movimientos y miles de personas que han dicho presente. 

Nace como una iniciativa del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Promoviendo la celebración de la vida y la protección de la creación de Dios. Tiempo de la Creación se celebrará entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre de este 2019. Este movimiento ha sido impulsado por el Dicasterio Romano, el Movimiento Católico Mundial por el Clima, la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), y cientos de comunidades católicas y de Iglesias Cristianas Reformadas, preocupadas por el cuidado de la casa común. Durante todo este mes, cristianos de los 6 continentes trabajan para poner en práctica la Laudato Si, participando de eventos comunitarios para profundizar su amor por el creador, la creación y los demás. Los eventos varían de acuerdo a cada comunidad. Desde servicios de adoración y oración, hasta recoger basura o acciones pidiendo cambios en las políticas para limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrados. 

El Tema a tratar este año es La Red de la Vida, buscando crear conciencia como administradores de la creación y la necesidad urgente de proteger la rica biodiversidad que cubre el planeta. El Cardenal Pedro Barreto manifiesta que: “Las comunidades deciden como celebrar a su manera, en el caso de la comunidad católica, se incorpora el cuidado de la creación a la liturgia, formando círculos Laudato Si o participando en actividades como las Huelgas por el Clima, planeadas para el 20 de setiembre próximo”.

El Cardenal resalta la importancia de la Amazonía para el mundo, ya que produce el 20% del oxígeno del Planeta. La región absorbe grandes cantidades de dióxido de carbono, por lo que se le considera como uno de los pulmones del mundo. El cambio climático y la destrucción de los biomas afectan a los más pobres.

La actividad tiene a varios impulsores en todo el mundo, entre ellos están: Monseñor Duffé, el Cardenal Turkson, el Arzobispo de Canterbury, el representante del Patriarca Ecuménico Bartolomé, y otros líderes que firmaron una carta de apoyo para el Tiempo de la Creación en la que afirman: “A medida en que la crisis medioambiental incrementa, hacemos un llamado urgente a los cristianos para dar testimonio de nuestra fe y tomar acciones reales para preservar el don de la creación que compartimos, como lo canta el Salmo: “Del Señor es la Tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habitan”. (Salmo 2:1y2). Durante el tiempo de la Creación nos preguntamos si nuestras acciones honran al Creador.

Mauricio López, Secretario Ejecutivo de la Red Eclesial Panamazónica afirma: “El Tiempo de la Creación es una oportunidad para reflexionar sobre nuestra forma de amar a otras culturas en toda su diversidad, especialmente la diversidad de comunidades amazónicas. Es una oportunidad para amar el rostro de Dios y de cómo este se hace presente en la Amazonía. Podemos involucrarnos con nuestros hermanos y hermanas más vulnerables y con el lugar que ocupan en la creación".

Sacrificio: La celebración de El Tiempo de la Creación es una posibilidad para recordar el coste en vidas humanas y daños al medio ambiente. Sólo en Brasil, más de 1150 agricultores, defensores de derechos humanos, sacerdotes y religiosas han muerto violentamente defendiendo la creación.

Desde Costa Rica
Jorge Muñoz Somarribas
Coordinador
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EL DIA EN QUE PORTUGAL Y ESPAÑA SE REPARTIERON EL NUEVO MUNDO

En pleno centro de España, en medio de las frías y áridas tierras castellanas, se erige una pequeña localidad de 141 kilómetros cuadrados. La habitan en la actualidad unas 9.000 personas y ostenta el título de "muy ilustre, antigua, coronada, leal y nobilísima villa". Allí ocurrió hace 525 años un hecho histórico que determinó la configuración política y territorial de América, dividió al mundo en dos hemisferios y definió la lengua y la cultura de millones de personas. Esa localidad se llama TORDESILLAS, se encuentra al norte de Madrid.

Allí fue donde el 7 de junio de 1494 las dos grandes potencias de la época, Castilla y Portugal, llegaron a un acuerdo para repartirse las zonas de navegación del océano Atlántico y los territorios del llamado "NUEVO MUNDO". Un año antes, en marzo de 1493, Cristóbal Colón había regresado a Castilla con una noticia sorprendente. El viaje que había emprendido el 3 de agosto de 1492 desde el puerto español de Palos de la Frontera en busca de una ruta más corta hacia Asia -donde los comerciantes europeos obtenían las especias, que se empleaban para condimentar los alimentos, las que alcanzaban precios altísimos- había dado sus frutos.

La expedición había concluido con el descubrimiento de unas nuevas tierras desconocidas hasta entonces en Europa. Las disputas por el control de esos territorios entre las dos grandes potencias marítimas de entonces -Castilla y Portugal- comenzaron de inmediato. El ambiente echaba chispas. Había que hacer algo para evitar la guerra. Así que en marzo de 1494 representantes de Juan II de Portugal y de los Reyes Católicos (Isabel de Castilla y Fernando de Aragón) se reunieron por primera vez en Tordesillas. El objetivo era establecer un acuerdo que delimitara los ámbitos de actuación de cada reino y restableciera la paz entre las dos coronas. Tordesillas era por aquel entonces una localidad importante de Castilla, un punto estratégico de paso gracias a su puente medieval sobre el río Duero.

Rodeada por una muralla, la villa tenía unos 3.500 habitantes. Las reuniones entre los embajadores de Juan II y de los Reyes Católicos se desarrollaron en un magnífico e imponente palacio de Tordesillas. Estaba recién construido y sobre cuya puerta se encontraba el escudo real de los Reyes Católicos y el de su propietario, ALFONSO GONZÁLEZ DE TORDESILLASDe lo que se acordara en Tordesillas dependía el futuro de la política atlántica de ambos reinos, por lo que tanto el rey portugués como los reyes castellanos siguieron muy de cerca el desarrollo de las negociaciones. Cuando las negociaciones estaban a punto de comenzar el rey portugués cayó enfermó. Tenía 38 años y 30 meses después moriría. A causa de su enfermedad, Juan II permaneció durante todas las negociaciones en Setúbal, una localidad portuguesa a 50 kilómetros al sur de Lisboa, pero intercambiando constantemente mensajes con sus embajadores. Mientras tanto los Reyes Católicos siguieron las negociaciones de Tordesillas primero desde la vecina localidad de Medina del Campo -a 24 kilómetros- y posteriormente desde la propia Tordesillas, residiendo en esa villa del 8 de mayo al 8 de junio. 

Hay que tener en cuenta que al regresar de su primer viaje, Colón ni siquiera era capaz de localizar con certeza las nuevas tierras que había encontrado camino de lo que él pensaba que era la India. Así que cuando los reyes castellanos le preguntaron cómo pensaba que había que solucionar el conflicto entre España y Portugal, Colón propuso que se trazara una raya divisoria de norte a sur conocida como "RAYA DE COLÓN", que y según todos los indicios pasaba por Cabo Verde y las Azores. Isabel y Fernando presentaron entonces la propuesta al Papa Alejandro VI para que mediara en el conflicto.

El pontífice, que era de origen español y que debía favores a los Reyes Católicos, admitió la propuesta pero, como le parecía excesivamente favorable a los intereses de Castilla y descaradamente perjudicial a los de Portugal, en la bula que emitió desplazó la línea divisoria 100 leguas al oeste de las Azores y Cabo Verde. Cuando los reyes castellanos le preguntaron cómo pensaba que había que solucionar el conflicto entre España y Portugal, Colón propuso que se trazara una raya divisoria de norte a sur conocida como "RAYA DE COLÓN", que y según todos los indicios pasaba por Cabo Verde y las Azores En ese punto de la negociación, Juan II aceptó ese meridiano que parte el océano Atlántico de polo a polo.

Pero en el proceso de discusiones de Tordesillas los portugueses solicitaron un desplazamiento de la línea divisoria a 370 leguas al oeste de Cabo Verde. Basaban esa petición en su necesidad de poder regresar de San Jorge de Mina -un puerto de dominio portugués ubicado en África, sobre la costa del golfo de Guinea, en el lugar que ocupa actualmente la ciudad de Elmina en Ghana- sin tener que invadir la costa castellana. La reclamación de Juan II fue aceptada por los monarcas españoles, considerando que estaban concediendo a Portugal agua y nada más que agua.

De esa manera, el 7 junio de 1494 las dos partes aceptan dividir el Océano Atlántico con una tercera y definitiva raya, la "RAYA DEL TRATADO DE TORDESILLAS", situada a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde. Todo lo situado al este del meridiano pactado en Tordesillas sería para Portugal, mientras que lo que quedaba al oeste se lo adjudicaba Castilla. Los reyes Isabel y Fernando, así como sus embajadores, se frotaron las manos pensando que habían ganado la partida. El tratado, pensaban, dejaba todas las tierras del 'NUEVO MUNDO' en manos de la corona castellana, mientras que Portugal se tendría que conformar simplemente con agua.

Sin embargo, se equivocaron. Cometieron un grave error. Un error gigantesco llamado Brasil, un enorme territorio entonces desconocido y que, al encontrase en extremo este de América, caía de lleno dentro de la zona de dominio portuguesa. Así que cuando el navegante Pedro Álvares de Cabral llegó en 1500 a la costa del actual estado de Bahía, Brasil pasó a manos portuguesas. Algunos historiadores consideran que es muy posible que los portugueses conociesen ya la escasa distancia que separa a la costa brasileña de las islas de Cabo Verde (4.663 km) y que fue por eso por lo que presionaron para "mover" la línea 270 leguas al oeste. Pero aunque hace 525 años fue en Tordesillas donde Portugal y España se repartieron el 'NUEVO MUNDO', el tratado firmado entonces no se conserva en esta localidad. El documento original en castellano firmado por los Reyes Católicos se conserva en Lisboa, en el Arquivo nacional da Torre do Tombo, mientras que la versión en portugués, con la firma de Juan II, se custodia en el Archivo General de las Indias, en Sevilla. En cualquier caso el Tratado de Tordesillas es el único documento español inscrito en el registro "Memoria del Mundo" de la Unesco, un registro creado en 1992 con el fin de preservar los documentos patrimonio de la humanidad.

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HIPÓLITO YRIGOYEN


Político argentino que alcanzó la presidencia de la República. Cursó sus primeros estudios en el Colegio San José de los padres bayoneses y más tarde en el colegio de la América del Sur. Ingresó después en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, pero no consta que lograra recibirse con el título de abogado. La situación económica de su familia le obligó a trabajar desde su temprana juventud en empleos modestos, que desempeñó sucesivamente en una compañía de transportes, en las oficinas de un abogado y luego en el Estado, como escribiente de la contaduría general, en 1870.

Dos años más tarde obtuvo el puesto de comisario de policía de una de las parroquias en las que se dividía en el plano político y administrativo la ciudad de Buenos Aires. También desde joven se sintió atraído por la actividad política, y este interés lo indujo a participar en los acontecimientos turbulentos de la revolución encabezada por el general Bartolomé Mitre en 1874, aunque luego apoyó a la facción del gobierno y del candidato a presidente electo Nicolás Avellaneda. En 1877 se alejó del cargo de comisario que todavía ocupaba, al parecer por cuestiones políticas que no quedan del todo claras, y en 1878 logró imponerse como candidato a diputado provincial hasta que los sucesos de 1880 y la federalización de Buenos Aires dieron fin a su mandato.

Sin embargo, en ese mismo año resultó electo en los comicios realizados a fin de sustituir a los diputados que habían quedado cesantes y se desempeñó en el cargo durante dos años, al cabo de los cuales se retiró a la vida privada. En este período atendió a la administración de campos de su propiedad situados en la provincia de Buenos Aires y a la enseñanza en un instituto de estudios superiores. La llamada "Revolución del 90" lo encontró entre sus más entusiastas protagonistas, y a partir de entonces, Yrigoyen ya no volvió a abandonar la vida pública. Durante los sucesos de la revolución, uno de cuyos cabecillas era su tío Leandro N. Alem, Yrigoyen fue propuesto y aceptado por las fuerzas revolucionarias para ocupar el cargo de Jefe de Policía en caso de que se concretase el triunfo y se impusiera un gobierno provisional.

A partir del 90 pasó a ser una figura significativa de la política argentina. El presidente de la República Carlos Pellegrini lo instó a participar en negociaciones entre los partidos políticos en pugna, y el también presidente Luis Sáenz Peña lo invitó incluso a incorporarse a su gabinete, pero Yrigoyen, animado por una férrea intransigencia con respecto al régimen político de la época, rechazó ambos ofrecimientos. De hecho, 1893 lo encontró nuevamente involucrado en una revolución, esta vez al frente de los sublevados, en su calidad de presidente del Comité Central bonaerense de la recientemente fundada Unión Cívica Radical.

Durante los sucesos del 93 Yrigoyen logró involucrar en el movimiento a un importante número de oficiales del ejército, dirigió personalmente las operaciones militares y participó de la ocupación de varias ciudades de la Provincia de Buenos Aires. Fue proclamado por la revolución gobernador de la Provincia, pero Yrigoyen renunció al cargo. El sistema electoral vigente entonces en la Argentina daba lugar a abusos y manejos por parte de quienes ejercían el poder político, de modo que el único medio que los radicales vislumbraban para la conquista del poder era la abstención electoral y la lucha armada.

Por ello, el 4 de febrero de 1905 explotó una tercera revolución radical encabezada nuevamente por Yrigoyen que logró ocupar parte de la capital y algunas ciudades de la provincia, pero fue finalmente sofocada por el ejército. Yrigoyen resultó entonces proscripto, pero una ley de amnistía le permitió volver a hacerse cargo de sus funciones como dirigente del partido radical. Fue entonces, en 1912, que se sancionó la llamada "Ley Sáenz Peña", que garantizaba el voto universal, obligatorio y secreto para los varones adultos y la representación para la primera minoría, con lo que la Unión Cívica Radical decidió volver a participar de las elecciones.

La idea de la elite política gobernante era que la oposición radical habría obtenido en el mejor de los casos la minoría, pero en los comicios del 2 de abril 1916 Yrigoyen resultó electo presidente de la República. Al asumir el cargo el 12 de octubre de ese mismo año, Yrigoyen fue llevado en andas por sus simpatizantes desde el congreso de la nación hasta la casa de gobierno, por una distancia de más de un kilómetro y medio. La política de este no introdujo novedades sustanciales en la economía argentina, ligada entonces al mercado mundial a través de la exportación de alimento -sustancialmente cereales y carnes- y la importación de productos manufacturados.

Sus preocupaciones eran esencialmente político-institucionales, y por lo demás casi nadie consideraba importante realizar cambios en un modelo económico que había consagrado al país como "granero del mundo". La Primera Guerra Mundial, favoreció en principio las exportaciones argentinas a los países en conflicto y activó la producción de manufacturas para reemplazar las importaciones que a causa de la guerra no llegaban regularmente al país. Pero al finalizar el conflicto se vio resentido lo que constituía el "motor" de la economía argentina, lo que puso al gobierno radical ante situaciones de difícil resolución.
Yrigoyen no pudo más que seguir una política relativamente restrictiva del gasto público, situación nada fácil por el hecho de que su partido, representante de las clases medias de origen inmigratorio en ascenso, recibía fuertes presiones para premiar fidelidades políticas con cargos y empleos en el aparato del Estado. Por otra parte, la conflictividad social del momento dio lugar a importantes protestas obreras, conducidas en general por dirigentes anarquistas. La más significativa es la que se produjo en enero de 1919 en la ciudad de Buenos Aires y que se conoce con el nombre de "Semana Trágica". Durante esos días la ciudad fue escenario de tiroteos entre obreros y policías, y por primera vez el ejército tomó parte en la represión.

Otros hechos de gravedad se produjeron durante las huelgas en la Patagonia en 1921, donde la protesta anarquista fue aplastada por el ejército con notable ferocidad. En cuanto a la política exterior, el gobierno radical se mantuvo en todo momento neutral, a pesar de que se produjeron algunos incidentes con el gobierno imperial alemán (en 1917 un barco mercante argentino fue hundido por un submarino alemán y el embajador del imperio fue expulsado del país acusado de transmitir mensajes agraviantes para el país).

Una delegación argentina presidida por el ministro de relaciones exteriores Honorio Pueyrredón y en la que participaba además el ministro plenipotenciario argentino en Francia Dr. Marcelo T. de Alvear, tomó parte en las sesiones de la Liga de las Naciones inauguradas en 1920. En ellas propusieron ciertas enmiendas al Pacto de la Liga que tendían a limitar su alcance político, lo que suscitó desacuerdos y determinó el retiro de la delegación argentina.